
El próximo mes de junio se cumplirán veinticinco años de un acontecimiento que ha quedado grabado en la memoria de Sevilla. Un pontífice, un papa santo, visitaba por segunda vez la capital hispalense, en un viaje programado para la clausura del XLV Congreso Eucarístico Internacional y en el que no faltaron escalas inolvidables en la localidad de Dos Hermanas, la aldea almonteña del Rocío y la capital onubense.




















