Alocución de Mons. Asenjo Pelegrina en la toma de posesión de Mons José Ángel Saiz Meneses

 

“Bendito el que viene en el nombre del Señor”. Con estas palabras del salmo 118,
querido señor Nuncio Apostólico, queridos señores cardenales, arzobispos y obispos,
sacerdotes y diáconos, consagrados, seminaristas, autoridades y fieles, doy la
bienvenida a nuestra archidiócesis y a nuestra catedral a todos ustedes y, muy
especialmente, al nuevo arzobispo metropolitano, monseñor José Ángel Saiz Meneses,
a su familia, amigos y fieles de Tarrasa que le acompañan.
Querido hermano José Ángel, te recibimos con espíritu sobrenatural, como recibiríamos
al Señor, al que representas. Vienes a una diócesis de profundas raíces cristianas,
tempranamente evangelizada y fecundada ya en el siglo III por la sangre de las mártires
Justa y Rufina. Su episcopologio contiene una pléyade de figuras extraordinarias entre
las que descuellan los grandes Padres de la Iglesia hispana, los santos Leandro e Isidoro.
Heredas una Iglesia que a lo largo de los siglos ha dado abundantes frutos de santidad.
Baste citar los nombres de santa Ángela de la Cruz, santa María de la Purísima, el beato
cardenal Espínola, el obispo san Manuel González García, presbítero de esta Iglesia, la
beata Victoria Díez y los mártires sevillanos del siglo XX, cuya causa está en su trámite
final en Roma.
La archidiócesis de Sevilla ha generado innumerables obras e instituciones en el campo
de la cultura y un patrimonio artístico exuberante y esplendoroso, fruto de la fe de este
pueblo. Ha creado también fecundas instituciones socio-caritativas.
Destaca entre ellas la obra admirable del venerable Miguel Mañara, fundador de la
hermandad y el hospital de la Santa Caridad, modelo hoy para las obras diocesanas que
van surgiendo al servicio de cuantos van quedando en las cunetas de la sociedad como
consecuencia de la pandemia que nos aflige y su consiguiente crisis económica. Recibes
también un clero celoso, trabajador y muy consciente de su misión apostólica, unos
seminarios florecientes y unas instituciones académicas, el Instituto Superior de Ciencias
Religiosas y la Facultad de Teología, que superan juntas más de 500 alumnos. Pronto te
sentirás orgulloso de la tarea y el compromiso de la Cáritas diocesana y de las Cáritas
parroquiales.
Te vas a encontrar con la colaboración apreciable de la Vida Consagrada en la Pastoral
diocesana y con muchos laicos de fe honda, formación excelente y corazón de apóstol.
Con frecuencia te los encontrarás por las calles y te dirán con espontánea sinceridad que
te quieren y que rezan por ti.
Te esperan cerca de 700 hermandades y cofradías, una auténtica riqueza en esta Iglesia
particular. Quiérelas, valóralas y acompáñalas. Que sientan tu cercanía y tu calor. Son
un dique formidable contra la secularización. Contribuyen de forma decisiva a mantener
fresco el humus cristiano de esta tierra. Son para muchos sevillanos camino de vida
cristiana, de formación, de impulso apostólico y de servicio a los pobres, como se está
demostrando en estos momentos críticos.
El pasado sábado, hacía balance de mis 12 años de servicio episcopal a Sevilla en la misa
de acción de gracias celebrada en este mismo altar, y concluía citando estas palabras del
salmo 15: “Me ha tocado un lote hermoso.
Me encanta mi heredad”. Puedes estar seguro, querido hermano José Ángel, de que a ti
también te ha tocado un lote hermoso y una heredad por la que merece la pena dar la
vida.
Desde que se hizo público tu nombramiento, desde todos los rincones de la archidiócesis
hemos encomendado al Señor tu persona y ministerio, y le hemos pedido que
encuentres en nosotros un pueblo bien dispuesto y que te conceda el corazón, las
entrañas, los sentimientos y el estilo de Jesucristo Buen Pastor, que no vino a ser servido
sino a servir y a entregar su vida en rescate por muchos. Es lo que el Señor espera de ti
y lo que tus hermanos obispos, sacerdotes, consagrados y seminaristas, autoridades y
fieles que te acompañamos pedimos al Señor para ti.
Que santa María de los Reyes, patrona de la archidiócesis, la buena Madre que preside
nuestra asamblea, y que en esta mañana te mira con especial ternura, te proteja,
sostenga y acompañe en el hermoso camino que hoy emprendes, y llene de fecundidad
tu ministerio para gloria de Dios.
+ Juan José Asenjo Pelegrina
Administrador apostólico de Sevilla

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