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La Pastoral Juvenil organiza una serie de actos con motivo de la llegada de la cruz de la JMJ a Sevilla el sábado 23

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La Pastoral Juvenil organiza una serie de actos con motivo de la llegada de la cruz de la JMJ a Sevilla el sábado 23

Los íconos de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) llegarán a Sevilla el sábado 23 de octubre, procedentes de Canarias, para continuar su itinerario a Córdoba y Granada.

La Delegación diocesana de Pastoral Juvenil ha organizado una serie de actos durante la permanencia de la cruz de la JMJ en la Archidiócesis hispalense.

A las once de la mañana tendrá lugar la ceremonia de bienvenida y el rezo del Santo Rosario en el convento de las Hermanas de la Cruz. Seguidamente, a la una de tarde de la tarde, se celebrará la Adoración de la Cruz, en la capilla de los Luises (C/Trajano).

Actividades vespertinas

A las seis y media de la tarde, los jóvenes trasladarán la cruz a la Basílica de María Auxiliadora donde será la celebración eucarística.  Posteriormente, a las siete y media de la tarde, el rezo del Viacrucis.

La intensa jornada a la que están convocados todos los jóvenes de los distintos movimientos y realidades de la Archidiócesis, finalizará con una Vigilia en la Iglesia del Sagrado Corazón a las diez de la noche.

Sobre los íconos

La Jornada Mundial de la Juventud tiene dos símbolos que la acompañan y representan: la Cruz y el icono de Nuestra Señora Salus Populi Romani. Estos símbolos peregrinan meses antes por las diócesis del país que organiza este gran evento para acompañar a los jóvenes en su camino de preparación hacia JMJ.

En esta ocasión la organización ha querido ampliar su recorrido por las diócesis españolas para animar especialmente a los jóvenes a prepararse y a participar en los actos de la JMJ de Lisboa 2023, del 1 al 6 de agosto.

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Homilía en la Misa de apertura del Sínodo de los Obispos Fase diocesana

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Lecturas bíblicas: Is 53,10-11; Sal 32,4-5.18-20.22 (R/. «Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros…»); Hb 4,14-16; Aleluya: Mc 10,45 («El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida por muchos»); Mc 10,35-45.

Queridos hermanos y hermanas:

Con esta misa estacional del domingo XXIX del T. O. del año abrimos en todas las diócesis del mundo la que, por voluntad del Santo Padre Francisco, se puede considerar la primera fase de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, cuyo tema es «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión». Nos detenemos brevemente en esta propuesta temática, en la cual se condensa la realidad misma de la Iglesia.

Comunión porque formamos un solo cuerpo en Cristo, cuya expresión sacramental nos dejó el Señor en la Eucaristía, sacramento que realiza y consuma la unidad de la Iglesia, fuente y cima de la vida cristiana según afirmación del Concilio, porque el anuncio y los sacramentos se ordenan a la Eucaristía[1]. Somos integrados en la comunión eclesial, a la cual tiende el anuncio de Cristo, y esta integración acontece para el que cree por la fe, el bautismo y la confirmación[2]. La participación sigue a la integración en la comunión eclesial, porque todos los bautizados en Cristo forman en él un solo cuerpo, del cual el mismo Cristo es la cabeza, conformándose por esta unión mística y sacramental el Christus totus, el Cristo total, según expresión de san Agustín, en el cual nos insertamos en la comunión de los santos. La Iglesia peregrinante, como asimismo dice el Vaticano II, «es por su misma naturaleza misionera, puesto que tiene su origen en la misión del Hijo y la misión del Espíritu Santo según el plan de Dios Padre»[3]. Por nuestra participación en la vida eclesial la acción del Espíritu Santo nos habilita para la misión como cometido de la Iglesia, que existe y vive para la misión, para anunciar a Cristo y llevar la vida divina al mundo.

Por nuestra participación en la vida eclesial la acción del Espíritu Santo nos habilita para la misión como cometido de la Iglesia, que existe y vive para la misión, para anunciar a Cristo y llevar la vida divina al mundo.

Todos somos corresponsables en la misión, no de la misma forma, pero sí como receptores un mismo mandato: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado» (Mc 16,15-16; cf. Mt 28,19-20). En el mandato de Cristo se funda la necesidad de la fe y el bautismo para la salvación como misión de la Iglesia, mas no sólo en virtud del mandato que los obispos, con el sucesor de Pedro han recibido de los Apóstoles, sino «también en virtud de la vida que Cristo infunde a sus miembros, «de quien todo el cuerpo… crece y se fortalece en la caridad (Ef 4,16)»[4]. El Plan pastoral en vigor para cuatro años fue aprobado como impulso a esta concepción de la misión como cometido de todos los miembros de la Iglesia diocesana.

La asamblea sinodal será de obispos y se celebrará en octubre de 2023, pero para que los obispos que se reúnen con el sucesor de Pedro lleven consigo a la muchedumbre de su Iglesia, el Papa Francisco ha querido que a la próxima asamblea sinodal tenga un largo recorrido en tres fases: una primera fase diocesana que comenzamos hoy, domingo XXIX del tiempo ordinario, que coincide con la memoria de san Ignacio de Antioquía. Este padre apostólico y mártir de cartas encendidas por el deseo del martirio, después de haber dicho «que nadie, sin contar con el obispo, haga nada de cuanto atañe a la Iglesia»[5], añade: «Donde aparece el obispo, allí esté la muchedumbre [de su Iglesia], al modo como donde estuviere Jesucristo, allí está la Iglesia universal»[6]. De forma que el gran padre apostólico del siglo II sostiene que «sólo ha de tenerse por válida aquella Eucaristía que se celebre por el obispo o por quien de él tenga autorización»[7], razón por la cual sólo se nombra en la misa con carácter obligatorio al Obispo diocesano juntamente con el Papa. Queda de este modo afirmada la condición de ministro de la unidad de la Iglesia aquel que es la fuente visible de la unidad sacramental de la Iglesia.

Por esto mismo en esta fase diocesana, se trata de llevar a cabo una consulta que ayude a desarrollar lo mejor posible el carácter sinodal de la Iglesia, y de hacerlo siguiendo el método que exige la sinodalidad; es decir, “caminando unidos”, para afrontar los tres elementos determinantes de la misma: comunión, participación y misión

Por esto mismo en esta fase diocesana, se trata de llevar a cabo una consulta que ayude a desarrollar lo mejor posible el carácter sinodal de la Iglesia, y de hacerlo siguiendo el método que exige la sinodalidad; es decir, “caminando unidos”, para afrontar los tres elementos determinantes de la misma: comunión, participación y misión como un todo que ponemos en marcha juntos y que juntos lo llevamos a cabo. Lo cual no significa que todos tengamos la misma función en este desarrollo ni tampoco la misma habilitación sacramental ni tampoco por esto mismo la misma autoridad eclesial. Sinodalidad no es asambleísmo y libre opinión. Se trata de «un proceso que implica en sinergia al Pueblo de Dios, al Colegio episcopal y al Obispo de Roma, cada uno según su función»[8].

No me detengo en las tres fases previstas, las dos fases pre-sinodales y la asamblea de los obispos, en octubre de 2023, auxiliados por expertos y representantes de diversas realidades eclesiales. No podemos en una homilía dejar de considerar las lecturas del domingo, que hoy iluminan la tarea sinodal que tenemos delante, al proyectar su luz sobre el misterio y misión de la Iglesia. En el evangelio de hoy san Marcos nos transmite el tercer anuncio de la pasión que hace Jesús a sus apóstoles. En domingos anteriores hemos tenido la lectura de los dos primeros anuncios de la pasión. En el primero, anterior al acontecimiento de la transfiguración, Jesús reprende a Pedro, porque con su mentalidad triunfalista pretendía apartar a Jesús del camino de la cruz. En la transfiguración el Señor manifiesta a sus discípulos más cercanos la condición divina del Mesías, alentando a los discípulos a seguirle sin desanimarse.

En el segundo anuncio, después de haber curado al endemoniado epiléptico, cuando llegaron a Cafarnaún, sabiendo Jesús que por el camino habían discutido quién sería el mayor en el reino de Dios, les mostró el camino de llegar a él haciéndose como un niño. En el evangelio de hoy, anunciándoles su muerte y resurrección por tercera vez, Jesús los instruye deshaciendo su expectativa de ocupar los primeros puestos en su reino, como pretendían Santiago y Juan, hijos de Zebedeo. Después de descalificar el proceder de los grandes de este mundo, Jesús les dice: «Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos» (Mc 10,45).

La sinodalidad de la Iglesia no está contra su estructura jerárquica, que ha sido querida por Dios para su Iglesia.

La sinodalidad de la Iglesia no está contra su estructura jerárquica, que ha sido querida por Dios para su Iglesia. La igualdad en la disposición a servir se diversifica en la multiplicidad de carismas y ministerios, y por eso mismo una Iglesia es sinodal si hay en ella aquella libertad o parresía que no es ahogada por el autoritarismo de quienes tienen el gobierno pastoral; si bien al que gobierna le corresponde el discernimiento de los carismas, ejerciendo con autoridad moderada el gobierno, que es servicio al bien común de la comunidad reunida en nombre de Cristo, diácono del Padre. Por eso, refiriéndose a los diáconos dice san Ignacio de Antioquía que los diáconos son imagen viva del ministerio de la diaconía que ejerce el mismo Cristo, porque los diáconos «tienen confiado el servicio de Jesucristo, quien estaba con el Padre desde antes de los siglos, y se manifestó al fin de los tiempos»[9].

Para mejor ejercer el gobierno, recuerda el Papa, que todos han de dar valor al cometido de los consejos consultivos, expresión e instrumento del procedimiento sinodal de la Iglesia diocesana; y a su vez los consejos han de ser instrumentos de escucha y contacto, ejercitando y estimulando la comunión y participación. El servicio hasta la entrega de la vida no se compadece con el afán de medrar de quienes se sirven de los cargos de gobierno más en provecho propio que para servicio del bien común que puedan prestar a la comunidad y colaboración con los pastores. El clericalismo en la Iglesia, tal como viene reiterando el Papa, valora más la apariencia que el servicio en sí mismo, convirtiendo los compromisos de servicio en ocasión de autopromoción, que dejan de ser manifestación de la diaconía de Cristo. Jesús responde a la petición de los hijos de Zebedeo, aun reconociendo el Señor que darán la vida por él bebiendo el cáliz de su pasión, con palabras calaras y desconcertantes para los apóstoles: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis… pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que es para quien está reservado» (Mc 10,40). Eran todos de la misma pasta, porque añade el evangelista: «Los otros diez al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan» (v. 10,41). San Juan Crisóstomo comenta lo imperfectos que eran todos: los dos que pretendían la precedencia y los diez que los envidiaban[10]. Por eso, Jesús les advierte: «Sabéis que los que son reconocidos como jefe de los pueblos los tiranizan, y los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser el primero que sea esclavo de todos» (Mc 10,43-44).

Jesús es el paradigma, el modelo del abajamiento, condición del servicio generoso que han de seguir los Doce y todos los discípulos. Como profetizó Isaías en el cuarto cántico del Siervo: aceptando el designio de salvación de Dios para los hombres, Jesús aceptó ser triturado con el sufrimiento, entregando su vida como expiación (cf. Is 53,10). Esta reparación vicaria del Siervo, que carga sobre sí las dolencias del mundo es el camino de la obediencia del Hijo de Dios que se abajó sin aferrarse como a un botín codiciable el mantenerse igual a Dios, haciéndose hombre, como canta el himno de la carta de san Pablo a los Filipenses (cf. Flp 2,6-7); y el autor de la carta a los Hebreos, que dice: «Y aun siendo Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer» (Hb 5,8), y de este modo ejercicio el sumo sacerdocio, experimentando en sí mismo el sufrimiento redentor, «siendo probado en todo exactamente como nosotros, menos en el pecado» (Hb 4,15).

La Iglesia no se reforma con sólo sentimientos devotos, ni tampoco con la pretensión de inventarla de nuevo, sino en la medida que nuestra mente y corazón sean regenerados por la conversión permanente a Dios y a Cristo de quien vive de la fe y de la gracia sacramental.

La comunión eclesial es antes que ninguna otra cosa comunión personal de cada bautizado en Cristo y, es como tal presupuesto de nuestra comunión como cuerpo místico del Señor. El alcance social de la comunión, para ser participación en la vida de la Iglesia, exige la vida sobrenatural que dimana de nuestra inserción sacramental en Cristo. La Iglesia no se reforma con sólo sentimientos devotos, ni tampoco con la pretensión de inventarla de nuevo, sino en la medida que nuestra mente y corazón sean regenerados por la conversión permanente a Dios y a Cristo de quien vive de la fe y de la gracia sacramental. La conversión no es ingreso en la élite que comanda la vida eclesial, sino obediencia de fe a la palabra de Dios poniéndola por obra. La comunión sinodal no es sólo socialmente transversal con nuestros hermanos hoy, aquí y ahora, sino transversal en el tiempo como comunión de las generaciones en Cristo. Estamos insertos en la tradición de fe eclesial, y sólo podemos edificar sobre lo que han hecho los que nos preceden, aunque la realidad humana de la Iglesia esté siempre necesitada de reforma y sus miembros de conformación con Cristo. La Iglesia es santa, porque es el cuerpo social de Cristo y, aunque en “vasijas de barro” (cf. 2Cor 4,7), es dispensadora del tesoro de la gracia y portadora de la sangre vivificadora del Señor. Ella administra y dispensa la salvación por la acción del Espíritu Santo que hace la fe de los creyentes, opera en los sacramentos y da articulación a la Iglesia.

De aquí que se nos pida que «mantengamos la confesión de la fe» (Hb 4,14), como Cristo lo hizo y, como testigo de la verdad, sufrió en su cuerpo de carne ejerciendo el sumo sacerdocio. Hoy estamos en una situación semejante a la del siglo II, ante la disolución de la doctrina de la fe y la tentación de acomodación a la mentalidad del mundo. Por eso nos recuerda la Comisión Teológica Internacional la necesidad de mantener los rasgos distintivos de la verdadera Iglesia: «la fidelidad a la doctrina apostólica y la celebración de la Eucaristía bajo la guía del Obispo, sucesor de los Apóstoles, el ejercicio ordenado de los ministerios y el primado de la comunión en el recíproco servicio para alabanza y gloria del Padre, Hijo y Espíritu Santo»[11].

Que María, Madre de la Iglesia, que permanecía en oración con los apóstoles y los discípulos y las santas mujeres en espera de la visita del Espíritu que impulsó la misión de la Iglesia, nos ayude a participar en las tareas de preparación del Sínodo y acreciente nuestra comunión eclesial.

S. A. I. Catedral de la Encarnación

17 de octubre de 2021

+ Adolfo González Montes, Obispo de Almería

[1] Vaticano II, Constitución sobre la Iglesia Lumen Gentium [LG], n. 11a.

[2] LG, n. 11; y Vaticano II, Decreto el ministerio y vida de los presbíteros Presbyterorum ordinis, n. 5, y Decreto sobre el ecumenismo Unitatis redintegratio, n. 22.

[3] Vaticano II, Decreto sobre la actividad misionera de la Iglesia Ad gentes divinitus [AG], n. 2.

[4] AG, n. 5b.

[5] San Ignacio de Antioquía, Carta a los Esmirniotas 8,1.

[6] Ibid., 8,2.

[7] Ibid., 8,1.

[8] Alocución del Cardenal Mario Grech al Santo Padre en el Consistorio para la creación de nuevos cardenales (28 de noviembre de 2020).

[9] San Ignacio de Antioquía, Carta a los Magnesios, 6-7.

[10] San Juan Crisóstomo, Homilías sobre el evangelio de san Mateo 65, 2-4: PG 58,619; BAC Normal 140 (1956) 345-346.

[11] Comisión Teológica Internacional, Sinodalidad en la vida y en la misión de la Iglesia, 2 de marzo de 2018), n. 25.

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Los grupos Quercus organizan el encuentro diocesano de monitores/catequistas

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El próximo sábado 23 de octubre, tendrá lugar el Encuentro Diocesano de monitores y catequistas de los grupos Quercus que hay en las parroquias y colegios de la diócesis. Será en la Parroquia Nuestra Señora de Europa, Chiclana de la Frontera, en una jornada de mañana, de 10:00 a 13:30 horas.

En esta jornada también pueden participar aquellas parroquias o colegios que quieran conocer los grupos Quercus.

La elección de esta Parroquia ha sido por sus instalaciones al aire libre, facilitando así, las reuniones de personas con la distancia de seguridad recomendada.

Para más información:

www.quercusteen.com

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Manos Unidas convoca la mesa redonda: “Hambre, violencia y cambio climático: el caso de Haití”

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Con motivo de los días internacionales de la Alimentación y de la Erradicación de la Pobreza, Manos Unidas convoca la mesa redonda “Hambre, violencia y cambio climático: el caso de Haití”, que tendrá lugar el martes19 de octubre a las cinco y media de la tarde, en la sede de la Asociación de la Prensa de Madrid y que podrá seguirse también vía online pinchando este enlace.

Un encuentro en el que, con Haití como ejemplo, varios expertos reflexionarán sobre el aumento del hambre y la pobreza en el mundo, haciendo hincapié en problemas como los conflictos y el cambio climático.

Los ponentes analizarán el complejo momento que atraviesa Haití, como paradigma de las tendencias existentes en muchas regiones del planeta. El país caribeño, golpeado por la pobreza multidimensional, la violencia política y social y las consecuencias de desastres naturales que cíclicamente obligan a la población a rehacer sus vidas, se enfrenta, además, a un incremento del hambre y la desnutrición que afecta, fundamentalmente, a la infancia.

Más información sobre los ponentes aquí

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Multitudinaria bendición de autocaravanas en el Santuario Diocesano del Saliente

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Provenientes de toda la geografía española, un buen número de conductores de autocaravanas peregrinaron para encontrarse con la Pequeñica y obtener la bendición de sus vehículos en la mañana del pasado domingo.+

Como unos peregrinos más, na larga hilera de autocaravanas, todas perfectamente blancas, ascendieron con lentitud los escasos veinte kilómetros que configuran este itinerario.

Todos estos vehículos participaban en la II Concentración de Camiones, Clásicos y Autocaravanas festejada en la población albojense durante todo el fin de semana. Los conductores provenían de Almería, Cuevas del Almanzora, Campohermoso, Murcia, Cartagena, Lorca, Santo Ángel, Molina de Segura, Valladolid, Aguilar de Campoo y León.

En la capilla mayor del Santuario, frente a la sagrada imagen de Nuestra Señora de los Desamparados del Buen Retiro del Saliente Coronada, fueron recibidos por el Rector que ofició la ceremonia de bendición y pronunció un discurso acerca del sentido cristiano del turismo en autocaravana. «Con vuestras autocaravanas – les dijo – vivís los valores de la familia y la sana amistad. Nos recordáis que nuestro verdadero hogar no son un cúmulo de cosas, sino las personas que amamos».

Después, en la explanada del Roel, las autocaravanas recibieron su correspondiente dosis de agua bendita ante la alegre mirada de sus propietarios. Todos, además, exhibían orgullosos los diplomas que acreditaban su participación en la ceremonia bendicional.

Finalmente, fue ofrendada a la Pequeñica un recuerdo de esta peregrinación.

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El obispo presidió la apertura de la fase diocesana del Sínodo y entregó la “Missio Canonica” a los profesores de Religión

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El obispo presidió la apertura de la fase diocesana del Sínodo y entregó la “Missio Canonica” a los profesores de Religión

Los profesores de Religión de la diócesis de Guadix han recibido, un año más, la “Missio Canonica” para el desempeño de su profesión, entendida también como un encargo de la misma Iglesia. El acto tuvo lugar en el Sagrario de Guadix, en la mañana del domingo 17 de octubre. Presidió la celebración el obispo accitano, D. Francisco Jesús Orozco, y contó con la presencia de la delegada de Enseñanza, Ana Caba, y los profesores de Religión y otros profesores, tanto de la pública como de la privada.

En el encuentro, se trataba de celebrar el comienzo del nuevo curso en el sector de la enseñanza. Aunque el curso ya estaba oficialmente comenzado desde el mes de septiembre, con esta primera reunión se ha querido hacer equipo y, sobre todo, escuchar las palabras de aliento y envío del prelado accitano.

Mons. Orozco les recordó a los profesores que en su trabajo no son solo profesores, sino profesores cristianos, y que han de dar testimonio de fe también con su trabajo.

A los profesores de Religión les recordó que son enviados por la Iglesia para realizar esta misión, como profesores para los más pequeños. También les dijo que es una tarea muy importante y que “detrás de esta Missio firmada por el obispo, es Jesucristo y la Iglesia quien los envía hoy”.

Esta celebración de la entrega de la Missio tuvo lugar justo el día en el que se celebraba en la catedral la apertura del Sínodo de la Iglesia en su fase diocesana. Por eso, los profesores, una vez terminada la celebración, se desplazaron a la catedral y tuvieron una participación activa en el desarrollo de la liturgia.

El obispo recordó a los asistentes a la Misa de la catedral, también a los profesores cristianos, que el Sínodo “nos convoca a todos a sentirnos partícipes en este momento de la historia de la Iglesia y de la cultura”. Por eso animó a participar en esta fase diocesana, en la que podremos dar nuestra opinión sobre cómo hacer una Iglesia más sinodal, desde la “comunión, participación y misión” como nos pide el Sínodo. A la celebración e la catedral asistieron numerosos seglares venidos de diferentes instituciones eclesiales, como Cáritas, hermandades, Cursillos, delegaciones,…

Antonio Gómez

Delegado diocesano de Mcs. Diócesis de Guadix

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El aplauso del Papa para los nuevos beatos

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El aplauso del Papa para los nuevos beatos

El Papa Francisco pidió durante su aparición en la Plaza de San Pedro del domingo un aplauso para los 127 mártires beatificados en Córdoba

Su Santidad el Papa recordó ante los fieles que se aproximaron a la Plaza de San Pedro del Vaticano a los 127 mártires cordobeses que el día anterior habían sido beatificados en la Catedral de Córdoba. Con este gesto, el Santo Padre recordó al «sacerdote Juan Elías Medina y 126 compañeros mártires: sacerdotes, religiosas, seminaristas y laicos, asesinados por odio a la fe durante la violenta persecución religiosa de los años 30 en España». El Papa continuó ensalzando la fidelidad a Cristo de los nuevos beatos, «que nos da la fuerza a todos nosotros, especialmente a los cristianos perseguidos en diferentes partes del mundo, la fuerza de testimoniar con valentía el Evangelio». Al término , el Papa pidió » ¡Un aplauso a los nuevos beatos!».

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La Cruz y el Icono de la JMJ recorrerán la Diócesis de Almería

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Ya hay fecha oficial para la celebración de la próxima JMJ. Se realizará entre los días 1 y 6 de agosto de 2023 en la ciudad de Lisboa.  Y para ir preparando el camino a tan importante encuentro juvenil, el próximo día 26 de octubre, nuestra diócesis recibirá los Símbolos de la JMJ que el Papa San Juan Pablo II regaló en 1984, la Cruz Peregrina y el Icono de Nuestra Señora Salud Populi Romani.

La programación diseñada por la delegación diocesana de juventud comenzará a las 10:00h con la llegada de los Símbolos al Centro Penitenciario “El Acebuche” donde tendrá lugar una celebración y encuentro con Pastoral Penitenciaria durante la mañana.

A las 16:00h, los Símbolos visitarán la Parroquia Santa María de Ambrox en Dalías, donde se encontrarán con los jóvenes y otras realidades de su comunidad. A las 19:00h entrarán en la Parroquia de San Juan Bautista Roquetas para celebrar con la comunidad migrante una Eucaristía abierta a todo el público.

A las 21:00h, se dará la bienvenida a los Símbolos en la SAI Catedral de la Encarnación de Almería con una vigilia de oración de jóvenes presidida por el obispo Coadjutor, D. Antonio Gómez en el Claustro abierta a todos las parroquias, movimientos, colegios, hermandades y cofradías y congregaciones. Será el momento de compartir oración, canciones, testimonios y donde cada grupo ofrecerá algún objeto que identifique su carisma dentro de la Iglesia. La visita concluirá dando el testigo de los Símbolos a la Diócesis de Jerez.

Para contactar y participar en esta visita dirigirse a José Aliaga, Delegado de Juventud:

juventud@diocesisalmeria.es  Teléfono: 620634031

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Solemne bendición de la nueva imagen de San José, Custodio y Protector de la provincia de Almería

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La catedral de Almería acogía el pasado sábado la bendición solemne de la imagen de San José, obra de los imagineros murcianos Juan y Sebastián Martínez Cava, promovida por la Asociación de Fieles Providentia. La ceremonia fue presidida por el obispo coadjutor, Mons. Gómez Cantero que ha señalado que San José “es un ejemplo para todos nosotros por su humildad, sencillez y por ser un hombre justo” y ha pedido su protección “para los emigrantes, los refugiados, por las personas que tienen que sacar a su familia adelante, para nuestra provincia y para nuestra Diócesis. Tu imagen nos recuerda que no estamos solos”, ha dicho el prelado durante el acto, al que han asistido también los alcaldes de Almería, El Ejido, Adra, Olula del Río, Benahadux y Bayárcal además de numeroso público y el coro infantil Pedro Mena, del municipio abderitano.

El alcalde de la capital, D. Ramón Fernández-Pacheco ha hecho entrega de la medalla de alcalde a la imagen del patriarca San José, patrono, protector y custodio de la provincia de Almería. El acta de cesión de la medalla ha sido rubricada tanto por el regidor como por el propio obispo y ha supuesto el colofón a una celebración solemne en honor de San José.

La Asociación de Fieles Providentia ha sido la responsable de liderar el proyecto que culminó con la Proclamación por parte del Papa Francisco de San José como custodio y protector de la provincia de Almería en el ‘Año Jubilar Josefino’, que conmemora el 150 aniversario de la declaración de san José como Patrono de la Iglesia Universal.

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La música almeriense triunfa en los premios SPERA de música católica

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En la mañana del pasado sábado, 16 de octubre, en la sala del Condestable de la Catedral de Burgos, tenía lugar la entrega de los Premios SPERA de la Música Católica de los años 2019 y 2020, ya que por la pandemia no se pudieron convocar y entregar los del año 2019. Esta entrega se enmarca dentro del VI Encuentro de Músicos Católicos Contemporáneos que se está celebrando en Burgos, por motivo del 800 aniversario de la construcción de su Catedral.

De entre los nominados, dos artistas almerienses han conseguido la estatuilla ganadora. Se trata del grupo musical almeriense CANAÁN en el apartado de MEJOR CANCIÓN de música de Adoración y Alabanza y dos premios para la Asociación “Laudato si” afincada en Adra: MEJOR ACTUACIÓN DEL AÑO y MEJOR INICIATIVA ESPIRITUAL/SOLIDARIA MUSICAL

La entrega se ha desarrollado en un ambiente festivo y con mucha alegría por poder volver a juntarse, celebrar y compartir estos espacios entre Músicos Católicos, así como el reconocimiento de los premios por parte de sus compañeros.

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