«Ungidos para anunciar la Buena Nueva»

Diócesis de Tenerifehttp://obispadodetenerife.es/
El Obispado de Tenerife está situado en San Cristobal de La Laguna. La jurisdicción de la diócesis comprende Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro.

El obispo presidió en la mañana de este martes en la Catedral la llamada Misa Crismal. Al comienzo de la celebración, Bernardo Álvarez hizo suyo y leyó el mensaje enviado por el presidente de la Conferencia Episcopal Española al arzobispo de Bruselas ante los atentados ocurridos en esa ciudad. De este modo expresaba la repulsa a los atentados, el pesar y oración por las víctimas, y la cercanía de la Iglesia diocesana para con las familias.

En la homilía el prelado nivariense, dirigiéndose a todos, pero particularmente al más de centenar de sacerdotes venidos de las cuatro islas que conforman esta diócesis, les recordaba que había recibido una unción especial del Espíritu para ser «instrumentos del amor de Cristo. Somos instrumentos de su amor misericordioso. Hemos de considerarnos, por tanto, como servidores de la misericordia de Dios para la humanidad de nuestro tiempo».

«Nuestra misión, ciertamente es importante y necesaria. Incluso nos puede parecer ‘sobre humana’, porque ciertamente lo es. Su eficacia no proviene de nuestras fuerzas, sino del poder de Dios – les alentó Álvarez.

Por otra parte, el obispo recordó a los presentes que forman parte de «pueblo ungido, con una misión salvífica» consistente es anunciar la Buena nueva a todos, especialmente a los pobres, enfermos, oprimidos. Citando al papa Francisco subrayó que «las tareas mencionadas por Jesús implican nuestra capacidad de compasión, son tareas en las que nuestro corazón es «movido» y conmovido». «Para nosotros sacerdotes las historias de nuestra gente no son un noticiero: nosotros conocemos a nuestro pueblo, podemos adivinar lo que les está pasando en su corazón; y el nuestro, al compadecernos (al padecer con ellos), se nos va deshilachando, se nos parte en mil pedacitos, se conmueve y hasta parece comido por la gente: «Tomad, comed». Esa es la palabra que musita constantemente el sacerdote de Jesús cuando va atendiendo a su pueblo fiel: «Tomad y comed, tomad y bebed…». Y así nuestra vida sacerdotal se va entregando en el servicio, en la cercanía al pueblo de Dios».

Por último, la homilía se centró en recordar el Plan Diocesano de Pastoral que lleva por título: «En salida misionera», al tiempo que afirmaba que había que evangelizar con los sentimientos y actitudes de Jesús. «Los objetivos, los programas y acciones de poco sirven si quienes realizamos la misión no estamos imbuidos de los mismos sentimientos y las mismas actitudes de Cristo».

«A nosotros, pastores de la Iglesia, nos incumbe especialmente el deber de descubrir con audacia y prudencia, conservando la fidelidad al contenido, las formas más adecuadas y eficaces de comunicar el mensaje del evangelio a las personas de nuestro tiempo»- sostuvo para ir finalizando su homilía citando a Pablo VI.

Durante la celebración se consagró el Crisma y se bendijeron los óleos. Igualmente se tuvo un recuerdo especial para los sacerdotes fallecidos en el último año, así como para los que cumplen este 2016 sus bodas de oro y plata de ordenación, y para quienes prestan sus servicios pastorales fuera de las Islas o están enfermos.

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