
A partir del 19 de marzo, comienza el Año de la Familia y el recorrido de las reliquias por toda la Diócesis.

A partir del 19 de marzo, comienza el Año de la Familia y el recorrido de las reliquias por toda la Diócesis.

A partir del 19 de marzo de 2021, el Papa Francisco inaugura el Año “Familia Amoris Laetitia” que concluirá el 26 de junio de 2022 en el 10º Encuentro Mundial de las Familias en Roma.
Mensaje de D. Javier Martínez, arzobispo de Granada, a las familias, con motivo del Año especial dedicado a la familia, que comienza el 19 de marzo de 2021.
Con motivo de la celebración del Día del Seminario, el próximo 19 de marzo, durante esta semana en los medios diocesanos publicaremos una serie de testimonios de seminaristas que compartirán su proceso vocacional y propondrán esta opción de vida desde la honestidad y la alegría que le acompaña.
Pocos sacerdotes reciben la vocación cayéndose del caballo como San Pablo, más bien la mayoría confiesan que se trata de un proceso largo. Esta es también la experiencia de Manuel Mena, natural de Palma (Islas Baleares) –aunque de origen utrerano- que ya cursa quinto en el Seminario Metropolitano de Sevilla.
Reconoce que en su largo camino de discernimiento
vocacional fue viviendo la fe “de una manera más comprometida y sintiendo que el Señor me iba pidiendo más”. Además, señala que fue un tiempo “de muchos miedos y dudas, en el que sentía que estaba llamado a algo más, pero me negaba a dejar las riendas de mi vida en manos de Otro”. Este proceso culminó durante un verano en el que vivió una experiencia misionera, en la que “vi con claridad que Dios me llamaba al sacerdocio”.
Recuerda que en aquel momento su decisión fue difícil de asimilar para su familia, sin embargo, como testimonian otros seminaristas, “poco a poco han visto que soy feliz en el camino que he tomado y eso es lo que les importa”.
“Me di cuenta que eran jóvenes como yo, ni más ni menos”
Por motivos laborales de su familia, inició su formación en el Seminario de Valencia y ahora la concluirá en Sevilla, una circunstancia que le ha permitido comprobar que la mayoría de Seminarios funcionan de manera parecida. “En ambos seminarios –apunta- encuentras un acompañamiento cercano y sincero por parte del equipo formativo y un buen ambiente comunitario que propician que puedas centrarte en lo esencial para esta etapa de discernimiento y formación”.
Precisamente rememora con cariño su primer día del Seminario: “La noche anterior no había podido pegar ojo, estaba asustadísimo por lo que me iba a encontrar. Pensaba que había sido una locura y que seguramente me metía en una casa donde cada uno sería más rarito que el anterior. Sin embargo, el primer día después de la cena ya estaba con varios seminaristas charlando en la terraza tranquilamente de temas varios, como si nos conociéramos de hace tiempo. Entonces me di cuenta de que eran jóvenes como yo, cada uno con su historia, que habían confiado en Dios y en la Iglesia. Ni más ni menos. Y los nervios y prejuicios se fueron”.
“No se puede reducir el diaconado o el sacerdocio a una profesión”
En pocos meses, más de cinco años después de aquel día, Manuel será ordenado diácono, un acontecimiento ante el que siente una gran ilusión a la par que un gran respeto, ya que “es un paso a partir del cual tendrás una misión de suma importancia en la Iglesia, una misión que por méritos propios es evidente que no se puede alcanzar. Menos mal –añade- que no va a depender solo de esos méritos, y contaremos con la ayuda de Dios”.
Y es que el diaconado es un ministerio cuya esencia no puede desdibujarse en un paralelismo con una profesión civil. “Lo del ‘sacerdocio en prácticas’ suena fatal –argumenta- no solo porque reduce el diaconado, sino que también reduce el propio sacerdocio a una profesión. Esto puede hacer que se viva el diaconado como un tiempo sin importancia que se debe pasar porque es lo que pone la norma, y posteriormente vivir un sacerdocio convertido en un funcionariado. Nada más lejos de lo que es el diaconado y el sacerdocio”, defiende.
De hecho, el diácono es ya ministro de la Iglesia, concretamente ministro de la Palabra y administrador de los Sacramentos del Matrimonio y el Bautismo. “No creo que esta misión que la Iglesia encomienda a los diáconos pueda entenderse como una labor de menor importancia”, opina este seminarista.
Calidad frente a cantidad
Aunque Manuel observa que actualmente hay menos vocaciones que hace unas décadas, atribuye esta circunstancia a que “las necesidades son distintas” o a que tal vez “se nos está llamando a cambiar algunos esquemas”. Por ello, sostiene que lo importante ahora no es conocer el motivo, sino “vivir este momento con plena confianza en Dios y, siguiendo su mandato, pedir al Señor de la mies para que envíe obreros”.
En esta línea, destaca el gran esfuerzo que viene realizando la Archidiócesis hispalense para acercarse a los jóvenes y se felicita porque “seguimos contando con muchas personas muy comprometidas y con ganas de ser agentes activos en la vida de la Iglesia. La calidad de esos jóvenes es más importante que la cantidad”.
Finalmente, concluye insistiendo en que “siempre han existido dificultades, y a pesar de ello no han faltado sacerdotes santos”. La clave está en “no dejar de volver a Dios, por muchas veces que se caiga”, en ser valientes –dice- y confiar en Dios, porque nadie “será más feliz en ningún sitio que en aquel al que el Señor le llama”.
Otros testimonios
Testimonio de Germán Carrasco: una vocación de la mano de la Macarena

Los jurados de los Premios Canarias 2021 han designado a los galardonados en las tres modalidades de esta edición: Bellas Artes e Interpretación, Investigación e Innovación, y Patrimonio Histórico.
Concretamente, en Patrimonio Histórico la galardonada ha sido María del Rosario Álvarez Martínez.
María del Rosario Álvarez Martínez
Catedrática de Historia de la Música en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de La Laguna.
Ha dedicado gran parte de su trayectoria al rescate, conservación y divulgación del patrimonio musical de Canarias a través de la creación de archivos musicales, primero en el Instituto de Estudios Canarios y posteriormente propiciando el depósito de los archivos de músicos destacados en el Archivo Histórico Provincial por parte de sus familiares.
Sus líneas de investigación han estado centradas en la Organología e Iconografía musical. Y cabe destacar su incansable labor en la restauración de los órganos históricos del Archipiélago.
En concreto, en nuestra diócesis ha restaurado más de veinte órganos. Fundamentalmente en Tenerife, pero también en La Palma.
Por otro lado, en 2019 impulsó la creación de una escuela de formación de organeros para que estos instrumentos se puedan seguir usando en las parroquias que poseen alguno. Se trata de un proyecto que se empezó a plantear en tiempos del obispo Felipe Fernández. Actualmente, este proceso de formación se encuentra parado debido a la pandemia.
Asimismo, Álvarez, inicialmente se encargó de ordenar la documentación musical de la Catedral de La Laguna y de La Concepción de Santa Cruz. Posteriormente, se ocupó de la dirección de estos trabajos consistentes en una catalogación más exhaustiva.
María del Rosario también ha estado al frente de la revisión de toda la documentación musical de las parroquias de las islas. Además, ha promovido los conciertos de música sacra en ambas diócesis del Archipiélago. Todo ello hizo que en 2012 fuera nombrada “Cooperadora insigne de la Diócesis Nivariense”.
Otra de sus tareas ha sido el estudio de biografías de más de 130 músicos canarios, para el Diccionario de la Música Española e Hispanoamericana. Su actividad ha sido esencial para la recuperación del patrimonio sonoro de Canarias.
Es miembro de la Real Academia Canaria de Bellas Artes desde 1985 ocupando diversos cargos dentro de su Junta de Gobierno, incluyendo su presidencia.
Entre los numerosos premios y distinciones en su haber destacan el Premio Nacional de Musicología 1982 y la Medalla de oro de Canarias 2005.
18 marzo, 2021
El Papa Francisco ha aprobado hoy la publicación del decreto que autoriza la condición de venerable para el Cosme Muñoz Pérez, sacerdote que murió en Córdoba tras haber desarrollado su ministerio sacerdotal en la promoción educativa de las niñas huérfanas de la Córdoba del siglo XVII y la protección de la salud de las mujeres de la época. El Colegio de nuestra Señora de la Piedad de Córdoba, situado en la Plaza de las Cañas sigue siendo hoy testigo de aquella labor innovadora a favor de la educación.
El Santo Padre ha recibido hoy en audiencia a Su Excelencia Reverendísima Monseñor Marcello Semeraro, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. Durante la audiencia, el Sumo Pontífice ha autorizado a la Congregación para las causas de los Santos la publicación del Decreto por la que el Padre Cosme alcanza la condición de Venerable.
Una vida de servicio a la mujer cordobesa
El padre Cosme Muñoz Pérez, fundador de la Congregación Hijas del Patrocinio de María, nació en Villar del Río (Soria), en 1573 y murió en Córdoba en 1636, donde había llegado tras padecer en Málaga una grave enfermedad. Su meta era llegar al sacerdocio y lo alcanzó, a pesar de las muchas dificultades que encontró.
La biografía del padre Cosme se resume en la dedicación a la promoción educativa de la mujer y su interés por la atención sanitaria, como creador del primer hospital para mujeres de Córdoba.
Hacia el año 1607, el obispo de Córdoba, fray Diego de Mardones le encomendó una obra iniciada por Isabel de la Cruz, que antes de su muerte había promovido incipientemente la creación de un hogar para recoger, alimentar y educar a niñas huérfanas de Córdoba. El padre Cosme asumió el encargo episcopal y se afanó en levantar, organizar y dar nueva forma al Colegio de Niñas Huérfanas de Nuestra Señora de la Piedad. La escasez de servicios de estas características en la Córdoba de la época lo llevó a buscar constituciones y reglamentos en Santiago de Compostela y Toledo.
El Padre Cosme era consciente de que las niñas huérfanas y pobres estaban abocadas a la total marginación y entendió que a través de su educación integral tendrían la protección necesaria para su situación de desamparo.
En el Colegio Nuestra Señora de la Piedad, las niñas terminaban obteniendo una graduación según su edad y aprendían a leer, escribir, matemáticas, música y canto. Como parte de la preparación que recibían las jóvenes, se les enseñaba a valorar su trabajo.
En los siglos XVIII y XIX, en la provincia de Córdoba se produjo un movimiento socio-cultural a favor de la educación de la mujer y se tomaron como modelo los colegios fundados en Córdoba y Villafranca por los padres Cosme Muñoz y Luis Pérez.
Detalle del conjunto escultórico dedicado al Venerable padre Cosme situado en la plaza de «Las Cañas» donde está situado el Colegio de Nuestra Señora de la Piedad de Córdoba. Abajo, firma autógrafa del sacerdote

La Postulación de la Causa de Canonización del Siervo de Dios D. Salvador Valera Parra, conocido popularmente como “El Cura Valera”, y la Asociación que promueve su canonización en representación de la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción de Huércal-Overa (Almería), su pueblo natal donde fue Cura Párroco durante tantos años, comunica a todos con gran alegría,
que el Santo Padre el Papa Francisco ha firmado el Decreto por el que la Iglesia declara “Venerable” a don Salvador Valera porque ha vivido de forma heroica las virtudes cristianas, es decir, ha sido un cristiano “excelente”, que ha vivido de forma excelente la fe, la esperanza y la caridad, que son las virtudes teologales, así como la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza, que son las virtudes cardinales, y otras virtudes propias de su vocación sacerdotal como la pobreza, la castidad y la obediencia, la humildad y la caridad pastoral, ejercicio de sus virtudes que se ha mostrado en sus actos de una manera permanente en su vida, siendo modelo de sacerdote diocesano, pastor bueno y humilde de su pueblo.
Entre 1991 y 1996 se llevó a cabo la fase diocesana de su Causa de Canonización. Después se inició la fase romana de la Causa. Este Decreto pontificio culmina el estudio que la Congregación para las Causas de los Santos de Roma ha realizado de la Positio que ha recogido la prueba de la vivencia heroica de las virtudes, presentada en 2018. Ahora procederá al estudio del presunto milagro que Dios ha realizado por intercesión de D. Salvador Valera en Providence (Estados Unidos), instruido en aquella diócesis en 2014, requisito necesario para su Beatificación que esperamos sea pronto y el Cura Valera sea elevado a los altares.
El Venerable Salvador Valera Parra nació en Huércal-Overa (Almería) el 27 de febrero de 1816 en el seno de una familia pobre y humilde, en un tiempo difícil por la presencia de continuas epidemias, hambrunas y persecuciones a la fe, forjando una fe firme que le hizo un auténtico apóstol de Cristo. Se conserva la casa natal en la calle que lleva su nombre. Estudió en el Seminario de San Fulgencio de Murcia, diócesis a la que entonces pertenecía esta Parroquia. Ordenado sacerdote a los 24 años en 1838, destaca por un celo ardiente, humildad profunda, sencillez encantadora, generosidad admirable y caridad sin límites. Ejerce su ministerio en las parroquias de Alhama de Murcia y Cartagena hasta que en 1868 regresa como Párroco a su pueblo natal. Siempre dispuesto a repartir su comida y vestidos, pasa las noches en vela cuidando enfermos y moribundos, ofreciendo a todos el auxilio espiritual. La Virgen se convierte en la principal confidente de sus desvelos. Atendió con heroísmo a los enfermos del cólera en las epidemias de entonces. Ante el peligro de terremotos nunca quiso abandonar a su pueblo si no lo hacían también los presos a los que socorría. En atención a su entrega recibió varios premios y condecoraciones civiles. El 15 de marzo de 1889, tras una vida sacerdotal entregada y acompañada de signos extraordinarios muere en olor de santidad. Su cuerpo reposa junto al altar de la Iglesia Parroquial de La Asunción de Huércal-Overa, donde se conserva viva su fama de santidad.
Ya en vida del Siervo de Dios era admirado por sus virtudes cristianas y sacerdotales, e incluso se le atribuían hechos milagrosos, por lo que el entonces Arzobispo de Valencia dijo de él: «no estoy hablando de un hombre ni de un sacerdote, hablo de un ángel». Son innumerables los testimonios de fama de santidad y de signos de don Salvador Valera recabados a lo largo de los años y que sigue viva en la actualidad, llegando a ser definido como «el Cura de Ars español», pues vivió su ministerio sacerdotal principalmente en su pueblo natal de Huércal Overa. No se conocen de él escritos ni grandes hazañas, no fue fundador de ninguna Congregación religiosa, sólo brilla en él la vivencia profunda de su ser sacerdotal, fundamentada en la Eucaristía y la oración, en la entrega a sus feligreses, en la caridad continua hacia ellos, un auténtico pastor “con olor a oveja” que diría el Papa Francisco.


El 19 de marzo, en la Archidiócesis de Granada.
El 19 de marzo es la festividad de San José, Esposo de la Virgen María, que este año se celebra de manera especial en la Iglesia Universal, con motivo de la declaración del Año de San José por el Papa Francisco y del inicio, a partir de ese día, del Año especial dedicado a las familias, también convocado por el Santo Padre.
Ese día es día de precepto, según establece, en vigor, el Decreto del Arzobispo para años sucesivos referidos a esta festividad. El Decreto también señala que, dado que es día laborable, están dispensados quienes se ven obligados a trabajar. No obstante, se invita a los fieles a participar en la Santa Misa y como ocasión de oración especial por la intercesión del Esposo de la Virgen María en su Año así declarado por el Papa Francisco.
Las parroquias establecerán sus horarios para esta festividad. En el caso del conjunto catedralicio, se mantienen los horarios de la Eucaristía en la iglesia parroquial del Sagrario-Catedral a las 9, 11 y 19 horas, y en la Capilla Real a las 10 horas.
Paqui Pallarés
Delegada de Medios de Comunicación Social
Arzobispado de Granada


La Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad y Descendimiento del Señor celebrará su Solemne Triduo los próximos 23, 24 y 25 de marzo. Se montarán hasta tres altares distintos con sus titulares durante esta Cuaresma y Semana Santa. La retransmisión de las celebraciones desde el monasterio de San Jerónimo podrá seguirse desde su portal web www.soledadydescendimiento.com .
La Hermandad de la Soledad y el Descendimiento se acerca a los días de Semana Santa ofreciendo varias celebraciones durante este tiempo. El próximo sábado 20 de marzo a las 19 horas se rezará un Vía Crucis estático dentro del monasterio junto a la imagen del Señor del Descendimiento.
Los cultos principales se celebrarán entre el 23 y el 25 de marzo, cada día a las 20 horas. El martes la Santa Misa estará dedicada a los Hermanos Mayores honorarios, el miércoles a los Costaleros y Costaleras de la hermandad y el jueves al Cuerpo de Camareras.
SEMANA SANTA JUNTO A LAS JERÓNIMAS
Como es tradicional, la hermandad celebrará su Función Principal el Viernes de Dolores. A las 20 horas tendrá lugar la Santa Eucaristía junto a los miembros de la hermandad. Han confirmado que se llevará a cabo la imposición de medallas, asegurando todas las medidas sanitarias.
El Domingo de Ramos, en sustitución de la Procesión de Palmas, se llevará a cabo una Procesión Eucarística intramuros a las 10 horas.
“Lo que vamos a hacer este año es tratar de colaborar de manera más activa con la comunidad jerónima, con las madres, durante los actos propios de la Semana Santa”, explica Enrique Crespo, el Hermano Mayor. La cofradía quieres así contribuir al sostenimiento de las madres jerónimas, cuyos ingresos han caído drásticamente con la desaparición del turismo y la caída en la venta de dulces.
Así se participará del oficio del Jueves Santo a las 19 horas con las madres jerónimas. Del mismo modo, el Viernes Santo, se comenzará con ellas los oficios a las 17 horas. En vez de su salida en procesión, la cofradía celebrará ese día una serie de rogativas a las 19 horas junto a sus dos titulares, la Virgen de la Soledad y el Cristo del Descendimiento.
EL PÉSAME A LA VIRGEN
La Hermandad quiere aprovechar el Sábado Santo por la mañana, para llevar a cabo un Pésame a la Virgen, a las 11 horas. “Se trata de reunirnos en torno a Ella, teniéndola muy cerquita, para echar un ratito meditando sobre cómo pasó y qué pudo sentir María aquel día de soledad”.
Los fieles que lo deseen pueden escribir un sencillo textos para que “como cofrade suyo, sienta en su corazón ante el dolor y la soledad de la Virgen, para consolarle y darle el pésame por la muerte de su Hijo”. La imagen de la Soledad se situará ese día sobre un altar especial enfrente del altar mayor.
Todos los cultos de la Hermandad de la Soledad y el Descendimiento pueden seguirse desde sus redes sociales, que encontrarán en la web www.soledadydescendimiento.com.
Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social
Arzobispado de Granada