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Así vivió Arcos de la Frontera el día de su patrona

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La Diócesis vive el día de la Virgen de las Nieves en el municipio de Arcos de la Frontera.

el pasado 5 de agosto la localidad diocesana de Arcos de la Frontera celebraba el día de su patrona, la Virgen de las Nieves. Por ello, Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, visito a los fieles del municipio uniéndose a ellos con la celebración de la Eucaristía en este momento tan especial. Asimismo, pudo compartir con ellos este día donde todos los arcenes ponen sus mirada en María cuya advocación dedicada a las Nieves para así los ampare bajo su manto.

Tras la celebración de la Eucaristía, la imagen recorrió las calles de la localidad y así llevar a distintos lugares a la patrona, la Virgen de las Nieves. Durante esta procesión pudieron vivir momentos de oración e intimidad junto a su madre.

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La Santa Iglesia Catedral acogió la festividad de la Transfiguración del Señor

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El pasado sábado el Cabildo Catedralicio junto a Monseñor José Rico Pavés celebró la festividad de la Transfiguración del Señor.

El primer templo de la Diócesis celebró el pasado sábado a su titular la Transfiguración del Señor. Esta festividad reunió al Cabildo Catedralicio junto a Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, quienes celebraron la Eucaristía y tuvieron un momento de intimidad y oración ante este acontecimiento de la vida de Cristo que según menciono el Papa Francisco ayudo a los discípulos y a todos nosotros “a comprender que la pasión de Cristo es un misterio de sufrimiento, pero, sobre todo, un regalo de amor infinito por parte de Jesús”.

Por otro lado, recordar como dato de interés para todos los diocesanos, además de esta festividad, el 10 de diciembre se celebra con rango de solemnidad en el primer templo y como festividad en la Diócesis el día dedicado a la Santa Iglesia Catedral.

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Las Hermanas de la Cruz y su valiosa contribución a la tradición mariana en Sevilla

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Las Hermanas de la Cruz y su valiosa contribución a la tradición mariana en Sevilla

El ajuar de la patrona de Sevilla, de la Virgen de los Reyes, es muy variado. Sus mantos y joyas son fruto de la devoción de sevillanos anónimos y de personas como la Reina Isabel II o la Infanta María Luisa. Cinco son las túnicas reservados para la salida procesional de la Virgen el día de la Asunción. En el besamanos de este año, la Virgen ha portado el manto salmón donado por la familia Guardiola y que ha sido restaurado por el taller de bordados de Sucesores de Esperanza Elena Caro, una casa íntimamente relacionada con la patrona de la ciudad que se encarga habitualmente de reparar los bordados de la Virgen de los Reyes.

La elección de los mantos se hace de manera alterna, es decir, cada año va usando uno diferente. La labor a la hora de vestir la imagen no es fácil por las propias características de la Virgen sentada y de las dimensiones de las prendas.

Hermanas de la Cruz, baluarte de la tradición mariana en Sevilla

Son precisamente las Hermanas de la Cruz quienes visten a la Virgen de los Reyes varias veces al año, aunque es en el mes de agosto cuando la maestra y sus novicias acuden con más frecuencia a la Catedral para preparar la imagen para el primer besamanos, la novena, la salida y, después de unos días, para el segundo besamanos.

El Niño Jesús siempre se viste en función de lo que use  la Virgen. Las Hermanas de la Cruz cuentan con la ayuda de camareras auxiliares miembros de la Asociación de Fieles de la Virgen de los Reyes y San Fernando.  Se encargan de que todo esté dispuesto y que a las hermanas no les falte de nada cuando se disponen a vestir a la Virgen. Son ellas las encargadas de velar por la imagen cuando las religiosas abandonan la Catedral.

Las Hermanas de la Cruz, que tan cerca tienen a la patrona, no asisten a la procesión. Una muestra más de una actitud de entrega que huye de cualquier protagonismo. Acuden después, cuando ya ha terminado todo y está otra vez en su capilla para quitarle la corona”.

Con información de la Catedral de Sevilla. 

 

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Toma de hábito de Sor Paulina, en las Dominicas de Baza, y 50 aniversario de votos perpetuos de Sor Blanca

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Toma de hábito de Sor Paulina, en las Dominicas de Baza, y 50 aniversario de votos perpetuos de Sor Blanca

En la mañana del lunes 8 de agosto, festividad de Santo Domingo de Guzmán, la joven Paulina, natural de Kenia, tomó los hábitos en la comunidad del Monasterio de la Santísima Trinidad, de Baza. Al tomar los hábitos, cambió también el nombre, asumiendo el de Sor Paulina de Santo Domingo.

La celebración fue presidida por el padre Juan Manuel López, de la Fraternidad Sacerdotal de Santo Domingo, de Sevilla, y estuvo concelebrada por sacerdotes de la ciudad y de la diócesis. Asistió en el altar un diácono permanente de Málaga, donde residió Sor Paulina antes de llegar a la comunidad de Baza.

La celebración fue muy colorista, con cantos y bailes propios de la cultura africana a cargo de la maestra de novicias, dos novicias y la propia sor Paulina, todas ellas africanas.

Ese mismo día y en esa misma celebración, también se celebró el 50 aniversario de los votos perpetuos de Sor Blanca, religiosa del Monasterio de la Santísima Trinidad, de Baza. Han sido cincuenta años de dedicación completa a la Iglesia desde la oración y la contemplación, por los que se dieron gracias a Dios.

Manuel Millán

Párroco del Sagrario- La Mayor. Baza

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Homilía de mons. Saiz Meneses en el tercer día de la Novena a la Virgen de los Reyes “Madre del Amor Hermoso” (08-08-2022)

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Homilía de mons. Saiz Meneses en el tercer día de la Novena a la Virgen de los Reyes “Madre del Amor Hermoso” (08-08-2022)

Fiesta de Santo Domingo de Guzmán.   
Lecturas: I Jn 4, 7-16; Mt 22, 34-40

 

Saludos. Queridos hermanos y hermanas que participáis en esta celebración: Señor Deán Presidente y miembros del Cabildo Catedral; sacerdotes, diáconos, miembros de la vida consagrada; Asociación Virgen de los Reyes y San Fernando; hermanos y hermanas presentes. Tercer día de nuestra Novena, en la fiesta de santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores. La tradición le atribuye la difusión del rezo del santo Rosario, que acompaña la vida cristiana de los fieles con la meditación de los misterios de la vida de Cristo de la mano de María.

Santo Domingo de Guzmán, después de su ordenación sacerdotal, fue nombrado canónigo del Cabildo de la Catedral en su diócesis de Osma. Al acompañar a su Obispo Diego de Acebes a Dinamarca en misiones diplomáticas el año 1204, descubrió dos enormes desafíos que debía afrontar la Iglesia: la existencia de pueblos sin evangelizar en el norte de Europa y los males causados por la herejía de los cátaros en el sur de Francia. De acuerdo con el papa Inocencio III, se dedicó el resto de su vida a la predicación de la verdad, acompañando la predicación del Evangelio con el ejemplo de una vida pobre y austera.

¿Cuáles son los principales problemas que aquejan actualmente a la humanidad? Según los organismos internacionales, los principales problemas del mundo actual son: El hambre, la desigualdad, la contaminación, el acceso al agua potable, los conflictos[1]. Y ¿cuáles son las principales necesidades del ser humano? Desde el ámbito de la psicología se han establecido también diferentes jerarquías en relación a las necesidades humanas: Necesidades fisiológicas, necesidades de seguridad, necesidades de amor y pertenencia, necesidades de estima, y necesidades de autorrealización[2]. Si tuviéramos que definir cuál es el principal de los problemas en el mundo, creo que nos pondríamos fácilmente de acuerdo en afirmar que es la falta de amor, y si tuviéramos que definir cuál es la necesidad principal del ser humano, diríamos que es la experiencia del amor verdadero.

El Papa Benedicto XVI ofreció una respuesta a la situación del mundo con la encíclica Deus es caritas. Se trata de una respuesta desde el encuentro personal con Cristo que lleva a un compromiso de amor a Dios y al prójimo[3] y apunta al corazón mismo del cristianismo. Para poderlo entender y vivir hemos de partir de un principio fundamental: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”. Jesucristo, que es el amor de Dios encarnado, hace realidad el amor de Dios en su forma más radical. Al morir en la cruz para elevar y salvar al ser humano, lo expresa en su forma más sublime.

Su entrega se perpetúa a través de la Eucaristía en la que nos une a Él y por la que nosotros también somos incorporados a su obra salvífica, y unidos a todos los hermanos nos convertimos en un solo cuerpo. Desde la vida nueva en Cristo se puede entender y se puede cumplir su mandamiento nuevo de amarnos unos a otros como él no has amado (cf. Jn 13, 34). A partir de este principio entendemos el Evangelio, y de modo particular la parábola del Juicio final en el cual el amor se convierte en el criterio para la decisión definitiva sobre la valoración positiva o negativa de una vida humana. Jesús se identifica con los pobres: los hambrientos y sedientos, los forasteros, los desnudos, enfermos o encarcelados: «Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis» (Mt 25, 40).

¿Cómo podremos vivir ese amor? En primer lugar, contemplemos a María y descubramos que el principal distintivo de su vida es el amor a Dios y el amor al prójimo. Ella no pretende grandezas, simplemente es la humilde sierva del Señor, que se pone a disposición de su voluntad. Es una mujer que ama a Dios sobre todas las cosas y que está siempre en servicio delicado a los demás, tal como narran los evangelios: en silencio contemplativo durante la infancia y la vida oculta de Jesús; con delicadeza y prontitud en Caná; con discreción y humildad durante la vida pública; con firmeza al pie de la cruz; en su función de reunir a los discípulos antes de Pentecostés y en la comunidad de Jerusalén.

En segundo lugar, entremos en la escuela de María. Ella es llamada por Dios a prestar un servicio singular: ser la Madre del Mesías. Este es su servicio materno. A través de su fiat, se ha convertido en Madre de Dios, y el Amor infinito ha habitado entre nosotros. Ella, movida por la fuerza del Espíritu, ha vivido siempre en Dios y para Dios y, al mismo tiempo, atenta a las necesidades de sus hijos. Ella es la madre y maestra que quiere enseñarnos a vivir como hijos de Dios y como hermanos. Si entramos en su escuela y nos dejamos guiar, aprenderemos a vivir amando a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a un auténtico hermano.

De la mano de la Virgen descubrimos que los acontecimientos de la vida son un lugar de encuentro con Dios. A veces nos da miedo ese encuentro, porque se produce en circunstancias dolorosas, o porque puede conllevar un mayor compromiso. Precisamente en esos momentos María está a nuestro lado, conoce nuestra necesidad, comprende nuestras flaquezas, alienta nuestros ideales más nobles y escucha nuestras oraciones; nos ama tal y como somos, y nos ayuda a crecer, a madurar. El trato con ella nos hace realistas y comprensivos, solidarios con los demás; nos lleva a ayudar y a ser ayudados, a dar y a recibir, porque no basta con dar cosas al otro, hay que dar algo de sí mismo, de la propia vida.

Ese encuentro con Dios y ese amor llevó al venerable Miguel Mañara a formar parte de la Hermandad de la Santa Caridad, y después a fundar el Hospital de la Caridad, y a poner su vida, su fortuna y sus recursos a disposición de los más pobres; precisamente los más pobres tenían que ser considerados como los amos y señores de la Casa, imágenes vivas de Jesucristo, y el modo de actuar de los hermanos de la Santa Caridad se tenía que caracterizar por el servicio a los más necesitados, la humildad en el comportamiento, la perseverancia en la vida de piedad, la discreción y la elevación al más alto grado de la caridad y el amor con que debían realizarse todas las labores en la Hermandad y fuera de ella.

Entre nosotros sigue presente el testimonio de amor a Cristo crucificado y a los pobres de santa Ángela de la Cruz, que pasó su vida ejercitando heroicamente la caridad con los necesitados de pan, de vestido, de cultura, de fe y de amor, con espíritu de “pobreza, desprendimiento y santa humildad”[4]. Con la alegría que brota de la disponibilidad para el servicio al prójimo, amando y sirviendo a los hermanos más pobres no desde fuera, sino viviendo en sus mismas condiciones existenciales. Su amor a María Santísima y la confianza en su intercesión le llevaba a aconsejar a sus hermanas: “Esperen con fe y confianza que esta Madre cariñosa nos alcanzará de su Santísimo Hijo todas las gracias que necesitamos para imitarla en las virtudes, muy principalmente de la caridad que tuvo con Dios y con el prójimo”.

María nos enseña también a perdonar y a pedir perdón. En la escuela de María aprendemos la gran novedad del mensaje cristiano que es el amor a los enemigos. A lo largo de la vida no faltan golpes y heridas que dejan cicatrices. La venganza y el rencor envenenan el corazón, y crean desasosiego e insatisfacción. No es fácil perdonar a quien te ha causado mal, pero es posible con la gracia de Dios. Cuando la Virgen oyó decir a su Hijo en la cruz: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen, hizo lo mismo que Él: perdonó. Nosotros debemos perdonar, y también pedir perdón. Todos necesitamos el perdón, porque todos hacemos daño a los demás, aunque a veces quizá no seamos conscientes.

Por último, María nos enseña a amar sin límites. Para ella nada es demasiado pequeño, pobre, o insignificante. Nos enseña a amar como ama Dios, que no se cansa de salir a nuestro encuentro, que recorre siempre el camino que nos separa de Él, que se dirige directamente a cada uno. Ama a cada persona por sí misma, y su amor es universal, abarca a toda la humanidad. María, desde que recibe su nueva misión de maternidad sobre los discípulos al pie de la cruz, ama a cada uno de sus hijos, especialmente a los más pobres y necesitados, a los que sufren, a los que están más doloridos por los golpes de la vida. Ella siempre es la Madre del Amor Hermoso. Peregrinando de su mano aprendemos a amar el mundo y a las personas, a amar a Dios y a los hermanos. Nuestra Señora de los Reyes, Madre de amor y misericordia, nos ayude en este camino. Así sea.

[1] Cf.  https://eacnur.org/blog/wp-content/uploads/.
[2] Cf. ABRAHAM MASLOW, Motivación y personalidad.
[3] Cf. BENEDICTO XVI, Deus es caritas, 25-XII-2005.
[4] SANTA ÁNGELA DE LA CRUZ, Escritos íntimos, Primeros escritos, fol. 1, p. 176.

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Profesión temporal de Sor María Laura de la Divina Misericordia

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El 10 de septiembre, a las 11:30 horas, en la iglesia del monasterio de Santa Clara, en La Laguna, Sor María Laura de la Divina Misericordia, se consagrará a Dios por la Profesión de los consejos evangélicos, en la Orden de Hermanas Pobres de Santa Clara. La Eucaristía será presidida por el obispo Nivariense.

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La Pastoral Juvenil de Asidonia-Jerez llega de Santiago de Compostela

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Tras realizar el camino y llegar a Santiago de Compostela para participar en los distintos actos preparados con motivo de la Peregrinación Europea de Jóvenes, la Pastoral Juvenil de Asidonia-Jerez llega a la Diócesis.

Tras realizar el camino que les lleva hasta Santiago de Compostela, la Pastoral Juvenil de Asidonia-Jerez ha podido vivir junto a jóvenes de todo el mundo los distintos actos y celebraciones preparados en la ciudad del Apóstol. Unos días de encuentro, oración y diversión donde Cristo se ha hecho presente entre las pastorales juveniles de toda la Iglesia universal.

Ha sido una ardua tarea, que comenzó durante todo el pasado curso con la preparación para vivir el camino desde la fe, pero también desde lo físico y tras todo ese camino llego el momento de partir hacia Santiago. Allí ha sido el momento de compartir juntos mostrar la vitalidad de la Iglesia.

Varios días en Santiago de Compostela y los jóvenes de la Iglesia Asidonense han llegado hoy a la ciudad sede la Diócesis dandole gracias a Dios por todo los vivido durante esta Peregrinación Europea de Jóvenes y esperando ya la Jornada Mundial de la Juventud que vivirán el próximo año en Portugal.

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Monseñor Rico Pavés presente en el aniversario de las Hermanas Clarisas en la Laguna

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Desde Sanlúcar de Barrameda se celebra el aniversario de fundación del convento de las Hermanas Clarisas de la Laguna.

el municipio diocesano de Sanlúcar de Barrameda acogió la pasada semana el aniversario de la fundación de las Hermanas Clarisas de la Orden de Santa Clara en la Laguna, Tenerife. En concreto, el Monasterio de Regina Coeli, sede de esta orden en Sanlúcar de Barrameda, acogió esta celebración debido a que desde la Diócesis se envío a las hermanas hasta la Laguna para fundar en un nuevo territorio como era Tenerife.

Esta celebración, que presidió Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, contó también con la presencia de las Hermanas Clarisas de Baeza. Este momento además sirvió para que el prelado compartiera junto a la vida contemplativa de la Diócesis.

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LO POSIBLE. VOLUNTAD Y ALGO MÁS  

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La materialización de muchas cosas se halla en nuestras manos, y es que lo posible está dentro del ADN de cada persona. Además de obtener logros en infinidad de cosas, hemos sido creados con un potencial inmenso que nos permite hacer frente a las numerosas contingencias que llegan a la vida. Sobre todo, para encajar situaciones, cumplir objetivos que nos hayamos propuesto, contribuir a la restauración interior de las personas comenzando por nosotros mismos, entre otros. Extraer la riqueza que llevamos dentro incluso sin apreciarla hasta que la vamos desarrollando.

Desde la fe se nos enseña que aquello que de ningún modo podemos resolver, porque es objetivamente imposible, no lo es para Dios. Escaparían a este aserto esos episodios de la propia naturaleza a los que no podemos sustraernos: el dolor, la enfermedad, la muerte… Y, sin embargo, hasta eso tiene un matiz de posibilidades que podemos alentar con nuestro esfuerzo y la gracia divina haciendo tales circunstancias más llevaderas. Porque lo posible desde el punto de vista humano no lleva asociada la connotación de milagro, sino de voluntad, trabajo, esfuerzo, fe.

Quienes se enfrentan a la vida con este espíritu combativo se pueden definir como personas positivas, voluntariosas, esperanzadas, responsables…, que siempre tienen metas por las que luchar. En su vocabulario no existe la palabra derrota sino el constante “puedo” que les hace ir escalando peldaños en la medida en que sean fieles a la exigencia que impone dar todo de sí. “Pueden, porque creen poder” (Virgilio). Y no me refiero únicamente a la obtención de un trabajo, el éxito en los estudios, o la satisfacción que se experimenta dedicando el tiempo a un determinado deporte o actividad, lo cual conlleva también su sacrificio. Tengo presente actos que tienen inmenso valor porque sin ellos no es posible ser feliz, actos que no se pueden confiar a los demás, y a los que tal vez no se les da relevancia.

Las acciones más inmediatas, las sencillas son las que mayor atención requieren y las que abren ese abanico lleno de riqueza para cada uno y para los que nos rodean. Como la buena convivencia es lo más difícil, si el objetivo propuesto ha de ser la caridad, se tratará de suavizar aristas y derrocar esos muros que nos separan de los otros o, mejor aún, impedir que aparezcan. Y es posible el perdón, aún en los casos más complejos y dolorosos; ser amable precisamente con quien no lo es; acercarse al que más cuesta; ser generoso frente a la racanería y hacerlo de forma elegante, sin que se aprecie y se conozca ese rasgo de desprendimiento; actuar con grandeza de ánimo mostrando que aunque nos traten mal no hay en nuestro rostro ni una sombra que devele contrariedad por ello, sino una sonrisa y gesto de gratitud y reconocimiento; no alimentar íntimamente recuerdos sombríos que incitan al alejamiento de los demás; luchar sin desmoralizarse cuando no se vean frutos inmediatos continuando haciendo el bien que nunca cae en saco roto; sacar a colación conversaciones sobre temas constructivos, huyendo de los que desencadenan malos entendidos, discusiones…; reforzar los lazos fraternos y amistosos reconociendo el valor de las acciones que otros realizan; elogiar su esfuerzo, si es el caso; animar a los que son pusilánimes, algo más torpes, tímidos…, en suma, a quienes de sí mismos tienen un bajo concepto, haciéndoles ver que tienen mucho que dar, que pueden recorrer un largo camino y llegar lejos; aceptar de buen grado que no siempre tenemos por qué ser reconocidos en nuestra labor, o estimados; ser desprendidos; prudentes, discretos; estar dispuestos a darlo todo por un bien mayor… Y un larguísimo etcétera que se puede extender en todos los ámbitos poniendo de manifiesto que lo posible en la vida tiene una extensión muy superior a lo imposible. Que lo posible lo labra cada uno, si quiere, y en el día a día. Al final, hay situaciones complejas que nunca pensamos podrían revertirse, en las que se produce una especie de milagro al recomponerse aquellos corazones que estuvieron rotos. Por algo dijo san Juan de la Cruz: “Donde no hay amor, pon amor y recibirás amor”.

Si lo posible dependiera exclusivamente de la voluntad, cualquier logro obtenido seguiría siendo insatisfactorio porque hay aspiraciones de gran calado que requieren otra contribución. Está en Dios, porque actúa en el hombre con el hombre, como dice Fernando Rielo. Y ahí radica ese más al que todos podemos llegar colmando nuestros sueños. En suma: lo que está fuera de nuestro alcance: lo imposible, Dios lo torna factible. Con Él, la cima de la posibilidad es ganarse el cielo.

Isabel Orellana Vilches

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La IV Asamblea de la Acción Católica General ha sido “una expresión viva de sinodalidad”

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La IV Asamblea de la Acción Católica General ha sido “una expresión viva de sinodalidad”

La Acción Católica General (ACG), celebró del 21 al 24 de julio, el Encuentro de Laicos de Parroquia y la IV Asamblea, en el Colegio La Salle Bonanova de Barcelona. Con el lema “Enviados a anunciar a Jesucristo con obras y palabras”, la asamblea reunió a 950 católicos de 40 diócesis de toda España, acompañados por diversos obispos como el cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española y mons. Luis Argüello, arzobispo de Valladolid y secretario general de la CEE.

Al respecto, el presidente diocesano de ACG en Sevilla, Rafael Morillo, expresó que el lema le suscita personalmente “la coherencia necesaria a la hora de cumplir la misión a la que estamos llamados todos los bautizados. Esta misión la debemos hacer en primer lugar con obras, a imitación de Jesús que pasó haciendo el bien y curando toda dolencia. Estas acciones, signo de nuestra coherencia de fe, posibilitarán el que sea una realidad el anuncio del Evangelio”.

Expresión de sinodalidad

Estos encuentros nacionales siempre se traducen en una renovación espiritual y, aunque es “complicado resumir lo días donde nos hemos dado cita cerca de mil laicos de parroquias, de todas las edades, acompañados por nuestros pastores, puedo decir que ha sido una expresión viva de sinodalidad, descubriendo los retos que la Iglesia, y por tanto la Acción Católica General, debe afrontar y dar respuesta para que el Reino de Dios se haga presente”, manifiesta Morillo.

En esta línea, los miembros de la diócesis de Sevilla que acudieron a Barcelona lo hicieron con gran ilusión, “trasladando la realidad de nuestro laicado, y recogiendo los frutos del trabajo desarrollado con el objetivo de revitalizar el compromiso evangelizador de la Acción Católica General en la diócesis”.

A través de talleres por sectores, infancia, jóvenes y adultos, se reflexionó sobre el “compromiso por construir un mundo mejor e impregnar nuestra sociedad con los valores del Evangelio, una responsabilidad que nace de la fe y que tiene que ser acompañada desde nuestras parroquias”.

Igualmente, puntualiza Rafael Morillo, “por medio de diversos talleres centrados en las obras de misericordia, se ha profundizado en las formas de anunciar a Jesucristo, y en cómo realizamos nuestro testimonio evangelizador, orientados siempre hacia la construcción del Reino y a la vivencia de la evangelización en comunidad”.

Al igual que con las obras, se ha reflexionado en anunciar con palabras, lo que llamamos el anuncio explícito de Cristo, ya que además de los gestos de amor, en nuestra sociedad se hace imprescindible una voluntad decidida para anunciar la Buena Noticia, aprovechando todas las ocasiones y plataformas que están a nuestro alcance, ya que no podemos dejar de contar lo que hemos visto y oído

Objetivos para los próximos años

Por otro lado, durante la IV Asamblea de la Acción Católica General, se han establecido los objetivos para los próximos cuatro años, “centrados principalmente en reformar la espiritualidad, la misión, la formación y la propia estructura organizativa, buscando desde la parroquia, el promover el encuentro con Jesucristo”.

El presidente diocesano de ACG en Sevilla agradece esta experiencia “porque ha sido un espacio inmejorable en el que hemos podido sentir como nuestras distintas generaciones están unidas por el seguimiento de Jesucristo. Por ello, la Acción Católica General es un proyecto para toda la vida, hemos mantenido un dialogo intergeneracional que nos ha permitido compartir nuestras formas de pensar, de expresarnos y también de vivir nuestra fe y anunciar a Jesucristo.

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