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Prioridades pastorales para el curso 2021-2022

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Con el fin de «caminar juntos» (sinodalidad), la Diócesis de Málaga asume unas prioridades diocesanas que ayudan a concretar y reforzar algunos aspectos de la tarea pastoral. Es una manera de que todas las comunidades cristianas entren en sintonía y caminen unidas siguiendo un mismo proceso que asumimos como Diócesis.

Decarga aquí las Prioridades Pastorales para el curso 2021-2022.

Como en años anteriores las prioridades han sido elegidas mediante un proceso de colaboración y discernimiento en el que han participado los diversos organismos diocesanos, te- niendo en cuenta la Iglesia universal, la Iglesia que peregrina en España y las urgencias pastorales de nuestra Diócesis.

Primera prioridad para el presente curso: Caminar unidos después del Congreso. Primer anuncio y evangelización

El Congreso de laicos, celebrado en Madrid en 2020, pro- puso cuatro itinerarios: primer anuncio, acompañamiento, pro- cesos formativos y presencia en la vida pública. El curso pasado hicimos una reflexión-marco sobre los mismos. A partir de ahora queremos asumir uno de estos itinerarios para cada curso pastoral venidero.

En el presente curso profundizaremos en el primer anuncio, que invita a realizar un itinerario de fe para el encuentro con Cristo y llevar una vida cristiana configurada con el Señor y ayudada por la gracia sacramental.

Los principales destinatarios son aquellos que no conocen a Jesucristo (los no cristianos); y los cristianos que han recibido de manera insuficiente el primer anuncio del Evangelio.

Segunda prioridad: Ser cristianos en el espacio público. Custodios de la belleza de la familia

Seguimos profundizando en la presencia de los laicos en la vida pública como testigos de la fe, llamados a transformar el mundo con la luz del Evangelio.

Acotamos esta presencia pública en el marco de la fami- lia con motivo de la celebración del «Año de la Familia», a la que el papa Francisco nos ha convocado para conmemorar el quinto aniversario de la exhortación apostólica Amoris laetitia; y también el 150 aniversario de la declaración de San José como patrono de la Iglesia universal por el papa Pío IX.

Tercera prioridad: Un camino sinodal

El papa Francisco ha convocado la XVI asamblea gene- ral ordinaria del Sínodo de los Obispos con el título: «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión»; y desea que toda la Iglesia participe de manera capilar en este proceso sinodal.

El Santo Padre dará comienzo a la primera etapa de este camino sinodal en Roma en los días 9-10 del próximo octubre; y el resto de diócesis de todo el mundo lo hará el día 17 de octubre, siguiendo después las etapas previstas hasta la celebración de la Asamblea sinodal en octubre de 2023. El Papa nos invita a todos los miembros del pueblo de Dios a participar en este proceso sinodal, «caminando juntos como Iglesia».

Para vivir la sinodalidad se necesita de una espiritualidad que nos ayude a caminar junto a Cristo y escuchar al Espíritu Santo. El papa Francisco nos recordaba: «Debemos ser precisos, cuando hablamos de sinodalidad, de camino sinodal, de experiencia sinodal. No es un parlamento, la sinodalidad no es hacer el parlamento. La sinodalidad no es la única discusión de los problemas, de diferentes cosas que hay en la sociedad… Es más. La sinodalidad no es buscar una mayoría, un acuerdo sobre soluciones pastorales que debemos hacer. […] No puede existir sinodalidad sin el Espíritu, y no existe el Espíritu sin la oración. Esto es importante»(3).

Papa Francisco, Discurso a los miembros del Consejo Nacional de la Acción Católica Italiana, 3. Roma, 30.04.2021.

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4 OCTUBRE: Itinerarios de la experiencia de Dios I

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El Centro de Pastoral Pedro Arrupe comienza una nueva convocatoria de los itinerarios de la experiencia de Dios, un modo de introducir la oración en la vida diaria inspirados en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola para ayudar a la eprsona a tener una experiencia de encuentro con Dios y poder mirar desde ahí su vida de otroa manera.

Da comienzo el lunes 4 de octubre a las 20.00 horas con una oración de acogida y bienvenida.

Las inscripciones (hasta el 20 de septiembre) pueden hacerse a cppa@jesuitas.es o cppa@gmail.com, por teléfono al 952210500 y en la sacristía (plaza de san Ignacio 2, Málaga), indicando nombre y apellidos, teléfono de contacto y correo electrónico.

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Catástrofes: ayuda espiritual, psicológica y emocional

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AYUDA ESPIRITUAL Y PSICOLÓGICA EN LAS CATÁSTROFES

Vea también:

– Juan Pablo II: Carta Apostólica “Salvifici Doloris” (El valor salvífico del sufrimiento) – 29 de marzo 1984

– El sufrimiento humano

– Catástrofes

La pérdida irreparable de los seres queridos ha dejado un profundo dolor, angustia, desesperación y terribles traumas entre los supervivientes. La grave situación de los supervivientes es la de “los vivos que envidian a los que han muerto”, como lo he escuchado de otras personas…

 

 

 

 

Descargue:
– Ayuda espiritual
– Auxilios psicológicos y emocionales
– Ayuda psicológica

Artículos relacionados:

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Siendo de condición divina, se hizo hombre para transitar por el camino de la pasión y de la cruz

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Homilía del Domingo XXV del T. O. Fiesta del Santísimo Cristo de la Luz

Lecturas bíblicas: Sb 2,12.17-20; Sal 53,3-6.8 (R/. «El Señor sostiene mi vida»); St 3,16-4,3; Aleluya: 2Ts 2,14 («Dios nos llamó por medio del Evangelio»); Mc 90,30-37.

Queridos hermanos y hermanas:

Un año más nos congrega con gozo el amor a Cristo Crucificado, manifestado en esta devoción popular multitudinaria a la sagrada imagen de nuestro Redentor, el Santísimo Cristo de la Luz, que desde el madero de la cruz ilumina como potentísimo foco de gracia redentora la vida de los hombres. Contemplando la llegada de los peregrinos para postrarse ante la imagen sagrada del Crucificado, vemos con gratitud al Señor cuánto ha crecido a lo largo de los años la muchedumbre que llega a esta iglesia parroquial de Santa María de Ambrox, de esta histórica villa de Dalías. Vienen a vivir el abrazo del Crucificado, que con los brazos extendidos en la cruz los acoge y les da entrada en su corazón abierto por la herida del costado. ¿Quién puede borrar de su retina la bajada de la sagrada imagen con la iglesia abarrotada de devotos que levantan sus manos hacia el Cristo de la Luz? Confieso que siempre he sentido la emoción de ver en este acto de piedad sublime cumplidas las palabras del Señor recogidas en el evangelio de san Juan: «Y cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí» (Jn 12,32).

Hoy el evangelio nos abre a la reflexión comunitaria en la fiesta del Santísimo Cristo de la Luz sobre el misterio de amor que es la cruz de Jesús. El Hijo de Dios se hizo hombre para liberar del pecado y de la muerte eterna a la humanidad alejada culpablemente de su Creador y, «apareciendo en su porte como hombre, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte y una muerte de cruz» (Flp 2,7.8). El Hijo de Dios, siendo de condición divina e invisible, engendrado en el seno del Padre desde toda la eternidad, por su encarnación se hizo hombre para transitar por el camino de la pasión y de la cruz y derramar su sangre por amorosa iniciativa de Dios Padre, para que la humanidad entrara con él en alianza en la preciosa sangre redentora de su Hijo, expresión suprema del amor de Dios por el mundo.

El domingo pasado el evangelio recogía el primer anuncio de la pasión que Jesús comunica a sus discípulos, un anuncio que provocó la recomendación de Pedro a Jesús para que apartar de él el pensamiento de la pasión. Pedro como los demás discípulos no podían aceptar la idea de que el Mesías tuviera que padecer. No comprendían la idea de un Mesías sufriente, tal como Jesús hablaba de sí mismo después de haber reconocido ante ellos que, en verdad, él era el Mesías y haberles pedido a los discípulos que no lo dijeran a nadie. Los evangelios sinópticos nos transmiten hasta tres anuncios de la pasión por boca del propio Jesús, el evangelio nos ofrece el segundo: «El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará» (Mc 9,31). El evangelista añade: «Pero no entendían lo que decía, y les daba miedo preguntarle» (Mc 9,32), dejando claro que la idea de un Mesías sufriente les resulta extraña y difícil de conciliar con idea del Mesías más común de la tradición judía.

Contrasta el dramatismo de esta primera parte del pasaje evangélico que hemos escuchado con lo que sigue a continuación, que deja ver hasta qué punto no entendían cuanto Jesús les decía y cómo estaban prisioneros de una idea mundana del reino de Dios, cuya llegada anunciaba Jesús y ellos mismos habían sido incorporados por Jesús a su anuncio. Su idea del reino de Dios era terrena, porque concebían el reino de Dios como un reino del mundo, en el cual Israel había de ver colmadas su esperanza histórica de ver la consolidación soberana de Israel como nación y su exaltación por Dios al dominio universal. Por eso habían discutido por el camino quién era el más importante, del mismo modo que poco más delante de este pasaje vemos a los hermanos Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, pedir a Jesús la concesión de sentarse uno a su derecha y el otro a su izquierda en su reino (cf. Mc 10,37). La respuesta de Jesús fue sin duda desconcertante para ellos, como sigue siendo para nosotros: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos» (Mc 9,35). Jesús les puso a continuación como ejemplo del comportamiento que esperaba de ellos la falta de ambición de un niño.

Es necesario que volvamos sobre este segundo anuncio de la pasión por Jesús, para comprender que los sufrimientos de Cristo tienen un valor redentor universal y forman parte de designio de Dios. El acecho de los malvados al justo, contenido de la lectura del libro de la Sabiduría que hemos escuchado en primer lugar, es la figura profética de los sufrimientos y muerte redentora del Hijo de Dios, único y verdadero Justo, porque es el Santo de Dios, cuya muerte provoca el llanto de cuantos le amaron, como recita la antífona de laudes del Sábado Santo: «Harán llanto como por el hijo único, porque siendo inocente fue muerto el Señor»[1].

Toda la maldad del mundo se concentra el pasión y muerte del Justo, al que los malvados pretenden poner a prueba para constatar si resiste el sufrimiento y ver si Dios viene a salvarlo. El cinismo blasfemo de los verdugos no tiene límite: «Si es el justo hijo de Dios, lo auxiliará y lo librará del poder de sus enemigos… lo someteremos a la prueba de la afrenta y la tortura… lo condenaremos a muerte ignominiosa, pues dice que hay quien se ocupa de él» (Sb 18.19.20). De este sufrimiento redentor del Justo libremente asumido habla el tercer cántico del Siervo de Dios, como vimos el domingo pasado, que confiesa su fe inquebrantable en el auxilio de Dios: «Mi Señor me ayudaba, por eso no sentía los ultrajes; por eso ofrecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado» (Is 50,7). Hoy hemos recitado con el salmo 53, que el Señor, en verdad, sostiene la vida del justo y es su auxilio frente a la violencia de los malvados (cf. Sal 53,6).

Tanto el Siervo sufriente del Señor como el justo asaltado por los malvados adelantan en su figura la pasión del Señor, sobre quien Dios cargó el castigo de los pecadores rebeldes contra los mandamientos de Dios, pero Dios había previsto en su designio que el sufrimiento de Cristo Jesús fuera causa de redención de los pecadores. Nos salvamos por la fe en su nombre, porque el Cristo de Dios fue crucificado para que nosotros pudiéramos ser declarados justos por aquel intercambio que llevó a Jesús a la cruz y que san Pedro menciona ante el sanedrín con estas duras palabras de denuncia: «Vosotros renegasteis del Santo y del Justo, y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al autor de la vida» (Hch 4,14-15).

Es escarnio del justo maltratado hasta la muerte por los malvados llega hasta el Crucificado exánime, que soporta la blasfemia que profieren sus enemigos: «A otros ha salvado y a sí mismo no se puede salvar… que baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos… Dejad, a ver si Elías viene a bajarlo» (Mc 15,31-32.36). Los discípulos no ignoraban, dice san Juan Crisóstomo, que Jesús iba a morir, porque él se lo decía, pero no sabían «qué muerte había de ser aquella, y como había de terminar rápidamente y los bienes inmensos que había de producir, todo eso no lo sabían a ciencia cierta, lo mismo que ignoraban totalmente qué cosa fuera, en fin, la resurrección. De ahí su tristeza, pues no hay duda de que amaban profundamente a su Maestro»[2].

Se entristecieron no pudiendo soportar el anuncio de la pasión y su tristeza procedía, añade el santo doctor Crisóstomo en el mismo lugar, porque su tristeza procedía de cuanto ignoraban, desconocían la fuerza de las palabras del Señor. No habían penetrado en el sentido de las Escrituras plenamente, porque la idea que tenían del Mesías no era la de un Cristo sufriente. En realidad, desconocían las Escrituras, porque desconocían el alcance redentor del sufrimiento, aunque habían leído a Isaías y a los profetas, que hablar del valor redentor del sufrimiento del Siervo del Señor: «El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento y entregar su vida como expiación… Mi siervo justificará a muchos porque cargó con los crímenes de ellos» (Is 53,11). No habían reconocido que Cristo es el contenido de las Escrituras que leían en la sinagoga los sábados. El Resucitado así se lo recrimina a los discípulos desencantados de Emaús, explicándole cómo el dolor y sufrimientos de Cristo eran designio de Dios para salvarnos y así lo habían profetizado Moisés y los profetas (cf. Lc 24,25-27).

La fe nos abre al amor redentor de Dios que en la pasión de Cristo se revela como amor hasta el extremo, ejemplo para los discípulos del Crucificado que han de comportarse ante los hombres como constructores de la paz, poseyendo aquella sabiduría que viene de arriba y es amante de la paz y da como fruto la justicia. Frente a la búsqueda del placer ciego y sin orientación humana, la obediencia de la fe es docilidad a «la sabiduría que viene de lo alto, que es intachable, comprensiva, conciliadora, llena de misericordia y buenos frutos, imparcial, sincera» (St 3,17). Quien posee esta sabiduría se abre a la luz del mundo que irradia la cruz del Calvario, porque de ella pende crucificado el Hijo de Dios, que ha venido al mundo como luz para que nosotros nos veamos libres de las tinieblas (cf. Jn 12,46).

Hermanos, llevemos al mundo la luz del que fue crucificado por los pecados de los hombres, pero resucitó de entre los muertos; y anunciemos el evangelio de la vida que dimana de las heridas de Cristo, que han sanado las nuestras. Evangelizar es anunciar a Cristo muerto y resucitado por amor al mundo, y ofrecer a nuestros contemporáneos un ejemplo de vida acreditada por las obras de amor que hagamos, porque son las obras las que hablan de nuestra fe y hacen creíble el mensaje (cf. St 2,18). El amor de Jesús por los niños es la imagen del amor por los pequeños y desconsiderados de la sociedad, y por eso mismo el ejemplo que Jesús quiere ofrecer a sus discípulos movidos de la pretensión de ocupar los primeros puestos. Acoger «en su nombre» a los pequeños y a los que la sociedad coloca en sus márgenes es acoger a Jesús, porque son pertenencia suya; y acogerle a él es acoger a aquel que le ha enviado, el Dios creador y redentor (Mc 9,36→Mt 10,40)[3].

Que María, la Madre de Cristo Redentor, nos ayude a no aparatarnos jamás de Cristo y caminemos siempre a su luz.

Iglesia parroquial de Santa María de Ambrox

Dalías, a 20 de septiembre de 2021

+ Adolfo González Montes
Obispo de Almería

[1] Liturgia de las Horas: Antífona del Sal 63 de Laudes.

[2] San Juan Crisóstomo, Homilías sobre el evangelio de san Mateo 58,1): PG 58,565: BAC 146,217.

[3] Mt 10,40 es probablemente el dicho más antiguo de las variantes del mismo en todo el Nuevo Testamento: cf. J. Gnilka, El evangelio según san Marcos, vol. II (Salamanca 1986) 65-66.

Fin del Año Jubilar del Cristo de San Agustín y la apertura de matriculaciones en el CES La Inmaculada, en «Iglesia Noticia»

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Fin del Año Jubilar del Cristo de San Agustín y la apertura de matriculaciones en el CES La Inmaculada, en el Iglesia Noticia

Programa emitido en COPE Granada y Motril el domingo 19 de septiembre de 2021.

En el informativo diocesano “Iglesia Noticia” que inicia la cuarta semana de septiembre, hemos querido hablar del acto de clausura del Año Jubilar del Cristo de San Agustín. Un jubileo del que se han beneficiado varios miles de granadinos en este difícil año de pandemia.

Recordamos que el Centro de Estudios Superiores La Inmaculada mantiene abierto su proceso de matriculación para el curso 2021-22, e informamos también de la campaña #MalditasGanas puesta en marcha por Proyecto Hombre Granada para combatir el preocupante aumento de consumidores de cocaína en la diócesis.

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Huéscar recibe esta noche a la Cruz y el Icono de la JMJ, que convocan a Lisboa 2023

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Huéscar recibe esta noche a la Cruz y el Icono de la JMJ, que convocan a Lisboa 2023

 

La Cruz que llega hoy a Huéscar visitará, mañana por la mañana, Baza y, por la tarde, Guadix con actos de oración y vigilias de jóvenes y Eucaristías. Ya visitaron la diócesis en 2011 y ahora vuelven para convocarnos a la JMJ de Lisboa 2023

 

Huéscar será la puerta de entrada a la Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud que visita, durante un día, la diócesis de Guadix. Llegará a las 10 de la noche, de este domingo 19 de septiembre, proveniente de la diócesis vecina de Cartagena. El delegado de Juventud, Alfonso José García, y un grupo de jóvenes serán los encargados de viajar hasta Caravaca de la Cruz para recoger la Cruz y el Icono de la JMJ.

En Huéscar, será recibida por el obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, y los sacerdotes del arciprestazgo. También están convocados los fieles de la parroquia, porque, tras la recepción, se iniciará una vigilia de oración ante la Cruz de la JMJ y el Icono de la Virgen María.

Ya por la mañana, a las 8´30 de la mañana, se rezará un Rosario juvenil en la parroquia y, a las 9, se celebrará la Eucaristía. A su término, la Cruz y el Icono de la JMJ dejarán la parroquia de Huéscar y marcharán a la ciudad de Baza, donde serán recibidos a las 11 de la mañana en la iglesia de la Piedad, Patrona de la ciudad.

En Baza, será de nuevo el obispo de Guadix quien presida el acto de recepción. Después, se rezará un Rosario juvenil en ese templo, con la presencia de las religiosas Hijas de la Sagrada Familia y los fieles que quieran participar. Desde allí, será portada por jóvenes hasta la iglesia Mayor, donde se rezará el Ángelus y desde donde comenzará un recorrido por algunos de los colegios de la ciudad.

Por la tarde, la Cruz llegará a Guadix, a las 17´00 h., a la iglesia de la Virgen de las Angustias, donde será recibida por el obispo accitano. Tras la vista a la Patrona, la Cruz será llevada a la catedral, donde habrá turnos de oración con jóvenes y presencia de algunos colegios de la ciudad. A las 20´00 h., el obispo presidirá la celebración de la Eucaristía, a la que seguirá una vigilia de oración juvenil, a las 21´00 h, que se prolongará hasta las 22´00 h. A esa hora, está previsto un breve acto de despedida y la Cruz será entregada a la diócesis vecina de Jaén.

Será una visita de un día, como la que están haciendo a las demás diócesis de España estos dos símbolos de las Jornadas Mundiales de la Juventud: la Cruz que entregó el papa San Juan Pablo II a los jóvenes y el Icono de Nuestra Señora Salus Populi Romani. Los dos han recorrido el mundo entero convocando a los jóvenes para las Jornadas Mundiales de la Juventud. Ahora llegan a la diócesis de Guadix para convocar a los jóvenes de nuestra diócesis a la próxima JMJ, que será en Lisboa, en el verano de 2023. Desde la delegación de Juventud de la diócesis de Guadix ya se está preparando la asistencia de los jóvenes de la diócesis al encuentro de Lisboa. Aunque antes podrán participar en otro encuentro juvenil, este europeo, que será el verano de 2022, en Santiago de Compostela: la Peregrinación Europea de Jóvenes. Y Guadix estará allí.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Diócesis de Guadix

 

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Villanueva de las Torres, Dehesas y Alicún reciben a la «Inmaculada Niña Peregrina»

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El pasado domingo 12 de septiembre, día en el que tradicionalmente se celebra la fiesta del Dulce Nombre de María, la imagen de la Inmaculada Niña «peregrina» llegaba a las localidades de Villanueva, Dehesas y Alicún.
La imagen de la «Divina Infantita», como es conocida popularmente, es una réplica de la original venerada en la Ciudad de México y que las Esclavas de la Inmaculada Niña han regalado con el fin de dar a conocer esta devoción en nuestra diócesis.
La pequeña imagen llegó desde la capilla de la Divina Infantita de Granada a Guadix, durante la novena celebrada en honor a la Virgen y, desde allí, peregrinó a las mencionadas parroquias causando en los feligreses alegría y curiosidad al conocer esta representación del momento de la infancia de María.

La imagen de la Virgen Niña permanecerá durante tres meses en cada una de las tres parroquias. En ese tiempo, se organizarán algunas celebraciones entorno a ella, como la visita a los enfermos, visitas de los grupos de catequesis y confirmación, vigilias de oración, procesiones,… etc. El fin de esta iniciativa es caminar junto a María en medio de la vida ordinaria y, con ella, recorrer juntos el camino hasta Jesucristo.
El itinerario a seguir de la «Inmaculada Niña peregrina» es el siguiente:
Septiembre, octubre y noviembre: parroquia de Ntra. Sra. de la Anunciación de Dehesas de Guadix.
Diciembre, enero y febrero: parroquia de Ntra. Sra. de la Anunciación de Alicún de Ortega.
Marzo, abril y mayo: parroquia de Santa Ana de Villanueva de las Torres.
Esta visita de la imagen de la Inmaculada Niña estará abierta también a las parroquias que lo deseen y lo soliciten.

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El obispo bendice la reforma de la parroquia Ntra. Sra. de Belén

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El proyecto es el primero que lleva a cabo el renovado Secretariado para el patrimonio cultural de la Diócesis

Monseñor Demetrio Fernández ha bendecido la parroquia Ntra. Sra. de Belén después de la reforma que se ha llevado a cabo en el último año. Del proyecto se ha encargado el Secretariado para el patrimonio cultural de la Diócesis, con Jesús Daniel Alonso como director del mismo. Miguel García Madueño, Gerente de Patrimonio Inmueble, ha sido el encargado de proyectar la idea junto con la responsable de Patrimonio Mueble, María José Muñoz. Ha formado parte también de la comisión Manuel María Hinojosa Petit que como Delegado de Liturgia y experto en la materia se ha encargado del espacio celebrativo del templo.

Juan José Romero, párroco de Ntra. Sra. de Belén ha asegurado que la reforma se ha llevado a cabo por diversos motivos, en primer lugar por las condiciones en las que se encontraba el templo; además era necesario darle un aire más actual; pero principalmente lo que se buscaba era “una renovación de la comunidad parroquial”.

Cabe destacar en la reforma el sagrario de línea minimalista y que evoca el pesebre en el que nació Jesús. Asimismo, a ambos lados del sagrario se han puesto dos pinturas, una a la izquierda de San José, y otra a la derecha de la Virgen María, que evocan el nacimiento del hijo de Dios. Las pinturas han sido una donación del autor, el artista Javier Pulido.

Durante el año que ha estado la parroquia en reforma han cuidado mucho la acción caritativa y social, como ha explicado el párroco, especialmente con Cáritas y Manos Unidas.

































































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La Iglesia de Jaén conmemora junto a Don Ramón del Hoyo sus 25 años de episcopado

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La Catedral de Jaén acogía esta mañana la Misa de acción de gracias por XXV aniversario de episcopado del Obispo emérito de Jaén, Don Ramón del Hoyo López. Presidida por Monseñor del Hoyo López y concelebrada por el Obispo diocesano, Don Amadeo Rodríguez Magro, el emérito ha contado con la presencia de cerca de un centenar de presbíteros llegados desde todos los rincones de la geografía diocesana que han querido compartir con Don Ramón esta gozosa efeméride.

Asimismo, han querido participar los diáconos permanentes, miembros de la curia, religiosos y consagrados, miembros de los Consejos del episcopado de Don Ramón, así como multitud de fieles que se han acercado hasta la Catedral para acompañar al Obispo emérito en tan entrañable celebración.

Antes de las lecturas, el Obispo Don Amadeo ha dirigido unas afectuosas palabras a su predecesor al frente del episcopado del Santo Reino. Monseñor Rodríguez Magro ha afirmado que, “por lo que he ido recogiendo en estos años de sucesión ministerial, tú has plasmado esa imagen, tan justa y certera teológicamente, en el ministerio episcopal. Si hoy se expresara cada uno de los que están aquí, estoy seguro de que todos coincidirían conmigo. Te puedo decir, con la total neutralidad de quien recogió el eco de tu ministerio episcopal, que lo que le acabo de decir refleja la imagen que todos tienen de ti”. Para finalizar su intervención, Don Amadeo ha querido recordar a Don Ramón que, “en nuestros vínculos humanos y espirituales, el amor y la gratitud siempre proceden del corazón de Dios, como un don para una vida en comunión, como es la vida de la Iglesia. Lo que nosotros hoy sentimos por ti, te lo ofrecemos para que, si te parece bien, lo hagas ofrenda en este altar por esta tu Iglesia diocesana de Jaén”. Ambos prelados se han fundido en un caluroso abrazo.

El Evangelio ha sido proclamado por el diácono permanente, D. Jesús Beltrán y las lecturas por el Hermano Mayor de la Buena Muerte, Manuel Rico y otro miembro de la citada cofradía sacramental.

Homilía

Un emocionado Don Ramón del Hoyo ha querido comenzar su homilía trasladando la gratitud y alegría que sentía por el calor de la Iglesia de Jaén: “Se pueden imaginar la ilusión y alegría que siento en estos momentos al poder celebrar y presidir esta Santa Misa aquí, en la Catedral de Jaén para conmemorar el XXV aniversario de mi ordenación episcopal. Aquí pase, en esta querida Iglesia del Santo Reino, más de 10 años de este recorrido episcopal y quiero comenzar mis palabras agradeciendo a nuestro querido Obispo, don Amadeo, la deferencia que ha tenido en invitarme para este acto. En este sentido, Monseñor del Hoyo ha continuado, “me dan ocasión para presentar ante el Señor mi acción de gracias y pedir mis bendiciones, no solo para los aquí reunidos sino también en favor de tantas personas sobre todo los sacerdotes y religiosos que me ayudaron y acompañaron durante aquellos años y que junto al Señor fueron la fuerza de mi ministerio”.

Los recuerdos de compañeros en el episcopado, así como colaboradores también los ha querido tener Don Ramón presentes en su predicación, “Inevitablemente acuden también a mi memoria nombres de personas a quienes ya llamó el señor a su presencia particularmente a nuestro obispo precedente Don Santiago García Aracil. Que todos descansen en paz ante el Señor. También otros que están enfermos e impedidos y no han podido estar hoy aquí, como Don Antonio Ceballos”.

En este sentido, el Obispo emérito ha querido expresar sus disculpas por sus limitaciones, “También he de pedir, ante el Señor, perdón por mis muchas limitaciones y pecados, rogando su misericordia. A nadie quise ofender y a todos quise amar, pero es propio de nuestra condición humana, como bien lo sabemos”.

Para finalizar ha hablado del poder y la necesidad de la oración como fuente de vida cristiana, a la vez que ha animado a no caer nunca en el pesimismo: “Queridos amigos no permitan que nos domine nunca el conformismo y menos el pesimismo. Creamos de verdad en la fuerza y poder de la palabra de Dios. Desde los comienzos del cristianismo esa palabra sigue creciendo y multiplicándose, sobre todo porque su fuerza depende de nuestra acción y medidas, como de Dios, que esconde su poder bajo el mismo signo de la debilidad y se revela en el árbol de la cruz. Pensemos, también, que hay en todas partes terreno bueno que la acoge y produce frutos. Son los nuevos evangelizadores que se suceden por generaciones y que toman parte de este campo con renovada ilusión y que además de transformar su propia vida dándole sentido transforman también a los demás en discípulos de Jesucristo”.

Sus últimas palabras han estado dirigidas a la Madre de Dios en su advocación de Nuestra Señora de la Cabeza, patrona de la Diócesis, a quien tanta devoción profesó durante sus años como Obispo diocesano. No en vano, la mitra que lucía Don Ramón la donó al concluir su ministerio al Museo de la Basílica Santuario de la Virgen de la Cabeza y los trinitarios han querido que hoy la portara para esta celebración tan entrañable. Don Ramón ha aprovechado la celebración para anunciar su deseo de que cuando Dios lo llame sea enterrado en la Catedral de Jaén, por su vinculación y cercanía con la Iglesia del Santo Reino.

Al finalizar la Eucaristía, después de impartir la bendición con el Santo Rostro, el casi centenar de sacerdotes diocesanos que han concelebrado esperaban, con un efusivo aplauso, la llegada de Don Ramón a la Sacristía, donde ha tenido oportunidad de saludarlos y conversar con ellos.

Fue el 26 de junio de 1996 cuando el entonces Papa Juan Pablo II nombraba al sacerdote burgalés, Don Ramón del Hoyo López Obispo de Cuenca y unos meses después, el 15 de septiembre, recibió la consagración episcopal.  El 19 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como Obispo de Jaén, Diócesis que pastoreó los últimos 11 años de su ministerio.

Galería fotográfica: «Aniversario episcopal del Obispo emérito, Don Ramón del Hoyo»

 

 

 

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Palabras del Obispo Amadeo en la Eucaristía de acción de gracias por los XXV años de ministerio del Obispo Ramón

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Querido hermano Ramón:

Para que estas palabras que te dirijo, en este día de Acción de gracias, en nombre de la comunidad diocesana de Jaén, en el que has venido a celebrar con nosotros el 25 aniversario de tu ordenación episcopal, sean lo más certeras y adecuadas, me he ido al DIERCTORIO PARA EL MINISTERIO PASTORAL DE LOS OBISPOS para evocar, de un modo exacto y esencial, lo que sucedió en ese día tan definitivo de tu vida. En él he encontrado, con exactitud teológica, lo que desde entonces eres para nosotros. Por supuesto, no quiero dejar de lado, la experiencia de once años vivida en esta comunidad diocesana, la que ha ido creando lazos de afecto y gratitud por cuanto hiciste y sigues haciendo por nosotros; eso no falta y es lo que nos ha convocado esta mañana. Pero como no siempre tenemos la oportunidad de vivir acontecimientos como este, queremos, sobre todo, evocar lo que ha significado la vida de Don Ramón en la voluntad del Señor y en el servicio que le fue encomendado, y que ahora realiza como Obispo emérito.

Dice el DIRECTORIO citado; el obispo, al reflexionar sobre sí mismo y sobre sus funciones, debe tener presente, como centro para describir su identidad y su misión, el misterio de Cristo y las características que el Señor quiso para su Iglesia, “Pueblo reunido en virtud de la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. El obispo es vicario del gran Pastor de las ovejas. Como maestro de la fe, santificador y guía espiritual, el obispo sabe que puede contar con una especial gracia de Dios que le ha sido conferida en la ordenación, para sostenerle en su ser y en su misión. Tal gracia le sostiene en su gastamiento por el Reino de Dios”. (cf. Directorio para el ministerio pastoral de los Obispos).

Pues hoy te digo, querido Ramón, que, por lo que he ido recogiendo en estos años de sucesión ministerial, tú has plasmado esa imagen, tan justa y certera teológicamente, en el ministerio episcopal. Si hoy se expresara cada uno de los que están aquí, estoy seguro de que todos coincidirían conmigo. Te puedo decir, con la total neutralidad de quien recogió el eco de tu ministerio episcopal, que lo que le acabo de decir refleja la imagen que todos tienen de ti.

Como todo los que estamos hoy a tu lado, en presencia o en deseo, somos conscientes de que eres nuestro Obispo emérito, (también me he ido al capítulo que en el Directorio habla de esta figura episcopal). El envío de la Iglesia, a través del Santo Padre, te unió para siempre con un vínculo sacramental y eclesial en la sucesión apostólica de esta Iglesia de Jaén, desde entonces  eres un querido y venerado jiennense más.

En este capítulo del Directorio se habla de relación fraterna, cooperación pastoral y sostenimiento personal y ministerial del que siempre tendrá misión entre nosotros. Al entrar en ese capítulo, he pensado en nosotros (tu obispo sucesor, presbiterio, diáconos, consagrados y fieles laicos) y me he preguntado si estamos haciendo lo que tenemos que hacer, si hemos estado a la altura de lo que está establecido y de lo que tú te mereces. Si algo no hemos hecho bien, te pido disculpas y te digo que siempre hemos procurado estar atentos a tu persona y a todas tus necesidades.

Sobre todo, me he preguntado si te hemos hecho sentir, en el latido humano y espiritual que nos une, nuestro afecto y nuestra oración. Ambas cosas nos han traído hoy aquí, para celebrar contigo esta Eucaristía de Acción de Gracias. En nuestros vínculos humanos y espirituales, el amor y la gratitud siempre proceden del corazón de Dios, como un don para una vida en comunión, como es la vida de la Iglesia. Lo que nosotros hoy sentimos por ti, te lo ofrecemos para que, si te parece bien, lo hagas ofrenda en este altar por esta tu Iglesia diocesana de Jaén. Un abrazo fraterno en nombre de todos.

 

+ Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Jaén

 

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