
La HOAC de Málaga celebra el 75 aniversario de su nacimiento el sábado día 30 de octubre a las 18.30 horas en la Catedral de Málaga, con la celebración de la Eucaristía presidida por el obispo, D. Jesús Catalá.
Con el lema “Tendiendo puentes, derribando muros”, que expresa el caminar histórico de la HOAC, siendo Iglesia en el mundo obrero y mundo obrero en la Iglesia, la HOAC de Málaga celebrará el 75 aniversario de su nacimiento el próximo sábado día 30 de octubre a las 18.30 horas en la Catedral de Málaga, con la celebración de la Eucaristía presidida por el obispo, D. Jesús Catalá Ibáñez.
El 3 de noviembre de 1946 nacía la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC). Se hacía realidad el encargo que los obispos españoles habían hecho a Guillermo Rovirosa Albet de poner en marcha un movimiento especializado de acción católica para la evangelización del mundo obrero y del trabajo.
Celebramos estos setenta y cinco años de existencia y lo queremos hacer dando gracias al Padre por tantos hombres y mujeres que han ofrecido su vida llevando el Evangelio al mundo obrero y del trabajo y trayendo a la iglesia las alegrías y las penas, las miserias y las grandezas de los hombres y mujeres del mundo obrero y del trabajo. Una celebración que quiere ser memoria agradecida de la entrega y generosidad de tantos y tantas militantes, laicos y sacerdotes que han dado lo mejor de sí para llevar el Evangelio a los ambientes obreros y defender la grandeza y dignidad de ser obrero, estando presentes en tantas luchas y conflictos en las que estaba en juego el reconocimiento de unas condiciones justas en el trabajo y un salario digno que permitiera vivir con dignidad al obrero y su familia. Desde entonces, ininterrumpidamente, pese a las diversas circunstancias de todo tipo por las que ha transcurrido la vida de la HOAC, podemos afirmar que se ha desplegado toda una historia de fidelidad eclesial siendo fieles al mundo obrero a quienes hemos sido enviados.
Nuestra celebración no es solo mirar con gratitud al pasado, sino, también, sentirnos impulsados hacia el futuro, en la vivencia comprometida de nuestro presente, que queremos seguir viviendo con ilusión y esperanza, poniendo de manifiesto que el modo de estar presentes en la realidad, de encarnarnos en el mundo obrero y del trabajo de hoy sigue siendo, 75 años después, plenamente válido y actual lo que D. Tomás Malagón decía: “una organización vale lo que valen sus militantes”. Hoy como ayer para evangelizar al mundo obrero se necesitan apóstoles obreros, testigos de Jesucristo, que, con su espiritualidad, su formación y su compromiso encarnado en la realidad y las organizaciones del mundo obrero y del trabajo, sean evangelizadores de sus hermanos y hermanas. Espiritualidad, formación y compromiso son las características del modelo evangelizador de la HOAC, tres grandes caminos por los que hoy, como ayer, transita la vida del movimiento, buscando el encuentro Iglesia-mundo obrero y del trabajo.






















sinodalidad. En una Catedral llena según las medidas de aforo permitidas el Obispo recordó que somos un solo cuerpo en Cristo y, por lo tanto, «todos nos necesitamos y somos interdependientes. Además, estamos invitados a participar, cuantos más mejor» en este proceso, viviendo «en comunión».
ayuda a discernir. «Eso es el Sínodo, ir juntos y discernir, escuchar la Palabra» y desde ahí verificar si el camino que llevamos es el correcto. «Somos un pueblo que camina y juntos caminando queremos alcanzar la ciudad que no se acaba»- recordó para desear que se reunan en todas las parroquias y realidades eclesiales para escucharnos, comprendernos, implicarnos en el anuncio del evangelio. Escuchar a las personas, enriquecernos mutuamente y «buscar un nuevo modo de ser cristianos, un nuevo modo de hacer las cosas para que con nuestra vida conectemos con la sociedad y el mundo de hoy, donde estamos llamados a ser sal y luz», es lo que se pretende en esta experiencia sinodal.