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«Convocad a la Asamblea». Exhortación del Obispo, D. Santiago Gómez, al inicio del curso pastoral 2021-2022

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A los presbíteros, diáconos, personas consagradas y a todos los fieles laicos de la Diócesis de Huelva

1. Convocad a la asamblea, reunid a la gente, santificad a la comunidad (Joel 2,15 s), en estas palabras del profeta podemos escuchar la invitación de Dios a retomar el ritmo habitual de la vida eclesial. Aunque la Iglesia no cierra en vacaciones, es evidente que pasado el verano recuperamos el ritmo normal de la actividad pastoral. La palabra Iglesia designa la asamblea del pueblo elegido en la presencia de Dios. Cuando la primera comunidad cristiana se da el nombre de Iglesia se reconoce como el nuevo pueblo convocado por Dios. La Iglesia de Dios existe en las comunidades locales y se realiza como asamblea litúrgica, sobre todo en la celebración de la Eucaristía (Catecismo 751).

2. La pandemia que sufrimos ha trastocado muchas cosas en las relaciones familiares, sociales y económicas; también las convocatorias eclesiales se han visto alteradas. En el primer momento nos dejó paralizados; después nos hemos ido adaptando en la medida de lo posible y con prudencia responsable a las exigencias que nos imponían las circunstancias sanitarias. La creatividad que muchos habéis desplegado para mantener de forma on-line los vínculos comunitarios en la pandemia es meritoria y digna de agradecer y, sin duda, hemos aprendido formas de proceder que nos serán de provecho en el futuro. No podemos dejar de recordar en nuestra oración a las personas que han perdido la vida a causa del coronavirus (COVID-19) en Huelva y en todo el mundo, ni tampoco a sus familiares y amigos. Con el recuerdo emocionado por los que han muerto y la esperanza de la recuperación de los contagiados, ahora tenemos que afrontar con decisión el curso pastoral. Debemos volcarnos en convocar de nuevo a la comunidad cristiana, abriendo ocasiones para el encuentro presencial en las celebraciones sacramentales y oración comunitaria, en la catequesis y la formación, en la cercanía física a los mayores, a los enfermos y a los pobres. La dimensión comunitaria es esencial para el cristiano. Es urgente volver a la normalidad de la vida de la Iglesia con la presencia física, sobre todo, en la Misa dominical donde las circunstancias sanitarias lo permitan. Confiamos que las vacunas vayan llegando a la mayoría de las personas, y esto nos permita recuperar la normalidad de las relaciones eclesiales y sociales.

3. Los últimos días del mes de junio tuvimos un Consejo Episcopal más largo de lo habitual, entre otras cosas, para programar el siguiente periodo pastoral. Junto a los Vicarios, deseo presentaros con estas líneas el nuevo curso pastoral 2021-22.

A todos os proponemos tres núcleos de atención en el nuevo curso: primero, la fase diocesana de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, cuyo tema es Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión; segundo, la continuación del Año de la Familia Amoris Laetitia; y tercero, la elaboración de las Orientaciones Pastorales Diocesanas para los próximos años.

1. Nuestra contribución al sínodo Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión

4. El papa Francisco ha enseñado en varias ocasiones que el camino de la sinodalidad es el camino de la Iglesia en el tercer milenio. La palabra «sínodo» significa caminar juntos laicos, sacerdotes, diáconos y religiosos con los Obispos, cum Petro et sub Petro, es decir, con el Sucesor de Pedro y bajo su autoridad. Por eso, la próxima Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos tendrá como tema: Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión. Y para que este evento eclesial sea un camino de toda la Iglesia, el Santo Padre ha aprobado un itinerario sinodal que se articula en tres etapas: fase de las iglesias particulares y otras realidades eclesiales (octubre 2021- abril 2022), fase continental (septiembre 2022 – marzo de 2023) y fase de la iglesia universal (octubre de 2023). Todo el proceso comenzará con la apertura del Sínodo por el Santo Padre en Roma los días 9 y 10 de octubre de 2021.

5. Así pues, la fase diocesana la iniciaremos el próximo día 17 octubre, fecha fijada para la inauguración del sínodo en las iglesias particulares. El objetivo de esta fase es la consulta al Pueblo de Dios, para que en el proceso sinodal todos los bautizados tengan la posibilidad de participar. La Secretaría General de Sínodo enviará un Documento preparatorio, acompañado de un Cuestionario y un Vademécum con propuestas para realizar la consulta en cada Iglesia particular. La consulta en la diócesis se desarrollará a través de los órganos de participación previstos en el derecho, sin excluir otras modalidades que se juzguen oportunas para que la consulta cumpla el objetivo señalado. La fase diocesana se clausurará con una reunión pre-sinodal, y enviaremos nuestras aportaciones a la Conferencia Episcopal en una fecha fijada por la misma.

6. He designado responsable diocesano de la consulta sinodal al Vicario General, P. Emilio Rodríguez Claudio. Él tiene el encargo de coordinar y acompañar todos los pasos de la fase diocesana, para lo cual podrá ayudarse con el equipo de colaboradores que estime conveniente, y ser punto de referencia y enlace con el Coordinador en la Conferencia Episcopal, Mons. Vicente Jiménez Zamora, arzobispo emérito de Zaragoza.

7. Es una ocasión para reflexionar, discernir y rezar juntos. Como el propio papa Francisco señalara, padecemos un cierto cansancio en cuanto a la participación en los instrumentos sinodales en la iglesia, consejos diocesanos o parroquiales. Sin embargo, hemos de reaccionar con fidelidad, porque no se trata de modas temporales carentes de eficacia apostólica, sino de responder a la perenne misión que Cristo Resucitado hace a toda su Iglesia: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación (Mc 16,15)

2. El Año de la Familia Amoris Laetitia

8. Este Año de la Familia se prolonga hasta el 26 de junio de 2022, por tanto, abarca todo el curso pastoral. Se inició el 19 de marzo de 2021. Busca apoyar a las familias, comprometiéndonos a prestar todos los auxilios pastorales que estén a nuestro alcance para salvaguardar los vínculos, que son tan necesarios para el bien de las personas y de la sociedad, entre los esposos, los padres con los hijos y la integración de los abuelos.

9. No podemos olvidar nuestro difícil contexto sociopolítico marcado por las iniciativas legislativas del gobierno sobre la educación, la eutanasia, el aborto, el avance implacable de la ideología de género, etc. Todas ellas ponen en riesgo la libertad y la salud humana y espiritual de las familias, y van en la línea de un proyecto de deconstrucción cultural y social, que considera una reliquia del pasado la cultura y la moral cristiana; dañando gravemente la dignidad del ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios.

10. Así pues, pensemos qué podemos hacer durante esta etapa pastoral para actuar como una Iglesia misionera, que sabe que uno de los lugares privilegiados para la evangelización es la familia. En la exhortación apostólica Amoris Laetitia (La alegría del amor. Sobre el amor en la familia), cuyo quinto aniversario conmemora este Año de la Familia, encontraremos orientaciones que pueden renovar e impulsar la acción de la Iglesia con las familias.

3. La elaboración de las nuevas orientaciones pastorales diocesanas

11. En el primer año de mi servicio episcopal, propuse que hiciéramos una reflexión sobre nuestra realidad eclesial y social en la Diócesis de Huelva con el método D.A.F.O. (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades). Han respondido la mayoría de los arciprestazgos, veinticuatro parroquias lo han hecho directamente, instituciones diocesanas como el Seminario, Cáritas, CONFER-Huelva, Consejo de Pastoral Diocesano, las Delegaciones y Secretariados diocesanos y algunos grupos y comunidades. Así pues, se ha recogido un número suficientemente significativo de respuestas, que en su conjunto ofrecen una panorámica general de la realidad social y eclesial de la Diócesis de Huelva. Además, este material debe ser enriquecido con las aportaciones diocesanas que se presentaron para el Congreso de Laicos Pueblo de Dios en salida. Con todo ello podemos tener una visión del contexto y la realidad eclesial de Huelva realista y compartida. Ahora toca preguntarnos qué hacemos, para avanzar en la conversión pastoral y misionera y responder a la situación eclesial y social que percibimos.

12.Debemos pensar juntos unas orientaciones pastorales capaces de ordenar los múltiples trabajos de la evangelización de nuestra iglesia particular en los próximos años. Sabemos que ni los pastores ni los laicos programamos la vida de la Iglesia. Los dones del Espíritu Santo crecen y actúan independientemente de nuestras previsiones. Sin olvidar nunca esta visión sobrenatural de nuestro quehacer eclesial, es bueno que pensemos unas Orientaciones Pastorales que puedan ser referencia para todos y animen la renovación misionera de la Iglesia en Huelva, desde nuestra identidad centrada en Cristo y abierta al diálogo evangelizador con nuestro pueblo para comunicar el Evangelio con alegría y confianza.

13. Para ser misioneros nuestras parroquias, movimientos y grupos cristianos tienen que vivir intensamente la comunión eclesial en el interior de las propias comunidades, y también con la Iglesia diocesana y la Iglesia universal; porque donde se impone la diversidad de opiniones en cuestiones de fe o de moral, la Iglesia se desdibuja y pierde poder de convicción. A la hora de elaborar nuestras Orientaciones Diocesanas, la comunión eclesial nos ofrece orientaciones preciosas que debemos atender.

14.El papa Francisco va marcando con su magisterio un camino: particularmente, en su primera exhortación apostólica Evangelii Gaudium (La alegría del Evangelio. Sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual) encontramos el estilo misionero que actualiza hoy la misión permanente de la Iglesia, que no es otra que evangelizar; nos ha recordado con fuerza que quien evangeliza es el testigo, y en la exhortación apostólica Gaudete Exultate (Alegraos y regocijaos. Sobre la llamada a la santidad en el mundo actual) nos hace una llamada apremiante a la santidad, a la cual también debemos prestar atención, ya que sin vida sobrenatural todo lo que hagamos es estéril o carece de lo esencial, la llamada a la santidad que todos recibimos en el Bautismo es ineludible; y ha subrayado que la Doctrina Social de la Iglesia, que ha prolongado en sus dos cartas encíclicas Laudato Si ́ (Alabado seas. Sobre el cuidado de la casa común) y Fratelli Tutti (Todos hermanos. Sobre la fraternidad y la amistad social), forma parte del anuncio del Evangelio, y en ella encontramos pautas actuales para la presencia pública de los cristianos en la sociedad actual.

15. Los obispos españoles acabamos de publicar un documento titulado Fieles al envío misionero: Aproximación al contexto actual y marco eclesial. Orientaciones pastorales y líneas de acción para la Conferencia Episcopal Española (2021-2025). También aquí encontraremos claves para interpretar nuestra propia realidad social y eclesial, así como prioridades y líneas de trabajo para impulsar la conversión pastoral misionera entre nosotros.

16. Qué podemos hacer para aterrizar con una aplicación real en nuestra Iglesia particular estas reflexiones, y cómo llevar adelante la tarea evangelizadora que el Señor nos ha confiado, son las preguntas que debemos hacernos en los próximos meses en los grupos parroquiales, movimientos, asociaciones y comunidades religiosas para fraguar entre todos nuestras Orientaciones Pastorales Diocesanas.

4. Visita ad Limina e inicio de la Visita Pastoral a las parroquias

17. En los próximos meses los Obispos españoles hemos sido convocados a la Visita ad Limina Apostolorum, lo haremos en cuatro tandas agrupados por provincias eclesiásticas, nuestro grupo estará en Roma entre el 17 y el 22 de enero. Se trata de una Visita-peregrinación cuya finalidad es el fortalecimiento de la responsabilidad los obispos como sucesores de los Apóstoles y de la comunión jerárquica con el Sucesor de Pedro y la referencia, en la visita a Roma, a las tumbas de los Santos Pedro y Pablo, pastores y columnas de la Iglesia Romana. Forma parte de la preparación de la Visita la relación sobre el estado de la diócesis, prescrita por el Código (can. 399), que debe ser enviada previamente; así en el encuentro del Santo Padre con los Obispos y de éstos con los diversos Dicasterios de la Curia romana, debidamente informados, puede darse un diálogo pastoralmente constructivo y provechoso. Sin duda que estos encuentros nos facilitarán indicaciones valiosas para orientar nuestro quehacer eclesial en la diócesis.

18. También, me propongo iniciar la Visita Pastoral a las parroquias. Como sabéis, no es un acto puramente administrativo, sino de naturaleza eminentemente pastoral. Es la visita del Pastor que conoce la labor apostólica de los laicos, religiosos y sacerdotes, comparte las dificultades de la comunidad cristiana, estimula a los fieles en el camino de la santidad, corrige y ayuda a buscar caminos comunes para la evangelización de nuestros barrios y pueblos. La visita pastoral se realizará por arciprestazgos, preparando con las parroquias que lo componen el programa y el calendario.

5. Exhortación final

19. Reanudemos nuestro curso pastoral con ilusión, alegría y esperanza, sabiendo que, con palabras de S. Agustín, la Iglesia continúa su peregrinación en medio de las persecuciones del mundo y de los consuelos de Dios (cf. Vaticano II, Lumen Gentium. Sobre la Iglesia, no 8). Y la tarea, os lo repito una vez más, se centra en Cristo mismo, al que hay que conocer, amar e imitar, para vivir en él la vida trinitaria y transformar con él la historia hasta su perfeccionamiento en la Jerusalén celeste (S. Juan Pablo II, Novo Millennio Ineunte. Al comienzo del nuevo milenio, no 29).

20. Tomar nota con espíritu de comunión eclesial en vuestras agendas personales y comunitarias de la programación diocesana que os presentamos. Sin olvidar lo que Jesús nos ha dicho en el Evangelio: sin mí no podéis hacer nada ( Jn 15,5), todos debemos poner en sus manos el curso pastoral que comenzamos, os invito a hacerlo con la oración de la Liturgia de las Horas: Señor, que tu gracia inspire, sostenga y acompañe nuestras obras, para que nuestro trabajo comience en ti, como en su fuente, y tienda siempre a ti, como a su fin (L.H. Laudes, lunes I). Nos confiamos a la maternal intercesión de la Santísima Virgen María, la Inmaculada Concepción, y de San Leandro, nuestros patronos, y a la de todos los santos y beatos de la diócesis de Huelva.

Os encomiendo a todos en mis oraciones. Recibid un cordial saludo, con mi afecto y bendición.

+ Santiago Gómez Sierra, Obispo de Huelva

Huelva a 8 de septiembre de 2021,
fiesta de la Natividad de la Bienaventurada Virgen María

El Señor hace que germinen sueños

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En la Misa dominical está la clave para vivir cerca de Dios, en el encuentro con el Señor y con los hermanos. En la Eucaristía vamos a encontrar la clave fundamental para seguir adelante con el ánimo renovado, con la alegría que espera Dios de nosotros, bastaría con escuchar con atención la primera lectura del libro de la Sabiduría para entender que, si nos alejamos del Señor la vida se transforma en caprichosa, egoísta, efímera y se reduce solo a lo terreno, se queda sin horizonte, lo más lejano serán las propias narices. En su carta, el apóstol Santiago va desgranando las consecuencias de una vida limitada al propio interés y nos pone en guardia contra los falsos maestros, contra los que van a lo suyo y no son capaces de descubrir la maravilla de saber hacer la voluntad de Dios. El que se busca a sí mismo, dice, se comporta de tal modo que crea desorden y turbación en los otros (cf. Sant 3,16). Está claro que, si nuestra vida es de creyentes, de oyentes de la Palabra, algo hay que hacer ante estas posturas ególatras, que crean discordia y división.

Acabamos de escuchar la Palabra del Señor y necesitamos poner en práctica el estilo de vida que Él nos propone: dejarnos llevar de su sabiduría, para salir fortalecidos en lo esencial, en el amor, en la justicia; abrir el corazón y servir como un hermano a sus hermanos y siendo obreros de la paz, a esto nos está convocando el Señor. Además del regalo de la Palabra, el que ha estado en condiciones de comulgar, ha recibido el Cuerpo y la Sangre del Hijo de Dios, que es el regalo más grande que nos hace Dios. A esto estamos llamados, a no reservarnos nada para nosotros, a darnos del todo a los otros, como nos pide Jesús en el Evangelio: «El que quiera ser el primero que sea el último, el servidor de todos» (Mc. 9, 26-39). Para los criterios del mundo estas palabras son desconcertantes, pero son la clave del anuncio de Jesús, cuando les explica a los discípulos que no busquen honores y privilegios, como estaban haciendo a escondidas, que la primacía en la Iglesia está en el servicio, en saber salir siempre de las persecuciones, de las tentaciones de división, de las burlas de los enemigos. Ha sido el mismo Jesús quien nos ha dado ejemplo para permanecer en la voluntad del Padre. A nosotros nos invita a confiar y a permanecer en Dios, porque solo el Señor sostiene nuestra vida.

Este es el espíritu de la Iglesia, su esencia es vivir en comunión y en unidad y a esto nos está convocando el Papa Francisco, a la sinodalidad, a una Iglesia en salida, como Pueblo de Dios, como hermanos, desprendidos, entregados; al servicio de los demás por amor; haciéndonos los últimos de todos, al servicio de todos, especialmente de los más pobres y necesitados. El Santo Padre, en su invitación al Sínodo, nos convoca a «hacer que germinen sueños, suscitar profecías y visiones, hacer florecer esperanzas, estimular la confianza, vendar heridas, entretejer relaciones, resucitar una aurora de esperanza, aprender unos de otros, y crear un imaginario positivo que ilumine las mentes, enardezca los corazones y de fuerza a las manos».

Verdaderamente tenemos un futuro próximo apasionante, una llamada fuerte y determinante a renovar la comunión, la participación y la misión. Nos encomendamos a la Santísima Virgen María para que nos ayude en esta aventura.

+ José Manuel Lorca Planes
Obispo de Cartagena

Monseñor Rico Pavés visita a las Hermanas Clarisas Capuchinas del Puerto de Santa María

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El Sr. Obispo de Asidonia-Jerez ha visitado y presidido la Eucaristía en el Convento de las Hermanas Clarisas Capuchinas del Puerto de Santa María.

Tras las visita durante el mes de agosto a las distintas realidades de vida contemplativa de la Diócesis, Monseñor José Rico Pavés prosigue con su labor de conocer de primera mano y agradecer a la vida consagrada su oración, la cual es esencial para el sostenimiento de la Iglesia universal. Tras pasar tanto por la zona de la sierra, Jerez y la costa, donde estuvo presente en el Puerto de Santa María conociendo tanto a las Concepcionistas Franciscanas como las Comendadoras del Espíritu Santo, esta vez prelado ha visitado a las Hermanas Clarisas Capuchinas presentes en la Iglesia Asidonense desde 1730.

En esta visita, siguiendo las correspondientes medidas higiénico-sanitarias, el Sr. Obispo de Asidonia-Jerez ha presidido la Eucaristía junto a las Hermanas Clarisas Capuchinas y fieles allí presentes. En esta celebración, cuya Festividad es la Impresión de los Sacros Estigmas a San Francisco de Asís, el prelado ha recordado como los cristianos debemos ver en la muerte de Cristo ese gran acto de amor que Él hace por todos nosotros. Asimismo, haciendo referencia a la vida consagrada y contemplativa, ha mencionado como desde los ojos del mundo la labor de oración de tantas religiosas parece no servir para nada, pero en cambio sin ellas y su fuerza desde lo oculto sostienen la Iglesia.

Por último, recordar que durante la próxima semana Monseñor José Rico Pavés presidirá la Santa Misa en el Centro Penitenciario Puerto III, además de estar presente como conferenciante en la XXXII Semana de Teología y visitar por segunda vez a la patrona de la ciudad sede de la Diócesis presidiendo la Eucaristía con motivo de su festividad.

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Comisión encargada para la fase diocesana del Sínodo General de Obispos – 17 de septiembre de 2021

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corresponsabilidad

 

Comisión encargada para la fase diocesana

del Sínodo General de Obispos

El Sínodo de los Obispos que celebrará su asamblea en el Vaticano en el año 2023 iniciará su primera fase, la diocesana, el próximo 17 de octubre. Previamente, se procederá a la apertura oficial en Roma los días 9 y 10 de octubre.

El lema elegido “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión” sirve, además de título al Documento Preparatorio y el Vademécum hechos públicos por la Secretaría General del Sínodo en el Vaticano para indicar las líneas maestras sobre las que se orientará el camino a seguir en cada Iglesia particular.

En esta Diócesis de Canarias se ha creado, recientemente, la Comisión encargada de la fase diocesana de este Sínodo y en ella se encuentran:

D. Cristóbal Déniz Hernández, Vicario General, como Responsable sinodal.

D. Pedro Ármas Rodríguez, Secretario de Pastoral, como Secretario General.

Dª María Enélida Hernández Monzón, Directora del Instituto diocesano del Pilar.

D. Carmelo García Rodríguez, Presidente-delegado de Manos Unidas Las Palmas.

Dª Inmaculada Jiménez Redondo, Religiosa Teresiana, Superiora de la Comunidad de Las Palmas y Profesora en el Colegio.

D. Santiago Cerrato Cáceres, Sacerdote claretiano y Párroco del Corazón de María.

Dª Ana Durán Bolaños, Coordinadora general de Acción social de Caritas Diocesana. 

El documento preparatorio pretende ser, sobre todo, una herramienta para animar la primera fase de escucha y consulta del Pueblo de Dios en las Iglesias particulares, que comenzará en octubre de 2021 y terminará en abril de 2022.

El Vademécum se concibe como «un manual» que ofrece «apoyo práctico» en las diócesis para preparar y reunir al Pueblo de Dios. Se trata de «una guía para apoyar los esfuerzos de cada Iglesia local», teniendo en cuenta culturas y contextos, recursos y limitaciones.

El sínodo de los obispos es una asamblea de obispos escogidos de las distintas regiones del mundo, nombrados la mayor parte de ellos por las conferencias episcopales con la aprobación de la Santa Sede y convocado en ocasiones determinadas por el Papa para su consulta y colaboración.

Vea también:

– Documento preparatorio de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos – 7 de septiembre de 2021

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El escritor Juan Manuel de Prada escribe en ABC sobre el libro «La economía del deseo», de la Editorial Nuevo Inicio de Granada

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Libro de la Editorial Nuevo Inicio, Arzobispado de Granada

El escritor Juan Manuel de Prada ha escrito en ABC un artículo sobre el libro «La economía del deseo», publicado por la Editorial Nuevo Inicio del Arzobispado de Granada. Un artículo que ofrecemos a continuación y cuya lectura recomendamos, así como el libro que puede consultarse y adquirirse en www.nuevoinicio.es.

No me cansaré de recomendar La economía del deseo (publicado por la editorial Nuevo Inicio), un libro extraordinario, de una perspicacia y una clarividencia asombrosas. En sus páginas, el autor –el teólogo metodista Daniel M. Bell– nos propone una originalísima aproximación teológica al capitalismo, que considera una negación del Dios cristiano, por someter el deseo humano, deformarlo y desviarlo de su verdadero fin.

La economía del deseo está lleno de reflexiones tan perspicaces como perturbadoras. Bell no considera que el capitalismo sea una mera forma de producción, intercambio y distribución de bienes, sino una «economía del deseo» que pretende lograr la mercantilización completa de la vida. Y que, lejos de la caracterización mostrenca que sobre él comparten tanto partidarios como detractores, no sólo no es ‘antipolítico’, sino que promueve formas eficientes de política que hagan valer su fortaleza frente a cualquier enemigo. Pues el capitalismo global no se ocupa sólo de cosas puramente económicas, sino que es también ontológico; tiene una visión definida sobre el ser humano, cuya energía constitutiva –el deseo– se encarga de capturar y disciplinar, para someterla a sus leyes. Y, para probar este aserto, el teólogo Bell utiliza como hilo expositivo a lo largo de varios capítulos fascinantes el pensamiento de los filósofos marxistas posmodernos (precursores de lo que nosotros hemos denominado ‘izquierda caniche’) Deleuze y Foucault, que supieron captar el alma del capitalismo, pero no lograron adivinar su estación final.

Frente a la visión clásica del cambio social, económico y político promovido desde el Estado o desde otras superestructuras equivalentes, Deleuze puso en circulación el concepto ‘micropolítica del deseo’, donde ‘micropolítica’ no debe entenderse como una cuestión de escala o tamaño, sino más bien una cuestión de estilo de organización. Si tratásemos de representar la ‘micropolítica’ mediante un símbolo recurriríamos a una tela de araña o a una red que puede ser al mismo tiempo global, transgrediendo fronteras nacionales, e íntima, trasgrediendo las barreras de la conciencia, hasta penetrar en el poder motriz que impulsa –según Deleuze– a los seres humanos: el deseo. Deleuze piensa que la realidad humana se entiende mejor en términos de una infinita multiplicidad de flujos de deseo que en términos de realidades estáticas que se resisten al cambio. Y considera ingenuamente que estos flujos de deseo pueden organizarse como redes de colaboración contra las formas rígidas y opresoras del poder, convirtiéndose en una nueva fuerza revolucionaria.

Foucault, por su parte, piensa que quienes deseen hacer frente a un orden opresor deben fijar su atención en otras instancias de poder que no son el Estado; pues, a su juicio, el Estado, aunque es un agente importante, no es hoy fuente ni centro del poder. Más bien se trataría de una especie de superestructura que alberga en su seno una serie de redes de poder presentes y activas en la sociedad, como la sexualidad, la familia, la tecnología, etcétera. Por eso, cuando Foucault habla de la ‘microfísica del poder’ está pensando en «su forma capilar de existencia, el punto en el que el poder penetra en el seno de los individuos, toca sus cuerpos y se inserta en sus actos y actitudes, en sus discursos, en sus procesos de aprendizaje y en sus vidas cotidianas», al modo de un organismo sináptico que no actúa desde arriba, sino desde dentro del cuerpo social.

Deleuze y Foucault tienen en común la visión de una realidad habitada por individuos que están constituidos por el deseo, una fuerza que consideran positiva, por ser muy difícilmente aprehensible por el Estado. De hecho, el Estado, consciente de que estos flujos de deseo podían agrietar su fortaleza y hegemonía, en lugar de esforzarse vanamente en reprimirlos, terminó conformándose con regularlos y conectarlos con unas personas y una tierra concretas, en un ejercicio de ‘territorialización’. El capitalismo ha sido capaz de organizar y someter estos flujos de un modo mucho más incisivo, demostrando que dispone de un poder mágico para disciplinar el deseo. Tan mágico que puede esclavizarnos de un modo tal que queramos o deseemos esa esclavitud, a la que absurdamente llegamos a llamar ‘libertad’.

El modo en que el capitalismo logra someter los flujos de deseo de forma mucho más eficaz que el Estado lo describiremos a continuación.

* * *

El capitalismo actúa primeramente ‘desterritorializando’ los flujos de deseo (pues, a diferencia del Estado, no es territorial). Y, a la vez que ‘desterritorializa’ los flujos de deseo, puede ejercer su poder infiltrándose en las conductas individuales. Para ello, según detalla Foucault, utiliza simultáneamente «tecnologías de la dominación» y «tecnologías del yo». Entre las primeras se incluye «un ensamblado heterogéneo de discursos, instituciones, leyes, medidas administrativas, declaraciones científicas y proposiciones filosóficas». Entre las «tecnologías del yo» se cuentan aquellos «medios que permiten a los individuos efectuar, por sus propios medios o con la ayuda de otros, un cierto número de operaciones sobre sus cuerpos y almas, pensamientos, conductas y forma de ser, con el fin de transformarse a sí mismos para alcanzar así un cierto estado de felicidad, pureza, sabiduría, perfección o inmortalidad».

¿No está Foucault describiendo, acaso sin pretenderlo, modalidades de infiltración en las conciencias como el transgenerismo, sin duda la ‘tecnología del yo’ en boga? El capitalismo se sirve para conseguir sus fines de infiltración en las conciencias de lo que Deleuze denomina «sociedades de control». En las sociedades arcaicas, el cuerpo era canalizado a través de una serie de reclusiones –el colegio, el hospital, la fábrica, la cárcel, etcétera–, donde era moldeado de acuerdo a una norma. En las actuales ‘sociedades de control’, las reclusiones disciplinarias del cuerpo son suplantadas por canalizaciones mucho más ‘blandas’ –las modas indumentarias, los partidos políticos, las drogas, las series de televisión, las redes sociales, etcétera– que permiten que los cuerpos sean moldeados no sólo mediante la reclusión y la conformidad con la norma, sino también mediante una modulación flexible pero omnipresente. Al capitalismo ya no le basta con que los individuos asuman su lugar como productores y consumidores en sus fábricas o en sus centros comerciales, sino que les exige que sometan cualquier aspecto de sus vidas a la lógica de la economía, hasta erigirse en emprendedores de sí mismos que conviertan en mercancía su propio cuerpo, su sexualidad, sus pulsiones, incluso sus traumas y miedos más inconfesables.

Así, los cuerpos son entregados a la lógica del mercado. El deseo, nos enseña Foucault, es disciplinado por el capitalismo y sometido a la axiomática de la producción para el mercado, mediante un poder que pastorea todas las dimensiones de la vida, incluidas las dimensiones más puramente personales, logrando sin embargo que nos sintamos ingenuamente ‘libres’. Al ‘desterritorializar’ nuestro deseo –liberándonos del Estado, de la religión, de la familia–, el capitalismo nos deja ‘libres’, pero se asegura de que el deseo sea luego ‘reterritorializado’, convirtiendo nuestro cuerpo en una mercancía que se adapta a las necesidades del mercado, desdoblándose en géneros o identidades polimorfas que generen nuevas ganancias a la industria del ocio, a la industria indumentaria, cosmética, quirúrgica, farmacológica, etcétera. Deleuze y Foucault nos enseñan que el capitalismo no se ocupa solamente de responder al deseo de bienes materiales, sino que está profundamente implicado en formar y moldear el deseo humano, para ponerlo al servicio de sus intereses.

Deleuze y Foucault concibieron ilusamente su proyecto filosófico como una contribución al esfuerzo revolucionario que liberase el deseo del abrazo del capitalismo. Pensaban que el deseo humano sería capaz de escapar a este abrazo, como antes había podido escapar a otras formas de poder más rígido. Y pensaban que el modo de lograrlo no era la destrucción del deseo, sino su intensificación, hasta lograr que se liberase de todo orden. Se trataba de sobrepasar la capacidad del capitalismo para adaptar el deseo al mercado, hasta lograr una ‘desterritorialización’ absoluta del deseo, de tal modo que no estuviese sometido a ninguna disciplina externa.

Pero Deleuze y Foucault no alcanzaron a entender que el capitalismo se caracteriza por su profundo poder ‘desterritorializante’, que libera el deseo humano de las instituciones sociales establecidas y de los códigos por ellas impuestos. Pero, a la vez que lo ‘desterritorializa’, lo ‘reterritorializa’ haciéndolo esclavo de su propia dinámica. El capitalismo alcanza la hegemonía definitiva facilitando un deseo liberado de todo orden, un deseo que se rebela contra las limitaciones que le impone la naturaleza, un deseo intensificado hasta imponerse sobre la realidad de las cosas, hasta convertir nuestra propia identidad en un producto fungible y renovable más.

Publicado en XL Semanal en dos partes, parte I y parte II.

 

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Este sábado 18 de septiembre el obispo bendecirá una imagen de la Merced

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Este sábado 18 de septiembre, a las 13:00 horas, el obispo Nivariense presidirá una Eucaristía en la Catedral en la que bendecirá una imagen de Nuestra Señora de la Merced.

Según ha explicado el delegado de Pastoral Penitenciaria, Domingo Marrero, se trata de una donación que ha realizado una familia para el centro penitenciario. Dicha imagen será presentada el día de la Merced, el 24 de septiembre, en la Misa que se celebrará en Tenerife II para celebrar la festividad de la patrona de Instituciones Penitenciarias.

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Pastoral de la salud: Jornadas nacionales online “La objeción de conciencia en la ley española de eutanasia” – 21 de septiembre de 2021

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objecion conciencia

 

PASTORAL DE LA SALUD. JORNADAS NACIONALES ONLINE

ENLACES PARA EL PÚBLICO EN GENERAL

Martes 21 septiembre de 2021 de 10:30 a 12:00 h

“La objeción de conciencia en la ley española de eutanasia”

Prof. Federico de Montalvo Jääskeläinen

 

Salud 1

salud 20212

 

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El inicio de curso en El Espejo de la Iglesia

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«Conocer, amar y seguir a Jesucristo» es el título de un manual de catequesis para los más pequeños. Sus autoras, Amalia y Maribel, explican el contenido del libro. Por otro lado, Adolfo Ariza, director del Instituto Superior del Ciencias Religiosas Beata Victoria Díez, y la profesora Elena Murillo hablan de las ofertas formativas del centro.

Puedes escucharlo en este enlace

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Nuestra Señora de Las Lágrimas, Alcaldesa Perpetua de Cabezo de Torres

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Coincidiendo con las fiestas patronales de la pedanía murciana de Cabezo de Torres, este fin de semana tras la celebración del septenario y las vísperas del domingo, durante la Misa de la ofrenda, la patrona del pueblo, Nuestra señora de Las Lágrimas, recibirá la distinción civil de Alcaldesa Perpetua de Cabezo de Torres. La decisión ha sido acordada por el pleno de la Junta Vecinal, y a propuesta de la alcaldesa pedánea, María Pilar Vivancos.

«Este nombramiento es una alegría para toda la población de Cabezo de Torres por lo que la Virgen de las Lágrimas significa para el pueblo y más concretamente para la comunidad cristiana», declara Antonio José Abellán, párroco de Nuestra Señora de las Lágrimas de Cabezo de Torres, quien ha recibido la noticia con «gran entusiasmo y alegría».

Así mismo, Abellán valora como «muy buena» la impresión general de los ciudadanos quienes expresan así su reconocimiento a la tradición, fe y cultura de muchas generaciones, «depositando en el corazón de María sus anhelos, sufrimientos, gozos, pesares y esperanzas; es una forma de legar todo esto a las generaciones presentes y futuras».

La tradicional devoción cabezotorrense a Nuestra Señora de Las Lágrimas se remonta hasta el siglo XVIII, cuando ocurriera el milagroso llanto de la imagen documentado y periciado por el entonces obispo de la Diócesis de Cartagena, Mons. Luis Belluga, pasando desde aquel momento a ser patrona de Cabezo de Torres. Por esta historia, el nuevo título concedido a la Virgen «ayudará a esta población a crecer en la fe y a afianzar su compromiso, pues ayudará a valorar las raíces, la forma de ser y vivir de esta tierra al amparo de María y del Señor en la Iglesia y como expresión de construcción de un presente y futuro en paz, armonía, solidaridad, fraternidad y cariño de unos para con otros».

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El próximo martes se cumplirá un año de la reapertura del Archivo Diocesano tras su reforma

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Hace un año ya que el Archivo Diocesano de Huelva reabrió sus puertas tras dos importantes acontecimientos: por un lado, las restricciones llevadas a cabo por el Estado motivadas por la COVID 19 y, por otro, las obras que se comenzaron en el archivo para mejorar las instalaciones, tanto en sus depósitos como en sus zonas comunes.

Parece una paradoja hablar de vida en una Institución cuya función es conservar, reunir y custodiar la documentación que pierde su valor administrativo y de gestión, para pasar a un valor de consulta e investigación y, sin embargo, el archivo no ha estado más en movimiento que en este año tan diferente para todos.

Mi incorporación al trabajo el lunes, 4 de mayo, dio paso al cierre del Archivo al público, tal como se dio a conocer en los diferentes medios de comunicación diocesanos, junto con las medidas pospuestas para el retorno de la Normalidad Pastoral de la Diócesis de Huelva (9 de mayo), estableciendo la reapertura del Obispado al público en general, pero no para los usuarios del Archivo. A ellos les tocó esperar hasta el mes de septiembre del 2020, para ser testigos, in situ, de los cambios que se habían realizado en el servicio de Archivos de la Diócesis.

Se han comunicado los depósitos entre ellos, ganando metros lineales y dándole continuidad a los mismos. Se ha incorporado un nuevo depósito, que ya recoge la documentación referente a Patrimonio y que, por su gran volumen documental, nos ha llevado a tener que incorporar más metros lineales de estanterías, para poderlos albergar de una manera segura y eficaz. Se ha dotado de un nuevo espacio para su personal técnico, más funcional y luminoso. Y, lo más importante, se ha dotado al Archivo de una correcta ubicación de sus fondos documentales, imprescindibles para cualquier estudio de la ciudad, de la propia institución y de la realidad de la villa Onubense desde el s. XIII, donde comienzan nuestros primeros expedientes hasta la actualidad.

Sobre unos cuatro investigadores diarios comienzan a retomar sus estudios en sala. He atendido una media de 155 peticiones en sala y eso que hay que tener en cuenta que, en un principio, por causa de los cierres perimetrales, las consultas en el Archivo solo podían realizarla los usuarios de la capital. He visto cómo la solidaridad nacía entre ellos y la búsqueda de información no se limitaba solo a sus propios campos de investigación, sino que resolvían consultas de compañeros con los que comparten tantas horas de estudio dentro del Obispado.

Se han multiplicado las peticiones reprográficas, hay que trabajar desde casa y las consultas se resuelven a través del envío de imágenes digitales. Las cuestiones planteadas por los diversos organismos diocesanos ante la nueva etapa que estamos viviendo, han necesitado de la consulta de expedientes ya transferidos para sus trabajos actuales. Y todo,  mientras reestructuramos espacios, ubicamos nuevas estanterías, transferimos documentación parroquial, como ha supuesto la incorporación de dos importantes fondos parroquiales, imprescindibles para el estudio de la vida eclesiástica Onubense, como son los Libros Sacramentales de la Iglesia Mayor de San Pedro Apóstol de Huelva, los únicos anteriores al siglo XX que se conservan de la capital, y los de la parroquia de la Sagrada Familia, que nos ofrecen una muy valiosa información sobre la actividad parroquial y todos los comienzos de construcción y formación del barrio del Torrejón, imposible de haberse desarrollado sin la actividad y el esfuerzo de ésta parroquia.

El fondo documental de la vida pastoral de D. José Vilaplana, obispo emérito, que personalmente lo transfiere al Archivo para su puesta en valor, siendo consciente de la importancia que tienen ya los documentos generados en su labor pastoral. Los de la Delegación Diocesana de Hermandades, que de la mano de Daniel Romero ha llegado al archivo con una descripción y un inventario detallado de sus expedientes, que ha hecho muy fácil la labor de transferirlos al mismo.

El balance en este año ha sido muy positivo a pesar de las circunstancias vividas. Parece como si el tiempo que nos ha tocado de estar encerrados en casa al archivo le hubiera dado vida. Ha sido un año de carreras, de solventar dificultades que se nos presentaban, de trasladar, mover, limpiar, e incorporar al depósito nuevas fuentes documentales, que son la base del conocimiento y de lo que se escriba sobre una parte importante de la historia de Huelva. Ha sido un año de despedidas importantes a compañeros y a jefe, no quiero dejar de manifestar mi agradecimiento más sincero al que para mí siempre será mi maestro y archivero de la Diócesis de Huelva, Manuel Jesús Carrasco Terriza, para dar paso a tanto nuevo. Un año en que se ha dignificado el Archivo, y donde más que nunca, los principios archivísticos han estado presentes en mi trabajo, los documentos de archivos son únicos, originales e irrepetibles, nos cuentan historias a medida que trascurre el tiempo sobre ellos, pasando por diferentes edades, administrativos, intermedios e históricos, hasta llegar a sus depósitos definitivos engrandecidos por el valor del tiempo. Un año dónde solo me queda dar gracias, porque he visto crecer este Archivo que a mí me ha visto crecer, y que me ha dado la oportunidad de verlo mejorado, engrandecido y equipado de nuevas y eficientes instalaciones que ya dignifican este espacio tan importante para la Diócesis de Huelva y para su historia en general, siendo consciente, desde la Diócesis Onubense, del papel que el Archivo Diocesano cumple ya en beneficio de la sociedad.

Macarena Tejero Rioja,
técnica del Archivo Diocesano

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