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La parroquia de San Isidro bendecirá una nueva imagen de la Virgen del Rosario

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El grupo de oración Porta Caeli y toda la parroquia de San Isidro Labrador de la capital tendrán la alegría de ver una nueva imagen de la Virgen del Rosario en una de las capillas de su parroquia. En concreto se trata de una talla de madera del escultor D. Santiago Delgado Carrera.

Para preparar este solemne acto se ha organizado un programa de cultos que comienzan hoy martes, 8 de junio, con el rezo del Santo Rosario y la Santa Misa, a las 20:00h presidida por D. Ramón Carlos García, párroco de la Gangosa. El miércoles, será el párroco de la Fuensanta de Huércal de Almería el predicador. D. Miguel J. Esteban, Delegado diocesano de catequesis será el encargado de predicar la Santa misa el jueves 10. El viernes será el vicario de pastoral, D. Francisco Sáez el que presidirán la santa Misa. El sábado, 12 de mayo, en el transcurso de la Santa Misa presidida por el párroco, D. Antonio R. Salvador se procederá a la Bendición de la imagen.

Ya el domingo, 13 de junio, habrá una charla coloquio con el escultor sobre la obra que será bendecida y tras la Eucaristía de las 20:00h se procederá al traslado y entronización de la imagen de la Virgen del Rosario, Puerta del Cielo en su capilla.

El grupo de oración Porta Caeli, además de orar por las distintas necesidades de la parroquia tiene una vocación caritativa. Por ello, el día de la bendición de la imagen se va a hacer efectiva la primera obra social con la entrega al comedor social de las Hijas de la caridad lo recaudado tras la venta de unos separadores de lectura que contienen el serrín sobrante de tallar la imagen de la virgen. Una cantidad que asciende, por ahora, a 2000 euros.

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El convento de la Esclavas del Santísimo acoge la profesión perpetua de una joven monja

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Las religiosas Esclavas del Santísimo y de la Inmaculada están de enhorabuena. Una joven guatemalteca de 27 años, Zoila Ilsia de María realizaba los votos perpetuos en la Iglesia de su convento en presencia de Mons. Gómez Cantero junto a otros sacerdotes amigos de la congregación que quisieron estar presentes.

La historia vocacional de Zoila comienza en el seno de su familia. De sus 10 hermanos “sus padres tienen la alegría de ver como dos somos monjas”, afirmaba. Después de conocer a esta congregación en su país natal y realizar allí el noviciado, vino al convento de Almería donde ha realizado su profesión perpetua.

Fue el pasado lunes, 31 de mayo, cuando se celebraba la santa misa presidida por el obispo coadjutor y según el testimonio de Zoila me sentí “rodeada de muchos sacerdotes y feligreses que son como mi familia. Por desgracia, mi familia de sangre no pudo estar conmigo en este momento, pero me sentí muy acogida por todos”.

Una fundadora almeriense

La Congregación de Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Inmaculada es una congregación religiosa católica femenina de vida contemplativa y de derecho pontificio, fundada por la religiosa almeriense María Rosario del Espíritu Santo, en Málaga, el 24 de febrero de 1944.

Las esclavas del Santísimo Sacramento se dedican a la vida contemplativa, en sus monasterios se realiza la adoración perpetua a Jesús, en la Eucaristía. Para su sostenimiento, confeccionan ornamentos litúrgicos. Su espiritualidad es fundamentalmente eucarística y tienen como devociones propias al Espíritu Santo, al Sagrado Corazón de Jesús y a la Inmaculada Concepción. Tienen como lema: «Que no esté nunca solo el Señor».

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«No es posible participar en la Eucaristía sin que cedan las tensiones y enfrentamientos entre quienes son miembros de un único cuerpo»

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Lecturas bíblicas: Ex 24,3-8; Sal 115,12-13.15-18 (R/. «Alzaré la copa de la salvación invocando tu nombre»); Hb 9,11-15; Aleluya: Jn 6,51-52; Mc 14,12-16.

Queridos hermanos y hermanas:

La Fiesta del Cuerpo y Sangre del Señor nos devuelve a la institución de la Eucaristía, que contemplábamos el pasado Jueves Santo. La Eucaristía es sacramento de nuestra fe que contiene el misterio pascual de Cristo, la muerte y resurrección del Señor que nos han redimido. En el sacrificio eucarístico de la Misa, Cristo resucitado y glorificado junto al Padre se hace presente con su sacrificio pascual de la cruz, que sustituyó definitivamente los sacrificios de comunión de la antigua alianza. Estos sacrificios sirvieron de figura de este sacrificio definitivo que había de acontecer con la entrega de Jesús a la muerte por nosotros y por nuestra salvación.

La lectura del libro del Éxodo que hemos escuchado dice que, después que Moisés contó al pueblo todo lo que había dicho el Señor y le transmitió sus mandatos, que el pueblo recibió aceptando cuanto el Señor mandaba, Moisés puso por escrito cuanto el Señor mandaba cumplir al pueblo elegido y tras edificar un altar, se sacrificaron reses mayores. Moisés vertió la sangre sobre el altar y con ella asperjó también al pueblo, y así quedó ratificado el documento de la alianza que todos prometieron cumplir (cf. Ex 24,3-8). Después, como parece que se sigue del relato que precede a lo que hemos escuchado sobre los sacrificios y holocaustos celebrados ante el becerro de oro (cf. Ex 32,1-6), se celebró un banquete de comunión con la carne sacrificada. La sangre de esta alianza antigua, renovada en diversas ocasiones, como vemos por la historia sagrada, no era sino figura de la alianza en la sangre de Jesús.

La narración del evangelio de san Marcos nos coloca ante la institución de la pascua de la nueva alianza, cuyo contenido expone la carta a los Hebreos, donde Cristo es presentado como Sumo Sacerdote de los bienes definitivos, porque «ha penetrado “de una vez para siempre” en el santuario del cielo no con sangre de machos cabríos ni de novillos, sino con su propia sangre, consiguiendo una liberación definitiva» (Hb 9,11-12). Lo que no podían obtener los sacrificios antiguos, lo obtiene de una vez para siempre y de forma definitiva la sangre de Cristo.

Lo que no podían obtener los sacrificios antiguos, lo obtiene de una vez para siempre y de forma definitiva la sangre de Cristo.

Esta ofrenda de sí mismo de Cristo se expresa en el sacrificio eucarístico mediante la consagración del pan y del vino que hacen presente el cuerpo y la sangre del Señor con su sacrificio definitivo, tal como narra el evangelio de san Marcos la institución de la Eucaristía en la última Cena, donde Jesús anticipa sacramentalmente el sacrificio del Calvario que había de acontecer el Viernes Santo. Siguiendo el mandato de Jesús, en la celebración de la Eucaristía el sacerdote pronuncia las palabras de Jesús sobre los signos del pan y del vino, pidiendo que el Espíritu Santo descienda sobre las ofrendas, para que vengan a ser el cuerpo y sangre del Señor, para que en ellas se haga presente Cristo Señor con la divinidad que el Hijo de Dios recibe de Dios Padre, y con su humanidad glorificada, que incluye el cuerpo y alma del Señor.

El Catecismo de la Iglesia Católica recoge la enseñanza de la Iglesia sobre la Eucaristía y expone que la ofrenda del pan y del vino eucarísticos tiene sus antecedentes en las figuras de la alianza antigua de Israel desde la salida de Egipto, noche en la que los israelitas comieron los panes ázimos antes de emprender el camino a la Tierra prometida. Con la institución de la Pascua Dios mandó a Israel comer panes ázimos durante siete días y así durante la peregrinación de cuarenta años por el desierto, uso litúrgico que pasaría a la tradición litúrgica de Israel, un símbolo eficaz de la salida apresurada de los hebreos hacia el Mar Rojo por el camino del desierto. Ya antes de la salida de Egipto la tradición religiosa de Israel recoge el hermoso precedente histórico de la ofrenda de pan y vino de Melquisedec, rey de Salén, al patriarca Abrahán, al cual bendijo, respondiendo Abrahán con el pago del diezmo de todo cuando regresaba del combate en el que había vencido la coalición de los reyes enemigos (cf. Gn 14,18-20)[1].

Esta prefiguración de la Eucaristía se prolongará en la ofrenda de las primicias de los frutos de las cosechas como acción de gracias al Creador, ofrenda que se incorpora de modo perpetuo a la tradición litúrgica judía una vez establecidos los hebreos en la Tierra santa. El Catecismo enseña cómo el pan de cada día, y el vino ““fruto de la tierra” “de la vid y del trabajo del hombre” que se ofrecen en la Eucaristía eran ya en la ofrenda de las cosechas un sacrificio de alabanza[2]. el “cáliz de salvación” que se pasa al final de la cena pascual judía son también figuras que apuntan al significado de salvación que contiene el sacramento de la Eucaristía. Jesús cuando enseña a rezar a los discípulos recita el Padrenuestro que contiene la petición del pan cotidiano, aludiendo tanto a la palabra de Dios de la cual ha de vivir el hombre como el pan de la Eucaristía, donde él mismo se nos da como alimento de vida eterna y de resurrección. Después de haber multiplicado los panes y los peces, Jesús pronuncia en la sinagoga de Cafarnaún el discurso sobre el pan de vida, advirtiendo a los que le siguen que no han de buscar tan sólo el pan perecedero, sino el que da vida eterna, pan que sólo Él puede darles; y provocará el rechazo y la incredulidad de muchos, al decirles: «Yo soy el pan vivo bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo le daré es mi carne por la vida del mundo… El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo le resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida» (Jn 6,51.54-55).

¿Cómo podríamos vivir la fe sin la Eucaristía, que es el sacramento augusto y admirable de la nuestra fe, como proclamamos cada vez que la celebramos? Nuestra incorporación a Cristo por el bautismo se consolida mediante la Eucaristía…

¿Cómo podríamos vivir la fe sin la Eucaristía, que es el sacramento augusto y admirable de la nuestra fe, como proclamamos cada vez que la celebramos? Nuestra incorporación a Cristo por el bautismo se consolida mediante la Eucaristía, porque mediante nuestra unión con Cristo adquirimos la figura propia de la Iglesia, sacramento para el mundo; y porque es en Cristo donde la Iglesia se hace partícipe de la vida divina que vivifica el cuerpo social de la Iglesia. Jesús confía a la Iglesia la misión de anunciar el Evangelio y entregarle el pan de la vida, para que el mundo se salve. Lo resume san Juan Pablo II en la encíclica sobre la Iglesia que vive de la Eucaristía: «Al unirse a Cristo, en vez de encerrarse en sí mismo, el pueblo de la nueva Alianza se convierte en “sacramento” para la humanidad, signo e instrumento de salvación, en obra de Cristo, en luz del mundo y sal de la tierra (cf. Mt 5,13-16), para la redención de todos»[3]. Como el santo papa dice, la Iglesia recibe de la Eucaristía su fuerza para llevar adelante su misión evangelizadora, porque en la Eucaristía tiene la Iglesia la fuente y el culmen de la vida cristiana, como declara el Concilio[4]. Por eso la Eucaristía no puede ser el punto de partida de la comunión eclesial, sino que la supone y la lleva a su consolidación y perfeccionamiento[5].

No es posible participar en la Eucaristía sin que cedan las tensiones y enfrentamientos entre quienes son miembros de un único cuerpo.

La Eucaristía consuma la comunión eclesial, y mediante la comunión eucarística se consolida la unidad del cuerpo eclesial como cuerpo de Cristo, cuya eficacia unidora es virtud del pan único y del único cáliz del Señor: «La argumentación es terminante: nuestra unión con Cristo que es don y gracia para cada uno, hace que en él estemos asociados también a la unidad de su cuerpo que es la Iglesia»[6]. Esta unidad en Cristo es obra del Espíritu Santo, por medio del cual acontece la acción de santificación de las ofrendas que son consagradas en el cuerpo y sangre de Cristo por medio del sacerdote. La Eucaristía es sacramento de la unidad y sacramento unificador. No es posible participar en la Eucaristía sin que cedan las tensiones y enfrentamientos entre quienes son miembros de un único cuerpo. El dinamismo de amor que desencadena la Eucaristía en quienes participan dignamente de ella, con sincera voluntad de concordia y paz cristiana, parten del principio paulino según el cual el cumplimiento de los mandamientos de Dios, que es preciso guardar para permanecer en Cristo, alcanza su plenitud en el amor al prójimo como recapitulación de la ley divina y testimonio veraz del que amamos a Dios. Por eso, advierte el apóstol san Pablo a los Gálatas: «si os mordéis y os devoráis unos a otros, ¡miras no vayáis a destruiros mutuamente!» (Gál 5,15). ¿Cómo se puede entonces participar en la Eucaristía haciendo de ella un culto de parte?

Si la Eucaristía es el verdadero banquete de comunión de vida con Dios y sacramento definitivo de la unidad de la Iglesia, el ministerio que la confecciona en la persona de Cristo cabeza (in persona Christi capitis) es un ministerio de unidad y consolidación de la fraternidad y de la comunión eclesial. Razón por la cual el ministro por excelencia de la Eucaristía es el Obispo que la celebra y preside como sucesor de los Apóstoles, como sumo sacerdote de su pueblo, y manda celebrar a los presbíteros, realizándose así sacramentalmente la unidad del cuerpo de Cristo en la unicidad del único pan y del único cáliz. Es así, porque «la comunión eclesial de la asamblea eucarística es comunión con el propio Obispo y con el Romano Pontífice»[7], enseña san Juan Pablo II, fundamentando su enseñanza en la declaración del Concilio: «Cada uno de los obispos, por su parte, es el principio y fundamento visible de la unidad en sus Iglesias particulares, formadas a imagen de la Iglesia universal»[8]. Por eso mismo sólo el obispo diocesano representa a su Iglesia, según las enseñanzas del Concilio.

La Eucaristía es sacramento de amor y de unidad y se consolida en ella la comunión de todos los fieles en Cristo. Necesitamos fortalecer la fe en la Eucaristía, amar la presencia misteriosa y real de Jesucristo entre nosotros, corazón de la fe y lugar de encuentro con Dios. La pérdida de fe en la Eucaristía refleja la crisis de fe de una Iglesia tentada por el secularismo de nuestro tiempo. No podemos recibir indignamente el Cuerpo del Señor, sin hacernos reos de condena eterna (cf. 1Cor 11,28-29).

Al venerar hoy el Santísimo Sacramento de la Eucaristía, contemplemos este amor encarnado que nos transfigura y nos cambia en el mismo Cristo y reafirmemos la fe que profesamos en este misterio de amor, porque si la Eucaristía deja de ser amada y adorada, la fe de la Iglesia se pierde y se disuelve la misma Iglesia, dejando de celebrar el amor crucificado de Cristo para celebrarnos a nosotros mismos, convirtiendo la Eucaristía en un reflejo de nuestras construcciones humanas y no de Cristo y de la santa Trinidad de Dios, cuya unidad indivisible es el fundamento de nuestra comunión.

Queridos diocesanos, pidamos a la Santísima Virgen María, de quien Jesucristo Señor recibió nuestra carne y sangre, que no nos apartemos jamás de Él y de vivir en la plena comunión de su Iglesia. No dejéis unos por otros y de rezar por mí, a quien el Espíritu Santo puso al frente de esta Iglesia, que pasa ahora momentos de especial dificultad, para que no dejemos nunca de encontrar el alimento de la vida cristiana. Recemos todos para que sea preservada la unidad de nuestra Iglesia particular por medio de la Eucaristía, que Cristo ha confiado al ministerio del Obispo y de sus sacerdotes.

Almería, a 6 de mayo de 2021

+ Adolfo González Montes

Obispo de Almería

Ilustraciones: La Última Cena

https://focus.cathopic.com/relaciones-humanas/el-alimento-que-da-vida-eterna/ 

Juan de Juanes, El Salvador con la Eucaristía

Óleo sobre tabla (1545. Museo del Prado. Madrid

[1] Catecismo de la Iglesia Católica / Catechismus Catholicae Ecclesiae [CCE], n. 1333.

[2] CCE, n. 1334

[3] San Juan Pablo II, Carta encíclica Ecclesia de Eucharistia [EE] (17 abril 2003), n. 22.

[4] Vaticano II, Constitución dogmática Lumen gentium, n. 11.

[5] EE, n. 35.

[6] EE, n. 23.

[7] EE, n. 39.

[8] LG, n. 23.

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Fallece el padre Gilber Ibarguen Gómez

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En la ciudad de Cali (Colombia), a los 54 años de edad, ha fallecido el P. Gilber Ibarguen Gómez, que ejerció su  ministerio entre nosotros desde el 1 de diciembre de 2015 hasta el 13 de enero de 2019, dejando en nuestros corazones un recuerdo imborrable.

Ejerció de forma voluntaria en nuestra diócesis, dedicando su labor pastoral como Vicario Parroquial de San Antonio de Cádiz, Capellán del Hospital Universitario de Puerto Real y Juez Diocesano del Tribunal Eclesiástico para los Asuntos Matrimoniales.

Recemos al Señor por su eterno descanso.

D.E. P.

Fallece Gilber Ibarguen Gómez, un sacerdote trabajador, servicial y amable

La muerte de este sacerdote –trabajador, servicial y amable- que se incorporó a nuestra Diócesis  impulsado por la voluntad de servir, de ayudar y de acompañar me ha impresionado hondamente. En las diferentes ocasiones que me entrevisté con él pude comprobar su esfuerzo por intensificar los lazos de fraternidad con los sacerdotes y con los fieles, haciéndonos partícipes de sus hondas experiencias de fe, y alentándonos para que nos esforzáramos en generar una atmósfera de confianza.

Con la paciencia y con la ingenuidad de los hombres llanos, el padre Gilber luchaba por captar el sentido oculto de las cosas y por disfrutar de sus esencias trascendentales. Su testimonio en las tareas pastorales desarrollas como vicario de la Parroquia de San Antonio y como Capellán del Hospital Universitario de Puerto Real y Juez Diocesano del Tribunal Eclesiástico para los Asuntos Matrimoniales nos demostró cómo, a través de la sencillez y de la disposición de servicio, se transmiten los mensajes fundamentales del Evangelio.

La última vez que tuve la oportunidad de conversar con él me comentó cómo las palabras claras que el Papa Francisco constituyen la mejor manera de hacernos comprender cómo, abriendo las puertas de la Iglesia y las ventanas de la solidaridad, estaríamos en condiciones favorables para   “cruzar los puentes de la incomprensión y para hacer posible lo imposible”. Que descanse en paz.

Por: José Antonio Hernández Guerrero

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Decreto sobre los actos de culto externo

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Dado que la situación de pandemia que padecemos ha amainado y las autoridades sanitarias ofrecen mayor margen para el culto público, abrogamos por este escrito el Decreto del pasado ocho de febrero por el que se suspendían todos los actos de culto externo organizados por Hermandades y Cofradías, y por Parroquias, asociaciones y otros grupos de fieles. 

En cualquier caso, hemos de recordar que para cualquier acto de culto externo habrá que contar con la aprobación de la autoridad diocesana antes de solicitar la licencia civil. De cualquier modo, seguimos exhortando a la prudencia y al cumplimiento de la normativa sanitaria, dado que la situación de peligro por la pandemia aún no ha terminado. 

Para que conste y surta los efectos oportunos lo sello y firmo con el refrendo del Secretario General-Canciller del Obispado.

Jerez de la Frontera a cuatro de junio de 2021.

Federico Mantaras Ruiz-Berdejo

Administrador Diocesano de Asidonia-Jerez

Diego Valle Serrano

Secretario General-Canciller

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Acto eucarístico de las hermandades sacramentales de Sevilla en San Bernardo

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Acto eucarístico de las hermandades sacramentales de Sevilla en San Bernardo

El próximo miércoles, 9 de junio,  tendrá lugar en la Parroquia de San Bernardo el primer encuentro de hermandades sacramentales del presente año, organizado por la Sección de Hermandades Sacramentales del Consejo de Hermandades de Sevilla, junto a la Hermandad de San Bernardo. 

Dicho encuentro se enmarca en los actos conmemorativos del 450º aniversario de la aprobación de las primeras reglas de la Hermandad de San Bernardo, ” cuatro siglos y medio de impulso y mantenimiento de la presencia y culto a Dios vivo Sacramentado, fuera del casco histórico de la capital, en el histórico arrabal de San Bernardo, durante todos los días del año”, tal y como reza en el cartel anunciador.

A las ocho y media de la tarde comenzará la adoración al Santísimo, presidida por Marcelino Manzano, delegado diocesano de Hermandades y Cofradías, con posterior Procesión Claustral por las naves del templo, bendición y reserva. El acto estará acompañado musicalmente por el conjunto “Ensemble Toranzo”, dirigido por el profesor Tomas Toranzo. 

La tradicional colecta que se realiza en estos actos sacramentales se destinará a la obra social “Regina refugio”, gestionada por la Hermandad Sacramental de San Bernardo, nacida para proporcionar un hogar y un lugar de formación a jóvenes subsaharianos entre 18 y 25 años en situación de irregularidad que hayan consumido algún proyecto de acogida y no tengan aún un recurso de emancipación para lograr su inserción sociolaboral.

 

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El Administrador apostólico bendice la nueva tienda de ropa de Cáritas Diocesana

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El Administrador apostólico bendice la nueva tienda de ropa de Cáritas Diocesana

El acto de inauguración ha sido presidido por monseñor Asenjo, encargado de bendecir y dirigir unas palabras al voluntariado y personal de la entidad allí presentes, en las que ha destacado la encomiable labor de Cáritas poniendo en el centro de todas sus acciones a la persona, en concreto, a aquellas que más ayuda y acompañamiento necesitan.

Posteriormente ha realizado una visita por las instalaciones acompañado del director de Cáritas Diocesana de Sevilla, Mariano Pérez de Ayala, que ha remarcado: “la necesidad de cambiar nuestra forma de consumo por opciones más sostenibles que en su producción y venta fomenten además un empleo digno y justo”.

También ha recordado que “en relación al reciclaje textil, gracias a la colaboración de donantes, parroquias, ayuntamientos y diferentes entidades, Cáritas realiza desde hace años una importante labor con la gestión de los residuos textiles que llegan a través de los contenedores rojos y las recogidas masivas.” Estas donaciones son enviadas a las plantas pertenecientes a la red nacional Moda Re- promovida por Cáritas Española, para su clasificación y mejor aprovechamiento.

La tienda, gestionada por BioAlverde, empresa de inserción sociolaboral de Cáritas Diocesana de Sevilla, se pone en marcha con tres objetivos principales.

Por una parte, servir de instrumento a las Cáritas parroquiales en su tarea de dignificación en el acceso a la ropa de las personas más vulnerables. Previa gestión en las mismas, los usuarios y usuarias podrán acudir al establecimiento para cubrir las necesidades descritas.

Teniendo en cuenta el carácter del proyecto como empresa de inserción, destaca no solo la creación de empleo justo y de calidad, sino también el acompañamiento que se realiza del trabajador/a para mejorar sus capacidades de cara a la obtención de un puesto digno. Son 3 empleos directos lo que la apertura de este nuevo negocio genera además del aumento de flujo de trabajo para la entidad de forma directa en otras áreas como las de comunicación, administración o logística.

Por último, y no menos importante, se fomenta la reutilización y el cuidado del medio ambiente ya que se trata de prendas nuevas o seminuevas en perfecto estado y de calidad, alargándose su uso.

La tienda, ubicada en pleno centro de Sevilla, tiene un carácter abierto que invitará a todas aquellas personas que lo conozcan a cambiar su forma de adquirir moda por un consumo consciente, sostenible y solidario. Se podrán encontrar prendas de fiesta, de deporte, casual… de diferentes marcas y estilos pero con un carácter común: favorecer con su compra el cuidado del medio ambiente y de quienes más lo necesitan.

Su horario es de lunes a viernes de 10:00h a 14:00h y de 17:00h a 20:30h, y los sábados de 10:00h a 14:00h.

Conoce más sobre la empresa de inserción sociolaboral de Cáritas en www.bioalverde.com

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Fallece el sacerdote misionero D. José Vega Pérez, natural de Dehesas Viejas

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Fallece el sacerdote misionero D. José Vega Pérez, natural de Dehesas Viejas

El sacerdote diocesano D. José Vega Pérez, nacido en Dehesas Viejas, ha fallecido este lunes 7. Ordenado en el seminario de Málaga, ejerció la mayor parte de su vida pastoral en la diócesis de Granada. La Eucaristía-funeral será este martes 8 de junio a las 17 horas en la parroquia Virgen de Gracia.

Hacia las 21 horas de este lunes 7 de junio fallecía en su domicilio el sacerdote D. José Vega, a la edad de 85 años.

Ordenado en la diócesis de Málaga, comenzó su ministerio en la iglesia de Santa Ana en Cádiar como coadjutor. Desempeñó el cargo de ecónomo en otras parroquias de la región alpujarreña como Cherin, Cañar o Picena.

Fue llamado a ser misionero en la región de Valencia, del país de Venezuela, entre 1966 y 1971.

Después de ese periodo llegó a la parroquia de San Gabriel en Loja, de nuevo como ecónomo. Allí permanecería una década antes de ser destinado a La Encarnación de Monachil. Allí le recuerdan todavía después de casi dos décadas de servicio pastoral.

Por aquellos años fue nombrado Arcipreste de Sierra Nevada durante un trienio y, posteriormente, rector de San Antón entre el 2005 y el 2008.

Su último destino como sacerdote adscrito fue en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, antes de su jubilación en el 2010. El resto de su vida siguió vinculado a esta parroquia, siendo asiduo a las fiestas de la patrona del Carmen del 16 de julio. Ya desde su domicilio de la calle Buenos Aires, estuvo colaborando estos últimos años con la parroquia de San Rafael.

La Eucaristía-funeral será este martes 8 de junio a las 17 horas en la parroquia Virgen de Gracia. La capilla ardiente estará situada en el hogar sacerdotal, anexo al templo. Será enterrado en su localiad natal de Dehesas Viejas, en donde tendrá lugar un sepelio. 

Descanse en paz, D. José. Gracias por su vida. 

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social
Arzobispado de Granada

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Procesión del Corpus en Huéscar, con la Torrecilla, pero en el interior del templo

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Procesión del Corpus en Huéscar, con la Torrecilla, pero en el interior del templo

Por segundo año consecutivo, Huéscar vive la celebración del día del Corpus, sin altares en las plazas y calles, ni hierbas aromática en el suelo. No hubo luz del sol alumbrando la hermosa Torrecilla, escoltada por esas añoradas filas de niños vestidos de Primera Comunión.
La fiesta del Corpus, por segundo año consecutivo se ha reducido a los límites interiores de Santa María, Eso sí, el frio mármol estaba cubierto de las alfombras y de las hierbas que antaño se ponían en las calles; las paredes de piedra, habían sido cubiertas por los bellos altares que se han realizado; el trascoro estaba preparado para que la Torrecilla tuviera la sensación de estar en la calle; y el altar mayor , bastaba con mirarlo para caer en la cuenta que con él se quería dar gracias por la Eucaristía.

A las doce de la mañana arranca la celebración, que presidirá el párroco de Huéscar. Una Eucaristía que contaba con todas las medidas sanitarias y de seguridad necesarias. En ella había una representación de todas las instituciones, entidades, hermandades y grupos que habitualmente forman parte del cortejo procesional, que en situaciones normales acompañarían a Jesús Sacramentado en este día junto con los niños vestidos de Primera Comunión.
Y al frente de todo la Hermandad del Santísimo, de Huéscar, que, adaptándose a la situación que estamos viviendo, ha sabido preparar la hermosa «Torrecilla» en su trono, adornado para la ocasión. Es una obra de plata en su color, fundida, repujada y cincelada, con figuras ornamentales en plata sobredorada, confeccionada en el siglo XVI en Jaén por el afamado orfebre Francisco Muñiz . Ante los altares realizados esta vez en el interior del templo, cuatro en total, la procesión claustral se detiene y la capilla musical, ha interpretado cada uno de los villancicos, supervivientes de una centenaria tradición musical que hunde sus raíces en los primeros años del siglo XVI. Este día, en Huéscar, sigue siendo grande, para demostrar el amor que dicha parroquia siente hacia Jesús Sacramentado. Un día en el que se ha rezado para que el año próximo Jesús Sacramentado pueda recorrer los lugares por donde ha ido siempre.
Además, es en estos días cuando la hermandad lleva a cabo sus tareas pastorales. En la tarde del día del Corpus, tuvo lugar la asamblea general de hermanos, este año en el coro para respetar las distancias. En ella se ajustaron las cuentas del año anterior y se eligió al nuevo tesorero de este año. Y, a las 7 de la tarde, comenzó el rezo solemne de las Vísperas, que aún se siguen rezando en el coro, cantadas en latín.
José Antonio Martínez
Párroco de Huéscar

 

 

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Los trabajadores de Cáritas, presentes en la celebración del Corpus en la catedral

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Los trabajadores de Cáritas, presentes en la celebración del Corpus en la catedral

La catedral e Guadix acogió, el domingo 6 de junio, la celebración de la Misa Pontifical en la solemnidad del Corpus Christi. En ese día, además la iglesia celebra el Día de la Caridad, el día de Cáritas. El obispo diocesano, D. Francisco Jesús Orozco, que presidió la celebración, tuvo muy presente en su homilía el compromiso que implica celebrar la Eucaristía: un compromiso con los más necesitados, especialmente en estos tiempos de crisis por la pandemia. Habló de Cáritas, de la labor que realiza en la diócesis de Guadix, donde se ha visto incrementado en un 40% el número de personas que han acudido hasta ellos para solicitar ayuda, y habló de cómo Cáritas es la Iglesia.

Un grupo de trabajadores, voluntarios y amigos de Cáritas se hizo presente en la celebración, ataviados con la vestimenta roja que les caracteriza. Un grupo que es solo una muestra de la gran familia que es Cáritas en cada una de las parroquias de toda la diócesis y que ayuda a descubrir el rostro de Cristo en las personas vulnerables que se acercan buscando soluciones a sus problemas
Antonio Gómez

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