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Pedro, Pablo y el óbolo

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Pedro, Pablo y el óbolo

Este lunes 29 de junio es la fiesta de San Pedro y San Pablo, aunque en las parroquias esa celebración se ha vivido en la jornada de ayer. Y en esa celebración, la Iglesia universal vive la Jornada Pontificia del Óbolo de San Pedro, una expresión concreta de comunión con el Santo Padre y de participación en su misión al servicio de toda la Iglesia. En parroquias se ha hecho colecta especial y aún se seguirán recibiendo los donativos el próximo domingo en muchas de ellas.

Simón fue el primero entre los discípulos que confesó a Cristo como Hijo de Dios vivo y recibió el nombre de Pedro. Pablo, apóstol de los gentiles, anunció con ardor el Evangelio a judíos y paganos. Como recuerda el Martirologio Romano, «con la fuerza de la fe y el amor a Jesucristo, anunciaron el Evangelio en la ciudad de Roma, donde, en tiempos del emperador Nerón, ambos sufrieron el martirio».

El obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, recuerda en una carta a los sacerdotes cuál es el sentido de esta colecta especial del papa, conocida como Óbolo de San Pedro: “La Jornada del Óbolo de San Pedro, llamada también Jornada Mundial de la Caridad del Papa, manifiesta nuestra cercanía filial al Sucesor de Pedro y nuestro compromiso con la misión que el Señor le ha confiado: anunciar el Evangelio, promover la paz, sostener a las Iglesias necesitadas y hacer presente la caridad de Cristo en tantos lugares del mundo marcados por la pobreza, las guerras, las catástrofes naturales y otras situaciones de sufrimiento”. Y recuerda que “cada ofrenda, por pequeña que sea, constituye un signo evidente de comunión eclesial y de apoyo al ministerio petrino”.

Una muestra de esta caridad que nace del corazón de la Iglesia es la primera aportación de 300.000 €, con carácter de urgencia, que envió el Vaticano a Venezuela al día siguiente de la tragedia, para hacer frente a las primeras necesidades. Desde otras diócesis y parroquias también está llegando ayuda a Venezuela, pero el papa quiso ser el primero en expresar esa solidaridad con los afectados por los terremotos.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

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Homilía en la clausura del 525 aniversario de la Hdad. de la Santa Caridad y Misericordia de Arahal

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Homilía en la clausura del 525 aniversario de la Hdad. de la Santa Caridad y Misericordia de Arahal (27-06-2026)

 

Iglesia del Santo Cristo de la Misericordia.

Domingo XIII del T.O.  Ciclo A.

Queridos hermanos y hermanas: Nos congregamos en esta Iglesia del Santo Cristo de la Misericordia para dar gracias a Dios por los 525 años de la Hermandad de la Santa Caridad y Misericordia de Arahal. No estamos aquí simplemente para recordar un origen remoto y cerrar solemnemente un año de celebraciones. Estamos aquí para bendecir al Señor por una historia concreta de fe, de culto y de misericordia; una historia que comenzó el 29 de junio de 1501, cuando surgió esta cofradía en torno a una imagen de gran devoción, el Santo Cristo de la Misericordia, venerado en una pequeña ermita del centro de la población. Aquella fundación fue una respuesta cristiana ante las catástrofes y necesidades de aquel tiempo. No nació del lujo, sino de la necesidad, y, sobre todo, de la fe que sabe ver a Cristo en el sufrimiento humano.

La Palabra de Dios de este domingo ilumina admirablemente cuanto celebramos. En la primera lectura, una mujer sencilla reconoce en Eliseo a un hombre de Dios y le abre su casa. En el Evangelio, el Señor nos dice: “El que os recibe a vosotros, me recibe a mí”, y añade que ni siquiera quedará sin recompensa un vaso de agua dado en su nombre. Y san Pablo, en la carta a los Romanos, nos recuerda que por el bautismo hemos sido incorporados a Cristo para vivir una vida nueva. He aquí, hermanos, el programa de toda auténtica hermandad cristiana: acoger a Cristo, seguir a Cristo y servir a Cristo.

Eso hizo desde el principio esta Hermandad. Quince años después de su fundación, en 1516, erigió el Hospital de la Santa Caridad y Misericordia. Y en sus primeros estatutos quedaron expresadas con claridad sus tres grandes funciones: cuidar de los pobres de Jesucristo, elogiar y venerar la santísima imagen del Señor de la Misericordia y curar a los pobres enfermos de esta villa y de fuera de ella. Es difícil encontrar una síntesis más hermosa de la espiritualidad cristiana: culto al Señor, amor a los pobres y atención a los enfermos. Ahí está el nervio evangélico de esta corporación.

Por eso, al celebrar este aniversario, no recordamos solamente una antigüedad venerable. Recordamos una vocación. La Santa Caridad y Misericordia de Arahal ha sido, desde sus orígenes, un exponente de la caridad cristiana entendida de manera concreta, operativa, sacrificada. Durante el siglo XVI y buena parte del XVII, el hospital fue lugar de acogida de transeúntes y necesitados. Eran los propios hermanos y algunos santeros quienes sostenían aquella labor. Más tarde, ante epidemias, hambrunas y el aumento de enfermos, la Hermandad comprendió que debía dar un paso más. Y lo dio. No se encerró en sí misma ni se resignó. Buscó ayuda para servir mejor.

Así llegaron primero los hermanos del hábito de San Pablo, y después, en 1664, los Hermanos Obregones, una congregación especialmente dedicada a la asistencia sanitaria, fundada por Bernardino de Obregón. Las notas históricas dicen algo verdaderamente conmovedor: para solucionar el grave problema de tantos enfermos, la Hermandad llegó a donar en usufructo a esta institución todas sus propiedades e incluso el edificio. Se deshizo de todo para favorecer al necesitado. Los Obregones durante cerca de dos siglos, hasta 1835, atendieron en ese hospital a millares de enfermos, en una doble vertiente física y espiritual: curaban y ayudaban a bien morir. Aquí se practicó misericordia encarnada, paciente, sacrificada, silenciosa. Aquí se entendió bien que el rostro sufriente del hermano remite siempre al rostro de Cristo.

Después de la desamortización y de tantas dificultades, la Hermandad siguió adelante. Recuperó el hospital en circunstancias muy adversas. Y, de nuevo, supo buscar caminos de servicio. En 1860 asumieron la dirección las Hermanas del Pozo Santo, que ampliaron la atención también a las mujeres. Y en 1897 llegaron las Hermanas Franciscanas Terciarias del Rebaño de María, cuya labor fue inmensa y prolongada hasta 1993. Ellas continuaron la función sanitaria y se adaptaron a nuevas necesidades: la docencia, la atención en tiempos de guerra y posguerra, y más tarde la acogida y ayuda de pobres mediante el asilo. Durante muchos años mantuvieron una atención continua a decenas de personas. Todo esto forma parte de la historia santa de la misericordia en Arahal.

Y junto a las instituciones religiosas, no podemos olvidar la fidelidad de los hermanos de la propia Hermandad. La corporación fue siempre colaboradora activa, no sólo en lo económico, sino también con la presencia de sus hermanos, haciendo más llevadera la vida de enfermos y asilados. Y, desde el origen, mantuvo una bolsa de caridad destinada a transeúntes y pobres, ayudándoles con transporte, manutención, vestido y lo más necesario, adaptándose en cada época a las necesidades del momento. Esto es muy importante. Porque nos enseña que la verdadera tradición cristiana no consiste en repetir externamente lo antiguo, sino en conservar viva la caridad de siempre, aplicada a las necesidades de hoy.

Por eso esta celebración no se reduce a mirar atrás con legítima satisfacción. Nos impulsa hacia adelante. Las mismas notas históricas hablan del nuevo proyecto en marcha: una residencia de mayores en esas instalaciones, en colaboración con la Fundación Gerón. Ahí hay una llamada providencial. Una hermandad con esta historia no puede conformarse con conservar la memoria. Tiene que convertir la memoria en misión, seguir siendo casa de misericordia, seguir haciendo visible que la piedad popular, cuando es auténtica, desemboca siempre en obras de caridad.

El Evangelio de hoy, además, nos pone delante una exigencia muy seria: “El que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí”. Son palabras fuertes. Pero una hermandad como ésta las entiende bien. Porque cinco siglos largos de historia no se sostienen sólo con entusiasmo, ni con sentimientos, ni con actos conmemorativos. Se sostienen con sacrificio, con perseverancia, con renuncia, con fidelidad en tiempos buenos y malos. La misericordia de verdad cuesta. Cuesta tiempo, cuesta bienes, comodidad, prestigio, cansancio. Pero precisamente por eso es fecunda.

Hoy damos gracias por todos los que nos precedieron: los fundadores, los hermanos antiguos, los que sostuvieron el hospital, los bienhechores, los sacerdotes, las religiosas, los que sirvieron sin nombre y sin aplauso. Y al mismo tiempo pedimos al Señor que no permita que esta herencia se vuelva estéril en nuestras manos. Una hermandad no recibe un legado así para administrarlo con tibieza, sino para acrecentarlo con fe. Quisiera añadir una palabra muy oportuna en esta celebración, porque al término de la Santa Misa tendrá lugar el acto por el que el Excelentísimo Ayuntamiento de Arahal hará público el nombramiento del Santo Cristo de la Misericordia como Protector de la Corporación Municipal, con la entrega del bastón de mando del señor alcalde, que quedará a los pies del Santo Cristo.

Es un gesto hermoso y elocuente. Expresa públicamente algo que el pueblo cristiano sabe desde hace siglos: que la autoridad humana necesita ponerse bajo la mirada de Dios, que el gobierno de la ciudad debe ejercerse con espíritu de servicio, y que Cristo, rey desde la cruz, es la medida más alta de toda justicia y de toda misericordia. Depositar el bastón de mando a los pies del Santo Cristo significa reconocer que por encima de nuestros cargos, honores y responsabilidades está siempre el Señor, juez justo y fuente de toda compasión.

Pidamos hoy tres gracias. Primero, una memoria agradecida, para no olvidar lo que Dios ha hecho en Arahal por medio de esta Hermandad. Segundo, una conversión sincera, para que cada hermano, cada devoto y cada fiel renueve hoy su seguimiento de Cristo. Y tercero, una caridad perseverante, para que la Santa Caridad y Misericordia siga honrando al Santo Cristo no sólo con cultos solemnes, sino también con una entrega real a los pobres, a los enfermos, a los mayores y a quienes más necesitan consuelo. Que María Santísima de los Dolores acompañe a esta Hermandad. Y que el Santo Cristo de la Misericordia bendiga a Arahal, proteja a su pueblo y haga de todos nosotros verdaderos discípulos suyos, firmes en la fe, constantes en la esperanza y generosos en la caridad. Amén.

Monseñor José Ángel Saiz Meneses

Arzobispo de Sevilla 

La Diócesis de Cádiz y Ceuta destina 25.000 euros para ayudar a las víctimas del terremoto en Venezuela

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La Diócesis de Cádiz y Ceuta, quiere expresar su cercanía y solidaridad con el pueblo venezolano tras el devastador terremoto que ha causado numerosas víctimas y cuantiosos daños materiales.

Como respuesta inmediata a esta emergencia humanitaria, la Diócesis realizará una aportación extraordinaria de 25.000 euros destinada a atender las necesidades más urgentes de las personas afectadas.

Asimismo, se hace un llamamiento a la generosidad de todos los fieles. La colecta de Cáritas que se celebrará en todas las iglesias de la Diócesis de Cádiz y Ceuta el próximo domingo 5 de julio, se destinará íntegramente a apoyar a las víctimas del terremoto.

Además, para quienes deseen colaborar mediante una aportación económica, se ha habilitado el siguiente número de cuenta bancaria:

Diócesis de Cádiz y Ceuta
BBVA
ES37 0182 1600 24 0201966625

El Administrador Apostólico, Mons. Ramón Valdivia pide a los fieles que tengan en sus oraciones a las personas que han perdido la vida en esta tragedia, por la pronta recuperación de los heridos y por el consuelo de sus familias. Asimismo, anima a rezar especialmente por todos los equipos de emergencia, voluntarios y quienes trabajan sin descanso en las labores de búsqueda y rescate, para que el Señor les conceda fortaleza, esperanza y acierto en su misión, y para que puedan seguir encontrando con vida a quienes permanecen atrapados.

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Un año más Caniles celebra la Procesión de las Espigas

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Un año más Caniles celebra la Procesión de las Espigas

La madrugada del día de San Juan Bautista tiene en Caniles una de sus tradiciones religiosas más singulares: la Procesión de las Espigas.

Cada 24 de junio, a las siete de la mañana, el Santísimo Sacramento recorre solemnemente las calles del pueblo acompañado por la Hermandad Sacramental, miembros de la Adoración Nocturna y numerosos fieles. Durante el recorrido se levantan altares en distintos barrios y, finalmente, se realiza la tradicional bendición de los campos, implorando la protección divina sobre las cosechas y los frutos de la tierra.

Esta celebración, conocida popularmente como Procesión de las Espigas, une la devoción eucarística con el profundo carácter agrícola de la comarca. Las espigas simbolizan el trigo y el pan, estrechamente vinculados a la Eucaristía, mientras que la bendición de los campos expresa la petición de abundancia y prosperidad para agricultores y ganaderos.

Rafael Tenorio

Párroco de Caniles

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XIII Domingo del Tiempo ordinario. Ciclo A. 28 de junio de 2026

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XIII Domingo del Tiempo ordinario. Ciclo A. 28 de junio de 2026

 

Este relato de Mateo es la parte final del discurso de Jesús a los que anuncian el Reino de Dios, que en realidad éstos deberían de ser todos los bautizados. Seguir a Jesús no es fácil porque requiere una serie de exigencias y de renuncias.

Nuestro ego nos hace creernos dueños de nuestra vida (de nosotros mismos) y de los demás. No siempre tenemos presente que toda la Creación y nosotros mismos pertenecemos a Dios. Nada nos pertenece, todo es un don de Dios: desde mi propio ser hasta mi familia, amigos… Agradecer a Dios la vida se hace a través de la donación personal a los demás, en el desgastarse y darse a los otros, en hacer el bien y en tener caridad, especialmente con los más débiles. Donar la vida a Dios no es suicidarse, pero conlleva el sufrimiento del esfuerzo y el sacrificio que nos supone ser un don para los demás o separarnos de ellos.

La familia no es un absoluto, sino que Jesucristo y el Reino de Dios son el único absoluto, al que tenemos que anteponer a los nuestros y todo lo que nos da seguridad. 

La familia nueva que nos ofrece Jesús es la del Reino de Dios donde todos somos hermanos, por eso tenemos que  cuidarnos y ayudarnos los unos a los otros.

Emilio J., sacerdote

https://elpozodedios.blogspot.com/

 

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Jornada de convivencia de la Orden Franciscana Seglar de Almería, Granada y Guadix

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Jornada de convivencia de la Orden Franciscana Seglar de Almería, Granada y Guadix

Las fraternidades de Almería, Granada y Guadix se reunieron fraternalmente en el templo de Nuestra Señora de las Angustias, patrona de Guadix, para celebrar una Misa de acción de gracias por el Año Jubilar del VIII Centenario del Tránsito de San Francisco. Fue el 13 de junio, día de San Antonio de Padua, en un ambiente de convivencia y celebración.

La Eucaristía estuvo presidida por el sacerdote José Antonio García, al que acompañó el hermano Ralph Hueso, diácono permanente y asistente espiritual de la Región Cartaginense de la Orden Franciscana Seglar. La celebración contó además con el acompañamiento musical del hermano Julio, de los Franciscanos de Cruz Blanca, que tocó el órgano e interpretó cantos franciscanos.

El encuentro tuvo lugar en un templo de especial significado para la historia franciscana en Guadix, ya que desde mediados del siglo XVII fue fundación de los Franciscanos Descalzos de San Pedro de Alcántara y sede canónica de la Venerable Orden Tercera de San Francisco.

La jornada dejó patente el valor de la fraternidad entre las tres comunidades, que expresaron su voluntad de seguir estrechando lazos y de promover nuevos encuentros conjuntos. La convivencia culminó con una comida compartida entre todos los asistentes, en un ambiente de alegría y gratitud.

La celebración fue, en definitiva, una ocasión para dar gracias a Dios por el don de la vocación al mismo carisma que vivió y transmitió el Pobrecillo de Asís.

Proyección

Para celebrar este VIII Centenario del Tránsito de San Francisco, en la parroquia de Fátima, de Guadix, se está proyectando una película sobre la vida de San Francisco Y Santa Clara. Tiene lugar a las 7 de la tarde, el sábado 27 y el domingo 28 de junio. También hay programada una Misa de acción de gracias por el centenario.

Manuel López
Ministro de la Fraternidad de Guadix

 

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Comunicado sobre la información publicada de la Fundación del Hogar San Juan

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Comunicado sobre la información publicada de la Fundación del Hogar San Juan

Ante la información publicada sobre una denuncia laboral al Hogar San Juan, este Obispado anima a la persona denunciante a que ponga toda la situación en manos de los Tribunales de Justicia para el esclarecimiento de los hechos.

Este Obispado aprovecha la ocasión para manifiestar su confianza en la gestión y reconocido servicio a los más necesitados que el Hogar San Juan viene realizando en la ciudad de Jerez.

La entrada Comunicado sobre la información publicada de la Fundación del Hogar San Juan se publicó primero en Diócesis Asidonia – Jerez.

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Renovación del convenio de colaboración entre la Diputación Provincial y el Obispado

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En el día de ayer, se firmó un convenio entre la Diputación y el obispado de Almería para ayudar a un total de 16 templos de la diócesis en sus obras de rehabilitación y conservación. El convenio supone una ayuda de 240.000 euros que se distribuirán entre quince municipios y supondrán una magnífica contribución para la vida religiosa y cultural de las localidades beneficiadas.

El obispo agradeció al presidente de la diputación provincial por la generosa ayuda que contribuye al bien de nuestra sociedad en la que ambas instituciones han de construir puentes para reforzar la vida y la convivencia de los pueblos.

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La Catedral de Huelva acoge la ordenación sacerdotal de Ángel Fábregas, Manuel Higueras y Marcelo Andrés Zeballos

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La Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Merced ha acogido en la mañana de este sábado, 27 de junio, la Solemne Misa Estacional en la que los diáconos D. Ángel Fábregas Martín, D. Manuel Higueras García y D. Marcelo Andrés Zeballos Villegas han recibido la Sagrada Ordenación Sacerdotal mediante la imposición de manos y la oración consecratoria de Mons. Santiago Gómez Sierra, obispo de Huelva.

La celebración, que ha comenzado a las 11.00 horas, ha congregado a numerosos sacerdotes del presbiterio diocesano, seminaristas, religiosos, familiares, amigos y fieles procedentes de distintos puntos de la diócesis, que han querido acompañar a los nuevos sacerdotes en este momento decisivo de sus vidas y de especial significado para toda la Iglesia de Huelva.

Durante la homilía, el obispo dio gracias a Dios por el don de las nuevas vocaciones sacerdotales y recordó que el ministerio presbiteral es un servicio sostenido por la gracia de Dios y vivido en comunión con toda la Iglesia. Animó a los nuevos sacerdotes a ejercer su ministerio con humildad, cercanía y entrega, evitando la comodidad y el afán de protagonismo, para ser auténticos pastores según el corazón de Cristo.

Asimismo, destacó que la misión del sacerdote consiste en hacer presente a Jesucristo, especialmente mediante la celebración de los sacramentos, el anuncio del Evangelio y el acompañamiento de las personas, con especial atención a los más vulnerables.

En el tramo final de la celebración, el obispo expresó la cercanía y la oración de la diócesis por las víctimas del reciente terremoto en Venezuela y tuvo un recuerdo muy especial para la madre de Marcelo, gravemente herida en un accidente tras su llegada a España para asistir a la ordenación. En nombre de toda la Iglesia de Huelva, transmitió su afecto a la familia y pidió al Señor su pronta recuperación.

Uno de los momentos más significativos de la celebración ha sido el canto de las Letanías de los Santos, durante el cual los candidatos permanecieron postrados en tierra en signo de humildad y total entrega a Dios. Posteriormente, tras la imposición de manos y la plegaria de ordenación, fueron revestidos con los ornamentos sacerdotales y recibieron la unción de las manos con el santo crisma, así como la entrega de la patena y el cáliz, signos de su participación en el ministerio sacerdotal de Cristo.

La celebración concluyó con una invocación a la Virgen María para que acompañe el ministerio de los tres nuevos sacerdotes y los fortalezca en su servicio a la Iglesia.

Desde la Diócesis de Huelva damos gracias a Dios por estos nuevos sacerdotes y encomendamos su ministerio a la intercesión de la Santísima Virgen María, Nuestra Señora de la Cinta, para que sean siempre pastores según el corazón de Cristo.

PRIMERAS MISAS SOLEMNES

  • D. Ángel Fábregas Martín: Domingo 28 de junio, a las 20:00 horas, en la parroquia de Ntra. Sra. de las Angustias de Ayamonte.
  • D. Manuel Higueras García: Domingo 28 de junio, a las 12:00 horas, en la parroquia de Ntra. Sra. de los Dolores de Isla Cristina.
  • D. Marcelo Andrés Zeballos Villegas: Sábado 27 de junio, a las 20:00, en la parroquia mayor de San Pedro de Huelva.

HOMILÍA ÍNTEGRA DEL OBISPO DE HUELVA

Queridos hermanos y hermanas, amados por el Señor:

Nos reunimos hoy como Iglesia diocesana para celebrar con gozo y profunda gratitud los dones que el Señor derrama constantemente sobre su pueblo. Damos gracias a Dios por su fidelidad a la Iglesia, cumpliendo su promesa: os daré pastores, según mi corazón (Jer 3, 15a). Damos gracias por el don de la vocación sacerdotalde Ángel, de Manuel y de Marcelo; por la generosidad de sus familias y de tantasotras que han sabido sembrar la fe en el corazón de sus hijos; por los sacerdotes y por las parroquias que han sostenido sucamino vocacional; y por la comunión en la fe que nos une como único Pueblo de Dios,convocado por el Señor.

Todo don de Dios espera una respuesta libre y agradecida por nuestra parte. Por eso esta celebración es también la ocasión de renovar vuestro compromiso, queridos ordenandos; y nuestra responsabilidad,compartida y diferenciada, como sacerdotes y fieles, como Iglesia diocesana. El Señor sigue llamándonos a todos —pastores y fieles, jóvenes y mayores, familias y comunidades y parroquias— a colaborar en la misión de anunciar el Evangelio y hacer presente su Reino en la historia.

Es hermoso comprobar cómo la Palabra de Dios, que acabamos de escuchar, iluminanla ordenación sacerdotal que estamos celebrando.

El libro de los Números nos ha presentado a Moisés: está agotado, cansado, desbordado. Llega a decirle a Dios: Yo solo no puedo cargar con todo este pueblo, pues supera mis fuerzas (11, 14). Moisés no es un superhombre, habla un hombre en debilidad. Y Dios no responde diciéndole: esfuérzate más, sino que le dice: Tráemesetenta ancianos (v 16), y derramó sobre ellos el Espíritu que había puesto en Moisés, para que se repartan contigo la carga del pueblo y no la tengas que llevar tú solo (v 17b). Así muestra que el Señor que guiar a su Pueblo es obra suya.

Queridos ordenandos, sabed que nadie puede sostener por sí solo el peso de la misión. El Espíritu Santo viene en ayuda de vuestra debilidad. Es Cristo quien os sostendrá a vosotros. No sois vosotros quienes vais a sostener a Cristo y a la Iglesia, es ella quien os sostiene a vosotros, la Iglesia peregrinante y la que está en el Cielo, cuya ayuda vamos a pedir en la letanía de los santos.

También, San Pablo lo ha dicho con una imagen extraordinaria: Llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros (2Cor 4, 7).

Queridos Manuel, Ángel y Marcelo, vais a ser sacerdotes, con vuestra historia, con vuestros límites, con vuestra humanidad. Seguiréis siendo los mismos, pero por el don que Dios os da también seréis para siempre sacerdotes de Jesucristo, y entonces comenzará la aventura más grande de vuestra vida, dejar que Cristo actúe a través de vosotros.

Y llegamos al Evangelio, Jesús llamó a sus doce discípulos…Estos son los nombres de los doce apóstoles …(Mt 10, 1-2). No eran hombres perfectos, el Evangelio no encubrerasgos poco brillantes su currículo.Tampoco hoy elige a los perfectos. Toma nuestra pobreza y la convierte en un lugar donde hace brillar su gracia, capacitándonos para actuar, nada más y nada menos, que in persona Christi capitis, o sea, representando al mismo Cristo, especialmente, en la celebración de los sacramentos. Él es quien seguirá actuando a través de vosotros cuando bauticéis, cuando perdonéis los pecados, cuando acompañéis a los enfermos y, sobre todo, cuando celebréis la Eucaristía.

Por eso, un sacerdote debe tener siempre presente esta inquietud: ¿cuántos pueden encontrar, conocer, amar e imitar a Jesucristo, para transformar este mundo según Dios y llegar al cielo, a través de mi ministerio? Ese debe ser nuestro afán decisivo, poder decir y desear como San Pablo: con sumo gusto gastaré y me desgastaré yo mismo por vosotros. (2Cor 12,15ª).

Para que este deseo sea verdadero, debemosvigilar vuestro corazón. Porque existe una tentación constante para todo sacerdote y para todos los cristianos en general: acomodarse. La comodidad es una de las formas más elegantes de la mediocridad espiritual. Buscar una vida tranquila en lugar de abrazar la misión.

Pero la Iglesia no necesita sacerdotes acomodados. Necesita pastores. Un sacerdote puede seguir celebrando la misa, predicando, administrando sacramentos y, sin embargo, haber dejado de arder por dentro. Podemos convertirnos enprofesionales, en técnicos de las cosas de Dios, abandonando lánguidamente nuestroentusiasmo apostólico, nuestro celo pastoral. Queridos ordenandos, no os conforméis con una vida sacerdotal correcta. No habéis sido llamados a ser funcionarios eficientes, sino discípulos enamorados del Señor y entregados a los hermanos.

Y junto a la comodidad aparece otra tentación muy contemporánea: la necesidad de aparecer. La obsesión por la imagen. El deseo de ser vistos. La búsqueda constante de reconocimiento. 

Sin embargo, el pueblo de Dios no necesita sacerdotes que brillen. Necesita sacerdotes que iluminen. No necesita protagonistas. Necesita testigos. No necesita sacerdotes convertidos en invitados permanentes de evento en evento, aunque sea bajo capa de actos piadosos. Necesita hombres, pastores,que conozcan el nombre de los niños y de los jóvenes en la catequesis de su parroquia, de los matrimonios, de los ancianos, de losenfermos que visita y acompaña, de sus pobres.

La fecundidad sacerdotal no nace de estar en muchos sitios. Nace de estar verdaderamente presente allí donde Dios nos ha puesto. Un sacerdote que pasa tiempo con sus feligreses, que vive entre ellos, que escucha, que visita, que acompaña, que comparte alegrías y sufrimientos, dará fruto. Porque las personas se convierten cuando encuentran a Jesucristo vivo. Y para eso existe nuestro ministerio sacerdotal, para acercar a las personas a Jesucristo, para decir a quien se siente perdido que sigue siendo amado, paratestimoniar que el egoísmo no es más fuerte que el amor, para anunciar que el pecado,cualquiera que sea, no tiene la última palabra, para proclamar que la muerte ha sido vencida.

La lógica del Evangelio siempre será la de la entrega, y esta se aprende en el altar.Dentro de unos minutos seréis sacerdotes. Y por primera vez vais a pronunciar estas palabras: Esto es mi cuerpo, entregado por vosotros. Esta es mi sangre…derramada por vosotros y por muchos. Habla el Señorde sí mismo por nuestra boca. También, procurad que las palabras de laconsagración expresen la dinámica de vuestra propia vida. Dejemos que la Misadiaria nos convierta. Cada Eucaristía nos enseña a todos qué significa amar, qué significa entregarse, qué significa gastar la vida, qué significa dejar que Cristo viva en nosotros.

Hoy, nuestra acción de gracias no nos hace olvidar el sufrimiento de tantos hermanos. Mientras nosotros celebramos este don para la Iglesia, tantas familias viven horas de angustia a causa del terremoto que ha sacudido Venezuela. Los tenemos muy presentes en nuestra oración. Pedimos al Señor por quienes han perdido seres queridos, por los heridos, por quienes lo han perdido todo y por cuantos trabajan generosamente en las tareas de auxilio. La alegría cristiana nunca es indiferente al dolor del mundo; lo abraza y lo presenta ante Dios con esperanza.

Y nuestra alegría lleva también una herida.La familia de Marcelo ha cruzado el océano desde Chile. para vivir este día llenos de ilusión. Y de manera inesperada, la madre de Marcelo ha sufrido un grave accidente al llegar a España. Su sitio aquí hoy está vacío. Y precisamente por eso está especialmente presente.

Hay momentos en los que no entendemos los caminos de Dios. Momentos en los que la alegría y el dolor se mezclan de una manera que nos desconcierta.

Querido Marcelo, hoy tu madre no puede abrazarte aquí, pero esta Iglesia de Huelva te abraza a ti y a tu familia. Cristo está aquí y está junto a ella en la habitación del hospital. La distancia no impide el amor ytampoco impide la gracia. Pedimos al Señor por la pronta recuperación de tu madre.Pedimos consuelo y fortaleza para tu padre y hermanos. Y pedimos que esta prueba, tan difícil de comprender, quede abrazada por el mismo amor de Dios que hoy te llama para siempre.

Que la Virgen María, Madre de los sacerdotes, os enseñe a decir cada día vuestro «sí» y os acompañe siempre.

Y que Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, haga de vosotros pastores según su corazón. Amén.

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