El pasado viernes, 17 de septiembre, ocho jóvenes de la Parroquia de Darro recibieron el sacramento de la Confirmación durante la celebración de la Misa presidida por el obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco.
Con la recepción del sacramento, estos jóvenes han completado su iniciación cristiana, que comenzó el día de su Bautismo. Pero la vida cristiana continúa más allá de la iniciación: D. Francisco les sugirió muy diversas formas de participar en la vida parroquial y de vivir con las altas miras que proporciona la presencia especial del Espíritu Santo en la vida del hombre.
La Parroquia se alegra por este acontecimiento, felicita especialmente a estos ocho jóvenes cristianos y agradece la impagable labor realizada por su catequista Encarna durante los años de preparación al sacramento.
Pablo Rodríguez Cantos Párroco de La Anunciación de Darro
El sacerdote Francisco Castro, párroco de Santa Inés, en Málaga, ayuda a profundizar en el evangelio de este domingo, 26 de septiembre, Domingo XXVI del Tiempo Ordinario (Mc 9, 38-43.45.47-48).
Los pequeñuelos son la debilidad de Jesús. Están siempre cerca y todos nosotros, en algún momento de la vida, pertenecemos a este grupo. A ellos están destinados los milagros, para ellos han de multiplicarse los signos del Reino. Tales signos necesitan la mediación de unas manos generosas, unos pies diligentes, unos ojos compasivos. El Señor mismo los suscita en todas las personas de buena voluntad, gente de corazón bueno que, acaso, «no son de los nuestros», no comparten nuestras creencias o nuestras costumbres. El Espíritu del Señor hace surgir por doquier estos signos, que son un testimonio y una alegría para todos.
A sus discípulos, Jesús nos propone una “revisión técnica del apóstol”. Igual que los vehículos necesitan un examen periódico del motor, así nosotros lo necesitamos de las raíces (la radicalidad) de nuestra vida de discípulos y apóstoles. No vale cualquier motor para recorrer los caminos del Evangelio.
Necesitamos un examen de mano, es decir, de acciones: lo que se ve (lo que me ven o hago para que me vean…) y lo que no se ve. Para andar con Jesús hay que saber decir sí o no: rezo o no rezo, trabajo o no trabajo, pongo o no la mano en el arado… Las medias tintas no sirven. ¿Cuál es mi “plan de vida” para este curso?
También hay que revisar el pie. Mi camino ¿sigue las huellas de Jesús? Mis proyectos ¿son los de Jesús? ¿Conduce el mapa de mi vida a Jerusalén? ¿O quizá me lleva a una vida muy interesante, pero muy cómoda y libre de preocupaciones?
Y es imprescindible un examen de ojo, esto es, de valores, de criterios. Para comprobar si he adquirido la misma sensibilidad de Jesús, su debilidad hacia los pequeños. Y todos hermanos, todos iguales. ¿Lo veo o no lo veo? Pues hay que verlo, porque así lo veía él.
El Misal (n. 165) recuerda que puede hacerse un breve silencio antes de la oración después de la comunión, aunque no es lo habitual porque ya se ha hecho después de comulgar: “… y con las manos extendidas recita la oración después de la Comunión, a la que puede preceder también un breve silencio, a no ser que se haya hecho después de la Comunión”.
Thierno nació en Guinea central. Abandonó su país con 15 años, realizando una travesía llena de sufrimientos. Hoy, con 20, vive en Málaga y trata de salir adelante y ayudar a su familia mejorando sus estudios para conseguir un trabajo digno. Ha compartido su testimonio en el marco de la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado.
La Iglesia celebra la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado desde 1914 el último domingo de septiembre; en 2021, se celebra el 26 de septiembre. Con este motivo hay prevista una vigilia de oración el 24 de septiembre, a las 21.00 horas en la iglesia de Santiago Apóstol (Málaga), presidida por el vicario de la Acción Sociocaritativa, Juan Manuel Ortíz Palomo.
El tema elegido este año por el Santo Padre es «Hacia un “nosotros” cada vez más grande», recogiendo la preocupación manifestada por el papa Francisco en la encíclica Fratelli Tutti de que, «pasada la crisis sanitaria, la peor reacción sería la de caer aún más en una fiebre consumista y en nuevas formas de autopreservación egoísta».
En el mensaje para esta jornada, el Papa afirma: «todos estamos en la misma barca y estamos llamados a comprometernos para que no haya más muros que nos separen, que no haya más otros, sino sólo un nosotros, grande como toda la humanidad. Por eso, aprovecho la ocasión de esta Jornada para hacer un doble llamamiento a caminar juntos hacia un nosotros cada vez más grande, dirigiéndome ante todo a los fieles católicos y luego a todos los hombres y mujeres del mundo. […] Entre los habitantes de las periferias encontraremos a muchos migrantes y refugiados, desplazados y víctimas de la trata, a quienes el Señor quiere que se les manifieste su amor y que se les anuncie su salvación».
Los obispos españoles, a través de la Subcomisión de Migraciones y Movilidad Humana, han hecho público también un mensaje en el que afirman: «La realidad nos pone delante la pandemia actual, la crisis demográfica, el cambio climático, la seguridad de las fronteras y la creciente desigualdad social. En la respuesta a todos estos retos, la migración tiene un puesto y un papel y, por ello, es necesaria una ética fuerte y una política migratoria eficaz en clave inclusiva. Para responder en clave de «nosotros» se nos llama a poner todo el esfuerzo en constituir, con todos, un sistema que normalice la migración legal y segura a largo plazo, y que se base plenamente en una ética apoyada en los derechos humanos, en el horizonte de fraternidad universal y en el derecho internacional. Esto nos abre a la tarea de ayudar a recrear el modelo de ciudadanía que propicie una cultura de la integración que, además, aprenda a globalizar la responsabilidad de vivir juntos en esta casa común».
Desde la Delegación Diocesana de Migraciones, afirman: «El papa Francisco con su mensaje invita a la Iglesia Católica a reflexionar sobre en problema de la emigración agravado en nuestros días por la pandemia. Captar el contenido del mensaje es fácil, si meditamos la oración que Cristo nos enseñó. Reconocer a Dios como Padre nos sitúa en el horizonte de la fraternidad. Nos invita a sentirnos responsables de la vida de quienes nos rodean. Construir un “nosotros”, que no es un camino sencillo. Es un proceso en el que hemos de caminar juntos con otras personas de buena voluntad para construir “nuestro futuro de justicia y de paz asegurando que nadie quede excluido”. Aprender a vivir juntos en armonía y paz requiere derribar los muros que nos separan y construir puentes que favorezcan la cultura del encuentro».
El sábado 25 de septiembre tiene lugar, en la parroquia de El Salvador, el III Encuentro de Acompañantes y Coordinadores de Grupos Parroquiales.
Están convocados los catequistas y animadores de grupos parroquiales de niños (a partir de 9 años), jóvenes y adultos. La cita tendrá lugar desde las 9.45 a las 13.30 horas, en la parroquia de El Salvador (Puerta Blanca, Málaga).
«El Encuentro está destinado a todos los que están implicados o van a dedicarse a la tarea de la formación cristiana en el seno de las parroquias. Su objetivo es crear un espacio de ayuda mutua, que permita a cada parroquia fomentar procesos de formación de cristianos maduros y partícipes de la misión de la Iglesia, tanto en la comunidad cristiana como en medio de la sociedad», explican desde Acción Católica General, que son quienes ofrecen este servicio de coordinación y formación de catequistas y animadores, que se prolongará a lo largo del curso en la Escuela de Acompañantes.
Mientras celebramos el Tiempo de la Creación, que concluirá el próximo 4 de octubre, fiesta de san Francisco de Asís, patrón de la ecología, hemos sufrido con uno de los incendios más violentos vividos en la provincia, que arrasó 10.000 hectáreas en Sierra Bermeja y el Valle del Genal. Son muchas las oraciones que se elevaron, por toda la diócesis, y los agradecimientos a tantas personas que se implicaron en su extinción. Hasta la lluvia se hizo presente. Unas semanas después, ¿ha dejado de ser noticia el Valle del Genal?
Gerardo Rosales es el párroco de Alpandeire, Júzcar y Faraján. Ha vivido y sufrido con cada uno de los vecinos este tiempo de angustia, pero de también de «solidaridad hasta el extremo».
«Son pueblos muy solidarios en los que cuidan unos de otros, es más, no hay ninguna familia con necesidades porque siempre se están ayudando. Con el incendio podríamos decir que se ha visto aún con más claridad la solidaridad que ya se vivía en el día a día», explica Gerardo y añade que ahora, «lo mejor que podemos hacer es visitar esos pueblos para que se sientan queridos y acogidos, y para que renazca el turismo que tenían, pues sigue habiendo un paisaje precioso. Es una forma de ayudar a que estos pueblos vayan saliendo adelante y que sientan que no se les olvida. Pues ya no son noticia, pero ellos siguen luchando todos los días».
Inmaculada Núñez fue maestra el curso pasado en varios colegios de estos pueblos. «No sé cómo describiros lo vivido estos días», afirmaba, «el Valle del Genal, el cual tuve la gran suerte de descubrir en profundidad y transitar casi a diario el curso pasado, se convirtió para mí en un entorno incomparable y singular, en uno de los paraísos de la Serranía de Ronda. Ahora, pasados apenas unos días, tengo la certeza de que en el Valle del Genal hay muchísima gente dispuesta a cambiar el color negro que lo rodea por el verde y todos unidos, con muchísimas imaginación y con muchos más recursos de los que se podían imaginar, gracias a la solidaridad de todos, han llegado hasta allí. Algún día el color verde volverá a resplandecer en ese valle. Aún así, me gustaría pedir que sigamos rezando por estos pueblos, por su futuro ahora mismo incierto».
Son muchas las iniciativas que ya se están poniendo en marcha en diversos puntos de la diócesis. La Hermandad del Sepulcro, en Málaga, ha hecho pública una decisión que tomó cuando aún no se había extinguido el incendio: «reservar una partida de su bolsa de caridad para colaborar en las labores de reforestación cuando llegue el momento. De esta forma, queremos actuar en dos sentidos: por un lado, adquiriendo plantones de árboles y arbustos autóctonos, y también con el ofrecimiento de acudir en persona, con un equipo de hermanos, a participar directamente en la replantación. La iniciativa ha tenido muy buena acogida y son muchos los hermanos que en estos días se han puesto en contacto con la directiva de la Hermandad para participar en el proyecto que, por supuesto, será articulado a través de las entidades y asociaciones especializadas en temas de reforestación», explica Nacho Morán, teniente de hermano mayor del Sepulcro de Málaga.
Por su parte, Antonio del Río, seminarista diocesano cuyos abuelos y padres son naturales de Pujerra, nos invita a «actuar con fraternidad generosa, apoyando y participando en lo que se organice y aportando, sobre todo, esperanza en la pronta recuperación de esta parte de nuestra casa».
«Pujerra es el pueblo de mi padres y mis abuelos por tanto, ahí se ecuentran todas mis raíces. Ahí he vivido muchos momentos muy bonitos, con toda mi familia, por sus cuestas y plazoletas y, sobre todo, entre sus castañas, que justo por estas fechas es cuando todo se prepara para la temporada de la castaña. Es un lugar para mí muy especial, casi desconocido por muchos: la montaña, el bosque, y un pueblo que es una familia. Hasta mi nombre lo llevo por el que es su patrón, san Antonio de Padua. El incendio que ha afectado a la zona lo he vivido con mucho sufrimiento y rabia. Soy una persona a la que le encanta el campo y me duele ver todo lo que se pierde en un momento y, más aún, cuando cuesta la vida de una persona y había tantas otras en riesgo. Lo peor, sin duda, fue cuando el fuego tomó la dirección hacia los pueblos y tuvieron que ser evacuados, con la incertidumbre de no saber hasta dónde iba a alcanzar. Por otro lado, estoy orgulloso del trabajo que han hecho los profesionales que han evitado que todo fuera a más; y también doy gracias a Dios porque la lluvia ayudó también a terminar con el fuego. Yo creo, sin duda, que esta tragedia nos llama a no ser indiferentes. Nos está diciendo que está pasando algo, que hay un problema y se manifiesta de esa manera: la dejadez del medio rural. Creo que, de fondo, motivada por una visión muy materialista de las cosas, por la tentación de la rentabilidad económica. Cuando nos dejamos llevar por estas tentaciones caemos en lo que el Papa Francisco llama la «cultura del descarte». Yo creo que estos pueblos del Genal están sufriendo esto. Hay como una pereza en invertir allí y se va dejando… son descartados de las inversiones. Pienso que es necesaria una conciencia cristiana del mundo como la casa de todos que Dios creó para nosotros y nos mandó cuidar. Es nuestra responsabilidad lo que hacemos con ella y, como todos somos hijos de Dios, todas las personas somos importantes, los que viven en los pueblos también. Por eso, hay que actuar con fraternidad generosa, apoyando y participando en las cosas que se organicen y aportando, sobre todo, esperanza en la pronta recuperación de esta parte de nuestra casa«.
El viernes 24 de septiembre, a las 18.00 horas, tiene lugar, en la Capilla del Colegio sagrada Familia El Monte FESD de Málaga, la bendición de la imagen de la Virgen de Lourdes que estuvo más de 40 años en la Gruta del Colegio y ha sido restaurada recientemente, gracias a la aportación de Antiguos Alumnos, para que continúe su culto en la capilla del Colegio.
El acto estará presidido por los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, muy unidos a la actividad educativa y pastoral del colegio como sus capellanes a partir de este curso. En cicho acto se hará entrega de agua traída del mismo manantial de Lourdes como recuerdo de este día tan especial para el Colegio.
La restauración de la imagen ha sido posible gracias a la donación de la asociación de Antiguos Alumnos, con el objetivo de que «la Virgen puede volver a ser venerada, esta vez, en la Capilla del Colegio. La restauración de la imagen, deteriorada por las condiciones climatológicas y el paso del tiempo ha sido realizada por el taller “Trillo y Lamas”, enriqueciendo y cuidando de esta forma el patrimonio artístico del Colegio», explican desde el centro educativo.
Colegio El Monte
Este Colegio está presente en la ciudad de Málaga desde 1926 (95 años) y recupera para su patrimonio artístico esta imagen de la Virgen de Lourdes, que se une a la recientemente bendecida imagen de Nuestra Señora de Todas las Gracias, talla procesionada por los jardines del colegio cada Viernes de Dolores.
Pertenece a la Fundación Educativa Santo Domingo (FESD), que tiene 26 colegios repartidos por toda España, de tradición dominica. Este curso, siguiendo el itinerario pastoral, los alumnos y familias van a vivir un año aPASIONante, haciendo realidad el lema para este año: “El latido que nos mueve. Vive tu pasión”.
El sábado 25 de septiembre se inaugura en la parroquia de El Salvador el III encuentro de acompañantes y coordinadores de grupos parroquiales.
Están convocados los catequistas y animadores de grupos parroquiales de niños (a partir de 9 años), jóvenes y adultos. La cita tendrá lugar desde las 9.45 a las 13.30 horas, en la parroquia de El Salvador (Puerta Blanca, Málaga).
«El Encuentro está destinado a todos los que están implicados o van a dedicarse a la tarea de la formación cristiana en el seno de las parroquias. Su objetivo es crear un espacio de ayuda mutua, que permita a cada parroquia fomentar procesos de formación de cristianos maduros y partícipes de la misión de la Iglesia, tanto en la comunidad cristiana como en medio de la sociedad», explican desde Acción Católica General, que son quienes ofrecen este servicio de coordinación y formación de catequistas y animadores, que se prolongará a lo largo del curso en la Escuela de Acompañantes.
Antonio Collado es uno de los nuevos canónigos de la Santa Iglesia Catedral de Málaga. Tras su nombramiento, contó a diocesismalaga.es que lo vive como una nueva oportunidad de servicio y también de crecer en la fraternidad sacerdotal.
«La Diócesis es una familia y en ella los trabajos y las responsabilidades se asumen entre todos con agrado; por eso en primer lugar, ante el nombramiento de canónigo de la Catedral, doy gracias al Señor que me invita de nuevo a aportar, desde mi pequeñez, a la Iglesia en esta nueva responsabilidad. Servir para un sacerdote es un don, un regalo porque es la vivencia más esencial del ministerio presbiteral. También se me ofrece una nueva oportunidad para crecer en la fraternidad sacerdotal al vincularme más estrechamente con mis hermanos canónigos que ya forman parte del Cabildo de la Catedral. La comunión del presbiterio tiene muchas áreas donde se vive y experimenta, deseo de corazón que en este nuevo ámbito pueda ahondar la vivencia de la amistad y la cercanía con mis hermanos sacerdotes. Y por último, la Catedral, es el primer templo de la Diócesis y como D. Jesús indico en la homilía de la toma de posesión; a los canónigos nos corresponde cuidar con esmero la liturgia para ser un foco de irradiación para toda la comunidad diocesana, colaborado así con el Sr. Obispo que ejerce entre nosotros como el primer animador de la liturgia y de la celebración de los sacramentos. Por todo ello, sólo puedo manifestar mi gozo y agradecimiento a los canónigos que me han propuesto para compartir con ellos esta responsabilidad y a D. Jesús, nuestro Obispo que de nuevo a confiado en un servidor para esta nueva encomienda. Todo sea para mayor gloria de Dios».