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León XIV visibiliza la realidad migratoria en la clausura de su viaje apostólico a España: “Necesitamos aprender el lenguaje de la cercanía”

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El Papa, además, ha denunciado a quienes “convierten el sufrimiento ajeno en negocio”.

El Santo Padre ha presidido en la Plaza del Cristo de La Laguna un encuentro con grupos eclesiales y entidades comprometidas con la acogida y la integración de personas migrantes en el archipiélago canario.

Asimismo, ha alertado contra el peligro del migrante “de quedar solo en una ciudad, sin lengua, sin vínculos, sin trabajo, sin confianza y expuesto a quienes se aprovechan de la vulnerabilidad.”

Tenerife, 12 de junio de 2026. León XIV ha presidido este viernes en la Plaza del Cristo de La Laguna un encuentro con grupos eclesiales y entidades vinculadas a la acogida de personas migrantes, en uno de los actos centrales de la jornada de clausura de su viaje apostólico a España. La convocatoria ha permitido acercar al Santo Padre la realidad migratoria que vive el archipiélago a través de testimonios de personas procedentes del continente africano y de América Latina, así como de quienes desarrollan su labor pastoral y social en este ámbito.

“Me ha llamado la atención lo que se ha dicho de esta ciudad: que es una ciudad sin murallas, una ciudad abierta”, ha resaltado León XIV. “Quizá este detalle nos ayude a comprender que las barreras más difíciles de derribar no siempre son de piedra. A veces están en la mirada, en el miedo o en la indiferencia. El mar, que rodea estas islas, trae hasta nosotros historias que no siempre sabemos leer: historias de dolor, de esperanza y de búsqueda. En una ciudad sin murallas, también el corazón está llamado a ensancharse para acogerlas. Por eso necesitamos aprender el lenguaje de la cercanía, ese que se comprende más con las manos que con las palabras”, ha subrayado el Pontífice

El encuentro comenzó con unas palabras de bienvenida del obispo de Tenerife, monseñor Eloy Santiago, quien ha compartido que “la integración, tanto en la sociedad como en la Iglesia, sigue siendo un reto, Santo Padre. Estamos convencidos de que sus palabras en este acto nos animarán a seguir por esa vía de la superación de miedos y prejuicios para abrirnos a la promoción e integración de las personas migrantes en nuestra casa común.

A lo largo del acto han compartido su testimonio Darwin Rivas, sacerdote venezolano destinado en El Hierro quien le ha confiado al Papa que hubo “momentos muy complicados por la cantidad de migrantes que llegaban a una isla pequeña. Hubo días y noches en que quise quedarme en la comodidad, pero pensaba: ¿Qué haría nuestro Señor? Y renovaba el servicio”.

También ha hablado Mbacke, de Senegal, en nombre de la Fundación Canaria El Buen Samaritano, en Tenerife, donde encontró “respeto, paciencia y gente que me dijo: tú vales, tú puedes”, quien recitó al Papa una poesía sobre la historia de los migrantes. Y Khalid Allad de Marruecos que contó su travesía en patera para alcanzar la costa y la ayuda que recibió de la Fundación Don Bosco. Por último, Thalia de Colombia, quien pidió al Papa que “bendiga a todas las personas que tienen la necesidad de migrar, de alejarse de su tierra, de su familia para que siempre encuentren el apoyo”.

Una denuncia de las mafias
En sus palabras, el Papa León XIV ha condenado firmemente a quienes se aprovechan de los migrantes: “desde esta plaza quiero dirigir una palabra clara a quienes se aprovechan de la desesperación; a quienes organizan rutas de muerte, trafican con personas, retienen documentos, explotan trabajadores, amenazan mujeres, engañan familias y convierten el sufrimiento ajeno en negocio”.

“El dinero arrancado a la vulnerabilidad de los pobres no dará paz, ni honor, ni futuro. Por cada vida perdida, cada familia engañada, cada cuerpo sometido, cada mujer amenazada, cada trabajador explotado habrán de comparecer ante la justicia divina. Rompan esas cadenas y liberen a quienes tienen bajo dominio. Devuelvan lo arrebatado y reparen cuanto puedan. Vuelvan mientras aún hay tiempo, porque la misericordia de Dios puede alcanzar incluso al pecador más endurecido”, ha expresado el Pontífice.

En contraposición, el Papa ha expresado un sincero agradecimiento a “Cáritas diocesana, a la Delegación diocesana de Migraciones, a las parroquias y a tantas realidades eclesiales y civiles que van más allá del primer auxilio y acompañan procesos de protección, promoción e integración. Gracias por hacer posible que quien un día fue acompañado pueda convertirse en puente para otros, devolviendo el amor recibido. Cuando quien necesitó una mano comienza a tender la suya, la caridad recibida se transforma en responsabilidad compartida”.

La integración reconstruye el futuro
“La asistencia coloca bálsamo en la herida y la integración reconstruye el futuro. (…) Integrar es un camino recíproco: quien llega aprende a habitar una tierra nueva, y quien recibe aprende a ensanchar su propia casa sin diluir su identidad ni cerrar el corazón al encuentro”, ha expresado el Papa.

León XIV ha recordado: “cada vida perdida en estas rutas es un fracaso para la familia humana. No obstante, existe también un naufragio silencioso después de la llegada: quedar solo en una ciudad, sin lengua, sin vínculos, sin trabajo, sin confianza y expuesto a quienes se aprovechan de la vulnerabilidad. Integrar es impedir ese segundo naufragio. Es ayudar a que quien llegó lastimado no quede fijado para siempre en su dolor, sino que pueda volver a ponerse en pie, reconocer sus dones y ofrecerlos a la comunidad”.

“Después de viajes difíciles y, en ocasiones, de varios intentos buscan a alguien que les diga, con los gestos antes que con las palabras: tu vida no es un descarte, tu sufrimiento no es invisible, tu dignidad no ha quedado disuelta en las aguas que has atravesado. Pero buscan también algo más: una posibilidad concreta de recomenzar, de aprender, de trabajar, de servir, de participar, de no quedar encerrados para siempre en la condición de víctimas”, ha recalcado León XIV.

Finalizado el encuentro, León XIV recorrió las calles, saludando a personas vulnerables acogidas en distintos centros de la Iglesia en la ciudad, entre ellas personas mayores, personas en situación de pobreza y personas con diversidad funcional. El próximo hito de esta etapa canaria es la Eucaristía en la Explanada Portuaria de Los Llanos, en Santa Cruz de Tenerife, momento de despedida y acción de gracias por el viaje apostólico.

«Todos somos migrantes, peregrinos hacia la patria celestial»: León XIV se hace prójimo en Las Raíces

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León XIV ha querido empezar el día en Tenerife junto a los más invisibles. En el centro de acogida Las Raíces, a las afueras de La Laguna, el Papa se ha encontrado cara a cara con migrantes que cruzaron el Atlántico, en un entorno complicado como es el centro de acogida de Las Raíces. Fue un encuentro íntimo, sin grandes escenarios, donde personas de credos distintos se reconocían hermanadas por una misma travesía. Hablándoles en francés, la lengua de la mayoría, el Papa les dejó una certeza: «Todos, de algún modo, somos migrantes, todos somos peregrinos en camino a la patria celestial».

Texto: Bernabé Villalba Silva

 

La Laguna amaneció como amanece casi siempre: nublada, húmeda, con ese fresco que se cuela hasta en los huesos. Pero bajo el cielo gris, en Las Raíces, había una alegría peculiar. Un joven gambiano lo resumía con una sonrisa: es musulmán, contaba, pero ve en León XIV «un papa de paz, un papa de humanidad», y solo con pensar en verle se le iluminaba la cara. No era una excepción. Allí esperaban hombres y mujeres, madres con sus hijos, familias enteras, todos apuntados en unas listas para poder estar; todos con el mismo deseo sencillo de ver y conocer al Papa.

Entre quienes aguardaban había al menos cuarenta católicos que habían cruzado el mar en busca de una vida mejor. Pero lo que de verdad unía a aquella asamblea era algo profundo: la experiencia de haberse jugado la vida en el agua, el dolor de ver morir a amigos y familiares en la travesía, y el desconcierto de tocar tierra para encontrarse después sin poder trabajar, esperando en un campamento. En Las Raíces, el protagonismo no era de las instituciones, sino de ellos y de quienes les devuelven, día a día, la dignidad que el camino pudiera parecer que les arrebató.

Las voces de los que cruzaron
Dos testimonios pusieron voz a esa realidad. Habló primero un joven migrante con algo de timidez. Dio las gracias por ser escuchado y confesó que muchas veces el camino es difícil, lleno de miedo, de tristeza y de soledad. No pedía grandes cosas: «trabajar, cuidar de la familia y vivir con dignidad». Y agradeció al Papa, sencillamente, «su corazón cercano».

Después tomó la palabra una madre, y su voz sonó potente, y no solo por el altavoz: hablaba con una fuerza de quien ha vuelto a vivir. Recordó que nadie abandona su tierra, su familia y sus raíces por voluntad propia cuando puede vivir en paz, y describió el Atlántico como lo que es para tantos: hambre, frío, desesperación y, muchas veces, muerte. De esa boca salió la petición más nítida de la mañana: «No pedimos privilegios. No pedimos compasión. Pedimos respeto, humanidad y la oportunidad de vivir con dignidad», suplicando que las fronteras no se conviertan «en muros de indiferencia».

Antes de que llegara el Papa, esa misma mujer había compartido entre algunos una historia que no estaba en el guión. Era musulmana, y llegó a Cristo en mitad del sufrimiento: cuando la enfermedad de su hija la empujó a entrar en una iglesia a rezar, se sintió acogida, sostenida, y allí se convirtió al catolicismo. Su testimonio, el de alguien que cruzó dos veces —el mar y la fe—, sonaba verdaderamente potente.

«El amor de Dios no conoce fronteras»
Cuando llegó su turno, León XIV pronunció su discurso en francés, para que la mayoría —senegaleses, en su mayor parte— pudiera entenderle, y saludó también en inglés. Su mensaje fue como una caricia: «El amor de Dios no conoce fronteras ni hace distinciones, se da a todos».

Confesó que, escuchando los testimonios, pensaba en sus corazones, heridos por tantas dificultades, «pero ayudados por otros corazones abiertos y generosos». Quiso desmontar la mirada que reduce al migrante a un problema, recordando que las migraciones «tienen una palabra importante que decir», pues pueden ser ocasión de encuentro y de enriquecimiento mutuo entre los pueblos. Y reunió a todos bajo una misma condición compartida: la de peregrinos. «Todos, de algún modo, somos migrantes», repitió, antes de pedir un compromiso a la altura de lo escuchado: «Ayudémonos a hacer de esta travesía un lugar más humano para todos».

Cuando el Papa se despidió, La Laguna ya no estaba nublada, es algo que suele pasar cuando sale el sol, también en el campamento había salido algún rallo de luz. El centro no podría llamarse de otro modo: allí aguardaban personas arrancadas de su tierra que, lejos de casa, intentan echar raíces nuevas en un suelo que no eligieron. León XIV se marchaba dejándoles claro que en esa travesía nadie camina solo, porque todos peregrinan hacia la misma patria. Y que ninguna frontera, ni la del mar ni la de los papeles, está por encima de la dignidad de una persona.

 

Papa León: El Hierro «esa isla pequeña en extensión pero grande en humanidad»

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Ha comenzado el primer viaje de un Papa a Canarias. León XIV ha tenido desde Arguineguín, un recuerdo para la isla de El Hierro y la acogida dispensada a tantos migrantes que han llegado a sus costas, al hacer memoria del texto evangélico referido a la acogida, visita, ayuda a enfermos y vulnerables. «Lugares como en El Hierro, ese mandato adquiere una fuerza literal y dolorosa. Esa isla pequeña en extensión pero grande en humanidad ha visto llegar a miles de personas arrancadas de su tierra y confiadas a la fragilidad de un cayuco», señaló el Pontífice.

León XIV ha lanzado un firme llamamiento a favor de la dignidad de las personas migrantes y de una mayor conciencia ante el drama humanitario que se vive en la ruta atlántica.

Durante su intervención, el Santo Padre afirmó que «no podemos acostumbrarnos a contar muertos» y recordó que «la dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera». Dirigiéndose especialmente a los migrantes presentes, subrayó que no son cifras ni expedientes, sino personas con una historia, una familia y sueños que merecen ser respetados.

El Santo Padre pidió que el mar deje de convertirse en un «cementerio sin lápidas» y reclamó un compromiso real para promover vías seguras de migración, reforzar las labores de rescate, ofrecer una acogida digna y combatir las redes que se aprovechan del sufrimiento humano.

El acto incluyó también los testimonios de personas vinculadas a la acogida y atención de migrantes, poniendo rostro a una realidad que el Pontífice quiso situar en el centro de la conciencia de Europa y de toda la comunidad internacional.

La última etapa del viaje apostólico de León XIV ya tiene Guía del Peregrino: publicada la edición de Canarias

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Tras su paso por Madrid y Barcelona, el Santo Padre llega a Gran Canarias para la última etapa de su visita a España. El Comité Nacional ha publicado la Guía del Peregrino para seguir este tramo final del viaje apostólico del Papa León XIV, un documento que reúne los actos abiertos al público y las indicaciones prácticas para participar en ellos durante las jornadas del 11 y 12 de junio.

La publicación reúne toda la información necesaria para participar en los actos abiertos del Santo Padre en Gran Canaria y Tenerife, los días 11 y 12 de junio.

El documento incluye los recorridos del papamóvil, los detalles de acceso a las celebraciones y diez recomendaciones para vivir las que serán las últimas jornadas del viaje apostólico

Las Palmas de Gran Canaria, 10 de junio de 2026. El Comité Nacional ha publicado la Guía del Peregrino para la etapa canaria del viaje apostólico del Papa León XIV, un documento que reúne los actos abiertos al público y las indicaciones prácticas para participar en ellos durante las jornadas del 11 y 12 de junio.

Tras su paso por Madrid y Barcelona, el Santo Padre llega a Gran Canarias para la última etapa de su visita a España. Será también una visita histórica para el archipiélago, que recibirá por primera vez a un Pontífice. Durante dos intensas jornadas, León XIV participará en encuentros con personas migrantes, celebraciones litúrgicas y actos pastorales que concluirán con la Santa Misa de despedida en Santa Cruz de Tenerife.

Canarias, última parada del viaje apostólico
La guía ofrece horarios, información de accesos, ubicaciones y recomendaciones para los asistentes a los distintos actos presididos por el Papa. También incorpora los recorridos que están previstos para el papamóvil, información actualizada y una serie de consejos prácticos para facilitar la participación de los peregrinos.

La última etapa del viaje apostólico estará marcada por dos de los ejes que han acompañado la visita de León XIV a España: la cercanía a las personas migrantes y la celebración de la fe junto al pueblo de Dios.

Entre la acogida y la celebración
La visita comenzará el jueves 11 en el puerto de Arguineguín, con un encuentro dedicado a las realidades de integración de las personas migrantes. Desde allí, el Santo Padre se trasladará a la capital, donde recorrerá las calles de Vegueta antes de mantener un encuentro con obispos, sacerdotes, religiosos y agentes de pastoral en la Catedral de Santa Ana.

Por la tarde, León XIV presidirá la Santa Misa en el Estadio de Gran Canaria, una de las celebraciones más multitudinarias de todo el viaje apostólico y el acto central de su estancia en la isla.

La jornada del viernes 12 comenzará en Tenerife con un encuentro con personas migrantes acogidas en el centro Las Raíces y continuará con un acto dedicado a las realidades de integración en San Cristóbal de La Laguna.

La visita concluirá con la celebración de la Santa Misa en la explanada portuaria de Los Llanos, junto al mar, una Eucaristía de acción de gracias que pondrá el broche final al viaje apostólico de León XIV por España.

Cuatro recorridos para saludar al Papa
La publicación incorpora los cuatro recorridos en papamóvil previstos del Santo Padre durante su estancia en Canarias. El primero discurrirá por el entorno de Vegueta hasta la Catedral de Santa Ana. El segundo tendrá lugar en las inmediaciones del Estadio de Gran Canaria antes de la celebración eucarística.

Al día siguiente, León XIV recorrerá en un vehículo eléctrico adaptado las calles del casco histórico de La Laguna y, posteriormente, atravesará algunos de los principales espacios urbanos de Santa Cruz de Tenerife antes de llegar al puerto para la celebración de clausura.

La guía señala asimismo los puntos recomendados para seguir el paso del Papa y acompañarle durante sus desplazamientos por ambas islas.

El Estadio de Gran Canaria y el puerto de Tenerife, los actos con mayor afluencia
Las dos celebraciones eucarísticas previstas en Canarias concentrarán la mayor asistencia de peregrinos y cuentan con información detallada de acceso.

La Santa Misa del Estadio de Gran Canaria se celebrará el jueves 11 a las 18:30 h y requerirá acreditación, pulsera identificativa y entrada nominativa. Por su parte, la Misa de despedida en el puerto de Santa Cruz de Tenerife tendrá lugar el viernes 12 a las 12:15 h y contará con acceso por sectores asignados.

La guía recoge además información específica sobre horarios de apertura, movilidad, servicios sanitarios, puntos de agua y recomendaciones para facilitar la llegada y permanencia de los asistentes.

Consejos prácticos para todos los peregrinos
Una página final reúne diez recomendaciones para vivir la visita del Santo Padre en Canarias, con indicaciones sobre accesos, horarios, objetos permitidos, transporte público y servicios disponibles en cada recinto.

La organización recomienda acudir con suficiente antelación, llevar protección solar, agua y la documentación necesaria para acceder a los actos, así como seguir las indicaciones de los voluntarios y de los equipos de seguridad.

Dónde consultar la guía
La Guía del Peregrino de Canarias puede consultarse en la web oficial del Viaje.

No podemos acostumbrarnos al sufrimiento: la Iglesia refuerza su compromiso con las personas migrantes en la Ruta Atlántica.

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La visita del Papa León XIV a Canarias pone el foco sobre una de las fronteras más mortíferas del mundo y sobre la labor de acogida, acompañamiento y esperanza que desarrollan numerosas comunidades eclesiales a ambos lados del Atlántico. Todo ello constituye una oportunidad histórica para visibilizar la movilidad humana en la Ruta Atlántica, donde miles de personas han llegado en condiciones extremas o han perdido la vida en el mar.

De esta forma, la Iglesia está presente y actúa cada día a lo largo de toda la ruta migratoria acompañando a las personas en los territorios de origen, tránsito, destino y retorno. Todo ello se concreta a través de parroquias, diócesis, congregaciones y organizaciones que acogen, protegen y acompañan a migrantes, refugiados y víctimas de trata, ofreciendo acogida, escucha, asistencia humanitaria, apoyo a la integración y acompañamiento espiritual, desde la convicción de la dignidad inviolable de toda persona.

La movilidad humana es uno de los grandes desafíos del presente, que requiere procesos de acogida integral, inclusión y convivencia, más allá de la gestión de fronteras. En este contexto se consolida la Red Eclesial de Hospitalidad Atlántica (REHA), que agrupa a más de 30 diócesis y organizaciones comprometidas con la acogida y el acompañamiento a lo largo de la ruta.
Como recuerda Mons. Victor Ndione, obispo de Nouakchott y presidente de la Comisión Episcopal para las Personas en Movilidad de Mauritania, la migración nos interpela a todos como Iglesia y, por ello, promueve una hospitalidad que genera encuentro, vínculos y sociedades más cohesionadas, entendida no solo como respuesta asistencial, sino como reconocimiento de la dignidad de cada persona y transformación mutua entre quienes llegan y quienes acogen.

Con todo ello, la visita del Santo Padre a Canarias se presenta como una ocasión para escuchar el sufrimiento de quienes cruzan la Ruta Atlántica y reconocer el trabajo de las comunidades que evitan que las personas queden reducidas a cifras. La REHA participará en espacios de reflexión vinculados al Simposio Internacional sobre Migraciones en Tenerife y reafirma su compromiso de cooperación entre territorios.

Así se subraya la necesidad de promover vías seguras y legales de movilidad humana, proteger derechos fundamentales, apoyar iniciativas comunitarias de acogida e integración y abordar las causas que obligan a migrar, defendiendo el derecho a no emigrar. Finalmente, la Red Eclesial de Hospitalidad Atlántica reafirma su compromiso de convertir la Ruta Atlántica en un espacio de solidaridad, fraternidad y futuro compartido, promoviendo la hospitalidad como expresión del Evangelio y la construcción de un mundo más humano, justo y esperanzador para todas las personas.

El Obispo de Jaén anima a rezar por la santificación de los sacerdotes en la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

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La Iglesia celebra hoy la Jornada Mundial de Oración por la Santificación de los Sacerdotes, una cita que tiene lugar cada año en la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús y que invita a todo el Pueblo de Dios a encomendar a quienes han recibido el ministerio sacerdotal para que vivan con fidelidad y alegría su vocación.

Con motivo de esta jornada, el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, que se encuentra en Tenerife acompañando al Papa León XIV en su visita apostólica, ha querido dirigir unas palabras de cercanía y gratitud a los sacerdotes de la Diócesis, agradeciendo su entrega cotidiana al servicio de las comunidades cristianas y animándolos a seguir configurando su vida con el Corazón de Cristo, Buen Pastor.

“La santidad sacerdotal no es un ideal reservado a unos pocos, sino la llamada concreta que cada presbítero recibe para transparentar en su vida el amor de Jesucristo”, recuerda el Obispo, quien pide también a los fieles diocesanos que sostengan con su oración a sus sacerdotes y recen por las vocaciones al ministerio ordenado.

La Jornada Mundial de Oración por la Santificación de los Sacerdotes fue instituida en 1995 por San Juan Pablo II, coincidiendo con la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. El Papa polaco hizo suyo el deseo expresado por la entonces Congregación para el Clero de dedicar una jornada especial a pedir por la santidad de los presbíteros, convencido de que la renovación de la Iglesia pasa necesariamente por la santidad de sus pastores.

En la carta dirigida a los sacerdotes con ocasión del Jueves Santo de aquel año, San Juan Pablo II escribía: “Deseo que esta Jornada ayude a los sacerdotes a vivir conformándose cada vez más plenamente con el corazón del Buen Pastor“. Un llamamiento que sigue resonando hoy y que continúa siendo renovado por el Sucesor de Pedro, el Papa León XIV.

La elección de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús para celebrar esta jornada no es casual. El Corazón de Cristo manifiesta el amor infinito de Dios por la humanidad y constituye el modelo al que está llamado todo sacerdote, servidor del Evangelio y signo de la presencia misericordiosa del Señor entre los hombres.

Monseñor Chico Martínez ha recordado, también, a los sacerdotes mayores, enfermos o que viven situaciones de especial dificultad, agradeciendo el testimonio de quienes han entregado su vida al servicio de Dios y de la Iglesia. Asimismo, ha invitado a toda la Diócesis a pedir al Señor el don de nuevas vocaciones sacerdotales “según el Corazón de Cristo”, capaces de anunciar el Evangelio con autenticidad y esperanza en el mundo actual.

En esta jornada de oración, la Iglesia de Jaén eleva una súplica especial por todos sus sacerdotes para que, fortalecidos por la gracia de Dios, sigan siendo testigos fieles de Jesucristo y servidores generosos de sus hermanos.

La Catedral de Jaén acogerá una ordenación sacerdotal el próximo 27 de junio

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El diácono, José Extremera, natural de Martos y perteneciente a la parroquia de Santa Marta de la ciudad de la Peña, recibirá el sacramento del orden sacerdotal el próximo sábado 27 de junio.

La celebración eucarística tendrá lugar en la Catedral de Jaén a las 11 de la mañana y estará presidida por Don Sebastián Chico Martínez.

Desde el Seminario de Jaén dan gracias “al Señor, el dueño de la míes y Buen Pastor, por este acontecimiento tan alegre para toda la Iglesia de Jaén, a la vez que seguimos orando para que haya jóvenes dispuestos a responder con generosidad a la llamada del Señor, rezando especialmente por los jóvenes y las vocaciones al sacerdocio”.

Extremera fue ordenado diácono el pasado mes de octubre y desde entonces desarrolla su ministerio como diácono en la parroquia de Cristo Rey de Jaén, labor que compagina con estudios en la Universidad Pontificia de Salamanca.

La invitación se hace extensiva a todas las comunidades y fieles del Pueblo Santo de Dios que camina en Jaén, invitándoles a participar en tan gran alegría para la Iglesia diocesana del Santo Reino.

Retiro de los miembros de Iglesia por el Trabajo decente

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Inicio de la jornada: fe, trabajo y dignidad humana

Entre cantos, oración, silencio y diálogo fraterno, en un retiro en la Parroquia de San Juan de la Cruz la Iniciativa Diocesana “Iglesia por el Trabajo Decente” vivió una jornada de encuentro y esperanza bajo el lema “El trabajo digno: llamada cristiana al servicio y a la esperanza”. A la luz del Evangelio y de la llamada de Dios en la vida cotidiana, los participantes reflexionaron sobre la dignidad inviolable de toda persona, recordando que su valor no depende del empleo, del salario ni de la productividad, sino de ser hija e hijo de Dios.

Tras mirar la realidad global a la luz de los criterios de la Doctrina Social de la Iglesia, han reafirmado su compromiso de acompañar situaciones concretas para restaurar la dignidad e imagen de Dios en el mundo del trabajo.

La meditación puso el foco en quienes sufren el desempleo, la precariedad y la vulneración de sus derechos, invitando a mirar a cada persona desde su dignidad y no desde su utilidad. Frente a una visión que reduce el trabajo a mera rentabilidad, se reafirmó su vocación humanizadora: espacio de crecimiento, servicio y participación en la obra creadora de Dios. La jornada dejó una convicción compartida: una sociedad más justa comienza cuando se reconoce y defiende la dignidad de cada trabajador, sembrando esperanza allí donde parece faltar.

Realidades que interpelan al mundo laboral

Las aportaciones compartidas pusieron rostro a las heridas de nuestro tiempo: la incertidumbre de los jóvenes, la precariedad laboral, las dificultades de las personas migrantes, duras jornadas y falta de medios en el sector de la hostelería, la temporalidad crónica de la campaña de la aceituna, la desprotección de las empleadas del hogar, la siniestralidad laboral, el cansancio de tantos trabajadores y la creciente dificultad para acceder a una vivienda digna. Junto a estas preocupaciones, también surgieron testimonios de compromiso y solidaridad en el acompañamiento de personas migrantes, familias amenazadas por desahucios, trabajadores en situación precaria, defensores de los servicios públicos, parados de larga duración, trabajadores autónomos, bomberos que viven la precariedad ante la nueva campaña de incendios este verano, que hacen visible una esperanza que nace cuando las personas caminan juntas.

De manera especial, la reflexión se detuvo en los “cansados y agobiados” del Evangelio. En medio de estas realidades, se recordó que Cristo a través de nuestro compromiso sigue acompañando a cada persona, ofreciendo consuelo, fortaleza y esperanza para seguir adelante.

Propuestas de acción y compromiso social. Llamada cristiana al servicio y a la esperanza en la diócesis.

Lejos de quedarse en abstracciones teóricas, el encuentro concluyó con una firme hoja de ruta para que las parroquias y movimientos actúen como espacios estables de acogida, escucha y asesoramiento, nombrando responsables en cada comunidad para acompañar legalmente a los migrantes así como potenciar decididamente la Pastoral del Trabajo, sensibilizando sobre la realidad laboral y los derechos de los trabajadores Para impulsar la participación activa en esos espacios de acogida, acompañamiento, diálogo y transformación social, con el deseo de convertir la reflexión en acciones que generen cambios reales en las comunidades, los participantes han subrayado la necesidad de fortalecer la colaboración entre parroquias, sindicatos y entidades eclesiales y sociales. Los testimonios compartidos pusieron en valor la solidaridad que abre caminos de esperanza

Diálogo con el mundo sindical y defensa de la paz

La jornada reafirmó la importancia del diálogo entre la Iglesia, el mundo sindical y los agentes sociales como herramienta para defender la dignidad de los trabajadores. Asimismo, se destacó el compromiso con la paz “desarmante y desarmada” y la justicia social, que defiende el Papa León XIV, planteándose una futura reflexión sobre las implicaciones e interrogantes éticos y sociales, así como el modelo de desarrollo local que se quiere promover en relación con el Centro Tecnológico de Desarrollo y Experimentación CETEDEX, previsto en la ciudad, cuya actividad está vinculada al ámbito militar.

Clausura y envío a la misión

El retiro concluyó con una oración compartida en la que se pidió a Dios la gracia de seguir construyendo una sociedad más justa y fraterna. Los participantes expresaron su deseo de continuar llevando la luz del Evangelio al mundo del trabajo, convencidos de que detrás de cada empleo, de cada jornada y de cada esfuerzo cotidiano hay una persona, una familia y una historia que merecen respeto, reconocimiento y esperanza. Como síntesis de la jornada, quedó una llamada firme a no permanecer indiferentes y a seguir trabajando por una cultura que ponga siempre a la persona en el centro.

Con el canto final “Id y enseñad”, recibieron el envío a ser semilla, levadura y testigo en medio del mundo, llevando allí donde haya cansancio, precariedad o desesperanza el anuncio de un Reino de amor, justicia y paz. Lxs asistentes regresaron a sus comunidades con renovada ilusión y con la certeza de que cada gesto de servicio, cada defensa de la dignidad humana y cada compromiso por la justicia son una poderosa señal de esperanza para nuestro tiempo.

María de la Cabeza peregrina a Santa Bárbara, San Agustín y San Juan de Ávila de Linares

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Del 1 al 3 de junio la imagen peregrina de la santísima virgen de la Cabeza peregrina ha hecho parada en las tres comunidades linarenses en su recorrido por la ciudad minera.

La imagen fue trasladada desde Beas de Segura donde fue recibida calurosamente por la comunidad de Santa Bárbara donde la Real hermandad de la Virgen de la Cabeza fue la encargada de preparar durante el primer día las catequesis de niños y pequeños junto con la Eucaristía y despedida hasta la parroquia de san Agustín donde fue llevada por sus hijos.

En la parroquia del santo obispo de Hipona, recibió la visita del colegio de salesianos y fieles que después de la celebración eucarística fue trasladada hasta el barrio de la Zarzuela donde fieles del humilde barrio de San Juan de Ávila la recibieron entre vivas y aplausos.

El día 3 de junio se acercaron a lo largo del día fieles y curiosos en esta histórica visita. Al finalizar la visita, fue trasladada a la parroquia de san José por costaleros del grupo parroquial que en la calurosa tarde llevaron a la Santísima Virgen con fe y devoción. Damos gracias a Dios que a través de la santísima virgen nos bendice con su presencia e intercesión y que Ella nos ayude a preparar el corazón ante el gran jubileo del 800 aniversario de la aparición de la Virgen de la Cabeza.

¡Viva la virgen de la Cabeza!

¡Viva su cofradía de Linares!

¡Viva Linares!

Comunidades parroquiales de Linares

El Obispo de Jaén continúa participando del Viaje Apostólico de Su Santidad

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El Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, se trasladó el pasado martes a Barcelona junto al episcopado español, para acompañar al Papa León XIV en su viaje apostólico a España.

Monseñor Chico Martínez participó, junto a otros prelados, en la vigilia de oración celebrada en el Estadio Olímpico Lluís Companys de la ciudad condal. El hilo conductor de la tarde fue la figura evangélica de Nicodemo: como él, todos somos, dijo el Papa, «peregrinos en la noche», buscadores de verdad en medio de la oscuridad de la propia vida.

Durante este encuentro, tres jóvenes compartieron experiencias marcadas por el sufrimiento: el vacío de una sociedad que lo reduce todo al éxito y a la imagen, la depresión y el intento de suicidio, la violencia familiar vivida en la infancia y el camino del perdón. León XIV respondió a cada uno con cercanía y hondura; recordó la necesidad de cultivar una sana inquietud que impulse a buscar lo esencial, una luz capaz de iluminar el camino y responder al profundo deseo de verdad y felicidad que habita en el corazón humano.

“Jesús recoge nuestras lágrimas y el grito de nuestro sufrimiento que otros no escuchan”. “Somos pecadores perdonados, estamos en paz y somos capaces de perdonar”. “No estamos llamados a juzgar las noches, sino a ponernos en camino”, afirmó el Santo Padre.

La jornada del miércoles continuó con la participación de Don Sebastián en el rezo del Santo Rosario presidido por el Papa en la Abadía de Montserrat. Durante esta oración mariana, el Sucesor de Pedro exhortó a renunciar a las palabras hirientes, al juicio precipitado, a la murmuración y a la calumnia, para abrir paso a la esperanza y a la paz. Asimismo, destacó el profundo significado de la imagen de la Virgen de Montserrat, señalando que sostiene en su mano derecha la esfera del mundo como signo de su solicitud materna por toda la humanidad. “Ella nos invita a reconocernos hermanos y hermanas, donde nadie quede excluido y donde la comunión sea más fuerte que toda división”, expresó.

Por la tarde, el Obispo de Jaén participó en la celebración de la Eucaristía presidida por León XIV en la Basílica de la Sagrada Familia. En el marco del centenario de la muerte de Antoni Gaudí, el Papa recordó la figura del genial arquitecto y subrayó que este templo constituye un auténtico “signo de unidad y de concordia”. “La Sagrada Familia es mucho más que un monumento: es un signo de unidad y concordia que invita a toda Cataluña a alzar la mirada hacia Dios”, afirmó León XIV.

En su homilía, el Santo Padre recordó además que la Iglesia se edifica constantemente sobre Cristo, fundamento y meta de la vida cristiana: “Todos somos piedras vivas de una obra que sigue construyéndose, con Cristo como fundamento y meta de nuestro camino”.

Al término de la celebración tuvo lugar uno de los momentos más significativos de la jornada: la bendición de la torre de Jesucristo. Con la culminación de esta torre, que alcanza los 172 metros de altura, la Basílica de la Sagrada Familia se convierte en la iglesia más alta del mundo.

La presencia del Obispo del Santo Reino en estos actos ha sido una nueva ocasión para expresar la comunión de la Iglesia de Jaén con el Sucesor de Pedro. Las palabras del Papa, centradas en la esperanza, la fraternidad, la búsqueda sincera de la verdad y la llamada a alzar la mirada hacia Dios, constituyen una invitación para todos los fieles a vivir su fe con renovado entusiasmo y a ser testigos del Evangelio en medio de la sociedad actual.

Francisco Javier Cova
Secretario particular del Obispo de Jaén

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