Ramón Acosta y Rosa Bejarano, nuevos delegados de Pastoral Familiar de la Diócesis de Málaga se presentaron este domingo en el programa Iglesia Noticia de Cope Málaga e invitaron a todos a vivir el Año de la Familia. Fueron unos de los protagonistas de la mañana de radio.
El director de Cáritas Diocesana, Francisco Sánchez, presentó la campaña Gracias, con la que agradecen la generosidad y colaboración de tantas personas en este año de pandemia.
El Vicario para la Evangelización, Javier Guerrero, animó a los oyentes a disfrutar y profundizar en las charlas cuaresmales diocesanas que tendrán lugar, de forma online, del 15 al 21 de marzo.
La Escuela Deportiva Fundación Victoria estuvo presente en el programa, de la mano de su director Miguel Cristóbal Rueda.
La Voz del Seminario tuvo como protagonistas a Santiago Bremerman y Fernando Eningo. Con su testimonio se cierra la sección en la que han participado los 18 seminaristas de la Diócesis de Málaga. La semana que viene celebraremos el Día del Seminario.
El broche final del programa lo pusieron Los 4 Jinetes de la Cuaresma, que hablaron de la oración: Soledad Meliveo, bachiller en Ciencias Religiosas; Juan Baena, sacerdote diocesano; Mª Carmen Martín, Misionera Idente y científica; y Francisco Guzmán, presidente diocesano de la Hermandad Obrera de Acción Catòlica.
La próxima cita, el domingo 21 de marzo, a las 9.45 horas en COPE Málaga.
Desde el viernes 28 de febrero de 2020, Día de Andalucía, el programa El Espejo que se emite los viernes en la Cadena COPE a las 13.33 horas, comienza con una sección regional protagonizada por las 10 diócesis de la Comunidad Autónoma: Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Guadix, Huelva, Jaen, Jerez, Málaga y Sevilla.
“Vivimos un momento privilegiado de comunión en la Iglesia”, éstas han sido las palabras con las que Mons. González Montes resumía lo vivido en la mañana del día 13 de marzo. La Diócesis de Almería celebraba un momento histórico: la toma de posesión de Mons. Antonio Gómez Cantero como obispo coadjutor.
La mañana empezaba en la Sala de Consejos del Palacio Episcopal donde ha tenido lugar la lectura de las Letras Apostólicas en presencia del consejo de consultores, la Secretaria Canciller, el obispo diocesano .El Arzobispo Metropolitano, D. Javier Martínez fue invitado por D. Adolfo a estar presente y a acompañarle. Una vez levantada el acta, los asistentes dieron un aplauso de bienvenida al nuevo obispo coadjutor.
Acto seguido, la comitiva se desplazaba a la plaza de la catedral donde ha podido saludar a muchos fieles congregados, algunos con carteles de bienvenida, y las autoridades presentes. Finalmente, y ya en el templo tenía lugar la misa de presentación del obispo coadjutor a la comunidad diocesana.
Una vez comenzada la celebración, D. Adolfo tomaba la palabra para presentar a su nuevo colaborador en el episcopado: “Hoy acogemos a D. Antonio con un corazón abierto, fieles a nuestra hospitalaria tradición. Y agradecemos al Santo Padre, Francisco, que me haya enviado a un colaborador en la acción pastoral al servicio del gobierno de la Diócesis para gloria del Padre y para que Cristo Jesús sea conocido y amado”
En la celebración eucarística han concelebrado varios obispos de la provincia eclesiástica, así como el obispo de Córdoba, D. Demetrio Fernández y el obispo de Barbastro-Monzón, D. Ángel Pérez Pueyo, el consejo episcopal de Teruel, un gran número de sacerdotes almerienses, y han participado religiosos, religiosas, movimientos apostólicos y el consejo de laicos. Así mismo, entre las autoridades se encontraba, la delegada de la Junta de Andalucía en Almería, Maribel Sánchez, el presidente de la Diputación, Javier Aureliano García, varios alcaldes de la provincia encabezados por el de la capital almeriense, D. Ramón Fernández-Pacheco, así como autoridades civiles y militares.
“Mi corazón en Teruel y Palencia, y en él, una puerta abierta de par en par por donde a raudales se va colando Almería, esta tierra y estas gentes bendecidas por María Santísima”, afirmaba el nuevo obispo coadjutor en su alocución final.
“No os canso más. Termino con una pregunta, que es la única que me hago todas las noches, como examen de conciencia: ¿He servido o me he servido? Si respondiéramos, cada uno de nosotros, y de nuestras comunidades, buscando la voluntad de Dios, seguro que nuestra iglesia de Almería, seguirá creciendo”. Con este deseo e interpelación acababa su primer mensaje a sus nuevos diocesanos.
Al final de sus palabras, un ovacionado aplauso y la bendición solmene ponían punto y final a esta celebración de toma de posesión del nuevo obispo coadjutor de Almería.
Querida comunidad diocesana de Almería, presidida por nuestro obispo D. Adolfo, laicos, parroquias, hermandades y cofradías, movimientos apostólicos, asociaciones, comunidades religiosas, diáconos y sacerdotes, queridos hermanos en el episcopado, autoridades de la ciudad y de la provincia, autoridades militares, judiciales, autoridad portuaria, fuerzas del orden público, y amigos que habéis logrado acercaros y también saludo con afecto a los que no habéis podido estar presentes a causa de la pandemia. Mi corazón en Teruel y Palencia, y en él, una puerta abierta de par en par por donde a raudales se va colando Almería, esta tierra y estas gentes bendecidas por María Santísima.
Leyendo un escrito de nuestro Papa Francisco, estos días he meditado la primera carta de San Pablo a Timoteo, llena de enseñanzas prácticas, donde en su capítulo 3 escribe como debe ser un obispo, ¡ojalá Dios lo pudiera lograr! Os aseguro que me esforzaré por adquirir las cualidades que señala, serán mi papel pautado, como un niño en sus primeras letras. Aprendí a ser párroco en Palencia y obispo en Teruel, y estoy tan agradecido a las personas que tanto me habéis ayudado, ya seáis laicas, – la mayoría mujeres- o de la vida consagrada, de la Acción Católica, los sacerdotes, el diácono…
Tanto de párroco, como de obispo, he intentado adoptar la actitud de estar en medio de vosotros, como esos pastores que de niño veía en mi tierra de Carrión de los Condes, en la antigua Castilla La Vieja. Y observaba cómo, muchas veces, la inmovilidad del pastor, apoyado o semidormido en su bastón, hacía que las ovejas le empujaran y sacaran de su letargo, pues eran ellas las que, por necesidad, se acercaban a buscar nuevos pastos. Eso habéis sido para mí, aliento del Espíritu, que mueve a la Iglesia, la saca del inmovilismo y la provoca en las nuevas búsquedas. ¡Seamos testigos! este es el impulso vital de los primeros cristianos.
San Pablo a Timoteo, al comienzo de la segunda carta, le pide que no olvide sus orígenes, ni las enseñanzas de su madre y de su abuela, que le iniciaron a la fe, (saludo a los seminaristas, por todo lo que yo debo al seminario, a los rectores, profesores, formadores, directores espirituales, que han pasado por mi vida, escuchándome, corrigiéndome, enseñándome, acompañándome, ayudándome a razonar, a construir comunidad y estar como servidor en medio de ella) Tampoco puedo olvidar que soy parte del rebaño, de donde he sido sacado. Yo ahora soy vuestro, os pertenezco, y estoy aquí para serviros de todo corazón y alentaros en la esperanza. Y no olvido mis raíces, aquellas que fraguaron mi fe, y mi manera de ser, desde los primeros años de mi vida. Los esfuerzos de mis búsquedas constantes son sencillos, marcados por cuatro palabras que he vivido en mi casa: simplicidad, humildad, esfuerzo y alegría, aliñadas con unas buenas amistades. Y lo mismo en la vida de fe, pues nuestras acciones son nuestro verdadero espíritu. Porque la fe o es una historia de amor o es idolatría.
Me esfuerzo para que las críticas no me remuevan, ni las alabanzas me conmuevan; en cambio, me dejo interrogar, por el diálogo y la corrección fraterna. Muchas veces el Señor nos pide andar sobre las aguas, como a Pedro. Estos pilares que construyo poco a poco, con tiempos de sequedad y también de pequeños vacíos, me hacen ser más libre, sin ataduras, ni a las cosas ni a las personas. Solo siento mi fragilidad y me conmuevo ante las personas que sufren por cualquier causa.
Ahora mismo, al borde de los 65 años, me encuentro en un momento en el que me creo suficientemente joven para seguir haciendo proyectos, pero suficientemente mayor para saber que la vida pasa con demasiada rapidez. Esta vida nuestra, que hilvana lo espiritual con lo terreno, la encarnación con la resurrección, está tan llena de sobresaltos que te mantiene entre dos mundos –tantas veces insatisfecho–, porque nunca llegas a la medida de la plenitud. Y según se van desgranando entre tus dedos los días, te das cuenta que vivir –crecer– al final no es mucho más que una peregrinación iniciática hecha de muchas muertes y muchas resurrecciones, las que te regala la fe y las que te impone la propia vida, la tuya y la de los que guardas en el corazón y la memoria, hasta la previsible muerte y la definitiva resurrección.
De ahí, que mi icono espiritual sea el camino de Emaús, el camino de la pedagogía de la salvación; porque hay un Buen Pastor (que dejando su estatus) sale a peregrinar a nuestro lado y nos pregunta, y nos hace caer en la cuenta de nuestras propias contradicciones, y nos ilusiona (haciendo que nuestro corazón se incendie de amor) nos recuerda nuestra historia y cuánto Dios nos ama y actúa en cada momento, y se deja invitar para entrar en nuestra casa, (en nuestra cosmovisión de las cosas) y nos trasforma, de tal manera que, donde antes sólo eran impedimentos, se convierten en sendero abierto, aunque sea de noche. ¡Cristo Luz, Camino y Vida! También tendremos que seguir saliendo a los caminos para invitar a todos a la boda.
No os canso más. Termino con una pregunta, que es la única que me hago todas las noches, como examen de conciencia: ¿He servido o me he servido? Si respondiéramos, cada uno de nosotros, y de nuestras comunidades, buscando la voluntad de Dios, seguro que nuestra iglesia de Almería, seguirá creciendo, como ya lo hizo en los primeros siglos, cuando nos evangelizó san Indalecio.
Hoy es el aniversario de la elección del Papa Francisco, pido por él y le doy las gracias por darme una nueva oportunidad para crecer en la fe y en la vocación del Buen Pastor, a la que he sido llamado. Gracias a nuestro obispo D. Adolfo, por acogerme con los brazos abiertos, sabe que estoy dispuesto a ayudarle en todo aquello que sea preciso.
Que los padres de Cristo: María y José, de aquel pueblo pequeño de Nazaret, -la primera comunidad cristiana-, nos acompañen a todos en este peregrinaje. ¡Ánimo y adelante!
Desde el Seminario de la diócesis de Guadix sale “La Revista de los Monaguillos”, una revista dirigida a los más pequeños que ayudan en el altar y que cumplen, así, una función importante en la comunidad. Ser monaguillos es algo que se aprende y esta revista quiere ayudar a ello. También es un lugar de encuentro para los más pequeños que ya prestan este servicio en sus parroquias y para los que les gustaría.
En el último número, que ha salido esta semana, se recoge una carta del obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, dirigida a los monaguillos. En ella, el obispo cuenta cómo él también fue monaguillo en su parroquia y anima a los más pequeños a ser monaguillos y a disfrutar de esta tarea. También los anima a plantearse su posible vocación al sacerdocio, porque muchos de los sacerdotes, la gran mayoría, han sido monaguillos cuando eran pequeños. En la revista, además, hay referencias al papa San Juan Pablo II y lo que les decía a los monaguillos de entonces, así como textos en los que se puede aprender a ser un buen monaguillo. También hay testimonios de seminaristas y de algunos monaguillos de la diócesis. La portada está dedicada a San José, porque estamos en víspera de su fiesta, que será el 19 de marzo, día del Seminario. Se puede descargar esta revista en este enlace.
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Catedral de la Diócesis de Canarias 21 de marzo de 2021
Dada la importancia de este acontecimiento de gracia, quiero invitarles a vivir con todo el corazón el Año de la Familia convocado por el Papa Francisco, que concluirá con el X Encuentro Mundial de las Familias que se celebrará en Roma, el 26 de junio de 2022.
En nuestra Diócesis de Canarias celebraremos la Eucaristía de apertura del Año de la Familia en la Catedral el próximo 21 de marzo de 2021, V Domingo de Cuaresma, a las 13:00 h
Les invito a que, ese domingo, en las celebraciones litúrgicas con la comunidad parroquial, se divulgue y conciencie sobre el Año “Familia Amoris laetitia”.
El 19 de marzo de 2021 la Iglesia celebra 5 años de la publicación de la exhortación apostólica Amoris Laetitia sobre la belleza y la alegría del amor familiar.
El mismo día el Papa Francisco inaugura el Año “Familia Amoris Laetitia”,que terminará el 26 de junio de 2022, con ocasión del X Encuentro Mundial de las Familias en Roma con el Santo Padre.
La ponencia “San José, Custodio de los Corazones” a cargo del obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, en el contexto del Año Jubilar dedicado al patrono de la Iglesia católica, ha puesto el broche final a esta vigésimo quinta edición de la Semana de la Familia en Córdoba
La Semana de la Familia y la Vida en la diócesis de Córdoba ha culminado este viernes, 12 de marzo, con una ponencia relacionada con la figura de san José de la mano del obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, que ha llevado por título “San José, Custodio de los Corazones”, precisamente en el contexto del Año Jubilar Josefino.
La figura de san José, según el pastor de la Diócesis, es “una referencia para los padres”, especialmente en el 150 aniversario de su proclamación como Patrono de la Iglesia Universal y en este Año Jubilar que el Papa Francisco ha proclamado hasta el día de la Inmaculada Concepción del presente año.
El prelado ha desgranado la figura de san José de una manera especial en la Iglesia, una figura que adquiere un gran protagonismo en la actualidad y que se tiene presente como el mismo Santo lo ha sabido hacer en el Evangelio, “en el silencio, en la discreción, en la eficacia, y sobre todo, en la ternura y el acompañamiento a Jesucristo y a la Iglesia”.
Monseñor Demetrio Fernández distingue varias líneas en su perfil. Por un lado, que san José “es un hombre de Dios, un hombre justo y un hombre santo”.
Centrándose en la carta apostólica “Patris Corde”, el prelado ha recordado los títulos del Santo destacando el de “custodio”, que significa “vigilante, cuidador y protector”. “José es custodio del corazón de Jesús, del corazón de María y del corazón de todos nosotros”, ha asegurado monseñor Demetrio Fernández al tiempo que ha resaltado la figura masculina del padre: “Esa figura masculina del padre está encarnada en san José y es especialmente necesaria en nuestro tiempo, en el que estamos rodeados de mensajes relacionados con la ideología de género”
Por otro lado, el Obispo ha puesto de manifiesto que José “es elegido y pone su vida entera al servicio de María y del misterio de la Encarnación de Jesucristo”. Por tanto, ha recordado que hay una relación muy especial de San José con Jesucristo, “del cual es verdadero Padre porque sin él, aunque no lo ha engendrado biológicamente, sin su acompañamiento y su acogida, no hubiera sido posible el misterio de la Encarnación”.
Y en relación con María, San José “es protección, seguridad, acompañamiento”. Al hilo de esto, el Obispo ha invitado a los fieles a contemplar esta relación virginal de José con su esposa María, así como ese papel que tiene en la familia de Nazaret y que cumple a la perfección. “En la Sagrada Familia el motor interno es el amor y aquí es importante contemplar la figura de este Santo que ejerce la tarea de esposo y de Padre”, ha señalado.
Asimismo, el pastor de la Diócesis ha recordado que San José además de ser “custodio del corazón de Cristo” como padre que es, también es “custodio del corazón de María”, a la que acogió sin poner condición previa, sino recibiéndola con fe y amor.
El Obispo ha ido descubriendo a lo largo de su intervención diversos rasgos de san José que lo definen como “un hombre valiente y fuerte”, que nos enseña “a obedecer los planes de Dios”.
En definitiva, en esta semana de la familia en la que se cumplen 25 años en Córdoba, san José no podía faltar, puesto que según el pastor de la Diócesis, es un año “para invocarle y tenerlo como referencia para que sirva a los padres y a todos los hombres, pues es un referente muy necesario en nuestra cultura contemporánea, en la que tanto necesitamos revalorizar la figura del padre”.
Con la intervención del Obispo, la Delegación diocesana de Familia y Vida ha culminado esta vigésimo quinta edición de la Semana de la Familia que ha tenido lugar del 8 al 12 de marzo, de manera presencial y online, y que ha llevado por lema “25 años con, y por la familia”.
Te contamos en el Espejo de Almería el perfil biográfico, la espiritualidad y el proyecto de Mons. Antonio Gómez Cantero, nuevo Obispo coadjutor de Almería