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Aumentan en Sevilla las declaraciones de la Renta a favor de la Iglesia Católica

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Hace unos días la Conferencia Episcopal Española publicaba los datos de la asignación tributaria registrados a favor de la Iglesia en la Declaración de la Renta de 2020 en el que se apuntaba que más de 8,5 millones de contribuyentes eligen destinar a la Iglesia el 0,7 % de sus impuestos.

La Iglesia en Sevilla se suma a la celebración del Día de Hispanoamérica bajo el lema ‘Con María, unidos en la tribulación’

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Como cada año, el primer domingo del mes de marzo, la Iglesia española celebrar el Día de Hispanoamérica, “una oportunidad para recordar los lazos misioneros que unen al continente americano y a España, y a los misioneros que allí viven su misión”, señala Eduardo Martín Clemens, delegado diocesano de Misiones.

Un mes de marzo dedicado a la familia

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Este mes de marzo llega cargado de citas para la Pastoral Familiar de la Archidiócesis de Sevilla.

Monseñor Asenjo bendice el inicio de las obras de restauración de Santa Clara

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El Arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo ha presidido esta mañana el acto de bendición que marca el inicio de las obras de restauración de la capilla del Real Monasterio de Santa Clara, a cargo de la empresa Sanor.

El Hospital Puerta del Mar continúa recordando al P. José Díaz

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Tras cuatro meses del fallecimiento del sacerdote José Díaz, víctima de la Covid-19, los trabajadores del Hospital Puerta del Mar de Cádiz, continúan recordando su figura y la labor prestada como capellán del centro hospitalario.

En una entrevista publicada este fin de semana en Diario de Cádiz la enfermera de UCI, Gloria Navarro, reconocía los duros momentos que han sufrido y siguen sufriendo los empleados sanitarios debido a la pandemia. En este sentido, Gloria aseguraba que «hay pacientes que no se te olvidan» y, entre algunos ejemplos, puso al padre José Díaz. «Él era consciente de la situación y se despidió muy tranquilo, dándonos su bendición. Fue un momento muy emotivo y muy doloroso porque era una persona muy conocida y querida en todo el hospital», asegura la enfermera del Puerta del Mar.

El padre José Díaz llegó a la diócesis en el año 2000, procedente de la orden de los Trinitarios y se incardinó en la Diócesis de Cádiz y Ceuta el 30 de mayo de 2015. Su primer destino fue, el 28 de septiembre del 2000, como vicario parroquial de Santa María La Coronada, en Medina Sidonia, de la que posteriormente sería nombrado párroco por un periodo de seis años, además de ser administrador parroquial de Santiago Apóstol, en la misma localidad. También fue administrador parroquial de San José, en Cádiz, y secretario del Arciprestazgo de Cádiz Puerta Tierra Oeste. Hasta su fallecimiento, fue capellán del Hospital Puerta del Mar de Cádiz y vicario parroquial de San José.

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Carta del obispo de Teruel y Albarracín ante el nuevo nombramiento del papa Francisco

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En el día de hoy, 8 de enero de 2021, el Santo Padre, el Papa Francisco, nos ha comunicado, a las 12:00 horas, que me nombra:

Obispo Coadjutor de Almería.

El día 21 de enero hará cuatro años que estoy en esta querida diócesis de Teruel y Albarracín. Doy gracias a Dios y a todos los que formáis esta comunidad cristiana por estos primeros años de mi ministerio episcopal. He descubierto entre vosotros una profunda fe y un gran tesón por mantener viva la Iglesia que hemos heredado de nuestros mayores, cada persona desde la vocación que ha recibido.

Agradezco, del mismo modo, a todas las instituciones políticas, jurídicas, de las fuerzas de orden público, académicas, asociaciones de vecinos, … entidades públicas o privadas, la apertura en el diálogo y el trabajo que hemos podido desarrollar, junto a las personas que las representáis, siempre, con buena voluntad por parte de todos, por el bien de este pueblo y de esta tierra. Quiero destacar mi entusiasmo en el trabajo en la Fundación de Santa María de Albarracín y en la Fundación Amantes, de las que soy patrono. También mi agradecimiento a los Medios de Comunicación con los que me he sentido acogido y escuchado.

En este momento se me conmueve el corazón y solo se me ocurre decir ¡gracias! Gracias a los Organismos de comunión y participación (Consejo de Gobierno, de Pastoral, Presbiteral, de Arciprestes y de Consultores) he estado entre vosotros como padre y hermano. Gracias a la Curia y al personal seglar del Obispado que hacéis mover la maquinaria. Gracias a los Delegados Episcopales salientes y a los entrantes y a sus respectivos equipos. Gracias a los jóvenes que me acogisteis aquel mes de enero, tan nevado como este, y a los que venís a mi casa, incluso a pasar unos días de coloquios cargados de experiencias, de los que tanto aprendo. Gracias a tantas personas laicas que habéis pasado por mi vida y, entre cafés y mesa camilla, me habéis aconsejado, algunas tan cerca de mí y de mis preocupaciones. A los sacerdotes y al diácono permanente, que tanto me habéis ayudado y con los que también he trabajado codo con codo. A las religiosas de vida activa y contemplativa, que habéis estado ahí, muy cerca de mí, en la oración, la corrección fraterna y el consuelo. A las comunidades de religiosos que tanto colaboráis y estáis tan integrados en la vida diocesana. A los seminaristas, que cerca de vosotros, nos dejamos apasionar por el Dueño de la vid para que ese entusiasmo anime a otras personas a buscar la voluntad de Dios, sea la que sea, y así formemos comunidades vivas. También tengo presente al colegio Diocesano de las Viñas (el profesorado, el alumnado, el personal de servicio, la asociación de madres y padres) sobre el que tantos proyectos hay para el futuro. Así como las comunidades educativas de los colegios de la Iglesia y a todos los docentes de cualquier centro que, desde vuestra fe, trasmitís libertad y concordia.

También echaré de menos a las personas de los espacios cotidianos: el bar del primer café mañanero, la librería, la frutería, la carnicería, el kiosco, el restaurante donde llevo a comer a mis invitados, la peluquería, la tienda de recuerdos y las personas que los habitan, así como todas aquellas con las que me encuentro habitualmente en la calle y paro a charlar y, sin pretenderlo, me abren los ojos a la realidad y me descubren nuevas perspectivas.

Sois muchas personas, muchos diálogos, muchos sueños y también muchos desahogos. Tengo en la retina todo el sufrimiento que nos ha traído la pandemia, cuántos fallecidos sin una despedida digna, cuántas familias rotas por la soledad y el desvalimiento, cuántos silencios retenidos entre cuatro paredes, cuantos vacíos llenados, en muchos casos, sólo por vuestra confianza en Dios. Gracias al personal sanitario que tanto bien han hecho en los últimos latidos de muchos de nuestros creyentes. Un día, desde la fe, debemos celebrarlo en una gran Eucaristía en su memoria. ¡Nos han dado tanto!

Sé que en nuestras comunidades estáis personas de fe firme con muchas iniciativas y habéis manifestado que tenéis ganas de trabajar, nadie os lo va a impedir. Habéis demostrado que cuando se os deja y anima os ponéis con ilusión manos a la obra. Entre ellas estáis los Animadores de la Comunidad, que lleváis a Cristo a las pequeñas comunidades en su Palabra y en su Cuerpo. Dios os bendiga a todos y os conceda un espíritu de fortaleza y valentía para seguir con estas y tantas otras tareas.

Quiero también pediros perdón por las decisiones, palabras, comportamientos que, sin haberlo pretendido, no os hayan parecido acertadas o, os hayan hecho sufrir. Creo en la misericordia de Dios y espero también la vuestra.

A partir de la primera semana de marzo estaré ya en Almería. Sé que el cambio es grande. Procedo de Palencia, una diócesis como la de Teruel y Albarracín, salpicada de pequeños pueblos, que forman parte de estas tierras tan poco habitadas y mayoritariamente anciana, que hemos denominado España vaciada. Almería no es así, tengo mucho que aprender.

Me acerco a vosotros, del mismo modo que vine a Teruel, a conoceros, comprenderos y amaros. Es el camino del pastor. Soy la respuesta a la petición de nuestro obispo D. Adolfo, de tener una ayuda para aliviarse de todos sus tareas y misiones. Estaré, como no puede ser de otra manera, dispuesto a lo que él me pida. Seré para él su hermano pequeño, y él para mí, mi hermano mayor.

En el último artículo como obispo de Teruel, “Los caminos del Evangelio”, cuando aquí yo solo conocía esta noticia, decía que el bautismo nos lleva a la obediencia, que siempre es costosa, ya que, si no, sería complacencia. Y es que todas las llamadas del Señor exigen una conversión que comporta un sufrimiento implícito, un sacrificio, por la complejidad que nos supone salir de nuestro hábitat, ese espacio donde nos sentimos, tarde o temprano, acomodados. Después, todo es ganancia, al menos a los ojos de Dios, aunque los caminos en el desierto vital sigan existiendo.

Querido D. Adolfo, voy peregrino a esa ya soñada tierra almeriense, con los ojos despiertos y el corazón en ascuas, como los discípulos de Emaús. Sé que me está esperando con los brazos abiertos y yo trabajaré con empeño, junto a usted, con todas las comunidades y las distintas vocaciones de la diócesis, en esa querida tierra de María santísima.

Gracia y Paz a todos.

+ Antonio Gómez Cantero, obispo

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DIA DEL SEMINARIO: “Padre y hermano como San José”

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Un curso más la iglesia de Almería lanza la campaña del seminario. En esta ocasión, con motivo del año dedicado a San José, el lema escogido es ”Padre y hermano, como San José”. Se inicia así, un periodo a lo largo de todo el mes de marzo, en el que todos los seminaristas se ponen en salida para rezar y dar testimonio de la vocación sacerdotal, así como para mostrar que la llamada al sacerdocio está a la orden del día entre los jóvenes.

Saldrán a parroquias de la ciudad o localidades más cercanas, participando en las celebraciones litúrgicas, ejercicios de piedad como el via crucis, catequesis presenciales o virtuales, etc., explicando el motivo de la campaña, dando su testimonio vocacional y ayudando a los fieles a tomar conciencia de la necesidad de sacerdotes.

Junto a la visita a parroquias, y debido a la situación de pandemia que vivimos, se han puesto en marcha una serie de actividades y eventos digitales para intentar llegar a aquellos jóvenes que puedan estar planteándose la vocación sacerdotal y animarlos a no tener miedo y dar el paso de seguir a Jesús, que llena nuestras vidas y hace de nosotros hombres nuevos para los demás.

Bajo el cuidado de San José, dicen nuestros obispos, los sacerdotes son enviados a cuidar la vida de cada persona, con el corazón de un padre, sabiendo además, que, cada uno de ellos es su hermano.

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Las celebraciones populares

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Ramiro González

Piedad popular y liturgia

Barcelona, Centre de Pastoral Litúrgica

            Hemos de reconocer que, a pesar de la claridad, del rigor y de la fuerza con la que la Congregación para el Culto Divino y la disciplina de los sacramentos ha proporcionado principios, criterios y pautas para armonizar las celebraciones litúrgicas y la piedad popular, en la práctica aún sigue siendo dos ámbitos separados y, a veces, distantes.

Es cierto que algunas fiestas populares han perdido su conexión con sus orígenes cristianos pero también es verdad que algunos liturgistas no tienen muy en cuenta las posibilidades pastorales que proporcionan estas celebraciones para redescubrir los mensajes evangélicos, para profundizar en las enseñanzas catequéticas e, incluso, para explicar los significados de las acciones litúrgicas. De la misma manera que aceptamos que la reflexión teológica ha de iluminar las realidades seculares, económicas, sociales y políticas, deberíamos asumir la necesidad de explicar los valores cristianos de las fiestas y de la religiosidad popular.

Este libro, fruto de los ampli0s, rigurosos y oportunos análisis de uno de los investigadores más cualificados en Liturgia, parte del supuesto de que celebraciones festivas poseen unos valores humanos reconocidos por los psicólogos, sociólogos y antropólogos. Ramiro González, doctor en Sagrada Liturgia por el Instituto San Anselmo de Roma, explica de manera rigurosa, clara y práctica la riqueza humana y cristiana que están sedimentadas en las manifestaciones populares y festivas a lo largo de las diferentes tradiciones culturales.

A partir del Directorio de la Congregación para el Culto detalla la relación que se establece entre a piedad popular y la liturgia, profundiza en los valores de la piedad popular y, especialmente, en las devociones marianas, y explica con detalle las diferentes maneras de conectar en las parroquias las celebraciones litúrgicas con la piedad popular. En mi opinión este libro es una herramienta notablemente útil -pienso que imprescindible- para que los profesores, catequistas, religiosos y religiosas, miembros de hermandades y de cofradías y agentes de la pastoral, aclaren conceptos y profundicen en la importancia cultural y cristiana de estas fiestas y celebraciones populares.

Como afirma textualmente el Directorio, “La religiosidad popular constituye una expresión de la fe que se vale de los elementos culturales de un determinado ambiente, interpretando e interpelando la sensibilidad de los participantes, de manera viva y eficaz. Se expresa de formas diversas y diferenciadas, tiene como fuente, cuando es genuina, la fe y debe ser, por lo tanto, apreciada y favorecida”. Hemos de aceptar que, en sus manifestaciones más auténticas, no se contrapone a la centralidad de la Sagrada Liturgia, sino que, favoreciendo la fe del pueblo, que la considera como propia y natural expresión religiosa, predispone a la celebración de los Sagrados misterios.

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Dos seminaristas del Redemptoris Mater reciben el ministerio laical de Lectorado

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Marcos y Jesús, seminaristas del Seminario Misionero Redemptoris Mater, accedieron el pasado domingo al Lectorado.

Durante la ceremonia, presidida por el obispo diocesano, en la Catedral de Cádiz, Mons. Zornoza aseguró que “el ministerio de Lector significa servir a la Palabra de Dios, que da vida eterna. Este ministerio exige de nosotros, y sobre todo una vez que os ordenéis presbíteros, proclamar la Palabra de Dios y proporcionar la gracia de Dios a los hombres. Así, desde este momento os comprometéis a ir haciendo que vuestra vida sea familiar con la Palabra, con la escucha, recibiendo esa vida que nos transforma y que es el único modo de hacernos capaces y creíbles anunciadores del misterio de Dios”.

Así, ambos seminaristas dan un paso adelante en su camino de seguimiento al Señor. Si bien, como su nombre indica, cualquier laico puede acceder a estos “ministerios”, cuando se imparten en un seminario y llevan el “sí” de la Iglesia para que esos candidatos al sacerdocio continúen progresando es su camino vocacional.

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“Ser signo de ese amor infinito en todas las circunstancias de nuestra vida”

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Homilía en la Misa del lunes de la III semana de Cuaresma, el 8 de marzo de 2021, en la fiesta del copatrón de Granada, san Juan de Dios.

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