
Los que conocieron a Manuel Lozano Garrido, Lolo, dicen que su humildad lo alejaba de toda vanagloria, reconocimiento y homenaje. Hoy, en el día que se cumple el centenario de su nacimiento a la fe de Cristo, el Beato Lolo se hubiera ruborizado ante las palabras tan bellas que durante la apertura de su Centenario se han pronunciado. En ellas, el Obispo de Jaén ha resaltado la santidad de su vida; santa en palabras, en gestos y en fe, que lo convirtieron en Beato hace ya una década.


















