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La Iglesia es más de lo que se ve a primera vista

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Hoy + que nunca la Iglesia necesita de la colaboración de todos los contribuyentes que así lo deseen porque sumando X logramos un mundo mejor. Este es el mensaje de la campaña de Xtantos para la renta de 2020.

Con “Sumando X logramos un mundo mejor” se pretende informar, destacar y dar visibilidad a la inmensa labor espiritual, pastoral, social y cultural que la Iglesia ofrece y con ello que el ciudadano decida marcar o no la “x” en la casilla de su declaración, ya que su aportación servirá para ayudar a los más necesitados.

Datos como que “más de 4 millones de personas son atendidas en solo un año”, “más de 23 mil mujeres son ayudadas en nuestros centros” o que “hay más de 17 mil sacerdotes al servicio de todos” son los verdaderos protagonistas de esta campaña, para que la gente pueda comprobar a que se destina su donación.

El ecónomo de la diócesis, Víctor Oliva ha animado a todos los cristianos y a todos los que valoran la labor de la Iglesia a no olvidarse de este sencillo gesto a la hora de realizar la declaración de la renta porque de él dependen muchas personas y proyectos. “De cara a la renta se insiste sobre todo en que la sociedad tome conciencia de que ayudar a la Iglesia, en absoluto es cosa de hombres y mujeres creyentes, sino de todo aquel que confíe en su misión”.

En la última publicación de la revista “Nuestra Iglesia” se recogían algunos datos significativos de nuestra diócesis. Por ejemplo, en cuanto a la actividad caritativa y asistencial, en 2019 se atendieron a 104 personas en centros de asistencia a emigrantes y refugiados. Asimismo, se prestó ayuda a 44.895 personas en centros para mitigar la pobreza.

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Abril, mes del Seminario Menor

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Mientras que marzo es el mes del Seminario Mayor por excelencia, abril lo es del Menor, una casa de formación y discernimiento que ya ha dado grandes frutos a la Archidiócesis. Por eso, Carlos Rodríguez (vicerrector del Seminario Menor) y Manuel Jiménez (su director espiritual) quieren aprovechar estos días para dar a conocer nuevamente cómo es la vida en esta comunidad formada por seminaristas de entre 13 y 16 años, y presentar a lo largo y ancho de la diócesis hispalense la belleza de acompañar la vocación temprana.

Todo empieza con los monaguillos, muchachos que –en palabras del Arzobispo de Sevilla- “aportan alegría, vitalidad y frescura a las parroquias”.

Para acogerlos y ofrecerles una formación y un acompañamiento acorde a su edad surgió la Escuela de Monaguillos, una convivencia lúdica que se venía realizando mensualmente antes de la pandemia. Sin embargo, desde el curso pasado se celebra online. “Es cierto que perdemos el encuentro presencial, que es casi fundamental para poder conocernos bien y que los chicos puedan acercarse el Seminario, pero también es verdad que están participando monaguillos de localidades más lejanas para los que les resultaría difícil acudir a los encuentros en San Juan de Aznalfarache”, señala Jiménez. Al respecto, Carlos Rodríguez añade que “los chicos están respondiendo muy bien; se nota que están acostumbrados al mundo online porque respetan estupendamente el funcionamiento. Igualmente, las familias nos agradecen que hagamos algunas actividades, aunque sea de este modo”.

Por otro lado, como los monaguillos no pueden acudir al Seminario, es el Seminario el que va a ellos celebrando escuelas de monaguillos itinerantes por parroquias. A través de estas actividades, desde el Seminario Menor instan a que los párrocos “sigan potenciando la presencia de monaguillos en las celebraciones” y ofrecen también la posibilidad de que los adolescentes conozcan el Seminario, a los seminaristas y se sientan atraídos por su estilo de vida.

Jornada de Puertas Abiertas

Desde sus inicios, el Seminario Menor ha celebrado su Jornada de Puertas Abiertas el viernes de la Octava de Pascua, que suele ir acompañada de una campaña en parroquias y colegios para potenciar este encuentro. “El año pasado lanzamos una Jornada de Puertas Abiertas online –recuerda Carlos Rodríguez-, pero este año queremos hacer un encuentro presencial, siempre que lo permita la situación”.

De este modo, han previsto la celebración de una Vigilia de Oración presidida por monseñor Asenjo, en la plaza del Monumento, junto al Seminario Menor, el viernes 16 de abril a las siete de la tarde.

Este encuentro es fundamental para que los jóvenes con inquietudes vocacionales aprendan de primera mano cómo es la vida en el Menor, conozcan a los seminaristas y les cuestionen personalmente sobre sus inquietudes y aspiraciones. En definitiva, es una oportunidad para mostrar a los chicos y a sus familias que “a pesar de las circunstancias adversas que vivimos, y de los tiempos que corren, el Seminario Menor sigue teniendo plena vigencia como oferta formativa para candidatos al sacerdocio que se han sentido llamados desde edades tempranas. Así lo demuestran los jóvenes que actualmente son seminaristas mayores y han pasado por el Menor, y también los sacerdotes ya ordenados que se han formado aquí”, apunta el vicerrector de este centro.

Una familia “ampliada”

Pero los formadores del Seminario Menor no están solos en su tarea de acompañar la vocación sacerdotal de estos adolescentes, sino que cuentan con la inestimable ayuda de las familias de los seminaristas y de algunos colaboradores.

En primer lugar, confiesan que “somos una familia ampliada por la relación con los padres de los seminaristas. A ellos les decimos, y así lo sienten, que ya tienen más hijos, porque el resto de los seminaristas son como hermanos de sus hijos”. No en vano, la relación con las familias “es muy fluida y cotidiana”, porque “debemos remar todos en la misma dirección, para que la formación sea integral”. Es cierto –no obstante- “que les cuesta que su hijo deje la casa para venir al Seminario, pero pronto se dan cuenta de lo felices que son, y que la relación con los padres no se pierde, sino que se gana una nueva familia”.

Por otro lado, agradecen la labor de los trabajadores y colaboradores del Menor: “Tenemos mucha suerte con los trabajadores de la casa, en especial con Mari Carmen y Mercedes, que nos ayudan con la cocina y la limpieza, y son parte de nuestra familia. También lo son los colaboradores que acuden a clases de apoyo, Rafael e Irene, y el matrimonio de la Pastoral Familiar, Carmen y Rafa, que están desarrollando un plan formativo afectivo-sexual llamado ‘El lugar del encuentro’ con los chicos”.

El Seminario Menor, signo de esperanza

Finalmente, desde esta institución diocesana quieren recalcar que los seminaristas menores no son una rara avis, más bien se trata de jóvenes con las virtudes y problemáticas de los adolescentes de su edad. “Por lo general, conocen el Seminario atraídos por el servicio al altar y por la cercanía con sus sacerdotes, y todos ellos han sido monaguillos previamente. Y, aunque durante la adolescencia se producen muchos cambios vitales –indica Manuel Jiménez-, ellos son vocacionalmente muy maduros, saben lo que quieren y tienen las cosas bastante claras”.

El testimonio de estos chicos quiere ser el altavoz de tantos otros que, como ellos, en cualquier rincón de la Archidiócesis, se estén preguntando si Dios los llama a algo más grande. El Seminario Menor es el espacio ideal para discernirlo, “es signo de esperanza frente al ambiente que parece que no acompaña”, por eso su comunidad hace un llamamiento a los padres y a los párrocos que estén percibiendo que algún joven pueda estar mostrando signos vocacionales, para que “no tengan miedo de contemplar el Seminario como una posibilidad para ellos, a acercarse a conocernos y a dejar que se haga la voluntad de Dios en sus vidas”.

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Juan Rognoni: «Ahora los niveles de demanda de ayuda son mucho mayores porque estamos atendiendo a personas que se han visto afectadas por la crisis»

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Melisa Torres/COPE.- El director de Cáritas en la provincia tinerfeña, Juan Rognoni, ha mostrado su preocupación por el alarmante aumento de la pobreza en Canarias desde el inicio de la pandemia. En este sentido, recuerda que el archipiélago ya partía de una situación complicada con más del 30 por ciento de la población en riesgo de exclusión severa.

“Estábamos en un escenario complicado, pero ahora los niveles de demanda de ayuda son mucho mayores porque estamos atendiendo a personas que se han visto afectadas por la crisis. Hablamos de los que trabajaban en la economía sumergida y no tienen recursos de ningún tipo ni acceso a prestaciones. También de gente que ha perdido su empleo de un día para otro o de autónomos con pequeños negocios que han visto embargada su actividad”, ha explicado Juan Rognoni en La Mañana en Tenerife.

El responsable de Cáritas también ha querido destacar que los ingresos de los ERTE no permiten que las familias puedan salir adelante. “Antes había gente que no llegaba a final de mes trabajando, pero ahora se complica más porque no cobran la totalidad del salario. Esto es peor si se trata de hogares en los que alguien se queda en paro o los hijos regresan a casa. Son ciudadanos que, aunque en la teoría están protegidos, necesitan un complemento de nuestra organización para pagar recibos o tener alimentos”, ha indicado.

A LA CABEZA DE LOS ERTE

Canarias y Baleares, las dos autonomías más afectadas por el impacto de la pandemia, aglutinan a cierre de marzo el 16,22 % del total de trabajadores acogidos a un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), más de 120.000.

La provincia de Las Palmas sigue siendo la que ha tenido más trabajadores en ERTE en marzo (15,75 % de sus afiliados), seguida de Santa Cruz de Tenerife (12,5 %), y Baleares (10,6 %), dado el fuerte peso del sector turístico en ambos archipiélagos.

 

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Lunes, 12 de abril

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Dossier de prensa diario elaborado por la Delegación diocesana de Medios de Comunicación Social de la diócesis de Córdoba.

20210412 Dossier de prensa

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¿Estamos en Galilea?

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La noche de la Vigilia Pascual cuando se proclamó  el Evangelio me resonó como nuevo el “Id a Galilea, allí me encontraréis”. Me acordé de mi blog, donde siempre quiero traer la vida en algún aspecto. Luego los evangelios de estos días nos lo vuelven a referir “Id a Galilea”.

¿A dónde  vamos para hacer realidad ese envío y llamada  del Señor Resucitado? Siento, como nunca, que es algo tan sencillo como que Galilea es la vida misma. Es allí donde estemos y queramos encontrar al Señor: en la familia, en el trabajo, con los amigos… Cuestión de abrir los ojos e intentar reconocerlo.

Jesús cuando recorría Galilea curaba, hablaba del Reino de su Padre Dios…pasaba haciendo el bien. Nuestra Galilea, nuestra sociedad, como aquella que Jesús recorría, está  también enferma, no solo la pandemia, hay otras “enfermedades” que cada día nos sobrecogen más y más y necesitan urgentemente ser sanadas, para ello vivir los valores que Jesús nos enseñó.

Este año el Papa Francisco  en la Vigilia Pascual nos invitó a volver Galilea: “Que así como para los apóstoles fue el primer encuentro con Jesús, también para cada uno de nosotros Ir a Galilea significa algo muy bello, es redescubrir nuestro bautismo como fuente viva, sacar energías nuevas de la raíz de nuestra fe y de nuestra experiencia cristiana, significa volver a ese punto incandescente donde la gracia de Dios me tocó al principio del camino, porque con esa chispa puedo encender el hoy y llevar la luz a mis hermanos. En una alegría humilde, buena y serena”.

Ahora os invito a que cada uno nos preguntemos ¿dónde y cómo vivo mi Galilea? ¿Cómo soy testigo de Jesús resucitado?

El Papa terminó  la homilía de la Vigilia Pascual con esta oración: “Señor, ayúdame, dime cuál es mi Galilea. Sabes que quiero volver allí para encontrarte y dejarme abrazar por tu misericordia“.

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La Parroquia Nuestra Señora de los Remedios organiza un Seminario de Vida en el Espíritu

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El grupo de oración de la Parroquia Nuestra Señora de los Remedios organiza un Seminario de Vida en el Espíritu que comenzará este 12 de abril hasta el próximo 7 de junio, todos los días lunes. Los encuentros tendrán lugar en la capilla del centro parroquial de Nuestra Señora de los Remedios desde las siete hasta las ocho y media de la tarde.

El lema del retiro es “Envías tu soplo y son creados, y renuevas la faz de la tierra”.

“La alegría de una niña al contemplar la lluvia y observar su reflejo en el cristal viene a recordar que el Espíritu Santo produce en nosotros ser como niños que se gozan al contemplar en la creación el amor de Dios y volvemos a ser imagen de Dios, perdida por el pecado y restaurada por Jesús”, refieren desde la organización del Seminario de Vida en el Espíritu.

Los interesados en participar pueden contactar con los organizadores a través del número 678 58 40 53.

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El museo de la Calahorra, memoria de su beato Joaquín Gisbert

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El museo de la Calahorra, memoria de su beato Joaquín Gisbert

 

El museo de la parroquia de La Calahorra quiere ser memoria y presencia viva de su beato mártir Joaquín Gisbert Aguilera. El martirio refleja el profundo amor a Dios y al prójimo de aquellos que mueren mártires por Cristo y su Iglesia. La Calahorra venera a su mártir Joaquín Gisbert como camino de santidad y perfección. El museo parroquial quiere conducir a aquellos que lo visiten a la esencia del seguimiento de Cristo de dar la vida y, si fuera necesario, la sangre por el verdadero amor a Dios, a la iglesia y al prójimo.
En el museo encontramos algunos objetos del beato Joaquín. Su cilicio, un misal y un portaviático, que muestran su capacidad de mortificar su cuerpo para santificarlo, su profundo amor a la Eucaristía y su amor a los enfermos a los que llevaba la presencia del Señor hecho Sacramento.

Estos objetos ayudan a descubrir la figura de beato Joaquín Gisbert, el primero de La Calahorra, que fue beatificado el 25 de marzo de 2017, en Almería, y cuyos restos se encuentran en el templo parroquial, en una urna situada a los pies del altar mayor.

Beato Joaquín Gisbert
En la biografías publicadas en Almería, con motivo de la beatificación, sobre Joaquín Gisbert se recoge este testimonio de su vida y de cómo lo apresaron durante la Guerra Civil española:
Tanto la vida como el ministerio del Siervo de Dios transcurren en la diócesis de Guadix, pues por aquella época aquellas tierras estaban bajo la jurisdicción de los prelados accitanos. Hijo de un sencillo jornalero, con gran esfuerzo pudo cursar sus estudios en el Seminario de san Torcuato de Guadix.
Ordenado presbítero el veinticuatro de mayo de 1926, le encargaron las parroquias de Matián, Doña María y Escúllar; ocupándose posteriormente también de Ocaña. Presbítero humilde y sencillo, vivía con dos de sus hermanas en un ambiente gozosamente austero. Recordado por su carácter bueno y sensible, se ocupaba con gran fidelidad de sus deberes pastorales. Siempre rodeado de niños, no dudaba en jugar con ellos al fútbol o al frontón.
Sus familiares recordaban que: «unos cuantos días antes de su detención, su padre le sirvió de tentación. Llevado del amor a su hijo y viendo el cariz que iban tomando las cosas, le dijo: “Joaquín, quítate la sotana, sal a la plaza y diles: muchachos, soy comunista de los vuestros”. Él, bajando la cabeza, respondió: “Padre, yo no puedo hacer eso”.» Tras celebrar la Santa Misa, fue detenido pacíficamente mientras hablaba con su madre en el huerto y trasladado a Almería. Su familia trató de rescatarlo mediante la entrega de dinero. Los milicianos parecían favorables, pero, al conocer su identidad sacerdotal, dijeron: «”no hay nada que hacer, sí es cura nada”.»
Con la misma edad que la tradición asigna al Salvador en la hora de su crucifixión, treinta y tres años, compartió prisión y martirio con el Siervo de Dios don José Álvarez Benavides de la Torre. El presbítero don José Serrano Rodríguez, que lo sucedió en la Parroquia, conservaba así su memoria: «Él no tenía enemigos y convivía con el pueblo, comía con las gentes gachas y migas, incluso pasaba hambre con los más pobres. Por eso fue auténticamente mártir de Cristo y de la Iglesia, ya que no había motivación alguna humana, ni social, ni política para que persona alguna tuviera odio o quisiera vengarse de él. Fue una muerte verdaderamente sufrida como discípulo de Cristo, que no podía ser de otra manera, porque era un hombre de Dios, sacerdote auténtico.»

Joaquín Caler
Párroco de La Calahorra

 

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Testimonio de Juan Manuel Luque, seminarista menor: “Dios no llama a superhéroes”

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El próximo viernes, 16 de abril, el Seminario Menor celebra una Vigilia de Oración con motivo de su décimo aniversario. Para conocer un poco mejor esta institución diocesana entrevistamos a uno de los seminaristas menores que actualmente viven en ella, Juan Manuel Luque. 

Con apenas 15 años Juan Manuel parece tener las cosas muy claras: quiere ser sacerdote. Y no desde hace poco, no como un capricho o una inquietud novedosa que haya llegado de repente a su vida, sino como una vocación de la que es consciente desde los seis años.

Cuenta que desde pequeño “siempre he estado en la iglesia, he sido muy cofrade, y fue desde ahí desde donde el Señor empezó a llamarme. Recuerdo el momento de la Consagración en una Eucaristía, durante la función del patrón de mi pueblo, el Cristo de Santiago. En ese momento sentí un ‘flechazo’ y mi vida cambió para siempre”. Insiste en que entonces se le pasó por la cabeza que quería ser como el sacerdote que estaba consagrando, “aunque al principio lo veía como un juego”, pero la idea fue madurando con el tiempo.

Su familia supo desde entonces su intención de ser sacerdote porque “cuando me preguntaba qué quería ser de mayor, yo ya lo respondía”. Así que comenzó a ser monaguillo en su parroquia de Utrera y a participar en encuentros de monaguillos del Seminario Menor. “Cada vez me fui implicando más, hasta que comencé a venir al Preseminario” en el que estuvo dos cursos.

Ya como preseminarista, después de un retiro de Pascua, declaró a su familia que quería ingresar en el Seminario Menor: “Se lo tomaron bastante bien y desde entonces me han apoyado mucho”.

“El Señor tiene la ‘mala costumbre’ de responder siempre”

Este es el segundo año que Juan Manuel vive en el Seminario Menor, una casa de formación y vida de la que destaca la convivencia con el resto de seminaristas. Al respecto, opina, que “uno siempre piensa cuando está en su pueblo y tiene la intención de entrar en el Seminario que su caso es único, o al menos poco frecuente. Pero uno llega al Seminario y se da cuenta de que somos muchos, aquí en Sevilla más de 40”. Y aunque reconoce que en ocasiones se pelea con sus compañeros, “nos queremos como hermanos”. En ellos encuentra un gran apoyo, al igual que en su familia y amigos que, pese a ser adolescentes como él, respetan su decisión de ser sacerdote.

Una elección de vida poco habitual en nuestros días que, según este joven seminarista, se cultiva con “oración, formación y dirección espiritual”. Para él, también es importante “compartir tu vocación con otras personas, tanto sacerdotes como compañeros”. Así como la devoción a la Virgen María: “Yo he mamado desde pequeño la devoción a la Virgen, y ha sido una compañía que en los altibajos de mi vida siempre ha estado presente”.

Con estos consejos concluye el utrerano, y con la certeza de que “el Señor tiene la ‘mala costumbre’ de contestar siempre. A su modo, pero responde”, por eso invita a otros jóvenes como él a preguntarle al Señor qué camino escoger, que le pidan que les ayude a descubrir a qué están llamados, porque “Dios no llama a los superhéroes, a los más guapos o los más inteligentes…sino a aquellos que Él estima oportuno.”

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San Julio I, Papa

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337-352)

san julio IEl sucesor inmediato del Papa San Silvestre I, el Papa San Marcos, rigió la Iglesia Romana durante un breve periodo de tiempo—del 18 de enero al 7 de octubre del 336 – y después de su muerte el trono papal permaneció vacante durante cuatro meses. Se desconoce qué ocasionó esta comparativamente larga vacante. El 6 de febrero de 337, Julio, hijo de Rústico y nativo de Roma, fue elegido Papa. Supontificado es recordado principalmente por su firme y juiciosa intervención en las controversias arrianas, sobre las que tenemos abundantes fuentes de información. Después de la muerte deConstantino el Grande (22 de mayo de 337), su hijo Constantino II, Gobernador de Galia, permitió al exiliado San Atanasio regresar a su sede de Alejandría. Sin embargo, los arrianos en Egipto nombraron un obispo rival en la persona de Pisto y enviaron una embajada al Papa Julio pidiéndole que admitiera a Pisto a la comunión con Roma, y enviaron al Papa las decisiones del Concilio de Tiro (335) para probar que la destitución de Atanasio había sido válida. Atanasio, por su parte, envió mensajeros a Roma para entregar a Julio una carta sinodal de los obispos de Egipto, la cual contenía una completa justificación de su patriarca. A la llegada de los enviados de Atanasio a Roma, Macario, el jefe de los representantes arrianos, se marchó de la ciudad; los dos restantes delegados arrianos, junto con los diputados de Atanasio, fueron convocados por el Papa Julio. La delegación arriana entonces suplicó al Papa que convocase la reunión de un gran sínodo, ante el cual ambas partes presentarían sus respectivos casos para una solución.

Julio convocó al sínodo en Roma y envió a dos mensajeros a llevar una carta de invitación a los obispos de Oriente. Bajo el liderazgo de Eusebio de Nicomedia, quien había sido elevado desde Nicomedia a la Sede de Constantinopla, los obispos arrianos habían celebrado mientras tanto un concilio en Antioquia y eligieron a Jorge de Capadocia como obispo de Alejandría en lugar de Pisto. A Jorge se le introdujo forzadamente en su sede y Atanasio, estando de nuevo en el exilio, se puso en camino a Roma. Muchos otros obispos orientales que habían sido removidos por el partido arriano, entre ellos Marcelo de Ancira, también llegaron a Roma. En una carta redactada en términos muy altivos, los obispos arrianos del partido de Eusebio rechazaron asistir al sínodo convocado por Julio. El sínodo se celebró en el otoño del 340 ó 341, bajo la presidencia del Papa en la iglesia titular del presbítero Vito. Después de un detallado examen de los documentos, Atanasio y Marcelo de Ancira, quienes habían hecho una satisfactoria profesión de fe, fueron exonerados y restablecidos a sus derechos episcopales. El Papa Julio comunicó esta decisión en una carta muy notable y hábil a los obispos del partido de Eusebio En esta carta él justifica su proceder en este caso, defiende en detalle la reinstauración de Atanasio y censura fuertemente la ausencia de los obispos orientales al Concilio, cuya convocación habían sugerido ellos mismos. Incluso si Atanasio y sus compañeros fueron de alguna manera culpables, continúa la carta, la Iglesia de Alejandría debía haber escrito primero al Papa. “Podéis ser ignorantes” escribe el Papa “de que esta es la costumbre, que nos debían haber escrito primero primero, así que desde ahora se debe definir lo que es justo.” (Julii ep. Ad Antiochenos, c. XXII).

Después de la victoria sobre su hermano Constantino II, el Emperador Constante gobernó sobre gran parte del Imperio. Era enteramente ortodoxo en sus puntos de vista y a petición del Papa y de otros obispos occidentales, intercedió ante su hermano Constantino, emperador de Oriente, a favor de los obispos que habían sido depuestos y perseguidos por el partido arriano. Ambos gobernantes acordaron que debía ser convocado un concilio general de los obispos occidentales y orientales en Sárdica (v.Concilio de Sárdica), la ciudad principal de la provincia de la Dacia Mediterránea (la moderna Sofía), un concilio general de los obispos de Oriente y Occidente. Este tuvo lugar en el otoño del 342 o 343, Julio envió como sus representantes a los sacerdotes Arquidamo y Filóxeno y al diácono León. A pesar de que los obispos orientales del partido arriano no se unieron al concilio, mantuvieron su propia reunión por separado y luego se marcharon, a pesar de todo, el concilio cumplió su objetivo. A través de los importantes cánones III, IV y V (VII en el texto en latín) de este concilio, se reguló más exactamente el procedimiento a seguir en caso de acusación contra los obispos acusados, y se estableció definitivamente la forma de la intervención Papal en la condenación de obispos.

Al cierre de sus trabajos el sínodo comunicó sus decisiones al Papa mediante una carta respetuosa. A pesar de la reafirmación de su inocencia por el Concilio de Sárdica, San Atanasio no fue restaurado a susede por el Emperador Constancio hasta después de la muerte de Jorge, el obispo rival de Alejandría, en el 346. El Papa Julio aprovechó la ocasión para escribir una carta, la cual todavía existe, a los sacerdotes, diáconos y a todos los fieles de Alejandría para felicitarles por el regreso de su gran pastor. Los dos obispos Ursacio de Singidunum y Valens de Mursia, quienes debido a su arrianismo habían sido depuestos por el Concilio de Sárdica, hicieron una retractación formal de su error ante Julio, quien, habiéndoles citado a una audiencia y después de recibir una confesión de fe firmada, los restauró a sedes episcopales. Carecemos de información exacta sobre el funcionamiento interno de la Iglesia Romana durante el pontificado de Julio; no obstante, todos están de acuerdo de que hubo un rápido incremento del número de creyentes en Roma, donde Julio mandó a erigir dos nuevas basílicas: la iglesia titular de Julio (actualmente Santa María en Trastevere) y la Basílica Julia (actualmente la Iglesia de los Doce Apóstoles). Además de éstas, construyó tres iglesias sobre cementerios fuera de las murallas de Roma: una en la carretera a Porto, una segunda en la Vía Aurelia y una tercera en la Vía Flaminia en la tumba del mártir San Valentín. Se han descubierto las ruinas de esta última. Laveneración de los fieles por las tumbas de los mártires continuó extendiéndose rápidamente. Bajo el pontificado de Julio, si no antes, se comenzó a usar los catálogos de las festividades de los [[Comunión de los Santos|santos, el Santoral Romano de Filócalo data del año 336.

A través de San Atanasio, quien permaneció en Roma varios años después del 339, la vida monásticaegipcia obtuvo renombre en la capital, y el ejemplo de los ermitaños de los desiertos egipcios encontró muchos imitadores en la Iglesia Romana. Julio murió el 12 de abril de 352 y fue enterrado en lascatacumbas de Calepodio en la Vía Aurelia y muy poco después de su muerte fue venerado como santo. Su cuerpo fue más tarde trasladado a Santa María en el Trastevere, la iglesia que él había construido. Su fiesta se celebra el 12 de abril.

http://ec.aciprensa.com/wiki/Papa_San_Julio_I

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«Recemos juntos por la fraternidad»

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El Obispo de Málaga envía un mensaje a los musulmanes en el comienzo del Ramadán.
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