
La trágica muerte de 18 inmigrantes y 17 desaparecidos cerca de las costas de Melilla y Cádiz en el día de ayer me llena de dolor y de angustia. Quiero unirme al sufrimiento de sus familiares y de sus compañeros de viaje que han podido salvarse y pido al Señor de la vida y de la paz que les otorgue el descanso eterno en su Reino.
















