
Un año más, la ciudad de Úbeda ha celebrado el tránsito de San Juan de la Cruz. En una preciosa vigilia en donde se entremezclaban poesías y cartas del santo patrón de los poetas españolas, canciones de sus composiciones y relatos históricos, la ciudad patrimonio de la humanidad vivió este momento trascendental de su ya larga historia. San Juan de la Cruz llegó hasta esta ciudad aquejado de «unas calenturillas» de las que pretendía curarse en el convento de frailes carmelitas. El convento tiene un hermoso huerto, suspendido sobre el adarve de las viejas murallas, abierto hacia un paisaje de amplios valles y sierras azuladas, donde san Juan de la Cruz podía respirar el aire más limpio de la ciudad y recibir los cuidados médicos necesarios. Venía, ya muy cansado, del Convento de la Peñuela, en La Carolina.



