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Vía Crucis. IX Estación: Jesús cae por tercera vez

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Enmarcado en la propuesta para este tiempo de Cuaresma facilitada por la delegación de liturgia, se ha elaborado un viacrucis con la colaboración de la delegación de pastoral juvenil-vocacional, donde han participado distintos grupos o realidades pastorales de nuestra diócesis.

En esta novena estación, «Jesús cae por tercera vez», se ha contado con la colaboración de los jóvenes de la parroquia de San Jerónimo.

A lo largo de este tiempo que comenzamos el miércoles de ceniza, se irán publicando las estaciones del viacrucis en formato video con la grabación de los textos y las reflexiones. Distintas voces nos ayudarán a reflexionar y a prepararnos en este camino hacia la Pascua.

Al concluir este recorrido, se facilitará todo el viacrucis en formato escrito para su posible utilización durante la Semana Santa.

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Jesús Nazareno. Parroquia de Nuestra Señora de la Esperanza (Marinaleda)

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La iconografía de Cristo con la cruz a cuestas es la que de forma más propia responde al sentido procesional al mostrarnos a Jesús en camino hacia el Calvario. Igualmente es un recuerdo de su invitación a tomar nuestra cruz y a seguirle. Así podemos descubrir en esta hermosa y devota imagen del Nazareno de Marinaleda.

La imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno que se venera en la Parroquia de Nuestra Señora de la Esperanza de la localidad de Marinaleda, procede del desaparecido Convento de la Victoria de Estepa de donde fue trasladada en 1939 junto a la titular mariana de esta Hermandad, la Virgen de los Dolores que es obra de José Fabré, de la escuela granadina, del año 1776, según consta en un documento hallado en el interior de su cabeza durante una restauración.

El Nazareno, por su parte, es una escultura de talla completa anónima, fechable en la segunda mitad del siglo XVIII, de escuela antequerana según algunos autores que lo atribuyen al malagueño José de Medina (1709-1783) o a su discípulo Diego Márquez y Vega (1724-1791), natural de Antequera, quien trabajó en numerosas obras para el convento estepeño antes citado.

De gran unción, la imagen del Nazareno tiene el cuerpo completo tallado, incluido el paño de pureza y presenta su pierna izquierda más adelantada que la derecha, lo cual le confiere movimiento al conjunto, subrayado por la leve inclinación hacia adelante que presenta su cuerpo, como acercándose y saliendo al encuentro del fiel que lo contempla. Sostiene la cruz arbórea con su mano izquierda, adelantando la derecha en un gesto con el que parece comenzar una bendición o disponerse a abrazar la cruz. De todo el conjunto destaca el rostro de gran finura, sufriente pero sereno, presentando la boca entreabierta y la barba bífida. El rostro queda enmarcado por el cabello natural que lleva la imagen que le añade realismo a la escultura. Remata su iconografía la corona de espinas de metal dorado y las tres potencias, símbolo y representación de su divinidad. El origen de este atributo que suelen portar las imágenes de Cristo tiene su origen en el nimbo con la cruz con que solía representarse al Hijo de Dios en el arte bizantino; de la cruz sólo eran visibles tres brazos, ya que el cuarto quedaba oculto tras la cabeza. Como indica el historiador Pablo J. Borrallo Sánchez, autor de una tesis doctoral sobre el simbolismo y la iconografía de la Semana Santa de Sevilla, a partir del siglo XVI se extiende gracias a los grabados de Alberto Durero y a las obras del Greco. De la pintura pasará a la escultura procesional en el Barroco. Suelen presentar forma de llamas, simbolizando la luz que emana del Señor, así como el anagrama de Cristo, el IHS, iniciales de Iesus Hominum Salvator, Jesús Salvador de los hombres. La denominación de potencias hace alusión a las tres potencias relacionadas con el intelecto, según Aristóteles y recogidas posteriormente por Santo Tomás de Aquino y San Buenaventura: memoria, entendimiento y voluntad. En Cristo, estas potencias adquieren su máximo grado como Hijo de Dios y le llevan a aceptar su pasión y su muerte redentora, presentando a Cristo como Sacerdote, Profeta y Rey.

La primera representación de Jesús camino del Calvario la encontramos en un sarcófago paleocristiano del año 350 que se conserva en el Museo Pio Cristiano del Vaticano. Otro ejemplo lo encontramos en una píxide del British Museum de Londres, fechable hacia el año 430. En nuestro país, podemos admirar una interesantísima viñeta de Cristo con la cruz en el Codex Aureus del Escorial, del siglo IX.

Como curiosidad, hay que añadir que antiguamente durante la procesión con esta imagen del Nazareno el Viernes Santo en Marinaleda, se escenificaban diversos pasajes bíblicos como el sacrificio de Isaac.

Antonio Rodríguez Babío, delegado diocesano de Patrimonio Cultural

 

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Arciprestazgo de san José – Semana Santa 2021: Parroquias de San José, Virgen de la Vega, San Cristóbal, Ntra. Sra. de los Remedios, San Francisco Javier, Ntra. Sra. de Fátima, Santa Clara y Santa Sara

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PROGRAMA DE SEMANA SANTA ARCIPRESTAZGO DE SAN JOSÉ
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA 2021

Parroquias de…

San José

Virgen de la Vega

San Cristóbal

Ntra. Sra. de los Remedios

San Francisco Javier

Ntra. Sra. de Fátima

Santa Clara

Santa Sara

 

DOMINGO DE RAMOS. Conmemoración de la entrada de Jesús en Jerusalén

PARROQUIA DE SAN JOSÉ:
Sábado 27 de marzo a las 18:00 h.
Domingo 28 de marzo a las 11:00 h.

PARROQUIA VIRGEN DE LA VEGA:
Sábado 27 de marzo a las 18:00 h. (Zona Norte)
Sábado 27 de marzo a las 19:30 h.
Domingo 28 de marzo a las 11:00 h.

PARROQUIA DE SAN CRISTÓBAL:
Domingo 28 de marzo a las 11:30 h.

PARROQUIA DE NTRA. SRA. DE LOS REMEDIOS:
Sábado 27 de marzo a las 18:00 h.
Domingo 28 de marzo a las 11:30 h.

PARROQUIA DE SAN FRANCISCO JAVIER:
Sábado 27 de marzo a las 18:00 h.
Domingo 28 de marzo a las 10:00 h.

PARROQUIA DE NTRA. SRA. DE FÁTIMA:
Sábado 27 de marzo a las 19:15 h.

PARROQUIA DE SANTA CLARA:
Domingo 28 de marzo a las 10:00 h.

PARROQUIA DE SANTA SARA:
Sábado 27 de marzo a las 18:00 h.

 

LUNES SANTO 29 de marzo.
PARROQUIA DE SAN JOSÉ:
Rezo de vísperas y santo rosario a las 18:45 h.
Eucaristía a las 19:30 h.

PARROQUIA VIRGEN DE LA VEGA:
Rezo de vísperas a las 18:30 h.
Eucaristía a las 19:00 h.
Cine fórum a las 19:30 h.

 

– MARTES SANTO 30 de marzo.
A las 11:00 h. Misa Crismal en la Catedral.

PARROQUIA DE SAN JOSÉ:
Rezo de vísperas y santo rosario a las 18:45 h.
Eucaristía a las 19:30 h.

PARROQUIA VIRGEN DE LA VEGA:
Rezo de vísperas a las 18:30 h.
Eucaristía a las 19:00 h.
Pregón – Concierto de Semana Santa a la 19:30 h.

PARROQUIA DE SAN CRISTÓBAL:
Eucaristía a las 18:00 h.

PARROQUIA DE NTRA. SRA DE LOS REMEDIOS:
Rezo del santo rosario a las 18:30 h.
Eucaristía con el rezo de Vísperas a las 19:00 h.

PARROQUIA DE NTRA. SRA. DE FÁTIMA:
Eucaristía a las 19:00 h.

 

– MIÉRCOLES SANTO 31 de marzo.

PARROQUIA DE SAN JOSÉ:
Rezo de vísperas y santo rosario a las 18:45 h.
Eucaristía a las 19:30 h.

PARROQUIA VIRGEN DE LA VEGA:
Rezo de vísperas a las 18:30 h.
Eucaristía a las 19:00 h.

PARROQUIA DE NTRA SRA DE LOS REMEDIOS:
Rezo del santo rosario a las 18:30 h.
Eucaristía con el rezo de Vísperas a las 19:00 h.

PARROQUIA DE SAN FRANCISCO JAVIER:
Eucaristía a las 19:00 h.

 

TRIDUO PASCUAL

– JUEVES SANTO 1 de abril.
PARROQUIA DE SAN JOSÉ:
Laudes a las 09:00 h.
Celebración de la Cena del Señor a las 19:00 h. A continuación Hora Santa.

PARROQUIA VIRGEN DE LA VEGA:
Celebración de la Cena del Señor a las 19:30 h. A continuación Hora Santa.

PARROQUIA DE SAN CRISTÓBAL:
Celebración de la Cena del Señor a las 18:00 h. A continuación Hora Santa

PARROQUIA DE NTRA SRA DE LOS REMEDIOS:
Laudes a las 09:30 h.
Celebración de la Cena del Señor a las 19:30 h. A continuación Hora Santa

PARROQUIA DE NTRA. SRA. DE FÁTIMA:
Celebración de la Cena del Señor a las 19:00 h. A continuación Hora Santa

PARROQUIA DE SANTA CLARA:
Celebración de la Cena del Señor a las 19:00 h. A continuación Hora Santa

PARROQUIA DE SANTA SARA:
Celebración de la Cena del Señor a las 17:30 h. A continuación Hora Santa

 

VIERNES SANTO 2 de abril.
PARROQUIA DE SAN JOSÉ:
Laudes a las 09:00 h.
Celebración de la Pasión y Muerte del Señor a las 19:00 h.

PARROQUIA VIRGEN DE LA VEGA:
Celebración de la Pasión y Muerte del Señor a las 19:00 h.

PARROQUIA DE SAN CRISTÓBAL:
Celebración de la Pasión y Muerte del Señor a las 17:00 h.
A continuación Vía Crucis dentro de la iglesia.

PARROQUIA DE NTRA SRA DE LOS REMEDIOS:
Laudes a las 09:30 h.
Celebración de la Pasión y Muerte del Señor a las 19:00 h.
A continuación Vía Crucis dentro de la iglesia.

PARROQUIA DE SAN FRANCISCO JAVIER:
Celebración de la Pasión y Muerte del Señor a las 18:00 h.
A continuación Vía Crucis dentro de la iglesia.

PARROQUIA DE SANTA CLARA:
Celebración de la Pasión y Muerte del Señor a las 18:00 h.
A continuación Vía Crucis dentro de la iglesia.

– SÁBADO SANTO 3 de abril.
PARROQUIA DE SAN JOSÉ:
Laudes a las 09:00 h.
Solemne Vigilia Pascual a las 19:00 h.

PARROQUIA VIRGEN DE LA VEGA:
Solemne Vigilia Pascual a las 19:30 h.

PARROQUIA DE SAN CRISTÓBAL:
Solemne Vigilia Pascual a las 19:00 h.

PARROQUIA DE NTRA SRA DE LOS REMEDIOS:
Laudes a las 09:30 h.

Solemne Vigilia Pascual (Interparroquial) a las 19:00 h. en la parroquia de Santa Clara (Zarate). NTRA SRA DE LOS REMEDIOS, SANFRANCISCO JAVIER, NTRA. SRA. DE FÁTIMA, SANTA CLARA y SANTA SARA.

 

– DOMINGO DE RESURRECCIÓN 4 de abril.
PARROQUIA DE SAN JOSÉ:
Celebración del Domingo de Pascua a las 11:00 h.

PARROQUIA VIRGEN DE LA VEGA:
Celebración del Domingo de Pascua a las 11:00 h.

PARROQUIA DE SAN CRISTÓBAL:
Celebración del Domingo de Pascua a las 11:30 h.

PARROQUIA DE NTRA SRA DE LOS REMEDIOS:
Celebración del Domingo de Pascua a las 11:30 h.

PARROQUIA DE SAN FRANCISCO JAVIER:
Celebración del Domingo de Pascua a las 10:00 h.

PARROQUIA DE NTRA. SRA. DE FÁTIMA:
Celebración del Domingo de Pascua a las 10:00 h.

PARROQUIA DE SANTA CLARA:
Celebración del Domingo de Pascua a las 10:00 h.

PARROQUIA DE SANTA SARA:
Celebración del Domingo de Pascua a las 11:30 h.

 

MUY IMPORTANTE:

Toda la información que ofrecemos en nuestra web tiene únicamente validez informativa general y en ningún caso es vinculante o aplicable a situaciones, casos y horarios concretos donde solo el párroco o el responsable eclesiástico correspondiente tiene la capacidad de resolver.

Los horarios que indicamos son los que nos han enviado las parroquias. Tenga en cuenta que estos horarios pueden variar debido a horarios específicos para verano o invierno y a celebraciones concretas: Navidad, Semana Santa, fiestas parroquiales, actividades pastorales, etc. Le recomendamos que para mayor seguridad confirme con antelación las horas de celebración. Para cualquier información sobre horarios o actividades parroquiales siempre se tiene que poner en contacto directo con cada parroquia concreta.

La Diócesis de Canarias y cualquiera de sus organismos o personas no se responsabilizan de los cambios en los horarios, la interpretación, aplicación, daños a terceros de cualquier clase, daños materiales o morales, ni de ningún otro tipo que se puedan derivar de las informaciones y respuestas a las cuestiones que tratamos. Son las correspondientes autoridades eclesiásticas de cada organismo quienes tienen que decidir en cada caso y situación qué es lo que conviene, así como a realizar los cambios de horarios que consideren oportunos según las necesidades pastorales concretas  y cómo se debe aplicar la actual normativa de la Iglesia. La información que facilitamos es con buena fe y gratuita y tratamos que sea actualizada, aunque no siempre puede ser así. Ante cualquier duda sobre el texto póngase en contacto con el párroco de cada parroquia en los horarios de despacho parroquial.

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Testimonio de David Martín: “Desde el Seminario estamos deseando acogerte, que nos enseñes, seguro que tienes mucho que aportarnos”

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Con motivo de la celebración del Día del Seminario, el próximo 19 de marzo, durante esta semana en los medios diocesanos publicaremos una serie de testimonios de seminaristas que compartirán su proceso vocacional y propondrán esta opción de vida desde la honestidad y la alegría que le acompaña.

 

Testimonio de David Martín, seminarista de 2º Curso

David solo tiene 21 años, pero sorprende la profundidad con la que habla de Dios y la belleza con la que narra su vocación. Y es que la suya es una historia de amor que se ha ido fraguando desde sus primeros años de vida.

Proveniente de una familia religiosa y practicante, recuerda que fue precisamente en el seno familiar donde “aprendí lo que es el amor”. De esta etapa destaca un bonito recuerdo en casa de sus abuelos paternos durante una de las tantas noches de verano en las que se quedaba con ellos a dormir, “aunque esa noche fue muy diferente, ya que fueron ellos los que me enseñaron a rezar el Ave María por primera vez y me dieron a Nuestra Señora como Madre”. Asimismo, confiesa que el día de su Primera Comunión sentía “los fuertes latidos de mi corazón y la inmensa alegría al pensar que iba a recibir a mi Jesucristo, a mi Amigo”. Esos recuerdos, asegura, “me marcaron para siempre”.

Del desierto a la Gracia

Sin embargo, durante su adolescencia experimentó un duro desierto espiritual, “un tiempo de oscuridad y silencio” en el que sentía “un anhelo increíble de verdad, felicidad y amor propio de quien una vez lo tuvo todo y, ahora, no tenía nada. Este sentimiento tan amargo era como una losa que poco a poco iba cargando Dios sobre mí, pues, buscaba saciar mi anhelo con mis amigos al precio que fuera y Él me lo quitaba… con mi familia y Él me lo quitaba… con la música o con el estudio y Él me lo quitaba… Me lo quitaba todo para, después, dármelo todo”. Su vacío era tal que llegó un punto en el que no lo soportó más y “de vuelta de la Facultad empecé a llorar como un niño pequeño que ha perdido a su padre y no para de llamarlo”. Esas lágrimas –comenta- “hicieron que cayera el velo que llevaba sobre los ojos y pudiera ver con claridad que aquello que buscaba tan desesperado era Dios”.

Aunque este tiempo de silencio divino fue duro, David sabe que este también fue un “tiempo de Gracia que el mismo Señor me regaló para ir preparando mi corazón nuevamente para acogerlo y no volverme a despegar de su lado”.

Tras su “reconversión” retomó su vida de fe, acudiendo a la Iglesia, frecuentando los sacramentos e involucrándose en la comunidad parroquial de Santa María la Blanca de Los Palacios y Villafranca.

Un fuego que abraza el corazón

Pese a que por fin se reconcilió consigo mismo y su vida cobraba un nuevo sentido, David explica que todavía “existía en mí un fuego que me abrazaba el corazón y, pese a que no me quemaba, me reconfortaba… Un fuego tal que me hacía comprender que todavía quedaba algo más que el Señor me guardaba”. Ese ‘algo más’ era una llamada vocacional que se hizo evidente durante una Eucaristía en la que “el Señor me atravesó” a través de las palabras del párroco, don Diego. “Elevó la Sagrada Ostia y luego la partió. Lo que escuché fue: ‘Esto es lo que quiero que hagas: que seas mío por entero, solamente mío… que te partas y se quiebre hasta el último hueso por mí, conmigo, por todos tus hermanos’”.

Tras aquellas palabras David oró a Dios pidiéndole que le “gritara qué es lo que tenía que hacer para ser Suyo” y comenzó un proceso de discernimiento con su párroco que le llevó hasta el Seminario, el que hoy es su hogar.

El Seminario, una gran familia

Así describe David esta institución diocesana que lejos de ser un mero edificio formativo es el conjunto de las personas que lo forman, desde sus formadores y a los seminaristas, a las cocineras y al personal de mantenimiento. De esta casa destaca, sobre todo, “la cercanía y los vínculos de confianza que se crean entre los seminaristas y sacerdotes”, concretamente, agradece la presencia y cariño de los formadores: “Pienso -y, así, lo vivo- que cada uno de los formadores del Seminario es un padre que solo quiere lo mejor para sus hijos, un padre que se desvive por ellos hasta el punto de olvidarse de sí”.

En esta gran familia, no obstante, todos tienen su lugar, todos mantienen su idiosincrasia. Por ejemplo, David que antes de ingresar en el Seminario había cursado varios años de flauta travesera en el Conservatorio, explica que sigue tocándola, no solo para practicar sino por propia petición del Seminario que le propuso que tocara algunos villancicos durante su retiro de Navidad y en la misa de la comunidad educativa de la Facultad de Teología.

Según David “no existe una razón por la cual tengamos que dejar todas aquellas aficiones cuando decidimos dar el paso a entrar en el Seminario. El ejercicio de estas aficiones son una parte importante que debemos mantener viva porque nos ayudan a hacer un descanso del vertiginoso ritmo del Seminario, nos permiten seguir unidos a nuestros amigos y, en muchas ocasiones, dan la oportunidad de enriquecer la vida comunitaria en el Seminario que nos abre a poder conocernos mejor y compartir estupendos ratos de fraternidad”.

Desafíos y retos del sacerdote de hoy

Es evidente que la Iglesia Católica no pasa por su mejor momento en cuanto a número de vocaciones. David atribuye este hecho a dos causas principales: por un lado, a los propios sacerdotes que “no siempre han sabido transmitir la alegría de la vocación en el encuentro con Cristo”; por otro, al “palpable dominio de la sociedad del sentimentalismo y de la falta de compromiso. Hay jóvenes que muy pronto se dejan embriagar por el ardor de la vocación y de la primera llamada que al pasar un tiempo y ‘extinguirse’ ese fuego como ya ‘no sienten a Dios con ellos’ deciden poner fin y cierre a su camino vocacional”.

Actualmente –continúa- “da miedo asumir compromisos para siempre, para toda una vida, porque implica renuncia, y ésta se entiende como aquello que coarta, cercena mi libertad; cuando, en realidad, la renuncia es lo que más te ayuda a vivir plenamente y a vivir en libertad con lo eres y con la decisión que has tomado”.

Ante esta perspectiva, David reflexiona sobre los principales desafíos a los que se enfrentan los sacerdotes de hoy y los del mañana, y enumera tres: “La creciente secularización que sufre nuestra Iglesia a ritmos abrumadores, la vida hedonista en nuestra forma de actuar en una sociedad erotizada que se deja llevar por intereses individualistas y partidistas que terminan en una cultura utilitarista y una cultura donde el débil nos produce auténtico asco y, finalmente, la falta de esperanza que esta pandemia está provocando y que nos presenta un panorama tan doloroso como agrio”.

“Te esperamos”

Pese a ello, no se desalienta y se muestra con fuerzas para animar a otros a dar un paso adelante si sienten que el Señor los llama al sacerdocio. “Les diría que no se preocupara y que es normal sentir miedo y dudas al principio. Todos hemos pasado por ahí”. También les aconseja tomar a la Virgen como Madre, “hazla tuya, y busca un santo que te inspire en tu viaje”.

Por otro lado, les insiste en que la vocación “es puro don”, que “no has hecho mérito alguno ante Dios y es Él el que desde tu miseria y tu esclavitud rompe las cadenas que te sujetan a este mundo para hacerte libre verdaderamente”.

Por eso, concluye, “te esperamos, ánimo. Desde el Seminario estamos deseando acogerte, que nos enseñes, seguro que tienes mucho que aportarnos”.

Otros testimonios

Testimonio de Germán Carrasco: una vocación de la mano de la Macarena

Testimonio de Andrés Rodríguez, seminarista de 3º Curso

Testimonio de José Pablo Hoyo: “Lo importante es mostrarnos tal cual somos, no como queremos que nos vean”

Testimonio de Manuel Mena: la clave de la vocación es la valentía y la confianza

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El papa Francisco inaugura este 19 de marzo el año “Familia Amoris Laetitia”

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Hoy 19 de marzo, la Iglesia celebra cinco años de la publicación de la exhortación apostólica Amoris Laetitia sobre la belleza y la alegría del amor familiar, día en que el papa Francisco inaugura el Año “Familia Amoris Laetitia“, que finalizará el 26 de junio de 2022 con el X Encuentro Mundial de las Familias en Roma.

El año de la “Familia Amoris Laetitia” es una iniciativa del Santo Padre que se propone llegar a todas las familias del mundo a través de diversas propuestas espirituales, pastorales y culturales que se podrán realizar en las parroquias, diócesis, universidades, movimientos eclesiales y asociaciones familiares. El objetivo es ofrecer oportunidades de reflexión y profundización para vivir concretamente la riqueza de la exhortación apostólica Amoris Laetitia. “La experiencia de la pandemia ha puesto de relieve el papel central de la familia como Iglesia doméstica y la importancia de los lazos comunitarios entre las familias que hacen de la Iglesia una familia de familias” (AL, 87).

Desde la Delegación de Familia y Vida de Sevilla se irá informando de diferentes actividades, vídeos, testimonios y propuestas que se realizarán para caminar con las familias de la Archidiócesis.

Los objetivos del año Familia Amoris Laetitia

Entre los objetivos propuestos por el Dicasterio para Laicos, Familia y Vida se contempla la difusión del contenido de la exhortación apostólica Amoris Laetitia, para hacer experimentar que el Evangelio de la familia es alegría que llena el corazón y la vida entera. Asimismo, el anuncio de que el sacramento del matrimonio es un don y tiene en sí mismo una fuerza transformadora del amor humano, con la finalidad de hacer a las familias protagonistas de la pastoral familiar.

También buscarán concienciar a los jóvenes sobre la importancia de la formación en la verdad del amor y el don de sí mismos, así como ampliar la mirada y la acción de la pastoral familiar para que se convierta en transversal, para incluir a los esposos, a los niños, a los jóvenes, a las personas mayores y las situaciones de fragilidad familiar.

En camino con las familias

El Dicasterio para Laicos, Familia y Vida ha hecho una serie de recomendaciones para reforzar la pastoral de preparación al matrimonio con nuevos itinerarios catecumenales a nivel de diócesis y parroquias, con miras a ofrecer una preparación remota, próxima e inmediata al matrimonio y un acompañamiento de las parejas en los primeros años de matrimonio.

En esta línea, proponen un compromiso confiado de manera especial a los matrimonios que, junto con los pastores, se convierten en compañeros de viaje de los prometidos y de las parejas de recién casados. También, buscan potenciar    la   pastoral de acompañamiento de  los matrimonios con encuentros de      profundización y momentos de espiritualidad y oración para adquirir conciencia del don y de la gracia del sacramento nupcial; organizar encuentros para los padres sobre la educación de sus hijos y sobre los desafíos más actuales; promover    encuentros    de    reflexión e intercambio sobre la belleza y las dificultades de la vida familiar  para impulsar el  reconocimiento  del valor social de la familia, y la realización de una red de  pastores y  familias  capaces de  hacerse  cercanos  en   las situaciones de    dificultad a través del anuncio, el compartir y el testimonio.

Así, durante este año proponen intensificar  el  acompañamiento  de las parejas en crisis  para sostener y formar en una  actitud resiliente que  les lleve a   ver   las   dificultades   como  oportunidades para crecer en el amor y hacerse más fuertes e insertar a los matrimonios en las estructuras diocesanas y parroquiales,  para potenciar la  pastoral   familiar  y la formación de los  agentes  de  pastoral, de los seminaristas y sacerdotes, para que estén a la altura de los desafíos actuales y colaboren con las familias. Para ello será importante hacer funcionar la reciprocidad entre la “familia- Iglesia doméstica” y la Iglesia para que se descubran y valoren como un don insustituible.

Un sitio web dedicado en varios idiomas

Al respecto, el Dicasterio Vaticano ha preparado un folleto informativo que puede descargarse del sitio dedicado: amorislaetitia.va desarrollado en cinco idiomas, inglés, francés, español, portugués e italiano, que será actualizado con las propuestas e iniciativas que se desarrollarán gradualmente durante este año especial.

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V Domingo de Cuaresma- Ciclo B (Liturgia del 21-3-2021)

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Primera lectura

Haré una alianza nueva y no recordaré sus pecados

Jeremías 31, 31-34

Ya llegan días —oráculo del Señor— en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva.  No será una alianza como la que hice con sus padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto, pues quebrantaron mi alianza, aunque yo era su Señor —oráculo del Señor—.  Esta será la alianza que haré con ellos después de aquellos días —oráculo del Señor—: Pondré mi ley en su interior y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.  Ya no tendrán que enseñarse unos a otros diciendo: «Conoced al Señor», pues todos me conocerán, desde el más pequeño al mayor —oráculo del Señor—, cuando perdone su culpa y no recuerde ya sus pecados.

Salmo responsorial

Salmo 50, 3-4. 12-13. 14-15

R. / Oh Dios, crea en mí un corazón puro.

  • Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa;  lava del todo mi delito, limpia mi pecado.
  • Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme. No me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.
  • Devuélveme la alegría de tu salvación,  afiánzame con espíritu generoso.  Enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a ti.

Segunda lectura

Aprendió a obedecer y se convirtió en autor de salvación eterna.

Carta a los Hebreos 5, 7-9

Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, siendo escuchado por su piedad filial.  Y, aun siendo Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se convirtió, para todos los que lo obedecen, en autor de salvación eterna.

Evangelio

Si el grano de trigo cae en tierra y muere, da mucho fruto

Evangelio según San Juan 12. 20-33

En aquel tiempo entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos griegos; estos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban: «Señor, queremos ver a Jesús».  Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús.  Jesús les contestó: «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre.  En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto.  El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna.  El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo honrará.

Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré?: “Padre, líbrame de esta hora”. Pero si por esto he venido, para esta hora:  Padre, glorifica tu nombre».

Entonces vino una voz del cielo: «Lo he glorificado y volveré a glorificarlo».  La gente que estaba allí y lo oyó, decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel.  Jesús tomó la palabra y dijo: «Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros.  Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el príncipe de este mundo va a ser echado fuera.  Y cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí».

Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir.

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Comentario bíblico de Miguel Ángel Garzón

Las lecturas nos introducen en la pasión de Jesús. El texto de Isaías ya la prefigura en el poema del siervo sufriente. Este personaje anónimo y misterioso se presenta como discípulo de Dios, que escucha su palabra para llevarla al pueblo abatido y consolarlo. Apoyado en Dios, soportó el sufrimiento (azotes, burlas, salivazos, injurias).

El salmista describe la misma experiencia en una lamentación desgarradora. Con imágenes vivas y dramáticas expresa y grita su angustia al verse despreciado por sus enemigos y abandonado por Dios. Pero, al mismo tiempo, pone su confianza en él, sabiendo que es su fuerza y esperando su respuesta salvadora.

El grandioso himno de Pablo a los Filipenses ensalza el camino realizado por Jesús en un doble movimiento. Primero, de bajada, de despojamiento, de vaciamiento (kénosis) total, partiendo de la condición divina, pasando por la de esclavo, para llegar a la ignominia y maldición de la cruz. Segundo, y como consecuencia, de subida, en el que Dios le otorga la resurrección, la gloria y la alabanza universal de su señorío.

Este recorrido prepara magistralmente la lectura de la pasión siguiendo la versión de Marcos. El evangelio de la bendición de ramos ya nos sitúa en el contexto litúrgico, presentando la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén como profeta y rey aclamado por el pueblo. Pero un rey manso y humilde, como demuestra su pobre cabalgadura (Zac 9,9). El tono de alabanza y júbilo se convierte en rechazo, burla y condena en las sucesivas escenas de la pasión. Frente a la traición de Judas, el abandono de los discípulos y el rechazo de los dirigentes judíos y romanos, el Señor camina decidido y confiado hasta la cruz. Los signos de manifestación divina al morir, la confesión final del centurión, la presencia de las mujeres y el anuncio de Jesús de precederles a Galilea después de resucitar cierran el relato en la esperanza.

  1. ¿Cómo afrontas las dificultades, la cruz, por ser fiel y coherente a lo que Dios te pide?
  2. ¿Qué camino predomina en tu vida, el despojamiento por amor o el engreimiento y orgullo?
  3. Relee el relato de la pasión y déjate interpelar por cada uno de los personajes. ¿Con cuál te identificas más? ¿Por qué?

 

Lecturas de la semana ( V semana de Cuaresma. I semana del Salterio)

  • Lunes 22.  Dn 13, 1-9. 15-17; Sal 22; Jn 8, 1-11
  • Martes 23. Santo Toribio de Mogrovejo, obispo. Nm 21, 4-9; Sal 101; Jn 8, 21-30

Toribio de Mogrovejo, obispo de Lima, en Perú. Laico de origen español y licenciado en leyes, fue elegido para esta sede y se dirigió a América, donde, inflamado en celo apostólico, visitó a pie varias veces la extensa diócesis, proveyó a la grey a él encomendada, fustigó en sínodos los abusos y los escándalos en el clero, defendió con valentía a la Iglesia y catequizó y convirtió a los pueblos nativos, hasta que finalmente, en la población de Saña, descansó en el Señor, en 1606.

  • Miércoles 24.  Dn 3, 14-20. 91-92.95; Sal Dn 3, 52-56; Jn 8, 31-42
  • Jueves 25. Solemnidad de la Anunciación del Señor. Is 7, 10-14; 8, 10b; Sal 39; Heb 10, 4-10; Lc 1, 26-38
  • Viernes 26. Jer 20, 10-13; Sal 17; Jn 10, 31-42
  • Sábado 27. Ez 37, 21-28; Sal, Jer 31; 10-13; Jn 11, 45-47

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Homilía de la Solemnidad de San José

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Lecturas bíblicas: 2Sam 7,4-5.12-14.16. Sal 88,2-5.27.29 (R/. «Su linaje será perpetuo»). Rm 4,13.16-18.22. Versículo: Sal 83,5. Lc 2,41-51a.

Obras en el conjunto parroquial de Ntra. Sra. del Carmen de Algeciras

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El complejo parroquial de la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen de Algeciras ha sido reformada y adecuada en la parte destinada a la vivienda para adaptarla a las nuevas…

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Comienza el Año de la Familia

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El Papa Francisco inaugura hoy, 19 de marzo, este año especial dedicado a la familia, coincidiendo con el quinto aniversario de la publicación de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia. Precisamente a…

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Mensaje de la Comisión episcopal de Clero y Seminarios en la solemnidad de San José

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Los Obispos de la Comisión Episcopal para el Clero y los Seminarios han escrito un mensaje por la festividad de San José, patrón de los Seminarios y modelo para los sacerdotes, en el que resaltan tres rasgos principales de la figura y custodia del Patrono de la Iglesia Universal.

Ahora más que nunca “dadas las circunstancias tan atípicas que la humanidad entera está afrontando, como consecuencia de la pandemia que asola a todas las comunidades, especialmente entre los más pobres, debemos confiar con especial intensidad en la intercesión de San José, que afrontó las dificultades de la vida con la humildad, la inteligencia y la valentía que brotan de un corazón de padre, como nos ha recordado el Papa Francisco“.

Los Obispos refieren en la misiva que “en estos momentos, la búsqueda de consuelo y orientación que anida en el corazón de cada hijo de la familia humana se convierte en un clamor que resuena en el corazón de la Iglesia Madre y que nosotros, como sacerdotes y vocacionados, tenemos la misión de elevar a Dios en nuestra plegaria litúrgica y personal”. De allí que “San José aliente el ánimo y renueve la esperanza teologal en el corazón de todos vosotros, presbíteros y seminaristas, especialmente encomendados a su patronazgo y discreta protección”.

Por tanto, “necesitamos, en efecto, que los Seminarios fijen los ojos en el modelo de San José, para seguir aprendiendo de su pedagogía. Como el hogar de Nazaret, donde María gesta en su seno al Hijo de Dios y José lo educa paternalmente, preparando juntos su misión, el Seminario es el hogar donde se gesta y educa la misión del futuro presbiterio, al servicio de la Iglesia diocesana”.

Rasgos de la pedagogía paterna de San José

Los Obispos de la Comisión episcopal de Clero y Seminarios consideran que el Seminario es realmente un presbiterio en gestación. Así, “la presencia discreta y atenta de San José en cada comunidad formativa, al lado de María y en estrecha colaboración con el misterio de su maternidad, alentará nuestros esfuerzos por ofrecer a la Iglesia y al mundo los pastores misioneros según el corazón de Dios, que tanto necesita”.

En esta línea, invitan a meditar sobre “la pedagogía paterna de San José para iluminar con su ayuda la educación y la renovación interior de la vocación que hemos recibido como sacerdotes en continua formación o en formación inicial”.

San José asume, en primer lugar, “la misión de actuar como representante de la paternidad de Dios. Respecto a Jesús, “él ejerció una paternidad de representación, una paternidad de adopción. Pero, en el fondo, esta es la verdadera realización de la paternidad como imagen del único Padre, que es Dios”.

De allí que “el Seminario, tiempo de formación inicial de los futuros presbíteros, debe ser el lugar donde aprendemos el sentido del sacrificio de José, y nos eduquemos en la entrega total que conlleva vivir nuestra paternidad personal como testimonio de la única paternidad divina, garante de la humanidad del hombre”.

En segundo lugar, “José desarrolla heroicamente sus cualidades vocacionales, especialmente la valentía, la humildad y la discreción, para proteger la vida de María y del futuro Mesías, en medio de un ambiente hostil”.

“José será emigrante y peregrino, y trabajará en la gestación de la misión futura de Jesús, haciendo todo lo posible por alejar de su familia la amenaza de la violencia y de la muerte, renunciando a toda comodidad y brillo personales, para valorar el anonimato, el escondimiento y la callada siembra a largo plazo”.

En esta línea, “el Seminario tendrá que ser, según el modelo de San José, la escuela de formación inicial en la que se enseñe el arte del discernimiento y la humildad, profundizando en el significado último de las cosas, en el valor del trabajo compartido con los hombres en la vida real, y con el corazón siempre abierto a crecer en el amor, en una peregrinación continua”.

Por último, “José ejercerá también con gran sabiduría su labor pedagógica imprescindible como preparador inmediato de la misión pública de Jesús. En efecto, “después de la etapa en la que el niño aprende de la madre el amor a la Palabra de Dios, a la oración y a una vida virtuosa, el adolescente y el joven pasa a los brazos del padre para aprender un oficio y habilitarse para la vida adulta”.

Así, el Seminario debe dejarse marcar también por la herencia de san José, como preparador de la misión de Jesús y de la Iglesia. “Los futuros sacerdotes, apóstoles de Jesús, con corazón misericordioso, deben entrar en el corazón de las casas, estar cerca de las personas, de los sufrimientos y las alegrías del Pueblo de Dios, para consolar y restablecer las relaciones de libertad y de amor que construyen la Iglesia, evitando y curando el mal de nuestro tiempo caracterizado por una regresión al individualismo, que dificulta la transmisión del Evangelio”.

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