
“El mundo no necesita más comida, necesita más gente comprometida” era el lema que Manos Unidas nos proponía en su campaña contra el hambre del año 2017 porque «un tercio de nuestros alimentos acaba en la basura. Mientras, 800 millones de personas siguen pasando hambre en el mundo», afirmaban desde esta ONG católica para el desarrollo.










