
La tradición religiosa de veneración de los santos, extendida por toda la Iglesia, reconoce en ellos un estímulo y un ejemplo para la vida cristiana. Han sido cristianos ejemplares que han vivido en unión con Cristo, siguiendo su mensaje y han amado mucho a Dios y a los hermanos, ellos nos enseñan que todos los bautizados estamos llamados a la santidad. Son un referente para los cristianos de cómo se puede vivir en cualquier tiempo y época el Evangelio.



