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Scouts Católicos y Submarinistas de la Virgen del Carmen unidos en el cuidado de la casa común

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«Pido a todos los hombres y mujeres del mundo que hagan un buen uso de los dones que el Señor nos ha confiado para conservar y hacer aún más bella su creación», tuiteaba el papa Francisco con motivo de la Semana Laudato si’, que se viene celebrando del 16 al 25 de mayo, con la que se pretende coronar el Año Especial Laudato si’ en el quinto aniversario de la carta encíclica. 

El movimiento de Scouts Católicos y los Submarinistas de la Virgen del Carmen han respondido a esta petición del Papa poniendo en marcha varias iniciativas con las que hacer visible la implicación de la Iglesia malacitana en el cuidado de la creación.

El sacerdote Rafael López Cordero es miembro de la Junta Directiva de la Asociación Virgen Del Carmen – Patrona de los Submarinistas Malagueños y explica que «dentro de esa búsqueda de hacer efectiva y visible la implicación en el cuidado de la creación a la que nos invita nuestro Papa en su carta encíclica, los Scouts católicos de la diócesis y los Submarinistas de la Virgen del Carmen de Málaga hemos comenzado una serie de actividades, en común, en las que miramos de forma especial a los ecosistemas terrestre y acuático. Somos conscientes de que esa casa común que hay que cuidar es nuestra hermana y nuestra madre, y se encuentra en una crisis real tanto social como ambiental».

Una de estas actividades tuvo lugar el domingo 16 de mayo, enmarcada en la campaña municipal de limpieza de las costas “El mar comienza aquí”. «Más de 100 niños acompañados por sus monitores y responsables nos reunimos en los Baños del Carmen y pusimos en marcha una serie de actividades con las que cuidar y limpiar las playas a la vez que iniciamos a los niños en el deporte del submarinismo y el buceo con el uso de escafranda y botella, y ofrecimos a los pequeños paseos en embarcaciones para que conocieran un poco más del mar, desde dentro. El objetivo, motivar una mayor implicación y cercanía para conocer el ecosistema acuático, y ¡qué mejor sitio que en la playa!».

En este encuentro han participado niños del movimiento scout católico de diversos grupos como el de San Estanislao, integrado en la parroquia de las Angustias, en El Palo; el de la Asunción, integrado en la parroquia del Corpus Christi; y el de San José, en Vélez-Málaga. «Ha sido una experiencia muy bonita y enriquecedora para todos», afirma Rafael López, «con la que se muestra que, siguiendo las indicaciones de nuestro Papa, el ser humano todavía es capaz de intervenir positivamente; hemos sido creados para amar y, en medio de nuestras limitaciones, tenemos gestos de generosidad, solidaridad y cuidado… Y en ello estamos», concluye Rafael López. 

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«Quería vivir en un país donde se respetaran los derechos humanos»

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Alain Diabanza, intentó saltar tres veces la valla que lo separaba de Ceuta, finamente llegó a la playa del Tarajal, casi inconsciente, agarrado a aun neumático. Hoy está casado y pertenece a la comunidad parroquial del Carmen en Málaga capital.

Alain Diabanza tenía 24 años cuando decidió salir de la República Democrática del Congo. «Mi país lleva muchos años en guerra, desde la independencia, vivimos en una guerra intermitente. Hemos vivido la guerra del petróleo, la del diamante, la del oro y actualmente estamos sufriendo la guerra del coltán, un material que se usa para fabricar los teléfonos móviles y las televisiones de plasma. Se calcula que el Congo tiene el 80% de este material a nivel mundial, pero desde que empezó esta guerra llevamos más de ocho millones de muertos y los refugiados son muchos más. Esta situación hace que en lugar de tener un país rico, tengamos un país de miseria, donde los asesinatos y las violaciones de los derechos humanos son constantes. El pueblo no está viviendo, está sobreviviendo».

Becado por la Iglesia

Perteneciente a una familia humilde, aún más empobrecida con las guerras, Alain explica que tuvo la suerte de estudiar con una beca de la Iglesia Católica, gracias a la Diócesis de Matadi (en la provincia de Bas-Congo) donde vivía. «Eso me permitió ir a la universidad, donde me licencié en Filología Francesa y comencé a trabajar en un colegio católico. Pero la situación de la enseñanza es muy difícil, son muchos los profesores asesinados o perseguidos. Esto, unido al hambre y la continua violación de los derechos humanos, hizo que en 2002 tomara la decisión de marcharme. Pero con 40 euros al mes que cobraba, sólo pude permitirme llegar a Angola, donde me dediqué a dar clases particulares de francés a los niños de las familias ricas. Así, gané bastante dinero para poder comprar un billete de avión hasta Senegal y de allí, me fui a Marruecos. La mayoría de la gente hace la ruta andando o en autobús de un país a otro. Generalmente, cuando llegamos a un país, nos instalamos, trabajamos unos años en la construcción o en trabajos pesados para conseguir dinero y poder viajar al próximo país. Yo conozco a gente que ha tardado hasta 10 años en llegar a Marruecos. Pero se trata de un viaje peligroso, porque hay muchas mafias. Cuando llegué a Marruecos ya no tenía dinero, lo había gastado todo en el billete de avión y ahí empezó mi segundo calvario, porque no sabía dónde iba a vivir. Empecé a buscar en la calle a los subsaharianos y encontré a un congoleño, que se iba a la montaña porque no podía permitirse vivir en Rabat. Entonces le dije: “me voy contigo”. Me fui a la montaña sin nada, y allí encontré a más de mil personas viviendo como animales. Dormíamos en unas tiendas de campaña fabricadas con bolsas de plástico en torno a un árbol, sujetas con piedras para que no se las llevara el viento. La comida la conseguíamos gracias a la mendicidad. Todos los días uno de nosotros bajaba a la ciudad a pedir comida. Allí nos daban patatas, tomates…».

Tres veces intentó saltar la valla que lo separaba de Ceuta, en grupos reducidos, por la noche, con dos escaleras fabricadas con palos y trozos de ropa, pero no lo consiguió. Fue entonces cuando decidió hacerlo a nado a través del Mediterráneo. «Nos habían dicho que para poder cruzar por el mar, necesitábamos un salvavidas, unas aletas y un traje de neopreno, pero yo no tenía dinero. Así que los sábados acudíamos al mercado para ofrecernos a llevar las bolsas y así nos daban 50 céntimos o un euro. Pero también era peligroso porque estaba vigilado por la policía marroquí. Tras varios meses pude comprar unas aletas, la cámara de un neumático pinchada, que reparamos y usamos de salvavidas y lo del neopreno era impensable. Nos dijeron que, si nos untábamos el cuerpo con aceite de oliva, podríamos evitar el frío. Pero eso no sirve de nada. Tras dos kilómetros nadando de noche, llegué a la playa del Tarajal, casi inconsciente. Allí nos estaba esperando la policía, que, en lugar de deportarnos, nos llevó al hospital y, posteriormente, al CETI de Ceuta, donde estuve dos meses. Sabía que podía morir pero no había marcha atrás, o moría ahogado como muchos otros o vivía como un animal y eso, no era vida. Posteriormente me trajeron al centro que CEAR tiene en Málaga, donde residí un año». 

Ya en España, continua Diabanza, «aprendí español y estudié un módulo de Electricidad. Gracias a eso, trabajé en la construcción durante muchos años. Ahora que he podido homologar mi título, estoy trabajando aquí, en el propio CEAR, como técnico de integración social, y me encanta poder ayudar a mis hermanos, porque para mí todo el que llega aquí es mi hermano. Me veo reflejado en su rostro porque yo pasé por lo mismo. Hoy día estoy casado y pertenezco a la comunidad parroquial del Carmen, donde organizamos actividades para poder mandar dinero a una comunidad de religiosas de Ruanda que trabaja con niños».

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Sagrado Corazón reconoce la excelencia de ocho futuras maestras

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Ocho estudiantes de los grados de Infantil y Primaria del Centro de Magisterio «Sagrado Corazón» reciben el reconocimiento a sus expedientes con las becas de excelencia

El Obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, ha felicitado a las ocho alumnas por “el esfuerzo, constancia y dedicación” demostrado durante el pasado curso que les ha valido ser beneficiarias de las becas de excelencia que supone la cobertura económica de todas las cuotas, lo que representa un alivio para las familias que “han permitido su evolución integral como personas” apoyando su decisión de estudiar y hacerlo con resultados excelentes.

El Obispo de Córdoba ha destacado el valor que tiene para el desarrollo académico de estas alumnas que cursen estudios en un centro de identidad cristiana y ha defendido el significado para la sociedad de la presencia de maestros “orgullosos de haber estudiado en el Centro de Magisterio Sagrado Corazón”, algo que el prelado ha podido comprobar en su visita pastoral donde los docentes se aproximan para decirle: “yo estudié en el Sagrado Corazón”.

Estas becas instituidas por el Centro de Magisterio «Sagrado Corazón», centro inscrito a la Universidad de Córdoba, no son solo un reconocimiento, sino que representa todo un estímulo para los alumnos matriculados, ha explicado el Director adjunto del Centro, Jesús Poyato para quien la concesión de estas becas, que son compatibles con las del sistema público, “representa un orgullo y una alegría porque queremos promocionar la excelencia y dedicar recursos propios a este fin”.

Diploma acreditativo para ocho alumnas excelentes

El sencillo acto de entrega se ha desarrollado en la sede del Obispado de Córdoba, donde las premiadas han llegado con sus familias. A todas ellas se les ha entregado un diploma acreditativo como beneficiarias de estas becas . Las alumnas premiadas en el grado de Educación Infantil son María del Carmen Bermudo Ruíz, Mónica Pérez Urbano, Nerea Heredia Rojas y Paula García Sánchez. En el grado de Educación primaria, las alumnas premiadas con becas de excelencia son Gloria Cascales Ruíz, Laura Lázaro Baena, María de los Ángeles Sánchez Montilla y Carmen María López Montes.

Casi seis décadas de experiencia

Desde su fundación en el año 1.964, el Centro de Magisterio «Sagrado Corazón» de Córdoba es uno de los más antiguos de la provincia de Córdoba, junto a la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Córdoba. En casi seis décadas de funcionamiento han egresado 8.080 alumnos. En el presente curso están matriculados 703 alumnos.

El Centro de Magisterio ofrece también el Máster en “Neuropedagía, creatividad y gestión de la capacidad y el talento. Aplicaciones educativas» que pretende proporcionar al alumnado una formación avanzada, en los dos perfiles que oferta, investigador y profesional, en la temática específica del Máster.












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El Obispo visita la feria de alfarería en Caballerizas Reales

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En 2019, monseñor Demetrio Fernández recibió la distinción de Alfarero de Honor en La Rambla

La 91 edición de la Feria de Alfarería y Cerámica de La Rambla llegó el pasado fin de semana a la ciudad por primera vez. En concreto, en el recinto de Caballerizas Reales, con un total de 15 expositores.

El obispo de Córdoba no quiso dejar pasar la oportunidad de visitar esta muestra artesana que le recordó a su infancia, pues el prelado conoce el oficio artesano del barro a través de su familia.







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“Recibir con alegría el don que Jesucristo nos hace de Su Espíritu”

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Homilía en la celebración del Sacramento de la Confirmación, en la S.I Catedral el 18 de mayo de 2021.

Queridos hijos:

Dejadme llamaros así puesto que a través del Sacramento de la Confirmación os voy a comunicar y voy a dar la vida de Dios, que es lo que significa el Espíritu Santo, el Espíritu del Hijo de Dios y del Padre, que los une a ellos y que quiere que nosotros participemos de esa unión y de esa vida divina que es la vida eterna.

El Evangelio de hoy nos decía el Señor: “Esta es la vida eterna: que Te conozcan a Ti, único Dios verdadero y a tu enviado Jesucristo”. La vida eterna es algo que está, seguramente no con esas palabras, pero que está en el corazón y en los anhelos de todos. Todos deseamos, no que esta vida se prolongue eternamente, porque –veréis- también esta vida tiene su parte de fatiga, de peso, de dolor, sino una vida que cumpla realmente todos los anhelos de nuestro corazón, todos los deseos buenos que hay en nuestro corazón y que son ya don del Señor, y es Él quien nos pone en ese corazón nuestro, es Él quien nos ha creado para Él. Y nada de lo que hay en esta vida nos dará una satisfacción plena y duradera, porque, como decía san Agustín, “nos hiciste Señor para Ti y nuestro corazón anda inquieto hasta que descanse en Ti”.

Ese descanso, que no es un descanso de inactividad, es un descanso de plenitud de vida, de plenitud de cumplimiento, de amor sobre todo, porque en Jesucristo y gracias a Jesucristo hemos conocido que Dios es Amor. Eso es lo que realmente anhela nuestro corazón. Detrás de todos nuestros deseos –más o menos pequeños-, desde el sacar una nota estupenda en ciencias sociales, o en matemáticas, en inglés, hasta sacar una carrera, fundar una familia; todos esos deseos que hay en nosotros, que puede haber en nosotros, y otros, son expresión de ese gran deseo de plenitud que nos constituye. De hecho, eso es lo que nos hace ser seres humanos. Y eso es lo que nos hace también decepcionarnos cuando vemos que la vida no cumple –por así decir- una especie de promesa que intuimos que debería cumplir, porque sólo Dios puede cumplir el anhelo profundo de nuestro corazón.

“Esta es la vida eterna, que Te conozcan a Ti, único Dios verdadero, y a Tu enviado, Jesucristo”. De hecho, Jesucristo –decía la última monición-, que es un bien seguir a Jesucristo, seguirle con alegría y con brío, claro que es un bien muy grande; pero es muy importante que sepáis que antes que nada de lo que vosotros podáis hacer por el Señor, es el Señor quien lo ha hecho todo por vosotros. Cuando también el Evangelio de hoy decía “Glorifícame Padre”, “glorifica a Tu hijo”, esta refiriéndose a la cruz. Y la cruz es el signo más grande del amor infinito de Dios por todos nosotros, por cada uno de nosotros. “Tanto amó Dios al mundo que le entregó a Su propio Hijo”, “no ha venido Jesús para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él, por el conocimiento y por la experiencia de Su amor” y “no hay amor más grande que el dar la vida por aquellos a los que uno ama”. El Señor ha entregado Su vida por nosotros. Es algo que sucedió hace dos mil años, pero el amor de Dios no es una cosa de un momento o de un tiempo, de una circunstancia particular. El amor de Dios, como la vida que Dios nos promete y que Dios nos ofrece es eterna. Eso quiere decir que el Señor os ama a cada uno de vosotros, os ha querido desde antes de la creación del mundo, desde toda la eternidad.

Y dices, bueno, ¿y por qué no vino al principio del mundo y nos salvó desde el principio? Porque era necesario educar a un pueblo; que los hombres entendiéramos algo de ese amor de Dios y cómo Dios no corre más que nuestra libertad, sino que respeta exquisitamente los pasos que nosotros vamos dando, como una madre enseña a su hijo a andar y no le pide que haga más de lo que puede hacer. Desde Abraham hasta la Virgen María, hasta la Madre de Jesús, han pasado 1800 años en los que se ha ido purificando la idea que los hombres se hacían de Dios: desde percibirlo simplemente como un poder extraordinario, hasta descubrir que Dios es amor y misericordia. Y poder entender, entonces, la Encarnación del Hijo de Dios, poder asomarnos –por lo menos- a ese gran don que es que el Hijo de Dios se haya hecho hombre y haya derramado Su sangre por nuestra vida. Para que nosotros podamos vivir en la libertad de los hijos de Dios.

En ese contexto se sitúan los Sacramentos de la Iglesia, todos ellos. Los Sacramentos no son cosas que nosotros hacemos por Dios. No son un rito que nosotros hacemos  para tener contento a Dios o para que esté más contento con nosotros o para, sencillamente, obedecer un mandato del Señor. Los Sacramentos son dones que Dios nos hace siempre de Su vida, porque Dios no nos da cosas, Dios Se nos da Él mismo, es Él quien Se nos da. Se nos ha dado a todos en la cruz. Pero nosotros empezamos a recibir ese don en el momento en que nos bautizamos. Y como hemos crecido en un país de Tradición cristiana, nos bautizamos normalmente de niños, y por lo tanto habéis recibido ese don del amor de Jesucristo y de la Alianza que suponía la Encarnación, la Pasión, y el Misterio Pascual de Cristo casi en el momento de nacer. Pero, en ese momento, no os dabais cuenta de lo que significaba y la Iglesia retrasa para un momento posterior la Confirmación en la que Jesucristo es quien confirma esa alianza de amistad y de amor con los hombres que hizo en la cruz. Es Jesucristo quien confirma. En la Confirmación es Jesucristo quien confirma esa Alianza de amor que hizo en la cruz y que se renueva hoy para vosotros a través de los gestos pequeños del Sacramento de la Confirmación.

Por lo tanto, todo el significado de esta tarde no es algo que vosotros hacéis por Dios, es algo que Dios hace por vosotros. Y lo que hace es darSe a vosotros. DarSe a vosotros como se dio en la cruz, y como se ha dado ya en el Bautismo, pero de una manera plena, y de una manera como Dios hace las cosas: incondicional. De tal manera que Dios sabe si a lo largo de vuestra vida vosotros conservaréis la certeza de que el Señor está con vosotros y en vosotros; de que os acompaña, de que Su amistad es una amistad fiel que Él no va a romper nunca. A lo mejor os olvidáis, a lo mejor mil cosas de la vida os pueden distraer y dais la espalda al Señor, pero yo os puedo jurar que nunca el Señor os dará la espalda a vosotros. Y eso es la fuente y el origen de una alegría que nada de este mundo puede empañar. Porque por muy lejos que os fuerais del Señor, bastaría un grito del corazón, bastaría una súplica desde el fondo de vuestra alma y volveríais a experimentar que el Señor os quiere y está con vosotros como el primer día de la Creación, como si nada hubiera sucedido. Porque Dios es Amor, no puede dejar de ser fiel a la Alianza que hoy vosotros acogéis libremente, a una edad en la que podéis daros cuenta lo que significa esa Alianza por parte de Dios. Significa que Dios quiere acompañaros en el camino de la vida, que no estáis solos. Os vais a sentir solos. A lo mejor os sentís ya solos a veces, ya sois pequeños adultos, ante el drama de la vida, ante el drama de nuestras relaciones humanas –que muchas veces no son sencillas y pueden ser muy conflictivas- y, sin embargo, lo que yo os prometo es que el Señor nunca dejará de estar a vuestro lado, de ser cómplice de vuestra felicidad. Nunca dejará de quereros.

Esa es la alegría de esta tarde, su significado, y eso es algo muy, muy grande. Y ojalá podáis experimentarlo, no sólo esta tarde como una emoción, sino que podáis experimentarlo verificándolo a lo largo del camino de vuestra vida. Yo os lo deseo con toda mi alma y quienes os acompañamos aquí os lo deseamos también, porque no hay tesoro más grande que haber conocido a Dios y a Jesucristo, Su Hijo. Y  vivir de esa vida de Jesucristo. De todo lo demás se puede prescindir. Fijaros, hasta la salud, un día tendremos que prescindir de la salud todos. Como dice un Salmo: “Tu Gracia vale más que la vida. Si te tengo a Ti Señor, lo tengo todo. Si me faltas Tú, aunque lo tenga todo, no vale nada”.

Hay una película clásica que, seguramente, los que os vais a confirmar no habréis visto, pero que es una de las grandes películas de la historia del cine. Muchas veces ha sido considerada la mejor película de la historia del cine, la más grande, de hace muchos años, en blanco y negro, que se llama “Ciudadano Kane”. Y aunque no aparece la palabra Dios en la película, hay un comentario precioso a un hombre que lo tuvo todo en este mundo y lo perdió todo. Es el mejor comentario que yo conozco a una frase de uno de los Evangelios: “¿De qué le sirve al hombre el mundo entero si pierde o malogra su alma, su vida?”. Charles Foster Kane lo tuvo todo y lo único que hubiera gustado conservar era una cierta alegría que tenía en su infancia y que no pudo conservar, porque todo lo demás lo perdió.

Vuelvo al comienzo. Esta es la vida eterna. El Señor nos ha prometido y yo puedo dar testimonio de que Dios es fiel, nos da la posibilidad de experimentar ya, aquí, el comienzo de esa vida eterna en medio de un mundo de pecado, miserable, mezquino, absurdo en tantas ocasiones y en tantas cosas. Y, sin embargo, cuando uno tiene experiencia del amor de Dios en Cristo; cuando uno tiene experiencia de la vida y de la novedad que Cristo significa en la vida, no falta nunca la alegría, no falta nunca la misericordia, el perdón, no falta nunca la esperanza. Eso que es la Gracia. Lo que decía el salmista: “Tu Gracia vale más que la vida”, porque la vida entera sin Ti no vale gran cosa. En cambio, si te tengo a Ti lo tengo todo, y lo tengo para siempre.

Vamos a vivir, pues, el momento del Sacramento de la Confirmación. Os recomiendo que alguna vez en vuestra vida veáis esa película y os acordéis un poco de su significado profundo en el misterio de una vida que lo consiguió todo y en el fondo nunca pudo ser feliz. Es el drama de nuestro mundo expresado en la vida de ese hombre. Es un precioso comentario al Evangelio y vamos a recibir con alegría el don que Jesucristo nos hace de Su Espíritu, de Su vida, para que podamos vivir en la libertad de los hijos de Dios.

+ Javier Martínez

Arzobispo de Granada
18 de mayo de 2021
S.I Catedral de Granada

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Carta Pastoral del obispo de Guadix en la LV Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

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Queridos fieles diocesanos:

El domingo 16 de mayo la Iglesia celebra la fiesta de la Ascensión del Señor a los cielos. También es el día en el que celebramos la 55 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Este año lo hace con el lema “`Ven y verás´… (Jn 1, 46). Comunicar encontrando a las personas donde están y como son”. Y es así, las personas son siempre lo primero en todo proceso comunicativo, por encima de los hechos que se comunican y, por supuesto, de los intereses empresariales o de cualquier otro tipo. La Encarnación de Cristo nos lanza siempre a este protagonismo de la dignidad de la persona que el humanismo cristiano ha sabido transmitir con fidelidad a lo largo de los siglos. Sigamos siendo expertos en humanidad.

Esta jornada debe servir para tener muy presentes a los periodistas, que cumplen la noble y necesaria tarea de contar la realidad, desvelar la verdad que transmiten los hechos e, incluso, interpretar los acontecimientos para ayudar a entender. Y no siempre es una tarea fácil. Más bien, todo lo contrario. El Papa Francisco, en su mensaje para la jornada de este año, les dice a los periodistas que en su vocación y fidelidad a la verdad en la comunicación “es necesario salir de la cómoda presunción del `como es ya sabido´ y ponerse en marcha, ir a ver, estar con las personas, escucharlas, recoger las sugestiones de la realidad, que siempre nos sorprenderá…”. Y les recuerda el consejo del beato Manuel Lozano, jienense de Linares, que les decía a sus compañeros de profesión: “abre pasmosamente tus ojos a lo que veas y deja que se te llene de sabia y frescura el cuenco de las manos, para que los otros puedan tocar ese milagro de la vida palpitante cuando te lean”.

También es una jornada que debe llevar a ser conscientes de nuestra responsabilidad como consumidores de medios y a tener una conciencia crítica que, en palabras del Papa Francisco, no debe llevar “a demonizar el instrumento, sino a una mayor capacidad de discernimiento y a un sentido de la responsabilidad más maduro, tanto cuando se difunden, como cuando se reciben los contenidos. Todos somos responsables de la comunicación que hacemos, de las informaciones que damos, del control que juntos podemos ejercer sobre las noticias falsas, desenmascarándolas. Todos estamos llamados a ser testigos de la verdad: a ir, ver y compartir”.

Hay mucha elocuencia vacía, dice el Papa en su mensaje, mucho periodismo “de palacio”, autorreferencial, que “es cada vez menos capaz de interceptar la verdad de las cosas y la vida concreta de las personas”. Pero también hay un periodismo que sale y ve para contar, que arriesga y se compromete, que permite conocer la realidad de los que no cuentan, de las minorías. Agradezco la labor de tantos buenos comunicadores, a veces con riesgo de la propia vida, que son la voz de los que son ninguneados en nuestro mundo, aplastados por el poder de las ideologías que instrumentalizan para sus fines las verdaderas historias.

En el territorio de la Diócesis de Guadix hay una presencia pequeña, pero significativa, de medios de comunicación, que cumplen una función necesaria: emisoras de radio, medios escritos, televisiones locales, páginas webs, redes sociales. Gracias a ellos nos sentimos parte de una comunidad, nos mantenemos informados, conocemos las propuestas de otros y hasta tomamos conciencia de nuestra propia realidad y de nuestras potencialidades. Nos encontramos con los demás, con las personas, a través de todos esos medios, a los que agradezco su trabajo y a los que animo a ser fieles siempre a la verdad.

También la Iglesia diocesana se hace presente en esos canales, a través de la Delegación de Medios de Comunicación, ofreciendo noticias, ayudando a contar la vida de nuestra Diócesis, siendo cauce para que el “ven y verás” del Evangelio se haga vida hoy, con testimonios, con imágenes, con información. Felicito a nuestro delegado episcopal de medios de comunicación por su servicio precioso a la Iglesia y a nuestra Diócesis.

En estos tiempos de pandemia, además, hemos podido comprobar cómo los medios de comunicación nos han ayudado en las largas jornadas de confinamiento y han permitido llevar las celebraciones de las parroquias y de nuestra Catedral, a los hogares de muchos cristianos que no podían salir de casa. Aunque nada puede reemplazar el encuentro directo, la presencia física y el hecho de ver en persona, hemos podido celebrar en estas circunstancias el Año Jubilar del Beato Manuel Medina Olmos y el Año diocesano del Corazón de Jesús. Así fue como se difundió el Evangelio, con el testimonio directo de quienes creían y lo vivían, de quienes se habían encontrado directamente con Jesús y lo contaban. Por eso, ahora que la situación sanitaria lo va permitiendo cada vez más, conviene ir recobrando la participación presencial en las celebraciones, el encuentro directo con Jesús Eucaristía y con los hermanos.

En el Evangelio, Felipe invitó a Natanael a tener una experiencia directa con Jesús. “Ven y verás” (Jn 1,46). Aquella invitación suena hoy como el mejor reclamo publicitario, también para nosotros, que nos anima a tener encuentro personal con Jesús. Solo así podremos contar a los demás lo que hemos vivido y lo que creemos. Solo así podremos ser sus testigos: testigos que comunican y que son fieles a la verdad de un encuentro que ha transformado la existencia y quiere ser generador misionero de Buena Noticia para toda la humanidad.

Con mi afecto y bendición

+Francisco Jesús Orozco Mengíbar
Obispo de Guadix

#HazMemoria: el laicado, la primera vocación en la Iglesia

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La vida del fiel laico tiene como objetivo conocer y dar a conocer la radical novedad cristiana que tiene su origen en el Bautismo. Los laicos contribuyen a la misión de la Iglesia por su participación activa en la liturgia, en el anuncio de la Palabra de Dios y en la catequesis. Pero también, de manera especial, haciendo presente a Cristo en las realidades ordinarias: su lugar es el mundo profesional, social, económico, cultural y político.

Pensando en los fieles laicos, el papa Francisco invita a toda la Iglesia a un “soñar juntos” que se convierte en misión especial que impulsa a descubrir la riqueza del laicado en la vida del Pueblo de Dios: “He ahí un hermoso secreto para soñar y hacer de nuestra vida una hermosa aventura. Nadie puede pelear la vida aisladamente. (…) Se necesita una comunidad que nos sostenga, que nos ayude y en la que nos ayudemos unos a otros a mirar hacia delante. ¡Qué importante es soñar juntos!“.

Los laicos es la primera vocación en la Iglesia. La mayor parte de los bautizados viven una única vocación, la de ser laicos.

Son fieles laicos todos los cristianos a excepción de los miembros del orden sacerdotal y los que pertenecen al estado religioso.

Los fieles laicos son llamados personalmente por Dios. De él reciben una misión en favor de la Iglesia y del mundo.

Toda la existencia del fiel laico tiene como objetivo conocer la radical novedad cristiana que tiene su origen en el Bautismo

Los fieles laicos contribuyen a la misión de la Iglesia por la participación activa en la liturgia, en el anuncio de la Palabra de Dios y en la catequesis.

Su presencia en la Iglesia no puede hacer olvidar que su lugar es el mundo profesional, social, económico, cultural y político.

Tampoco se puede caer en la separación entre fe y vida, de modo que la acogida del Evangelio esté separada de la acción en las diversas realidades temporales y terrenas.

Las nuevas situaciones, eclesiales y sociales, económicas, políticas y culturales, reclaman hoy, con fuerza muy particular, la acción de los fieles laicos.

El fiel laico es corresponsable, junto con los ministros ordenados y con los religiosos y las religiosas, de la misión de la Iglesia.

Los fieles laicos tienen, en su vocación a la santidad, un signo luminoso del infinito amor del Padre.

Un renovado Pentecostés

El momento del laicado tiene una celebración especial en Pentecostés. El día en que se recuerda el envío del Espíritu Santo sobre los apóstoles y María que transformó la Iglesia naciente, de una pequeña comunidad cerrada por miedo a los judíos en un pueblo de Dios llamada a anunciar, celebrar y vivificar la vida del mundo. El sueño del que habla el Papa es el de un renovado Pentecostés, no es un sueño nuestro, sino el de Dios para nosotros, para la Iglesia que peregrina en España. Se trata de sueños que se refieren al interior de la Iglesia y hacia el mundo en que vivimos.

La vida de los fieles laicos no separa la fe y la vida. La acogida del Evangelio no está separada de la acción en las diversas realidades temporales y terrenas. De hecho, las nuevas situaciones, eclesiales y sociales, económicas, políticas y culturales, reclaman hoy, con fuerza muy particular, la acción de los fieles laicos que son corresponsables junto con los ministros ordenados y con los religiosos y las religiosas, de la misión de la Iglesia.

Cada bautizado, un agente evangelizador

Cada uno de los bautizados, cualquiera que sea su función en la Iglesia y el grado de profundización en la vida de fe, debe vivir como un agente evangelizador. Es importante salir de un esquema de evangelización llevado adelante por actores calificados donde el resto del pueblo fiel fuera solo receptivo de sus acciones. El pueblo de Dios en salida implica un nuevo protagonismo de cada uno de los bautizados. Una Iglesia en la que los laicos no son “actores de reparto” o secundarios, sino protagonistas, junto con los pastores y la vida religiosa, en la misión de anunciar el Evangelio de Jesucristo.

El papa Francisco invita también a un trabajo en sinodalidad que nos debe llevar también a vivir la comunión entre todos los que forman parte de la Iglesia: las diócesis, los movimientos y asociaciones, las parroquias, las formas diversas de consagración. El sueño de una Iglesia sinodal se traduce en una Iglesia en salida, del acompañamiento, de la fraternidad. Una Iglesia que busca crear puentes de diálogo, de encuentro con los que son y piensan diferente a nosotros, frente a una cultura del enfrentamiento, del descarte. Su alimento cotidiano lo encontramos en la eucaristía. En torno a ella se reúne y de ella se alimenta el entero Pueblo de Dios.

Proyecto de fraternidad

Los fieles laicos son invitados a trabajar en la Iglesia y con la Iglesia para ser servidores de un proyecto de fraternidad para toda la humanidad, y ser testigos de una esperanza nueva, que tiene su punto de partida en la radical dignidad de todo ser humano. De tal manera que reconociendo la dignidad de cada persona humana, podamos hacer renacer entre todos un deseo universal de hermandad que permita encontrarnos en el mismo pueblo de Dios.

Así podemos centrar nuestra atención en realidades y causas de nuestro mundo tan significativas como el anhelo de hacer efectivo el destino universal de los bienes ante tantas desigualdades y tanta exclusión; de acoger el anhelo de una vida digna de tantas personas migrantes; de la defensa de la dignidad del trabajo y del trabajo digno, tan esencial para la vida digna de personas, familias y sociedades, ante tanta precariedad y pobreza en el mundo del trabajo; de la igualdad entre hombres y mujeres frente a tantas injusticia de que son víctimas tantas mujeres; del cuidado de las personas y de la fragilidad ante tanto descuido de la vida; del anhelo de una ecología integral ante la profunda crisis ecosocial que padecemos, etc.

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Hoy se reúne el Círculo de Silencio en Jaén, bajo el lema «Migraciones y ciudadanía global. Ampliando el nosotras»

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Cada tercer martes de mes, hoy, 18 de mayo, se reúne, de forma virtual, el Círculo de Silencio en Jaén, a las 20 horas.

Esta vez el acto estará organizado bajo el lema «Migraciones y Ciudadanía Global. Ampliando el nosotras». Ampliando el nosotras es una expresión que recoge el deseo de construir una ciudadanía global que es capaz de incluir y acoger generando redes de apoyo y sostén que solo son posibles si ampliamos el nosotras. Un nosotras ampliado en femenino inclusivo que visibiliza la realidad de las migraciones más oculta que es la de las mujeres como migradas y como generadoras de redes y de hospitalidad.

Ampliando el nosotras ha puesto sobre la mesa y quiere seguir haciéndolo la vulnerabilidad, la injusticia y la explotación en la que se encuentran las personas migradas. Escucharemos las experiencias de Aisha y de Sandra, mujeres de lucha y de esperanza generadoras de una ciudadanía global que hacen y construyen Red.

Ser parte de una ciudadanía global es sentirse responsable y comprometida, a nivel personal y colectivo, con la transformación de la realidad local y global para construir un mundo más justo, más equitativo y respetuoso con la diversidad y con el medio ambiente, en el que todas las personas podamos desarrollarnos libre y satisfactoriamente.

Este círculo está organizado, junto con el Secretariado de Migraciones, por la Acción Social de la Institución Teresiana en España e InteRed, ONG promovida por la Institución Teresiana y se enmarca en la Semana de Acción Ampliando el Nosotras.

“Acoger, proteger, promover e integrar”, son los verbos que queremos conjugar unidos a la idea de solidaridad de todos los que creen en un mundo mejor.

Participa con una vela encendida, a través del enlace: http://bit.ly/circuloJaénmayo

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Institución Teresiana (Acción Social) e Intered

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La Catedral acoge el Sacramento de la Confirmación de las alumnas del Colegio Guadalimar

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El pasado viernes, 14 de mayo, víspera de San Eufrasio, patrón de la Diócesis, 56 alumnas del Colegio Guadalimar fueron confirmadas en la Catedral de Jaén.

La celebración estuvo presidida por el Obispo, Don Amadeo Rodríguez Magro, y concelebrada por  su Secretario particular, Don Juan Pedro Moya; el capellán de Guadalimar, D. Alexander Vaz; el Capellán de Altocastillo,  D. Fernando Gallego; y el sacerdote de Altocastillo, D. Luis Ramón Quesada.

Los catequistas y familiares fueron los encargados de las lecturas. El Evangelio fue proclamado por D.  Luis Ramón Quesada. Asimismo, el acompañamiento musical corrió a cargo del grupo litúrgico EscuchArte.

Homilía

Don Amadeo comenzó su homilía saludando a los sacerdotes, catequistas y profesores del Colegio, así como a los confirmandos, que estaban acompañados por sus padres y padrinos. También, quiso tener unas palabras de cariño para los abuelos que no pudieron participar en la celebración, debido a la reducción del aforo, a causa de la Covid-19.

Después, el Pastor diocesano, dirigiéndose a los confirmandos les explicó que “el bautismo es la puerta de entrada que Dios nos da a la Iglesia. Pero, además, la educación cristiana es una educación para evangelizar, para que podáis reconocer y vivir como aquello que sois, hijos de Dios y convertiros en mujeres que viven en Cristo”. Don Amadeo añadió, además: “Como ya sabéis, vivir en Cristo es una forma de ser y siempre hay que hacerlo en el seno de la Iglesia. Así, el Espíritu Santo, que va a orientar vuestra fe e iluminar vuestra existencia, es un regalo de Dios a la Iglesia. Estamos en la Iglesia, crecemos en la Iglesia y formamos comunidad y, por ello, recibimos el Espíritu Santo para vivir, también, nuestra fe en ella. Además, hay que vivir la fe en aquello que la Iglesia nos va ofreciendo, la Eucaristía fundamentalmente, porque sin la Eucaristía los cristianos no podemos vivir”.

Asimismo, el Obispo subrayó que la fe “es un encuentro personal con Jesucristo que nos cambia la vida. Un encuentro personal que sucede en la Eucaristía, en la oración, en los sacramentos… especialmente, en el Sacramento de la reconciliación”. Continuó, también, explicando que vivir como cristianos no es fácil y supone vivir una existencia en la que tenemos que ir definiendo e identificándonos cada día. “Porque ser cristiano es un modo de ser que, después, se tiene que convertir, a través del Espíritu Santo que hoy vais a recibir, en un modo de vivir. El Espíritu Santo va a acompañar el camino de vuestra vida”. En este sentido añadió: “Estáis recibiendo una buena formación humana y cristiana y tendréis, en el futuro, mucha responsabilidad. Hay que hacerlo todo con mucha confianza en Dios y en el Espíritu Santo, que hoy va a enriquecer vuestra vida con sus dones para que deis frutos. Además, estamos llamados a la santidad, en el trabajo, en la vida ordinaria… como decía San Josemaría”. Quiso culminar haciendo referencia a la fiesta de San Eufrasio, “también damos gracias a Dios por estar celebrando esta Eucaristía y este Sacramento en un día tan señalado para la vida de la Iglesia diocesana”.

A continuación, tuvieron lugar los ritos propios de la Confirmación: la renovación de las promesas bautismales, la imposición de las manos y la crismación a cada uno de los confirmandos, que estuvieron acompañados por sus padrinos.

La celebración concluyó con una foto de familia.

Galería fotográfica: «Confirmaciones Colegio Guadalimar»

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Monseñor Rodríguez Magro abre la primera sesión de la asamblea de Delegados diocesanos, dedicada al Centenario del Nacimiento del Beato Lolo

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Tras su aplazamiento en el pasado mes de enero, de nuevo la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales (CECS) ha convocado del 17 al 19 de mayo su Asamblea anual de Delegados Diocesanos, que está lugar en el Aulario Papa Francisco de Madrid. El tema del encuentro en esta edición es “Retos de la comunicación de hoy: la exigencia y el compromiso de comunicar la verdad”.

La primera sesión se ha dedicado al Centenario del Nacimiento del Beato Manuel Garrido, Lolo. Nuestro Obispo, Don Amadeo Rodríguez Magro, hacía una bella semblanza sobre el Beato periodista en la que procuró explicar  “cómo se fue fraguando una vida que siempre manifestaba el brillo divino de la gracia”.

Así, el Obispo de Jaén explicó que todo en Lolo sucede en una relación de intimidad con el Señor, como un discípulo que sigue a Cristo y está con él. “Su discipulado se iba manifestando en la misión que tuvo que ir asumiendo a lo largo de todas las etapas circunstancias y momentos de su vida. Lolo en efecto, vivió toda su existencia, lo decimos con palabras de hoy, como un auténtico discípulo misionero”. Y añadió: “Esa tarea misionera y solidaria la hacía estando muy atento a lo que sucedía a su alrededor, que siempre, incluso en su infancia, le exigía opciones profundas. Nunca estuvo ajeno a los signos y circunstancias de su tiempo: ni en lo social y político, ni en los problemas y pobrezas, ni en los gozos y dificultades”.

Asimismo, Don Amadeo señaló que Lolo fue fue un niño santo, un adolescente y joven laico cristiano militante. “Lolo creció en unas difíciles condiciones de vida y en ellas se forjó su fortaleza humana y espiritual. Por todo lo vivió en su adolescencia y juventud se convirtió para muchos en un acompañante y en un líder admirable de otros jóvenes cristianos. Este periodo fue para Lolo y para los jóvenes de Acción Católica un tiempo martirial. Ya, desde entonces, atrae en él de un modo especial, el tono vital de su existencia, que nunca estuvo marcado por la tristeza, sino por la alegría; no por el llanto, sino por la iniciativa apostólica; no por la soledad, sino por la comunicación y la amistad con todos: grandes y pequeños, sanos y enfermos, pobres y ricos. La suya fue «una existencia de auténtica santidad evangélica», decía el cardenal Amato en la homilía de su Beatificación”.

Monseñor Rodríguez Magro continuó subrayando que a los veintidós años empieza para Lolo una nueva forma de vida. “Fue entonces cuando emprende una peregrinación por los hospitales de Madrid, hasta que definitivamente, en abril de 1944, se ve obligado a volver a su casa, para comenzar los 28 años de silla de ruedas, con una invalidez total y progresiva que culmina en la ceguera en los últimos nueve años”. Sin embargo eso no le impidió seguir ejerciendo el periodismo “en la invalidez y en la ceguera se acercaba a todo, lo veía todo con una extraordinaria facilidad. Sabemos que Lolo estaba presente allí donde había una noticia que dar y una reflexión que ofrecer”, añadió Don Amadeo.

Igualmente, el Obispo afirmó que Lolo era un joven “que vivió una profunda espiritualidad cristiana, y que se iba enriqueciendo a medida que cambiaban sus condiciones vitales, cada vez más duras. La Eucaristía era para Lolo el secreto de su fortaleza interior”. “Enfermo y escritor fueron los dos servicios que ofreció en los últimos días de su vida. Su espiritualidad era también muy mariana. Lolo vive con profundidad la maternidad espiritual de la Santísima Virgen y siempre se sentía bajo su mirada amorosa”.

Finalmente, abordó su faceta como periodista y escritor. “Enfermo y escritor fueron los dos rasgos que caracterizaron su santidad en los últimos días de su vida. Lolo encontró en la escritura y el periodismo un cauce de expresión y comunicación de lo que vivía y sentía. En más de trescientos artículos y nueve libros, en los que se irradia, en belleza, el amor de Dios y la alegría del Evangelio, se muestra como un verdadero modelo de escritor y periodista cristiano”.

Para culminar el Prelado añadió: “En este año, del centenario de su nacimiento, queremos decir a todos que Manuel Lozano Garrido, Lolo fue un santo niño; un santo joven militante cristiano; fue un estudiante ejemplar y un trabajador responsable; fue un escritor y periodista que tenía clavado en su frente el lucero de la verdad y lo bruñía a todas horas; y fue un enfermo que sazonaba sus dolores con la alegría que manaba del corazón de Cristo. Es por eso que la Iglesia de Jaén quiere que Lolo siga atrayendo; por eso propone en este foro, desde el que la Iglesia comunica y abre tantas puertas para el bien, la verdad y la belleza, que se dé a conocer a este joven santo. Es mucho lo que se puede aprender de él. Si me lo permitís, os diré: la amistad con “Lolo” reconforta, llena de Dios y nos enseña a amar al ser humano.  Muchas gracias”.

Conferencia de María Solano
Por su parte, María Solano, decana de Comunicación del CEU San Pablo y autora de la única tesis doctoral sobre Manuel Lozano Garrido, desglosó la ejemplaridad como comunicador del Beato periodista.

Así, Solano mostró a un periodista puro a muchos de los asistentes. Así, comenzó explicando que se propuso hacer la tesis para demostrar que «se puede ser santo y periodista al tiempo». Subrayó, además, el perfil puramente periodístico del Beato que ella había descubierto al estudiar sus más de 700 artículos. La labor periodística de Lolo se desarrolló profundamente a través de estos artículos y reportajes con los que ingresaba dinero para poder ayudar en casa, pero a la vez, Lolo desarrolló a través del periodismo su vocación auténtica que era la de comunicador, todo ello a pesar de su enfermedad incapacitante. Su exposición culminó con el decálogo del periodista q escribió Lolo y, posteriormente, se ofreció un tiempo de coloquio.

Descargar semblanza del Obispo sobre el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

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