
Vivimos una realidad en la que la pobreza se ha hecho más profunda y extensa, la desigualdad social ha aumentado, el desempleo ha alcanzado cifras alarmantes, el trabajo asalariado se ha precarizado y los derechos sociales se han recortado. Esta situación ha puesto en evidencia una profunda crisis de la política, ya que no ha sido capaz de articular un proyecto de convivencia y de organización social donde el ser humano, especialmente el más débil y empobrecido, sea realmente el centro del mismo. Ese es el reto fundamental al que estamos llamados toda la ciudadanía y al que la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Iglesia en el mundo obrero y del trabajo, quiere, desde la fe en Jesucristo, colaborar a afrontar.