En el camino del Adviento nos hemos encontrado con la belleza toda santa de la Virgen Inmaculada. Convenía que fuera purísima la Virgen que nos diera al Cordero inocente que quita el pecado del mundo; convenía que fuera preservada de toda mancha de culpa original la que acogiera en sus entrañas maternales al Autor de la vida; convenía que fuera toda santa y llena de gracia la que el Señor llamó para ser Madre de su Hijo, abogada de gracia y ejemplo de santidad. La liturgia nos presenta la escena evangélica de la anunciación como escuela eficaz donde se aprende con María Santísima la virtud de la esperanza. Cuando se cumple un año de la consagración de la Diócesis al Inmaculado Corazón de María, nos encontramos con la oportunidad de renovar con Ella nuestra vida de fe. La renovación de la Diócesis pasa por la conversión de cada uno de sus miembros: al abrazar con alegría la voluntad de Dios, al igual que la Virgen María, alumbraremos a Cristo en nuestras vidas y nos convertiremos en portadores de esperanza para nuestro mundo. La tristeza entonces dejará paso a la alegría permanente.
Esa es la invitación hecha oración al llegar al tercer Domingo de Adviento: “Estad siempre alegres en el Señor”. Las palabras del apóstol san Pablo resuenan con vigor recordándonos el origen de la alegría cristiana: el Señor está cerca. La certeza de la cercanía de Cristo convierte la esperanza en la virtud que nos hace fuertes en la verdadera alegría. Al entrar en la tercera semana del Adviento se nos propone un reto de gran importancia: fortalecer la alegría en la espera, para que llegada la posesión del encuentro la alegría sea plena. En este Domingo la Liturgia nos habla ya de la próxima Navidad y nos recuerda la necesidad de llegar bien preparados a ella para poder celebrarla con alegría desbordante. El encuentro con el Hijo de Dios hecho Niño en Belén, que nos aguarda en las ya cercanas fiestas navideñas, requiere de nuestra parte una solícita preparación. Aunque hayan sido muchas las Navidades ya vividas, sabemos que un encuentro nuevo con Cristo nos aguarda. Para que la alegría entonces sea desbordante debemos imitar a la Virgen Inmaculada y proteger ahora la alegría de la espera.
El Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, bendecía esta mañana, 9 de diciembre, el Belén ubicado en la entrada del Palacio Episcopal.
A la bendición ha asistido el Vicario General, D. Juan Ignacio Damas, así como los miembros de la curia diocesana.
Don Sebastián ha querido dar gracias a Dios “por urdir ese plan de salvación y por hacerlo efectivo a través de su hijo Jesucristo. A Él le encomendamos nuestra vida, nuestras familias, nuestra Diócesis y esta casa, esta gran familia”. “Y de una forma especial, le encomendamos a vuestros hijos, a lo más pequeños, aquellos que tienen que ir recogiendo el testigo de nuestra fe, el testigo de nuestra vida”.
Asimismo, el Obispo tuvo unas palabras de recuerdo para Isabel Robles, Isa, trabajadora de esta casa durante más de 30 años y que partía hacia la Casa del Padre la pasada semana.
Por su parte, Antonio Aguilar, trabajador del Obispado y encargado de montar cada año el Nacimiento, ha explicado que este año cuenta con algunos elementos nuevos y significativos. Junto con la luz que ilumina al Niño Jesús, se ha iluminado, además, al ángel, en recuerdo y memoria, precisamente, de nuestra compañera Isa. Y también, este año, el Belén cuenta con una gavilla de trigo, en recuerdo y homenaje de los ucranianos que sufren el horror y la guerra.
Este acto tan entrañable ha comenzado y concluido entonando diversos villancicos.
El Obispo bendijo la nueva imagen de la Inmaculada de la parroquia de San Juan Pablo II
Numerosas parroquias han celebrado durante esta semana encuentros de oración y formación con jóvenes y con los niños, procesiones, Vigilia de oración, catequesis o Novenas, entre otras celebraciones para conmemorar la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María.
Asimismo, en la parroquia de San Juan Pablo II de la Huerta de Santa Isabel, el obispo de Córdoba ha bendecido la nueva imagen de la Inmaculada que custodiará a partir de ahora este nuevo templo.
El Aula virtual de formación de la Diócesis de Huelva pretende ser un espacio de encuentro y diálogo sobre algunos de los aspectos más relevantes para la vida de los laicos católicos en nuestra diócesis.
Fruto de la colaboración de las delegaciones diocesanas para el Apostolado de los Laicos, para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado y de Hermandades y Cofradías, Santuarios y Piedad Popular, y desde el Instituto Teológico San Leandro, se ha previsto un completo programa para este curso, que cuenta con la presencia de personas especialmente preparadas para el abordaje de los temas seleccionados, tanto de dentro como de fuera de la Diócesis, que ofrecen gratuitamente su contribución a esta iniciativa.
El pasado sábado 3 de diciembre se celebró el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. El papa Francisco envió un Mensaje titulado “Vosotros sois mis amigos” (Jn 15,14). En él subraya que las personas con discapacidad tienen su lugar en el Pueblo fiel de Dios, y eso es una invitación, una llamada a las comunidades parroquiales y diocesanas, y a todas las realidades asociativas, a seguir adelante y abrir nuevos caminos con creatividad pastoral; porque cuando la Iglesia acoge con amor y ternura a sus hijos discapacitados es más hermosa, y se puebla de sus sonrisas y ternura, y de amistad, que es el modo principal a través del cual ellos viven su fe y su experiencia espiritual.
La madurez y calidad humana de una sociedad se mide por el trato que dispensa a sus miembros más vulnerables. En los últimos decenios, gracias a Dios, hemos visto cómo las sociedades avanzadas se han esforzado para tratar con la dignidad que merecen a las personas con discapacidades. No obstante, hemos de seguir trabajando en este sentido pues del mismo modo que se han producido avances importantes también hemos conocido algunos retrocesos dolorosos. Las personas con discapacidad son, ante todo y sobre todo, personas, y llevan en su ser la impronta de la imagen y semejanza divina. La dignidad no viene determinada por el color de la piel, el sexo, el lugar de nacimiento… por supuesto, tampoco por una discapacidad. El Señor manifiesta con claridad a los discípulos la predilección por aquellos que eran considerados una carga para la sociedad por el hecho de padecer alguna dificultad.
Los cristianos estamos llamados a comprender las dificultades del otro e intentar aliviar su dolor o sufrimiento, a remediarlo o a evitarlo. De hecho, eso es lo que hizo el Hijo de Dios con nosotros, participó de los padecimientos del género humano, los asumió para sí y los hizo propios. Compartir las dificultades con nuestros hermanos que padecen algún tipo de discapacidad es, por tanto, una acción de discipulado. Pero el seguimiento de Jesús no se agota en la acción sociocaritativa; el Señor nos envía a anunciar la Buena Nueva. En la respuesta a los discípulos de san Juan Bautista el Señor pone de manifiesto que el reinado de Dios llegará a este mundo por la predicación del Evangelio. No serán nunca suficiente los esfuerzos para que nuestros hermanos que tienen algún tipo de discapacidad tengan un pleno acceso a la evangelización. Por este motivo animo a todos los agentes pastorales a que sigan trabajando sin escatimar esfuerzos para el desarrollo e implantación de los programas y acciones que permitan a estos hermanos nuestros incorporarse a la pastoral, a la celebración litúrgica o a la acción sociocaritativa de nuestras parroquias. Las personas con discapacidad son y están llamadas a ser cristianos que desarrollen su vida al servicio de los demás.
Todos pasamos por dificultades, todos arrastramos heridas en la vida, todos tenemos alguna limitación física, mental o emocional. Pero no debemos desfallecer ante las dificultades que la vida nos presenta. El Señor sigue vinculando con Él y con su misión a todas las personas que estén dispuestas a tomar la cruz y seguirlo. Es una misión que solo con amor y por amor se puede llevar a cabo. Y cuando así se realiza, a pesar del dolor, se experimenta la paz interior y la alegría del espíritu, porque en el dolor y la cruz se vislumbra siempre el gozo de la resurrección. El dolor no es una carga inútil, deprimente, un lastre existencial que se debe evitar a toda costa, o como mucho, soportar con resignación. Se puede convertir en colaboración eficaz en la obra de la salvación si se une a los padecimientos de Cristo, a su cruz. En consecuencia, se convierte en fuente de salvación, en fuente de santificación personal, y en fuente de una alegría que nada ni nadie es capaz de arrebatar.
José Ángel Saiz Meneses
Arzobispo de Sevilla
‘Vosotros sois mis amigos’ (Jn 15, 14) | Carta dominical del arzobispo de Sevilla (11-12-2022) 149.76 KB
La Delegación para la pastoral con jóvenes de Sevilla abrió ayer, 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción de María, las inscripciones a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).
Entre ellas, está la opción de participar tanto en los Días en las Diócesis (DED) como en la JMJ de Lisboa que tendrá lugar los primeros días de agosto. Esta tiene un precio de 500 euros que se pagarían en cuatro plazos: 50 euros antes del 20 de diciembre; posteriormente, se aportarán 150 euros cada dos meses, es decir, antes del 20 de enero (segundo plazo), del 20 de marzo (tercero) y hasta el 31 de mayo (último plazo).
En la segunda modalidad los peregrinos se sumarán directamente en los días que se celebre la JMJ. En este caso, los plazos para realizar las transferencias correspondientes a estas inscripciones se mantienen, pero las aportaciones disminuyen. Así, se haría una reserva inicial de 50 euros antes del 20 de diciembre, mientras que en el segundo y tercer plazo se pagarían 100 euros cada vez, y, finalmente, hasta el 31 de mayo, podrían entregarse los 110 euros restantes hasta completar los 360 euros que cuesta este pack.
En principio, señalan desde la Pastoral con jóvenes, no hay límite de plazas por grupo. Sin embargo, si el número total de peregrinos para cada modalidad superase las 600 plazas, se abriría una lista de espera para cubrir las bajas de los peregrinos previamente inscritos.
Campaña de Navidad
Manuel Jiménez Povedano, delegado para la pastoral con jóvenes, ha señalado que desde la Delegación “les proponemos a los muchachos que hagan todas las cosas que se les ocurran para obtener fondos y costear sus peregrinaciones”. En esta línea, ya en noviembre se propusieron algunas actividades o estrategias de financiación, como la venta de merchandising personalizado, becas para apadrinar un peregrino, venta de dulces o sorteos.
Ahora se ha lanzado una campaña por Navidad en la que se invita a los jóvenes a pedir a los Reyes Magos su participación en la JMJ de Lisboa. “Hemos sacado unos bonos o vales canjeables que sus majestades podrán llevar a todas las casas. Incluso hemos escrito un modelo de carta descargable”, explica el delegado.
Finalmente, tanto en la web de esta Delegación diocesana, como en sus perfiles en redes sociales, están disponibles los enlaces a las indicaciones para inscribirse en la Jornada Mundial de la Juventud, haciendo hincapié en que se trata de inscripciones grupales y no individuales, e informando de otros pormenores logísticos como cuál es la documentación requerida, la autorización para menores de edad, cómo gestionar las dietas especiales para personas con alguna alergia alimentaria durante la peregrinación, etc.
Bajo el lema “María se levantó y se puso en camino” (Lc 1,59), unos 300 jóvenes diocesanos se dieron cita en Jaén para celebrar la tradicional Vigilia juvenil de la Inmaculada el pasado miércoles, 7 de diciembre.
La acogida tuvo lugar en la Casa de la Iglesia (el Seminario) a partir de las 18 h. Tras los saludos y la entrega del material nos dirigíamos al salón de actos donde se dio la bienvenida a todos los participantes por parte de nuestro Delegado, Antonio Blanca; y nuestro Subdelegado, Pepe Navarrete. Asimismo, nos recibía el Rector del Seminario, D. Juan Francisco Ortiz, como responsable de la Casa de la Iglesia.
La siguiente parada fue el saludo que los jóvenes hicieron a nuestra Madre Inmaculada que nos esperaba en la Capilla Mayor, adornada con velas y flores para su posterior procesión y traslado a la Catedral de Jaén.
A las 7 de la tarde nos dirigíamos hacía la Catedral acompañando a la Virgen María por las calles de Jaén. Abriendo la comitiva, la Cruz de los jóvenes, tras de ella, los diferentes grupos juveniles de cofradías, hermandades y movimientos religiosos que no quisieron perderse este alegre traslado, cantando y rezando a la Virgen que cerraba la comitiva portada por los seminaristas y por aquellos jóvenes que así lo desearon.
A las ocho llegábamos a la Iglesia Catedral y la Virgen Inmaculada era recibida por el repique de campanas. Una vez allí, y como todos los miércoles, nuestra cita tradicional con el Señor, en la Adoración Eucarística “Face to face”…y con la palabra “Hágase” latiendo en los corazones de todos los jóvenes que allí se acercaban a compartir ese rato de unión y oración con Jesús, el eternamente joven. Dos grandes testimonios, el de un joven de Jaén y un seminarista, junto con las palabras de nuestro Obispo, Don Sebastián, ayudaron muchísimo a crear ese clima de oración y de intimidad con el Señor y con nuestra Madre Inmaculada.
Así, el Obispo, haciendo referencia a nuestra Madre, la Inmaculada Concepción, apuntó: “Con su corazón limpio, con su corazón santo, recibió al hijo de Dios en nombre de todos nosotros, en nombre de toda la humanidad. El ángel la llama la llena de gracia, pues iba a ser la Madre de Dios; la llena de gracia por nosotros, pues iba a ser la Madre de la Iglesia, la Madre de toda la humanidad”. Y, añadía: “Queridos jóvenes, todos tenemos una visita del ángel. Estos días estamos celebrando el Adviento que significa la venida de Dios a nuestra vida. Dios está saliendo a nuestro encuentro. Dios sale a buscarnos a lo largo de nuestra vida, en el día a día… y lo bueno, queridos jóvenes es dejarnos alcanzar por Él”.
Tras la Vigilia, volvíamos al Seminario para poner broche de oro a este encuentro juvenil con la actuación de Jesús Cabello. Un concierto-oración alegre y sobre todo, lleno de entusiasmo, amor y fe, con un público totalmente entregado participando de la música de este gran cantautor. Terminábamos nuestra Vigilia de la Inmaculada, en este Año de la Juventud, con una tradicional chocolatada en las galerías del Seminario, donde se pudieron compartir grandes momentos de fraternidad y amistad con todos los participantes. ¡Gracias, María, por todo lo que nos das!
El encuentro con la feligresía rumana en nuestra diócesis tuvo lugar el 6 de diciembre en la Capilla de las Misericordias ubicada en el Centro Ágora.
En la tarde del pasado 6 de diciembre visitó Granada D. Cristian Crisan, Obispo visitador de las Iglesias Greco-católicas rumanas de Europa que compartió un encuentro con los fieles rumanos residentes en la diócesis de Granada en la Capilla de las Misericordias.
En este lugar se celebraron las vísperas con la participación y acogida del Obispo por los fieles seguida de un ágape fraterno en la que las familias y presentes pudieron tener un encuentro cercano con el prelado.
Este encuentro estuvieron también presentes el capellán de la Capilla de las Misericordias, D. Sorin Catrinescu, en representación del Arzobispado de Granada y el Vicario territorial de la zona I, D. Francisco Tejerizo.
El obispo visitante regaló a la comunidad un ícono con los siete obispos rumanos recientemente declarados beatos por el Papa Francisco.
Sorin Catrinescu Capellán de la Capilla de las Misericordias
Se podrán adquirir hasta el 21 de diciembre en las Comendadoras en horario, de lunes a domingo, de 9:30 a 20:30 horas.
Hasta el día 21 de diciembre como es tradicional, la Cofradía de la Oración en el Huerto, y especialmente el Grupo de Mujeres de la Hermandad, realiza la campaña de venta de dulces de navidad de las Comendadoras de Santiago, en horario ininterrumpido, de lunes a domingo, de 9:30 horas a las 20:30 horas.
El punto de venta esta ubicado en el Obrador del Convento de San Antón, en calle San Antón, enfrente de la entrada del parking del Hotel Victoria. Allí se pueden adquirir los afamados dulces de navidad que desde hace siglos y con recetas tradicionales, las Monjas Comendadoras de Santiago elaboran con productos naturales: almendra, harina, huevo, azúcar, aceite de oliva, o ajonjolí. Además no tienen conservantes, ni edulcorantes, ni espesantes. Una oportunidad especial en estas fechas navideñas para degustar los auténticos dulces de siempre, en el único obrador totalmente artesanal y manual de nuestra ciudad.
En su lista de especialidades están disponibles los siguientes productos: polvorones, mantecados, manchegos, alfajores, roscos de vino, roscos de anís, roscos de ajonjolí, los auténticos y antiguos aceitones. Así como especialidades únicas como los cordiales, mazapán, delicias de mazapán, higos de chocolate, huesos de santo, batatín. Para el desayuno y la merienda las madalenas y como postre la anguila de mazapán.
Gracias a la colaboración con la campaña de dulces se ayuda al mantenimiento de estos monasterios, auténticos tesoros históricos y espirituales de Granada.
«María es la criatura ideal, tal y como Dios la había soñado». Así definió el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, a la Madre de Dios en la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María.
A las 11:45 horas se iniciaba el rezo de la Hora Tercia, presidido por el obispo, en el coro de la Catedral, y al finalizar comenzó la celebración de la Eucaristía. Mons. Lorca Planes destacó que la Inmaculada Concepción de María «es un privilegio único que convenía a aquella que estaba destinada a convertirse en la Madre del Salvador». Pero María no solo recibió gracias, sino que en ella «todo está dominado y dirigido por la gracia, desde el origen de su existencia… Por el hecho de estar penetrada de la gracia, en el interior de su alma todo es armonía, y la belleza del Ser Divino se refleja en ella de manera más impresionante».
Además de distinguir la pureza de María, también insistió en que su vida no fue diferente a la de las personas de su tiempo o, incluso, a la nuestra: «La perfección otorgada a María no debe causarnos la impresión de que su vida en la tierra haya sido una especie de vida celestial. Ella conoció las dificultades cotidianas y las pruebas de la vida humana; vivió en la oscuridad que lleva consigo la fe».
Como es tradición, al finalizar la celebración en la Catedral, el obispo y los canónigos se dirigieron a la plaza de Santa Catalina para realizar una ofrenda de flores ante el monumento a la Inmaculada. Allí, el obispo pidió la intercesión de María por toda la Diócesis de Cartagena y especialmente por las personas que sufren.