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Los distintos consejos diocesanos encaran el final de curso pastoral

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Como es habitual, antes del verano, los distintos consejos que asesoran al Sr. Obispo en el gobierno de la Diócesis celebran en estos días sus reuniones de final de curso. El secretario general de la Diócesis de Málaga, Francisco García Villalobos, explica de forma sencilla la misión y objetivos de cada uno de estos organismos.

En este final de curso, los distintos consejos harán balance de todo lo vivido en nuestras comunidades en este curso difícil en medio de la pandemia y programarán en lo posible el trabajo del curso próximo

Según el organigrama de la diócesis, los órganos consultivos del Obispo se sitúan en el primer lugar de la estructura diocesana. Son, concretamente, el Colegio de Consultores, el Consejo Episcopal, el Consejo Presbiteral, el Consejo de Asuntos Económicos (CAE) y el Consejo Pastoral Diocesano (CPD).
 
Para García Villalobos, el Colegio de Consultores aparece en primer lugar puesto que su papel es trascendental: «es el órgano que se encargaría del gobierno de la Diócesis de forma interina en caso de que quedara la sede vacante, interviene en la elección del administrador diocesano y su consentimiento es necesario para realizar las inversiones económicas de mayor cuantía (más de 150.000 euros)».
 
Este consejo se reúne tres veces al año, a primeros, mediados y finales de curso, al igual que el Consejo Presbiteral. Los miembros de este último consejo son elegidos por los propios sacerdotes desde los distintos arciprestazgos por lo que es conocido como «el senado» del Obispo. El secretario general recuerda que «este consejo ayuda al Obispo a la toma de decisiones de calado en el ámbito pastoral y de entre sus miembros es de donde el prelado elige a los que compondrán el Colegio de Consultores. Es decir, que los componentes de este último consejo tienen una doble idoneidad, pues han sido nombrados desde abajo, por sus compañeros presbíteros; y desde arriba, por el Obispo».
 
Pero en el día a día del gobierno de la Diócesis, el Obispo cuenta, sobre todo, con el Consejo Episcopal, que se reúne habitualmente cada semana y que está compuesto por los (actualmente) cuatro vicarios: vicario general y moderador de Curia, vicario para la Acción Caritativa y Social, vicario para el Laicado y vicario para la Evangelización. «A través de este consejo –afirma–, el Obispo recibe las impresiones que le llegan desde todos los puntos de la Diócesis y que son recogidas por los vicarios para así poder tomar decisiones fundadas, con la ayuda del Espíritu Santo. Los vicarios son quienes conocen mejor las distintas realidades que dependen de cada uno de sus ámbitos de gobierno de forma que le pueden ofrecer no solo fríos datos, sino una visión global y contextualizada».
 
El Consejo de Asuntos Económicos es un órgano especializado que se ocupa, como su propio nombre indica, de los temas relativos a la administración. «Está compuesta –señala García Villalobos– por técnicos, especialistas en derecho y economía, cuya permanente se reúne mensualmente, y que cumplen un servicio de asesoramiento y control de las distintas inversiones que realiza la Diócesis. El pleno se ocupa, además, de aprobar el balance y los presupuestos anuales».
 
El Consejo Pastoral Diocesano es el más numeroso. Lo componen 50 miembros, entre los que destaca la participación de religiosos de las distintas organizaciones que los agrupan y laicos que son elegidos por los diferentes arciprestazgos. Para el secretario general, «es una gran via de aterrizaje de la realidad de la diócesis pues los representantes laicos están muy pegados a lo que viven y experimenta la mayor parte del Pueblo de Dios, que son los seglares. Proporcionan al Obispo una visión muy global y realista de lo que ocurre en los distintos arciprestazgos y evitan que tome decisiones sin estar suficientemente informado».
 
Por último, existe un órgano que, aunque no aparece en el organigrama, sí que cumple una función muy importante de ayuda y asesoramiento al Obispo que es la reunión mensual de arciprestes, «donde el Obispo –señala el secretario– toma el pulso de la diócesis de una manera muy fidedigna. En esta reunión se iluminan unos a otros y sirve de correa de transmisión de la información».
 
En este final de curso, los distintos consejos harán balance de todo lo vivido en nuestras comunidades en este curso difícil en medio de la pandemia y programarán en lo posible el trabajo del curso próximo para seguir cumpliendo con su labor, «no solo de asesoramiento –en palabras de García Villalobos– sino de ayuda, guía y orientación al pastor de la Diócesis, complementando su carisma episcopal que confiere la función de santificar, enseñar y gobernar».
 

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Los jóvenes te invitan a un Con-Cierto Espíritu, inscríbete

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El sector joven de la ACG (Acción Católica General) en Málaga organiza un evento de «oración, alabanza, comunión, diversión, alegría y euforia» al que ha llamado Con-Cierto Espíritu, que tendrá lugar el 3 de julio, a las 20.30 horas, en la explanada del Seminario. Los beneficios se destinarán a Cáritas.

La cita tendrá lugar en la explanada del Seminario, «es la cita que muchos estábamos esperando. A las 20.30h, ese lugar que tantas veces nos ha acogido a muchos y que tanto significa para nosotros, vuelve a abrirnos sus puertas para que podamos disfrutar de un momento de oración, alabanza, comunión, diversión, alegría y euforia. Y nada mejor para ello que un Concierto-oración de la mano de los jóvenes que se encuentran en las parroquias de nuestra diócesis. Un evento con cierto Espíritu Santo, con cierta juventud, con cierta ilusión, con cierta esperanza, con cierta humildad y sencillez y con cierta fe», explica Paula Gaeta, joven de la diócesis, en una carta convocatoria dirigida a todos los jóvenes.

Este proyecto nace de la inquietud y de la ilusión por querer compartir la fe a través de la música, desde la sencillez de la realidad de cada joven parroquiano. Por ello, «desde el sector joven de la ACG se impulsa y da alas a este proyecto musical donde los jóvenes, la música, Dios y el encuentro con los hermanos serán el centro. Un concierto-oración joven que quiera transmitir con profesionalidad (donde se use equipamiento técnico) que realmente allí en lo más llano y mundano que es esa música que nos acompaña, podemos encontrar y transmitir el Evangelio vivo. Y que queremos y sabemos tomarnos las cosas en serio, darles el lugar que le corresponde con los medios que requieren», añade Paula.

En dicho concierto toda música tiene cabida: «las canciones de Misa de siempre, las canciones que hey! Solo en oraciones se cantan, canciones en inglés cristianas, esa canción de trap/rap cristiano, ¡Incluso Rozalén o el Kanka pueden tener esa canción que te invite a la oración!», explican, porque «hay canciones que, sin ser explícitas, pueden hablar de Dios y de cómo reconocer su presencia en la cotidianidad».

Son los jóvenes los que, en esta ocasión, han dado un paso adelante y hna puesto en marcha la iniciativa que también será benéfica, pues los beneficios se «donarán a Cáritas y su proyecto en la lucha contra el Covid-19; y también se invertirán para que todos los peques de las parroquias puedan disfrutar de sus campamentos, los mayores de sus retiros, y los jóvenes de actividades como esta».

Cómo colaborar

Para poder participar y colaborar en el proyecto se pueden adquirir entradas, camisetas y pulseras en este enlace.

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San Antonio de Padua, en Vélez-Málaga, recibe al Obispo en la fiesta de su titular

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En la fiesta de san Antonio de Padua, D. Jesús Catalá, visitó la parroquia del mismo nombre situada en la localidad de Vélez-Málaga, en la que sirven los religiosos franciscanos. Fue otra de las citas de la Visita Pastoral que el pastor de la Iglesia de Málaga está llevando a cabo por la Axarquía Interior.

«Es la parroquia más moderna de las del casco urbano de Vélez-Málaga y está situada en una de las zonas de expansión. Se inauguró a finales del siglo XX, tras la división de la parroquia de San José en dos», explica Antonio Reyes, feligrés de la localidad. 

Es la cuarta visita que realiza el Obispo de Málaga a la ciudad de Vélez-Málaga dento de esta Visita Pastoral a la Axarquía Interior. «Fue recibido por el párroco, fray José Torres del Cerro; el vicario parroquial, fray Salvador Jiménez Durán; y varios representantes del Consejo Parroquial (catequistas, representantes de los grupos Antonianos de jóvenes, de los grupos de matrimonios, de la Pastoral de la Salud y del grupo de Cáritas parroquial).

Tras la bienvenida, D. Jesús visitó a dos feligresas enfermas de la parroquia, que llevan toda su vida colaborando en diversas labores. Acompañaron a D. Jesús el párroco, fray José Torres, y la directora de Cáritas, Silvia Gálvez.

De regreso al templo parroquial, el Obispo pasó al confesonario, donde recibió a cuantos feligreses desearon recibir el sacramento de la reconciliación; y después dio comienzo la asamblea parroquial, en la que «incidió en la necesidad de dar testimonio como cristianos en nuestros ambientes, en unos tiempos complicados de secularización de la sociedad», afirma Antonio Reyes.

La jornada concluyó con la celebración de la Eucaristía, presidida por D. Jesús Catalá y concelebrada por los tres párrocos de Vélez-Málaga: Wilfer Alzate Acevedo, párroco de San José; Federico Cortés Jiménez, párroco de San Juan Bautista; y fray José Torres OFM, párroco de San Antonio de Padua; fray Salvador Jiménez OFM, vicario parroquial; y José Mariano Pérez, arcipreste de la Axarquía Interior.

Tras la celebración litúrgica, tuvo lugar la bendición de los panecillos de san Antonio.

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Antequera celebra los 250 años del Señor del Mayor Dolor

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La Cofradía del Santísimo Cristo del Mayor Dolor de Antequera ha celebrado el 250 aniversario de la imagen donada a la Colegial de San Sebastián por quien fuera su autor Andrés de Carvajal y Campos en 1771.

La Eucaristía fue celebrada el 12 de junio en la emblemática Plaza de S. Sebastián y presidida por el Vicario Episcopal para el laicado D. Manuel Ángel Santiago Gutiérrez. Junto a él, concelebraron varios sacerdotes de la ciudad encabezados por el párroco y arcipreste D. Antonio Fernández.

Se trata de la primera celebración pública al aire libre en la ciudad tras la pandemia del Covid-19. La plaza se habilitó con espacio para 300 personas sentadas, guardando la distancia y las medidas sanitarias vigentes. la imagen del Señor del Mayor Dolor fue ubicada en el altar montado para la Misa, para volver luego a su templo sobre unas sencillas andas. La Misa estuvo acompañada musicalmente por el Conjunto Coral de San Sebastián.

Aquí puede volver a verse la Misa:

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Mons. Saiz en el convento de santa Ángela de la Cruz: “Aquí también late el corazón de la diócesis”

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Mons. Saiz en el convento de santa Ángela de la Cruz: “Aquí también late el corazón de la diócesis”

Monseñor José Ángel Saiz, arzobispo de Sevilla, visitó la tarde de este martes, el convento de Santa Ángela de la Cruz. “Aquí late también el corazón de la diócesis”, dijo, en medio de un numeroso grupo de religiosas.

Al encuentro acudieron también el vicario general, Teodoro León, el secretario canciller, Isacio Siguero, y el delegado diocesano para la Vida Consagrada, José Ángel Martín.

“Estoy muy contento de estar aquí”, reiteró.

Sobre las seis de la tarde, mons. Saiz Meneses entró al convento, besó el crucifijo y bendijo a la comunidad religiosa fundada por santa Ángela.

“Mis primeros días en el episcopado quería venir a esta casa, porque conozco de la importancia de santa Ángela de la Cruz y santa María de la Purísima, porque la historia de esta diócesis hispalense es grande”.

Agradeció a las hermanas de la cruz el servicio silencioso y perseverante de propagar el amor de Dios “en las casas, en la sociedad y en los ambientes. Ustedes lo viven grandemente, aquí hay vocaciones y hay juventud también, en medio de la secularización”.

Recordó que la oración “es el corazón de la Iglesia, y no se trata de una opinión personal, estoy convencido. La oración y el testimonio no representan solo los pilares de la pastoral vocacional, sino de toda la Iglesia y de ustedes también, que han renunciado a su tiempo, a sus bienes materiales”, reflexionó el arzobispo de Sevilla.

Finalmente, pidió a las religiosas que rezaran por su ministerio episcopal en la Archidiócesis de Sevilla, para que Dios le anime y le fortaleza en la tarea que le ha encomendado.

Galería fotográfica del acto.

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Daniel Aparicio: «Mi vocación surge antes de que yo naciera en el momento en el que mi abuela le pide a Dios que le conceda un nieto sacerdote»

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Daniel Aparicio es uno de los seis diáconos que el próximo 27 de junio será ordenado sacerdote por el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes. Daniel Aparicio Martínez, de 30 años de edad, nace en la ciudad de Lorca el 6 de febrero de 1991, aunque al poco tiempo de su nacimiento su familia se traslada a Molina de Segura. Hijo de Diego y Marisol, Daniel asegura que siempre se ha considerado lorquino debido a que toda su familia es de allí: «No es tanto en qué ciudad trabajas sino también, y sobre todo, dónde está tu corazón». Durante su infancia, realiza sus estudios en el colegio San Pablo CEU, y al preguntar por su cotidianidad de entonces, Aparicio revela que cada fin de semana iban a ver «a la abuela Ana y al abuelo Tomás a Lorca, por lo que la fe la he vivido a caballo entre Lorca y Molina». Al entrar al seminario, en el año 2014, toma como parroquia fija la Sagrada Familia de Molina de Segura. La vocación de Daniel aparece de forma temprana. Descrito por él mismo: «Surge antes de que yo naciera. Habría que retroceder hasta el momento en el que mi abuela le pide a Dios que, si puede ser, le conceda un nieto o un hijo sacerdote». El futuro sacerdote crece en un entorno creyente rodeado de «personas de fe», configurando así el hábitat que «fraguó esta primera llamada, este deseo de querer de “Eso”». De esta forma, Daniel comparte los siguientes recuerdos: «La fe siempre la he vivido de forma muy intensa al mismo tiempo que de forma muy natural. En mi familia siempre hemos convivido entre personas de fe. La vida de la Iglesia ha sido siempre parte de nuestra vida. Mi madre siempre me ha contado una historia que me pasó: yo estaba en las colonias de los padres Emilianos, en Terreros, y el sacerdote – durante la Eucaristía – en el momento de la consagración, elevó el Santísimo Sacramento, y he aquí un niño pequeño de tres años y medio al que no se le ocurre otra cosa que decir: “yo quiero Eso, ¡yo quiero Eso!”. Así que puedo afirmar que, desde muy crío, esta vocación ha estado latente en mí, y yo mismo he ido descubriendo que yo quería de “Eso”, que yo me sentía atraído por las cosas de Dios, por la presencia de Dios, por la oración, por el servicio, etc». Tanto en la adolescencia, junto al movimiento Regnum Christi, en el que fue «profundizando en lo que era ser sacerdote», llegando incluso a ir a uno de sus seminarios en Salamanca; como en la juventud, Aparicio declara que «sentía con fuerza la necesidad de predicar, de acercarme a los sacramentos, de poder ayudar a todos a conocer a Jesús y a sentir el amor maternal de la Virgen María». «¡El seminario está chulísimo!» Al cumplir los 23 años, Daniel ingresa en el Seminario Mayor San Fulgencio de Murcia, «una experiencia preciosa porque hay momentos de todo tipo, pero en especial porque en el centro está la capilla mayor, donde está la liturgia, donde está el sagrario, donde está Jesucristo. ¡El seminario está chulísimo! Yo me imaginaba el seminario como una biblioteca vieja, llena de libros y de polvo, con estanterías metálicas oxidadas… Eran imágenes en blanco y negro, algo chapado a la antigua. Cuando llegué, no solamente todo era a luz y color, sino que había una comunidad viva y vibrante: Se hacían vigilias de oración abiertas a todo el mundo, en las que la gente venía y compartía. Además, la comida estaba buenísima. El seminario no era para nada algo rancio y viejo, era una comunidad viva en la que se oraba, se trabajaba, se estudiaba y se disfrutaba, dedicada a los hermanos. Los partidos de fútbol han sido impresionantes. He visto mucha solidaridad, mucha fraternidad, mucha lealtad. También hay riñas de vez en cuando. Es como una casa con muchos hermanos. Tengo que dar gracias a Dios y a la Iglesia por haberme permitido ser seminarista y también por haber recibido la educación que he recibido, gracias a la cual he podido valorar seriamente la posibilidad de ser sacerdote». «He podido profundizar mucho más en la vivencia de los sacramentos» El 25 de agosto del pasado año, festividad de Santiago Apóstol, Daniel Aparicio recibió el ministerio del Diaconado, viviendo su etapa pastoral en Bullas: «El tiempo de diaconado ha sido un entrenamiento paulatino. En este año he podido profundizar mucho más en la vivencia de los sacramentos y descubrir la práctica real de todo lo que se nos había enseñado. Sobre todo, he tenido siempre presente que Cristo es lo más importante; muchas de las catequesis y homilías que he realizado se han gestado en la soledad de la oración ante el sagrario». La catedral de Murcia acogerá el próximo 27 de junio la ordenación sacerdotal de seis nuevos presbíteros para la Diócesis, entre los que se encuentra Aparicio, quien se siente «bastante tranquilo, con mucha libertad y mucha disponibilidad ante la voluntad de Dios». El diácono concluye: El sacerdocio «es una responsabilidad muy grande, por lo que lo pongo en las manos de la Virgen; que Ella sea la que nos guíe, la que nos ilumine, la que nos conduzca para hacer el bien. Decía san Juan Pablo II: “el sacerdote es un hombre para los demás”. Esto es lo que le pido yo a la santísima Virgen María, que pueda ser un hombre para los demás y que de verdad sirva con mucha entrega al pueblo santo de dios, allí donde el obispo quiera encomendarme».  

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La delegación de Pastoral Universitaria organiza una peregrinación a Lourdes del 26 al 31 de julio

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La Delegación de Pastoral Universitaria organiza una peregrinación al santuario de Ntra. Sra. de Lourdes del 26 al 31 de julio. El itinerario contempla visitas a diversos destinados como Zaragoza, Leyre, Javier, Ávila y Alba de Tormes.

Se trata de una experiencia para fortalecer la convivencia y profundizar en la espiritualidad y la oración, destinando momentos a la diversión y al esparcimiento. El plazo de inscripción es hasta el miércoles 30 de junio.

Sobre las medidas de seguridad y prevención de la COVID-19, desde la Delegación de Pastoral Universitaria solicitarán a todos los participantes, una prueba de antígenos, en el caso de estar vacunado, bastará con mostrar el certificado.

La peregrinación tiene un costo de 240 euros que incluye bus, alojamiento y el 70% de las comidas y seguro. Pinche aquí para acceder al formulario de inscripción.

Sobre el itinerario

La peregrinación saldrá de Sevilla hasta Zaragoza, la mañana del 26 de julio, allí visitarán la Basílica de Ntra. Sra. del Pilar. El domingo 27  partirán hacia el Santuario Ntra. Sra. de Lourdes, donde se alojarán hasta el martes 29. Allí participarán en la procesión nocturna del rosario de las antorchas, organizarán un breve retiro y subirán hasta la colina del Viacrucis.

El 29 partirán a tierras navarras, donde San Ignacio de Loyola sufrió el accidente de guerra que lo llevó a dejar la espada de caballero por la cruz y el Evangelio.  Además, visitarán lugares ignacianos en Navarra, haciendo a pie la ruta “Monasterio de Leyre – Javier”, allí habrá la ocasión de ver un espectacular castillo donde nació otro gran santo jesuita: San Francisco Javier.

El miércoles 30 viajarán hasta Ávila para conocer a través de la ciudad y sus lugares a otra enorme de la Iglesia: Santa Teresa de Jesús. De camino pararán y conocerán el instituto religioso, Iesu Communio. En Ávila pasarán la noche en el convento que Santa Teresa fundó.  Finalmente, el 31 de julio marcharán hacia Sevilla, haciendo parada en Alba de Tormes.

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Apretada agenda del arzobispo, del Consejo episcopal al presidente de la Junta pasando por la Prensa

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Apretada agenda del arzobispo, del Consejo episcopal al presidente de la Junta pasando por la Prensa

La agenda de monseñor Saiz Meneses de esta mañana no ha sido menos apretada que la de ayer lunes. Bien temprano, se reunió con el Consejo Episcopal de la Archidiócesis, órgano colegiado estable que preside el arzobispo y del que forman parte el vicario general, Teodoro León; los vicarios episcopales y el secretario general, Isacio Siguero.

Sin solución de continuidad, mantuvo un encuentro con una representación de los profesionales de los medios de comunicación que desarrollan su actividad en nuestro ámbito territorial. Este acto se celebró en la sala Beato Marcelo Spínola del Arzobispado, se desarrolló en un ambiente de mutua confianza y sirvió como primera toma de contacto entre mons. Saiz y la Prensa de Sevilla tras su toma de posesión del pasado sábado.

Audiencia en la Presidencia de la Junta

La jornada matinal concluyó en el Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía, a la una de la tarde. El presidente Juan Manuel Moreno recibió al prelado hispalense, que ha destacado que ambos están “en sintonía a la hora de pensar que hemos de guardar una relación institucional correcta y fluida”. En el curso de este breve encuentro, han repasado algunos temas de actualidad, “referente a la situación de la sociedad, a la acción social y caritativa, también a temas de patrimonio, cultura y enseñanza”.

 

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Clausura del Centenario del nacimiento de Lolo

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Queridos hermanos y hermanas: nos hemos reunido para cantar las maravillas del Señor. Todo lo que hemos dicho y digamos de Lolo hay que aplicárselo a Dios Nuestro Señor, a Jesucristo en quien vivió y al Espíritu que lo fue haciendo a lo largo de su santa y bella vida.

Lolo, porque era humilde, es una rama joven y tierna de un gran cedro, la Iglesia, plantada por el Señor, que echó brotes y dio frutos. También, podemos decir con la parábola, con la que Jesús hablaba para que le entendieran, que Lolo es una semilla pequeña como la de la mostaza, que termina haciéndose un árbol en el que se puede anidar y cobijarse a su sombra. Por eso, el día 8 de agosto o el 5 de septiembre tuvimos la oportunidad de cantar: ¡Cumpleaños Feliz! Lo hicimos con la convicción plena de que nunca habíamos cantado esa sencilla y familiar melodía con una conciencia tan cierta de que era un canto a la belleza de la santidad.

Esos días se cumplían los 100 años del nacimiento y del bautismo de Manuel Lozano Garrido “Lolo” en el cielo, y también celebraba ese cumpleaños con nosotros, su Iglesia de Jaén, que lo felicitaba con el culto y la veneración que le corresponde a los Beatos en su tierra. En esas dos fechas evocábamos la vida de un ser humano que nació, vivió y murió en Linares, pero que ya está en el cielo, donde está la Trinidad, donde reina la Virgen María, donde los Ángeles cantan lo gloria de Dios y donde los santos viven en la felicidad y el gozo eterno. Por eso nosotros hemos entonado durante este año, con música y belleza celestial, el “cumpleaños feliz”. Para nosotros ha sido como cantar el magnificat de Lolo.

Nuestro canto recogía la memoria agradecida de la vida reciente y cercana de quien, en la Iglesia, en una solemne celebración, que tuvo lugar en Linares el 12 de junio de 2010, fue reconocido como modelo ejemplar en el camino de la santidad, fue declarado Beato. ¡Ojalá pronto podamos asistir a su canonización! Su vida es un modelo de por donde ha de caminar una vida santa en estos tiempos modernos, aunque él los dejara atrás hace ya 50 años. Su biografía y su visión de la fe y de la vida es tan actual, que es un ejemplo a seguir, aunque sus circunstancias fueran tan peculiares.

El magnificat de la santidad de LOLO lo mantuvieron, en permanente y bella melodía los que tan generosamente custodiaron la memoria de su vida. El Postulador, Don Rafael Higueras y “los amigos de Lolo” cantaban las maravillas que en él había hecho el Señor, convencidos de que habían conocido a un santo. En torno a Lolo creció en ellos una amistad espiritual tan fuerte, que vivieron con la constante convicción de que algún día toda la Iglesia sentiría lo mismo que ellos sentían hacia su amigo.

A lo largo de este año del Centenario de su nacimiento y bautismo, lo hemos recordado con una serie importante de iniciativas, que han ido todas refrescando nuestra memoria en el marco de la Diócesis y en los colectivos especialmente afectados por la fecunda vida de Lolo. Una Comisión Diocesana, que ha trabajado y lo seguirá haciendo con mucha ilusión y generosidad, ha puesto lo mejor de sí misma para que mantuviéramos y eleváramos la melodía del cumpleaños con una música y una letra que recogiera los valores humanos y cristianos que nos dejo un hijo santo de esta tierra. Cada vez han sido más, a medida que lo iban conociendo, lo que han dicho   que Lolo “es un santo excelente y siempre lo será”.

Le doy gracias al Señor por el entusiasta hacer de la Comisión que tuve la suerte de crear para el adecuado desarrollo de este Centenario. De vosotros, queridos amigos y amigas se ha servido el Señor para que Lolo sea a día de hoy más conocido y amado. ¡Habéis podido comprobar con qué facilidad llega al corazón humano, más sencillo o más culto, el testimonio de Lolo!

Pues bien, hemos llegado a la Clausura de este Centenario. Venimos de agosto de 2020. Entre tanto han pasado cosas, que necesariamente han modificado el desarrollo de todo lo que teníamos previsto hacer. No obstante, nada de lo fundamental ha cambiado. A pesar de la Pandemia de la COVID- 19, que tanto ha influido en nosotros en todas sus fases, – desde el confinamiento a la vacunación -, hoy estamos aquí con la conciencia tranquila de que no hemos dejado de mostrar a Lolo en ninguno de los ámbitos en los que hemos querido poner el modelo de santidad de su vida.

Lo han conocido mejor los niños, los adolescentes, los jóvenes; para los que Lolo es un verdadero modelo de cristiano. Lo hemos puesto en el corazón de la Acción Católica, en la que fue un miembro activo y un verdadero militante; lo hemos acercado a los enfermos, para los que es un auténtico modelo de cómo encontrar a Dios en el dolor. Los Medios de comunicación, los periodistas y los escritores lo han conocido mejor y lo han valorado como un colega excelente y un modelo a seguir. Se han acercado a él grupos y colectivos que lo han reconocido como alguien hacia el que hay que peregrinar, porque los reflejos de su vida santa pueden siguen teniendo una extraordinaria actualidad también para este tiempo. Se han ocupado de él los Dirigentes de Acción Católica general, los consiliarios, los Delegados de Medios de Comunicación de las diócesis españolas y de las andaluzas; y hasta el Papa Francisco lo ha citado en su Mensaje para la Jornada Mundial de Medios de Comunicación, recientemente celebrada.

Asimismo, escritores y periodistas han firmado un MANIFIESTO, adhiriéndose a la celebración del Centenario, y muchos han hecho suyo con devoción, respeto y gratitud el DECÁLOGO del periodista, ese documento tan lúcido, actual y necesario para acercar la noticia con verdad, dignidad y respeto en cualquier medio informativo. Por supuesto, la Diócesis, encabezada por el Obispo, hemos celebrado solemnemente su nacimiento, su Bautismo y cualquier otro acto que nuestra memoria agradecida hacia nuestro Beato, nos ha ido recomendado. Todo lo hemos hecho fundamentalmente en torno a Linares, su cuna humana y espiritual.

La Clausura de este Centenario la hacemos, sin embargo, en la Santa Iglesia Catedral de Jaén, con la acogida de las reliquias, aquí hoy expuestas para su veneración. Lo hacemos con esta Solemne Eucaristía y con los actos que la han precedido: una Hora Santa ante las reliquias y un novenario, en el que han participado diversos colectivos.

La intención última de esta celebración en la que estamos participando no es otra que mostrar a todos el carácter diocesano de este acontecimiento y el deseo de que nuestra Diócesis de Jaén active su gratitud al Señor por el regalo que nos hizo en la vida de santidad del Beato Lolo. Sólo nos falta que la Pandemia nos deje y podamos, como está previsto, acercar las reliquias del Beato Manuel Lozano Garrido a todas las parroquias. En esa cercanía, todos tendrán la oportunidad de conocerle, de imitarle y de pedirle su intercesión, para que nos atraiga la ayuda del Señor para todos los problemas y dificultades que se pueda encontrar mientras recorre la geografía de esta tierra del Santo Reino. Especialmente, le pediremos a Lolo que se acerquen a él los enfermos, de los que es un precioso modelo.

Le damos gracias al Señor, en la clausura de este Centenario del nacimiento y bautismo de Lolo, porque esta celebración nos ha servido para conocerle más a fondo. Y, para concluir, os haré la semblanza humana y espiritual del Lolo que yo he conocido, al que pongo como intercesor en estos últimos tiempos de mi ministerio episcopal entre vosotros. Lo haré con una especie de decálogo, en el que recogeré lo esencial del legado de Lolo.

  1. Lolo es un modelo acabado de imagen y semejanza divina, es un ser humano que, desde que fue tocado por la gracia primera que recibió en la pila bautismal, creció en un estilo de vida que ya marcaría toda su existencia: vivió en Cristo Jesús.
  2. Lolo fue un niño, adolescente y joven que, con una apariencia normal, alegre e incluso traviesa, vivió comprometido con su fe y lo hizo en todas las situaciones en las que era necesario el testimonio y el servicio cristiano. Nunca se echó atrás en nada, aunque sus acciones supusieran un riesgo para él y para los suyos, como cuando hizo de Tarsicio distribuyendo la comunión.
  3. En la Acción Católica, en su formación, compromiso y acción, se fue forjando un laico cristiano, que vivió con intensidad y hondura su vocación bautismal, en medio de las condiciones del mundo, esas que, para él, nunca fueron ni fáciles ni cómodas.
  4. Siempre se sintió acompañado en el seno de la Iglesia, guiado por presbíteros santos y apostólicos; nunca huyó de los compromisos de la vida, en los que siempre estuvo con audacia y sin temor, incluso cuando en aquello que tenía que hacer y padecer tuviera un ambiente martirial. Por el atractivo humano y espiritual que tenía su vida en Cristo, se convirtió en un acompañante y líder admirable de otros jóvenes. La amistad con Lolo reconfortaba y llenaba de Dios.
  5. Vivió siempre con una profunda atención a la sociedad de su tiempo, también cuando, por la enfermedad, su mundo se redujo en el pequeño espacio de su habitación. Entonces su mirada fue más amplia y abierta ante las situaciones humanas, sociales y espirituales, a las que siempre estuvo tan atento, de tal modo que se convirtió en un verdadero experto en humanidad. Su programa de vida decía: Por la mañana desayunarás con el buen pan de Dios, y después, enriquecido por su milagro, distribuirás tú los panes y los peces de tu corazón. Hermoso lema: vivir recibiendo de Dios para dar amor de Dios a los demás.
  6. Lolo vivió muchos años sintiendo el duro, lento y pertinaz camino de su enfermedad degenerativa, que le convirtió en un dolor viviente y en un sacramento del dolor. Aunque tenía una aguja en cada célula de su cuerpo, su vida siempre estuvo marcada por la Pascua del Señor. De ahí que la deformación física nunca pudo con su agilidad espiritual. “Pesa, pero tiene alas”, decía de su situación.
  7. Atrae de un modo especial en él el tono vital de su existencia, que no estuvo nunca marcado por la tristeza, sino por la alegría; no por el llanto, sino por la iniciativa apostólica; no por la soledad, sino por la comunicación y la amistad con todos, grandes y pequeños, sanos y enfermos, pobres y ricos. Por eso decía tan lúcida y bellamente: restriega y lava tus ojos en la fe, para ver siempre a Cristo que vive en la persona que es buena, en la mediocre y en el pecador. Eso es vivir en Cristo para todos.
  8. Lolo encontró en la escritura y el periodismo un cauce de expresión y comunicación de lo que vivía y sentía y de lo que podía ofrecer a los demás. Lo hizo en más de 800 artículos y nueve libros, en los que se irradia, en una belleza singular, su capacidad de contemplación de la creación y de la bondad humana. En todos sus escritos manifiesta amor de Dios y la alegría del Evangelio y se muestra como un verdadero modelo de escritor y periodista cristiano. De la pluma del escritor Manuel Lozano siempre salían palabras de vida, de verdad, de justicia, de paz, de mansedumbre.
  9. Lolo vivió una profunda espiritualidad Eucarística. la Eucaristía era para Lolo el secreto de su fortaleza interior: le transmitía la energía necesaria apara realizar su obra. Sentía su vida “tutelada” por Jesús sacramentado. En la enfermedad siempre pudo mantener un diálogo vivo con el Señor, justamente por la celebración de la Eucaristía en el altar que tuvo en su habitación. Era allí donde tenía “mesa redonda con Dios”.
  10. La espiritualidad de Lolo era mariana. Lolo vive con profundidad la maternidad espiritual de la Santísima Virgen y se sentía bajo su mirada amorosa. Cuatro son los nombres de María que le acompañaron: la titular de su parroquia, Linarejos, patrona de la ciudad de Linares, la Virgen de Tíscar y Lourdes, donde peregrinó y donde sintió el milagro del consuelo como le sucede a todos los enfermos que en aquel bendito lugar se encuentran con la Madre del cielo.

Queridos diocesanos: Que Lolo siga vivo en vuestros corazones; si está con nosotros, Jesucristo ocupará el lugar que le corresponde y nuestra vida, como la de Lolo, tendrá olor de santidad. La esencia de su vida, de toda su existencia terrenal y celestial es “su vida en Cristo”. Así sea.

+ Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Jaén

 

 

Sor Clara y Sor Carmen celebran sus Bodas de Diamante como clarisas del Convento de San Antonio de Baeza

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El monasterio de San Antonio en Baeza, acogió, el pasado 30 de mayo, solemnidad de la Santísima Trinidad, la Eucaristía de acción de gracias por la entrega de Sor Carmen y Sor Clara que cumplen sus Bodas de Diamante como consagradas. Estas dos religiosas han entregado sus vidas a Cristo con amor y entrega, y con tanta gratitud a Dios que hasta han querido hacerlo constar en su recordatorio, con esta hermosa frase hecha pregunta: ¿Cómo podré pagar al Señor todo el bien que me ha hecho?

Sor Clara cumple ochenta años de profesión religiosa y sor Carmen sesenta y ocho, toda una lección de vida lejos del mundo pero dadas al mundo para que no deje de girar hacia la claridad perpetua y la salvación de todos. Todo un espejo en el que mirarnos los hombres y mujeres de ayer, de hoy y de mañana, tan dados al egoísmo, la falsedad y la hipocresía, tan apartados del camino del Evangelio para perdernos por senderos de oscuridad, intereses creados y mentiras.

Durante la celebración eucarística se dio las gracias al Señor «por la larga vida que les has concedido y haber dejado que la luz sobre sus celemines haya servido para alumbrar infinidad de corazones y dar mucho fruto. Dales larga vida y bendícelas eternamente».

Que la Santísima Trinidad bendiga a sor Clara y a sor Carmen, bendiga a este convento de madres clarisas tan llenas de fe, bendiga a todas las comunidades contemplativas y bendiga también a cuantos aquí estamos movidos por el deseo de ser mejores.

 

Jesús Sánchez
Colaborador del Convento de San Antonio de Baeza

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