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DOMINGO XI DEL TIEMPO ORDINARIO

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El desarrollo de las comunicaciones sociales, tanto físicas como digitales, ha posibilitado el conocimiento de sociedades, culturas y religiones como nunca antes se había logrado. Hoy, es factible conocer a personas de lugares muy distantes, cuya forma de entender la vida es muy diferente a la nuestra. Esta posibilidad de conocimiento ha llevado también a que tengamos contacto, más o menos profundo, con otras formas de entender la religión. En este contexto, no es extraño que surja la comparación entre otras religiones y el cristianismo. Esta comparación podríamos exponerla en forma de pregunta: ¿es difícil ser cristiano? Sin pretensión ninguna de intentar condensar en unas pocas líneas los miles de libros que se han escrito sobre este tema, pero teniendo delante la primera parte del fragmento del evangelio de hoy, podemos fijarnos en dos imágenes que nos ayuden a responder a la pregunta.

En primer lugar, hemos de fijarnos en la imagen de la semilla que es lanzada a la tierra y ella sola nace. De esta manera, Jesús enseña que el don de la fe comunicado a sus discípulos tiene fuerza suficiente para germinar por sí misma. La vida cristiana es, ante todo, el fruto que nace del don divino de la fe. Así, cada semilla producirá una vida cristiana propia y diferente de las demás, pero cuyo origen será siempre el mismo: Dios y su voluntad de salvación para toda la humanidad. A partir de esta primera imagen, podemos deducir que ser cristiano es, principalmente, acoger el don que Dios nos hace. Lo que parece no implicar demasiada dificultad.

La segunda imagen que hemos de tener presente es el final de esta parábola: «Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega». Esta es una imagen muy utilizada en la Biblia para hablar del juicio de Dios. De esta manera, Jesús llama a sus discípulos a tomar conciencia de la responsabilidad personal que tenemos cada uno de los que hemos recibido la semilla de la fe. Es cierto que el don de Dios tiene dentro de sí un dinamismo propio que lo hace germinar, siempre que no se ahogue dicha fuerza. Si aquel que recibe la semilla de la fe la esteriliza con el pecado o la desidia, esa semilla, que contenía vida en sí misma, quedará infecunda porque la «tierra» que la ha acogido no ha querido aportar su parte para que germine, florezca y de fruto.

A partir de la enseñanza de Jesús, podemos descubrir que lo maravilloso de la vida cristiana es que en ella se da el encuentro entre la grandeza de Dios y la pequeñez humana, siendo ambas necesarias. Por tanto, la dificultad de vivir en cristiano depende solo de las trabas que nosotros, como «tierra», pongamos al don, «semilla», que Dios ha depositado en nosotros.

Victoriano Montoya Villegas

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Evangelio del XI Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo B) en LSE

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Evangelio del XI Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo B) en LSE

Evangelio del XI Domingo del Tiempo Ordinario, en Lengua de Signos Española (Mc 4, 26-34).

Signado por el director del Departamento de Pastoral del Sordo de la Archidiócesis de Sevilla, el sacerdote Gumersindo Melo.

Produce la Archidiócesis de Sevilla.

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El Cabildo reserva destacados enseres litúrgicos para la misa de toma de posesión de mons. Saiz

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El Cabildo reserva destacados enseres litúrgicos para la misa de toma de posesión de mons. Saiz

Con motivo de la Misa de toma de posesión de monseñor José Ángel Sainz Meneses como Arzobispo de Sevilla, el Cabildo va a trasladar varios enseres destacados del patrimonio de la Catedral.

Destaca la cruz relicario del Lignum Crucis, que el deán mostrará al nuncio y al arzobispo electo cuando lleguen a la Puerta de la Asunción. Esta cruz, de esmaltes y camafeos con el grupo escultórico de la Piedad, fue donada a la Catedral de Sevilla en 1389 por el cardenal Pedro Gómez Álvarez de Albornoz (1378–1390), cuyas armas ostenta. La cruz de oro porta en su interior unas astillas del madero de Cristo y reliquias de varios santos; diez piedras engastadas en el anverso y ocho en el reverso, que simbolizan la trasformación de la oscuridad a la luz. Está decorada con seis camafeos de figuras talladas en relieve distribuidos en los extremos de la misma. Según se destaca en la página web de la Catedral, “para contener estas reliquias se elaboró este bellísimo relicario, en el que la presencia de oro y piedras preciosas está inexorablemente unida al valor espiritual de su contenido”. Esta cruz formará parte de la muestra LUX en la XXV edición de la exposición las Edades del Hombre.

Por otro lado, destacan las bandejas de plata con técnica de cincelado y repujado y el juego de lavabo donación del arzobispo Delgado y Venegas, que también se utilizarán en la celebración, así como el cáliz de oro donado por el mismo prelado al tesoro de la sede hispalense en 1777. En esta obra, realizada por el orfebre cordobés Damián de Castro, están presentes todas las características que hicieron de su autor el máximo exponente de este método en orfebrería.

También se usará un excepcional cáliz de oro de escuela mexicana de mediados del siglo XVIII, legado por el arzobispo Vizarrón y Eguiarreta, que había sido virrey de Méjico y antes canónigo de Sevilla.

Algunas de estas piezas, en su mayoría con carácter itinerante, se exponen en las vitrinas del tesoro, y pueden ser contempladas en el recorrido de la visita cultural a la seo hispalense.

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Lecturas del Domingo XI del Tiempo Ordinario (Ciclo B)

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Primera lectura

Yo exalto al árbol humilde

Ezequiel 17,22-24        

Esto dice el Señor Dios: «Arrancaré una rama del alto cedro y la plantaré. De sus ramas más altas arrancaré una tierna y la plantaré en la cima de un monte elevado; la plantaré en la montaña más alta de Israel; para que eche brotes y dé fruto y se haga un cedro noble. Anidarán en él aves de toda pluma, anidarán al abrigo de sus ramas. Y todos los árboles silvestres sabrán que yo soy el Señor, que humilla los árboles altos y ensalza los árboles humildes, que seca los árboles lozanos y hace florecer los árboles secos. Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré.»

Salmo responsorial

Salmo 91,2-3.13-14.15-16

R. / Es bueno darte gracias, Señor

  • Es bueno dar gracias al Señor y tocar para tu nombre, oh Altísimo, proclamar por la mañana tu misericordia y de noche tu fidelidad.
  • El justo crecerá como una palmera, se alzará como un cedro del Líbano; plantado en la casa del Señor, crecerá en los atrios de nuestro Dios.
  • En la vejez seguirá dando fruto y estará lozano y frondoso, para proclamar que el Señor es justo, que en mi Roca no existe la maldad.

Segunda lectura

En desierto o en patria, nos esforzamos en agradar al Señor

 Segunda carta de san Pablo a los Corintios 5 ,6-10

Siempre tenemos confianza, aunque sabemos que, mientras vivimos en el cuerpo, estamos desterrados, lejos del Señor. Caminamos guiados por la fe, sin ver todavía. Estamos, pues, llenos de confianza y preferimos salir de este cuerpo para vivir con el Señor. Por eso procuramos agradarle, en el destierro o en la patria. Porque todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo, para recibir el premio o el castigo por lo que hayamos hecho en esta vida.

Evangelio

Es la semilla más pequeña y se hace más alta que las demás hortalizas

Evangelio según san Marcos 4, 26-34


En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: «El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha.»
Les dijo también: «¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra.»
Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.

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Comentario bíblico de Pablo Díez

Tanto en Ezequiel como en Marcos, la acción salvadora de Dios para establecer su reino es presentada bajo el gesto metafórico de plantar. En el texto profético, la imagen del cedro, símbolo del rey de Israel, nos habla de un contexto de restauración mesiánica. A la tarea devastadora del águila (Nabucodonosor) que descuaja la monarquía para desterrarla a Babilonia (Ez 17,3-4), y toma también parte del pueblo (simiente) para asentarlo (replantarlo) allí, se contrapone ahora la labor de Dios. De la dinastía regia, ya seca y sin esperanza, Yahvé reactivará sus elementos de crecimiento (cogollo, renuevo.  Cf. Is 11,1; Jer 23,5-6; Zac 6,12), y suscitará una figura mesiánica (tallo) que plantará en el monte-baluarte davídico (Sión).

Aunque el pueblo elegido pueda rebrotar (vid), no tendrá sino una existencia lánguida, mortecina (Ez 17-5-6), avocada al fracaso. Pues los poderes humanos no alcanzan para garantizar su subsistencia (Ez 17,9-18). En cambio, bajo el amparo del Mesías, no solo prosperará Israel, sino que todas las naciones (aves de toda especie) se congregarán en torno a él (Ez 17,23; Is 2,2-5). El evangelio, en la parábola de la semilla que crece por sí sola, señala a Dios como artífice único del Reino. El hombre es apenas un operario que no conoce el mecanismo de la salvación. Esta, pese a sus orígenes pequeños y modestos que no invitan mucho a la esperanza, tiene una fuerza germinal indestructible simbolizada en el grano de mostaza. Por eso, como se afirma en el salmo, el justo crecerá como un gran árbol (Sal 91,13) en virtud del obrar de Dios. Su único cometido para colaborar en esta tarea divina y alcanzar la meta final, es perseverar caminando en la fe y dándole al Señor la respuesta vital adecuada, agradándole, en palabras del Apóstol (2Co 5,7-9).

  1. El Mesías que se yergue como enseña.
  2. Un reino de fuerza indestructible que crece por la acción de Dios.
  3. Agradar al Señor. La respuesta en el tiempo de la fe.

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Lecturas de XI semana de Tiempo Ordinario. III semana de salterio

  • Lunes 14Beato Diego José de Cádiz, presbítero. 2Cor 6, 1-10; Sal 97; Mt 5, 38-42
  • Martes 15.  Santa María Micaela del Santísimo Sacramento, virgen. 2Cor 8, 1-9; Sal 145; Mt 5, 43-48

Santa María Micaela del Santísimo Sacramento Desmasières, virgen, fue la fundadora del Instituto de Adoratrices del Santísimo Sacramento y de la Caridad, que en Valencia con tenaz empeño e inflamada en el deseo de ganar almas para Dios, consagró su vida a hacer volver al buen camino a las jóvenes descarriadas y a las meretrices. Entregó su alma a Dios el año 1865.

  • Miércoles 16. 2Cor 9, 6-11; Sal 111; Mt 6, 1-6. 16-18
  • Jueves 17. 2Cor 11, 1-11; Sal 110; Mt 6, 7-15
  • Viernes 18. 2Cor 11. 18-21b- 30; Sal 33; Mt 6, 19-23
  • Sábado 19. San Romualdo, abad. 2Cor 12, 1-10; Sal 33; Mt 6, 24-34.

 

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San José. Parroquia San Ildefonso, de Mairena del Aljarafe

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San José. Parroquia San Ildefonso, de Mairena del Aljarafe

Coincidiendo con el Año Josefino que el papa Francisco ha decretado para el presente año por el CL Aniversario del Patronazgo de San José sobre la Iglesia universal, la Parroquia de San Ildefonso de Mairena del Aljarafe decidió montar un sencillo altar efímero con la imagen del Santo Patriarca en el presbiterio del templo. Antes de su colocación en el pequeño baldaquino de plata que la Real Hermandad Sacramental y Cofradía de Nuestra Señora de las Mercedes cedió para la ocasión, la efigie de San José fue sometida a una intervención que consistió exclusivamente en la limpieza de la policromía por parte del restaurador Alejandro Velázquez Tello.

Durante estas tareas de conservación, y gracias a las facilidades que el párroco me brindó, pude comprobar con detenimiento que tanto los rasgos morfológicos como los trazos estilísticos apuntaban a todas luces a la producción del escultor utrerano Francisco Antonio Ruiz Gijón (1653 – 1720).

La imagen del Santo Patriarca, de pequeño formato (62 cm de altura), posee un estilo y una morfología, sin olvidarnos de su tan característica iconografía, que nos encaminan irremediablemente a la producción del maestro de Utrera, quienes algunos reconocen como el último gran escultor de la escuela barroca sevillana del siglo XVII.

No podemos dilatar más, por sus semejanzas en cuanto a iconografía, técnica y composición, la obligada mención al San José propiedad de la Joyería sevillana Casa Ruiz que el profesor Roda Peña atribuyó con innegable acierto a la producción de Ruiz Gijón, datándolo en torno a 1685-1700. Basta tan solo una mirada para apreciar que ambas esculturas han salido de la misma gubia, si bien poseen algunos elementos diferenciadores como la policromía de sus encarnaduras. Esto viene determinado por el proceso de lixiviación que sufrió nuestra efigie durante su última restauración, ocasionando el repinte de determinadas zonas.

Si afinásemos la vista, podríamos comprobar como en las palmas de las manos o en las muñecas, se conservan restos de su policromía original.

Entrando en el análisis, la imagen de San José adelanta su pierna izquierda consiguiendo una sensación de movimiento que se ve acentuada por el tratamiento de los paños, volados y de gran efecto volumétrico, generando efectos de claroscuro. Ese movimiento deja al descubierto algunas partes del cuerpo como las sandalias, permitiendo observar su estofado.

Esta es precisamente la diferencia más notable entre ambos simulacros del Bendito Patriarca: mientras el de Casa Ruiz porta túnica sencilla, el de Mairena, por su parte, recibe un estofado de exquisita ensoñación, a base de elementos vegetales, que recubre completamente sus ropajes. En este sentido, se acerca más al San José de la sevillana parroquia de San Nicolás, obra documentada de Ruiz Gijón. La efigie hispalense es una bellísima obra llena de gracia y movimiento, si bien en un tono más comedido que el que muestra la imagen que nos ocupa.

Su última restauración llevada a cabo en 2009 por el IAPH ha devuelto el esplendor a la talla, destacando sobremanera los riquísimos estofados de la vestimenta del santo. Algo parecido ocurrió con nuestra imagen, la cual, fue sometida a un profundo proceso de restauración en el año 2007 a causa de su deficiente estado de conservación. En dicha intervención, llevada a cabo por la empresa Proarte de Sanlúcar la Mayor, se consiguió recuperar la magnificencia del estofado original que permanecía oculto por la suciedad acumulada.

Porta nuestro San José una túnica color rosáceo ceñida por un pequeño cordón y un manto replegado en caprichosos pliegues alrededor de ambos brazos, lo que acentúa su marcado carácter itinerante y permite contemplar el estofado de la túnica. Esa disposición del manto dota a nuestra imagen de un mayor dinamismo que el que poseen las obras anteriormente citadas. Este es un elemento que viene a corroborar la atribución que venimos realizando, ya que el maestro de Utrera representa como nadie el punto extremo del barroquismo con un dinamismo extraordinario.

No en vano, y a pesar de que su obra posee una personalidad manifiesta, su producción se ha considerado una síntesis perfecta de las dos corrientes dominantes en la Sevilla del último tercio del XVII: por un lado, la que encarna Pedro Roldán; por otro, la compuesta por la monumentalidad y la fuerza expresiva de Andrés Cansino, discípulo de José de Arce. La asunción de estas enseñanzas no le impidieron cultivar su propio lenguaje, marcado por la intensidad expresiva, el dinamismo y un realismo humanizado a la par que comedido.

Las manos, de dedos largos y finos, aparecen dispuestas con las palmas abiertas, la izquierda ligeramente elevada sobre la derecha, prestas para recibir la imagen del Niño Jesús que no se conserva en la actualidad. En la década de los años cincuenta del pasado siglo, se le colocó un paño blanco entre las manos sobre el que reposaba una pequeña imagen seriada de Olot del Niño Dios. Afortunadamente, siguiendo mi humilde consejo, el párroco ha decidido retirar la pequeña imagen de escayola, que sin duda desvirtuaba el conjunto al presentar una estética y una calidad radicalmente opuestas a la del San José.

Al detenernos en el rostro quizá encontremos la que, a mi parecer, es la prueba definitiva para que esta imagen pase a engrosar el amplísimo catálogo de obras de Francisco Antonio Gijón. Nada más posar nuestros ojos en su faz, nos vemos imbuidos de una intensa expresividad. Ligeramente ladeada hacia la izquierda, su cabeza parece acompañar el movimiento del cuerpo, y señalar a la perdida imagen del Niño Jesús. Esto es algo que se ve acentuado con la disposición de sus pequeños y almendrados ojos de cristal que se dirigen hacia ese mismo punto, o al menos, uno de ellos. Cabe destacar que el santo había perdido el ojo derecho, encontrándose hundido en la mascarilla.

Algo que se subsanó, sin mucho acierto, en la ya citada intervención de 2007 ya que, tras recuperarlo, se optó por colocárselo de manera frontal y no levemente girado hacia su izquierda como sin duda en origen estaría. Su nariz recta, los marcados pómulos o el ceño de un solo pliegue son rasgos que se adscriben a la producción del maestro.

Al mostrar su pequeña boca entreabierta, permite apreciar, en las distancias cortas, las diminutas filas de dientes perfectamente tallados que posee la imagen. El marcado surco naso-labial, así como su barba bífida y de corto recorrido no hacen sino remarcar la impronta de Ruiz Gijón. Su larga cabellera, que llega a cubrir la parte superior del manto por la parte trasera, comparte las características de la escuela sevillana de escultura de la segunda mitad del XVII.

Todo ello contribuye a aumentar esa expresividad que irradia la imagen, llegando incluso al punto de provocar ternura en el fiel. Es por ello que, debido a su técnica y estilo, me atrevo a sostener la afirmación de que esta talla fue realizada en los años de la plenitud de la obra de Ruiz Gijón, en los que se comienza a vislumbrar una mayor preocupación por el dinamismo y un mayor énfasis en las expresiones de los rostros, como se aprecia en el Cristo de la Expiración de Triana.

Mientras que el San José de San Nicolás posee un movimiento suave, adoleciendo de cierta frontalidad, el Casa Ruiz y el de Mairena avanzan en ese sentido, siendo este último el que presenta un dinamismo más marcado. La efigie de la parroquia hispalense muestra una actitud menos expresiva, limitándose a mostrar al Niño Dios a los fieles mientras dirige su mirada hacia ellos.

Puede que Ruiz Gijón quisiera señalar el papel secundario de San José como padre adoptivo de Jesús, y por eso lo presenta entregando completamente al Niño al espectador indicándole gestualmente que Él es la Fuente de la Salvación. Diametralmente opuestas son las actitudes que presentan las otras dos imágenes del santo, donde se puede apreciar una más que evidente relación afectiva padre-hijo que pone de manifiesto el cambio iconográfico que nos ofrece el artista. Incluso pareciese que los brazos de estos últimos hermosos simulacros del patriarca estuviesen más cerca de su cuerpo como queriendo mostrarlo al mundo, pero a su vez, evitando desprenderse de su hijo.

Y de estos dos, a mi parecer, es el de Mairena el que presenta una mayor expresividad en el rostro, lleno de terneza y cariño, entroncando a la perfección con otro de los rasgos de la producción de Ruiz Gijón como es su total abandono de significaciones complicadas. Sus imágenes parecen tener cierto aire popular, sin caer en simbolismos, lo que facilita enormemente la comprensión de sus obras por parte de los fieles.

Es preciso señalar la gran incógnita que plantea la efigie mairenera en torno a su origen. El profesor Roda Peña defiende con sólidos argumentos que el San José de Casa Ruiz pudiera tratarse de la imagen del santo que se veneraba en el Convento Casa Grande de los Mercedarios de Sevilla, cuya hechura fue realizada por Ruiz Gijón.

En el caso que nos ocupa, es más que tentadora la hipótesis de relacionar nuestra imagen de San José con la que se cita en una de las clausulas del testamento del artista de Utrera: que yo tengo hecho un San José con su Niño a Antonio de Castro, y lo ajusté con el susodicho en cuatrocientos reales de vellón, y me tiene dado a cuenta cien reales.

Martín Vera afirma que no se conocen detalles de esta imagen, salvo el comitente, el precio que se pagó por la misma y que para la fecha en la que se realizó el testamento, 1693, la citada imagen ya estaba finalizada. Bien sabemos que, por su técnica y estilo, esta cronología reafirmaría nuestra intención de incorporar a nuestro San José al periodo de máximo esplendor en la producción de Ruiz Gijón. Según sostiene el profesor Roda Peña, el costo de la imagen podría indicarnos que se trata de una talla completa y de pequeño formato, destinada quizá al culto doméstico, aunque no se tienen elementos de rigor para mantener esta aseveración. Con todo, y aunque por el momento no sea más que una suposición, no podemos en ningún caso desestimar esta posibilidad.

Lo que sí sabemos a ciencia cierta es que ni en la visita pastoral de 1683 ni en la de 1698, las más antiguas conservadas, encontramos referencia alguna respecto a la efigie de San José. Habrá que esperar hasta 1884, año en el que se realiza un inventario parroquial, para confirmar la existencia del santo en el templo, lo que no es indicativo de que no pudiera encontrarse con anterioridad en la iglesia.

Sí se conoce, por el contrario, la ubicación primitiva de la imagen de San José en la parroquia. La efigie del santo presidía un pequeño retablo de la segunda mitad del siglo XVIII que constaba de banco, un cuerpo de tres calles compartimentadas por estípites, y un ático. La hornacina central era para San José y el ático estaba ocupado por una imagen de San Juan Nepomuceno, hoy desaparecida. Hasta finales de la década de los cincuenta, los inventarios nos dicen que el retablo era de madera dorada, sin embargo, a partir de esa fecha, comienzan a describirlo como […] de madera tallada y barnizada en su color”.

En 1996, el retablo fue intervenido por la empresa de restauración ICONO y a pesar de ello, tras los trabajos de rehabilitación de la parroquia, se abandonó el retablo en los salones parroquiales donde se deterioró hasta el extremo. Tan solo han perdurado pequeñas molduras que se han insertado en el nuevo confesionario realizado en el año 2009. Tras las obras de rehabilitación, se adquirió la actual ménsula con dosel para el San José y se trasladó a la nave del Evangelio. Allí, situado entre la Capilla de la Virgen de los Dolores y el lienzo de la Inmaculada Concepción, recibe las plegarias del pueblo mairenero.

 

José Antonio Acebedo Colchero

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Un Arzobispo Emérito para Sevilla

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Un Arzobispo Emérito para Sevilla

Monseñor Asenjo se despidió de la Archidiócesis de Sevilla el pasado sábado, en una misa en la Catedral de Sevilla que fue tan sencilla como su persona y también tan grande como la fe, la esperanza y el amor que ha traído a la ciudad de su vida. Los últimos doce años, Don Juan José Asenjo Pelegrina ha vivido con nosotros en Sevilla dejando una impronta personal como pastor que ha calado en el alma de la ciudad. Don Juan José forma parte del alma de esta ciudad de las mil caras, de acuerdo con la frase de Don Juan Espadas, Alcalde de Sevilla. Nuestra ciudad es un enclave múltiple, diverso, poliédrico, como diría Federico Fellini, y D. Juan José supo verlo. La visión de la realidad de esta bendita ciudad fue percibida por nuestro Arzobispo Emérito en sus años de episcopado. La ciudadanía de Sevilla es sencilla y la forma igualmente sencilla de realizar su labor, tanto humana como trascendente, ha permitido que mucha gente sienta a D. Juan José como su querido Arzobispo.

En la Homilía de la Eucaristía de su despedida, celebrada en el altar del Jubileo de la Catedral de Sevilla, nuestro Arzobispo Emérito manifestó su agradecimiento. El agradecimiento es una de las llaves del Reino de los Cielos. En esta celebración de despedida había personas, pero hubiese habido mucha más si no fuera por los tiempos que vivimos. También en la calle había muchas personas que querían manifestar a Don Juan José su agradecimiento y cariño.

Pero nuestro Arzobispo Emérito no se marcha. D. Juan José Asenjo se queda con nosotros. Es una magnífica noticia por varios motivos. Considero que puede ser una gran ayuda para el nuevo Arzobispo de Sevilla, Monseñor José Ángel Saiz Meneses, un Arzobispo que viene de una ciudad muy diversa y múltiple como es Terrassa, ciudad que conozco bien y aprecio. La experiencia urbana adquirida en Terrassa por nuestro nuevo Arzobispo puede ser muy útil para una ciudad con matices y necesidades similares como es nuestra Sevilla, pero también con características singulares y diferenciales. Pero lo importante son las personas, con necesidades materiales y espirituales similares. Creo que el diálogo entre nuestro Arzobispo Emérito y nuestro también nuevo Arzobispo será muy bueno para la ciudad.

Los ciudadanos de Sevilla podremos seguir recibiendo la formación y el consuelo que nos ha brindado siempre D. Juan José. Seguro que lo veremos pasear por Sevilla y podremos compartir con él parte de nuestra vida en un momento.

Dijo Don Juan José en su despedida, que realmente no lo es porque lo seguiremos teniendo como Arzobispo Emérito, me despido de la Iglesia de Sevilla, a la que quiero seguir sirviendo con el lenguaje discreto pero eficacísimo de la oración por todos sus miembros. En la plegaria, queridos hermanos y hermanas nos encontraremos cada día. Nos plantea en esta frase la importancia de la oración, un leguaje eficaz. Y pienso que es un gran mensaje, la esencialidad de la oración. Ese Ave María, o ese Padrenuestro o esa Salve a nuestra Madre, rezadas como agradecimiento, o para pedir algo para alguien, a quien quizás no conocemos cuando vemos algún sufrimiento en las calles de la ciudad. Sinceramente, nunca olvidaré una Salve rezada junto a D. Juan José.

Jesús de Nazaret nos dijo que siempre que nos reunamos a rezar estaría con nosotros. Nuestro Arzobispo Emérito se queda en Sevilla y rezará por la ciudad y sus habitantes. Recemos nosotros también con la misma intención, y Dios estará con nosotros junto con D. Juan José en Sevilla en cada momento para siempre.

 

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Las parroquias de El Sagrario y de Fátima participaron en la octava del Corpus en la catedral

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Las parroquias de El Sagrario y de Fátima participaron en la octava del Corpus en la catedral

Las parroquias de El Sagrario de la catedral y de Ntra. Sra. del Rosario de Fátima, de la ciudad de Guadix, el pasado miércoles asistieron y organizaron la celebración de la octava del Corpus Christi en la sede catedralicia.
Comenzó la celebración a las 19:00h. con la exposición del Santísimo. A las 20:00h. se rezó el Santo Rosario y a las 20:30h. se celebró la Santa Misa presidida por el párroco de El Sagrario, José Francisco Serrano, y concelebrada por el párroco de Ntra. Sra. del Rosario de Fátima, Alfonso José García.

Fue una hermosa tarde, en la que se unieron ambas parroquias con un numeroso grupo de fieles, entre los que asistieron los colaboradores más allegados con la pastoral de dichas parroquias: catequistas, lectores, delegación de Familia y Vida, niños de confirmación, familias, escuela de monaguillos, las Activas del Apostolado Social, las Obreras del Corazón de Jesús y grupos de oración, economía, liturgia y Cáritas.
También estuvieron presentes las hermandades y cofradías pertenecientes a sendas comunidades parroquiales: Dolores, Obediencia, Esperanza, Fátima y Estrella.
Se aprovechó la celebración en la iglesia madre para dar gracias al Señor por los frutos de este curso pastoral, así como a todos los colaboradores, alentándolos a que prosigan con su vocación. Finalizó la celebración pidiendo por el próximo curso pastoral, para que siga el Señor derramando abundantes frutos, tanto en la parroquia del centro, como en la parroquia de Las Cuevas.
Alfonso José García
párroco de Ntra. Sra. del Rosario de Fátima

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El Seminario y Santo Ángel celebran sendos funerales por el sacerdote malagueño Manuel Lozano

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La parroquia del Santo Ángel y el Seminario acogerán, el lunes 21 y el jueves 24, las misas ofrecidas por el eterno descanso del sacerdote diocesano Manuel Lozano Pino (1959-2021).

«Con tristeza pero con esperanza, pedimos que el Señor lo tenga junto a Él, y que a su vez interceda por nosotros. D.E.P.», comunicaba el Obispado de Málaga tras recibir la noticia.

Manuel Lozano falleció el día en que se celebraba la Jornada de Oración por la Santificación de los Sacerdotes y la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. Nació en Málaga el 1 de noviembre de 1959 y recibió la ordenación sacerdotal el 22 de septiembre de 1984, en su parroquia del Santo Ángel, en Málaga. Sus restos mortales descansarán en su parroquia de Caicara del Orinoco.

En sus años de sacerdocio ha servido en las parroquias de Atajate, Benadalid, Algatocín, Benalauría, Jubrique, Genalguacil, Benarrabá, Gaucín, Estación de Gaucín y el Santo Ángel, en Málaga.

También ha sido capellán de las Hermanitas de los Pobres, consiliario del Movimiento Hermandades del Trabajo y consiliario del Movimiento de Acción Cristiana (MAC). 

MISAS FUNERALES

La parroquia del Santo Ángel, en Málaga, acogerá el lunes 21 de junio, a las 20.00 horas, una Misa por el sacerdote Manuel Lozano. Por otro lado, sus hermanos en el sacerdocio, celebrarán la Eucaristía por su eterno descanso el jueves 24, Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, a las 13.00 horas, al finalizar el Consejo de Presbiterio, en la Capilla del Seminario Diocesano, presidida por el Obispo de Málaga D. Jesús Catalá.

EN VÍDEO

El pasado domingo 9 de mayo, con motivo del Día de la Misión Diocesana, enviaba este vídeo a la Iglesia malacitana para explicar la labor de una misión en la que ha compartido su vida durante más de 26 años. 

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Y agradecía la colaboración de todos los malagueños.

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El Arzobispo de Ciudad Bolívar, Mons. Ulises Antonio Gutiérrez, junto al clero arquidiocesano, los seminaristas, las comunidades de vida consagrada y el Pueblo de Dios se han unido «al más profundo sentimiento de esperanza y comunión por el sensible fallecimiento del querido padre Manuel Lozano».

LA MISIÓN DIOCESANA

La diócesis de Málaga lleva más de 40 años comprometida con la archidiócesis de Ciudad Bolívar, Venezuela, para sostener la Misión Diocesana de Caicara del Orinoco. Desde 1986 los misioneros malagueños han realizado una encomiable labor de evangelización y promoción humana y, para ello, han contado siempre con el apoyo de su diócesis. Son muchos los proyectos que han sacado adelante, como la Escuela Madre del Amor Doloroso, en cuyo sostenimiento colabora la una cofradía de Semana Santa de Málaga, o “Camino de sueños”, una escuela que atiende a niños con necesidades especiales (síndrome de Down, autistas…).

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Funeral por el sacerdote malagueño Manuel Lozano, misionero diocesano en Caicara del Orinoco

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La parroquia del Santo Ángel y el Seminario acogerán, el lunes 21 y el jueves 24, las misas ofrecidas por el eterno descanso del sacerdote diocesano Manuel Lozano Pino (1959-2021).

«Con tristeza pero con esperanza, pedimos que el Señor lo tenga junto a Él, y que a su vez interceda por nosotros. D.E.P.», comunicaba el Obispado de Málaga tras recibir la noticia.

Manuel Lozano falleció el día en que se celebraba la Jornada de Oración por la Santificación de los Sacerdotes y la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. Nació en Málaga el 1 de noviembre de 1959 y recibió la ordenación sacerdotal el 22 de septiembre de 1984, en su parroquia del Santo Ángel, en Málaga. Sus restos mortales descansarán en su parroquia de Caicara del Orinoco.

En sus años de sacerdocio ha servido en las parroquias de Atajate, Benadalid, Algatocín, Benalauría, Jubrique, Genalguacil, Benarrabá, Gaucín, Estación de Gaucín y el Santo Ángel, en Málaga.

También ha sido capellán de las Hermanitas de los Pobres, consiliario del Movimiento Hermandades del Trabajo y consiliario del Movimiento de Acción Cristiana (MAC). 

MISAS FUNERALES

La parroquia del Santo Ángel, en Málaga, acogerá el lunes 21 de junio, a las 20.00 horas, una Misa por el sacerdote Manuel Lozano. Por otro lado, sus hermanos en el sacerdocio, celebrarán la Eucaristía por su eterno descanso el jueves 24, Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, a las 13.00 horas, al finalizar el Consejo de Presbiterio, en la Capilla del Seminario Diocesano, presidida por el Obispo de Málaga D. Jesús Catalá.

EN VÍDEO

El pasado domingo 9 de mayo, con motivo del Día de la Misión Diocesana, enviaba este vídeo a la Iglesia malacitana para explicar la labor de una misión en la que ha compartido su vida durante más de 26 años. 

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Y agradecía la colaboración de todos los malagueños.

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El Arzobispo de Ciudad Bolívar, Mons. Ulises Antonio Gutiérrez, junto al clero arquidiocesano, los seminaristas, las comunidades de vida consagrada y el Pueblo de Dios se han unido «al más profundo sentimiento de esperanza y comunión por el sensible fallecimiento del querido padre Manuel Lozano».

LA MISIÓN DIOCESANA

La diócesis de Málaga lleva más de 40 años comprometida con la archidiócesis de Ciudad Bolívar, Venezuela, para sostener la Misión Diocesana de Caicara del Orinoco. Desde 1986 los misioneros malagueños han realizado una encomiable labor de evangelización y promoción humana y, para ello, han contado siempre con el apoyo de su diócesis. Son muchos los proyectos que han sacado adelante, como la Escuela Madre del Amor Doloroso, en cuyo sostenimiento colabora la una cofradía de Semana Santa de Málaga, o “Camino de sueños”, una escuela que atiende a niños con necesidades especiales (síndrome de Down, autistas…).

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15 horas, premio Signis en el Festival de Málaga

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La Organización Católica para los Medios de Comunicación SIGNIS ha decidido otorgar el Premio Signis en la 24 edición del Festival de Málaga Cine en Español, a la película «15 horas” de Judith Colell.

El premio SIGNIS se entrega en el Museo Picasso el viernes 11 de junio a las 19.30 horas.

A través de su jurado, integrado por Jesús de la Llave, Lourdes Porras, Teresa Ekobo y Rafael Pérez Pallarés, SIGNIS ha decidido otorgar su ya tradicional premio a la película «15 horas» de Judith Colell, en la 24 edición del Festival de Málaga Cine en Español.

El Jurado quiere destacar la calidad artística y técnica de este drama lleno de suspense que consigue atrapar al espectador en la tela de araña en la que se encuentra una mujer víctima de violencia machista. El periplo vital de la protagonista en esas 15 horas se convierte en verdadera angustia y dolor, consiguiendo una gran empatía. La necesidad de historias que ayuden a visibilizar y liberarnos de esta lacra social, justifican la entrega de este Premio.

Otro de los aciertos de la cinta de Colell es posicionar al personaje violento en una clase social de prestigio evidenciando que esta lacra, que muestra lo peor de la humanidad, no tiene límites. Esta coproducción hispano-dominicana es sobre todo una cinta alentadora gracias a personajes que son capaces de mostrar su solidaridad a la protagonista acompañándola en su camino hacia una vida llena de esperanza y evidenciando que el verdadero poder es el de la fraternidad, la caridad, el amor.

En declaraciones a diocesismalaga.es, Jesús de la Llave, presidente del jurado SIGNIS, afirma que «no es fácil decidirse, porque son muchas las películas que encajan en el perfil que buscamos, y que no es otro que transmitir valores humanos o, si puede ser, cristianos. Uno de esos valores recurrentes en el cine español en esta edición es la soledad. Se habla mucho de ella. Quizás tenga que ver la pandemia que estamos viviendo. Y, en particular, muchas tratan la soledad de la mujer. Aparte, siempre se encuentran valiosas películas sobre justicia social, migración, solidaridad, amistad…».

15 HORAS

La película de Judith Colell está protagonizada por Sterlyn Ramirez, Marc Clotet y Chabela Estrella de Bisonó, entre otros. La nueva película de la autora de Elisa K o 53 días de invierno, cuenta la historia de Aura, a quien la música unió a Manuel. Ella, solista en la sección de primeros violine, y él, director de orquesta de moda, son el matrimonio más envidiado del país. Artistas, famosos y ricos, su relación esconde un secreto inconfesable. Él la maltrata, algo que ella ha ocultado durante demasiado tiempo. Un día, harta de su infierno incomunicado, Aura decide dar el paso y pedir ayuda, entonces sucede lo que siempre había sospechado pero nunca se atrevió a confirmar.

SIGNIS

El premio SIGNIS viene concediéndose en el Festival de Málaga Cine en Español desde 2009. SIGNIS nació en 1928 de la fusión de la Organización Católica Internacional del Cine (OCIC) y la Asociación Católica Internacional para la Radio y la Televisión (UNDA). Casi desde sus inicios ésta asociación ha sido invitada a constituir Jurados en los principales Festivales de Cine como Cannes, Berlín, Venecia, Montecarlo, San Sebastián… La misión de estos Jurados es otorgar un premio a aquella película de la Sección Oficial del Festival que reúna en sí criterios de calidad artística, humana, trascendente y cristiana. SIGNIS es una Asociación reconocida por la Santa Sede como organización internacional católica.

En los últimos años, en el Festival de Málaga, SIGNIS ha premiado películas como «Los días que vendrán», «El inconveniente», «Ida» o «Verano 1993». Signis también organiza jurados ecuménicos e interreligiosos en más de 30 festivales de todo el mundo, incluyendo Cannes, Berlín, Venecia y San Sebastián.

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