El Instituto Superior de Teología (ISTIC) y el Seminario Diocesano han comenzado oficialmente el curso académico 2026-2027 en la tarde de este pasado jueves 8 de octubre.
El acto de apertura se inició con la Eucaristía votiva del Espíritu Santo en la capilla del centro, presidida por el obispo Eloy Santiago y concelebrada por el obispo de la diócesis Canariense, José Mazuelos. Asimismo, participaron en la jornada los directores de las sedes del ISTIC en Tenerife y Gran Canaria, Jesús Gil Agüín y Francisco Javier López, respectivamente; el decano de la Facultad de Teología del Norte de España, José Luis Cabria, y el rector del Seminario Diocesano, Sixto Pérez.
Durante su homilía, monseñor Santiago invitó a los profesores y alumnos a no cansarse en la búsqueda de la verdad. “No nos dejemos llevar por el desánimo o perdamos la curiosidad por querer conocer la verdad, o profundizar en el conocimiento de Jesucristo, por el que San Pablo estimó todo basura”.
El prelado Nivariense añadió que este conocimiento es el que está en la base del estudio y de la reflexión teológicas. Un conocimiento que nace y se alimenta del encuentro personal con Cristo a través de la Palabra de Dios. En este sentido, advirtió que, aunque la inteligencia artificial nos ayude en muchos ámbitos de la vida, nunca podrá sustituir el deseo de búsqueda que habita en el corazón humano. “La fe es un acto plenamente humano, del que no participa la inteligencia artificial por muy desarrollada que esté”.
Al hilo de esta idea, el obispo recordó las palabras del papa León XIV en la apertura del pasado curso académico de la Pontificia Universidad Lateranense. “La Facultad de Teología está llamada a reflexionar sobre el depósito de la fe y a resaltar su belleza y credibilidad en los distintos contextos contemporáneos, para que se manifieste como una propuesta plenamente humana, capaz de transformar la vida de las personas y de la sociedad”, destacaba el Santo Padre en noviembre de 2025.
Por último, Santiago deseó que tanto el personal docente, como el alumnado, se deje guiar este año académico por el Espíritu Santo. “Alcemos la mirada con esperanza ante este nuevo curso que hoy inauguramos de forma oficial y que el Señor, a través de su Espíritu, nos guíe a lo largo del mismo para saber aprovechar la gracia que supone el poder acercarnos y profundizar en el misterio de Dios a través del estudio de la teología para así poder amarlo mejor y anunciarlo a los demás”.
Tras la misa, tuvo lugar la sesión académica en la que se dio cuenta de la Memoria del pasado curso y se impartió la lección inaugural. La misma corrió a cargo del profesor Samuel Alirio que quiso ofrecer a los presentes una lectura hermenéutica de la migración venezolana a la luz del misterio pascual.
La sesión finalizó con la entrega de distinciones y un brindis.

