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“Perseverad en el amor de Cristo”

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“Perseverad en el amor de Cristo”

El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, ha ordenado presbíteros a Francisco Javier Muñoz García y Miguel Ramírez González, este viernes, 22 de octubre, en la Santa Iglesia Catedral

Francisco Javier Muñoz García y Miguel Ramírez González son los nuevos sacerdotes de la diócesis de Córdoba. Ambos han recibido el grado del orden sacerdotal este viernes, 22 de octubre, memoria litúrgica de san Juan Pablo II, de manos del obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández.

En su homilía, el Obispo les ha recordado a los nuevos presbíteros que el Sacramento del Orden los hace “ministros de Jesucristo” para ejercer una gran labor en la sociedad. Desde su experiencia como sacerdote, el prelado les ha manifestado la gran alegría que experimentarán cuando comprueben cómo a través de sus palabras, “Dios da consuelo a tantas personas y actúa sobre nosotros”.

Monseñor Demetrio Fernández ha incidido además en la importancia de cuidar a los sacerdotes, como pone de manifiesto en su Carta Pastoral al inicio de curso, porque “son un gran regalo para la Iglesia y para la sociedad. Hemos de cuidarlos con la oración, apoyándole, colaborando con las actividades pastorales que se organizan en la parroquia y demás, porque no es fácil ser sacerdote hoy”. Al hilo de esto, les ha pedido perseverar en el amor de Cristo, “un amor que producirá fruto cuando sea, que sembrará esperanza aunque encontremos indiferencia”. “Ante las dificultades acudid a Jesucristo, que es Él el que os ha llamado”, ha aclamado.

Monseñor Demetrio Fernández ha incidido en la importancia de ser “verdaderos partícipes del Evangelio de Cristo” y ha instado a los presentes a orar por las vocaciones recordando la expresión de San Juan de Ávila: “la reforma de la Iglesia vendrá por la renovación de los sacerdotes y el fervor de los seminarios”.

Durante el rito de ordenación los candidatos se han postrado en el altar y ha tenido lugar el canto de las Letanías; a continuación, el Obispo y los presbíteros que han concelebrado les han impuesto las manos; posteriormente se les ha colocado la estola y la casulla; han seguido con la unción de las manos con el Santo Crisma y han terminado con la entrega de la patena y del cáliz.

Los nuevos diáconos, del Seminario Conciliar “San Pelagio”, han recibido el grado del orden sacerdotal acompañados de numerosos sacerdotes de la Diócesis, los rectores, formadores y alumnos de los Seminarios, así como sus familiares y amigos.

Primeras misas

Miguel Ramírez González celebrará su primera misa el próximo 23 de octubre, en la parroquia de San Miguel Arcángel de Palenciana, a las 12:30 horas, y Francisco Javier Muñoz García lo hará en la parroquia de la Santísima Trinidad y María Inmaculada de Priego de Córdoba, el próximo 24 de octubre, a las 12:00 horas.


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El nuncio del Papa se reúne con sacerdotes, religiosos y religiosas

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El nuncio apostólico del Papa en España, Mons. Bernardito Auza, se reunirá estos días con las diferentes realidades eclesiales de la Diócesis de Cartagena. El primer encuentro lo ha tenido esta mañana en la catedral. Allí ha presidido la celebración de la Eucaristía, acompañado por el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca; el obispo auxiliar, Mons. Sebastián Chico; y el arzobispo emérito de Burgos, Mons. Francisco Gil. Una celebración con alta participación del presbiterio diocesano y a la que estaban invitados religiosos y religiosas.

Al inicio de la celebración, el obispo de Cartagena ha agradecido al nuncio que aceptara su invitación de visitar la Diócesis y además ha manifestado la total adhesión de la Iglesia que pastorea al Papa Francisco. «Le agradezco que aceptara compartir con nosotros unos días, demasiado pocos para poder escuchar todo lo que le querríamos decir; demasiado intensos para que podamos mostrarle toda la rica experiencia de la vida de fe de las comunidades a las que servimos en nuestra Diócesis de Cartagena; y demasiado bellos para que se nos olviden».

El nuncio ha agradecido la invitación de Mons. Lorca y se ha dirigido de forma especial a los sacerdotes, animándoles a renovar su entrega a través de su ministerio: «En nombre del Santo Padre, a quien tengo el honor de representar aquí en España, os transmito su bendición y su afectuoso saludo lleno de agradecimiento por vuestra fidelidad al Señor y a la Iglesia. Os animo a renovar las palabras que el Señor pronunció con tanta ternura el día de nuestra ordenación y que constituyen la fuente de nuestra alegría: “Ya no os llamo siervos sino amigos”. ¡Qué hermoso es que nuestro encuentro se realice en el altar!».

Finalizada la celebración, el nuncio ha compartido la comida con los obispos y el Consejo Episcopal en la eh!, la Escuela de Hostelería de Cáritas.

Esta tarde, Mons. Auza visitará la ciudad de Cartagena. Mañana por la mañana se reunirá con los laicos en el Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta y por la tarde se desplazará a Lorca. El domingo comenzará la jornada con un encuentro con los seminaristas; a media mañana presidirá la Eucaristía del Encuentro Diocesano de Hermandades y Cofradías en Alcantarilla, y por la tarde visitará el Santuario de la Vera Cruz de Caravaca.

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“Mostrar al mundo que realmente somos un cuerpo”

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Homilía de D. Javier Martínez en la Eucaristía celebrada en la fiesta litúrgica de san Juan Pablo II, el 22 de octubre de 2021, en la S.I Catedral.

Muy querida Iglesia del Señor, Esposa amada de Jesucristo, Pueblo santo de Dios al que todos pertenecemos;
sacerdotes;
fieles cristianos laicos;
consagrados, religiosos (todos somos parte de ese único pueblo que pertenece al Señor; que el Señor se ha elegido para Sí como pueblo suyo, como familia suya y, al final, como esposa y como cuerpo de su Hijo):

Para mí es una alegría celebrar esta… (…) este es uno de los lugares para mí más queridos de la diócesis. Nos echaban del sitio donde estábamos con un expediente de expropiación por dos años y seis meses allá por el año 2006, y había que buscar un lugar nuevo. Yo me pasé un año buscando colegios mayores o residencias de universitarios de las que hay en Granada que pertenecían a religiosas, pero ninguna reunía las condiciones que se requerían para establecer la Escuela. No se me olvidará el día que vinimos a ver el solar. Las tres personas que vinieron de la antigua Escuela, de las que aquí hay dos, les dio un ataque que nunca sabré decir si era de histeria o de risa. Era una risa profundamente histérica, de decir, “pero este hombres está loco. Nos dice que va a haber aquí una Escuela”. Era un solar.

El Señor, a través de personas concretas que han trabajado y se han dejado los ojos y lo han hecho lo mejor que sabían hacer… La Escuela empezó en el año 2008. Recordáis que el año 2008 es el año de la primera gran crisis de nuestra economía y parecía todavía más utópico, más imposible que esto fuera adelante. El compromiso era de hacer aquella obra en 3 años y en el año 2011 la inaugurábamos: en octubre del año 2011. Se han terminado algunos detalles; quedan otros muchos, especialmente en la capilla, pero está viva. Yo me moría de gusto de ver de nuevo la cafetería iluminada, con gente que se movía en la cafetería, por el patio y por el camino. Han pasado ahí muchos chicos y chicas que han estudiado aquí. Yo espero que puedan ser unos buenos maestros, en el sentido de transmitir una experiencia de vida que sea bella. Y mi preocupación porque el lugar fuese bello es porque los lugares en los que vivimos, en los que rezamos, en los que trabajamos y comemos, también como la manera de vestirnos, terminan determinando un poco la imagen que tenemos cada uno de quienes somos. Determina mucho la imagen que los demás tengan de quienes somos y no es lo mismo vestirse con delicadeza y con cuidado. De la misma manera no es lo mismo estar en una capilla cutre y fea, o llena de cosas como si fuese un pequeño museo de cornucopias o cosas que no significan nada, o que no es posible explicar el significado en un relato lineal y seguido que, por muy bonitas que sean las cosas que se acumulan; y no es lo mismo estudiar en un lugar bello, sencillo, donde nada nos distraiga de nuestra misión y de nuestra tarea.

Los armenios tienen una norma en su arte que, a pesar de ser unos enamorados de la simetría, las obras de arte siempre tienen un punto que es asimétrico. Muchas veces es la esfera y dibujos geométricos que recuerdan la esfera, o que parten de la esfera, pero siempre hay un punto de asimetría, incluso en el diseño de las ventanas. Todos son iguales y una es un poquito diferente. Y la razón que dan es bellísima. Y es que la simetría perfecta, la perfección, sólo pertenece a Dios. Las criaturas somos siempre imperfectas.

Inauguramos en este curso la escuela en la fiesta de san Juan Pablo II y también es un don. La memoria de san Juan Pablo II está aquí viva porque fue muy cerca de aquí donde celebró la Eucaristía que celebró cuando vino a Granada. Eso hace que su estatua también esté en nuestro patio. Iba a haber estado aquí, en el presbiterio, pero una vez visto su lugar y el papel que podía tener en el jardín, decidimos dejarla allí y que fuera vista desde todos los rincones del patio y desde otros rincones de la casa. Ya terminaremos el presbiterio lo antes posible, pero de otra manera. En la idea original, lo digo por si alguno se anima, en ese muro de cemento estaba previsto que hubiese unas cuantas frases sencillas de las de san Juan Pablo II. Voy a recordaros dos: “No tengáis miedo” y “Abrid las puertas a Cristo”. Las dos las dijo Juan Pablo II en su primera intervención desde la ventana de San Pedro nada más ser elegido. Y abrir las puertas a Cristo lo podemos entender como que Cristo entre en nuestro corazón, entre en nuestras vidas. Eso es absolutamente necesario. Pero hoy el “no tener miedo” puede significar otra cosa: no tener miedo a hablar de Jesucristo. Ninguno. Ni avergonzarse de hablar de Jesucristo. Es verdad que si hablamos de una determinada manera, como se hablaba en la espiritualidad barroca o en la espiritualidad decimonónica más decadente todavía, seguramente no producimos ninguna conmoción en nadie y, al mismo tiempo, ninguna credibilidad, porque parece algo artificial, algo traído por los pelos. Sin embargo, el mensaje más profundo de san Juan Pablo II era “el hombre no puede vivir sin amor” y, precisamente por eso, tiene que abrir su vida a Jesucristo. Con toda su pecaminosidad, con toda su realidad, con todas sus fragilidades, con todo lo que es. Sólo abriendo su vida a Jesucristo puede ser plenamente él mismo.

Yo creo que ese era el mensaje fundamental de san Juan Pablo II. “Cristo -lo dijo citando al Concilio cientos y cientos de veces- revela el hombre al hombre mismo”. Al revelarnos al Dios Padre, al Dios que es Amor, nos revela nuestra propia vocación, nuestro destino, nuestro significado y nuestra vida, y por lo tanto en Cristo se iluminan todas las circunstancias de la vida: la Misa, el trabajo, la relación con la tierra, el amor humano, el amor esponsal, lo que es la paternidad. Absolutamente todas las dimensiones de la vida humana, hasta la economía y el comercio, se iluminan desde Cristo y desde la Eucaristía, que recoge todos esos aspectos y los manifiesta sacramentalmente, lo cual significa “misteriosamente”, pero eso no quiere decir que sea como las películas de suspense o de terror, sino con una luz demasiado grande para poder nosotros percibirla de golpe. La percibimos poco a poco y a la medida de nuestras limitaciones.

“Abrir las puertas a Cristo” porque Cristo es el amor hecho carne y el que nos permite algo a lo que el Papa Francisco -tiene un estilo distinto al de Juan Pablo II o el de Benedicto XVI, pero os aseguro que sus enseñanzas son las mismas- ha llamado a toda la Iglesia a unos años de trabajo sinodal. La palabra “sínodo” significa “camino que se hace con otros”, caminar juntos. Parroquias con movimientos, movimientos con parroquias y con comunidades. Congregaciones religiosas con sacerdotes y congregaciones de tipo clerical. Es decir, que podamos mostrar al mundo que realmente somos un cuerpo, donde todos necesitamos de todos. No hay ninguna realidad, ni siquiera el Papa. A mí me tocó hace 15 años recoger la biblioteca de un arzobispo de Madrid. Tenía el título de Patriarca de las Iglesias occidentales y murió cuando yo tenía 13 años. Me pidieron, junto con otros seminaristas, que recogiéramos su biblioteca y parte de lo que nos tocó recoger fueron los libros de consulta del Santo Padre antes de proclamar el Dogma de la Asunción. Aproximadamente, cien volúmenes donde se había consultado a todas las diócesis del mundo (eran unas 2.700 del mundo), a todas las universidades y facultades de teología católicas. Quiero decir que el mismo Papa no puede decir “voy a convocar esto”. No hay ninguna realidad en la Iglesia, ninguna, que pueda hacerse a sí misma autorreferencial que no tenga que esforzarse por mirar fuera de sí, mirar en los demás, mirarse en los demás y preocuparse de la comunión con los demás. Si no, no somos la Iglesia. Nos convertimos sin darnos cuenta en sectas. También una diócesis puede convertirse en una secta que rompe la comunión con los hermanos, los obispos o el Santo Padre. Pero esa indicación a caminar juntos yo creo que sirve para todo.

Estáis aquí un buen grupo de personas que sois profesores. Otros estudiantes que habéis venido por motivos muy diferentes. Pero todos con una necesidad humana que es lo que nos permite a todos, cogiendo el mensaje de Juan Pablo II y atendiendo al significado que tiene Cristo para la vida humana, acercarnos unos a otros. Y eso es la necesidad de ser felices. Todos buscamos ser felices. Hasta cuando uno ve a unos muchachos haciendo el oso en la plaza de Bib-Rambla, o perdidos, que da pena verlos, en la puerta de una discoteca, o volviendo de juerga a las 6 de la mañana tambaleándose. Todos quieren ser felices, todos queremos ser felices. Y si yo no lo vivo de esa manera que ellos viven, que me da tanta pena que a veces me dan ganas de llorar (también de cómo visten, porque a veces parece que les ha vestido el enemigo, por que no es que quieran poner de manifiesto su belleza. Ojalá pusieran de manifiesto su belleza. No es eso lo que ponen de manifiesto, en absoluto). Y dices: “Dios mío, si yo no vivo como ellos no es porque yo sea mejor, sino porque Tú has querido preservarme, y preservarme para que pueda ayudarles mejor a ellos o estar más cerca de ellos, o quererlos mejor”.

Vamos a rezar en este curso (que es un curso que empieza después del año y pico de confinamiento, y yo tengo la impresión de que a veces la postpandemia…) por que salen a la luz las heridas que estaban o que se han generado en la pandemia, en muchos aspectos más dura que el mismo confinamiento, o tiene aspectos más duros que el mismo confinamiento, o aparecen más claras ciertas heridas que estaban antes del confinamiento o que han nacido con el confinamiento; ayudarnos a curar esas heridas, aliviarnos unos a otros, a mí me parece eso un privilegio.

Hoy inauguramos esta iglesia como una parroquia personal. Siempre he pensado una cosa que una de las personas que a mí me ayudó a mantenerme firme cuando esto parecía una utopía total y una imposibilidad casi total me dijo: “Será la parroquia más importante de su diócesis”. Y es verdad. Considero que esta es la parroquia más importante que tiene la diócesis de Granada y lo que, quienes nos sentimos cristianos, tenemos una preciosa responsabilidad y comunicar el amor de Jesucristo, que no se comunica hablando de Él, como hago yo ahora, sino que se comunica queriendo. No hace mucho leía yo un artículo de un filósofo que a mí me gusta. El título del artículo es “La irrelevancia de los cursos de ética en las escuelas de negocios”. Pero quien dice “las escuelas de negocios” dice cualquier currículum de universidad, porque la ética no se aprende dando un discurso. La ética se aprende caminando con alguien que tiene experiencia de camino.

Esos cursos de ética no sirven para nada. La experiencia de la vida cristiana enseña más ética de lo que pueden dar los cursos. No se aprende a jugar al golf leyendo un libro sobre golf, o no se aprende a nadar leyendo un libro sobre cómo nadar. Así que estáis aquí y tenéis a novecientos y picos jóvenes cerca de vosotros. Pedidle al Señor que vuestra experiencia de Cristo resplandezca en nosotros. Que al lado de vosotros puedan decir “estamos contentos” o “no lo estamos”. Los ojos son lo más expresivo. Después de los ojos, la sonrisa. Quizás la sonrisa más que los ojos, pero van unidos los dos.

Que vuestros ojos proclamen la alegría de quien ha encontrado el sentido de vuestra vida, de vuestra plenitud humana, aunque seamos muy pobres. Yo lo pido para cada uno de vosotros. Lo pido también por los estudiantes. Me acuerdo de ellos todos los días, y todos los días pienso “qué suerte tenéis vosotros de trabajar aquí con ellos y qué suerte tienen ellos de tener unos pocos cristianos cerca que puedan mostrarle, en la forma de mirarles, de estar con ellos, de tratarles, algo del amor con el que vosotros sois amados por Cristo”. Es decir, un amor sin límites, sin condiciones, infinito.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

22 de octubre de 2021
Parroquia personal del Centro de Estudios Superiores “La Inmaculada»

Domund 2021. La Misión en tiempos de pandemia

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Domund 2021. La Misión en tiempos de pandemia (24-10-21)

El próximo domingo celebraremos el DOMUND, el Domingo Mundial de las Misiones, la Jornada universal que se celebra cada año para que mantengamos viva la conciencia de que la Iglesia es misionera por naturaleza y sobre todo para apoyar a los misioneros en su labor evangelizadora, que se desarrolla entre los más pobres. Es una llamada a la responsabilidad de todos los cristianos en la obra de la evangelización, es el día en que la Iglesia lanza una especial invitación a valorar y apoyar la causa misionera. Lo celebramos por segundo año consecutivo en el contexto de la crisis sanitaria y económica mundial, que afecta especialmente a las tierras de misión, marcadas por los sufrimientos que sigue causando la pandemia del COVID-19.

La misión de la Iglesia adquiere un relieve más significativo en estas circunstancias, porque se dirige a las personas más necesitadas en muchos países del tercer mundo, donde se mantiene en primera línea en la lucha contra el virus, la pobreza y el hambre. Los retrasos y la escasez de vacunas están afectando a los países más pobres en unas proporciones alarmantes. Esta situación nos apremia a responder todavía con más generosidad a las necesidades de la misión. Eso será posible si experimentamos la fuerza transformadora del amor de Dios, si vivimos el encuentro con Cristo, que nos cambia la vida, que nos cambia el corazón. Es entonces cuando nos sentimos impulsados a anunciar y compartir lo que hemos visto y oído. Tal como nos recuerda el papa Francisco, el lema de este año, «No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído» (Hech 4,20), es una invitación a dar a conocer, a compartir aquello que tenemos en el corazón. Esta misión es y ha sido siempre la identidad de la Iglesia, que «existe para evangelizar».

Hemos recibido muchos dones de Dios, y todo lo que el Señor nos ha ido concediendo no es para uso exclusivo nuestro sino para que lo compartamos con los demás, para que lo pongamos a su servicio. Nosotros hemos experimentado su amor y salvación, que nos lleva a vivir en la esperanza, y estamos llamados a compartir con todos los hermanos un futuro de esperanza que nos empuja a transformar el mundo, a convertir la humanidad en una familia y a custodiar la creación.

En este escenario la llamada a la misión, a salir de nosotros mismos por amor a Dios y al prójimo, se convierte en una oportunidad especial para compartir con los demás los dones recibidos de Dios, especialmente el don de la fe. El Señor nos convierte en discípulos y nos envía en misión a todos los pueblos. Recibimos el impulso para continuar la misión de Cristo por amor, para que todos los hombres puedan participar del gozo inmenso de la vida plena de hijos de Dios. A esta vida nueva han sido llamados todos los hombres y las mujeres en un solo pueblo, formando una familia.

Esta experiencia nos ha de llevar al encuentro con el hermano, a compartir, a colaborar, a convivir. Convivir significa estar atentos los unos a los otros, no mostrarse indiferentes a la situación de los demás, ser conscientes de la interdependencia entre personas, ser solidarios. Como señaló el papa Francisco, «de una crisis como esta no se sale iguales, como antes: se sale mejores o peores. ¡Que tengamos el coraje de cambiar, de ser mejores, de ser mejores que antes y poder construir positivamente la post-crisis de la pandemia!». La misión evangelizadora de la Iglesia tiene como objetivo una renovación profunda, una auténtica transformación de cada persona y de toda la sociedad, porque Cristo ha venido para hacer nuevas todas las cosas. Todos estamos llamados a colaborar en esta misión.

Recordemos con agradecimiento a todas las personas que están dando su vida en la misión, que han sido capaces de dejar su tierra y su hogar, que se han puesto en camino para que el Evangelio pueda llegar a todos los pueblos y ciudades, a todos los ambientes, a todas las personas sedientas de Dios. Su testimonio nos anima a pedir al Señor por las vocaciones misioneras, conscientes de que la vocación a la misión no es algo del pasado, sino que mantiene su total actualidad. Rezamos por ellos, para que se reavive en toda la Iglesia la dimensión misionera. María santísima, Salud de los enfermos y Estrella de la evangelización nos guíe en este camino.

+ José Ángel Saiz Meneses
Arzobispo de Sevilla

«Cuenta lo que has visto y oído». Carta del Obispo con ocasión del DOMUND 2021

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Queridos hermanos y hermanas:

“Cuenta lo que has visto y oído” (Hch. 4,20) es la invitación que este año nos hace la campaña del Domingo Mundial de las Misiones, DOMUND, en la sugerencia de renovar la responsabilidad que como cristianos tenemos de compartir la experiencia de nuestro encuentro con Jesucristo Resucitado, fundamento de nuestra fe.

Todos somos partícipes del mandato apostólico de anunciar el Evangelio a toda la humanidad (Mc. 16,15), envío que fundamenta la naturaleza y la esencia de la Iglesia y, por tanto, de cada bautizado.

Dice el Papa Francisco en su mensaje para esta Jornada que «nuestra vida de fe se debilita, pierde profecía y capacidad de asombro y gratitud en el aislamiento personal o encerrándose en pequeños grupos; por su propia dinámica exige una creciente apertura capaz de llegar y abrazar a todos. Los primeros cristianos, lejos de ser seducidos para recluirse en una élite, fueron atraídos por el Señor y por la vida nueva que ofrecía para ir entre las gentes y testimoniar lo que habían visto y oído: el Reino de Dios está cerca. Lo hicieron con la generosidad, la gratitud y la nobleza propias de aquellos que siembran sabiendo que otros comerán el fruto de su entrega y sacrificio».

Esa entrega y sacrificio está presente en los agentes de la pastoral misionera y, por supuesto, en los misioneros y misioneras (sacerdotes, religiosos y laicos) que testimonian a Jesús, llevando el Evangelio con palabras y obras. Ese impulso misionero no se hace sin haber visto y oído al Señor, sin haber experimentado su amor y su gracia.

Especialmente conmovedor es ser consciente de que la misión forma parte de nuestro ser cristiano, a pesar de nuestras pobrezas. El encuentro con el Señor está orientado a ver y a oír a Jesús. Esa visión está muy presente en la experiencia pascual de los apóstoles, como Juan, que “vió y creyó” (Jn 20, 8). Cada uno de nosotros está llamado a tener ese encuentro en la fe con el Señor, un encuentro transformador, que supera nuestras carencias. Como ha dicho el Santo Padre:  «aun los más débiles, limitados y heridos pueden ser misioneros a su manera, porque siempre hay que permitir que el bien se comunique, aunque conviva con muchas fragilidades» (Christus vivit, 239).

Sabemos que nuestra responsabilidad evangelizadora no se reduce a llevar el Evangelio a nuestra diócesis onubense, sino que también somos responsables de la transmisión del Evangelio en todos aquellos territorios donde aún no ha sido anunciada la Buena Noticia de Jesucristo. Nos toca ir por delante donde el Maestro irá después a tocar aquellos corazones que siguen necesitando la salvación de Dios.

Este año el slogan del Domund hace referencia a esas tres actitudes humanas que construyen familia y crean vínculos fraternales: hablar, ver, oír:

Hablar y contar nuestra experiencia salvífica de Dios, no meros dichos y recordatorios, sino experiencia vivida de filiación y fraternidad que nos hace “Hijos y Hermanos”.

Ver con los ojos de Dios que nos hace descubrir las gracias  y la cercanía del Padre, ver desde dentro aquello que nos acerca y nos hace ser dependientes de los otros.

Oír las necesidades y los dones de aquellos con los que construimos una realidad nueva, la realidad del Reino, la realidad de la familia de los Hijos de Dios.

Que María, Estrella de la Evangelización, nos acompañe en el seguimiento de su Hijo, para que seamos testigos misioneros y crezca nuestra conciencia misionera, con la oración y con la contribución económica para sostener el anuncio de Cristo, a quien hemos visto y oído.

Con afecto os saludo y bendigo.

+Santiago Gómez Sierra, Obispo de Huelva

Huelva, 1 de octubre de 2021, memoria litúrgica de Santa Teresa del Niño Jesús

El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres

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Ha sido preciosa la celebración de la beatificación de nuestros mártires de Córdoba, el pasado sábado 16 de octubre. La gran afluencia de fieles, la concelebración de más de 200 sacerdotes y una veintena de obispos, la orquesta y coro de la Catedral, todo preparado al detalle hizo que la celebración litúrgica, presidida por el cardenal Marcelllo Semeraro, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y Delegado del Papa, resultara espléndida y llena de contenido. Todos experimentamos una profunda emoción, un sentimiento hondo, como si el cielo se hubiera rasgado, abriéndose sobre nosotros y envolviéndonos a todos en la gloria de nuestros mártires. La liturgia cristiana tiene esa capacidad de unir el cielo y la tierra en los misterios que celebramos.

Ha sido tan grande la humillación, la tortura, el sufrimiento vivido con amor por parte de ellos, que ahora nos sentíamos emocionados ante el gran aplauso de la asamblea litúrgica, que corroboraba la proclamación como mártires por el Papa Francisco, en la lectura de su Carta Apostólica. Cuando la urna portadora de sus reliquias subía al altar, rodeada de palmas, sentí cómo el peso de la gloria que nos espera hace que los sufrimientos de ahora apenas tengan peso en la vida presente.

Qué grande es la fe cristiana y qué bonita es la Iglesia. Somos una familia, los del cielo y los de la tierra. Pertenecemos a la familia de los santos, donde unos preceden a otros y todos confluyen para la gloria de Dios. La lección de amor que nos dan lo mártires, al perdonar a sus verdugos, será algo inolvidable para toda nuestra vida. Y ese es el principal motor de la historia. Sólo el amor será capaz de transformar nuestro corazón, y consiguientemente la historia de la humanidad.

Esta es la tarea misionera de la Iglesia en todo tiempo, particularmente en este domingo del DOMUND, en el que se nos dice: “Contad lo que habéis visto y oído”. Porque la tarea misionera de la Iglesia no es un simple marketing ni una simple colecta de fondos, sino un testimonio personal como Iglesia y en la relación del tú a tú. El testimonio de nuestros mártires tiene también un sentido misionero. Y ellos nos dan fuerzas para el camino, especialmente a los que son perseguidos por causa de su fe, como nos ha recordado el Papa en el Ángelus del pasado domingo. La Iglesia tiene un mensaje precioso que transmitir a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, y en esto los mártires son los mejores testigos, los mejores misioneros.

Os pido a todos, sacerdotes y fieles, que hagáis presente en vuestras parroquias el testimonio de nuestros mártires. Dedicad algún altar, preparad alguna imagen en talla o en pintura. No dejéis que se arrincone este testimonio precioso, y hablemos de ello con la enorme alegría de quienes tienen tan cerca un testimonio tan grande de amor y de perdón. No nos privemos de ello en un mundo tan fraccionado y tan enfrentado. Ellos, los mártires, contribuirán grandemente a la concordia y a la paz en nuestros pueblos, porque ellos vienen a transmitirnos un mensaje de perdón y reconciliación. La obtención de reliquias de estos mártires se ajusta a un protocolo que administra el Secretariado para las Causas de los Santos en el Obispado de Córdoba. Pedidlas y rendidles el culto que se merecen.

Nuestra vocación es la santidad, nuestra meta es el cielo. Recorramos este camino, transformando el mundo en el que vivimos y llevando de la mano a nuestros hermanos. El impulso bienhechor del Espíritu Santo es más potente que todas las fuerzas del mal que nos encontremos. La Iglesia es misionera porque lleva en su seno un tesoro de amor, capaz de transformar el mundo entero.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández
Obispo de Córdoba

Alfonso Francia, sacerdote salesiano: “La experiencia más bonita que se puede compartir de la misión es la humanidad que nos acerca a Dios encarnado”

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Alfonso Francia Hernández es un sacerdote salesiano español, residente en Perú, reconocido por su trabajo en el ámbito de la educación, pastoral y catequesis como escritor y comunicador social.

Tiene en su haber más de 150 libros referentes a dichos temas, entre los que se destacan: “Dinámica y técnicas de grupos”, “Vivir y educar desde lo positivo”, y “Educar con parábolas”, así como más de 10 colecciones como “Plan de formación de animadores”, “Educar en valores” y “Formación de jóvenes”.

Es, además, el fundador y presidente de la Asociación Hispanoamericana Animadores Siglo XXI, reconocida en España y Perú con proyección en Europa, América Latina y África.

En una entrevista concedida a los medios de comunicación de la Archidiócesis a propósito de la celebración del Domingo Mundial de las Misiones (Domund), manifestó que la experiencia más bonita que se puede compartir “es la humanidad, porque cuanta más humanidad, más nos parecemos a Cristo, que es Dios”.

Con más de trece años de vida misionera en Perú, donde ejerce su ministerio sacerdotal “con todos los sentidos bien abiertos porque es necesario entender que Dios nos habla a través de todo y a través de todos, por tanto, de todos aprendemos”.

 Experiencias preciosas y terroríficas

Francia confiesa que, durante tantos años de experiencia, acompañando con su ministerio realidades tan diversas, podría resumir su vida misionera en “preciosas vivencia y en situaciones terroríficas de miseria y pobreza física”, en contraposición “con la religiosidad popular que caracteriza a los católicos de Hispanoamérica, cuyas formas de vivir y celebrar la fe me edifican”.

Resaltó que, aunque se viven muchas situaciones de pobreza extrema, “el mensaje esperanzador es siempre nuevo y estupendo”.

Lamentó que, en muchos países del América del Sur, las sectas vayan avanzando y ganando muchos seguidores, especialmente en la selva, en las sierras, en las periferias y en los centros de pobreza.

Con sus 84 años y una vida dedicada al servicio pastoral, lo que más le hace sufrir “es ver el sufrimiento y la situación de miseria de muchas personas, porque su realidad podría ser de otra manera”.

Trayectoria

A los 16 años Alfonso Francia profesó como salesiano y empezó los estudios propios de la institución, que es esencialmente educadora y evangelizadora de jóvenes y de clases populares. Así es como comenzó a ejercer como profesor-educador en colegios salesianos (Utrera, Alcalá de Guadaira, Algeciras, Mérida, Sevilla-Triana, Sevilla-Trinidad).

Realizó el antiguo magisterio en Sevilla. Luego, estudió teología, lengua francesa y catequesis en Lyon Francia donde fue ordenado sacerdote. Posteriormente (1971-73), en la Universidad de Ciencias Humanas de Estrasburgo (Francia), hizo teología pastoral y pedagogía religiosa.

Después, fue profesor en la escuela universitaria de trabajadores sociales, en la escuela de enfermeras y seminarios mayores. Además, fue el director del Centro de Estudios Catequéticos y de las revistas Misión Joven y Boletín Salesiano.  Fue miembro del equipo europeo de catequetas, del centro nacional de pastoral juvenil, así como de otros organismos civiles y eclesiales.  También fue delegado Ibérico salesiano de comunicación social.

Puede consultar el dossier del Domund 2021 aquí: DOMUND 2021- Cuenta lo que has visto y oído  

 

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El cardenal Carlos Amigo Vallejo participa en el Encuentro 25 Aniversario CEU Andalucía

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El salón de actos de la Fundación San Pablo Andalucía CEU ha acogido el IX Encuentro 25 Aniversario CEU Andalucía, titulado “El nacimiento de la Fundación”, que ha contado con la participación del cardenal Carlos Amigo Vallejo, junto a Alfonso Bullón de Mendoza y Gómez de Valugera -presidente de la ACdP y del CEU-, el notario Rafael Leña Fernández y Francisco del Río Muñoz -abogado del Estado-.

Los participantes han recordado cómo fueron los inicios de la institución, que este año cumple su 25º aniversario, rememorando el papel que desempeñaron para hacerlo posible y poniendo en valor los logros alcanzados hasta el momento, entre los que destaca la consolidación de un proyecto educativo basado en la excelencia y en el humanismo cristiano.

El encuentro ha sido presentado por la presidenta de la Comisión del 25 Aniversario de la Fundación San Pablo Andalucía CEU y directora académica del Centro de Estudios Universitarios Cardenal Spínola CEU, Beatriz Hoster Cabo, y moderado por Manuel Martín Riego, quien fuera profesor del centro universitario.

En el acto han estado presentes Juan Jurado Ballesta, vicepresidente de la Fundación, así como otros miembros del Patronato; Juan Carlos Hernández Buades, director general de CEU Andalucía, así como miembros de la ACdP y del equipo directivo de la Fundación, profesores y alumnos de los centros educativos.

El cardenal Amigo ha subrayado que “en el momento en el que la Archidiócesis de Sevilla, titular hasta entonces del Centro de Estudios Superiores “Cardenal Spínola”, firmó el acuerdo con la Fundación San Pablo Andalucía CEU lo que necesitábamos era una institución educativa que dirigiera la Escuela de Magisterio y los ideales eran, sin duda, la Asociación Católica de Propagandistas. No había problemas de ningún tipo, solo se precisaba de una buena dirección. Enseguida nos percatamos de que desde la ACdP no solo resolvían los problemas, sino que conferían una nueva dimensión al proyecto”. Por otro lado, ha puesto en valor el trabajo realizado por los docentes, “un buen maestro da lo mejor que tiene en beneficio de los demás. Para ello, tiene que formarse adecuadamente, debe ser especialista en formación de la persona -en lo que respecta a la inteligencia y también al sentimiento. Lo mejor que un alumno puede decir de su profesor es que quiere ser como él”.

Alfonso Bullón de Mendoza ha manifestado su agradecimiento al cardenal Amigo por confiar al CEU la continuación de la obra educativa que la Archidiócesis de Sevilla creó en 1957 y ha recordado que en el momento de la firma del acuerdo y los años siguientes “desde otras partes de España nos sorprendíamos al ver lo que se estaba haciendo en Sevilla, lo que se iba avanzando y consiguiendo”.

Rafael Leña ha querido destacar el importante papel que desempeñó el cardenal Amigo, “confiando y dando libertad a los seglares implicados, creyendo en nuestro proyecto”. Asimismo, ha recordado también a otras figuras, como Rafael Alcalá o Íñigo Cavero, fundamentales para hacer realidad esta iniciativa. Por otro lado, se ha dirigido especialmente a los alumnos de los grados y ciclos de educación presentes para animarlos a poner su vocación por encima de su profesión, “tenéis el trabajo más importante del mundo, enseñáis a pensar y a vivir”, ha señalado.

Francisco del Río ha destacado igualmente “el papel de D. Carlos Amigo Vallejo, su apoyo fue clave en aquel momento. Además, la flexibilidad del acuerdo fue, sin duda, fundamental para su éxito. Los convenios encorsetados no permiten que adapten a la realidad, que es la que manda y que nos ha permitido ampliar nuestro proyecto educativo hasta llegar a lo que tenemos hoy”.

La presidenta de la Comisión del 25 aniversario, Beatriz Hoster, ha agradecido a todos los miembros de la mesa su participación en este evento, así como a todos los presentes. Este encuentro se suma a los que ya han tenido lugar para conmemorar el 25 aniversario de la Fundación San Pablo Andalucía CEU, contando con la participación de expertos y profesionales vinculados a la institución.

Previamente, el cardenal Amigo Vallejo ha presidido una eucaristía, celebrada en la iglesia del Colegio CEU San Pablo Sevilla, como acción de gracias por estos 25 años de CEU Andalucía. Con él han concelebrado el director de Pastoral de CEU Andalucía, P. Leonardo Sánchez Acevedo; el que fuera profesor de Cardenal Spínola CEU, el P. Manuel Martín Riego; y el consiliario de la ACdP y capellán, P. Manuel Orta Gotor. A la misa han asistido representantes de toda la comunidad educativa.

Homenaje del programa ‘Testigos Hoy’ al sacerdote José Robles

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Homenaje del programa ‘Testigos Hoy’ al sacerdote José Robles

El programa ‘Testigos Hoy’, de Canal Sur Televisión, dedica su reportaje de la emisión del próximo domingo, día 24, a un sacerdote benemérito que verá próximamente su nombre rotulando una calle en el centro de Sevilla. Don José Robles (Puerto de Santa María, Cádiz, 1934), ha desempeñado numerosas responsabilidades pastorales desde su ordenación sacerdotal en junio de 1959.

Cura muy querido allí donde ha dejado la impronta de su humildad y capacidad de trabajo, ha estado muy vinculado a hermandades como la de San Esteban, y a realidades sociales y religiosas como la Fundación Cardenal Spínola de lucha contra el paro, Cáritas, pastoral Social, Justicia y Paz, etc.

Este domingo se le rinde un sentido homenaje desde el programa religioso de Canal Sur Televisión, con la participación de familiares y numerosas personas vinculadas con alguna faceta de la trayectoria ejemplar de este sacerdote que continúa a pie de obra a pesar de su edad.

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PALABRAS DE VIDA. Monseñor Rico Pavés: “El Domund es jornada para ensanchar el corazón”

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“El Domund es jornada para ensanchar el corazón, este día derriba fronteras, acorta distancias, une a los que rezan, amplia horizontes, vence soledades a todos acerca” con estas palabras Monseñor José Rico Pavés dedica esta semana su reflexión pastoral “Palabras de Vida” a la jornada mundial de las misiones (Domund) que celebramos este domingo 24 de octubre. En este mensaje el prelado nos invita en el arte de caminar juntos en sinodalidad como nos pide el Papa Francisco a unirnos para colaborar en aquellos territorios de primera evangelización donde no solamente necesitan un donativo sino mucho más que eso.

Asimismo, el Sr. Obispo de Asidonia-Jerez nos exhorta a ensanchar el corazón a enseñar que el amor de Dios puede con todo y es lo necesario para que tras la celebración en todas las Diócesis de la apertura de la fase diocesana del Sínodo aprendamos caminar juntos.

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