El 21 de abril de 2025 a las 7.35 horas fallecía en Roma el papa Francisco. Al cumplirse el primer aniversario de su muerte, el obispo de Málaga, Mons. Satué, reflexiona en su blog sobre las «benditas manías» de un papa con el que siempre ha manifestado su sintonía y al que recuerda con cariño y admiración.
Entre las “manías” que el obispo de Málaga recuerda «con inmensa gratitud», se encuentra «su empeño para que todos los hombres y mujeres, “cada uno con su vida a cuestas”, pudieran encontrarse en la Iglesia como en su casa y no como ante una aduana, en la que debían exhibir sus méritos para traspasar la puerta. ¡Cuántas veces repitió “todos, todos, todos”! y confirmó este deseo con decisiones y gestos, como la convocatoria del Sínodo sobre la sinodalidad, el nombramiento de mujeres para cargos de responsabilidad en la Iglesia y la posibilidad de bendecir a parejas en situaciones irregulares».
Otra “manía” de Francisco –destaca Satué– «han sido los pobres, especialmente los que se ven obligados a salir de su tierra para huir del hambre o de la guerra. Su solidaridad con estas personas ha sido una constante desde su primer viaje a Lampedusa hasta su última carta a los obispos de los Estados Unidos, condenando cualquier medida que identifique la condición ilegal de algunos migrantes con la criminalidad».
También señala el prelado su «“manía” por la normalidad. Renunció a los zapatos rojos, tradicionalmente usados por sus predecesores. Siempre que pudo “pasó como uno de tantos” (Fil 2) y la gente lo percibía. Recuerdo a una mujer romana que me dijo: “Me gusta este Papa porque dice ‘buenos días’ cuando saluda y ‘buen provecho’ al terminar de rezar el ‘Ángelus’. Es una persona como nosotros”. En efecto, utilizaba un lenguaje coloquial, comprensible por todos, se manifestaba con naturalidad y espontaneidad, corriendo el riesgo de ser poco preciso o cometer algún error, por los cuales no dudaba en pedir perdón».
Por último, D. José Antonio señala su «“manía” por el buen humor y la esperanza» y, añade, «en su buen humor y su esperanza se pone de manifiesto el hombre de profunda fe, que percibía, en medio de las tormentas, el amor y la acción de Dios en su corazón, en la vida de la Iglesia y en las entrañas del mundo».
El obispo de Málaga acaba su post dedicado a la figura del Papa Francisco alabando sus «¡benditas “manías”, que nos han acercado y nos siguen acercando al Evangelio de Jesucristo y a los hombres y mujeres de hoy!».
LA DIÓCESIS DE MÁLAGA LLORÓ LA MUERTE DE FRANCISCO
A las 12 de mediodía del 21 de abril de 2025, lunes de Pascua, todas las iglesias de Málaga, comenzando por la Catedral voltearon las campanas en señal de duelo y en todas las celebraciones de la Eucaristía se rezó por el eterno descanso de su alma.
El entonces obispo, Mons. Catalá, en su mensaje a la Diócesis pidió rezar por él y dar «gracias a Dios por el regalo de habernos concedido al papa Francisco. Él ha dado una impronta, por eso también agradecemos a él, al Papa, su estilo, su dedicación, su generosidad a la Iglesia, la acogida de todo el mundo, la cercanía con los más pobres y excluidos y con los descartados, como él decía».
Las principales instituciones y personalidades malagueñas manifestaron su dolor por la pérdida y su solidaridad con toda la comunidad católica a través de las redes sociales; mientras que miles de ciudadanos anónimos firmaron en el libro de condolencias que se habilitó en la Catedral.
Antonio Moreno