El miércoles 17 de abril, el sacerdote Joaquín Caler celebró los 25 años de su ordenación sacerdotal, que fue ese mismo día pero del año 1999. Celebró sus bodas de plata con una Misa de acción de gracias en la parroquia de Benamaurel, donde es el párroco, en la que le acompañaron sacerdotes del arciprestazgo y un buen grupo de fieles.
Joaquín Caler es natural de Caniles y en la actualidad es el párroco de Benamaurel. Sus feligreses le obsequiaron con una placa de agradecimiento por su servicio y entrega. Con él hemos hablado de los lugares donde ha estado, de cómo han sido estos 25 años y de qué espera de su ministerio sacerdotal en los próximos año.
-25 años dan para mucho y, de hecho, has estado en muchas parroquias
Joaquín –He estado en varias parroquias: unos meses en la parroquia accitana de Santa Ana, Moreda, Gobernador , Laborcillas, Castril y anejos, Alquife, La Calahorra, Lanteira, y ahora Benamaurel y anejos. En todos he amado, me he entregado, he sufrido, me he equivocado pero siempre he intentado ser un buen pastor con olor a oveja. Ah, y no me olvido de la etapa de casi dos años de diácono en Lugros, Policar, Beas de Guadix, y las parroquias accitanas de Cristo Redentor y Santa Ana. Allí comencé a gustar y a comprender qué bueno es el Señor.
-¿Cómo han sido estos 25 años de sacerdote, cómo los has vivido?
Joaquín –Doy gracias a Dios por éstos 25 años de sacerdocio. Todo gracias a Dios, gracias a su amor misericordioso me he podido mantener fiel al llamamiento y elección de Dios. Su amor hacia mi ha superado con creces mi respuesta.
Han sido 25 años de amor de Dios no exentos de cruces y momentos de sufrimiento. Todo ello me ha ido haciendo madurar y me ha ayudado a quedarme con lo fundamental. Me ha quitado afectos legítimos para poder quedarme con el “sólo Dios basta” dé Teresa de Jesús.
Durante éstos 25 años me he ido conformando con él, me ha dado una nueva forma de ver mi sacerdocio sólo como donación y entrega, sin esperar nada a cambio. Pero sí que me ha hecho sentir en ese nada a cambió el amor sincero de tantas personas que han pasado por mi vida y han sabido quererme como sacerdote y aceptarme con mis dones y debilidades. Muchas de esas personas ya no están por ejemplo mis padres, a los que agradezco hoy y siempre el haberme inculcado y trasmitido el don de la fe ,el amor a la iglesia y el haber sido generosos al permitir que siguiera el camino de la vocación sacerdotal.
-¿Y los próximos 25 años cómo los ves, qué les pides?
Joaquín –Encaro estos siguientes años con la ilusión que he tenido hasta ahora, con la alegría que nunca me ha faltado aún en medio de dificultades y sufrimientos, sabiendo que Dios me ama. Sólo pido a Dios que me dé salud de cuerpo y de espíritu para llegar al final de la meta y decir con San Pablo “he corrido hasta la meta y he mantenido la fe y ahora me aguarda la corona de la vida que no se marchita”.
«Hágase tu voluntad. Todos discípulos, todos misioneros»
DÍA QUINTO
«EN LA IGLESIA, EL DISCERNIMIENTO VOCACIONAL»
Texto base
Plantearse la cuestión de la vocación puede ser el inicio de un proceso de discernimiento vocacional, que incluye hacerse preguntas, reconocer la llamada de Jesús y un acompañamiento personal (cf. ChV 277-298).
Proclamación de la Palabra de Dios (1 Sam 3,1-10).
«El joven Samuel servía al Señor al lado de Elí. En aquellos días era rara la palabra del Señor y no eran frecuentes las visiones. Un día Elí estaba acostado en su habitación. Sus ojos habían comenzado a debilitarse y no podía ver. La lámpara de Dios aún no se había apagado y Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde se encontraba el Arca de Dios. Entonces el Señor llamó a Samuel. Este respondió: “Aquí estoy”. Corrió adonde estaba Elí y dijo: “Aquí estoy, porque me has llamado”. Respondió: “No te he llamado. Vuelve a acostarte”.
Fue y se acostó. El Señor volvió a llamar a Samuel. Se levantó Samuel, fue adonde estaba Elí y dijo: “Aquí estoy, porque me has llamado”. Respondió: “No te he llamado, hijo mío. Vuelve a acostarte”. Samuel no conocía aún al Señor, ni se le había manifestado todavía la palabra del Señor. El Señor llamó a Samuel, por tercera vez. Se levantó, fue adonde estaba Elí y dijo: “Aquí estoy, porque me has llamado”. Comprendió entonces Elí que era el Señor el que llamaba al joven. Y dijo a Samuel: “Ve a acostarte. Y si te llama de nuevo, di: ‘Habla, Señor, que tu siervo escucha’”. Samuel fue a acostarse en su sitio. El Señor se presentó y llamó como las veces anteriores: “Samuel, Samuel”. Respondió Samuel: “Habla, que tu siervo escucha”».
Meditación
Después de un rato de reflexión, respondemos entre todos cómo descubrió Samuel su vocación. ¿Qué papel tuvo en Elí en este descubrimiento? ¿Quiénes pueden hacer el papel de Elí en nuestra vida?
Contemplando el cartel de la JMOV-JVN señala las ideas que vienen a tu mente y a tu corazón:
La llamada de Dios es plural. Pero al mismo tiempo personal. Por ello hemos querido que la imagen central del cartel sea un «bullicio» de personas. Todas diferentes, todas en su día a día. Dios nos llama a todos, hombres, mujeres, parejas… en medio de nuestra cotidianidad, pero lo hace personalmente. Cada uno de nosotros somos los que tenemos que decirle a Dios: «Hágase tu voluntad».
La ilustración central no es una ilustración estática, está en movimiento, poco definida, con poco detalle. Dios nos invita a eso, a centrarnos en su llamada, que es lo más claro y definido del cartel, tanto en la parte gráfica como en el texto. Pero también nos invita a movernos, a esa «inquietud» misionera que nos hace salir de nuestras comodidades.
Pero Dios nos llama a una misión concreta. Misión y vocación que tenemos que ir descubriendo. Los diferentes elementos (sacerdocio, misión, justicia, matrimonio, vida contemplativa, la escucha, la Palabra…) definen, en parte, la vocación a la que Diosnos llama.
La simplificación del lema de este año en una palabra es: «sí». Sí a la entrega, sí a un discernimiento vocacional, sí a vivir «en salida».
Compromiso
Hoy, después de haber recibido estos días las cartas de Jesús, escribe tú una carta de respuesta a Jesús, presentándole tus ilusiones y temores respecto al tema de la llamada. ¿Te atreves a hacer algún compromiso personal con Jesús?
Final
Terminamos escuchando la canción de la JMOV-JVN 2024, que se puede escuchar en https://paraquiensoy.com
Estará abierto del 20 al 27 de abril, en el local junto al Arco de San Torcuato, y lo que se recoja irá destinado a tres proyecto de desarrollo en India y Mozambique
Manos Unidas de Guadix se suma a las celebraciones del Día del Libro, que se celebra la próxima semana. Así, durante una semana van a abrir un mercadillo de libros con los que ayudar a financiar los 3 proyectos solidarios que se han comprometido a realizar, dos en India y uno en Mozambique. Todo lo que recauden será destinado para esos proyectos de desarrollo.
El mercadillo de libros de Manos Unidas está instalado en el local que hay junto al Arco de San Torcuato, del 20 al 27 de abril.
Manos Unidas en la diócesis de Guadix se ha comprometido a financiar tres proyectos, dos en India y uno en Mozambique, cuya finalidad principal es la ayuda económica para la formación, dotación de materiales y apoyo a la juventud, a la mujer y a la infancia de determinadas comunidades de India y Mozambique, muy necesitadas. Concretamente, los tres proyectos de ayuda para este año son: el primero, en Jashpur – Chhattisgarh (India Central) de refuerzo de capacidades en salud materno infantil en 12 centros rurales. El segundo proyecto es en Noluakuri (Nordeste de la India) para la mejora de la atención sanitaria de la población tribal. El tercer proyecto es la mejora del acceso a la Educación Primaria en Cuamba (Mozambique).
Las delegaciones de Medios de Comunicación de las diócesis andaluzas emiten cada semana un espacio regional en la cadena COPE: El Espejo Andalucía.
Desde el viernes 28 de febrero de 2020, Día de Andalucía, el programa El Espejo que se emite los viernes en la Cadena COPE a las 13.33 horas, comienza con una sección regional protagonizada por las 10 diócesis de la Comunidad Autónoma: Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Guadix, Huelva, Jaen, Jerez, Málaga y Sevilla.
Con vistas a la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones del próximo domingo 21 de abril, L’Osservatore Romano ha planteado algunas preguntas al cardenal prefecto del Dicasterio para el Clero, Lázaro You Heung-sik.
¿Qué es una vocación?
Antes de pensar en cualquier aspecto religioso o espiritual, diría lo siguiente: la vocación es esencialmente la llamada a ser feliz, a hacerse cargo de la propia vida, a realizarla plenamente y a no desperdiciarla. Este es el primer deseo que Dios tiene para cada hombre y cada mujer, para cada uno de nosotros: que nuestra vida no se apague, que no se desperdicie, que brille al máximo. Y, por eso, se ha hecho cercano en su Hijo Jesús y quiere atraernos al abrazo de su amor; así, gracias al Bautismo, nos convertimos en parte activa de esta historia de amor y, cuando nos sentimos amados y acompañados, entonces nuestra existencia se convierte en un camino hacia la felicidad, hacia una vida sin fin. Un camino que luego se encarna y se realiza en una opción de vida, en una misión específica y en las múltiples situaciones cotidianas.
Pero, ¿cómo se reconoce una vocación y cuál es su relación con los deseos?
Sobre este tema, la rica tradición de la Iglesia y la sabiduría de la espiritualidad cristiana tienen mucho que enseñarnos. Para ser felices -y la felicidad es la primera vocación compartida por todos los seres humanos- es necesario no equivocarse en las opciones de vida, al menos en las fundamentales. Y las primeras señales de tráfico que debemos seguir son precisamente nuestros deseos, lo que sentimos en nuestro corazón que es bueno para nosotros y, a través de nosotros, para el mundo que nos rodea. Sin embargo, cada día experimentamos cómo nos engañamos a nosotros mismos, porque nuestros deseos no siempre corresponden a la verdad de lo que somos; puede ocurrir que sean fruto de una visión parcial, que surjan de heridas o frustraciones, que estén dictados por una búsqueda egoísta de nuestro propio bienestar o, incluso, a veces llamamos deseos a lo que en realidad son ilusiones. Entonces es necesario el discernimiento, que es básicamente el arte espiritual de comprender, con la gracia de Dios, lo que debemos elegir en nuestra vida. El discernimiento sólo es posible a condición de que nos escuchemos a nosotros mismos y escuchemos la presencia de Dios en nosotros, superando la tentación tan actual de hacer coincidir nuestros sentimientos con la verdad absoluta.
Por eso el Papa Francisco, al inicio de las catequesis de los miércoles dedicadas al discernimiento, nos invitó a afrontar el esfuerzo de escarbar en nuestro interior y, al mismo tiempo, a no olvidar la presencia de Dios en nuestra vida. He aquí que la vocación se reconoce cuando ponemos en diálogo nuestros deseos profundos con la obra que la gracia de Dios realiza en nosotros; gracias a esta confrontación, la noche de las dudas y de los interrogantes se despeja poco a poco y el Señor nos hace comprender qué camino tomar.
Este diálogo entre las dimensiones humana y espiritual está cada vez más en el centro de la formación de los sacerdotes. ¿Cuál es nuestra posición?
Este diálogo es necesario y quizás a veces lo hemos descuidado. No debemos correr el riesgo de pensar que el aspecto espiritual puede desarrollarse al margen del humano, atribuyendo así una especie de «poder mágico» a la gracia de Dios. Dios se hizo carne y, por tanto, la vocación a la que nos llama está siempre encarnada en nuestra naturaleza humana. El mundo, la sociedad y la Iglesia necesitan sacerdotes profundamente humanos, cuyo rasgo espiritual se pueda resumir en el mismo estilo de Jesús: no una espiritualidad que nos separe de los demás o nos convierta en fríos maestros de una verdad abstracta, sino la capacidad de encarnar la cercanía de Dios a la humanidad, su amor por cada criatura, su compasión por cualquiera que esté marcado por las heridas de la vida. Esto requiere personas que, aunque frágiles como todos los demás, en su fragilidad tengan suficiente madurez psicológica, serenidad interior y equilibrio emocional.
Son muchos son, sin embargo, los sacerdotes que viven situaciones de dificultad y sufrimiento. ¿Qué piensa de ellos?
En primer lugar, me conmueven mucho. He dedicado casi toda mi vida al cuidado de la formación sacerdotal, a acompañar y estar cerca de los sacerdotes. Hoy, como Prefecto del Dicasterio para el Clero, me siento aún más cercano a los sacerdotes, a sus esperanzas y a sus trabajos. No faltan elementos de preocupación, porque en muchas partes del mundo hay un verdadero malestar en la vida de los sacerdotes. Los aspectos de la crisis son muchos, pero creo que en primer lugar necesitamos una reflexión eclesial en dos frentes. El primero: necesitamos repensar nuestro modo de ser Iglesia y de vivir la misión cristiana, en la colaboración efectiva de todos los bautizados, porque los sacerdotes están muchas veces sobrecargados de trabajo, con las mismas tareas -no sólo pastorales, sino también jurídicas y administrativas- que hace muchos años, cuando eran numéricamente más.
En segundo lugar, es necesario revisar el perfil del sacerdote diocesano porque, aunque no esté llamado a la vida religiosa, debe redescubrir el valor sacramental de la fraternidad, de sentirse en casa en el presbiterio, junto con el obispo, sus hermanos sacerdotes y los fieles, porque, especialmente en las dificultades de hoy, esta pertenencia puede sostenerlo en el servicio pastoral y acompañarlo cuando la soledad se hace pesada. Sin embargo, es necesaria una nueva mentalidad y nuevos caminos de formación, porque a menudo el sacerdote es educado para ser un líder solitario, un «hombre solo al mando», y esto no es bueno. Somos pequeños y estamos llenos de limitaciones, pero somos discípulos del Maestro. Movidos por Él podemos hacer muchas cosas. No individualmente, sino juntos, sinodalmente. Discípulos misioneros», repite el Santo Padre, «sólo pueden estar juntos».
¿Están los sacerdotes «equipados» para enfrentarse a la cultura actual?
Este es uno de los principales retos a los que nos enfrentamos hoy en día, tanto en la formación inicial como en la permanente. No podemos quedarnos encerrados en las formas sagradas y hacer del sacerdote un mero administrador de ritos religiosos; hoy atravesamos un tiempo marcado por numerosas crisis globales, con ciertos riesgos relacionados con el crecimiento de la violencia, la guerra, la contaminación ambiental y la crisis económica, todo lo cual repercute luego en la vida de las personas en términos de inseguridad, angustia y miedo al futuro. Y hay una gran necesidad de sacerdotes y laicos capaces de llevar a todos la alegría del Evangelio, como profecía de un mundo nuevo y brújula de orientación en el camino de la vida. Siempre se es discípulo, aunque se haya sido diácono, sacerdote u obispo durante muchos años. Y el discípulo siempre tiene algo que aprender del único Maestro que es Jesús.
Pero, en su opinión, ¿sigue valiendo la pena convertirse en sacerdote hoy en día?
A pesar de todo, sigue valiendo la pena seguir al Señor por este camino, dejarse seducir por Él, entregar la vida por su designio. Podemos mirar a María, esta joven doncella de Nazaret que, aunque turbada por el anuncio del ángel, eligió arriesgarse a la fascinante aventura de la llamada, convirtiéndose en Madre de Dios y Madre de la humanidad. Con el Señor, ¡nunca se pierde nada! Y quisiera decir una palabra a todos los sacerdotes, especialmente a los que en este momento están desanimados o heridos: el Señor nunca rompe su promesa. Si Él los ha llamado, no les faltará la ternura de su amor, la luz del Espíritu, la alegría del corazón. De muchas maneras Él se manifestará en tu vida de sacerdote. Me gustaría que esta esperanza llegara a los sacerdotes, diáconos y seminaristas de todo el mundo, para consolarlos y animarlos. No estamos solos, ¡el Señor está siempre con nosotros! Y quiere que seamos felices.
La Iglesia celebra el 21 de abril el domingo del Buen Pastor, una fiesta muy presente en el Seminario de Málaga ya que la capilla, que soñó san Manuel González, está dedicada a ella.
Corría el año 1915 cuando don Manuel llegó a Málaga como obispo auxiliar y, desde el primer momento, como recoge el sacerdote Rafael Gómez Marín en su “Geografía de la Iglesia de Málaga”, una de sus principales preocupaciones fue el Seminario que encontró, «de estrechas estancias, pisos elevados, patios sombríos, paredes y suelos siempre mojados de humedad y jamás visitados por el sol». Por ello, como explica el propio Obispo de la época, «me metí en la locura (así lo llamaban no pocos amigos cuerdos), de levantar un nuevo Seminario con un capital de 000 pesetas y de millones de confianza en Él, en unos montes cercanos a la ciudad».
Pero no era un monte cualquiera, ya que, como explica el sacerdote diocesano Antonio Jesús Jiménez, que centró su tesis doctoral en la vida y la obra de san Manuel González, «con su ubicación el Seminario de Málaga quería transmitir a la sociedad por medio de espacios e imágenes visuales los contenidos de la fe, cada vez más ignorados en la época. Pretendía representar así lo invisible con estructuras visibles y siempre con un fin pedagógico».
Cada una de las partes de este “semillero de curas” «revelan la aptitud y sensibilidad de don Manuel González, donde todo está pensado y recreado estéticamente en función de una finalidad catequética. El Seminario Diocesano de Málaga es un gran símbolo cargado de otros símbolos e imágenes que mueven el alma para elevarla a la contemplación y la meditación de las verdades espirituales y virtudes morales».
Algunos de estos símbolos, afirma Jiménez, párroco de Madre del Buen Consejo y San Miguel de Torremolinos, «aluden a vicios morales. Es el caso de los cinco canes en la fachada de la capilla que, como escribió el propio don Manuel en su obra “Un sueño pastoral”, el primer can es un burro casi hombre cubierto con birrete de doctor y lleva el letrero: “irreligiosidad”; el segundo de los canes es un cerdo adormilado con bombín y corbata de señorito que representa la “lujuria”; el tercer can, que ocupa el centro de la serie, es una tortuga y su rótulo es la “pereza”; el cuarto can es un antipático y desgreñado cuervo que entre sus aceradas garras aprieta una bolsa con la significativa cifra: 30 y se llama la “codicia”, y el quinto y último can es una cara de cigüeña con montera de estudiante a la antigua usanza y su rótulo es: “petulancia”. Así, podemos afirmar que los cinco canes son una caricaturización de cinco vicios que el seminarista debe evitar».
Unos vicios que no debían traspasar la puerta del Seminario, ya que en el diseño original la única puerta de entrada al Seminario era la Capilla del Buen Pastor, una capilla diseñada por el propio Obispo, que cuenta con un impresionante sagrario y una gran cruz en cuyo centro está la imagen del Buen Pastor, con la petición: “Pastor Bone, fac nos bonos pastores, animas pro ovibus ponere promptos” (Pastor bueno, haznos buenos pastores, dispuestos a dar la vida por las ovejas).
Un sagrario que se asemeja a una maqueta del propio Seminario y que en la actualidad se está restaurando, ya que se encontraba deteriorado por el paso de los años, como asegura el director de Patrimonio de la Diócesis de Málaga, Miguel Ángel Gamero, «se ha desmontado entero y se ha llevado a cabo una restauración integral, tanto de la estructura de madera como de todos los elementos de plata y dorados, algunos de los cuales se habían desprendido».
Como recuerda una de las biografías más completas de este santo firmada por José Campos Giles, san Manuel quería que «aquel Seminario fuese una cosa de la Eucaristía, y por consiguiente en que todo de ella venga, a ella lleve y vaya desde la roca de sus cimientos hasta la cruz de sus tejados…».
Hay que recordar que la vida de este santo que nació en Sevilla, en 1877, estuvo marcada por una experiencia que vivió siendo un joven sacerdote en Palomares del Río, donde encontró una iglesia descuidada que, como él mismo explicó en sus escritos: «fuime derecho al Sagrario… y ¡qué Sagrario, Dios mío! ¡Qué esfuerzos tuvieron que hacer allí mi fe y mi valor para no salir corriendo para mi casa! Pero no hui. Allí de rodillas… mi fe veía a un Jesús tan callado, tan paciente, tan bueno, que me miraba… La mirada de Jesucristo en esos Sagrarios es una mirada que se clava en el alma y no se olvida nunca. Vino a ser para mí como un punto de partida para ver, entender y sentir todo mi ministerio sacerdotal».
Las malditas guerras destruyen la vida y el futuro de las personas. Además, amenazan o directamente ponen en jaque la estabilidad mundial. En el colmo del despropósito la población civil es protagonista directa del conflicto bélico.
La cultura de la muerte instalada en nuestras sociedades, apoyada por una mayoría sensible, ve con buenos ojos la eutanasia o el aborto; recientemente una mayoría del Parlamento Europeo insta a los Estados a reconocer la interrupción voluntaria del embarazo, como “derecho fundamental”. ¿Dónde quedan los derechos del nonato? Todo un escenario que apunta hacia un cambio de época o hacia nueva etapa en la historia de la humanidad. Habrá que rezar y reflexionar como cristianos hacia dónde queremos ir o hacia dónde estamos yendo porque decisiones y pasos que demos tienen sus consecuencias, en muchos casos de gran trascendencia. Eludir u omitir tomas de postura podría ser, además de pecado grave, muy arriesgado.
Sí, ha vuelto el chiné y no en su acepción de la RAE: tela rameada o de varios colores combinados. Ha vuelto la heroína inhalada por la boca o por la nariz. Sí, ha vuelto ‘fumarse un chino’. Vamos para atrás en muchos aspectos. Algo que estamos a tiempo de revertir si queremos mejorar las cosas.
Las malditas guerras ya no están protagonizadas solo por guerreros, sino que están dirigidas a la población civil, en un término que bien podría acuñarse también como guerra civil. Por cierto, recomiendo ver el documental ’20 días en Mariúpol’, dirigido por Mstyslav Chernov, ganó un Oscar; obra desgarradora que evidencia la crueldad de la guerra.
Mientras la guerra amenaza la estabilidad mundial, Francia reconoce oficialmente en su Constitución la libertad de las mujeres para abortar y una mayoría del Parlamento Europeo insta a los Estados a reconocer la interrupción voluntaria del embarazo, como ‘derecho fundamental’ con 163 votos en contra y 336 likes. ¿Dónde quedan los derechos del nonato?
En medio de todo esto cristianos y cristianas van abandonando silenciosamente sus Iglesias o sencillamente les preguntas quién es Jesucristo y no saben bien qué responderte; conocen más a Cristiano Ronaldo. A eso hay que sumar otras cosas como que los ancianos de Japón prefieren ir a la cárcel para vivir mejor por la precariedad en las condiciones de vida a las que se enfrentan o que un hombre alemán de 71 años con siete hijos transiciona a mujer y se convierte al Islam.
Todo un escenario mundial, como mínimo sorprendente, que apunta hacia un cambio de época o hacia nueva etapa en la historia de la humanidad. Habrá que pensar hacia dónde queremos ir o hacia dónde estamos yendo porque decisiones y pasos que demos tienen sus consecuencias, en muchos casos de gran trascendencia.
La Hna. Carmen Román Martínez O.P., de la Congregación de Santo Domingo, ayuda a profundizar en el Evangelio de hoy, (Jn 6, 52-59).
El evangelio de hoy continúa con el discurso del pan y con una afirmación por parte de Jesús que va a hacer que los judíos suban el tono de su discusión: ¿cómo puede éste darnos a comer su carne? Los judíos entienden las palabras del Maestro en sentido real, no metafórico y por ello las cuestionan.
El pan del que habla Jesús se hace ahora carne que hay que comer. Los judíos discuten cómo puede ser eso, y él responde que es necesario comer la carne del Hijo del hombre y beber su sangre. Jesús no explica el cómo, sino que reafirma la necesidad de este pan y los efectos que produce: la vida eterna y la resurrección en el último día. La insistencia en el comer y el beber son afirmaciones claras de comunión personal con Jesús. No se trata, solo de aceptarle como un Maestro que hay que seguir, sino que se tratar de entrar en comunión vital y existencial con Él. Por medio de la comida y de la bebida uno vive en el otro. Esto sólo puede entenderse desde la experiencia del Resucitado y desde el Espíritu que conducirá a los discípulos a la verdad plena.
La comida eucarística no puede realizarse sin la otra comida: la de hacer de la existencia de Cristo nuestro propio alimento. Quien come permanece en Jesús, en su vida. De la misma manera que el Padre es el horizonte y sustento de la vida de Jesús, así lo es Jesús para quien cree en él y come del pan que el Señor da. Se trata de un pan que llena de sentido la vida del creyente y que le ayuda a afrontarla y superar la muerte. Una nota final clausura el discurso, indicando el lugar: Todas estas cosas dijo en una sinagoga enseñando en Cafarnaúm.
Jesús es el único capaz de saciar al ser humano, frágil y vulnerable; sólo él, su carne y su sangre, dan vida en plenitud porque apangan el hambre y la sed de toda persona. ¿Cómo participamos de la comensalidad que Jesús nos ofrece?
Hna. Carmen Román Martínez O.P. Congregación de Santo Domingo
En la mañana de este jueves, 18 de abril de 2024, se ha presentado en la sede de la Cofradía matriz, el Año Jubilar de la Virgen de la Cabeza.
La mañana ha comenzado con una visita institucional del Obispo al Ayuntamiento iliturgitano. Allí lo esperaba el alcalde de la ciudad de Andújar, D. Francisco Carmona Limón.
Obispo y Primer edil se han reunido en privado, para después, acudir hasta el Salón de Plenos donde ha sido recibido por miembros de la Corporación Municipal y en el que ha firmado el libro de honor. Carmona Limones ha agradecido la presencia de Monseñor Chico Martínez en la casa de todos los andujareños, y a la vez, ha hecho entrega al obispo de varios libros sobre la historia de esta ciudad, así como de aceite de oliva local. Presentes que Don Sebastián ha agradecido profundamente.
Al término, Don Sebastián Chico Martínez ha agradecido la acogida del Alcalde y del resto de la Corporación, y ha recordado que el servicio público desde la administración local y desde la Iglesia converge, siempre, para hacer crecer a la ciudad y en pro de la ciudadanía.
A continuación, se han dirigido a pie hasta la calle Vendederas donde se ubica la sede de la matriz de la patrona de la Diócesis.
Los Medios de Comunicación aguardaban para escuchar al Prelado jiennense anunciar la convocatoria del Año Jubilar en 2027, fecha en la que se conmemora la aparición de la Reina de Sierra Morena, de la Virgen de la Cabeza, al pastor Juan de Rivas.
La Virgen peregrina recorrerá la Diócesis y localidades extra diocesanas en la antesala del 800 aniversario de la Aparición
En la presentación, que han estado presentes el Obispo de Jaén, Monseñor Chico Martínez; el alcalde de Andújar, D. Francisco Carmona Limón, así como el presidente de la Hermandad matriz, D. Manuel José Gómez y el Rector del Santuario, el trinitario, D. Luis Miguel Alaminos; y el Provicario Gral, D. José Antonio Sánchez Ortiz, han dado a conocer los actos más significativos de un Año Santo que comenzará en febrero del 26 con un recorrido dentro y fuera de la Diócesis de la Virgen peregrina.
“La Diócesis dedicará un año, el 2027 a la Virgen de la Cabeza. Un Año Jubilar extraordinario y mariano que prepararemos en colaboración con el Ayuntamiento de Andújar, con la Cofradía matriz y con los Padres Trinitarios, que con tanto celo y mimo, guardan y custodian a la Morenita, así como con las cofradías filiales de otras localidades y otras autoridades municipales y provinciales sin las que este Jubileo tal y como lo tenemos pensado, no podría llevarse a cabo”, ha expresado el Obispo.
Éste ha sido el primer anuncio que ha dado a conocer: la Misión Mariana, que entre el 1 de febrero y el 30 de junio de 2026 hará la talla de la Virgen peregrina por las localidades de la provincia que lo soliciten, así como por otras fuera de la geografía diocesana que cuenten con Hermandad de la advocación de la Cabeza y que así lo soliciten.
Para celebrar este año santo es necesario que la Santa Sede otorgue “Gracia Jubilar” a la Diócesis, por lo que el Obispo ha anunciado que en breve será solicitada al Vaticano.
De igual manera, Monseñor Chico Martínez ha explicado que el 4 de octubre de 2026 se abrirá la Puerta Santa del Año Jubilar, la del Santuario Basílica que custodia a la Virgen de la Cabeza. Será una celebración solemne que marque el punto oficial de partida de este Año Santo de la Iglesia de Jaén.
Del Santuario a Andújar y de Andújar a Jaén
Del mismo modo, se han dado a conocer los traslados de la Virgen de la Cabeza durante el año 2027, que se desarrollarán entre septiembre y octubre.
18 de septiembre: descenso a Andújar
9 de octubre: traslado a Jaén
16 de octubre: traslado a Andújar
23 de octubre: subida al Santuario
Para este centenario, el octavo desde que se apareciera la Virgen a un humilde pastor de Colomera en el corazón de Sierra Morena, también se han previsto cuatro celebraciones pontificales extraordinarias:
En Andújar, en septiembre, con motivo del descenso a la localidad donde es patrona.
En Jaén, el 10 de octubre, durante su estancia en la capital.
Y en el Santuario, el 11 de agosto del 2027 día en el que se conmemora la Aparición.
Por su parte, el presidente de la Hermandad Matriz, D. Manuel José Gómez ha explicado algunos actos que lleva aparejado este centenario jubiloso. Y ha explicado, entre otros asuntos el afamado pintor malagueño, Raúl Berzosa, será el autor del cartel conmemorativo del Centenario.
Durante el Año Jubilar de la Virgen de la Cabeza se han organizado distintas actividades que conmemoren este centenario histórico. Entre otros, la Organización de un Congreso Internacional Mariano y de Religiosidad Popular.
Varias exposiciones con la Virgen de la Cabeza como tema central también salpicarán el Año Jubilar. Una sobre la iconografía de la Virgen de la Cabeza; otra sobre los 100 años de Historia de la Cofradía matriz y una tercera exposición sobre enseres marianos de la Cofradías filiales.
Enmarcados en los actos, se ha previsto la creación del Himno del Jubileo, una cartilla del peregrino con un diploma del Jubileo, así como una obra social en la que puedan participar con sus donativos todas aquellas personas que quieran ayudar a llevar a cabo una empresa solidaria por las personas más desfavorecidas.
La Puerta Santa se cerrará el 8 de diciembre de 2027, solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen.
Para cerrar el acto ha sido el alcalde de Andújar quien ha tomado la palabra para comprometer a la ciudad a través de las representaciones locales que convergen en el consistorio, que el Ayunamiento colaborará con toda la organización del Centenario, porque es un bien para la ciudad y todos sus vecinos, a la vez que ha anunciado que al igual que para el séptimo centenario se levantó un monumento conmemorativo, de igual manera ocurrirá para 2027, cuando el Consistorio lleve a cabo la construcción de un monumento que recuerde la tradición y devoción de Andújar por la Virgen de la Cabeza.
Tanto el alcalde como el obispo han señalado la necesidad de que este Centenario, el octavo de la Aparición, traspase las fronteras de Andújar y de la provincia, para convertirse en una celebración universal de la devoción que cuenta con más tradición en la Diócesis y cuyo eco llega a todos los confines de la tierra.
Junto con estos actos centrales habrá otros muchos, y un calendario específico de la celebración que ya se está elaborando y que se presentará de manera oficial los próximos meses.
ACTOS PREVISTOS CON MOTIVO DEL AÑO JUBILAR
Preparación del Jubileo: traslados de la Virgen Peregrina (1 de febrero – 30 de junio de 2026)
Apertura de la Puerta Santa del Año Jubilar: 4 de octubre de 2026.
Traslados de la Virgen en el 2027:
18 de septiembre: descenso a Andújar
9 de octubre: traslado a Jaén
16 de octubre: traslado a Andújar
23 de octubre: subida al Santuario
Realización de un cartel conmemorativo, obra del artista Raúl Berzosa Fernández
Organización de un Congreso Internacional Mariano / Religiosidad Popular