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Domingo V de Cuaresma. Ciclo B. 17 de marzo de 2024

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Domingo V de Cuaresma. Ciclo B. 17 de marzo de 2024

Tenemos la composición de dos episodios que han sido unidos por su coincidencia en la temática teológica de “la hora”, tan presente en el evangelio de Juan. La hora es el momento en el que el Padre manifiesta su “gloria”, que consiste en entregar la vida y coincide con la muerte de Jesús en la cruz, en la hora sexta, cuando se sacrificaban los corderos en el Templo para la Pascua.

El primer episodio de este relato es el de los griegos que buscan a Jesús (versículos 20-26), y hace referencia a la situación posterior a la muerte y resurrección de Jesús, en la que el Evangelio se anuncia al mundo griego, es decir, más allá de las fronteras judías, como una apertura al mundo de los gentiles. En esa tarea participaron de manera considerable, hasta dar su vida por ello, los dos discípulos que aparecen mencionados: Felipe y Andrés. Por consiguiente, seguir a Jesús consiste en continuar su obra evangelizadora dando la vida para que el Padre sea glorificado.

El segundo episodio nos habla del abatimiento de Jesús ante su muerte (versículos (27-36). El cuarto evangelio no contiene la escena del Huerto de los Olivos para no mostrar la debilidad humana de Jesús cuando lo que pretende dicho evangelio es mostrarnos a Jesús como el Señor, con autoridad y dominando la escena de la Pasión. Pero el evangelista no podía dejar de hacer al menos una alusión a este episodio tan recordado por la tradición. El autor lo resuelve evocando Getsemaní al mostrarnos a Jesús en angustia, oración al Padre y aceptación de la muerte, subrayando la obediencia de Hijo al Padre, tan característico del evangelio joánico.

La hora es el momento del Padre que Jesús hace suyo. Desde ahí hay que interpretar todos los dichos y hechos de Jesús, pues toda su vida está encaminada hacia esa hora en la que entrega su vida al Padre por nosotros, como el Cordero de Dios que pone fin a la antigua Pascua e inaugura la Pascua nueva y definitiva. La hora-muerte no es fracaso sino gloria, el triunfo del amor, del grano que muere por amor y da fruto, pues el sufrimiento por amor no es estéril.

Ser discípulo de Jesús es desgastar tu vida amando. Por amor también se sufre cuando el dolor del otro lo haces tuyo o lo acompañas en ese dolor. No nos cansemos de amar, aunque a veces duela.

Emilio J. Fernández, sacerdote

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La Diócesis de Almería celebra la ordenación de un nuevo sacerdote

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Nuestro obispo, D. Antonio ha ordenado sacerdote hoy sábado, 16 de marzo, a Eduardo Alberto Henríquez Osorio en la Catedral de la Encarnación. La eucaristía ha comenzado a las 10:30h y en ella han participado decenas sacerdotes de la Diócesis de Almería, Murcia y PP. Agustinos. El nuevo sacerdote también ha contado con la presencia de su madre y sus tias venidas desde Panamá y también con la de sus compañeros del seminario de Almería y Murcia, que han querido estar junto a él en este día tan importante.

El obispo de Almería se ha dirigido a Eduardo Alberto para darle la enhorabuena y felicitarle por el paso que daba, «Querido Eduardo que el Señor te ha elegido para entrar en el orden de los presbíteros, para entregarte a este pueblo y a esta tierra. Doy gracias a Dios por tu obediencia a la voluntad de Dios, y por el esfuerzo que has hecho durante estos años para discernir tu vocación, así como también doy gracias a los religiosos agustinos y a los sacerdotes que te han acompañado, tanto en el seminario como últimamente aquí en ésta tu diócesis”.

“Te pido por favor, que te fijes, nos fijemos todos en los grandes pastores de la Iglesia que han seguido a Cristo en su vida, que no pongas la mirada en cosa pasajeras. Que, ante las dificultades, que te encontrarás, grites con san Pablo: “Todo lo puedo en aquel que me conforta”, concluía D. Antonio.

Tras la homilía han tenido lugar los ritos de la ordenación como la imposición de las manos del obispo, que reza en silencio al Espíritu Santo para la transformación del nuevo presbítero y le capacite para su misión sacerdotal. Después lo han hecho los sacerdotes que han participado en la ceremonia. Luego, ha tenido lugar la unción con el santo Crisma, cuyo significado es la consagración de Eduardo Alberto a la Iglesia en su totalidad. El siguiente rito ha sido el de la recepción de la estola al estilo sacerdotal y la casulla, en esta ocasión por parte de los sacerdotes, Javier Ruiz y Francisco Jerónimo Ruiz, y, por último, la entrega del cáliz y la patena. A partir de este momento, Alberto ya ha permanecido en el altar con el resto de los sacerdotes y ha impartido la comunión junto a los dos diáconos permanentes Antonio y Joaquín.

Al finalizar la misa, el nuevo sacerdote se ha dirigido a los presentes para dar gracias a todos por su presencia, especialmente a su familia venida de lejos y a la embajadora de Panamá y su esposo. Además de otros amigos venidos desde Alemania, Madrid y la comunidad de Agustinos donde empezó su vida vocacional.

D. Antonio se despedía pidiendo “jóvenes valientes que digan sí al Señor” y con el anuncio de una nueva iniciativa que se llamará “LA HORA DÉCIMA” (por la hora en la que San Juan recuerda su encuentro con Jesús), un encuentro para discernir qué quiere Dios para cada uno de ellos.

Fotos: José Domínguez Del Pino

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HOMILIA EN EL PRESBITERADO DE EDUARDO A. HENRÍQUEZ: «Eduardo, estamos contigo, todos te necesitamos, todos nos necesitamos. Se muy feliz»

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Lecturas: Jr 1, 4-9; Hbr 5,1-10; Jn 15, 9-17

Querida Comunidad. Especialmente os saludo a vosotras, la madre y las tías de Eduardo: Saira, Judit y Lilia, que venís desde Panamá a la ordenación de vuestro hijo y sobrino. Recibid mi enhorabuena, mi cariño y el de toda nuestra diócesis, sentiros en casa. Excelentísima Señora Embajadora de Panamá: Ithzel Patiño y su Esposo. Ilustrísimos Señores Alcaldes y miembros de las corporaciones de los municipios de las Alpujarras y Vélez Rubio.

Señor Rector y Seminaristas de Almería. Un recuerdo para el Rector, los formadores y seminaristas de Cartagena-Murcia, que no han podido venir, por estar en plena campaña vocacional, en estos días tan cercanos a san José. Comunidades parroquiales de Vélez Rubio y su párroco D. Javier, donde Eduardo hizo el año de pastoral. Comunidades parroquiales de Laujar de Andaráx, donde ha ejercido el diaconado desde el 2 de septiembre del año pasado y su párroco D. Manuel.  Jóvenes, de todas estas comunidades parroquiales.

Queridos Vicario General y Vicario de Evangelización, Sr. Deán y Cabildo de esta casa madre, en la que celebramos el Año Santo, en sus 500 años. Sacerdotes, diáconos permanentes, religiosas y religiosos de la vida consagrada, hermanas y hermanos de esta iglesia apostólica que ha seguido, hasta nuestros días, la misión evangelizadora de San Indalecio y que hoy, especialmente, se siente orgullosa y esperanzada, aunque seguimos orando por las vocaciones.

Querido Eduardo que el Señor te ha elegido para entrar en el orden de los presbíteros, para entregarte a este pueblo y a esta tierra. Doy gracias a Dios por tu obediencia a la voluntad de Dios, y por el esfuerzo que has hecho durante estos años para discernir tu vocación, así como también doy gracias a los religiosos agustinos y a los sacerdotes que te han acompañado, tanto en el seminario como últimamente aquí en ésta tu diócesis. Lo muestran todas estas personas (y las que nos han podido venir) que sé que te quieren.

Como la primera y segunda lectura son las mismas que proclamamos en tu ordenación del diaconado y os hablé entonces ya de ellas, permíteme que me centre más en el evangelio. Los versículos anteriores al texto que hoy hemos proclamado y has elegido para tu ordenación al presbiterado, hablan de la vid y los sarmientos. Todos sabéis el texto de memoria, pero es esencial recordarlo para comprender el evangelio de hoy.

Jesús está viviendo la última noche con sus discípulos. Les ha lavado los pies, y les ha anunciado su partida inminente y el envío del Espíritu Santo, para que no tengan miedo. Es un momento de intimidad. Curiosamente, el evangelista san Juan, no narra la institución de la Eucaristía, pero Jesús les habla a sus discípulos de la viña y el vino en los mismos términos de la Alianza, que utiliza en la institución de la eucaristía en los otros evangelios. La imagen de la vid y los sarmientos sin querer nos retrotraen al profeta Isaías: “Voy a cantar un canto a mi amigo, el canto de amor a su viña” [Is 5,1] Estas son las palabras esenciales que nos regala: amigo, viña, amor, que encierran la belleza de la fe. Creer, Eduardo, es un regalo, un don, una Gracia. Entender esto significa entender muchas cosas: la fe, la vocación e incluso a uno mismo. El mandamiento del amor está arraigado en la unidad a la Vid verdadera, Cristo.

Está claro que Jesús, en este momento tan importante como es su discurso de despedida y por tanto de confidencias, no desea más que hablar de lo esencial. ¿Y qué es lo esencial? Sin duda la Alianza: “este cáliz es la nueva alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros”. Fijaros que, con la imagen de la viña, no tiene necesidad de pronunciar la palabra Alianza, quizás porque no quería confundir a sus discípulos. Hablando de la viña está hablando de las condiciones de la nueva Alianza. ¿Un compromiso de amor que necesita? por encima de todo, una unidad íntima, como la rama al tronco y se precisa una condición: permanecer estrechamente unidos a Jesús, como lo están el sarmiento y la cepa. No hay frutos sin unidad a la cepa. ¡Permaneced en mí amor! es el grito de Jesús a los suyos, sobre todo porque sabía que le iban a abandonar esa misma noche.

Este deseo de unidad es también el fuerte deseo de Jesús hacia nosotros. Y este trabajo de unidad, de construir comunidad, es la tarea por la que te consagras hoy como sacerdote en medio del Pueblo de Dios. No es tu pueblo, tu eres el siervo (como Cristo) para reparar, sanar y construir su cuerpo, para reedificar y plantar, para hacer su voluntad. Como hemos escuchado al profeta Jeremías. Os he elegido yo para que vayáis y deis fruto.

Si lo miramos bien, todo el problema de la humanidad es desconfiar en Dios. Y todo nuestro problema es no considerar en lo profundo de nuestro corazón a Dios como Padre. “Padre, mientras el mundo no te ha conocido, yo te conozco”.

Cuando el pueblo de Israel era infiel a la Alianza, cuando caminaba por los caminos de los paganos, cuando seguía a falsos profetas, cuando se obcecaba en su propia voluntad: eso lo llamaban idolatría. Es decir, ¡No conocían a Dios! ¡Se hicieron falsas imágenes de él! Nosotros también podemos estar viviendo, sin darnos cuenta, en una actitud de idolatría, si no seguimos a Jesús (su estilo de vida, sus palabras, sus hechos), pues solo él es quien verdaderamente conoce a Dios como Padre. Un Padre que nos invita a estar fuertemente agarrados a su Hijo, para que demos frutos de amor y nuestros frutos duren.

Este mensaje estuvo fuertemente gravado en los primeros cristianos. La Palabra de Dios, también ahora, da la respuesta a las dificultades que se vivían y vivimos en las comunidades cristianas. En tiempo de San Juan ya habían dado comienzo las persecuciones que hacían tambalearse la fe de esa segunda generación de cristianos. Cuando se escribe este evangelio parece que la comunidad está pasando por persecuciones y penalidades. Por eso Jesús nos insiste que él es la vid a la que hemos de estar unidos los sarmientos, nosotros, para dar fruto. Y insiste en un verbo: “permanecer”.

El mensaje es bien sencillo, pero ¿por qué se insiste tanto en permanecer unidos al Señor? ¿Porque se daba una circunstancia muy parecida a la que estamos viviendo hoy nosotros? Los cristianos y también los sacerdotes, notamos el cansancio, vivimos muy dispersos, estamos como agotados, desorientados, desestructurados … Otras influencias ideológicas están haciendo mella en la esencia de nuestro corazón… ¡hemos perdido el amor primero! Recordad si no el himno de la primera carta a los corintios, donde nos habla del camino más excelente, ¿recordáis? Es un texto de alianza, de bodas: es paciente, no lleva cuentas del mal, no tiene envidia, no presume, no se irrita, no se alegra de la injusticia, goza con la verdad, todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta… el amor no pasa nunca.

La vieja cristiandad de Europa se resiente con el secularismo y el ateísmo o las idolatrías. Con frecuencia, a veces por desidia, no sabemos qué camino tomar para ser fieles a nuestra fe en Cristo. Ante este panorama se nos recuerda de una manera insistente que permanezcamos unidos a la “Vid verdadera”, porque separarse de ella es ir a la ruina, a la muerte. Y no hay otro camino: separados del Señor, actuando por nuestra cuenta y riesgo, seremos como los sarmientos secos que es imposible que produzcan nada, sólo sirven para ser cortados y echados al fuego. Necesitamos que nos vivifique la savia de Dios, que es su misericordia entrañable, su gran ternura, su perdón para todos nosotros.

“Permaneced en mí”, porque “sin mí no podéis hacer nada”. Querido hermano Eduardo, ¿cómo podremos comprender este gran misterio que hoy te envuelve y nos envuelve? Te pido por favor, que te fijes, nos fijemos todos en los grandes pastores de la Iglesia que han seguido a Cristo en su vida, que no pongas la mirada en cosa pasajeras. Que, ante las dificultades, que te encontrarás, grites con san Pablo: “Todo lo puedo en aquel que me conforta”, el gran evangelizador de aquellos que no conocían a Cristo, y es el momento que comenzamos a vivir ahora. Podrás comprender a los ignorantes y extraviados (como nos ha dicho la carta a los hebreos) porque también nosotros estamos sujetos a debilidad. Como comunidad, como Iglesia, permanezcamos en Cristo.

Eduardo, estamos contigo, todos te necesitamos, todos nos necesitamos. Se muy feliz.

Sábado 16 de marzo, CATEDRAL de ALMERÍA, 10:30 horas

+ Antonio Gómez Cantero, vuestro obispo

Fotos: José Domínguez Del Pino

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50º aniversario de la Parroquia Nuestra Señora de los Desamparados de Sevilla

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50º aniversario de la Parroquia Nuestra Señora de los Desamparados de Sevilla

El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, ha presidido la tarde de este sábado, la misa del 50º aniversario de la Parroquia Nuestra Señora de los Desamparados, de Sevilla.

“Un día grande para la comunidad parroquial, que continua su camino cuaresmal de preparación para la Pascua, que reza por las vocaciones sacerdotales, y sigue creciendo como comunidad cristiana, llamada a la santidad y a la evangelización”, expresó el arzobispo hispalense al inicio de su homilía.

La Eucaristía ha sido concelebrada por el párroco de Nuestra Señora de los Desamparados, Gonzalo Fernández – Gallardo y el ministro provincial de los franciscanos menores conventuales de España, Juan Antonio Adánez.

Nuestra Señora de los Desamparados

Monseñor Saiz Meneses reflexionó sobre la presencia de la Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de los Desamparados.  “Contemplamos hoy especialmente a Nuestra Madre y Señora y la invocamos como mediadora de la gracia porque nos lleva a Jesús, el Salvador del mundo y porque es mediadora de todas las gracias. Ella intercede maternalmente por todos sus hijos, desde el cielo, junto a su Hijo Jesucristo, el único Mediador, ella se convierte en modelo de la mediación y la maternidad de la Iglesia con sus hijos renacidos por el agua y el Espíritu”.

En esta línea, don José Ángel pidió la intercesión de la Madre de Dios. “Hoy nos encomendamos a su intercesión para que el Señor os conceda la gracia de ser una comunidad viva y evangelizadora, de profunda espiritualidad y de una eficaz acción caritativa y social, que se forma a conciencia para dar razón de la fe y la esperanza”. Finalmente dio gracias a Dios por todas las gracias recibidas en estos 50 años, “por todos los frutos de amor compartido, por el futuro de esperanza que se abre caminando siempre en la compañía de los hermanos de la mano de Cristo el Señor y de Nuestra Señora de los Desamparados”.

Bendición de vidrieras

Durante la ceremonia, el arzobispo de Sevilla bendijo las nuevas vidrieras del templo parroquial alusivas a san Antonio de Padua, santa Clara de Asís, san Francisco de Asís, santa Isabel de Hungria, san Maximiliano Kolbe y santa Ángela de la Cruz. Al término de la celebración, departió con la comunidad parroquial.

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COPE ESPEJO ALMERÍA: La Pasión de Gádor una tradición casi centenaria

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Decreto para la Solemnidad de San José 2024

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Decreto para la Solemnidad de San José 2024

 

Mons. Francisco Jesús Orozco Mengíbar,

Por la gracia de Dios y de la Sede Apostólica Obispo de Guadix

Decreto

El próximo día 19 de marzo celebraremos la solemnidad de San José, fiesta de precepto en el calendario católico y día laborable en nuestra comunidad autónoma Andaluza. En consecuencia, y para conocimiento de los fieles, procede dar las siguientes normas:

  1. Se mantiene el precepto de dicha solemnidad, con obligación de participar en la celebración de la Eucaristía
  2. Se dispensa de la obligación del descanso a aquellos fieles que por sus compromisos laborables no puedan hacerlo.
  3. Se ruega a los párrocos y rectores de iglesias que informen a los fieles con antelación de estas decisiones y acomoden en lo posible los horarios de misas alas posibilidades y necesidades de los fieles.
  4. La celebración del Día del Seminario, con la correspondiente colecta, se hará coincidiendo con el domingo, día 17, a no ser que los párrocos o rectores de iglesias estimen conveniente otra fecha que, en todo caso, deberá anunciarse previamente a los fieles

Dado en Guadix, a veintisiete de febrero del año dos mil veinticuatro.

+Francisco Jesús Orozco Mengíbar, Obispo de Guadix

 

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Asidonia-Jerez celebra la Eucaristía de homenaje y acción de gracias con motivo de la marcha de las Hermanas de Belén

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El Monasterio de la Cartuja ha acogido en la jornada de hoy la Eucaristía de acción de gracias y despedida por los 22 de años de presencia de las Hermanas de Belén.

Asidonia-Jerez se ha unido en la jornada de hoy en el Monasterio de la Cartuja de Jerez para dar gracias a Dios por la presencia de las Hermanas de Belén durante 22 años. Tras vivir ayer un momento emotivo en la conferencia que tenían como protagonistas a las propias Hermanas, donde contaban su carisma y testimonio, igual o incluso más especial ha sido la celebración de la Eucaristía llevada a cabo hoy. Una Santa Misa que ha contado un con gran número fieles que ocupaban por completo el atrio de la Iglesia, además de sacerdotes, diáconos y la Vida Consagrada, la cual quería unirse a las Hermanas de Belén en este momento de acción de gracias.

Conferencia de las Hermanas de Belén. PINCHA EN LA FOTOGRAFÍA PARA LEER LA CONFERENCIA

Toda la familia diocesana se ha congregado en esta celebración que ha estado presidida por el pastor de la Diócesis, Monseñor José Rico Pavés, quien ha pronunciado las siguientes palabras en su homilía :

Por último, cabe mencionar la presencia de distintas autoridades civiles de la ciudad, como la alcaldesa, María José García Pelayo. Asimismo, tras la celebración se ha llevado a cabo un pequeño ágape para compartir entre los presentes junto a las Hermanas de Belén.

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Monseñor Rico Pavés recibe la visita de la pregonera de la Semana Santa de Jerez

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REZO DEL SR. OBISPO JUNTO A LA PREGONERA

En la jornada de hoy, a pocas horas de la celebración del pregón de la Semana Santa de Jerez en el Teatro Villamarta, Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, ha recibido la visita de la pregonera, Eulalia Prieto. Momento especial donde la oración ha estado presente, comenzando este encuentro en la capilla del Obispado de Asidonia-Jerez. En este instante, el prelado ha pedido tanto a Cristo como a María que sostengan y ayuden en la tarea como pregonera a Eulalia, para que así también sus palabras sean portadoras de la Palabra del Señor y nos ayuden a vivir la Pasión, Muerte y Resurrección.

Por último, cabe destacar, que durante todo el tiempo de Cuaresma, se ha celebrado el pregón de la Semana Santa de las distintas localidades de Asidonia-Jerez. Teniendo en cuenta que durante este fin de semana se celebran los que todavía no se han realizado.

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El arzobispo de Sevilla participa en los Diálogos de Cuaresma de la Fundación Cajasol

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El arzobispo de Sevilla participa en los Diálogos de Cuaresma de la Fundación Cajasol

El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz, ha participado esta tarde en los ‘Diálogos de Cuaresma’ que se celebran en la sede de la Fundación Cajasol. Ha sido una tertulia distendida con el periodista Carlos Navarro, en la que el arzobispo ha repasado su trayectoria vital y eclesial, desde su infancia hasta su llegada a Sevilla, pasando por el recuerdo de sus padres, sus años de formación religiosa, los años de gobierno en las diócesis de Barcelona y Tarrasa… Hasta su llegada a Sevilla hace poco menos de tres años.
No han faltado las referencias a las hermandades, sus encuentros con los tres últimos pontífices o el Congreso Internacional de Hermandades que se celebrará en Sevilla durante el mes de diciembre de 2024. Tampoco ha faltado el debate en torno a los conceptos de religiosidad popular, la situación de las barriadas más desfavorecidas de Sevilla, el papel de la Iglesia -con un apartado destacado para las hermandades- en la atención a las situaciones de pobreza, o las recientes elecciones en la Conferencia Episcopal Española. El acto ha sido presentado por la periodista Charo Padilla.
El acto ha contado con la presencia del presidente de la Fundación Cajasol, Antonio Pulido; el consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Carlos A. Bernal; el exministro Javier Arenas; el presidente del Grupo Joly, José Joly; el delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía en Sevilla, Ricardo Sánchez; o el letrado Joaquín Moeckel, entre otras autoridades y personalidades de la sociedad sevillana.

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Padre, envíanos pastores

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DIA DEL SEMINARIO 2024

En torno a la fiesta de san José, la Iglesia en España celebra el Día del Seminario, para
tomar conciencia de esta gran necesidad, la de tener pastores que apacienten el rebaño
del Señor, pastores según el corazón de Cristo, pastores que prolonguen a Jesucristo en
medio de su Iglesia. Este año, con este lema, que se convierte en oración: Padre,
envíanos pastores.
La Iglesia es del Señor, no es una empresa humana, y por eso recurrimos en primer
lugar a la oración para pedirle a Dios que nos dé pastores. Él los ha prometido y
nosotros los necesitamos. Por eso, los pedimos con enorme confianza. “La mies es
abundante y los obreros son pocos, rogad por tanto al Dueño de la mies que envíe
trabajadores a su mies” (Mt 9,37). Además de la oración, pongamos todos los medios a
nuestro alcance para dar pastores a la Iglesia.
Considero que esta es una de las necesidades básicas de la Iglesia en todo tiempo, tener
pastores suficientes para las necesidades de las parroquias, de las diócesis, del mundo
entero al que hay que evangelizar. Porque si no hay pastores, no hay Iglesia. Jesucristo
al fundar su Iglesia, la fundó sobre el fundamento de los Apóstoles y los envió al mundo
entero. Aquellos doce representan a toda la Iglesia, como primera comunidad en torno a
Jesucristo. Pero representan sobre todo a los pastores, porque ellos a su vez
constituyeron sucesores (los obispos) y colaboradores (los presbíteros y diáconos) para
hacer presente a Jesucristo y su Evangelio. Y fueron implantando la Iglesia por el
mundo entero.
Hoy como ayer necesitamos pastores para las comunidades cristianas. Sólo el sacerdote
ordenado puede celebrar la Eucaristía y administrar el perdón de Dios, que tanto
necesitamos. Esto no es clericalismo, esto es voluntad de Cristo, que ha constituido a su
Iglesia de esta manera. Nosotros recibimos del Señor esta Iglesia, constituida
jerárquicamente, en la que los ordenados por el sacramento del Orden, representan a
Jesucristo personalmente. Y donde no hay sacerdotes o escasean, las comunidades
cristianas languidecen hasta llegar a desaparecer.
Pidamos con insistencia al Padre celestial que nos mande pastores. Que en las familias
cristianas esta sea una petición constante: Señor, envíanos pastores, y si tú lo quieres
haz que alguno de nuestra familia sea llamado para este servicio en tu Iglesia santa. Las
familias cristianas han tenido siempre a gala que alguno de sus miembros sea llamado
para este ministerio. No decaigamos en esta petición. Y si alguno de nuestra familia
expresa algún indicio de llamada, apoyémosle entre todos para que discierna en la
verdad y verifique si esta es la llamada de Dios para él.
En las catequesis parroquiales y en cualquier otro ámbito católico, también en los
colegios y en las clases de religión, presentemos continuamente esta necesidad,
hablemos con entusiasmo de esta vocación tan necesaria para la Iglesia y no nos
cansemos de pedirle a Dios que nos mande pastores. Que los sacerdotes tengan como
tarea primordial proponer a todos, y especialmente a los que manifiestan alguna
inclinación al sacerdocio, la alteza de esta vocación y acompañen a los llamados,

participando en las jornadas de monaguillos o en las distintas actividades de la pastoral
vocacional diocesana.
Nuestro Seminario de Córdoba tiene vocaciones, funciona bien, prepara con esmero
para el sacerdocio. Pero necesitamos más, muchos más seminaristas, porque las
necesidades de la Iglesia son abundantes y no llegamos a todos.
Oremos por el Seminario, oremos por los jóvenes que se lo están planteando, oremos
por los sacerdotes y por su fidelidad al Señor. Es una necesidad de primer orden, que
nadie puede suplir. Padre, danos pastores según el corazón de Cristo, Amén.
Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

Enlaces de interés

ODISUR
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