Fallece el padre Gilber Ibarguen Gómez

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La diócesis de Cádiz y Ceuta es el resultado de la unión de la Gadicensis y Septensis bajo un único obispo titular, proceso que se inició en 1857 y culminó en 1933. Es sufragánea de la Archidiócesis de Sevilla y no tiene enclaves territoriales en otras diócesis ni de otras en su demarcación.

En la ciudad de Cali (Colombia), a los 54 años de edad, ha fallecido el P. Gilber Ibarguen Gómez, que ejerció su  ministerio entre nosotros desde el 1 de diciembre de 2015 hasta el 13 de enero de 2019, dejando en nuestros corazones un recuerdo imborrable.

Ejerció de forma voluntaria en nuestra diócesis, dedicando su labor pastoral como Vicario Parroquial de San Antonio de Cádiz, Capellán del Hospital Universitario de Puerto Real y Juez Diocesano del Tribunal Eclesiástico para los Asuntos Matrimoniales.

Recemos al Señor por su eterno descanso.

D.E. P.

Fallece Gilber Ibarguen Gómez, un sacerdote trabajador, servicial y amable

La muerte de este sacerdote –trabajador, servicial y amable- que se incorporó a nuestra Diócesis  impulsado por la voluntad de servir, de ayudar y de acompañar me ha impresionado hondamente. En las diferentes ocasiones que me entrevisté con él pude comprobar su esfuerzo por intensificar los lazos de fraternidad con los sacerdotes y con los fieles, haciéndonos partícipes de sus hondas experiencias de fe, y alentándonos para que nos esforzáramos en generar una atmósfera de confianza.

Con la paciencia y con la ingenuidad de los hombres llanos, el padre Gilber luchaba por captar el sentido oculto de las cosas y por disfrutar de sus esencias trascendentales. Su testimonio en las tareas pastorales desarrollas como vicario de la Parroquia de San Antonio y como Capellán del Hospital Universitario de Puerto Real y Juez Diocesano del Tribunal Eclesiástico para los Asuntos Matrimoniales nos demostró cómo, a través de la sencillez y de la disposición de servicio, se transmiten los mensajes fundamentales del Evangelio.

La última vez que tuve la oportunidad de conversar con él me comentó cómo las palabras claras que el Papa Francisco constituyen la mejor manera de hacernos comprender cómo, abriendo las puertas de la Iglesia y las ventanas de la solidaridad, estaríamos en condiciones favorables para   “cruzar los puentes de la incomprensión y para hacer posible lo imposible”. Que descanse en paz.

Por: José Antonio Hernández Guerrero

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