Inicio Blog

La capilla de San Onofre mantiene abierta la adoración eucarística las 24 horas durante el verano

0
La capilla de San Onofre mantiene abierta la adoración eucarística las 24 horas durante el verano

La capilla de San Onofre mantiene abierta la adoración eucarística las 24 horas durante el verano

Dios no se va de vacaciones. Por eso, la céntrica capilla sevillana de San Onofre ofrece durante los 365 días del año, también en los meses de verano, un espacio de oración ante el Santísimo Sacramento, de forma ininterrumpida, día y noche.

La Adoración Eucarística Perpetua se inició en esta capilla el 20 de noviembre de 2005. Desde entonces, los turnos de los adoradores han permitido que el Santísimo permanezca acompañado de forma ininterrumpida, los 365 días del año. Tras más de veinte años, San Onofre se ha convertido en un punto de referencia para la oración en el centro de la capital hispalense.

En la actualidad, la Adoración Eucarística Perpetua tiene presencia en más de 160 países, con 2.690 capillas abiertas. Concretamente en la Archidiócesis de Sevilla se cuenta con más de 300 adoradores fijos que cubren todos los turnos de adoración y acompañamiento al Señor. Si bien, el coordinador general de la Adoración Perpetua Eucarística de Sevilla, José Luis Abaurrea, anima a más personas a comprometerse con una hora semanal para acompañar al Señor. En este sentido, recuerda las palabras de Jesús a los discípulos en Getsemaní: “¿No habéis podido velar una hora conmigo?” e insiste en que San Onofre es “un faro para Sevilla; un lugar de oración, para adorar, reparar y suplicar al Señor presente en cuerpo, sangre, alma y divinidad, siendo una fuente de gracia y consuelo para incontables almas, donde se fortalece la familia y se vive la conversión en abundancia”.

Ser adorador

Formar parte de esta “guardia personal” del Señor es sencillo. Los interesados pueden inscribirse a través de la página web adoracionsevilla.com, escogiendo una hora a la semana, la que mejor le convenga, para acompañar al Santísimo. “La capilla puede permanecer abierta a quien lo necesite. Un sistema de suplencias garantiza cubrir las ausencias, imprevistos, vacaciones, etc.”, explican desde la organización.

Asimismo, señalan que “nuestra hora de adoración tiene un valor especial. Con nuestra hora semanal prestamos un importante servicio a la Iglesia, permitiendo que las capillas estén abiertas y que Jesús pueda llegar a más personas: Allanamos los caminos del Señor”.

Mas información en sanonofre@adoracionsevilla.com y en el teléfono 608851211.

 

 

The post La capilla de San Onofre mantiene abierta la adoración eucarística las 24 horas durante el verano first appeared on Archidiócesis de Sevilla.

Ver este artículo en la web de la diócesis

El Rocío Chico renueva el Voto de Gracias a la Virgen del Rocío en el inicio de su Venida a Almonte

0
El Rocío Chico renueva el Voto de Gracias a la Virgen del Rocío en el inicio de su Venida a Almonte

El Rocío Chico renueva el Voto de Gracias a la Virgen del Rocío en el inicio de su Venida a Almonte

La aldea de El Rocío ha vivido este miércoles, 19 de agosto, una jornada especialmente significativa para el pueblo de Almonte y para cuantos comparten la devoción a la Virgen del Rocío. La celebración del Rocío Chico ha vuelto a poner en el centro la memoria agradecida de los almonteños, que desde hace 213 años renuevan su Voto de Gracias a la patrona por su intercesión durante uno de los episodios más difíciles de la historia de la localidad.

Los acontecimientos se remontan a 1813, en el contexto de la invasión napoleónica. Según la tradición, los habitantes de Almonte lograron resistir a las tropas francesas y atribuyeron su salvación a la intercesión de la Virgen del Rocío, librándose de unas consecuencias que podían haber supuesto incluso el exterminio de la población.

Ante esta circunstancia, los representantes del pueblo de Almonte acordaron realizar un Voto formal de acción de gracias a Dios por la intercesión de la Virgen. Desde entonces, cada 19 de agosto, el pueblo almonteño acude al Rocío para renovar aquella promesa de gratitud.

La Función del Voto, presidida por el Obispo de Huelva

El momento central de esta jornada ha tenido lugar a las 10:00 horas en el Santuario de Nuestra Señora del Rocío, con la celebración de la tradicional Función del Voto de Gracias del Rocío Chico 2026, presidida por el Obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez Sierra.

La celebración ha reunido a numerosos fieles y devotos ante la patrona de Almonte, en una jornada en la que la memoria histórica se ha unido nuevamente a la fe y a la devoción mariana. La Coral Polifónica Cultural de La Palma del Condado ha acompañado musicalmente la celebración.

En su homilía, el Obispo de Huelva ha invitado a vivir el Voto desde una «fidelidad creativa», entendiendo la tradición cristiana no como una mera repetición del pasado, sino como un don recibido que debe ser entregado a las nuevas generaciones. «No podemos guardar el Rocío solamente para nosotros, tenemos que pasarlo a los que vienen detrás», ha subrayado.

En este sentido, Mons. Santiago Gómez Sierra ha situado la transmisión de la fe como uno de los grandes desafíos de la Iglesia en el momento actual y ha advertido de que la devoción a la Virgen del Rocío no puede quedarse únicamente en «una costumbre entrañable, como una tradición familiar, como una fiesta hermosa, como una emoción colectiva», sino que ha de conducir al Evangelio, a los sacramentos, a la caridad, al perdón y al compromiso por la verdad, la justicia y el servicio a los hermanos.

El Obispo ha destacado asimismo el tesoro que Almonte custodia y que, a través de la devoción a la Blanca Paloma, se extiende mucho más allá de sus fronteras. «El mejor modo de testimoniar vuestra devoción a la Virgen del Rocío será que las nuevas generaciones aprendan de sus mayores a rezar, a amar, a perdonar, a servir», ha afirmado.

María llega para transformar la casa

A partir del Evangelio de la Visitación, Mons. Gómez Sierra ha establecido un paralelismo entre María y el Arca de la Alianza, signo de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Si el Arca portaba simbólicamente la presencia de Dios, María lleva en su seno virginal «al mismo Dios hecho hombre».

Por ello, ha invitado a Almonte a hacer suya la exclamación de Isabel: «¿de dónde a nosotros que venga a visitarnos la Virgen, la Madre de Dios?». Una visita que, ha señalado, no puede dejar indiferente a quienes la reciben.

«María llega a una casa y la transforma. Eso sucedió en Ain Karim en la casa de Isabel y Zacarías. Eso tiene que suceder también en Almonte», ha afirmado el Obispo.

Ante el traslado que comenzaría horas después, Mons. Santiago Gómez Sierra ha invitado a cada persona a convertir el fervor de la Venida en una oración personal: «Madre, ven a mi casa. Ven a mi familia, a mi matrimonio, a mis hijos, a mis heridas, a mis pecados, a mis preocupaciones, a mi pueblo, a nuestra Iglesia». Y, sobre todo, ha exhortado a pedirle: «muéstrame a Jesús, fruto bendito de tu vientre, el Pastorcito Divino».

En este contexto, el Obispo de Huelva ha anunciado también su intención de acompañar a la Virgen del Rocío en su camino hasta Almonte, como expresión de amor y devoción a la patrona de Almonte y como gesto de comunión con todo el pueblo que la acompañará durante el traslado. «Quiero acompañar a la Virgen en su camino hacia Almonte como una manifestación de amor y devoción a nuestra Madre. La acompañamos sabiendo que también Ella nos acompaña en nuestro propio camino de la vida y nos conduce siempre hacia su Hijo, Jesucristo», ha señalado Mons. Santiago Gómez Sierra.

El Obispo ha querido subrayar, además, el carácter diocesano de este camino: «Quiero realizar este camino también en nombre de toda la Diócesis de Huelva, llevando conmigo nuestras intenciones y orando por nuestra Iglesia diocesana». En este sentido, ha confiado a la Virgen del Rocío el camino pastoral de la Iglesia onubense, pidiéndole que acompañe a la Diócesis y la ayude «a llevar a su Hijo a nuestra sociedad y a todos los rincones de nuestra provincia».

«Que la Virgen del Rocío nos acompañe siempre y nos enseñe a caminar juntos como Iglesia», ha concluido el Obispo, invitando así a vivir este traslado no solo como una manifestación de devoción mariana, sino también como una experiencia de comunión eclesial y de oración por toda la Diócesis de Huelva.

Comienza la Venida de la Virgen del Rocío a Almonte

Este mismo miércoles, 19 de agosto, la Virgen del Rocío inicia su esperada Venida a Almonte, un traslado extraordinario que se celebra cada siete años.

La Blanca Paloma recorrerá durante la noche del 19 al 20 de agosto los aproximadamente 15 kilómetros que separan la aldea de El Rocío de Almonte, acompañada por sus hijos y devotos en uno de los momentos de mayor intensidad de la tradición rociera.

La llegada de la Virgen a Almonte dará comienzo a un tiempo especialmente intenso de convivencia, oración y celebración en torno a la patrona. Una vez instalada en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, la Virgen del Rocío permanecerá en Almonte durante aproximadamente nueve meses, compartiendo la vida cotidiana de sus vecinos y siendo centro de la vida cristiana de la localidad.

Su regreso a la aldea de El Rocío tendrá lugar en la primavera de 2027, coincidiendo con Pentecostés y la Romería del Rocío.

Una Venida en el marco del Año Jubilar Rociero

La Venida de este año se desarrolla, además, en un contexto especialmente significativo por la celebración del Año Jubilar Rociero, que añade una dimensión jubilar a este acontecimiento extraordinario que tiene lugar cada siete años.

La coincidencia del Jubileo con la Venida y con la renovación del Voto del Rocío Chico convierte este 2026 en un año especialmente significativo para Almonte y para todos los devotos de la Virgen del Rocío.

La última Venida tuvo lugar en 2019. Siete años después, la patrona vuelve a su pueblo, donde permanecerá durante nueve meses, en un tiempo llamado a ser vivido desde la oración, la convivencia y la renovación de la fe.

El Obispo de Huelva ha cerrado su homilía invitando al pueblo de Almonte a vivir este acontecimiento con alegría: «Alégrate por tu historia, por el Voto que renuevas, por tus hijos y por los rocieros que vienen de lejos. Alégrate porque tu Madre viene a visitarte».

Y ante el camino que la Virgen está a punto de emprender, ha puesto en labios de todos una oración sencilla: «Santa María del Rocío, Madre de Dios y Madre nuestra, Patrona de Almonte, Reina del Rocío: quédate con nosotros».

Homilía íntegra del Obispo de Huelva

A continuación, se ofrece íntegramente la homilía pronunciada por el Obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez Sierra, durante la Función del Voto de Gracias del Rocío Chico 2026:

«Hermanos y hermanas, amados por el Señor:

Hay días que no necesitan muchas palabras porque hablan por sí mismos, hoy es uno de ellos.

Hoy Almonte tiene el corazón en esta Aldea de El Rocío. Un pueblo entero vuelve a encontrarse con su historia, con sus mayores, con sus raíces, con su fe. Hoy se renueva el Voto que nuestros antepasados hicieron hace más de dos siglos. Se cumple una tradición que no es simplemente recuerdo, sino memoria agradecida. Además, hoy la Virgen del Rocío se dispone a emprender de nuevo el camino a su pueblo, para permanecer nueve meses entre sus hijos almonteños.

Mientras nos disponemos a acompañarla en este camino que tantas generaciones han recorrido, Dios nuestro Padre sale amorosamente a nuestro encuentro con su Palabra, para que vivamos en diálogo con Él esta ocasión que nos ha reunido en torno al altar.

La primera lectura que hemos escuchado es del profeta Sofonías: El Señor está en medio de ti, no temas mal alguno. Estas palabras fueron dirigidas a un pueblo que ha experimentado la amenaza, la prueba y el miedo; al cual se le dice: Dios está en medio de vosotros.

Esta exhortación ilumina de una manera preciosa lo que hoy celebramos. También, el Rocío Chico nació cuando Almonte, en circunstancias por todos conocidas, sufrió la amenaza y la angustia por el invasor. Entonces el pueblo suplicó a Dios, acudiendo a la poderosa intercesión maternal de la Virgen. Después, cuando pasó el peligro, no quiso olvidar, dio gracias e hizo un Voto. Esta promesa se convirtió en memoria viva para las generaciones futuras, como acción de gracias por la salvación alcanzada.

Renovemos hoy con fidelidad creativa el Voto de Almonte a la Virgen del Rocío. Almonte conoce muy bien sus tradiciones rocieras y las conserva con celo. Pero la tradición cristiana no consiste simplemente en repetir. Tradición significa entregar, lo que nosotros hemos recibido tenemos que pasarlo a otros. No podemos guardar el Rocío solamente para nosotros, tenemos que pasarlo a los que vienen detrás. Y quizá esta sea una de las grandes preguntas que el Voto y el traslado de la Virgen pone delante de Almonte: ¿qué Rocío recibirán nuestros hijos?

Responder a esta cuestión nos sitúa ante la gran misión de la Iglesia en nuestro tiempo: la transmisión de la fe. Porque vivimos en una cultura dominante en la que el cristianismo ya no se combate abiertamente, simplemente, se vive como si Dios no existiera, como si Jesucristo nunca hubiera venido al mundo en las entrañas virginales de la Santísima Virgen por obra del Espíritu Santo, como si el Evangelio no tuviera nada que decir sobre la vida cotidiana de las personas.

Y esto nos tiene que hacer pensar también a nosotros. La fe no puede conservarse solo como una costumbre entrañable, como una tradición familiar, como una fiesta hermosa, como una emoción colectiva, pero sin tocar verdaderamente el corazón ni transformar la existencia. La grandeza de nuestra devoción a la Virgen del Rocío no está solamente en los sentimientos, por vivos que sean. La verdadera devoción rociera debe llevar siempre al Evangelio, a los sacramentos, a la caridad, al perdón, al compromiso por la verdad y la justicia y al servicio a los hermanos.

Queridos almonteños: tenéis un tesoro, que muestra su riqueza mucho más allá de los confines del pueblo, a España entera y más allá de nuestras fronteras; como viene sucediendo con la expansión de la devoción a la Blanca Paloma, particularmente, en las últimas décadas. Un tesoro que se guarda en la vida. El mejor modo de testimoniar vuestra devoción a la Virgen del Rocío será que las nuevas generaciones aprendan de sus mayores a rezar, a amar, a perdonar, a servir. Que aprendan que la fe no es una cosa del pasado, sino que se puede ser cristiano hoy, con alegría, con inteligencia, con libertad y con todas las consecuencias.

Volvamos al Evangelio. Cuando narra la Visita de la Virgen a su prima Isabel, está recordando deliberadamente una escena del Antiguo Testamento: el traslado del Arca de la Alianza a Jerusalén (cf 2 Sam 6, 12-19; 1 Cro 15, 1-28). El Arca era el signo de la presencia de Dios en medio de su pueblo. David sube con ella acompañado por todo el pueblo con alegría y júbilo desbordante, entre aclamaciones y al son de trompetas.

En el evangelio san Lucas nos presenta a María entrando en casa de Zacarías. Lleva en su seno a Jesús. Y Juan Bautista salta de alegría en el seno de Isabel.

El paralelismo es precioso. Lo que el Arca llevaba era la presencia de Dios simbólicamente. Ahora, María lleva realmente en sus entrañas virginales al mismo Dios hecho hombre. Por eso Isabel dice: ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

Hoy Almonte puede hacer suya esa exclamación admirada: ¿de dónde a nosotros que venga a visitarnos la Virgen, la Madre de Dios? ¿de dónde a este pueblo tanta gracia ¿de dónde esta historia de amor que ha pasado de padres a hijos? ¿de dónde esta emoción que hoy hace vibrar a tantos? La respuesta es sencilla: de la providencia amorosa de Dios con este pueblo.

Dentro de unas horas, la Virgen llegará a Almonte. Habrá lágrimas, campanas, flores y vítores. Habrá almonteños que sentirán que llevan sobre los hombros la memoria viva de sus padres y de sus abuelos. Y habrá rocieros venidos de tantos lugares que sentirán que también la Virgen del Rocío es su Madre. Almonte está dispuesto para recibir a la Virgen con sus calles engalanadas, como si entrara en la catedral más hermosa, efímera en la ornamentación y permanente en el alma de sus hijos almonteños.

María llega a una casa y la transforma. Eso sucedió en Ain Karim en la casa de Isabel y Zacarías. Eso tiene que suceder también en Almonte.

Queridos hermanos: Cuando esta noche el camino se llene de gente, el cansancio apriete, el polvo se levante, los hombros duelan, cuando alguien grite ¡Viva la Virgen del Rocío! y miles de voces respondan, cuando Almonte se estremezca y la emoción haga saltar las lágrimas. Cuando los almonteños digan con su manera tan propia de llevarla que la Virgen es de su pueblo y su pueblo es de Ella…que en medio de ese fervor compartido, cada uno, personalmente, también le diga: Madre, ven a mi casa. Ven a mi familia, a mi matrimonio, a mis hijos, a mis heridas, a mis pecados, a mis preocupaciones, a mi pueblo, a nuestra Iglesia. Y, sobre todo: muéstrame a Jesús, fruto bendito de tu vientre, el Pastorcito Divino.

Hemos escuchado del profeta Sofonías: Alégrate y gózate de todo corazón. Y el Evangelio nos ha mostrado a María llevando la alegría. Por eso, hoy, Almonte, alégrate. Alégrate por tu historia, por el Voto que renuevas, por tus hijos y por los rocieros que vienen de lejos. Alégrate porque tu Madre viene a visitarte. Recibe a tu Reina y Patrona. Llévala con amor, cántale, rézale, llora, grita si el corazón te lo pide y, sobre todo, vive como hijo suyo.

Queridos hermanos: La Virgen está dispuesta a emprender el camino. Almonte la espera. Los caminos están preparados. Los corazones palpitan. Y todos rezamos:

Santa María del Rocío,
Madre de Dios y Madre nuestra,
Patrona de Almonte,
Reina del Rocío:
quédate con nosotros.

Y que Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor,
el Pastorcito Divino,
sea siempre nuestro camino,
nuestra verdad
y nuestra vida. Amén.»

La entrada El Rocío Chico renueva el Voto de Gracias a la Virgen del Rocío en el inicio de su Venida a Almonte se publicó primero en Diócesis de Huelva.

Ver este artículo en la web de la diócesis

El sacerdote diocesano D. Miguel Ángel Paredes toma posesión como párroco en Rota

0
El sacerdote diocesano D. Miguel Ángel Paredes toma posesión como párroco en Rota

El sacerdote diocesano D. Miguel Ángel Paredes toma posesión como párroco en Rota

La Parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Rota acogió en la jornada de ayer la Eucaristía de toma de posesión del sacerdote diocesano D. Miguel Ángel Paredes como nuevo párroco.

La celebración estuvo presidida por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, quien acompañó a la comunidad parroquial en este momento especialmente significativo de su vida pastoral.

Con esta celebración comienza el calendario de tomas de posesión de los nuevos párrocos de la Diócesis de cara al próximo curso pastoral, tras las diferentes atenciones pastorales que fueron anunciadas el pasado mes de junio.

Con esta toma de posesión, D. Miguel Ángel Paredes inicia oficialmente su ministerio como párroco de Nuestra Señora del Carmen, comenzando una nueva etapa al servicio de esta comunidad parroquial de Rota.

La próxima toma de posesión tendrá lugar el domingo 23 de agosto, a las 12:00 horas, en Algodonales, con la incorporación de D. Arturo Fabero como nuevo párroco. Esta Eucaristía será igualmente presidida por Monseñor José Rico Pavés.

A partir de estas primeras celebraciones continuarán durante los próximos días las distintas tomas de posesión previstas en la Diócesis, marcando el comienzo de una nueva etapa para las comunidades parroquiales que reciben a sus nuevos párrocos.

La entrada El sacerdote diocesano D. Miguel Ángel Paredes toma posesión como párroco en Rota se publicó primero en Diócesis Asidonia – Jerez.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Grupo ACB consagra su actividad empresarial al Sagrado Corazón de Jesús

0

Con esta consagración ACB expresa que la actividad empresarial también puede «vivirse desde la fe» y el servicio a las personas y a la sociedad

 

 

 

Este verano, las instalaciones de Grupo ACB Components acogieron en Lucena un acto especialmente significativo para toda la familia que forma parte de la empresa: la bendición de la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y la consagración de la empresa, de sus trabajadores y de su actividad al Sagrado Corazón de Jesús.

Continúa leyendo Grupo ACB consagra su actividad empresarial al Sagrado Corazón de Jesús at Diócesis de Córdoba.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Homilía en la Solemnidad de la Asunción de la Virgen 2026

0

Homilía de Monseñor José Ángel Saiz Meneses. Fiesta de la Virgen de los Reyes. Solemnidad de la Asunción de la Virgen María.

Catedral de Sevilla, 15-08-2026.

Lecturas: Ap 11, 19a; 12,1-6a. 10ab; Sal 44,11. 12ab. 16; I Cor 15,20-26; Lc 1,39-56.

 

Saludos.

Sevilla se ha despertado muy temprano para encontrarse con su Madre, como cada 15 de agosto. Una multitud de fieles de la ciudad y de devotos peregrinos hemos acompañado a Nuestra Señora de los Reyes en su tradicional procesión. Miles de personas de todas las edades y condiciones: familias, niños llevados de la mano por sus padres, jóvenes, mayores, enfermos, hombres y mujeres que regresan cada año, fieles que la aclaman de viva voz y otros que rezan en silencio. Cada uno expresa a su manera los sentimientos de amor filial que anidan en su corazón. Todos hemos dirigido la mirada hacia la Virgen, y ella, como verdadera Madre, contempla a cada uno de sus hijos.

La procesión que hemos celebrado es una confesión pública de fe. Sevilla reconoce que tiene una Madre y que esa Madre nos conduce siempre a su Hijo Jesucristo. Al verla recorrer nuestras calles, no contemplamos solamente una imagen venerada, sino el signo visible de una presencia maternal que acompaña la historia cristiana de Sevilla. Ella ha escuchado las oraciones de generaciones enteras, ha recibido lágrimas, promesas y acciones de gracias; ha permanecido en el corazón de esta ciudad en los días de prosperidad y en las horas de sufrimiento. Hoy venimos a decirle de nuevo: Santa María de los Reyes, sigue caminando con nosotros; no permitas que Sevilla se aleje de tu Hijo.

La mujer vestida de sol, coronada de estrellas, que aparece en el libro del Apocalipsis, lleva en sí la victoria de Dios sobre el pecado y el poder del mal. En ella contemplamos anticipadamente aquello que Dios quiere realizar en nosotros. Ella es signo de esperanza para toda la humanidad. Nos recuerda que la vida humana posee una dignidad sagrada. En María glorificada Dios confirma el valor de la persona entera, cuerpo y alma. Todo ser humano está llamado a la resurrección; todo ser humano merece respeto, cuidado y amor desde su concepción hasta su muerte natural; ningún pobre, enfermo, anciano, migrante o persona herida que hallamos en el camino puede ser tratado como una carga, un número o un material descartable.

Pero la Virgen que hoy contemplamos elevada al cielo es la misma que, después de la Anunciación, se levanta y se pone en camino. María no convierte el don recibido en cómodo privilegio. Apenas ha acogido al Verbo de Dios, sale de Nazaret y va aprisa a la montaña para servir a Isabel. La llena de gracia se hace servidora. Esta escena resulta especialmente luminosa para nosotros. Quien contempla a María, quien reza ante Nuestra Señora de los Reyes, ha de aprender a levantarse, a salir, a visitar, a acompañar y a servir. La procesión debe continuar cuando la imagen entra de nuevo en la Catedral: debe continuar en nuestros pasos hacia el enfermo, hacia la familia que atraviesa dificultades, hacia el anciano que vive solo, hacia el joven que ha perdido el sentido de la vida, hacia el pobre que pide no sólo ayuda material, sino también escucha, respeto y fraternidad.

La escucha de la Palabra de Dios y el servicio al hermano son inseparables. Quien no escucha a Dios termina escuchándose únicamente a sí mismo; y quien vive encerrado en sí mismo deja de percibir el clamor del prójimo. Cuando María entra en casa de Zacarías, lleva consigo a Cristo. Su presencia es eficaz porque lleva dentro al Señor. Esta es también la misión de la Iglesia: llevar a Cristo a los hogares, a los barrios, a las instituciones, a la cultura, al trabajo, a las alegrías y a las heridas de nuestro tiempo. Sevilla necesita cristianos que lleven realmente a Cristo dentro; creyentes cuya palabra pacifique, cuya conducta inspire confianza, cuya honradez sea reconocible, cuya caridad no excluya a nadie. Nuestra ciudad conserva un extraordinario patrimonio religioso, histórico y artístico. Hemos de custodiarlo con responsabilidad, pero sabiendo que el patrimonio más precioso es la fe viva del pueblo.

Después de escuchar la alabanza de Isabel, María entona el Magníficat. Es el canto de una mujer humilde, agradecida y comprometida. Proclama la grandeza del Señor porque ha mirado la humildad de su esclava. Reconoce que el Poderoso ha hecho obras grandes en ella, pero inmediatamente proyecta la mirada hacia la historia: Dios dispersa a los soberbios, derriba a los poderosos de sus tronos, enaltece a los humildes, colma de bienes a los hambrientos y auxilia a su pueblo. El Magníficat no es un canto de revancha, es el anuncio de la justicia de Dios, y la denuncia del pecado que desfigura las relaciones humanas: la soberbia, la opresión, el hambre, la indiferencia y el abuso de poder. María canta el mundo nuevo que su Hijo ha venido a instaurar, que debe regirse por valores de justicia y de paz, de amor a Dios y al prójimo.

Como cristianos, todos tenemos el deber de trabajar en la construcción del Reino de Dios en la tierra, cada uno según su vocación y posibilidades de influencia en la vida social. Del mismo modo todas las instituciones están llamadas a trabajar por el bien común. La presencia institucional en esta celebración refleja el arraigo de la devoción a Nuestra Señora de los Reyes en la historia de Sevilla. Gracias por vuestra presencia. Sabemos bien que la autoridad, en todos los ámbitos de la vida, no es un privilegio de poder o dominio, sino un servicio a los demás, orientado a dar vida, a proteger y ayudar a crecer al prójimo, siguiendo el ejemplo de Nuestro Señor Jesucristo. El Santo Padre León XIV pronunció el pasado 8 de junio un memorable discurso ante los miembros del Parlamento español en el que hizo un llamamiento a proteger toda vida humana y a fortalecer el bien común en las relaciones sociales, tanto a nivel nacional como a nivel internacional.

El bien común es el conjunto de condiciones de la vida social con las cuales las personas, las familias y las instituciones pueden lograr con mayor plenitud su propia perfección y finalidad (cf. Gaudium et spes, 26). Pidamos hoy al Señor que nos conceda la gracia de buscar decididamente el bien de las personas en nuestras relaciones con los demás, ya sea en la familia, en el trabajo, con los amigos, en todos los ámbitos y grupos humanos de los que formamos parte; que nos conceda superar los intereses y ambiciones personales, y las tentaciones de manipulación. Pidamos a Dios especialmente que los gobernantes de las naciones pongan al ser humano en el centro de la actividad política y social, defendiendo su dignidad, su libertad y los derechos inalienables de cada individuo. Las personas no pueden ser objeto de intercambio o de comercio, ni pueden ser utilizadas como arma de presión geopolítica.

Nuestra Señora de los Reyes, Madre y Patrona nuestra: protege a Sevilla y a todos sus habitantes. Custodia a nuestras familias; conforta a los enfermos y a quienes se sienten solos; acompaña a los niños y a los jóvenes; sostén a quienes han perdido el trabajo o atraviesan dificultades económicas; ilumina a quienes ejercen responsabilidades públicas; fortalece a los sacerdotes, consagrados y agentes de pastoral; aviva la fe de nuestras parroquias, comunidades, movimientos y hermandades.

Reina de la paz, acoge el clamor de las víctimas de las guerras. Llena de consuelo y fortaleza a los afectados por catástrofes naturales, terremotos e incendios. Inspira en los gobernantes decisiones valientes de diálogo y reconciliación. Desarma las manos que empuñan las armas y los corazones que alimentan el odio. Haz de nuestras casas hogares de paz y de nuestra ciudad una casa abierta, justa, fraterna y acogedora. Y cuando termine nuestra peregrinación terrena, llévanos hasta tu Hijo. Que podamos participar contigo en la victoria de Cristo, cantar eternamente el Magníficat de la salvación y contemplar cara a cara al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

Los gemidos de la tierra quemada

0

Queridos diocesanos, hermanas y hermanos de Málaga y Melilla,

Este verano, el fuego está devorando miles de hectáreas en numerosos puntos de la geografía española. Detrás de cada incendio hay paisajes destruidos, animales muertos, personas y familias que, tienen que abandonar sus casas con miedo; también hay muchos hombres y mujeres que trabajan —y a veces mueren— para apagar el fuego y proteger a los demás. A todos ellos quiero expresar mi cercanía, mi gratitud y mi oración.

Al contemplar las imágenes de tantas hectáreas calcinadas, al experimentar el intenso olor a quemado y recibir del cielo la “lluvia gris” de la ceniza, acudían con frecuencia a mi corazón las palabras de san Pablo a los Romanos: «la creación está gimiendo y sufre dolores de parto» (Rm 8,22). Estamos llamados a escuchar los gritos de la naturaleza, de la que también nosotros, los seres humanos, formamos parte.

El dolor de nuestros hermanos y hermanas que han sufrido más directamente la plaga de los incendios, junto con los gemidos de la tierra quemada, nos invitan a adoptar un nuevo modelo de relación con la naturaleza. Durante siglos, «hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla» (LS 2). Ya es tiempo de asumir la misión de «labrar y cuidar» el jardín del mundo (cf. Gn 2,15): «Mientras “labrar” significa cultivar, arar o trabajar, “cuidar” —enseñó el papa Francisco— significa proteger, custodiar, preservar, guardar, vigilar» (LS 67).

No es de extrañar que nos resulte difícil –a las personas, a las instituciones y a la sociedad en su conjunto– abandonar un modelo tan arraigado, basado en el supuesto derecho a expoliar la creación, para adoptar otro radicalmente distinto: el de sentir la urgencia de cuidarla.

No podemos afrontar esta dolorosa realidad desde una discusión ideológica que nos enfrenta mucho y resuelve casi nada. Tampoco deberíamos acostumbrarnos al deterioro progresivo del planeta ni asumir como algo inevitable que cada verano grandes extensiones queden arrasadas por las llamas. Es necesario preguntarnos qué podemos hacer cada uno para cuidar mejor la tierra. No todo depende de nosotros, pero una buena parte está en nuestras manos.

Cuidar la creación implica consumir de manera responsable, proteger el agua de la contaminación, preparar los bosques para prevenir y combatir los incendios, favorecer las condiciones de vida de quienes viven en los pueblos más pequeños y enseñar a las nuevas generaciones la importancia y la urgencia de cuidar la naturaleza. Cuidar la creación supone custodiar también nuestra propia vida y la vida de los demás, especialmente la de quienes más sufren.

El papa León XIV nos ha recordado que «la justicia ambiental […] representa una necesidad urgente que va más allá de la simple protección del medio ambiente. En realidad, se trata de una cuestión de justicia social, económica y antropológica. Para los creyentes, además, es una exigencia teológica que, para los cristianos, tiene el rostro de Jesucristo, en quien todo ha sido creado y redimido. En un mundo en el que los más frágiles son los primeros en sufrir los efectos devastadores del cambio climático, la deforestación y la contaminación, el cuidado de la creación se convierte en una cuestión de fe y de humanidad» (Mensaje para la X Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación).

Que Dios nos ayude a escuchar los gemidos de la tierra quemada y de quienes más han sufrido la catástrofe de los incendios. Y que este sufrimiento no sea inútil, sino que se convierta realmente en dolores de parto de un nuevo modo —más humano, más solidario y más cristiano— de relacionarnos con la hermana madre Tierra.

Un saludo muy cordial en el Señor.

+ José Antonio Satué
Obispo de Málaga

Homilía en la Solemnidad de la Virgen de Candelaria

0

sábado, 15 de agosto de 2026

Ap 11,19a; 12,1-6a.10ab

Sal 44, 10.12.12.16

1Cor 15, 20-27

Lc 1, 39-56

Queridos hermanos y hermanas:

 

El Evangelio de esta solemnidad de la Asunción de María a los cielos, en la que celebramos a nuestra querida Virgen de Candelaria, patrona general de Canarias, nos invita una vez más a escuchar de los labios de María el cántico del Magnificat, «Proclama mi alma la grandeza del Señor…». Es la expresión del corazón agradecido de María que, sintiéndose pobre y humilde, consciente de sus límites como humana, se siente dichosa por haber sido escogida para ser la Madre del Salvador.

Su pequeñez, la de María, la lleva a reconocer y proclamar la grandeza del que verdaderamente es grande, el Señor, el que ha mirado su humildad y, por eso, con el cántico del Magnificat, María lo quiere magnificar, quiere hacer grande a Dios alabándolo y ensalzándolo, consciente de que es Él, y sólo Él, quien puede realmente transformar la historia haciendo proezas con su brazo: dispersando a los poderosos y dejando vacíos a los ricos, mientras enaltece a los humildes y colma a los hambrientos.

«En un mundo atravesado por tantas maniobras que apuntan a conquistar mercados y espacios de influencia […] nuestro corazón siente la necesidad de descubrir un proyecto diferente, sabio y benévolo, semejante al que María contempla en el Magníficat, cuando proclama que la misericordia de Dios se extiende de generación en generación sobre aquellos que le temen» (MH, 230), ha afirmado León XIV en su primera encíclica Magnifica humanitas.

Es el drama de todos los tiempos al que se enfrenta esta magnífica humanidad creada por Dios. El drama que encuentra su raíz en quienes desde el poder y la riqueza viven lo que el Papa denomina el «síndrome de Babel», que se caracteriza por «la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles, la uniformidad que aplana las diferencias, la pretensión de un lenguaje único –incluso digital– capaz de traducirlo todo, incluso el misterio de la persona, en datos y rendimientos» (MH, 10). En definitiva, la tentación del ser humano de todos los tiempos de construir una sociedad sin Dios movidos por la falsa idea de pensar que Dios resta espacio al ser humano; cuando es, más bien, al revés, Dios da plenitud a la persona, a su vida personal y en sociedad.

En efecto, Dios, más aún el Dios de Jesucristo, es el garante de una sociedad realmente humana en la que se protege la dignidad de cada persona, se promueve la justicia y se hace posible la fraternidad (cf. MH, 1). Por el contrario, cuando eliminamos a Dios, surgen personas e ideologías totalitaristas que se creen dioses, dueños y señores de la humanidad, que se mueven solo por el poder y la riqueza, sin importarle los demás, que se creen por encima del bien y del mal, que promueven guerras, muerte y división, que pierden el horizonte ético en sus vidas y viven en la corrupción, que solo buscan su beneficio propio, sin pensar ni preocuparse por los demás.

Las consecuencias de este modo de actuar las vemos en las noticias de cada día que nos hablan de una cultura del poder que engendra una sociedad del descarte, de la muerte y del odio, y no la anhelada civilización del amor ni una cultura del encuentro.

Los riesgos de una sociedad sin Dios podemos observarlos a lo largo de la historia de la humanidad, pero también hoy, en este siglo XXI, en esta era de la inteligencia artificial, donde se corre el riesgo de no valorar al ser humano por lo que es, sino convertirlo en un número, en un dato de un algoritmo que toma decisiones económicas, políticas o militares buscando lo más beneficioso y eficiente, sin tener en cuenta ni reconocer lo más precioso, que es la persona, un misterio ante el que solo cabe la admiración y contemplación.

Sin embargo, en vez de acoger y proteger al ser humano en las distintas dimensiones de su realización (la familia, el trabajo, la salud, la vivienda, el bienestar…) vemos cómo se va imponiendo en algunos ámbitos de la vida social y política esta nefasta «mentalidad tecnocrática y posthumanista que tiende a considerar a la persona como un objeto manipulable o un recurso para optimizar» donde «lo que importa es la eficiencia, no el respeto a la libertad y a la dignidad humana» (MH, 172).

Pero queridos hermanos míos, «ningún sistema de cálculo por sofisticado que sea –recuerda León XIV en su encíclica, que les invito a leer atentamente–, genera un corazón que se entrega, ni una conciencia capaz de discernir el bien» (DH, 233). Eso solo lo encontramos en el ser humano, en ti y en mí. En María, que, en su libertad, dijo sí al proyecto de Dios y por eso la felicita Isabel: porque ha creído, sencillamente. En Jesucristo, que entregó libremente su vida por nosotros, por nuestra salvación, sin hacer cálculos, sino desde la generosidad de cumplir la voluntad del Padre con el fin de darnos vida, como nos ha recordado san Pablo en la segunda lectura. Pero no una vida artificial. No una vida virtual. Sino una vida real y plenamente humana –como la que Él vivió–, que tiene como meta la vida eterna, participando de su resurrección, con la que nos abrió un nuevo horizonte de futuro, del que María, asunta a los cielos, participa ya plenamente.

Por eso, alzamos la mirada, con esperanza, hacia ese futuro de salvación. Así lo decía León XIV hace escasamente dos meses en su visita a nuestra Diócesis nivariense: «Desde este puerto, que lleva el nombre de la Santa Cruz, mi pensamiento se extiende al mundo entero y a sus heridas, que hacen sufrir a pueblos enteros. A todos quisiera repetirles el lema de este viaje: “¡Alzad la mirada!” […] ¡Levantemos la mirada como lo hizo María, la Madre de todos los que sufren, y guiados por ella retomemos el camino con esperanza!».

Invitación que hacemos hoy no solo a cuantos sufren en nuestra sociedad canaria a causa de la exclusión social de la que nos hablaba el último informe FOESSA presentado el pasado mes de febrero, sino también a los pueblos hermanos de Venezuela y de Colombia, –afectados seriamente por las desastrosas consecuencias de unos terremotos que han dejado tras de sí tantos muertos, desaparecidos, heridos y damnificados–, a los migrantes, a los que viven continuamente en lugares de guerra, a quienes son víctimas de las injusticias sociales y desigualdades económicas, a los que son víctima de los abusos y de la violencia. Con María de Candelaria alcemos la mirada, también nosotros para no quedar indiferentes ante estas situaciones de dolor, sino que, movidos por una compasión sincera, ofrezcamos nuestra ayuda fraterna a quienes peor lo están pasando.

Queridos hermanos y hermanas tenemos «el deber urgente –nos dice el Papa– de permanecer profundamente humanos, custodiando con amor esa magnífica humanidad que se nos ha dado y revelado en plenitud en Cristo, y que ninguna máquina podrá jamás sustituir en su esplendor» (MH, 15).

Esplendor que nada ni nadie puede eclipsar pues Él es la luz del mundo. Esta hermosa imagen de la Virgen morenita, nuestra patrona, así nos lo recuerda una vez más cuando la contemplamos llevando en un brazo a su Hijo y en la otra mano una candela. Ella, «la mujer vestida del sol, y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza», sigue siendo el orgullo de nuestra raza porque en sus purísimas entrañas se encarnó y se hizo hombre el Hijo de Dios asumiendo nuestra magnífica humanidad, haciéndose uno de nosotros, verdadero hombre, sin dejar de ser verdadero Dios.

Que con María, nuestra Madre asunta al cielo, sepamos también nosotros proclamar las grandezas que Dios sigue realizando en la historia y en esta humanidad, y en nuestras vidas. Que sepamos magnificar a este Dios grande en amor que no deja de seguir siendo misericordioso generación tras generación, ¡también con nuestra generación actual! Pero, sobre todo, que con María y como María sepamos vivir en plenitud nuestra condición humana, que Dios ha creado y nos ha dado, sirviendo a los demás, especialmente a los pobres y vulnerables, a quienes con frecuencia no se les reconoce su dignidad.

¡Qué así sea!

 

Eloy A. Santiago Santiago

Obispo de San Cristóbal de La Laguna

Fonelas culmina sus fiestas en honor a la Virgen del Rosario de Fátima

0

Así vivió Fonelas, este domingo 16 de agosto, la jornada central de sus fiestas en honor a su copatrona, la Virgen del Rosario de Fátima.

La comunidad parroquial se reunió para participar en una Misa multitudinaria, celebrada con gran devoción y participación de los fieles. Posteriormente, la imagen de la Virgen recorrió las calles del pueblo en una solemne procesión, acompañada por numerosos vecinos y devotos.

Una jornada de fe, devoción y tradición que puso el broche de oro a las fiestas de Fonelas y que volvió a poner de manifiesto el profundo cariño de todo el pueblo hacia su copatrona, la Virgen del Rosario de Fátima.

Francisco Martínez Heredia
Fonelas

Como cada 15 de agosto, la Virgen de la Cabeza de Huéscar volvió a su ermita en romería

0

Un año más, Huéscar volvió a vivir con gozo, como cada 15 de agosto, una de las celebraciones religiosas de más arraigo en el municipio: la romería d ela Virgen de la Cabeza, que lleva a la imagen hasta su ermita. Ese 15 de agosto, en todas las parroquias se celebra la Asunción de la Virgen María. En Huéscar, además, se vive con intensidad la devoción a la Virgen de la Cabeza.

La imagen de la Virgen de la Cabeza ya descansa de nuevo en su ermita, al pie de la Sierra de Marmolanze. En su interior, como signo de la devoción que se le profesa se pueden apreciar gran cantidad de exvotos, en agradecimiento de las personas que han recibido un favor de la Virgen. Llegó a la ermita después de haber recibido el cariño de los oscenses y de todos los que vistan estos días el municipio, pasando días de descanso o en compañía de sus familias.

El 15 de agosto es el día más grande para la Hermandad de la Santísima Virgen de la Cabeza de Huéscar. A las 7 de la mañana, en la parroquia, tenía lugar la Misa de despedida, cantada por la cuadrilla de la Cuesta de las Chinas, con cantos referentes todos ellos a la Virgen de la Cabeza. Un poco antes, a la 5 de la mañana, los despertadores se reunieron en la ermita de la Soledad Coronada para comenzar su recorrido por las calles de Huéscar, cantando en las puertas de las ermitas, en la casa parroquial y en la puerta de la parroquia. Recuerdan, así, que las tradiciones siguen construyendo el presente.
La jornada de este 15 de agosto volvió a demostrar que la devoción a la Virgen de la Cabeza sigue profundamente arraigada en el corazón de los oscenses. Entre rezos, cantos y emociones compartidas, la Virgen de la Cabeza ha pasado en torno a veinte días en la parroquia, donde ha recibido el calor y el fervor de siempre, manteniendo viva una tradición que se transmite de generación en generación.

Este año se realizó la procesión de entrada el domingo 27 de julio, desde la ermita de la Soledad Coronada. El jueves 6 de agosto, comenzó una novena en su honor, que terminó el viernes 14, víspera de la fiesta de la Asunción de María a los Cielos. Ese día, la Virgen de la Cabeza y el Cristo de los Milagros procesionaron por las calles de Huéscar.

Uno de rituales típicos en esta hermandad son los bailes de la bandera, delante de las sagradas imágenes, a los sones del tambor y de las flautas, junto al canto del coro rociero Aires de Jubrena y las salves. Las distintas hermandades de Huéscar y la corporación municipal, un año más, acompañaron a la hermandad. Además, este año la Agrupación Musical Virgen de la Soledad, coincidiendo con su jornada de puetas abiertas, invitó a otras bandas para tocar junto al Cristo de los Milagros, dándole más vistosidad a la procesión y gustando mucho a la gente.

La Hermandad de la Santísima Virgen de la Cabeza de Huéscar agradece la colaboración ciudadana y el esfuerzo de todos para que la romería fuese segura, ordenada y respetuosa. Y, por supuesto,d a las gracias a las distintas hermandades que han acompañado en las celebraciones y a todos los que de una forma u otra han colaborado.

Hermandad de la Santísima Virgen de la Cabeza de Huéscar.

Ya se conocen las fechas de incorporación de los nuevos párrocos en el arciprestazgo del Fardes- Los Montes

0

Con la llegada de la segunda quincena de agosto se comienza a pensar ya en el final del verano y el comienzo del nuevo curso pastoral. Y una de las primeras actividades del nuevo curso siempre suele ser la toma de posesión de los párrocos en las nuevas parroquias que les han sido asignadas. Y así será en los primeros días o semanas de septiembre.

Por supuesto, previo a las tomas de posesión, los sacerdotes también se despedirán de las parroquias que venían sirviendo y que llenarán de emoción las últimas celebraciones de agosto o las primeras de septiembre.

Uno de los arciprestazgos donde más cambios ha habido este año es el del Fardes- Los Montes, al que se incorporan dos nuevos sacerdotes, otros dos salen y dos cambian de parroquia. El arcipreste, Sebastián Robles, ya ha dado a conocer las fechas de estas tomas de posesión, que ya se están preparando en los lugares correspondientes.

Estos son los nombramientos que afectan al arciprestazgo del Fardes-Los Montes y las fechas previstas para las tomas de posesión:

D. Antonio Muriel Mira
Cargo: Párroco de Moreda, Huélago, Gobernador y Laborcillas.
Toma de posesión: Domingo, 6 de septiembre a las 20:00 h en Moreda.
D. Ramiro Avidad Fernández
Cargo: Párroco de Purullena y El Bejarín.
Toma de posesión: Lunes, 7 de septiembre a las 20:00 h en Purullena.
D. José Alejandro Moreno Sánchez
Cargo: Administrador parroquial de Darro, Diezma, Sillar y Los Villares.
Toma de posesión: Sábado, 12 de septiembre a las 20:00 h en Darro.
D. Guillermo Parra Sánchez
Cargo: Párroco de Villanueva de las Torres, Dehesas de Guadix y Alicún de Ortega.
Toma de posesión: Sábado, 19 de septiembre a las 12:00 h en Villanueva de las Torres.
Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

Enlaces de interés

ODISUR
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.