Inicio Blog Página 4576

Misa en sufragio de Joan Hunt Obe (Catedral-Málaga)

0

Homilía del obispo de Málaga, Jesús Catalá, durante la Misa celebrada en la Catedral en sufragio de Joan Hunt Obe, fundadora de la Fundación “Cuidados del Cáncer” (CUDECA)

MISA EN SUFRAGIO DE JOAN HUNT OBE

fundadora de la Fundación “Cuidados del Cáncer” (CUDECA)

(Catedral- Málaga, 18 octubre 2021

Lecturas: 2 Tm 4, 10-17b; Sal 144, 10-13.17-18; Lc 10, 1-9.

1.- El apóstol Pablo le escribe a su querido amigo y discípulo Timoteo para contarle lo que le ha sucedido cuando ha sido denunciado a las autoridades por ser cristiano.

Reconoce que nadie le apoyó: «En mi primera defensa, nadie estuvo a mi lado, sino que todos me abandonaron» (2 Tm 4, 16); pero les disculpa y no se lo tiene en cuenta.

Cuando alguien, en quien confiamos, no responde como esperamos de él, nuestra reacción suele ser dura y reprensiva. Muchas veces las personas se esfuerzan por ayudar a otras personas y solo reciben rechazo y crítica negativa. Esto suele suceder a fundadores y a quienes tienen iniciativas socio-caritativas.

Para el buen cristiano es siempre el Señor Jesús quien da fuerzas y apoyo para anunciar el evangelio y seguir trabajando por el prójimo, como dice Pablo: «El Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, a través de mí, se proclamara plenamente el mensaje y lo oyeran todas las naciones» (2 Tm 4, 17).

Queridos hermanos, no nos cansemos de hacer el bien, como nos enseña el mismo Jesús: «Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo» (Lc 6, 35).

2.- El Salmo nos ha animado a cantar las alabanzas del Señor, a darle gracias y a bendecirle: «Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles. Que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas» (Sal 144, 10-11).

Hoy es un día de acción de gracias a Dios por los dones recibidos de su bondad. En su providencia amorosa Él nos regala la vida temporal, los bienes para vivir, la gracia sacramental y la vida eterna.

También pone a nuestro lado personas que nos acompañan en el camino y nos ayudan con su actitud de fe y de amor a vivir con mayor profundidad la relación con Dios y con el prójimo.

El Señor es bueno y justo y está cerca de los que creen en Él y lo invocan como Dios (cf. Sal 144, 17-18). En todas nuestras acciones está presente y actuando; solo nos pide que le dejemos actuar a su modo, sin imponerle nuestros planes y deseos, que, con toda seguridad son mucho peores que los suyos.

3.-  En el evangelio de hoy Jesús envió a sus discípulos a los pueblos y lugares adonde pensaba ir él (cf. Lc 10, 1). El Señor nos pide que preparemos su venida y que anunciemos que su presencia es inminente.

Él apremia a sus discípulos a pedir al dueño de la mies que envíe obreros a su mies (cf. Lc 10, 2). Hacen falta operarios de la viña del Señor; hacen falta pregoneros de su Evangelio; hacen falta cristianos que den testimonio de la presencia de Cristo y de la salvación que nos ha traído.

¿Estamos dispuestos a ofrecer nuestra vida por el Evangelio y a realizar las obras que el Señor nos pida?

El Señor advierte a sus discípulos que son enviados como corderos en medio de lobos (cf. Lc 10, 3) y que su mensaje no será fácilmente aceptado. Pero lo importante es llevar la paz al corazón de las personas, curar a los enfermos y anunciarles el Reino de Dios (Lc 10, 8-9).

4.- Celebramos esta Misa en sufragio de Joan Hunt, fallecida el pasado junio a los 92 años de edad, fundadora de CUDECA (Cuidados del Cáncer) y pionera de cuidados paliativos integrales en España.

Ante la muerte por cáncer de su marido decidió construir un centro de cuidados especiales, que ha llegado a ser una referencia a través de un programa completo que abarca aspectos asistenciales, divulgativos, formativos y de investigación. Con su estilo y cálida personalidad inspiró a muchos voluntarios y mantuvo buena relación con instituciones sociales.

Agradecemos a Dios la persona y la obra de Joan Hunt, que ha propiciado modelos innovadores para el cuidado de enfermedades crónicas, progresivas y avanzadas, mediante diversas terapias, apoyo emocional, social, familiar y espiritual.

Al mismo tiempo pedimos al Señor que la acoja en su Reino de inmortalidad y de paz, donde no hay sufrimiento ni dolor, sino la alegría y la luz de Cristo resucitado. Pedimos que le perdone los pecados, que por fragilidad humana pudo cometer en su vida.

Hoy celebra la Iglesia la fiesta de san Lucas, evangelista, que fue compañero de san Pablo y escribió un evangelio. Le pedimos que interceda por nosotros para que también seamos anunciadores del Evangelio de Jesús.

¡Que la Santísima Virgen María nos acompañe en la misión que el Señor le confía a cada uno de nosotros! Amén.

Ver este artículo en la web de la diócesis

«Llamados a conectar con el mundo de hoy, caminando juntos». Misa de apertura de la Fase Diocesana del Sínodo

0

El Obispo Bernardo Álvarez, presidía este domingo la Misa de apertura de la Fase Diocesana del Sínodo sobre la sinodalidad. En una Catedral llena según las medidas de aforo permitidas el Obispo recordó que somos un solo cuerpo en Cristo y, por lo tanto, «todos nos necesitamos y somos interdependientes. Además, estamos invitados a participar, cuantos más mejor» en este proceso, viviendo «en comunión».

La Misa se inició en la pila bautismal con la renovación las promesas bautismales y la aspersión con el agua bendita. La procesión de entrada estuvo precedida con un cuadro de la Virgen Desatanudos.

Álvarez recordó en la homilía la importancia de tener buenos cimientos, aunque no se vean, para edificar correctamente la Iglesia y servir a los demás.

Caminar, escuchar, discernir

Desde el evangelio de este día, el prelado recordó como Jesús nos escucha, como a aquellos apóstoles, y también nos ayuda a discernir. «Eso es el Sínodo, ir juntos y discernir, escuchar la Palabra» y desde ahí verificar si el camino que llevamos es el correcto. «Somos un pueblo que camina y juntos caminando queremos alcanzar la ciudad que no se acaba»- recordó para desear que se reunan en todas las parroquias y realidades eclesiales para escucharnos, comprendernos, implicarnos en el anuncio del evangelio. Escuchar a las personas, enriquecernos mutuamente y «buscar un nuevo modo de ser cristianos, un nuevo modo de hacer las cosas para que con nuestra vida conectemos con la sociedad y el mundo de hoy, donde estamos llamados a ser sal y luz», es lo que se pretende en esta experiencia sinodal.

Para el obispo es decisivo discernir para no equivocar el camino y estar dispuestos, como Jesús, a «dar la vida en rescate por todos». Servir, es clave en esta hora y buscar el bien de los demás es un criterio de discernimiento. En este punto Álvarez puso como ejemplo el enorme servicio que muchos están desarrollando para minimizar los daños del volcán de cumbre vieja.

Formalismo, intelectualismo e inmovilismo

Recordando lo dicho por el papa Francisco en la Misa de apertura del Sinodo, aún siendo “una gran oportunidad para una conversión pastoral en clave misionera y también ecuménica”,  “no está exento de algunos riesgos”, y citó tres: el formalismo, el intelectualismo y el inmovilismo. Es preciso aprovechar las oportunidades del Sínodo: tiempo de encuentro, de escucha y reflexión, para ir a una Iglesia sinodal de la escucha y la cercanía.

«Si nosotros no llegamos a ser esta Iglesia de la cercanía con actitudes de compasión y ternura, no seremos la Iglesia del Señor. No olvidemos el estilo de Dios que nos ha de ayudar: la cercanía, la compasión y la ternura.

El obispo finalizó su homilía volviendo a hacer suyas las palabra del Papa:»que este Sínodo sea un tiempo habitado por el Espíritu. Porque tenemos necesidad del Espíritu, del aliento siempre nuevo de Dios, que libera de toda cerrazón, revive lo que está muerto, desata las cadenas y difunde la alegría…Ven, Espíritu Santo de amor, dispón nuestros corazones a la escucha. Ven, Espíritu de santidad, renueva al santo Pueblo fiel de Dios. Ven, Espíritu creador, renueva la faz de la tierra. Amén».

Ver este artículo en la web de la diócesis

El Obispo inaugura la fase diocesana del sínodo de la participación

0

La Iglesia universal vive un momento histórico. Hoy, se ha abierto, en la Catedral de Baeza, la fase diocesana del sínodo de la sinodalidad, que pretende, hasta 2023, buscar la participación y la opinión de todos los que forman la Iglesia católica para seguir avanzando juntos.

El Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro, ha abierto la fase diocesana, después de que el pasado domingo, el Papa Francisco inaugurara el Sínodo en el Vaticano. Un tiempo que llegará hasta el próximo mes de marzo y en el que, desde ya, se pide la colaboración a todos los que son y se sienten parte de la Iglesia. Un camino que ya se ha preparado a través de materiales y de reuniones para que llegue hasta Roma la opinión, inquietudes y compromiso de todos los cristianos del mundo.

Una ceremonia solemne la de Baeza, que ha estado concelebrada por un centenar de sacerdotes. Junto al Obispo y los presbíteros, la Catedral de la Natividad ha contado con la presencia de cientos de jiennenses que se han unido al inicio de este acontecimiento extraordinario de la Iglesia y que han llegado desde todos los puntos de la geografía diocesana.

Homilía
El Prelado del Santo Reino ha querido subrayar el momento único que va a comenzar y que concluirá en Roma en 2023 y la particularidad de este sínodo, que no parte de la opinión de la jerarquía eclesiástica, sino que viene dada por la participación del pueblo de Dios que camina junto.  “Convocados por el Papa Francisco, participamos, como pueblo de Dios en Jaén, en un Sínodo, en el que también estarán junto a nosotros la multitud de las Iglesias locales del mundo entero, con las que compartimos la fe en Jesucristo y constituimos la universal. Lo que hoy hacemos es una responsabilidad y un honor. Pedro quiere escuchar el sentir de toda la Iglesia, quiere que intervengamos en las ocupaciones y preocupaciones del caminar del pueblo cristiano”.

En este sentido, Don Amadeo ha subrayado que bajo el lema que se desarrolla el sínodo, “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación, misión” tiene aparejado un trabajo común de la familia de los Hijos de Dios: “En la diversidad que mostramos y que verdaderamente somos, todos los que estamos unidos en nuestro Bautismo común caminaremos en la misma dirección”. A lo que ha añadido, “es necesario, por tanto, que todos entendamos que la sinodalidad es mucho más que la celebración de encuentros eclesiales y asambleas de obispos, o una cuestión de simple administración interna de la Iglesia; la sinodalidad indica la específica forma de vivir y obrar”.

Después, interpelando a los presentes, el Obispo les ha exhortado: “queridos diocesanos: ¿Estamos dispuestos a la aventura del camino o estamos temerosos ante lo incierto y preferimos refugiarnos en las excusas del “no hace falta” y del “siempre se ha hecho así”? Si estáis dispuestos y dispuestas a esta aventura, id dándole vueltas en vuestro corazón cristiano y eclesial a esta pregunta: ¿Cómo realizar hoy, a diversos niveles (desde el local o universal) ese caminar juntos que permite a la Iglesia anunciar el Evangelio, de acuerdo a la misión que le fue confiada; qué pasos del Espíritu se nos invita a dar para crecer como Iglesia sinodal?”

Para finalizar, les ha pedido a todos: sacerdotes, consagrados y laicos, poner en práctica los tres verbos del Papa Francisco para seguir haciendo de esta una Iglesia abierta y para todos: “Estoy convencido de que lo haremos muy bien el camino sinodal poniendo servicio generoso y abnegado con estos tres verbos que nos ha señalado el Papa Francisco: ENCONTRAR, ESCUCHAR, DISCERNIR”.

La celebración eucarística ha concluido con un acto de envío y de compromiso para trabajar entre todos en este tiempo en el que el Pueblo de Dios tiene la palabra, la participación necesaria para hacerse oír en medio de la Iglesia como una única voz al unísono, pero con muchos matices y opiniones.

Galería fotográfica: Apertura de la fase diocesana del Sínodo

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

Es bueno caminar juntos. Apertura de la Fase Diocesana del Sínodo

0

Este domingo día 17 la Catedral acogió la celebración de apertura de la Fase Diocesana del Sínodo, la cual fue seguida por la eucaristía presidida por el obispo.

El primer momento de la apertura fue preparado por la correspondiente Comisión y la delegación para la Promoción de la Nueva Evangelización.

A la liturgia fueron invitados a participar los coordinadores parroquiales de este proceso que hoy se inauguró.

El acto se inició con un video resumen de la Historia de la Salvación y de los momentos de tropiezo en ese proceso, así como de las veces que también “hemos sido sal y luz”. Igualmente se esbozaban algunas de las líneas fundamentales del Sínodo.

Los participantes invocaron, posteriormente, al Espíritu orando juntos, para dar paso a una presentación del documento preparatorio del Sínodo que desarrolló Cristian Machado Trujillo, el cual invitó a los presentes a participar activa e ilusionadamente y a orar en todo este proceso para escuchar y secundar al Espíritu Santo.

Otro símbolo que sirvió para visibilizar este proceso fue la recreación en la propia Catedral, con distintos miembros del Pueblo de Dios, del Logo que acompaña al Sínodo. Además, en grandes letras la palabra Misión sirvió para recordar algunas palabras del Papa: “No hay que dejarse tentar por las «profecías de desgracias», ni gastar energías en «llevar cuenta de los fallos y echar en cara amarguras», hay que mantener los ojos fijos en el bien, que «a menudo no hace ruido, ni es tema de los blogs ni aparece en las primeras páginas», y no asustarse «ante las heridas de la carne de Cristo, causadas siempre por el pecado y con frecuencia por los hijos de la Iglesia».

Además, los presentes fueron colocando en la palabra Misión unos pequeños pies adhesivos que se encontraban en los bancos para, a continuación, realizar todos la oración del Sínodo y encomendarlo a la Virgen María.

Concluía así la primer parte de la apertura diocesana del Sínodo.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Homilía de Monseñor José Ángel Saiz Meneses en la Santa Misa para la apertura del Sínodo

0

Homilía de Monseñor José Ángel Saiz Meneses en la Santa Misa para la apertura del Sínodo

Homilía de Monseñor José Ángel Saiz Meneses en la Santa Misa para la apertura del Sínodo de los Obispos en la  Catedral Basílica de Santa María de la Sede, Sevilla.

Sábado 17 de octubre de 2021.

“El hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos” (Mc 10,45). Hoy resuenan de nuevo en las naves de nuestra catedral estas palabras de Jesús, que pronuncia camino de Jerusalén, donde se cumplirá el misterio de su pasión, muerte y resurrección. Palabras que revelan el sentido de su misión en la tierra, la entrega de su vida en la cruz. En esta Santa Misa para la apertura del Sínodo de los Obispos, las escuchamos con particular intensidad para que reaviven en nosotros la conciencia de vivir en profunda actitud de servicio a Dios y a los hermanos, de llevar a cabo nuestra misión en comunión y sinodalidad, entregando la propia vida.

Saludo al Sr. Arzobispo emérito, hermano en el episcopado, al Vicario general y Deán, al Cabildo Metropolitano, al Consejo Episcopal; a los sacerdotes, diáconos y seminaristas; a los miembros de la vida consagrada y a todos los fieles laicos; a los miembros de movimientos, asociaciones y diferentes realidades eclesiales, de instituciones caritativas y sociales, a los miembros de las hermandades y cofradías. Saludo a los aquí presentes y a los que participáis en la celebración a través de los medios de comunicación.

“El hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos”. Jesús, el Mesías, tal como es anunciado por el profeta Isaías, no vino para ser servido, sino para servir. Su ejemplo y enseñanza se convierten en el criterio fundamental a la hora de establecer las relaciones en el seno de la comunidad cristiana y significan un modo nuevo y absolutamente revolucionario de ejercer la autoridad. Mientras se dirigen hacia Jerusalén, el Maestro les anuncia por tercera vez el camino a través del cual llevará a cumplimiento la obra que el Padre le encomendó, el camino de la entrega total de la propia vida en la cruz.

Pero los discípulos no son capaces de entender, están ofuscados por una especie de bloqueo que les impide pasar de una mentalidad compuesta por criterios puramente humanos, a la pedagogía de Dios. Desde una lógica humana y ambiciosa, no es extraño que Santiago y Juan pidan a Jesús sentarse en su gloria uno a su derecha y otro a su izquierda, es decir, pidan los dos primeros puestos. Esta petición expresa una autoestima considerable, y unas expectativas y proyectos de grandeza y de autoridad, tan grandes como mundanos. Jesús, que conoce el corazón del hombre, no se incomoda por esta petición, porque conoce bien a los dos hermanos y al resto de los doce, hará ejercicio de paciencia y les explicará, una vez más, lo que comporta su seguimiento. El camino de Jesús es el camino de la obediencia total al Padre, y eso significa también la humillación, el sufrimiento y la muerte. Ellos responden que se sienten capaces, y Jesús de nuevo les exhortará a no hacer cálculos de poder, sino a abandonarse confiadamente en manos de Dios buscando siempre su voluntad.

La indignación de los otros diez discípulos será ocasión para que el Maestro amplíe su enseñanza a toda la comunidad: Todo ministerio en el seno de la Iglesia es siempre una respuesta a llamada de Dios, y nunca es fruto de una iniciativa propia o de una ambición personal. En la Iglesia nadie es propietario de la misión ni de los dones recibidos; todos somos llamados, todos somos enviados, todos somos capacitados por la gracia, por el don de Dios. Y ahí radica también nuestra seguridad. Es fundamental que cada día actualicemos la llamada de Jesús y re novemos nuestra respuesta a su llamada para vivir nuestra misión en la Iglesia como auténticos discípulos, con actitud de servicio.

A partir de este episodio Jesús nos plantea una cuestión nuclear en el ejercicio de las responsabilidades y en las relaciones humanas. ¿Dónde reside la auténtica grandeza? ¿Cómo ejercer la responsabilidad, cuál es su sentido? Jesús enseña a los discípulos una forma completamente distinta a la que prima en el mundo, y nos dice con rotundidad que «no ha de ser así entre vosotros». Sus discípulos han de seguir un modelo totalmente diferente: «El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos». El criterio de la grandeza y del primado según Dios no es el dominio, sino el servicio. Esta ha de ser la ley fundamental del discípulo y de la comunidad cristiana.

“El hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos”. Cristo es el modelo, la referencia, y define su misión en la categoría del servicio, entendido como el don total de la vida en la cruz, como redención para muchos, y lo presenta como condición indispensable para seguirlo. Este mensaje se dirige a los Apóstoles, en primer lugar, pero se dirige a toda la Iglesia, sobre todo a aquellos que tienen la tarea de guiar al pueblo de Dios. No hemos de pensar, actuar, vivir, desde la lógica del dominio o del poder según los criterios humanos, sino desde la lógica del inclinarse para lavar los pies, la lógica del servicio, la lógica de la cruz, la lógica de entregar la propia vida. Esta es la actitud fundamental en el ejercicio de la autoridad.

Servir hasta dar la vida, servir dando la vida en las pequeñas o grandes tareas del día a día. Comprometer la vida entera al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia. Como sabéis, el papa Francisco ha convocado la XVI Asamblea General de los Obispos con el tema: «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión». Un sínodo para hacer realidad al máximo posible la participación en la Iglesia. Un sínodo que comporta una etapa diocesana que iniciamos hoy, con esta celebración, y que culminará en octubre de 2023 en Roma, con la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos.

¿Qué significa la palabra Sínodo? Indica el camino que recorren juntos los miembros del Pueblo de Dios. El papa Francisco, el 17 de octubre de 2015, en el Discurso que pronunció en la Conmemoración del 50 aniversario de la Institución del Sínodo de los Obispos, por parte de san Pablo VI, afirmó que «el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio», y lo ha convertido en un compromiso programático. En el mismo discurso afirmó que la sinodalidad «es dimensión constitutiva de la Iglesia», de modo que «lo que el Señor nos pide, en cierto sentido, ya está todo contenido en la palabra “Sínodo”».

Todo el Pueblo de Dios comparte una vocación y una dignidad común que procede del Bautismo. En virtud de nuestro Bautismo todos estamos llamados a participar activamente en la vida de la Iglesia. En las parroquias, en las pequeñas comunidades cristianas, en los movimientos laicales, en las comunidades religiosas, en las instituciones de Iglesia, en las hermandades y cofradías, todos estamos invitados a la oración, al encuentro, al diálogo, a escucharnos unos a otros, de modo que podamos captar los impulsos del Espíritu Santo, que viene en nuestra ayuda para guiar nuestros esfuerzos humanos, y nos lleva a una comunión más profunda y a una misión más eficaz en el mundo.

Comunión, participación y misión. Unidos profundamente en el Señor, porque de otro modo nuestra palabra no puede ser creíble; con la participación de todos, porque todos los miembros de la familia diocesana somos igualmente importantes; anunciando la buena nueva del Evangelio, porque la Iglesia existe para evangelizar. Cristo resucitado, presente en su Iglesia, Señor del Gran Poder que ayer peregrinó por las calles y plazas de Sevilla en peregrinación hasta TresBarrios-Amate y la Virgen de los Reyes, Madre y Maestra, patrona de la ciudad y de la archidiócesis de Sevilla, nos acompañen en este camino sinodal y lo bendigan con un fruto abundante. Así sea.

+ José Ángel Saiz Meneses

Arzobispo de Sevilla

Ver este artículo en la web de la diócesis

Arranca el camino sinodal en la Archidiócesis hispalense: “Estamos llamados a participar activamente en la vida de la Iglesia”

0

Arranca el camino sinodal en la Archidiócesis hispalense: “Estamos llamados a participar activamente en la vida de la Iglesia”

El altar del jubileo de la Seo hispalense acogió la tarde de este domingo vigésimo noveno del Tiempo Ordinario, la celebración eucarística que marca el inicio de la fase diocesana del Sínodo de los Obispos, convocada por el Santo Padre y que culminará en octubre de 2023.

La Santa Misa ha sido presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz y concelebrada por el arzobispo emérito, monseñor Juan José Asenjo y un numeroso grupo de sacerdotes del clero diocesano.

El lema de la XVI Asamblea General de los Obispos elegido por el papa Francisco es “por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”, su intención es que la Iglesia entera participe en la búsqueda de métodos en pos de la sinodalidad, es decir, para conseguir que de manera real y efectiva todos los bautizados caminen juntos en comunión y fraternidad.

En esta línea, mons. Saiz ha explicado que “todo el Pueblo de Dios comparte una vocación y una dignidad común que procede del Bautismo”.

Dijo que “todo ministerio en el seno de la Iglesia es siempre una respuesta a la llamada de Dios, y nunca es fruto de una iniciativa propia o de una ambición personal”.

Así, el arzobispo de Sevilla expresó que “en la Iglesia nadie es propietario de la misión ni de los dones recibidos; todos somos llamados, todos somos enviados, todos somos capacitados por la gracia, por el don de Dios. Y ahí radica también nuestra seguridad. Es fundamental que cada día actualicemos la llamada de Jesús y renovemos nuestra respuesta a su llamada para vivir nuestra misión en la Iglesia como auténticos discípulos, con actitud de servicio”.

La Catedral de Sevilla ha recuperado el cien por ciento de su aforo para albergar a más de 2.500 personas  provenientes de diversas parroquias, grupos y movimientos de la Archidiócesis. La ceremonia fue retransmitida por el canal de Youtube de la Catedral, disponible aquí: 

Participación activa en la vida de la Iglesia

Mons. Saiz Meneses refirió que, “en virtud de nuestro Bautismo todos estamos llamados a participar activamente en la vida de la Iglesia”. Desde las parroquias, en las pequeñas comunidades cristianas, en los movimientos laicales, en las comunidades religiosas, en las instituciones de Iglesia, en las hermandades y cofradías, “todos estamos invitados a la oración, al encuentro, al diálogo, a escucharnos unos a otros, de modo que podamos captar los impulsos del Espíritu Santo, que viene en nuestra ayuda para guiar nuestros esfuerzos humanos, y nos lleva a una comunión más profunda y a una misión más eficaz en el mundo”, expresó.

A la ceremonia acudieron miembros del Cabildo Metropolitano, del Consejo Episcopal; diáconos y seminaristas, miembros de la vida consagrada y fieles laicos, miembros de movimientos, asociaciones y diferentes realidades eclesiales, de instituciones caritativas y sociales, miembros de las hermandades y cofradías.

Comunión, participación y misión

Don José Ángel resaltó que la única forma de construir comunión, participación y misión “es unidos profundamente en el Señor, porque de otro modo nuestra palabra no puede ser creíble; con la participación de todos, porque todos los miembros de la familia diocesana somos igualmente importantes; anunciando la buena nueva del Evangelio, porque la Iglesia existe para evangelizar”.

Sobre el Evangelio dominical

“El hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos”, ha sido el Evangelio proclamado la tarde de este domingo, donde “Cristo es el modelo, la referencia, y define su misión en la categoría del servicio, entendido como el don total de la vida en la cruz, como redención para muchos y lo presenta como condición indispensable para seguirlo”.

Este mensaje – refiere mons. Saiz – se dirige a los Apóstoles, en primer lugar, pero se dirige a toda la Iglesia, sobre todo a aquellos que tienen la tarea de guiar al pueblo de Dios. No hemos de pensar, actuar, vivir, desde la lógica del dominio o del poder según los criterios humanos, sino desde la lógica del inclinarse para lavar los pies, la lógica del servicio, la lógica de la cruz, la lógica de entregar la propia vida. Esta es la actitud fundamental en el ejercicio de la autoridad.

Misión evangelizadora de la Iglesia

Subrayó mons, Saiz la importancia de “servir hasta dar la vida, servir dando la vida en las pequeñas o grandes tareas del día a día. Comprometer la vida entera al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia”.

A partir de este episodio bíblico proclamado, “Jesús nos plantea una cuestión nuclear en el ejercicio de las responsabilidades y en las relaciones humanas. ¿Dónde reside la auténtica grandeza? ¿Cómo ejercer la responsabilidad, cuál es su sentido?”.

En esta Santa Misa para la apertura del Sínodo de los Obispos, “escuchamos con particular intensidad la Palabra de Dios, para que reavive en nosotros la conciencia de vivir en profunda actitud de servicio a Dios y a los hermanos, de llevar a cabo nuestra misión en comunión y sinodalidad, entregando la propia vida”, manifestó.

Así, “Jesús enseña a los discípulos una forma completamente distinta a la que prima en el mundo, y nos dice con rotundidad que «no ha de ser así entre vosotros». Sus discípulos han de seguir un modelo totalmente diferente: «El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos».

Resalta, por tanto, que “el criterio de la grandeza y del primado según Dios no es el dominio, sino el servicio. Esta ha de ser la ley fundamental del discípulo y de la comunidad cristiana”.

En este camino hacia la sinodalidad, sea “Cristo resucitado, presente en su Iglesia, Señor del Gran Poder y la Virgen de los Reyes, Madre y Maestra” quienes acompañen a la Iglesia en Sevilla en este camino sinodal y lo bendigan con un fruto abundante.

Noticias relacionadas:

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

La parroquia de S. Pedro en Argual acoge los bienes de los templos de Todoque y La Laguna

0

Las imágenes y la mayoría de los bienes y otro objetos litúrgicos de los templos de Todoque y La Laguna han sido trasladados a la parroquia de S. Pedro Apóstol y los Santos Mártires en Argual (Los Llanos de Aridane). Operarios municipales y voluntarios hicieron el traslado desde el templo de S.Isidro en La Laguna, zona que había sido desalojada ante el peligro de verse afectada por la lava del volcán de cumbre Vieja.

El templo ha sido totalmente vaciado. El Santísimo fue llevado por el propio párroco a la ermita de Retamar. Entre las viviendas desalojadas de la zona también se encuentra la propia Casa Parroquial. Los archivos parroquiales y otros documentos fueron llevados a la parroquia de Los Remedios, en los Llanos.

El párroco, Alberto Hernández, señaló a la agencia EFE que «tengo que agradecer las continuas manifestaciones de ánimo y apoyo que nos están llegando de todas partes de España y del mundo». «Son muchas las personas que se han solidarizado con nuestra comunidad y ofrecen su ayuda desinteresada».

El culto de la zona se realiza a la ermita de Retamar, donde ya este fin de semana se ha celebrado la eucaristía, sin que se descarte hacer una misa parroquial en el templo S. Pedro y los Santos Mártires.

El próximo martes 19 de octubre, el Obispo Álvarez volverá a La Palma, donde espera poder desarrollar distintos encuentros, entre ellos con el voluntariado y los profesionales de Cáritas que trabajan en esta emergencia, así como con el clero de la isla. Igualmente se ha convocado a los fieles a orar y celebrar la Misa a las 18 horas de ese día en distintos santuarios, concretamente en el de las Nieves, las Angustias y el  Pino, coincidiendo con el primer mes de la erupción volcánica. Al finalizar la Misa se realizará una procesión con las imágenes marianas repectivas, rezando el Rosario.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Homilía del Obispo de Jaén en la apertura del Sínodo

0

Queridos diocesanos:

Nos hemos reunido para vivir un acontecimiento excepcional e histórico. Convocados por el Papa Francisco, participamos, como pueblo de Dios en Jaén, en un Sínodo, en el que también estarán junto a nosotros la multitud de las Iglesias locales del mundo entero, con las que compartimos la fe en Jesucristo y constituimos la universal. Lo que hoy hacemos es una responsabilidad y un honor. Hay que decir, no obstante, que nunca hemos dejado de sentir con el Papa y de vivir en la comunión de la Iglesia. Pedro quiere escuchar el sentir de toda la Iglesia, quiere que intervengamos en las ocupaciones y preocupaciones del caminar del pueblo cristiano.

En este sínodo, que es sobre la Iglesia misma y su identidad, el Papa Francisco quiere que todo el pueblo de Dios en camino, – los laicos, a los consagrados, los presbíteros y los Obispos – participemos unidos. Lo iremos haciendo poco, a poco a medida que transcurra el Sínodo, que hoy comienza para nosotros, y que culminará en 2023. Nuestro lema es: Por una Iglesia sinodal: comunión, participación, misión. En la diversidad que nostramos y que verdaderamente somos, todos los que estamos unidos en nuestro Bautismo común caminaremos en la misma dirección.

Participaremos, activamente, en un sínodo que nos reafirmará en este modo de ser y de vivir como cristianos. “Nuestro caminar juntos es lo que mejor realiza y manifiesta la naturaleza de la Iglesia como pueblo de Dios peregrino y misionero”. “La sinodalidad nos remite a la esencia misma de la Iglesia, a su realidad constitutiva, y se orienta a la evangelización”. Participar en el Sínodo nos mostrará que todos somos necesarios en la común misión que Cristo nos encomendó, la de evangelizar.  “Caminar juntos, invocar al Espíritu, escuchar y acompañar van haciendo del discernimiento sinodal la clave de fondo que sugiere las acciones que realizar, en la doble escucha del Señor y de los deseos y gemidos de nuestros contemporáneos, con los que nos encontramos en la salida misionera” (Fieles el envío misionero, 4.1.)

Es necesario, por tanto, que todos entendamos que la sinodalidad es mucho más que la celebración de encuentros eclesiales y asambleas de obispos, o una cuestión de simple administración interna de la Iglesia; la sinodalidad indica la específica forma de vivir y obrar (modus vivendi et operandi de la Iglesia Pueblo de Dios que manifiesta y realiza en concreto su ser comunión en el caminar juntos, en el reunirse en asambleas y en el participar activamente de todos sus miembros en su misión evangelizadora) (Documento Sínodo 10). «Si no se cultiva una praxis eclesial que exprese la sinodalidad de manera concreta a cada paso del camino y del obrar, promoviendo la implicación real de todos y cada uno, la comunión y la misión corren el peligro de quedarse como términos un poco abstractos». (Papa Francisco, apertura del Sínodo)

Nuestra intención, por tanto, es ambiciosa, iremos juntos e ilusionados hasta donde nos lleve el Espíritu, que siempre rompe nuestros moldes y nos hace salir de nuestras inercias y perezas. “El Espíritu Santo posee una inventiva infinita, propia de una mente divina, que provee a desatar los nudos de los sucesos humanos, incluso los más complejos e impenetrables». El Espíritu es el artífice de la comunión y el que nos acompaña en cada paso del camino.

Participaremos en este sínodo para hacer que germinen sueños, se susciten profecías y visiones, para hacer florecer esperanzas, estimular la confianza, vendar heridas, entretejer relaciones, resucitar una aurora de esperanza, aprender unos de otros. Y crear un imaginario positivo, que ilumine las mentes, enardezca corazones, dé fuerza a las manos”. Como nos ha dicho el Papa, hacemos el sínodo para «ser una Iglesia de la cercanía», una Iglesia «que no se separa de la vida, sino que se hace cargo de las fragilidades y las pobrezas de nuestro tiempo, curando las heridas y sanando los corazones quebrantados con el bálsamo de Dios».

Ser sinodales hará crecer nuestro amor a la Iglesia, reforzará nuestro sentido de pertenencia, abrirá en horizonte de nuestra eclesialidad más allá de nuestros límites, no sólo geográficos sino humanos y religiosos. Os pregunto, queridos diocesanos: ¿Estamos dispuestos a la aventura del camino o estamos temerosos ante lo incierto y preferimos refugiarnos en las excusas del “no hace falta” y del “siempre se ha hecho así”? Si estáis dispuestos y dispuestas a esta aventura, id dándole vueltas en vuestro corazón cristiano y eclesial a esta pregunta: ¿Cómo realizar hoy, a diversos niveles (desde el local o universal) ese caminar juntos que permite a la Iglesia anunciar el Evangelio, de acuerdo a la misión que le fue confiada; qué pasos del Espíritu se nos invita a dar para crecer como Iglesia sinodal? (Documento Sínodo 2).

Ya se ha explicado detalladamente cómo haremos el camino. Una comisión estará permanentemente al servicio de todos; pero yo quiero recomendaros algo que considero esencial: Prestad permanentemente mucha atención a la Palabra de Dios y dejad que la oración predomine en todo cuanto suceda dentro de vosotros y en vuestros encuentros y diálogos. Antes, durante y después de la experiencia sinodal la escucha de la Palabra de Dios, la adoración y la oración han de tener un total protagonismo en todo cuanto hagamos.

Mi recomendación es la que nos ha propuesto la Palabra proclamada: Durante el camino sinodal miremos a Jesucristo, servidor de todos hasta el extremo de dar su propia vida. Este es el modelo siempre de nuestra existencia cristiana, orientar nuestra vida en el servicio generoso y humilde de Cristo, que ha aceptado el sufrimiento para comunicarnos la misericordia divina de un modo profundo, completo y perfecto.

Como hoy se nos ha aclarado en este episodio evangélico, nuestra tendencia es contraria a esos sentimientos y actitudes de Cristo; nosotros solemos ir por un camino ajeno al servicio. En cuanto se constituye un grupo, para lo que sea, enseguida surge la pregunta: ¿Quién es el primero? Santiago, Juan y los otros discípulos son una muestra evidente. Pero Jesús nos dice: “vosotros nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida por todos”. En definitiva, que nadie pretenda imponerse.

Estoy convencido de que lo haremos muy bien el camino sinodal poniendo servicio generoso y abnegado con estos tres verbos que nos ha señalado el Papa Francisco: ENCONTRAR, ESCUCHAR, DISCERNIR.

ENCONTRAR. El sínodo exige atención, disponibilidad para encontrarse con el otro y dejarse interpelar por su inquietud. No olvidemos que un encuentro, cuando Jesús está entre nosotros, puede cambiar la vida. En este camino sinodal estamos llamados a ser expertos en el arte del encuentro. Hemos de enfocarnos en la palabra y en el rostro del otro, encontrarnos cara a cara y fraternalmente con cada uno con quienes compartamos esta experiencia.

ESCUCHAR. Un verdadero encuentro sólo nace de la escucha. No hemos de tener miedo a escuchar con el corazón y no sólo con los oídos. Hemos de permitir a las personas que se expresen, aunque tengan recorridos de la vida difíciles. No insonoricemos el corazón, no nos blindemos dentro de nuestras certezas. Las certezas muchas veces nos cierran a los demás y malogran el encuentro.

DISCERNIR. El discernimiento nos llevará a interrogarnos sobre lo que Dios nos quiere decir en este tiempo y en que dirección quiere orientarnos. El sínodo es un camino de discernimiento espiritual y pastoral, un acontecimiento de gracia, un proceso de sanación guiado por el Espíritu.

Nuestro Sínodo será un cálido e ilusionante Pentecostés, si entre nosotros está María. Démosle siempre un espacio espiritual, pero también físico. Hagamos que siempre una imagen suya presida nuestros encuentros.

Catedral de Baeza, 17 de octubre de 2021

+ Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Jaén

Ver este artículo en la web de la diócesis

Se abre la Fase Diocesana del Sínodo de los Obispos

0

El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, ha celebrado la misa de apertura en la Santa Iglesia Catedral

La diócesis de Córdoba abre la Fase Diocesana del Sínodo de los Obispos con la celebración de la santa misa, en la Catedral de Córdoba, presidida por el Obispo, monseñor Demetrio Fernández. Una etapa para “encontrar, escuchar y discernir”, tal y como planteó el Papa Francisco el pasado domingo, en la misa de apertura del Sínodo de los Obispos 2021.

“Se trata de caminar juntos en la misma dirección, de ponernos a la escucha de las esperanzas de cada Iglesia, pueblo o nación”, explicó el Santo Padre exhortando a los obispos a abrir la primera de las tres fases que el proceso sinodal atravesará antes de llegar a la reunión de los padres sinodales en la XVI Asamblea General del Sínodo en Roma, en octubre de 2023.

En esta Fase Diocesana, que se centrará en las diócesis y sus comunidades cristianas (parroquias, movimientos, universidades, congregaciones, grupos de fieles y demás realidades), el obispo de Córdoba ha pedido trabajar unidos y en comunión. “Que el mes misionero nos haga entender este mensaje de Jesucristo y que el Sínodo que comenzamos en las diócesis, “Por una Iglesia sinodal”, nos vaya preparando para participar todos en la construcción de la Iglesia y en el testimonio que la Iglesia está llamada a dar en el mundo”. La diócesis de Córdoba ya tiene una fecha, el 26 de marzo, para una asamblea sinodal de laicos, sacerdotes y religiosos, ha anunciado el Obispo, “donde pongamos en común las pautas que nos van dando en este camino común para hacer q la Iglesia sea cada vez más un signo visible”.

En octubre de 2023, se celebrará el Sínodo de los Obispos, una reunión de una representación de los Obispos del mundo entero, donde se reflexionará sobre la importancia de que toda la Iglesia camine unida.

La celebración ha culminado con la oración del Sínodo, “Adsumus Sancte Spiritus”, una oración al Espíritu Santo que se utilizará durante el proceso sinodal y ha sido diseñada específicamente para el camino sinodal de la Iglesia de 2021 a 2023, atribuida a san Isidoro de Sevilla y utilizada tradicionalmente en concilios y sínodos.

Dos fases más

La segunda fase tendrá como protagonista a las Conferencias Episcopales y a los Sínodos de las Iglesias Orientales. En esa fase se recopilarán todas las aportaciones de la Fase Diocesana y se elaborará una síntesis como base de los trabajos del Encuentro Presinodal.

Del Encuentro Presinodal saldrá un primer Instrumentum Laboris, que guiará el proceso sinodal en su tercera fase, la Fase Continental. En ella, la Iglesia se reunirá en encuentros continentales, siete encuentros, uno por continente, y se redactarán siete Documentos Finales, de donde saldrá un segundo y definitivo Instrumentum Laboris.

Ese segundo instrumento de trabajo será el que guíe los debates de los Padres Sinodales en la Asamblea de octubre de 2023. Por último, los Padres Sinodales, en la conclusión de sus discusiones, consensuarán un Documento Final que le será entregado al Papa Francisco.

Acción de gracias por los Beatos mártires

La celebración ha sido además una acción de gracias por los Beatos mártires Juan Elías Medina y 126 Compañeros, solemnemente beatificados el sábado, en la Catedral.

En la homilía, el pastor de la Diócesis se ha mostrado agradecido con la solemne celebración vivida ayer en la Catedral de Córdoba, “experimentamos todos lo que hoy canta el Salmo: Que tu misericordia Señor venga sobre nosotros como lo esperamos de ti”. Y ha añadido que “en los mártires y en nosotros experimentamos la misericordia de Dios”. “Somos de barro, frágiles, débiles e incluso palpamos nuestro propio pecado, pero Dios tiene misericordia de nosotros y quiere llevarnos hasta la plenitud de la vida cristiana, la santidad”, ha afirmado asegurando que “el camino siempre es Jesucristo”.

Asimismo, ha pedido que el testimonio de nuestros mártires “nos ayude a seguir esa estela de santidad que ellos han dejado en la Iglesia, en nuestras familias y en nuestros ambientes”.

Al concluir la santa misa, se ha entonado el himno dedicado a los Beatos mártires, “La Victoria del Amor”.


































La entrada Se abre la Fase Diocesana del Sínodo de los Obispos apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

Enlaces de interés