La visita del Papa León XIV a Canarias pone el foco sobre una de las fronteras más mortíferas del mundo y sobre la labor de acogida, acompañamiento y esperanza que desarrollan numerosas comunidades eclesiales a ambos lados del Atlántico. Todo ello constituye una oportunidad histórica para visibilizar la movilidad humana en la Ruta Atlántica, donde miles de personas han llegado en condiciones extremas o han perdido la vida en el mar.
De esta forma, la Iglesia está presente y actúa cada día a lo largo de toda la ruta migratoria acompañando a las personas en los territorios de origen, tránsito, destino y retorno. Todo ello se concreta a través de parroquias, diócesis, congregaciones y organizaciones que acogen, protegen y acompañan a migrantes, refugiados y víctimas de trata, ofreciendo acogida, escucha, asistencia humanitaria, apoyo a la integración y acompañamiento espiritual, desde la convicción de la dignidad inviolable de toda persona.
La movilidad humana es uno de los grandes desafíos del presente, que requiere procesos de acogida integral, inclusión y convivencia, más allá de la gestión de fronteras. En este contexto se consolida la Red Eclesial de Hospitalidad Atlántica (REHA), que agrupa a más de 30 diócesis y organizaciones comprometidas con la acogida y el acompañamiento a lo largo de la ruta.
Como recuerda Mons. Victor Ndione, obispo de Nouakchott y presidente de la Comisión Episcopal para las Personas en Movilidad de Mauritania, la migración nos interpela a todos como Iglesia y, por ello, promueve una hospitalidad que genera encuentro, vínculos y sociedades más cohesionadas, entendida no solo como respuesta asistencial, sino como reconocimiento de la dignidad de cada persona y transformación mutua entre quienes llegan y quienes acogen.
Con todo ello, la visita del Santo Padre a Canarias se presenta como una ocasión para escuchar el sufrimiento de quienes cruzan la Ruta Atlántica y reconocer el trabajo de las comunidades que evitan que las personas queden reducidas a cifras. La REHA participará en espacios de reflexión vinculados al Simposio Internacional sobre Migraciones en Tenerife y reafirma su compromiso de cooperación entre territorios.
Así se subraya la necesidad de promover vías seguras y legales de movilidad humana, proteger derechos fundamentales, apoyar iniciativas comunitarias de acogida e integración y abordar las causas que obligan a migrar, defendiendo el derecho a no emigrar. Finalmente, la Red Eclesial de Hospitalidad Atlántica reafirma su compromiso de convertir la Ruta Atlántica en un espacio de solidaridad, fraternidad y futuro compartido, promoviendo la hospitalidad como expresión del Evangelio y la construcción de un mundo más humano, justo y esperanzador para todas las personas.

