
Aunque el silencio parece haberse impuesto en nuestras sociedades europeas, el drama de los miles de refugiados que continúan llamando a nuestras puertas sigue aumentando, agravado por las medidas restrictivas que se están tomando en varias de las fronteras de los Balcanes, lo que provoca que miles de personas tengan que volver sobre sus pasos sin encontrar una solución a su situación.


