Este miércoles 22 ha tenido lugar en la parroquia de Nuestra Señora del Socorro de Benalup, el primer encuentro de sacerdotes de este curso.La parroquia de Benalup acoge el primer encuentro de sacerdotes
Este miércoles 22 ha tenido lugar en la parroquia de Nuestra Señora del Socorro de Benalup, el primer encuentro de sacerdotes de este curso.Los jóvenes y adolescentes caminan con Jesús por las calles de Baeza
La cruz peregrina de los jóvenes y el icono d Nª Sª Salus Populi Romani, símbolos de las Jornadas Mundiales dela Juventud, han visitado nuestra Diócesis como preparación a la JMJ próxima que se celebrará en Lisboa en 2.023. A lo largo de la jornada del martes 21, en diferentes localidades de la geografía diocesana, han sido acogidos calurosamente por las comunidades respectivas y se han desarrollado diferentes actos de culto y actividades de formación.
En torno a las 20 horas la Cruz que entregara S. Juan Pablo II a los jóvenes y el icono de la Virgen llegaba a la renacentista Baeza. En la puerta de la Natividad de la Catedral fueron recibidos por el Pastor de la Diócesis, Don Amadeo Rodríguez Magro, sacerdotes diocesanos y un numeroso grupo de fieles, entre los que cabe destacar adolescentes y jóvenes, destinatarios especiales de este encuentro. Con este motivo el Secretariado de Infancia y Adolescencia había preparado un itinerario catequético, “Caminado con Jesús”, dirigido de manera especial a chicos a partir de primero de la ESO y la Delegación Episcopal de Juventud, coordinadora de todo el evento, una vigilia de oración.
Tras la información y difusión de las actividades a través de los diferentes medios de comunicación, se ofreció un formulario de inscripción mediante el que se han inscrito los participantes.
Los objetivos propuestos han sido: favorecer la convivencia entre los adolescentes de la Diócesis, conocer qué es la JMJ, propiciar un encuentro con Jesús, sentir que la Iglesia es joven y ser peregrinos en el itinerario “Camina con Jesús” para ser testigos vivos del Evangelio.
La jornada vespertina en Baeza se iniciaba con las palabras de bienvenida del Obispo invitándoles a acoger con gran amor la cruz y el icono de María. Asimismo, les exhortó a tener un verdadero encuentro con Cristo, un diálogo con Él y les propuso que estas palabras con Jesús se las enviaran mediante las redes a un amigo que se considerara que tuviera más dificultad para encontrarse con el Señor y que este fuera punto de partida para un diálogo fecundo y para compartir la fe y las ilusiones. Por su parte, el director del Secretariado de Infancia y Adolescencia, Fº Javier Valsera, saludó a los chicos y les animó a vivir como alegres peregrinos con ilusión y paciencia todas las etapas de encuentro con Jesús. Así pues, adolescentes, jóvenes y adultos, que también se unieron a la peregrinación, iniciaron el recorrido que comenzaba al pie de la escalinata y rodeando la catedral, continuaba por el claustro y en el interior del templo. Los participantes aportaron como signo fraterno con los necesitados un kilo de alimentos no perecederos, que fueron recogidos por el equipo de Cáritas Interparroquial de Baeza. A lo largo de las doce etapas se ofrecía, a través de diferentes dinámicas interactivas, un acercamiento a la JMJ, a conocer su origen e historia, sus símbolos y una aproximación a la JMJ Lisboa 23 explicándoles el lema y el logo. Tras la veneración y la foto ante la cruz, concluía el camino con una oración ante el Santísimo, a partir del texto evangélico de la Visitación de la Virgen a santa Isabel Lc, 1,39-56 y el envío de la foto ante la cruz por las redes. También, los participantes recibieron un recuerdo, una cruz con el mensaje: “Sé su testigo, camina amando”.
Toda esta actividad ha sido animada por un gran equipo que, coordinado desde el Secretariado de Infancia y Adolescencia, ha estado integrado por parroquianos de Baeza, miembros de las cofradías, Equipos de Nuestra Señora, jóvenes Kairós y personal del propio Secretariado.
Agradecidos al Señor por tanto amor derramado desde la bendita cruz, le pedimos que con la fuerza de su Espíritu y acompañados por María, vayamos por los caminos de la vida reflejando su amor, sirviendo y ayudando, siendo un poco cirineos de las cruces de los demás.
Pedro Criado
Secretariado de Infancia y Adolescencia
Sínodo de los Obispos 2021-2023
Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión
La Iglesia de Dios es convocada en Sínodo. Con esta convocatoria, el Papa Francisco invita a toda la Iglesia a interrogarse sobre la sinodalidad: un tema decisivo para la vida y la misión de la Iglesia.
Un camino de dos años (2021-2023) de reflexión y de compartir por parte de toda la Iglesia. que se abrirá solemnemente los días 9 y 10 de octubre en Roma y el 17 de octubre en las Iglesias particulares, para concluir con la asamblea de los obispos del mundo en el Vaticano en 2023.
Materiales
Documento preparatorio del Sínodo
Este documento pretende ser sobre todo una herramienta para animar la primera fase de escucha y consulta del Pueblo de Dios en las Iglesias particulares, que comenzará en octubre de 2021 y terminará en abril de 2022: «Una especie de obra o experiencia piloto».
La Secretaría General del Sínodo ofrece el texto en español en diferentes formatos:
Vademécum
Se concibe como «un manual» que ofrece «apoyo práctico» a los referentes diocesanos para preparar y reunir al Pueblo de Dios. Incluye fuentes litúrgicas y bíblicas y oraciones online, así como ejemplos de ejercicios sinodales recientes y un glosario de términos del proceso sinodal. «No es un libro de reglas», se especifica, sino «una guía para apoyar los esfuerzos de cada Iglesia local», teniendo en cuenta culturas y contextos, recursos y limitaciones.
«Hasta que no te encuentras con la persona migrante, no cambia tu mirada»

Pilar Gallardo Quero es la nueva delegada de Migraciones de la Diócesis de Málaga. Es abogada, especialistra en extranjería, además de feligresa de la parroquia de Nuestra Señora de la Victoria, asociada laica de la Sagrada Familia de Burdeos, casada y madre de tres hijos entre 8 y 13 años. La integración también ha llamado a su puerta, y desde febrero, la suya es familia de acogida de dos niñas. En estos momentos está estudiando Bachiller en Teología en el Centro Superior «San Pablo».
¿Cómo fue tu llegada al mundo de la migración?
Yo empecé en la mesa de movilidad por medio de Cáritas, donde participo colaborando en el equipo jurídico, y de ahí ya me enganché a la delegación diocesana de migraciones. También me vino a través de un cura, Paco González, a quien conocía de Pastoral Universitaria, que fue quien me abrió a este mundo por medio de la asociación de paraguayos, cuando estaba terminando la carrera. Aunque siempre he sentido una especial llamada a este mundo y he sido voluntaria de muchas cosas en este ámbito. Ahora me confían el ser delegada, algo que asumo con respeto y responsabilidad. La tranquilidad es que no estoy sola, somos un equipo, y esperamos crecer pronto. Ramón Muñoz es para mí un ejemplo, y confío en que siga con nosotros.
¿Cuál es la principal tarea que desarrolla la Delegación Diocesana de Migraciones?
Entre nuestras prioridades están las parroquias. Queremos trabajar con ellas, conocer qué se está haciendo con los migrantes, fomentar el trabajo en red hacia dentro y también hacia fuera con asociaciones civiles, conocernos, saber que es la misma Iglesia la que trabaja en todos los lugares. También estamos ofreciendo acciones de sensibilización en los colegios e institutos, públicos y concertados, y se están presentando proyectos con migrantes a nivel de comunidades de religiosos y religiosas. Sobre todo nos movemos en cuestiones de sensibilización y formación en arciprestazgos, a acompañantes…
Dentro de la propia Iglesia siguen existiendo prejuicios que se levantan como muros entre los migrantes y nosotros.
Es una de nuestras prioridades desde hace mucho tiempo. Se trabaja, y se van consiguiendo cosas, pero es una lucha continua. Se nos ha olvidado la imagen que teníamos de la migración, y adoptamos enseguida el discurso del odio que nos cuenta cualquiera. Hasta que no te encuentras con la persona migrante, no cambia tu perspectiva. Entonces ya no hay prejuicios.
Como estudiante de Teología, ¿qué aplicación tiene eso en tu vida?
Tiene toda. Mi vocación por el tema de lo social, el exceso de trabajo y mi deseo de estudiar me llevaron a querer hacer un parón en mi profesión. La Teología me enganchó desde el principio, así que tuve que optar y ahora estoy centrada en mis estudios y mi familia. Muchos me preguntan cómo puedo hacer estas cosas, pero yo les digo que es que va todo junto. Mientras estoy estudiando, estoy cocinando, amando, rezando… está muy vinculado, es como circular. Conforme estás viviendo intensamente tu relación con tus niños te viene a la mente lo que has dado en clase, y ya en lugar del cuento, les digo lo que he hecho en clase. Que yo estudie a ellos les hace mucha ilusión, me ven estudiando por las noches, hablamos con ellos de teología y ven cosas muy complejas con gran naturalidad. No es que sean capaces de vislumbrar un misterio como la Trinidad, pero sí te ayudan a ver las implicaciones vitales que este tiene gracias a ellos y cómo viven las relaciones. Y mi marido, que es un ejemplo de amor y apoyo incondicional. Él fue el primero en animarme.
¿Qué tal lleváis ser familia de acogida?
Es una experiencia muy bonita. Era otra de las cosas que llevábamos tiempo planteándonos, pero hasta ahora no había llegado el momento ya con los niños más mayores para poder hacerlos partícipes también.
Te encuentras sobre la mesa temas como la reforma del Reglamento de Extranjería, las devoluciones sumarias…
La crisis ha agudizado los problemas que plantea la actual ley de extranjería, porque no se adapta la letra a la realidad. Si antes estaban excluídos, ahora mucho más. No puede haber integración real si no hay expectativas de que puedan normalizar su vida. Uno de los temas en que más se insiste es la imposibilidad de los menores ex-tutelados que se encuentran con 18 años y la misma exigencia que a cualquier ciudadano no europeo para obtener el permiso de residencia: ingresos de 2.000 euros, y sin permiso de trabajo para ganarlos, ni siquiera posibilidad de hacer algunas prácticas formativas que les dotan de una titulación completa. Estamos invirtiendo en esos menores y luego no les damos la oportunidad de que puedan aportar a la sociedad. Estamos angustiados con el «efecto-llamada» pero no trabajamos en el «efecto-salida», el porqué salen de sus países. Hay mucho miedo en determinadas instancias respecto a esto. Y luego está la Ley que nos saltamos, y que la gente debe saber. Porque no podemos devolver a un menor o a un adulto vulnerable sin atender a todos los derechos que la ley les reconoce. Hay un procedimiento administrativo para hacer devoluciones y expulsiones que está justificado y que asegura la seguridad de la persona, que regresa a un entorno adecuado.
Estatua sepulcral de Luis de Torres I, arzobispo de Salerno

En 1553 fallecía en Roma el malagueño Luis de Torres I, arzobispo de Salerno, Secretario de Su Santidad y hombre de confianza de cuatro papas: León X, Clemente VII, Paulo III y Julio III.
Su privilegiada ascendencia en la Curia Vaticana se perpetuó a través de su sobrino Luis de Torres II, consagrado en 1574 como Arzobispo de Monreale. Junto a su hermano Alonso de Torres, deán de la Catedral de Málaga, este último personaje configura un binomio de singular importancia para la basílica malagueña, por cuanto trazan un simbólico puente desde ella a las más altas instancias eclesiásticas en tierras italianas.
Por deseo expreso de su tío fallecido, los hermanos Torres trasladaron sus restos a “Málaga, su patria”, depositándolos interinamente en la capilla de Santa María de los Ángeles de la Catedral vieja. En 1574 la familia obtuvo del Cabildo la concesión de una capilla en la Catedral nueva, la primera de la girola por el lado de la Epístola, conocida como de San Francisco. En su intención de ennoblecerla de inmediato, Luis de Torres II adquiría en Roma a Guglielmo della Porta una hermosisíma estatua de bronce representando a un obispo mitrado reclinado sobre el lecho mortuorio, originalmente alzada sobre un basamento, que el escultor había realizado años atrás para el monumento funerario del salmantino Francisco de Solís, obispo de Bagnoregio. A pesar de haberlo terminado por completo, los albaceas de Solís no cumplieron su voluntad con respecto a este asunto y el conjunto quedó a disposición del mejor postor en el taller del artista. En 1549, Paulo III se hizo con el basamento para su propio sepulcro en la Basílica de San Pedro. La desahuciada estatua tuvo que esperar hasta 1575 para encontrar su lugar en un destino tan lejano como la Catedral de Málaga, donde pasó a representar a Luis de Torres I por disposición de sus sobrinos.
A diferencia de la inmensa mayoría de las estatuas funerarias medievales y renacentistas, la identidad del individuo no está aquí ligada a la reproducción fidedigna de su fisonomía, sino a la heráldica y las inscripciones que lo identifican y pregonan la fama del difunto al proclamar sus méritos y cualidades personales. De ahí que no importe que la estatua refleje el aspecto físico real de Luis de Torres I, sino la intención de sus familiares a la hora de utilizarla como representación del espíritu de su tío, “reencarnándolo” en un hombre joven, cuya notable belleza refleja un estado de beatitud y perfección atemporales. La soberbia ejecución técnica, preciosismo en los acabados y delicadeza expresivo-gestual convierten esta obra en uno de los más importantes testimonios de la escultura italiana en España.
Juan A. Sánchez López
Ellos conjugan el verbo ACOGER

«Hemos pasado de ser célibes solterones a abuelos perplejos», afirman estos dos religiosos de Málaga que acogen en su casa a un joven de Sierra Leona, siguiendo la invitación del Papa de afrontar la integración desde cuatro actitudes: acoger, proteger, promover e integrar. Ellos se han animado a conjugar esos verbos en primera persona del plural.
Desde hace más de un año, Josemari y Paco, Hermanitos de Jesús, acogen en su casa a Scofie, un joven de Sierra Leona que llegó a Málaga tras abandonar su hogar buscando las oportunidades que allí se le negaban. Tras pasar 9 meses en el desierto y ser rescatado en el mar, Scofie pasó a ser un mena para la sociedad española. «Sierra Leona quedó destrozada por el ébola en 2016. Mi única opción era, como hijo mayor, salir a buscarme un futuro. Fue un trayecto muy largo, pasé mucho miedo, pero cuando llegué al centro de menores y me pusieron un bolígrafo en las manos, pude empezar a estudiar de verdad». Sin embargo, la ley marca que al cumplir los 18, Scofie, como tantos niños, deje de estar al amparo de estos centros. «Cuando se te acaba esa protección es difícil, te sientes muy nervioso porque no sabes lo que te espera ahí fuera ni si vas a ser capaz de salir adelante», confiesa.
Lo que le esperaba, en su caso, era encontrar una familia, su familia malagueña. Scofie quiere ser informático y para ello empezó a estudiar un grado medio en la Universidad Laboral, que le permitía hospedarse allí salvo los fines de semana o en vacaciones. Entonces, se encontraba en la calle, solo.
Esta realidad llamó a la puerta de la comunidad de Hermanitos de Foucauld de Nuevo San Andrés. El verbo “acoger” estaba pidiendo ser puesto en primera persona.
«Vimos la oportunidad de hacer realidad la invitación del Papa de salir y acoger a quien viene de fuera, unas palabras que nos motivaron muchísimo. Coincidió en un momento en el que la Iglesia hizo más fuerte la llamada a acoger, a no encerrarnos en nuestras instituciones… Y pensamos que en nuestra casa, que somos solo dos, había un espacio disponible para acoger a algún muchacho que pudiera necesitarlo. Nos pusimos en contacto con Málaga Acoge y justo estaban buscando una alternativa para Scofie», explica Josemari. «Era algo provisional, solo para los días en que no podía quedarse donde estudiaba, pero luego vino la pandemia, el centro cerró y cambió todos los planes». Scofie empezó a convivir permanentemente con Josemari y Paco. «Hemos pasado con él el final de sus estudios, la búsqueda de trabajo y el comienzo de su vida laboral. Actualmente, tiene un contrato fijo en hostelería, pero para lo que vale y se ha preparado es como informático», cuenta Josemari. Como explica este religioso, el fundador de su orden, Carlos de Foucauld, insistía en la evangelización de la amistad, del encuentro, de la relación. De hecho, el carisma de esta comunidad les lleva a vivir al modo de Jesús en Nazaret, compartiendo la vida con la gente del barrio. Se consideran unos vecinos más, atentos, eso sí, a la situación de los más necesitados: los mayores solos, los jóvenes sin trabajo… «Cuando me asomo a la ventana de mi casa y veo la plazoleta llena de vida -cuenta Josemari- me gustaría ser capaz de mirar, con los ojos del Evangelio, cómo Jesús mismo se mueve en medio de esa gente, de sus historias, de sus gozos y sus sufrimientos. Queremos mirar eso con los ojos de Jesús, llevarlo a nuestro oratorio y poder dejar que el corazón se nos haga un poco al estilo de Jesús».
Esa actitud, sin duda, exige abrir los ojos. «Nuestra primera inquietud con Scofie era no tanto la acogida, sino el poder estar medianamente presentes, ponernos a su vera, detectar con un poco de ternura su estado, si el muchacho está mal, si está triste». Estos “abuelos por sorpresa” (ellos con más de 60 años, el chico con 19) asistían perplejos a una convivencia hasta entonces desconocida: «Al no tener hijos, desconocíamos las costumbres y estilos de vida de los jóvenes, pero salir de nuestros círculos de confort ha sido una maravilla. La vida religiosa, como toda vida, tiende a hacerse rutinaria, cada uno se instala en su pequeña parcela y vive todo desde allí, sobre todo cuando somos una comunidad tan pequeña y que lleva tanto tiempo junta. Cuando ahí irrumpe alguien, que es otro, que te confronta y te exige abrir los ojos y los oídos para entender, que te pide empatía, es siempre un revulsivo. Para nosotros ha sido una experiencia muy gozosa. Hay un afecto fortísimo, y cuando se vaya nos va a costar», reconoce.
Scofie corresponde a ese afecto: «Me siento muy querido. Josemari y Paco siempre me han ayudado y motivado. En los momentos en que siento que no puedo seguir adelante, me dicen: «Oye, ¿qué te pasa?» y me apoyan en todo. Son como mis padres. Me siguen ayudando a día de hoy. Cuando venimos aquí, buscamos un hogar, y echamos mucho de menos a la familia, algo que es muy duro y que no se puede entender si no lo has vivido. Ahora soy feliz».
Josemari y Paco viven en medio del mundo y se encuentran a menudo con los prejuicios de una sociedad que ve a los migrantes como amenaza. «Lo de los menas es que me tiene “matao» -confiesa Josemari-. Yo soy fraile, pero muy peleón. En el trabajo discuto mucho con los compañeros y me pone negro escuchar las tonterías que se dicen de que les dan 2.000 euros cuando llegan y esas cosas. Y yo les pregunto: «¿Pero se los dan en mano o en una cuenta corriente? ¿Dónde hay que ir? Porque conozco unos cuantos y así los puedo mandar…» Son tantas idioteces las que se están contando… Criminalizar a chavales que han hecho ese proyecto migratorio, abandonando sus casas, cruzando kilómetros y kilómetros de desierto, me parece profundamente injusto. Y cuando te dicen «vale, pues ¡acógelos tú!», yo les respondo: «no, si yo ya lo he hecho. Es verdad que solo con uno… ¿Te animas a acoger tú a otro? Porque a lo mejor cambias de opinión”. Porque a menudo pienso que si yo estuviera en su lugar o tuviera un hijo en esa situación, daría gracias a Dios si pudiera encontrar a alguien que me echara una mano. Cuando salgo de trabajar, paso por las inmediaciones del albergue, y me encuentro a gente que está pasando el día por ahí en la calle o aparcando coches, y si tienes suerte de ir entrando en relación, se te abre la perspectiva a un encuentro de corazón a corazón que es una maravilla».
Scofie también responde a las etiquetas que les cuelga la sociedad: «Quiero decir a todos aquellos que piensan que los menas somos delincuentes, gente rara, que somos personas normales y corrientes, como cualquier otra. No es por gusto por lo que hemos dejado nuestras casas, nuestros familiares, los barrios en que crecimos; es por obligación. Desde que llegué he trabajado duro para poder ser lo que quería, he contado con la ayuda de personas maravillosas y espero conseguirlo».
¿Es posible que otras personas se animen a conjugar el verbo acoger? «No sé cómo sería una acogida así en una familia con hijos de edad próxima a ellos. Supongo que sería una situación más normalizadora y educadora, seguramente, de lo que es nuestro caso. Sería algo excelente. Si alguien se anima, le aconsejo encuadrarla en el trabajo de una institución de confianza, como Cáritas o Málaga Acoge. Creo que no es algo que pueda hacerse por iniciativa particular. Es necesario hacerlo desde un acompañamiento».
Película de contenido católico: “CLARET” – Estreno el viernes 24 de septiembre de 2021

CLARET
En 1930, el escritor e intelectual Azorín descubrió un engaño que se había propagado a lo largo de casi 60 años, la vida y las obras del arzobispo español Antonio María Claret, fundador de los Misioneros Claretianos, habían sido adulteradas. Esta historia descubre al que fue el verdadero Claret.
El Padre Claret es compatrono de nuestra diócesis.
Se proyectará en:
CINE YELMO LAS ARENAS LAS PALMAS
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
ESTRENO 24 DE SEPTIEMBRE DE 2021
Horario cine Yelmo Las Arenas. Película Claret.
Estreno: viernes 24 de septiembre a las 17.15 h
De sábado a martes: a las 17:00 h
Vea toda la información sobre la película:
– Película Claret
Vea también:
Artículos relacionados:
La entrada Película de contenido católico: “CLARET” – Estreno el viernes 24 de septiembre de 2021 aparece primero en DIÓCESIS DE CANARIAS.
Decreto de la convocatoria para la elección de arciprestes – 22 de septiembre de 2021

DECRETO DE LA CONVOCATORIA PARA LA ELECCIÓN DE NUEVOS ARCIPRESTES
22 de septiembre de 2021
Descargue el decreto en PDF:
ANEXO: PAUTAS PARA LAS ELECCIONES SEGÚN LA NORMATIVA CANÓNICA DE REFERENCIA
En las elecciones se procederá por votación secreta y siguiendo lo establecido en los cc. 119 y 164-179 del Código de Derecho Canónico, con las precisiones siguientes:
Antes de proceder a la elección:
• se verificará que están presentes la mayoría de los que deben ser convocados. De otro modo la elección no sería legítima.
• se designarán dos escrutadores, que suelen ser el más joven y el de más edad de entre los presentes.
Los legítimamente ausentes pueden votar en las elecciones por carta. En este caso, cada elector hará llegar al Presidente de la Mesa su voto en doble sobre antes del comienzo de la elección. El voto por carta únicamente es válido para el primer escrutinio de cada una de las elecciones.
En la elección de dos o tres miembros de un grupo se harán consecutivamente dos o tres elecciones, una para cada uno de los mismos. No es válido elegir a los dos o tres que en la elección efectuada hubieran obtenido el mayor número de votos.
El Presidente cuidará de que se levante acta de la elección realizada.
Votaciones posibles:
Primera votación: se requiere mayoría absoluta = más de la mitad de los presentes.
Segunda votación: se requiere mayoría absoluta = más de la mitad de los presentes.
Tercera votación, si es necesaria: sólo son elegibles los dos que hayan obtenido mayor número de votos en la segunda. Si empatan en la segunda más de dos, son elegibles los dos de más edad de los empatados. Si hay uno que, en la segunda tiene mayoría relativa (insuficiente), y más de uno empatados en el segundo puesto, los elegibles en la tercera son solamente el primero y el de más edad de los empatados en el segundo puesto.
En la tercera votación caben estas posibilidades:
a) se da mayoría absoluta de un votado: sale elegido.
b) hay empate: es elegido el de más edad.
c) se da mayoría relativa (sólo se dará esta tercera eventualidad en caso de que haya en la votación abstenciones, o votos en blanco o votos dados a un no elegible), que es suficiente para resultar elegido (Pont. Comisión para la interpretación de los textos legislativos, 28 de junio de 1990).
Artículos relacionados:
La entrada Decreto de la convocatoria para la elección de arciprestes – 22 de septiembre de 2021 aparece primero en DIÓCESIS DE CANARIAS.
Sí es verdad. No es verdad.

Nuevo libro de Pablo Domínguez Prieto ya disponible en la Librería Diocesana
Pablo Domínguez Prieto, autor de “Hasta la cumbre”, dirigió en enero de 2008 estos Ejercicios espirituales, inéditos hasta ahora, a presbíteros y diáconos transitorios y permanentes de la diócesis de Armenia (Colombia). Sus ocho meditaciones animan al cuidado y perfeccionamiento de la vida interior y la recta formación de la conciencia, y pueden ayudar a laicos, sacerdotes y consagrados a discernir y promover la Verdad para hacer crecer a todos en el amor a Cristo.
La entrada Sí es verdad. No es verdad. apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis
Bienquerencias que salvan vidas
No podemos ni imaginar el bien que podemos hacer a una persona simplemente con un gesto afable, comprensivo, que no dicta normas, no impone y escucha. Hace varias décadas tuve la fortuna de conocer al doctor Terrasa, un gran ginecólogo, entrañable amigo fallecido en 2013, que había traído al mundo miles de niños y niñas. Humanista, creyente, además de gran profesional, dejó una profunda huella en quienes le trataron en su consulta de Palma de Mallorca y en la labor que realizó en Nigeria.
Este hombre sensible al que conocí cuando ya había publicado Memorias desde el seno materno, al que poco después siguió La muerte plenitud de la vida me narró uno de los episodios vividos de los tantos que marcaron su trayectoria. Una de sus pacientes, inglesa, que se hallaba en estado de gestación esperando un hijo fruto de un amor no correspondido, se acercó a su consulta para expresarle su deseo de impedir que viese la luz del día. Y este médico en un momento de la conversación, fue consciente de la limitación que le imponía su desconocimiento de la lengua inglesa, para poder expresarle a aquella mujer, que se debatía entre la angustia y el temor, cuánto era el amor que le infundía su presencia. De ahí que transportado por un impulso interior abandonase el sillón y la besase respetuosamente en la mejilla. Al cabo de quince días la mujer compareció de nuevo en su consulta para hacerle saber que había tomado la determinación de dejar nacer a su hijo. Cuando el médico preguntó, con gran delicadeza, a qué se debía esta decisión, la mujer respondió de inmediato que al afecto que había recibido de él. Creo que esto lo dice todo.
En estos tiempos que corren alguien malintencionado podría extraer conclusiones precipitadas y juicios malsanos de este breve relato. Pero no hay que buscar nada porque la realidad, clara y llana, es sencilla y empírica: si en medio de la oscuridad, cuando hemos de tomar decisiones de alta gravedad, alguien nos acoge y simplemente con la mirada, con un gesto amable, muestra su comprensión, la luz se abre paso en nuestro interior. Sopesar qué se ha de hacer con la vida que viene en camino no es tomarse una cerveza en la primera esquina. Terrasa, que se había formado en Alemania y que pasó cinco años en África junto a su esposa dirigiendo un hospital de misión ya había mostrado como una especie de sexto sentido para entender el mundo femenino. Su fe como creyente y practicante junto a su experiencia médica dieron la respuesta cabal a esta mujer que se debatía entre dejar vivir a su hijo o abocarlo a la muerte.
Todo esto lo traigo a colación por la propuesta de ley que en España quiere llevarse adelante para penalizar a los provida, a quienes se plantan ante clínicas abortivas, «hostigando» y «coartando la libertad», dice tal proyecto, de mujeres y profesionales que acuden o trabajan en ellas. Seamos serios. Conozco a algunos y les he visto actuar en distintas capitales españolas, y lo único que pretenden es ayudar a tomar conciencia de lo que las madres van a hacer. Que se tomen un pequeño respiro antes de dar paso a lo irremediable no es hostigamiento; ofrecer salidas, soluciones para una vida, no es coartar libertades. Todo este tema es grave y complejo; ya lo sabemos. Pero salvar una vida no tiene precio. Y en el no nacido ya está presente. «La muerte, como ha dicho el papa Francisco, no es un problema religioso, ojo: es un problema humano, prerreligioso, es un problema de ética humana». El doctor Terrasa era un provida nato. No ejerció presión alguna. Simplemente amó. Y ese gesto de ternura se aprecia también en los incluidos en esta propuesta de ley mencionada.
En suma. Si cada uno de nosotros pensase que lo que hacemos, lo que soñamos, lo que hemos logrado, lo que reímos y lloramos, las personas a las que hemos conocido, las vidas que se han traído a este mundo no hubieran sido si nuestras madres hubiesen decidido privarnos de este don, a lo mejor otra cosa sería… De modo que sumemos y nunca restemos en lo que concierne al no nacido.
Isabel Orellana Vilches




















