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Mons. Asenjo al nuevo arzobispo de Sevilla: “Desde que se hizo público el nombramiento hemos encomendado al Señor tu persona y ministerio”

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Mons. Asenjo al nuevo arzobispo de Sevilla: “Desde que se hizo público el nombramiento hemos encomendado al Señor tu persona y ministerio”

Monseñor Juan José Asenjo – a partir de hoy – arzobispo emérito de Sevilla, en su alocución, durante la toma de posesión de mons. José Ángel Saiz Meneses, como arzobispo de Sevilla, ha expresado su cálida bienvenida a su hermano Saiz Meneses “a una diócesis de profundas raíces cristianas, tempranamente evangelizada y fecundada ya en el siglo III por la sangre de las mártires Justa y Rufina”.

Ha expresado que desde que se hizo público el nombramiento, “desde todos los rincones de la Archidiócesis hemos encomendado al Señor tu persona y ministerio, y le hemos pedido que encuentres en nosotros un pueblo bien dispuesto y que te conceda el corazón, las entrañas, los sentimientos y el estilo de Jesucristo Buen Pastor, que no vino a ser servido sino a servir y a entregar su vida en rescate por muchos. Es lo que el Señor espera de ti y lo que tus hermanos obispos, sacerdotes, consagrados y seminaristas, autoridades y fieles que te acompañamos pedimos al Señor para ti”.

“Bendito el que viene en el nombre del Señor”. Con estas palabras del salmo 118, mons. Asenjo recibió al señor Nuncio Apostólico, a los cardenales, arzobispos y obispos, sacerdotes y diáconos, consagrados, seminaristas, autoridades y fieles, a la Eucaristía de toma de posesión del nuevo arzobispo de Sevilla.

“Te recibimos con espíritu sobrenatural, como recibiríamos al Señor, al que representas. El episcopologio de la Archidiócesis hispalense contiene una pléyade de figuras extraordinarias entre las que descuellan los grandes Padres de la Iglesia hispana, los santos Leandro e Isidoro”.

Por tanto, “heredas una Iglesia que a lo largo de los siglos ha dado abundantes frutos de santidad. Baste citar los nombres de santa Ángela de la Cruz, santa María de la Purísima, el beato cardenal Espínola, el obispo san Manuel González García, presbítero de esta Iglesia, la beata Victoria Díez y los mártires sevillanos del siglo XX, cuya causa está en su trámite final en Roma”.

Patrimonio artístico exuberante

La Archidiócesis de Sevilla — ha expresado Asenjo Pelegrina — ha generado innumerables obras e instituciones en el campo de la cultura y un patrimonio artístico exuberante y esplendoroso, fruto de la fe de este pueblo. Ha creado también fecundas instituciones socio-caritativas.

“Destaca entre ellas la obra admirable del venerable Miguel Mañara, fundador de la hermandad y el hospital de la Santa Caridad, modelo hoy para las obras diocesanas que van surgiendo al servicio de cuantos van quedando en las cunetas de la sociedad como consecuencia de la pandemia que nos aflige y su consiguiente crisis económica”.

Seminario floreciente

En esta línea, mons. Saiz recibe también un clero celoso, trabajador y muy consciente de su misión apostólica, unos seminarios florecientes y unas instituciones académicas, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas y la Facultad de Teología, que superan juntas más de 500 alumnos. “Pronto te sentirás orgulloso de la tarea y el compromiso de la Cáritas diocesana y de las Cáritas parroquiales”, ha expresado.

Ha referido también que, en su nueva etapa en Sevilla, mons. Saiz Meneses se va a encontrar con la colaboración apreciable de la Vida Consagrada en la Pastoral diocesana y con muchos laicos de fe honda, formación excelente y corazón de apóstol. “Con frecuencia te los encontrarás por las calles y te dirán con espontánea sinceridad que te quieren y que rezan por ti”.

Las hermandades, un dique formidable contra la secularización

También le esperan al nuevo arzobispo de la Archidiócesis hispalense, “cerca de 700 hermandades y cofradías, una auténtica riqueza en esta Iglesia particular. Quiérelas, valóralas y acompáñalas. Que sientan tu cercanía y tu calor. Son un dique formidable contra la secularización. Contribuyen de forma decisiva a mantener fresco el humus cristiano de esta tierra. Son para muchos sevillanos camino de vida cristiana, de formación, de impulso apostólico y de servicio a los pobres, como se está demostrando en estos momentos críticos”.

Finalmente, el arzobispo emérito de Sevilla, ha encomendado a la santísima Virgen María, en la advocación de María de los Reyes, su ministerio episcopal “y que en esta mañana te mire con especial ternura, te proteja, sostenga y acompañe en el hermoso camino que hoy emprendes, y llene de fecundidad tu ministerio para gloria de Dios”.

Galería fotográfica de la ceremonia 

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Mons. Saiz Meneses, arzobispo de Sevilla: “Inicio mi ministerio episcopal con asombro y con profundo respeto”

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La ceremonia de toma de posesión de monseñor José Ángel Saiz Meneses, como nuevo pastor y guía de la Archidiócesis de Sevilla ha tenido lugar la mañana de este sábado 12 de junio, en el altar del jubileo de la Catedral hispalense. La Eucaristía, llena de una riqueza litúrgica peculiar, trascurrió en medio de la presencia de más de una treintena de obispos procedentes de diversas diócesis de España, quienes junto al nuncio apostólico, mons. Bernardito Azúa, acompañaron mons. Saiz en el relevo de mons, Asenjo Pelegrina, como cabeza de la Iglesia en Sevilla.

La ceremonia comenzó a las once de la mañana, cuando la comitiva compuesta por el nuncio, el mons, Saiz y el arzobispo emérito fue recibida en la Puerta de la Asunción de la Catedral, por el Cabildo Metropolitano. Seguidamente, el deán, Teodoro León, dio a besar el Lignum Crucis al nuncio y al arzobispo, quienes se dirigieron a la capilla de la Antigua, donde está la Reserva del Santísimo Sacramento, para adorar a Jesús en la Eucaristía. Finalmente, se revistieron en la sacristía de los Cálices para dar comienzo a la Santa Misa.

Tras una breve alocución de mons Asenjo, el nuncio presentó a mons. Saiz, se mostraron y leyeron las Letras Apostólicas firmadas por el papa Francisco. Así, mons. Saiz ocupó la cátedra y recibió el báculo, formalizando con este gesto, el relevo al frente de la Archidiócesis. Seguidamente, una representación de sacerdotes, religiosas y laicos subió al presbiterio para saludar al nuevo arzobispo de Sevilla.

Asombro y profundo respeto

Mons, Saiz Meneses, arzobispo de Sevilla, expresó durante su homilía, que inicia su ministerio episcopal “con asombro y con profundo respeto. Como el profeta Jeremías, me siento pequeño e indigno”.

Así, “la confianza en el Señor, que da la gracia para llevar a cabo la misión encomendada, y la confianza en todos vosotros, en vuestra oración y colaboración, me dan la fuerza para iniciar este camino”, manifestó.

En el gran eslabón de la cadena apostólica “el Señor me ha conducido hasta, al servicio de esta querida Iglesia diocesana de Sevilla”. Por tanto, “llego a una diócesis con una historia fecunda y brillante, de profundas raíces cristianas, que ha dado inmensos frutos de fe y amor, de cultura, de arte, de solidaridad, a lo largo de los siglos”.

Iglesia en salida

El arzobispo de Sevilla, en medio de la grave crisis en todos los niveles, que ha traído como consecuencia la pandemia, ha expresado que “hemos de ser solidarios con el sufrimiento humano y testigos de la misericordia de Dios”.

“Ante la pérdida de sentido y el empobrecimiento espiritual, ofrecemos el sentido de la trascendencia, la seguridad de que el ser humano es capaz de encontrarse con Dios. En un mundo secularizado hemos de ayudar a nuestros coetáneos a alzar la mirada al cielo y elevar el nivel de sus horizontes vitales; hemos de recordar la verdad más profunda del ser humano: que Dios nos ha creado, nos mantiene en la existencia y nos llama a la unión con Él”, reflexionó.

En este sentido, “a pesar de nuestra pequeñez, somos enviados por el Señor a anunciar la Buena Nueva, somos los testigos de Jesucristo en la sociedad del siglo XXI, llamados a dar una respuesta convencida y convincente ante esos desafíos”.

Ante la cultura dominante relativista y subjetivista “ofrecemos la centralidad de la Persona de Jesucristo. Porque la esencia del cristianismo es Cristo y la vida cristiana comienza a partir de un encuentro con Él, porque Cristo es el centro de la vida y de la misión de la Iglesia. También ofrecemos una moral firme y clara que se fundamenta en el amor a Dios y al prójimo, en el respeto absoluto a la persona y a la vida humana, especialmente cuando esa vida es más débil e indefensa”, ha resaltado.

Tarea evangelizadora y catequética

Mons. José Ángel Saiz exhortó a “seguir caminando juntos en la vida y en la misión de la Iglesia, en sinodalidad, poniendo en práctica la espiritualidad de la comunión”, porque “el Señor nos ha elegido y nos envía para que demos un fruto abundante y duradero. A pesar de las dificultades del momento presente, a pesar de nuestra pobreza y pequeñez”.

Para ello, “nos inspira el testimonio martirial de las santas Justa y Rufina, y de la beata Victoria; nos inspira la inmensa tarea evangelizadora y catequizadora de los santos obispos Leandro e Isidoro. Nos inspira la trascendencia histórica de la vida de san Fernando; nos inspira la labor pastoral y el amor a los pobres del beato Marcelo Spínola, la centralidad de la Eucaristía de san Manuel González, así como el ejemplo de las santas Ángela de la Cruz y María de la Purísima en su entrega a los más necesitados”.

Ante la desvinculación, la desconfianza y la liquidez de la vida, del mundo y del ser humano, es preciso que “que demos testimonio del ideal de vida cristiana, con una espiritualidad recia y profunda”.

Autoridades eclesiásticas

Cardenales, arzobispos, obispos, sacerdotes, miembros del Colegio de Consultores y del Cabildo metropolitano,  vicarios episcopales, delegados episcopales y diocesanos, diáconos, seminaristas, miembros de Institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica, el ordo virginum y las comunidades de vida contemplativa, fieles laicos, familias,  jóvenes, miembros de instituciones caritativas y sociales, de movimientos, asociaciones y diferentes realidades eclesiales y miembros de las hermandades y cofradías han acudido para acoger, rezar y arropar fraternalmente, a mons. Saiz Meneses, que junto a sus familiares y amigos de Terrassa, Barcelona, Sisante y Cuenca han acudido a la ceremonia.

Mons. Saiz tuvo también unas palabras de agradecimiento para sus padres, Jesús y Concepción, “que desde la casa del Padre se unen a nosotros”.

Autoridades civiles 

Mons. Saiz dirigió un  respetuoso y cordial saludo a las autoridades civiles, militares, judiciales y académicas de la Comunidad Autónoma de Andalucía, de la provincia y de la ciudad de Sevilla. “Os ofrezco mi colaboración leal en todo lo que se refiera al bien común y a la paz social de nuestro pueblo, especialmente a los más necesitados, a los más golpeados en estos momentos a causa de la pandemia”, ha referido.

A la ceremonia de toma de posesión asistieron el alcalde de Sevilla y a la Corporación Municipal. Acudieron también el Alcalde de Sisante; el teniente general Jefe de la Fuerza Terrestre; a la consejera de Cultura y Patrimonio Histórico; el senador; el rector de la Universidad de Sevilla, el delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía; el presidente de la Audiencia Provincial de Sevilla; el general director de Enseñanza del Ejército del Aire; la Junta de Gobierno de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla; el presidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías de la ciudad de Sevilla, y a los Hermanos Mayores de las Hermandades y Cofradías de la Archidiócesis.

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Homilía de Mons. José Ángel Saiz Meneses en la Misa estacional con motivo de la toma de posesión como Arzobispo de Sevilla

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1 “No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido; y os he
destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure”. Estas palabras de Jesús a
los Apóstoles que acabamos de escuchar en el Evangelio reflejan la elección eterna en
Cristo y la primacía de la gracia en la misión apostólica. Hoy, ante la nueva misión que
inicio entre vosotros os invito a dar gracias a Dios por su llamada, por su elección, por la
misión de la cual somos partícipes.
Quiero expresar mi saludo agradecido a todos cuantos me acompañáis en esta
celebración. En primer lugar, al Sr. Nuncio de Su Santidad en España, con el ruego de
que haga llegar al Santo Padre Francisco mi agradecimiento por la confianza depositada,
y el testimonio de mi cordial comunión y adhesión a su persona y a su magisterio.
Saludo al Señor Cardenal Presidente de la Conferencia Episcopal Española y a los demás
Cardenales aquí presentes, de modo especial al Cardenal don Carlos Amigo Vallejo,
Arzobispo emérito de esta sede hispalense, tan querido y recordado. Igualmente saludo
a los Arzobispos y Obispos presentes, signo visible de la comunión y colegialidad
episcopal. Saludo con especial agradecimiento a Mons. Juan José Asenjo Pelegrina,
predecesor inmediato en esta Archidiócesis, por su fraternal acogida, por sus amables
palabras y sabios consejos, por su generosa tarea realizada a lo largo de más de 12 años,
por haberse entregado hasta el final en su fecundo ministerio; saludo también a los
obispos de la provincia Eclesiástica de Sevilla.
Un saludo a los miembros del Colegio de Consultores y del Cabildo metropolitano, a los
vicarios episcopales, a los delegados episcopales y diocesanos, a todos los hermanos
sacerdotes del clero secular y regular y a los diáconos; también a los seminaristas, a los
miembros de Institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica, al ordo
virginum y a las comunidades de vida contemplativa. Saludo a todos los fieles laicos, a
las familias, a los jóvenes, futuro de la Iglesia y de la sociedad; a los miembros de
instituciones caritativas y sociales, de movimientos, asociaciones y diferentes realidades
eclesiales; a los miembros de las hermandades y cofradías. Saludo a los aquí presentes
y a los que participáis en la celebración a través de los medios de comunicación, a los
ancianos, a los enfermos, a los que más sufren a causa de la pandemia y de la crisis
económica.
También a los amigos que han venido de lejos, desde Terrassa y Barcelona, desde Sisante
y Cuenca, o desde otros lugares de nuestra geografía. Saludo a mi querida familia, tan
importante y tan presente a lo largo de mi vida. Un recuerdo desde lo más hondo de mi
corazón para mis padres, Jesús y Concepción, que desde la casa del Padre se unen a
nosotros.
Un saludo respetuoso y cordial a los Excelentísimos Señores: Sr. Alcalde de Sevilla y
Corporación Municipal; Sr. Alcalde de Sisante; Sr. Teniente General Jefe de la Fuerza
Terrestre; Sra. Consejera de Cultura y Patrimonio Histórico; Sr. Senador; Sr. Rector
Magnífico de la Universidad de Sevilla; Sr. Delegado del Gobierno de la Junta de
Andalucía; Sr. Presidente de la Audiencia Provincial de Sevilla; Sr. General Director de
Enseñanza del Ejército del Aire; Junta de Gobierno de la Real Maestranza de Caballería
de Sevilla; Sr. Presidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías de la ciudad
de Sevilla, y a los Hermanos Mayores de las Hermandades y Cofradías de la archidiócesis;
a todas las demás autoridades civiles, militares, judiciales y académicas de la Comunidad
Autónoma de Andalucía, de la provincia y de la ciudad de Sevilla. Os ofrezco mi
colaboración leal en todo lo que se refiera al bien común y a la paz social de nuestro
pueblo, especialmente a los más necesitados, a los más golpeados en estos momentos
a causa de la pandemia.

  1. “No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido; y os he
    destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure”. Inicio hoy mi ministerio
    episcopal con asombro y con profundo respeto. Como el profeta Jeremías, me siento
    pequeño e indigno. La confianza en el Señor, que da la gracia para llevar a cabo la misión
    encomendada, y la confianza en todos vosotros, en vuestra oración y colaboración, me
    dan la fuerza para iniciar este camino. Los caminos del Señor me han conducido hasta
    aquí para ser un eslabón más de la cadena apostólica, al servicio de esta querida Iglesia
    diocesana de Sevilla.
    Llego a una diócesis con una historia fecunda y brillante, de profundas raíces cristianas,
    que ha dado inmensos frutos de fe y amor, de cultura, de arte, de solidaridad, a lo largo
    de los siglos. Esta catedral de Santa María de la Sede es una muestra de la belleza que
    eleva el espíritu y nos conduce al encuentro con Dios. Una Iglesia de grandes santos que
    han marcado la historia de la Iglesia y de la sociedad: las mártires santa Justa y santa
    Rufina, en el siglo III; los arzobispos san Leandro y san Isidoro, en el siglo VII; el rey
    Fernando III el Santo, en el siglo XIII; el beato Marcelo Spínola, en el siglo XIX; san Manuel
    González, la beata Victoria Díez, santa Ángela de la Cruz y santa María de la Purísima, en
    el siglo XX.
    La misión de la Iglesia continúa a lo largo de la historia la misión misma de Cristo, que
    quiere conducir a todos los hombres a la fe, al amor y a la paz, de manera que descubran
    el camino para la plena participación en el misterio de Dios. La misión de los discípulos
    es colaboración con la de Cristo y no se fundamenta en las capacidades humanas sino
    en el poder del Señor resucitado presente en su Iglesia, y en la fuerza del Espíritu Santo.
    La misión comienza en la Pascua de resurrección y Pentecostés, y está en continuidad
    con la misión de Cristo de proclamar e instaurar el Reino de Dios. Esta misión se realiza
    mediante las tres funciones de Cristo, que él transmite a la Iglesia: su profetismo, su
    sacerdocio y su realeza: Predicación de la palabra, celebración de los misterios y servicio
    a la comunidad.
  2. “Os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.” Han transcurrido
    dos mil años, pero la tarea no está finalizada, y los miembros de la Iglesia somos
    enviados a continuar la misión para que todos los hombres lleguen a vivir plenamente
    como hijos de Dios.
    Al iniciar el tercer milenio, san Juan Pablo II nos exhortó a “remar mar adentro”
    afrontando los desafíos del momento actual, recordando con gratitud el pasado,
    viviendo con pasión el presente y abriéndonos con confianza al futuro (cf. NMI 1). Unas
    palabras que conforman mi lema episcopal y con las que me siento plenamente
    identificado. El papa Benedicto XVI nos inculcó, a su vez, que no hay nada más bello que
    conocer a Cristo y comunicar a los demás la amistad con Él (cf. Homilía 24 de abril de
    2005). Y el papa Francisco nos llama a ser Iglesia en salida, a una profunda
    transformación misionera de la Iglesia capaz de renovarlo todo (cf. EG 27).
    No son pocos ni menores los desafíos del mundo actual. El desafío de una cultura
    dominante relativista en la que no caben valores absolutos ni juicios universales, ya que
    todo está en función de la percepción subjetiva de cada uno y de los intereses de los
    grandes grupos de poder. No es extraño que se acabe desembocando en una actitud
    egoísta, en comportamientos contrarios a los más débiles y a la vida misma, en la
    “cultura del descarte”; no es extraño que se llegue al empobrecimiento espiritual y a la
    pérdida de sentido.
    El desafío de la crisis económica y del fenómeno migratorio. La crisis sanitaria de la
    COVID-19 ha desencadenado una crisis económica y social sin precedentes, que se suma
    a los flujos migratorios de naturaleza económica y también a causa de los conflictos
    bélicos. Situaciones gravísimas de pobreza material, y también nuevas
    pobrezas a causa de la soledad, la falta de afecto, de energías físicas, de sentido, la falta
    de fe, que es la pobreza más importante.
    El desafío de la desvinculación y la liquidez, porque hemos pasado de una sociedad
    moderna que buscaba la solidez en los grandes principios, a una sociedad posmoderna
    líquida y voluble. Como consecuencia, la fragmentación de las vidas, la desconfianza, la
    precariedad de los vínculos humanos. También el nuevo desafío del enjambre digital, en
    que cada uno se construye su propio mundo, y acaba originándose una suma de
    individualidades aisladas que nunca llegan a ser un “nosotros”.
  3. “Os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.” Qué podemos
    ofrecer nosotros, pobres y pequeños como somos. Nuestros contemporáneos necesitan
    llenar su vida de sentido, de paz, de amor, de Dios. A pesar de nuestra pequeñez, somos
    enviados por el Señor a anunciar la Buena Nueva, somos los testigos de Jesucristo en la
    sociedad del siglo XXI, llamados a dar una respuesta convencida y convincente ante esos
    desafíos.
    Ante la cultura dominante relativista y subjetivista ofrecemos la centralidad de la
    Persona de Jesucristo. Porque la esencia del cristianismo es Cristo y la vida cristiana
    comienza a partir de un encuentro con Él, porque Cristo es el centro de la vida y de la
    misión de la Iglesia. También ofrecemos una moral firme y clara que se fundamenta en
    el amor a Dios y al prójimo, en el respeto absoluto a la persona y a la vida humana,
    especialmente cuando esa vida es más débil e indefensa.
    Ante la pérdida de sentido y el empobrecimiento espiritual, ofrecemos el sentido de la
    trascendencia, la seguridad de que el ser humano es capaz de encontrarse con Dios. En
    un mundo secularizado hemos de ayudar a nuestros coetáneos a alzar la mirada al cielo
    y elevar el nivel de sus horizontes vitales; hemos de recordar la verdad más profunda
    del ser humano: que Dios nos ha creado, nos mantiene en la existencia y nos llama a la
    unión con Él.
    Ante la crisis económica y el fenómeno migratorio, hemos de ser solidarios con el
    sufrimiento humano y testigos de la misericordia de Dios. La actividad de la Iglesia tiene
    que ser una expresión del amor de Dios. El papa Francisco nos pide que vivamos como
    una Iglesia que sale al encuentro del pobre, del más débil; una Iglesia que se conmueve,
    que se compadece y se acerca, que afronta las situaciones y aplica los remedios
    adecuados, que cura las heridas y ofrece calidez al corazón, como Jesús.
    Ante la desvinculación, la desconfianza y la liquidez de la vida, del mundo y del ser
    humano, es preciso que demos testimonio del ideal de vida cristiana, con una
    espiritualidad recia y profunda; con una formación sólida, síntesis entre fe, cultura y
    vida; con una acción apostólica eficaz que fermenta evangélicamente los corazones, los
    ambientes y las estructuras. Ante el enjambre digital, ofreceremos la experiencia de la
    amistad vivida en la comunidad cristiana.
  4. 5. Ser comunidad significa haber dado el paso del yo y del tú hasta el nosotros; significa
    compartir, hacer propias las situaciones de los otros. Tal como hemos escuchado en la
    segunda lectura, de la carta de san Pablo a los Romanos, la imagen del cuerpo expresa
    la solidaridad entre los miembros, la necesidad de que cada uno cumpla su misión
    específica, la colaboración dentro de la unidad buscando el bien común; porque la
    diversidad de los miembros y la variedad de las funciones no van en perjuicio de la
    unidad, como tampoco la unidad anula la pluralidad de los miembros y de sus funciones
    Vamos a seguir caminando juntos en la vida y en la misión de la Iglesia, en sinodalidad,
    poniendo en práctica la espiritualidad de la comunión. Queridos sacerdotes, diáconos,
    seminaristas, miembros de la vida consagrada, fieles laicos; parroquias, instituciones de
    Iglesia, movimientos, asociaciones, realidades eclesiales, hermandades y cofradías,
    Iglesia que peregrina en Sevilla. El Señor nos ha elegido y nos envía para que demos un
    fruto abundante y duradero. A pesar de las dificultades del momento presente, a pesar
    de nuestra pobreza y pequeñez. Nos inspira el testimonio martirial de las santas Justa y
    Rufina, y de la beata Victoria; nos inspira la inmensa tarea evangelizadora y
    catequizadora de los santos obispos Leandro e Isidoro; nos inspira la trascendencia
    histórica de la vida de san Fernando; nos inspira la labor pastoral y el amor a los pobres
    del beato Marcelo Spínola, la centralidad de la Eucaristía de san Manuel González así
    como el ejemplo de las santas Ángela de la Cruz y María de la Purísima en su entrega a
    los más necesitados. Nos inspira el ejemplo de tantos hermanos nuestros que nos han
    precedido a lo largo de la historia de nuestra diócesis en el signo de la fe, la esperanza y
    el amor.
    Con tan grandes ejemplos, con la gracia de Dios, con la fuerza del Espíritu Santo,
    seguiremos remando mar adentro, seguiremos echando las redes, confiando en el Señor
    y en los hermanos con los que compartimos el camino. María Santísima nos guía como
    Madre y Maestra. San José nos enseña a vivir con valentía creativa. En manos de María,
    Nuestra Señora de los Reyes, pongo nuestra vida y ministerio. A sus plantas me postro,
    como Sevilla, y le rindo homenaje y loor. Que así sea.

+ José Ángel Saiz Meneses

Arzobispo de Sevilla

Alocución de Mons. Asenjo Pelegrina en la toma de posesión de Mons José Ángel Saiz Meneses

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“Bendito el que viene en el nombre del Señor”. Con estas palabras del salmo 118,
querido señor Nuncio Apostólico, queridos señores cardenales, arzobispos y obispos,
sacerdotes y diáconos, consagrados, seminaristas, autoridades y fieles, doy la
bienvenida a nuestra archidiócesis y a nuestra catedral a todos ustedes y, muy
especialmente, al nuevo arzobispo metropolitano, monseñor José Ángel Saiz Meneses,
a su familia, amigos y fieles de Tarrasa que le acompañan.
Querido hermano José Ángel, te recibimos con espíritu sobrenatural, como recibiríamos
al Señor, al que representas. Vienes a una diócesis de profundas raíces cristianas,
tempranamente evangelizada y fecundada ya en el siglo III por la sangre de las mártires
Justa y Rufina. Su episcopologio contiene una pléyade de figuras extraordinarias entre
las que descuellan los grandes Padres de la Iglesia hispana, los santos Leandro e Isidoro.
Heredas una Iglesia que a lo largo de los siglos ha dado abundantes frutos de santidad.
Baste citar los nombres de santa Ángela de la Cruz, santa María de la Purísima, el beato
cardenal Espínola, el obispo san Manuel González García, presbítero de esta Iglesia, la
beata Victoria Díez y los mártires sevillanos del siglo XX, cuya causa está en su trámite
final en Roma.
La archidiócesis de Sevilla ha generado innumerables obras e instituciones en el campo
de la cultura y un patrimonio artístico exuberante y esplendoroso, fruto de la fe de este
pueblo. Ha creado también fecundas instituciones socio-caritativas.
Destaca entre ellas la obra admirable del venerable Miguel Mañara, fundador de la
hermandad y el hospital de la Santa Caridad, modelo hoy para las obras diocesanas que
van surgiendo al servicio de cuantos van quedando en las cunetas de la sociedad como
consecuencia de la pandemia que nos aflige y su consiguiente crisis económica. Recibes
también un clero celoso, trabajador y muy consciente de su misión apostólica, unos
seminarios florecientes y unas instituciones académicas, el Instituto Superior de Ciencias
Religiosas y la Facultad de Teología, que superan juntas más de 500 alumnos. Pronto te
sentirás orgulloso de la tarea y el compromiso de la Cáritas diocesana y de las Cáritas
parroquiales.
Te vas a encontrar con la colaboración apreciable de la Vida Consagrada en la Pastoral
diocesana y con muchos laicos de fe honda, formación excelente y corazón de apóstol.
Con frecuencia te los encontrarás por las calles y te dirán con espontánea sinceridad que
te quieren y que rezan por ti.
Te esperan cerca de 700 hermandades y cofradías, una auténtica riqueza en esta Iglesia
particular. Quiérelas, valóralas y acompáñalas. Que sientan tu cercanía y tu calor. Son
un dique formidable contra la secularización. Contribuyen de forma decisiva a mantener
fresco el humus cristiano de esta tierra. Son para muchos sevillanos camino de vida
cristiana, de formación, de impulso apostólico y de servicio a los pobres, como se está
demostrando en estos momentos críticos.
El pasado sábado, hacía balance de mis 12 años de servicio episcopal a Sevilla en la misa
de acción de gracias celebrada en este mismo altar, y concluía citando estas palabras del
salmo 15: “Me ha tocado un lote hermoso.
Me encanta mi heredad”. Puedes estar seguro, querido hermano José Ángel, de que a ti
también te ha tocado un lote hermoso y una heredad por la que merece la pena dar la
vida.
Desde que se hizo público tu nombramiento, desde todos los rincones de la archidiócesis
hemos encomendado al Señor tu persona y ministerio, y le hemos pedido que
encuentres en nosotros un pueblo bien dispuesto y que te conceda el corazón, las
entrañas, los sentimientos y el estilo de Jesucristo Buen Pastor, que no vino a ser servido
sino a servir y a entregar su vida en rescate por muchos. Es lo que el Señor espera de ti
y lo que tus hermanos obispos, sacerdotes, consagrados y seminaristas, autoridades y
fieles que te acompañamos pedimos al Señor para ti.
Que santa María de los Reyes, patrona de la archidiócesis, la buena Madre que preside
nuestra asamblea, y que en esta mañana te mira con especial ternura, te proteja,
sostenga y acompañe en el hermoso camino que hoy emprendes, y llene de fecundidad
tu ministerio para gloria de Dios.
+ Juan José Asenjo Pelegrina
Administrador apostólico de Sevilla

Fiesta del Corazón de Jesús la parroquia de Fátima, en Guadix

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Fiesta del Corazón de Jesús la parroquia de Fátima, en Guadix

Ayer viernes 12 de junio, en nuestra parroquia cuevera de Ntra. Sra. del Rosario de Fátima, tuvo lugar la celebración del Sagrado Corazón de Jesús, fiesta grande en toda nuestra diócesis, que se encuentra inmersa en el Año Diocesano del Corazón de Jesús, y especialmente en nuestra parroquia por la presencia de las Obreras del Corazón de Jesús, comunidad de vida religiosa activa que trabaja en nuestra feligresía y que celebra su fiesta.

A las 18:30h. daba comienzo la celebración con la exposición del Santísimo, el rezo del santo Rosario y las letanías del Corazón de Jesús, en la que tuvimos presente a las religiosas obreras del Corazón de Jesús, Carmen, Inés y Zunilda, dando gracias a Dios por su presencia y pidiendo por los frutos de su labor pastoral en esta zona del barrio de las Cuevas. A continuación, celebramos la Santa Misa, en la que, con gozo y alegría, las acompañamos en la renovación de sus votos al Señor, pidiendo por ellas y por las vocaciones.
Ellas son parte fundamental de nuestra vida parroquial, ocupándose de muchas labores, entre otras, del adecentamiento del templo, rezo del Rosario diario, catequesis, celebraciones, visita a enfermos y familias, etc. Pero, sobre todo, por su presencia y testimonio de vida, entregada al Señor por el bien de las almas que aquí vivimos.
Damos gracias a Dios por ellas y por toda su labor, y por todas las actividades pastorales que estamos llevado a cabo, pidiendo al Señor que siga derramando gracias y frutos a través de ellas en este barrio de las cuevas.
Alfonso José García
Párroco de Ntra. Sra. del Rosario de Fátima

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Mons. Saiz: “Lo que más llena mi vida es el encuentro con Dios y con las personas concretas”

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Mons. Saiz: “Lo que más llena mi vida es el encuentro con Dios y con las personas concretas”

Monseñor José Ángel Saiz Meneses, Arzobispo electo de Sevilla, ha ofrecido una entrevista a los medios diocesanos sobre su vida familiar y su recorrido pastoral, pasando por el Seminario Menor Nuestra Señora de Montalegre de Barcelona, su ordenación sacerdotal en la Catedral de Toledo y sus múltiples destinos pastorales, hasta su reciente nombramiento como cabeza visible de la Iglesia hispalense.

Durante la conversación, monseñor Saiz ha descubierto uno de sus salmos preferidos, cuyas palabras del salmista eleva como un estandarte en la nueva misión que el Señor le ha encomendado: “Mi corazón no es ambicioso ni mis ojos altaneros, no pretendo grandezas que superan mi capacidad, sino que acallo y modero mis deseos como un niño en brazos de su madre” (Sal 130). Por tanto, “una vez escuchada y atendida la llamada del Señor, a por todas”, ha expresado.

“Mi madre era una mujer de fe de estas que define la Biblia”

Mons. Saiz es el cuarto hijo de una familia cristiana. “Nací en Sisante, un pueblo de Cuenca. Somos dos hermanos y dos hermanas. Y mi familia es un regalo del Señor. Mis padres ya murieron. El de mi padre era un trabajo de agricultor, él tenía tierras, olivos, viñedos y tierras blancas, donde sembraban trigo y cereales. El recuerdo que tengo de él es el de un buen padre, un hombre muy noble, generoso, fiel, un caballero. Mi madre era una mujer de fe de estas que define la Biblia. Ella fue la que nos educó cristianamente, la que nos enseñó a rezar cada noche, antes de leer y escribir, me sabía las Letanías a la Virgen, de memoria, porque se rezaban cada noche y a un niño pequeño se le graban más rápido las cosas. Era una mujer inteligente y emprendedora y las circunstancias difíciles de la vida, que tarde o temprano se presentan, siempre las abordó desde un planteamiento muy sobrenatural, muy de fe.

¿Tiene recuerdo de la infancia en Cuenca antes de marcharse a Barcelona?

En Cuenca recuerdo que fui monaguillo, tengo recuerdos de la escuela de Sisante, de la parroquia, del convento de clausura de las monjas clarisas, donde está la imagen de nuestro padre Jesús Nazareno, esculpido por Luisa I. Roldán (La Roldana) y eso es algo que marca mucho la vida de los hijos de Sisante.

Quizá los recuerdos que más tenga de la infancia y de la adolescencia es del Seminario Menor en Barcelona, claro, fueron siete años, allí es donde uno entra niño y sale ya un jovencito, los recuerdos son muy buenos.

¿Cursillos de Cristiandad los conoce en esa etapa de Seminario Menor o posteriormente?

Lo conocí por medio de una de mis hermanas que había hecho el Cursillo. Ella fue invitada, lo hizo, tuvo muy buena experiencia y luego me animó a que fuera yo. Yo estaba en el Seminario Menor, tenía 17 años, pero lo que realmente me impactó de Cursillos de Cristiandad fue el testimonio de los laicos que hablaban de Dios, hablaban de cosas espirituales y hablaban desde el testimonio y la experiencia. Me impactó tanto como he dicho, que me incorporé al Movimiento, hacíamos reuniones de grupos, Ultreya, estuve en las reuniones de dirigentes y siempre hemos mantenido contacto.

¿Qué le aportó su etapa de formación en Toledo?

La figura de don Marcelo González era como un paraguas importante de consistencia y seriedad. Él traía lo mejor que podía y encontraba como profesores. Luego, tuve otra figura que me influyó mucho, mi director espiritual, José Rivera Ramírez, un sacerdote diocesano que está en proceso de beatificación y que realmente es un santo, perfectamente canonizable, un hombre de una espiritualidad y un modo de vida extraordinarias, de una ascética extraordinaria, eso también me marcó. Luego todo el claustro de profesores que eran muy buenos, allí coincidimos compañeros excelentes, gente de espiritualidad recia, de buena formación, de buen nivel académico, de inquietud evangelizadora y de opción por los pobres. Fue una etapa preciosa, un regalo del Señor, que yo disfruté mucho y en el que aprendí mucho.

¿Qué recuerdos tiene de su vida de párroco?

Fui párroco de ocho pueblos, tres de Toledo y cinco de Ciudad Real. Me tocó arreglar tres iglesias y los domingos por la mañana era un rally, porque salía del pueblo donde residía, hacía 35 kilómetros, decía la primera Misa, volvía para atrás, 25 kilómetros más, hacía la segunda Misa, 10 kilómetros más al pueblo donde residía, hacía la tercera Misa y luego en la tarde otro sitio. También el sábado en la tarde presidía tres celebraciones eucarísticas, fue un año intensísimo. Aquella experiencia de pueblos pequeños y de recorrer comunidades fue muy bonita.

Después hice la mili en León, estuve como capellán en el Hospital de Valladolid, volví a Toledo y allí estuve tres años como vicario parroquial en Illescas: la experiencia fue extraordinaria, porque todo lo que se sembraba, fructificaba.

Después volví a Barcelona y estuve tres años como vicario parroquial en San Andrés de Palomar; después fui nombrado rector de una iglesia que canónicamente no era parroquia, era una iglesia como centro del culto y fui nombrado también responsable de la Pastoral Universitaria. En el año 2000 fui nombrado secretario general y canciller del Arzobispado de Barcelona y el 15 de diciembre del año 2001, al cabo de un año y medio, obispo auxiliar y después en junio del 2004, se crearon dos nuevas diócesis: Sant Feliu de Llobregat y Tarrasa, yo fui nombrado obispo de la segunda.

¿Qué destacaría de su vida como Obispo?

Resumiría esa pregunta con la palabra: Encuentro. Lo que más llena mi vida es el encuentro con Dios, el encuentro con Cristo, fundamentalmente en la celebración de la Eucaristía, eso llena mi vida y después el encuentro con las personas. Ese encuentro con todos los colaboradores y todos los feligreses, el escucharlos y compartir y darte cuenta que es absolutamente desproporcionado el efecto que se produce en ese grupo de personas en relación a tu pobre persona. Te das cuenta que les hace mucho bien tener una relación con el obispo, les hace mucho bien porque es el Señor el que actúa. El encuentro con Dios, el encuentro con las personas concretas, de todas las condiciones, de todas las circunstancias, eso es lo que más me llena. Luego en cada diócesis toma formas distintas. Eso sí que me gustaría continuarlo. Las visitas pastorales también son momentos preciosos y fecundos.

Ha conocido la vivencia de fe dentro de las hermandades. ¿No es así?

Los prejuicios y los estereotipos, una vez que se conocen las hermandades de verdad, caen todos. Hay una cuestión muy importante para la Iglesia hoy día y que se está convirtiendo en un problema en muchos lugares, que es la transmisión de la fe.

Hace 50 o 60 años todo giraba en torno al complejo parroquial, la fe en la parroquia y en el centro parroquial, música, teatro, danza, cine parroquial, cultura, lo que quisieras. Hoy día no se puede competir con las discotecas, los cines, etc. La transmisión de la fe en la misma familia es muy difícil, es muy difícil, cuesta mucho y se pierde. En las hermandades, ves a los niños, jóvenes, adultos, adultos mayores, la transmisión de la fe se da como se daba antes con nuestros mayores, cuando no había televisión, ni redes ni nada. Se daba en las familias, en las parroquias, en las escuelas. En las hermandades, la transmisión de la fe se va produciendo y eso es algo importantísimo.

Después, también veo que gracias al trabajo que se ha ido haciendo desde hace ya muchos años, la hermandad no es folclore de un día al año, sino que dentro de las hermandades hay vida espiritual que se fomenta en la interioridad y la vida de oración. Está también la acción caritativa y social, hay obras sociales de las hermandades que son impresionantes, por lo tanto, mucho respeto y mucho cariño a las hermandades.

¿Qué sector de la Iglesia le ha marcado más?

Con el tema de juventud, siempre me ha tocado trabajar bastante en las parroquias y luego estuve en la Pastoral Universitaria, ocho años, muy intensos.

Del 2001 al 2008 me eligieron presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades, luego al dejar Seminarios, coincidió con que en nuestra diócesis erigimos Cáritas Diocesana como estructura y quise ir a la Comisión de Pastoral Social para hacer una inmersión en este mundo y también he estado como Obispo responsable  de Pastoral Penitenciaria, que han sido años preciosos porque la Pastoral Penitenciaria es una pastoral pequeña en cuanto a volumen dentro de la pastoral de la Iglesia, pero es muy significativa. Yo antes de ser el encargado de Pastoral Penitenciaria, estuve visitando el Centro Penitenciario de Cuatro Caminos y celebré la Misa de Navidad con los privados de libertad, porque también son parte de la familia diocesana y así se lo hacíamos sentir. Yo lo he vivido con mucha intensidad.

La Pastoral Penitenciaria no se trata de ir a visitar a los presos, es prepararlos, organizar ámbitos de acogida para que no reincidan, y acompañar a las familias, a las parroquias donde van a ir a vivir, es decir, al final, un centro penitenciario tiene que ser como una parroquia, donde el Triple Munus (enseñar, santificar y gobernar), se pone en práctica.

¿Su visión ante el surgimiento de nuevos carismas?

De toda la vida que brota, trato de acompañarla, encauzarla y fermentarla. Todos estos métodos nuevos (Retiros de Emaús, Effetá), a todos esos movimientos los hemos ido acompañando. Ahí hay que, para entendernos bien, hacer como la parábola que nos narra el Señor en el Evangelio, sobre aquel dueño de la casa que sabe sacar del arca lo nuevo y lo antiguo. No se trata de copiar y pegar nuevas experiencias, porque hay realidades distintas en cada lugar, entonces hay que evaluar si es conveniente su implantación, por medio del discernimiento, eso es lo que intentamos hacer.

Sobre Sevilla ¿Cuál ha sido su impresión de la ciudad, un primer flash de su visita semanas atrás?

Si tuviera que resumirlo, en una palabra, sería “Grandeza”. Visitas la Catedral de Sevilla, grandeza. El Palacio Arzobispal, grandeza. Los santos más significativos de la historia de Sevilla, grandeza; la vida de las hermandades, grandeza. El Seminario Metropolitano, grandeza, porque 55 seminaristas hoy día, es una bendición. Las noticias que tengo de lo preparado que está el clero sevillano, y del número del presbiterio, de los religiosos y de las religiosas, de los monasterios de vida contemplativa, grandeza. Es una sensación de decir, grandeza, y yo vengo de una diócesis que no es pequeña. Profundizo ahora en la vida de san Leandro y san Isidoro, son grandes. Fernando III, el santo, la repercusión y trascendencia histórica de su vida, el beato Spínola, santa Ángela de la Cruz…

Dios quiera que, en la Iglesia diocesana de Sevilla en su conjunto, con el Obispo a la cabeza, seamos dignos continuadores de esta grandeza y de esta gracia de Dios con la que ha ido bendiciendo la historia de la Iglesia en Sevilla.

Recomendaciones

Película: Un hombre para la eternidad (sobre Santo Tomás Moro), Braveheart  y Gladiator.

Libros: La Esencia del Cristianos, de Romano Guardini, y el Hombre en Busca de Sentido, de Víctor Frankl

Música: Las cuatro estaciones de Vivaldi

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Gaudium finaliza el curso con la entrega de diplomas

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Gaudium finaliza el curso con la entrega de diplomas

Más de un centenar de jóvenes han culminado el curso de monitor y director de actividades de tiempo libre en la Escuela diocesana “Gaudium”

El Palacio Episcopal ha acogido este viernes, 11 de junio, el acto de entrega de títulos a los alumnos que han finalizado la formación teórica y práctica en tiempo libre junto a la Escuela diocesana de Tiempo Libre y Animación Sociocultural “Gaudium”.

“Tras un año complicado en el que hemos tenido que adaptar toda nuestra metodología y poner en marcha el formato a distancia, tutorizando a los alumnos de manera online incluso, podemos decir que el balance es positivo porque los alumnos han obtenido muy buenos resultados”, ha expresado el director de la Escuela, Manuel Maestre, quien además ha asegurado que la pandemia “nos ha impulsado a darle un lugar especial a este tipo de actividades” que ahora se desarrollarán adaptadas a la normativa impuesta por la pandemia.

El acto ha tenido dos momentos. Por un lado, la entrega a los alumnos de los diplomas de la mano del consiliario, Rafael Romero; el secretario, Jesús Linares; y el director, Manuel Maestro. Y por otro, la presentación de las actividades de tiempo libre que se desarrollarán durante los próximos días en la Diócesis y en las que los alumnos podrán realizar sus prácticas.

Seguidamente, tras la entrega de diplomas, se ha celebrado la misa de envío de monitores en la capilla del Seminario Mayor “San Pelagio” presidida por el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández.























































 

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Los restos mortales de Manuel Lozano reposan en su querida misión diocesana

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NoticiaMisión diocesana

Publicado: 12/06/2021: 66

Caicara del Orinoco

El Arzobispo de Ciudad Bolívar, Mons. Ulises Antonio Gutiérrez, ha presidido la Misa funeral de Manuel Lozano en la parroquia Nuestra Señora de la Luz, en Caicara del Orinoco, concelebrada por el también sacerdote malagueño misionero Juan Manuel Barreiro.

Los restos mortales de Manuel reposarán en dicha parroquia, en la que ha servido gran parte de los 26 años que ha sido misionero diocesano en Caicara del Orinoco. 

Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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Jaén rememora el Descenso de la Virgen a la ciudad

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Está recogido en las actas notariales del Obispado de Jaén, que datan de dos días después del “hecho prodigioso”. Ante el Vicario General y Provisor del Obispando, D. Juan de Villalpando, los testigos del Descenso, cuatro humildes moradores del arrabal de San Ildefonso declaran como vieron un cortejo celestial, lo culminaba una mujer, más alta que los demás y vestida de blanco, con “un niño criadillo” en los brazos. Desde ese momento, del que han pasado 591 años, el pueblo de Jaén venera a su patrona, la Virgen de la Capilla en el mismo lugar donde concluyó el cortejo la noche del 10 al 11 de junio de 1430.

Esta mañana, y como es tradición, se reunían los dos cabildos, el catedral y el municipal para celebrar una Misa votiva, que ha presidido el Obispo de la Diócesis, Don Amadeo Rodríguez Magro.

Además de la Corporación Municipal, otras autoridades se han dado cita en la Basílica de San Ildefonso, entre ellos la subdelegada del Gobierno, Catalina Madueño y representantes de la Subdelegación de Defensa y otros miembros de los Cuerpos de Seguridad del Estado.

Antes de las 11, los miembros del cabildo Catedral  con su Deán a la cabeza, aguardaban al Prelado jiennense para entrar en procesión al Santuario de la Virgen de la Capilla.

A la misma se ha unido el alcalde de Jaén, Julio Millán y la Hermana Mayor de la Cofradía, Suli Colmenero.

Las lecturas, propias de la Diócesis, han estado participadas por miembros de la Junta de Gobierno de la Cofradía de la patrona de Jaén. Y el Evangelio lo ha proclamado el Vicario parroquial de San Ildefonso, D. Manuel Morales.

Homilía

El Obispo de Jaén ha comenzado su homilía saludando a las autoridades congregados en la única basílica de la ciudad de Jaén.

Su predicación ha querido unir el hecho del Descenso con la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús que hoy la Iglesia celebra.

El Descenso de la Virgen a la ciudad de Jaén es un encuentro con los jiennenses, ha afirmado Don Amadeo. “El camino de venida es siempre un descenso. Es Dios quien da el primer paso para su relación con el ser humano. La fe es siempre un don de Dios un acercamiento de Dios a nosotros. La fe es un don y un regalo que cuando tenemos la fe de experimentarlo se convierte en un modo de ser y de vivir”.

Después, el Prelado jiennense ha continuado diciendo, “El corazón de María siempre se asocia a su obra redentora. Primero, en su existencia humana, acompaña por el bendito San José. María aprende a guardar las cosas en su corazón y en él también a acoger, y con Jesús nos acoge a nosotros”.

DSC_0445En este sentido, Don Amadeo a aseverado, “María es la primera creyente. La gran creyente. Guardaba la palabra del Señor, las acciones del Señor, la que entendía y las que no entendía. Las que la hacían sufrir y las que no. ‘Dichosa tú q has creído porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá’.

Del mismo modo, el Obispo ha explicado que “María es el instrumento para que Jesús aprenda la condición humana, por eso decimos que compartió su vida en todo, menos en el pecado”. Para continuar, “María, como sabéis muy bien, quiso quedarse entre nosotros, es la memoria agradecida de Dios con nosotros, de la salvación de Cristo con su muerte y su resurrección”.

Para finalizar, el Prelado ha recordado que “Hoy, día de la Capilla tiene que ser para nosotros, desde la fe en Ella, un día de esperanza de resurrección de vida Nueva. Porque Dios sigue estando con nosotros y aquí en este descenso ha estado con nosotros”.

También ha querido reivindicar el patronazgo de la Virgen de la Capilla como madre de todos los jiennenses a los que cuida como una Madre, y los protege desde hace casi 600 años. “Qué bueno sería que creciera esa devoción a nuestra patrona  en todos los rincones porque ella es la madre y protectora. Le pedimos a la Madre que nos proteja y si pudiéramos escucharla la oiríamos decir que Jaén merece más y que todos deberíamos poner más de nuestra parte para mejorar  la ciudad que tanto amamos y que tanto ama Dios”.

La solemne celebración ha concluido con el himno de la coronación canónica y el canto de la jaculatoria, “Bendita sea la hora”.

Galería fotográfica: «Virgen de la Capilla 2021»

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Cierre al culto en la Iglesia San José de Ceuta

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Las comuniones previstas en la Iglesia de San José de Ceuta, se celebrarán en el Santuario de Nuestra Señora de África.

La rehabilitación de la Iglesia de San José sigue activa y por cuestiones de seguridad en las obras que se están acometiendo en dicha parroquia, se ha ordenado el cierre al culto.

El templo, que acogía este fin de semana las comuniones ha informado que serán trasladadas a la parroquia de Santa María de África, celebrándose el sábado a las 11:00 horas con un grupo de cinco niños, y el domingo, también a las 11:00 horas, con otros cinco niños.

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