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Manos Unidas Málaga invita esta semana a encender la llama que mueve el mundo

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La Delegación de Manos Unidas en Málaga se suma a la campaña nacional con la que invita a iluminar la vida de millones de personas en los países del Sur con la campaña “24 horas que mueven el mundo”.

Bajo el lema “Enciende tu compromiso», la semana del 8 al 13 de noviembre, tiene lugar la IX edición de esta iniciativa de sensibilización, que se desarrollará con un objetivo claro: crear un halo de luz virtual que ilumine el mundo para acabar, juntos, con las “partes ensombrecidas” causadas por el hambre, las desigualdades y las injusticias que siguen existiendo.

En qué consiste

Cualquier persona puede sumarse a la IX edición de las “24 horas” de Manos Unidas con su foto para “Enciende la Llama”.

Se trata de subir una foto con una vela encendido, a partir del 8 de noviembre, a la web http://www.manosunidas.org/24horas

Podrá subir tantas fotos como desee y dejar un mensaje de apoyo a la acción y a su significado (máximo 200 caracteres).

Las fotos se harán visibles en un mapamundi y en una galería, en esa misma página web, localizadas y clasificadas por país de envío, a partir del 13 de noviembre a las 20 horas.

Estas fotos se convierten «en un símbolo de la esperanza en un mundo mejor. Cientos de luces que, juntas, llevarán la luz de la solidaridad, de forma virtual, a aquellas zonas del mundo que no solo padecen la pandemia del coronavirus, sino tremendas situaciones de pobreza, hambre, conflictos armados, desplazamientos forzados… Y la llevarán, como ya ocurrió en ediciones anteriores, no solo de Norte a Sur, sino de Sur a Norte, entre países de los cinco continentes, en una ola que “contagiará” unión, compromiso, solidaridad y la esperanza en un mundo mejor», explican desde Manos Unidas.

«En la delegación de Málaga, desde la primera edición hemos apostado por el mundo del deporte, y gracias al Área de Deportes del Ayuntamiento de Málaga, la Diputación provincial y los centros deportivos, club de golf, etc, conseguimos llegar a un gran número de malagueños que se solidarizan con los más necesitados. Además, las parroquias de toda España participan con la lectura del manifiesto y encienden la llama al final de las eucaristías», afirma Ana Tórrala, presidenta de Manos Unidas Málaga. 

Centros deportivos que se suman

Manos Unidas va a distribuir, como en ediciones anteriores, camisetas para los monitores, pegatinas para los asistentes, globos para ambientar el entorno y velas para  encender en las clases colectivas o individuales. La oenegé propondrá a los entrenadores la lectura de un mensaje previo a las fotos grupales o individuales, con la preservación de todas las normas Covid y subir las instantáneas a continuación a las redes sociales.  

Los gimnasios y centros en los que van a estar las «24 horas para iluminar el mundo» son: Pabellón Deportivo de la Universidad de Málaga, Áccura Málaga Centro Wellness, Centro Wellness O2, Centro acuático Inacua, Centro de raqueta Inacua, Go-fit Huelin, Go-fit Segalerva, Forus Trinidad, Forus El Torcal, Forus Conde Guadalhorce, Vallsport El Cónsul, Vallsport Churriana, Vallsport Ciudad jardín, Vallsport Teatinos, Real Club Mediterráneo, Club de golf Guadalhorce, Club de tenis-pádel Málaga, Pabellón deportivo Ciudad Jardín

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Círculo de Silencio, este miércoles, con la Jornada Mundial de los Pobres

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Este miércoles día 10, la Delegación Diocesana de Migraciones de Málaga convoca a un nuevo círculo de silencio, a las 20.00 h. en la Plaza de la Constitución.

Los participantes están llamados a llevar carteles, hechos de folios o cartulinas, con su mensaje con ocasión de la Jornada Mundial de los Pobres.

Este encuentro persigue hacer visible en la plaza pública la realidad de los migrantes y refugiados desde un silencio contemplativo y reflexivo. Se desarrolla respetando escrupulosamente las medidas sanitarias establecidas por las autoridades andaluzas.

El círculo de silencio se celebra también ese día en Álora (a las 18.30 horas); en Churriana (a las 19.45 horas y en Alhaurín de la Torre.

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José Luis Fernández Orta afirma que «nuestro silencio es el de las personas que han visto ahogados sus gritos (por desgracia su ahogo, en la mayoría de las ocasiones no es simbólico). Es el lamento ante el dolor de quienes sufren el hambre, la persecución política, cultural o religiosa. Es una llamada a mejorar las condiciones laborales en los países de origen para que quien quiera no tenga que emigrar y reclamar que entre todos debemos buscar una solución en el origen del problema. Es una denuncia de quienes se lucran con la miseria de los más pobres. Es un intento de cambiar legislaciones que hieren y laceran los derechos más fundamentales de las personas. Es una repulsa ante las actuaciones de gobiernos que permanecen impasibles ante las llamadas de los necesitados y ponen trabas físicas, judiciales, policiales y armadas a sus demandas, cuando levantan muros y vallas imposibles de atravesar y que se han convertido más en una trampa mortal que en un obstáculo».

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«Seguimos creciendo en esta gran familia que somos contigo»

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Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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«Con mucha ilusión, estrenamos Conversión, el musical sobre san Ignacio de Loyola»

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NoticiaIglesia Noticia

Óscar Santos, autor del musical sobre san Ignacio

Publicado: 08/11/2021: 15

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Con motivo del Año Ignaciano, sale a la luz el musical Conversión, de manos de un malagueño, el cantautor Óscar Santos. El sábado 12 de noviembre se estrena, a las 20.00 horas, en La Caja Blanca de Málaga y este fin de semana nos habló de él Óscar, y la ilusión que sintió cuando recibió la llamada del encargo.

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«Asumo este servicio con esperanza y con responsabilidad, queriendo seguir caminando juntos»

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NoticiaIglesia Noticia

Publicado: 08/11/2021: 3

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El sábado 6 de noviembre se celebró en la parroquia de El Salvador, en Málaga, el Encuentro Interparroquial, organizado por la Acción Católica General, en el que Cristina Vera daba el relevo en la presidencia de la ACG Málaga a Vicky Ramos. Así expresaban en COPE Málaga la ilusión con la que habían servido y estaban dispuestas a seguir sirviendo.

Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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«Comprender la vida de la Iglesia es comprender la vida del Señor»

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En la mañana de hoy la Seo gaditana ha acogido la celebración por el Día de la Iglesia Diocesana, con un eucaristía presidida por Mons. Rafael Zornoza.

En su homilía, el obispo diocesano recordó que «la Iglesia es un misterio de fe que nos conoce. Sigue siendo santa a pesar de nuestros pecados, sigue ofreciendo al mundo la belleza de la fe. Pertenecemos a esta Iglesia, y con todas nuestras limitaciones dejamos el rastro de Cristo en el mundo».

«Comprender la vida de la Iglesia es comprender la vida del Señor, -continuaba Mons. Zornoza- Ella recibe la luz del sol y la proyecta sobre nosotros. Hoy nos pide la Iglesia en España que ahondemos en esta pertenencia, y para eso necesitamos entregarnos como la viuda del evangelio de hoy, y ser generosos con una entrega mayor, de corazón, efectiva y afectiva».

Carta de Mons. Rafael Zornoza por el Día de la Iglesia Diocesana

Queridos amigos:

El Día de la Iglesia Diocesana se celebra con el lema “Somos los que tú nos ayudas a ser. Somos una gran familia contigo”. De este modo, profundizamos en el ser y la misión de la Iglesia, y por tanto de todos los bautizados. Como dice el Concilio Vaticano II, “la Iglesia peregrinante es misionera por su naturaleza”, y a través de ella quiere Dios “llamar a los hombres a la participación de su vida no sólo en particular, excluido cualquier género de conexión mutua, sino constituirlos en pueblo, en el que sus hijos que estaban dispersos se congreguen en unidad (Cf. Jn, 11,52). “(AG, 2).

La evangelización pertenece al ser de la Iglesia, que es misionera o no es: “de hecho, la Iglesia es misionera por naturaleza; si no lo fuera, no sería la Iglesia de Cristo, sino que sería sólo una asociación entre muchas otras, que terminaría rápidamente agotando su propósito y desapareciendo”. (Papa Francisco, Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones, 2017). Esta misión la lleva a cabo el Pueblo de Dios, pues la misión de evangelizar pertenece a todos los bautizados: laicos, sacerdotes, y consagrados, somos “corresponsables” y protagonistas de la misión; somos fraternidad en misión, llamada a congregar en la unidad, en Cristo, a todo el género humano.

Impulsemos, pues, la corresponsabilidad en los diversos niveles de nuestra Iglesia diocesana. Nuestra diócesis tiene afortunadamente mucha vitalidad eclesial, hay abundante participación en la vida de las parroquias, muchos fieles laicos activos, asociaciones, cofradías, seminarios donde se forma un buen grupo de aspirantes al sacerdocio; se acoge a los pobres, a los emigrantes, a los sin techo, se atiende a los reclusos, a las mujeres en exclusión… es una diócesis misionera. Sacerdotes, consagrados y laicos son corresponsables.

Hemos de preguntarnos: ¿Cómo puedo ayudar a ser Iglesia, fraternidad en misión? Tu tiempo, tus cualidades, tu apoyo económico y tu oración son los primeros caminos. Cuando miramos nuestra Iglesia Diocesana, nuestras parroquias y comunidades, vemos con afecto el bien que nos hacen. Colaboremos para seguir viviendo la experiencia cristiana, que crezca nuestra fe, y que mantengamos vivo el mandato misionero de Jesús: “Id al mundo entero”.

Vivir la misión en estos tiempos complejos y difíciles nos exige mayor unión y colaboración entre nosotros, caridad fraterna y solidaridad apostólica. Seamos corresponsables de la labor de la Iglesia y de su sostenimiento. Que no falte tu ayuda para cultivar la caridad con los demás, viviendo con coherencia evangélica, en un ambiente de amor, de amistad, de confraternidad, de comunicación. Juntos vivimos la Iglesia diocesana, que es comunidad, parroquias vivas, comprometidas, apasionadas por Jesucristo y entregadas a los demás.

Esta fraternidad misionera es una esperanza para el mundo, llamado a la unidad que tanto ansía. Vivimos en la paradoja de una aparente interconexión global que no oculta síntomas de todo lo contrario. “Las relaciones digitales, que eximen del laborioso cultivo de una amistad, de una reciprocidad estable, e incluso de un consenso que madura con el tiempo, tienen apariencia de sociabilidad. No construyen verdaderamente un “nosotros” sino que suelen disimular y amplificar el mismo individualismo que se expresa en la xenofobia y en el desprecio de los débiles.” (Fratelli Tutti, 43).

Demos hoy la respuesta que exige este momento histórico para fortalecer nuestra fe, nuestras instituciones, y nuestra comunicación cristiana de bienes con la que podemos curar tantas heridas y mostrar la caridad que nos define como discípulos del Señor. La iglesia es portadora de esperanza. El Evangelio es Buena Noticia y nos corresponde hacerlo presente con coherencia, audacia y creatividad hoy. El momento presente demanda de nosotros dar razón de nuestra esperanza y mostrar una caridad sin fisuras. El mejor argumentario es siempre el amor cristiano.

+Rafael Zornoza Boy

Obispo de Cádiz y Ceuta

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“La Iglesia es una familia”

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Homilía en la Eucaristía en el XXXII Domingo del Tiempo Ordinario, en la S.I Catedral, y Día de la Iglesia Diocesana, el 7 de noviembre de 2021.

Queridísima Iglesia del Señor, Esposa amada de Jesucristo, Pueblo Santo de Dios;
muy querido sacerdote, diácono:

En el día de hoy, el diácono que nos acompaña desde hace más de un año todos los domingos en esta liturgia acaba de perder en Venezuela a su padre y a su madre. Con lo cual, yo os pido que en la oración de los difuntos, hoy, os acordéis de ellos.

Todos conocemos casos donde las personas han perdido familiares o seres queridos sin poder acompañarlos, y el dolor que eso significa. Y aunque la fe da una paz muy grande, y él lo vive con paz, como formamos todos parte del mismo Cuerpo, yo no quiero dejar de decíroslo, y así también sentimos que ese Cuerpo no son sólo los que estamos por casualidad -no existen las casualidades- en esta Eucaristía, sino también los que están cerca de nosotros, de una manera o de otra, hasta el horizonte del mundo entero. Pedimos por él y por su familia, por los que están en Venezuela y los que están aquí.

Eso nos abre al Misterio de la Iglesia. ¿Qué es la Iglesia? Porque hoy habréis oído decir que celebramos el Día de la Iglesia Diocesana. La Iglesia es un Cuerpo. La Iglesia no son una serie de principios morales o unas creencias o unas ideas que compartimos, participamos de la misma manera de pensar, de las mismas ideas. La gente dice “pues, sí, porque tenemos las mismas ideas”; o participamos de una cierta concepción de la vida humana. Sin duda que eso es verdad, pero eso no es la Iglesia. La Iglesia es un Cuerpo. La Iglesia es una familia. Del lema de hoy, “Somos una familia contigo”, en la medida en que podamos vivir nuestra pertenencia, nuestra condición de cristianos como perteneciendo a una familia y manteniendo en la vida de familia, ese tipo de relaciones que solían caracterizar a la vida de familia.

Yo leí hace unos días, y lo he dicho en otra Misa hace un momento (porque se celebra el 75 aniversario de la creación de la Hermandad Obrera de Acción Católica); les decía que hace poco había leído una definición del neoliberalismo global, no simplemente como unas sociedades que viven en torno a la economía y a los mercados, sino como un tipo de sociedad que trata de crear un nuevo tipo de hombre. Y ese tipo de hombre es un tipo de hombre y de mujer que todas sus relaciones tienen la lógica de las relaciones comerciales. Eso está inscribiéndose de tal manera en nuestro ser que, de alguna manera, determina a veces también las relaciones entre marido y esposa en el seno de la familia, hasta entre los padres y los hijos. Yo recuerdo a una hija cuyo padre había hablado de que era una inversión; u otra hija que había crecido toda su vida oyendo a su madre que ella había sido una equivocación y que no tenía que haber nacido. Todo ese tipo de comentarios, las dos lo decían llorando a lágrima viva, con una herida muy grande en su ser y en su vida.

Las relaciones familiares si algo las caracteriza es que son relaciones gratuitas, y por eso son humanas. Por eso son más humanas. Y la gratuidad engendra gratuidad. En cambio, el dejarse llevar por el interés hace que los demás reaccionen dejándose llevar por el interés. Son procesos donde crece la comunión de los santos o donde se deterioran nuestras relaciones por el poder del mal.

Que la Iglesia pueda vivir como una familia hace posible que las familias puedan vivir como familias también. Que Cristo sea el centro de ese pueblo, de ese Cuerpo que es la Iglesia, hace posible que nuestras familias, que los pueblos, en la medida en que siguen existiendo, puedan ser verdaderos pueblos. Es decir, que no seamos una masa anónima que sólo se relaciona mediante contratos. Claro que la Iglesia es una familia y la diócesis es la realización del misterio entero de la Iglesia en una determinada comunidad. Porque si la Iglesia fuese el mundo entero y fuese todo como una especie de anonimato enorme, que abarcase el mundo entero, al final no habría posibilidad de relaciones verdaderamente humanas entre nosotros. Yo sé que una parte, razonablemente grande, de quienes asistís muchos domingos a esta Catedral sois personas que estáis de visita, pero eso no obsta para deciros que viváis donde viváis, busquéis en vuestra parroquia, en vuestra diócesis, en vuestro país, una diócesis y que podáis sentir eso como vuestra propia familia.

La estructura de la Iglesia no es piramidal, como la de los gobiernos: es Eucarística. Y la Iglesia está reunida entorno a un discípulo de los apóstoles, a un sucesor de los apóstoles -ojalá que sea también discípulo-, que no es importante porque sea el que manda. La gente piensa que es como un gobernador provincial, o algo así, porque los modelos que tenemos son los modelos del mundo. Es importante porque es la garantía, si él está unido al Sucesor de Pedro, de que cuando vosotros hoy comulgáis, recibís el Cuerpo de Cristo. Que cuando ese sacerdote que está sentado ahí en ese lado de la Catedral perdona los pecados, no es su poder o su virtud quien os perdona. Es Cristo quien os perdona. Cristo se hace contemporáneo nuestro a través de la sucesión apostólica, y de los múltiples carismas y formas. Yo sé que hay formas de la vida de la Iglesia, pero la única forma en que la Iglesia se realiza plenamente son las diócesis. Lo demás son formas, que tal vez sean internacionales, que tienen una extensión más grande que una diócesis, como la espiritualidad de san Francisco, de santa Brígida o la de cualquier santo que se ha extendido más allá de las fronteras de un país. De san Ignacio de Loyola o de santa Teresa de Jesús con los carmelitas. Pero, sin embargo, todos vivimos en una diócesis y esa diócesis es nuestro vínculo esencial con Jesucristo. Y lo que hace importante la diócesis es eso, que es el lugar donde Jesucristo se hace, a través de un sucesor de los apóstoles, y de los Sacramentos, que Él garantiza sencillamente para que cuando yo los reciba, sepa que es Jesucristo quien actúa en esos Sacramentos que yo estoy recibiendo. Ese es el valor de la diócesis, y el valor y significado del obispo.

Yo soy seguramente mucho mas indigno de la vida divina que el Señor nos regala a todos que muchos de los que estáis aquí asistiendo a esta Eucaristía. Ojalá pudiera ser también para vosotros un ejemplo en santidad y en el seguimiento de Jesucristo. Y se lo pido al Señor. Y Le pido al Señor al menos no ser un obstáculo grande para vuestra relación con el Señor en vuestra vida. Pero sé que mi ministerio es esencial, para que las Misas sean Misas; para que los Sacramentos sean Sacramentos y para que vuestros hijos, cuando se bauticen, tengan la garantía de que reciben el Espíritu Santo y la vida nueva que Jesucristo nos da a todos. Esa es la única importancia. Verdaderamente, ese es el corazón de la vida de la Iglesia, porque ese Cuerpo que es la Iglesia y que vive en cada diócesis en plenitud, como dice el Concilio recogiendo la Tradición de los Padres: el misterio de la Iglesia plena se realiza en cada diócesis, porque la diócesis recoge todos los Sacramentos y, por lo tanto, tiene todas las dimensiones de la vida de la Iglesia y ninguna otra realidad, por muy importantes que sean, por mucha ayuda moral que nos puedan dar en la vida, por muy cercanos que nos sintamos a una determinada espiritualidad o determinado santo, ninguna otra realidad de Iglesia realiza ese Misterio de la Iglesia que se realiza plenamente en la vida de la diócesis.

Cuando el obispo celebra siempre dice “por mí, indigno siervo tuyo”. Uno lo puede decir en broma. Yo os aseguro que cuando lo digo, no lo digo en broma. Soy indigno del Señor y soy indigno de serviros a vosotros que sois la Esposa de Cristo; que sois la prolongación en la Historia de la Virgen; que sois la Esposa que se sienta a la casa y a quien el Señor ha venido, no a ser servido, sino a servir.

Pedid por vuestra diócesis y ser conscientes de que el ser cristiano es pertenecer a ese Cuerpo. El alma de ese Cuerpo, decía el Concilio, es el Espíritu Santo que vive en vosotros, que vais a recibir renovadamente cuando comulgáis al recibir el Cuerpo de Cristo. Porque Cristo viene a nosotros para comunicarnos Su Espíritu, el Espíritu del Hijo de Dios, la libertad de los hijos de Dios, la vida divina. Salís de la Eucaristía y lleváis a Dios en vuestro cuerpo de una manera igual de misteriosa que lo llevó la Virgen, pero igual de real que lo llevó la Virgen. Cuando celebramos el verdadero Corpus Christi, el verdadero Cuerpo de Cristo, sabemos que recibimos a Dios. Dios está en nosotros y habita en nosotros y va con nosotros al supermercado, y va con nosotros al metro, y va con nosotros a visitar los monumentos que visitamos, y va con nosotros cuando estamos cenando en casa o cuando estamos celebrando un cumpleaños.

Vamos a pedir al Señor que proteja a nuestra Iglesia y que nosotros nos sintamos parte de ella. Parte de ella significa sentir que yo, que llevo la vida divina y la llevo porque formo parte de este cuerpo, me siento responsable de comunicar esa vida a quienes no la tienen. Y en este mundo nuestro, no hay nada, ni siquiera el aire para respirar, que sea tan importante como esa vida. Porque sin esa vida estamos muertos, aunque tengamos salud, aunque tengamos un buen trabajo. Se nos muere nuestra humanidad por dentro. Porque estamos hechos para la vida divina. Y sólo la participación en esa vida divina es capaz de darnos la alegría y la libertad que anhelamos, con toda la profundidad.

Mis queridos hermanos, pidámosLe al Señor que seamos, efectivamente, “somos contigo una familia”. Somos todos una familia y cada uno tiene una función en esa familia. Pero nuestra alegría y nuestro gozo es pertenecer a esa familia, contribuir a la vida de esa familia, amar a esa familia, aprender a querernos en esa familia. Eso salvará nuestras vidas, salvará nuestras familias también, salvará nuestros pueblos. Podremos volver a ser un pueblo.

Que el Señor escuche nuestros deseos, escuche nuestra oración.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

7 de noviembre de 2021
S.I Catedral de Granada

Escuchar homilía

“Lo que el mundo necesita hoy es descubrir de nuevo el significado y la relevancia de Jesucristo”

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Homilía en la Eucaristía del 75 aniversario de la HOAC, celebrada en la parroquia de Santa María Micaela, el 7 de noviembre de 2021.

Muy queridos hermanos sacerdotes (tanto de aquí de la parroquia como de la pastoral social y de la pastoral obrera);
amigos de la HOAC:

Alguien llamaba a este día un momento histórico. Pero histórica es también la muerte de Cristo y la Resurrección de Cristo y, por lo tanto, los 75 años que pueden ser mucho para la vida humana apenas son nada de la vida de Iglesia.

Yo doy gracias hoy por lo que ha significado y significa la HOAC en la historia de la Iglesia en España. Es verdad que vivimos tiempos de transformaciones muy brutales, de forma que una expresión como “el mundo obrero” era algo perfectamente definible y con unas fronteras muy precisas, en el mundo de aquella industrialización, de las fábricas, o aquella que se representaba en la película de Marlon Brando -“La ley del silencio”-, donde muchos de vosotros habréis visto a los estibadores del puerto de Nueva York. Y en el mundo actual todo está mucho más difuminado, porque, en realidad, el mundo del capitalismo tardío, el mundo de la economía neoliberal a nivel global, pretende una sociedad regida por unas pequeñas oligarquías o élites del mundo financiero, y todos los demás somos proletarios con distintas cualificaciones, pero el conjunto de la sociedad ya casi no existe. Eso, que todavía hace 10 o 20 años se llamaba la “sociedad civil”, está siendo cada vez más y más absorbida por la administración pública y se convierte, por tanto, en una palabra casi abstracta. En todo caso, el mensaje de Guillermo Rovirosa y las personas que comenzaron con él, y más que su mensaje, su testimonio de vida, sigue siendo tan necesario o más en este tiempo que lo fue en el momento.

Es verdad que la dinámica de esta misma sociedad a la que me refería hace un momento hace que todo lo que no sea economía pura y dura sea relegado al campo de las creencias, de los valores, de cosas que no tienen cuerpo de ninguna clase. Y la Iglesia no puede vivir sin cuerpo. La Iglesia es un cuerpo eclesial, no es una colección de individuos que tienen unas creencias. No somos una colección de individuos que tenemos unos valores. Somos un cuerpo. Somos el Cuerpo de Cristo. Somos la humanidad de Cristo hoy. Dios mío, podemos vivir muy lejos de ese don de poder ser eso en el mundo actual, pero en el mundo actual eso es absolutamente urgente e imprescindible. Y el Papa Francisco no deja de recordárnoslo de tantas maneras: la predilección por los necesitados, la predilección por los pobres.

Cada vez que yo oigo este Evangelio, que es, además, uno de los más poderosos, todos tenemos ejemplos y testimonios de esa generosidad de la viuda del Evangelio. Muchos, a lo largo de la vida; cuando lo oigo, me acuerdo de una cosa muy simple o que parece muy simple, porque también era para construir un templo. Se estaba construyendo entonces la Catedral de la Almudena en Madrid y la gente pensará que hubo una cena en la que el presidente del Gobierno reunió a unos cuantos empresarios, y de allí salió una cantidad para la construcción de la Almudena. Lo que supuso aquella cena y los donativos que salieron de aquella cena es ridículo en comparación con lo que costó la construcción de la catedral. El ochenta y tantos por ciento eran donativos inferiores a cinco mil pesetas. Es decir, que fue el pueblo quien levantó aquella catedral, no los donativos de los ricos y de los ministros.

Yo me acuerdo de una tarde en que yo iba al edificio del Obispado y estaba jarreando, lloviendo a mares. El Obispado tenía una escalerita y había allí una mujer en lo alto de la escalera, en la entrada, llamando debajo de la lluvia y me dijo “¿qué hace usted aquí?”. Y respondió: “Verá, es que he venido a traer un donativo para la Almudena, pero estoy llamando y no me abren”. Le digo: “Mire, es que las oficinas las abren sólo por la mañana”. Me dice: “¿No tendría usted inconveniente en dar ese donativo en mi nombre?”. “Yo, ¡ninguno!”. Y me dio una moneda, de las que hubo antes de que entraran los euros, una de 200 pesetas. Y me dice: “Es que yo trabajo limpiando casas y no puedo venir por la mañana. Yo se lo doy a usted y usted se lo da a quien se lo tenga que dar”. Y yo decía, Señor, es que es exactamente la misma historia del Evangelio. Pero luego hay una solidaridad entre los pobres que se pierde, que la pierde el mundo en el que vivimos, a todos los niveles.

Leía yo hace unos días que el neoliberalismo no consiste en unas sociedades que dan mucha importancia a los mercados. Que eso es verdad; sino que el neoliberalismo trata de generar y crear un nuevo tipo de hombre, y ese nuevo tipo de hombre es un nuevo tipo de hombre en el que todas las relaciones humanas tienden a convertirse en contractuales. Y lo que no está en un contrato, no existe. Y cuando dice “todas las relaciones humanas”, se refiere a las relaciones matrimoniales, a las relaciones entre padres e hijos, a las relaciones entre compañeros de trabajo (si es que hoy se puede seguir hablando de compañeros de trabajo). Algo que cuando había un mundo obrero, se experimentaba lo que era la solidaridad de los pobres. La solidaridad de los compañeros de trabajo. Hasta los mismos sindicatos nacían en muchos lugares de abajo a arriba, y no eran organizaciones estatales como son hoy entre nosotros.

Lo que el mundo necesita hoy es descubrir de nuevo el significado y la relevancia de Jesucristo, para nuestra vida humana. Para todas las dimensiones de nuestra vida humana. Y resistirnos con todas nuestras fuerzas a ese contractualismo que trata de imponerse como modo de relaciones humanas. La gratuidad, el afecto, la compañía, la amistad, el amor, son realidades infinitamente más grandes que ningún contrato. Y un mundo diferente sólo es posible si grupos humanos empiezan a vivir de ese modo y a mostrar que es más bello vivir de eso modo, que es más humano, que responde más a las exigencias de nuestro corazón. Que vivimos más contentos. Que la vida merece la pena ser vivida. Quizás la enfermedad más grave del momento en el que estamos, o más extendida, es como una cierta desesperanza, un cierto cinismo, con respecto a la vida, de que no merece la pena vivirla, de que en el fondo el contractualismo genera el no fiarse de nadie. En estos meses me lo han dicho muchas personas, “¿pero de quién me puedo fiar?”.

Pues, que podamos ser personas de las que uno se puede fiar, y miembros de un pueblo, parte de un pueblo, parte de una familia de la que uno se puede fiar. De que, cuando decimos “te quiero”, lo decimos de verdad. De que, cuando damos la mano… Yo aun recuerdo en mi infancia en los mercados de ganado de Asturias, donde un escupitajo en una mano y esa mano dada, tenía más valor que un texto ante notario. Esa vaca era tuya, tú la habías comprado, habías dado tu palabra por ello y eras capaz de dar la vida por la verdad de eso que habías dicho.

Dios mío, qué lejos estamos de ese mundo. Pero la necesidad de recuperar la seriedad de la palabra dada, la seriedad en las promesas, la necesidad de ayuda mutua, porque eso no se puede vivir solo. Sólo un pueblo, una comunidad, un grupo, es capaz de vivirlo. Uno de los ideales de este tipo de sociedad es la atomización total de la sociedad, porque como todos somos intercambiables, como uno puede trabajar parte del año aquí y parte del año en Afganistán y otra parte del año en las Filipinas, y ya no sabes ni a quién perteneces. No perteneces a nadie más que al mercado. Por lo tanto, generar relaciones alternativas a todo eso creo que es la tarea presente y futura de toda la Iglesia.

¿Qué hacemos con nuestra vida? Si hemos nacido sólo para producir y consumir, somos verdaderamente miserables; estamos verdaderamente al borde de la muerte, si no estamos muertos ya en nuestro espíritu, en nuestra humanidad. Resucitar esa humanidad es posible, basta abrir el corazón. Aquella frase “abrir las puertas a Cristo”. Si Cristo no ha resucitado y todo lo que esperamos es de este mundo, a lo mejor todo lo que vale es llevarse lo que más pueda uno de este pastel pequeño que al final es la tierra y que, entonces, se trata de rebañar lo que uno pueda de ese pastel. Pero si Cristo ha resucitado, si nuestro destino es la vida eterna, la gratuidad, el amor, el don de la vida es el destino más alto, el más noble. Además, no sólo el más noble, sino el que más nos permite vivir con alegría y con gozo, porque corresponde más a la verdad de lo que somos, de que somos imagen de Dios, del Dios que es Amor. Y un mundo construido sobre otros supuestos será siempre una gran mentira, que hay también quien dice que eso es lo que hoy gobierno: la mentira. La mentira institucionalizada, la mentira convertida en modo de vida, realmente.

Vamos a darLe gracias al Señor. Que el corazón de toda verdadera renovación y evangelización de todo el mundo obrero, tan alejado de la Iglesia, cuando nunca debería de haberlo sido, porque la Iglesia es mucho más afín al mundo obrero que al mundo de las finanzas o a otros tipos de mundo; tan alejada de la Iglesia sólo es posible mediante una verdadera conversión a Jesucristo -“conversión misionera”, que diría el Papa Francisco: que el Señor nos convierta.

Sólo quería añadir una cosa, que no querría dejar de decirla, siquiera por honestidad. De hecho, quizás ahora no viene muy a cuento. Yo soy muy consciente, y lo sois vosotros también, de que en un determinado momento… (y la culpa no era de la HOAC ni de los movimientos especializados de la Acción Católica; la culpa era de aquello que se dijo en el Concilio y dice también ahora Pablo VI, que el cristianismo se había separado de la vida, y entonces la vida parecía que estaba en manos de lo que fuera más verdadero o uno entendiese que era el mejor modo comprender la vida humana); porque el cristianismo, relegado al mundo de lo sobrenatural, lo natural quedaba en manos de la ideología de turno, y hubo un momento en que la HOAC, igual que algunos otros movimientos especializados, se acercó, de una manera quizá no sana del todo, al marxismo, que parecía que era en ese momento la manera de pensar más afín. Y tenía cosas que, sin duda ninguna, hay que rescatar hoy del marxismo. Pero es muy fácil hacer ese juicio sobre ciertos movimientos, especialmente en la Pastoral Obrera y no hacerlo sobre todo lo demás, porque todo lo demás es igualmente heredero de esa separación entre la fe y la vida; de esa separación entre Cristo y nuestra humanidad, y nos hace depender de la cultura.

Si es verdad que hay algunos grupos que han dependido del marxismo, depender del liberalismo no es menos ideológico. No es que, quien no haya dependido del marxismo ha sido libre y no ha dependido de nadie. No. Probablemente, del liberalismo dependemos todos, mucho más de lo que nos damos cuenta. Y sigue siendo un cristianismo ideológico. El cristianismo liberal que hereda un poco de la cristiandad burguesa el echarse en manos de los centros de poder del mundo, aunque esos centros sean hoy cadenas de comunicación o plataformas de televisión. Esa dependencia de las ideologías de turno, y hoy la del marxismo no está de moda, por eso hay que defender algunas de las cosas que tenía de verdaderas y que no sería nada malo olvidar. Pero, desde luego, si la alternativa al marxismo es el liberalismo, una Iglesia en brazos del liberalismo es una Iglesia completamente estéril, y percibimos esa esterilidad en muchos hechos de nuestra vida. Lo percibimos en la falta de jóvenes. Lo percibimos en la falta de belleza o de atractivo que tienen nuestras comunidades, en el poco interés que tiene la Iglesia para la vida real de las personas, de casi todas las clases sociales.

Yo creo que ahí Rovirosa y los fundadores de la HOAC tenían una mirada profética. Devuélvenos esa mirada, Señor. Que tenga su centro en Ti, pero pidiéndoTe que comprendamos que todas las cosas tienen que ver contigo. Todas las cosas. Igual que decía que el proyecto del neoliberalismo es hacer un tipo humano en el que todas las relaciones sean comerciales, pues, para nosotros, todas las cosas tienen que ver con Cristo, y Cristo es la plenitud de todas las cosas y la luz que ilumina todas las cosas. De ahí, de Cristo, que es el mismo ayer, hoy y siempre, puede siempre nacer un mundo nuevo. Aunque sea un embrión, aunque sea muy chiquitito. Las cosas nacen chiquititas siempre. No hay que aspirar a los números, no hay que aspirar a lo grande, hay que aspirar a la verdad.

Que el Señor nos lo conceda a todos. Nos lo conceda a nuestra Iglesia de Granada. Hoy se celebra el Día de la Iglesia Diocesana. La Iglesia Diocesana es la realización de la Iglesia universal en un lugar determinado, estando a la cabeza un sucesor de los apóstoles.

Que el Señor conceda a nuestra Iglesia ser ese signo significativo, expresivo, del amor infinito de Dios en este mundo nuestro, tan perdido, tan confuso, tan desorientado, tan enfermo.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

7 de noviembre de 2021
Parroquia Santa María Micaela (Granada)

Volver a Galilea. Una propuesta para reactivar la misión en las parroquias

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Este curso ha comenzado a implementarse en distintos lugares, la inicitiva pastoral: Volver a Galilea. Alejandro Abrante y Alejandra Hernández, están recorriendo distintas comunidades parroquiales de la diócesis para ir realizando esta experiencia que puede ir dirigida a los propios agentes de pastoral, pero también a otros adultos que estén dispuestos a acoger esta acción pastoral, destinada a tener o renovar un encuentro personal con Jesucristo y a seguirlo desde la integración en la vida y misión de la parroquia.

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Renovado el Consejo Diocesano de Pastoral, el cual realizó un taller sobre la sinodalidad

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El sábado seis de noviembre quedaba constituido el renovado Consejo Diocesano de Pastoral. Después de la oración el obispo hizo una reflexión sobre el discernimiento y el servicio que presta este importante organismo diocesano. A continuación se realizó la propia constitución del Consejo con la elección de su Comisión Permanente que estará formada por: En representación del laicado fueron elegidos: Olga María Alegre, Christian Machado, Jesús Alberto González, Luisa María González y María Ángeles Aguiar . De la vida religiosa , la Hermana Claudia Rincón  y de los sacerdote, Juan Antonio Guedes.

A continuación los representantes de la Comisión Diocesana para el Sínodo expusieron las líneas generales de la fase diocesana del Sínodo, sobre todo focalizando el encuentro que ha de tener cada consejo pastoral parroquial. Utilizando la metodología de un taller, la delegada de apostolado seglar, María Cecilia  Cruz, fue acompañando el trabajo por grupos a partir de la realización de un puzzle que permitió ir realizando juntos un proceso de escucha y diálogo con los distintos miembros del Consejo de Pastoral.

Por otra parte, el obispo pidió a los miembros del CDP que realizarán una reflexión personal sobre lo que se nos pide en el Sínodo sobre la Sinodalidad que sirva, junto con el de los consejos parroquiales,  como trabajo previo para la próxima plenaria a tener el venidero 12 de marzo.

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