
«Estamos frente a una ‘hemorragia’ que debilita la vida consagrada y la vida misma de la Iglesia. Los abandonos en la vida consagrada nos preocupan». Con estas palabras se dirigía el Papa Francisco a los representantes de la vida religiosa y el resto de miembros de la Asamblea Plenaria de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCSVA) que se celebró en Roma el pasado 28 de enero para hablarde «la fidelidad y el abandono».










