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Arranca el Sínodo en la parroquia de Huércal de Almería

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Este pasado domingo, con motivo del Día de la Iglesia Diocesana, la parroquia de Santa María de Huércal presentaba el Sínodo a la comunidad parroquial.

El párroco, D. Juan Carlos Morales, con la ayuda de los catequistas y las Misioneras de Acción parroquial han elaborado una presentación muy dinámica sobre cuál es el propósito del Sínodo y sus fases, especialmente dirigida a los más pequeños: a los niños y niñas de comunión que también tienen una palabra que decir sobre cómo sueñan la iglesia de Almería.

Como es bien sabido, en esta ocasión el Papa desea que el pueblo participe con sus ideas y reflexiones, haciendo así una iglesia más cercana y más participativa.

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V Jornada Mundial de los Pobres: “Una invitación a no perder nunca de vista la oportunidad que se ofrece de hacer el bien”

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V Jornada Mundial de los Pobres: “Una invitación a no perder nunca de vista la oportunidad que se ofrece de hacer el bien”

La Iglesia diocesana se suma un año más a la celebración de la Jornada Mundial de los Pobres, que tendrá lugar el 14 de noviembre, instituida por el papa Francisco como gesto concreto de oración y acogida de los pobres en el seno de la Iglesia y cuya conmemoración fue encomendada al Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización.

Esta quinta edición se celebra bajo el lema ‘A los pobres los tienen siempre con ustedes’, título del mensaje que el Santo Padre ha publicado a razón de esta jornada en el que reflexiona que “no podemos esperar a que llamen a nuestra puerta, es urgente que vayamos nosotros a encontrarlos en sus casas, en los hospitales y en las residencias asistenciales, en las calles y en los rincones oscuros donde a veces se esconden, en los centros de refugio y acogida… Es importante entender cómo se sienten, qué perciben y qué deseos tienen en el corazón”.

Esta quinta Jornada Mundial de los Pobres, “es una invitación a no perder nunca de vista la oportunidad que se ofrece de hacer el bien”. Por tanto, es decisivo “que se aumente la sensibilidad para comprender las necesidades de los pobres, en continuo cambio como lo son las condiciones de vida”, expresó.

En este sentido, “deseo que la Jornada Mundial de los Pobres arraigue cada vez más en nuestras Iglesias locales y se abra a un movimiento de evangelización que en primera instancia salga al encuentro de los pobres, allí donde estén”, recalcó el Santo Padre.

La atención de Cáritas en Sevilla

En esta línea, Cáritas Diocesana de Sevilla atendió el año pasado, a 5.500 personas sin hogar. Todo ello gracias a la colaboración de más de 750 voluntarios, al trabajo experto de 140 personas contratadas y a una inversión económica de 4,25 millones de euros para el mantenimiento de la red de centros, servicios y recursos de atención a las situaciones de sinhogarismo. De estos recursos, un 40 % procede de fondos propios de las distintas Cáritas y un 60 % de fondos públicos.

En el marco de la campaña de las Personas Sin Hogar, celebrada el pasado 31 de octubre, titulada: “¿Sin salida? Perdidos en un sistema de protección que no protege”, esta institución de la Iglesia informó sobre el acompañamiento integral para la recuperación de la autonomía y la inclusión social a través de recursos residenciales, ejes fundamentales de atención a este colectivo.

Desde Cáritas apuestan a la plena inclusión social de las personas sin hogar. Con este fin trabajan de forma integral junto a ellas y ponen a su disposición una red de recursos localizados por todo el territorio andaluz e implantados según las necesidades detectadas en cada zona. En concreto: proyectos de atención en calle y asentamientos, centros de día, sociales y residenciales, viviendas y dispositivo de noche permanente y dispositivos de emergencia.

 

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San Juan Pablo II, apóstol del sufrimiento

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No pudo con él la impiedad de la época que le tocó vivir bajo el yugo de los totalitarismos. No se hundió con la pérdida de padres y hermano, y la persecución a la que fue sometido no quebró su voluntad. No introdujo en su ánimo el despecho sino que le fortaleció e hizo de él un joven responsable y maduro, un hombre sensible y capacitado para asumir la gran misión que Dios tenía para él. El drama humano le sustrajo con tanta premura a las personas cercanas a las que podría haber entregado su amor que bien podría haberse hundido en una selva de emociones y quedar apresado en un pantano. Fue tan precoz e intensa su experiencia que muy joven le atrajo este misterio del dolor. No es extraño que con tan solo 19 años escribiese a un amigo diciéndole: «Es en el sufrimiento en donde se funda el mensaje de Cristo, comenzando por la cruz y hasta el más pequeño tormento humano». Había entendido que hay situaciones tan dramáticas que no hallan en el mundo respuesta. Nadie, ni siquiera la ciencia, está en posesión de ella. Únicamente se encuentra en la cruz. Y el dolor que de forma tan palpable tocó su puerta teniéndole a él como directo destinatario, lo halló suficientemente preparado desde la infancia para no arredrarse ante nada. Por ello pudo mostrar al mundo su paciencia y entereza, sin esconder el deterioro físico que padeció con las secuelas que fueron apareciendo, y sin dejar de sostener la cruz que portó elegantemente, con alegría y esperanza. Su intensa oración y ofrenda también rubricaron el perdón que mostró a su agresor.

San Juan Pablo II fue un auténtico apóstol del sufrimiento y continúa siéndolo. No fue un teórico. Y una persona que conoce en carne propia las aristas del dolor comprende a quienes están inmersos en él sin tener que realizar ningún esfuerzo. «Con quien sufre no se debe tener nunca prisa», dijo en una ocasión. Como profundo y fino analista, prestigioso profesor y conocedor de su tiempo, se había percatado de los peligros que conlleva el «materialismo práctico»; había sufrido en sus carnes, por así decir, lo que se deriva de los «ismos», y de qué modo las ideologías destruyen lo que hallan al paso. Teorías que propugnan y ensalzan el hedonismo, el utilitarismo, y el individualismo por fuerza han de huir del sufrimiento por más que se trate de un hecho ineludible que, que como él Papa apuntó, afecta a cualquier ser humano porque forma parte de la existencia, y sin embargo desde estos escenarios intolerantes se le rechaza, se busca suprimirlo de un modo u otro, sin tener en cuenta el papel que tiene para el crecimiento personal ni que es «fuente de bien» (Evangelium vitae, 23 y 67).

Como no podía ser de otro modo, al igual que otros dilectos hijos de Dios, Juan Pablo II destacó el sentido salvífico del sufrimiento vertido en la Salvifici doloris. Consciente de lo que supone la limitación, la soledad de la prueba, y el temor, nos emplazó a mirar la cruz de Cristo, —«fuente de la que manan ríos de agua viva»—  porque en el «valor de eternidad» que contiene, hallaremos la respuesta al sufrimiento. Es en la pasión de Cristo en la que todo «el sufrimiento humano ha alcanzado su culmen». Las palabras que el divino Redentor pronunció en Getsemaní «prueban la verdad del sufrimiento». En la cruz «no solo se ha cumplido la redención mediante el sufrimiento, sino que el mismo sufrimiento humano ha quedado redimido», manifestó el Papa.

Karol Wojtyła no era de piedra; él también se preguntó qué le querría decir Dios con la turba de sufrimientos que le asolaron, aunque los acogió con paciencia, coraje y discreción por cuanto había integrado en su vida y misión sus problemas de salud de forma natural actuando con responsabilidad y sentido común, pero sin dedicarle otra clase de atención. Le vimos tropezar, caer, enmudecer cuando ya las lesiones le impidieron pronunciar palabras, pero no cercenaron su capacidad comunicativa porque sus ojos traducían bien a las claras su ternura por todo el género humano y mantuvo su sonrisa hasta el fin. La historia de sufrimiento familiar unida a la personal que asumió plenamente sin queja alguna le había enseñado «que la alegría proviene del descubrimiento del sentido del dolor». Lo que había dicho a un grupo de enfermos se lo aplicó él mismo que pedía para todos los que sufren «la gracia de la luz y de la fuerza espiritual», para que no perdieran el valor, sino que pudieran descubrir «individualmente el sentido del sufrimiento». Les consoló recordándoles el instrumento poderosísimo que tenían en sus manos al poder proporcionar «alivio» a los demás con su oración y sacrificio. Toda su fortaleza emanaba del Sagrario. Allí estaba la poderosa razón de su vida: el «Varón de dolores» por antonomasia, nuestro particular «Cirineo». Una gran y poderosa lección.

 

Isabel Orellana Vilches

 

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4 C’s en la Jornada de los Pobres

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La Jornada Mundial de los Pobres, instaurada por el papa Francisco, alcanza este domingo, 14 de noviembre, su quinta edición, con el deseo de que “arraigue cada vez más en nuestras Iglesias locales y se abra a un movimiento de evangelización que en primera instancia salga al encuentro de los pobres, allí donde estén” (Mensaje del Santo Padre para la V Jornada Mundial de los Pobres, n. 9). El lema escogido para la ocasión está tomado de la escena evangélica de la unción en Betania: “A los pobres los tienen siempre con ustedes” (Mc 14,7).

Mi primera propuesta –la más sencilla, obvia y directa– es que aprovechemos este momento para leer y orar el Mensaje del papa Francisco, fácilmente accesible en la página web del Vaticano y en otros lugares. Como invitación a ello, ofrezco en los párrafos siguientes un posible esquema de lectura, centrándome en cuatro palabras, las 4 C’s: la convicción de que los pobres son un lugar sagrado, la necesaria contemplación de la realidad, la imprescindible y gozosa conversión que el mundo de los pobres exige de nosotros y el compromiso al que somos lanzados por el Señor Jesús y por la Buena Noticia de la Redención.

Convicción. En el relato evangélico “Jesús les recuerda [a los comensales y a nosotros] que el primer pobre es Él, el más pobre entre los pobres, porque los representa a todos. Y es también en nombre de los pobres, de las personas solas, marginadas y discriminadas, que el Hijo de Dios aceptó el gesto de aquella mujer” (Mensaje, n. 1). De este modo, captamos “el vínculo inseparable que hay entre Jesús, los pobres y el anuncio del Evangelio” (Mensaje, n. 2). Aquí aparece una convicción central en la vida de la Iglesia: “Los creyentes, cuando quieren ver y palpar a Jesús en persona, saben a dónde dirigirse, los pobres son sacramento de Cristo, representan su persona y remiten a él” (Mensaje, n. 3). De un modo semejante a como afirmamos la presencia de Cristo en la Eucaristía, debemos afirmar la presencia real de Cristo en el cuerpo de los pobres, tal como Él mismo indicó: “Os aseguro que lo que hayáis hecho a uno solo de estos mis hermanos menores, a mí me lo hicisteis” (Mt 25, 40).

Contemplación. Esta mirada sacramental de los pobres pide afinar nuestro talante contemplativo: “El rostro de Dios que Él revela, de hecho, es el de un Padre para los pobres y cercano a los pobres. Toda la obra de Jesús afirma que la pobreza no es fruto de la fatalidad, sino un signo concreto de su presencia entre nosotros. No lo encontramos cuando y donde quisiéramos, sino que lo reconocemos en la vida de los pobres, en su sufrimiento e indigencia, en las condiciones a veces inhumanas en las que se ven obligados a vivir” (Mensaje, n. 2). Esta mirada contemplativa va más allá de los casos individuales: “El Evangelio de Cristo impulsa a estar especialmente atentos a los pobres y pide reconocer las múltiples y demasiadas formas de desorden moral y social que generan siempre nuevas formas de pobreza” (Mensaje, n. 5). El Papa indica que, ante la cambiante realidad de nuestro mundo, “se requiere un enfoque diferente de la pobreza” (Mensaje, n. 7). Y añade: “Es decisivo que se aumente la sensibilidad para comprender las necesidades de los pobres, en continuo cambio como lo son las condiciones de vida… Debemos estar abiertos a leer los signos de los tiempos que expresan nuevas modalidades de cómo ser evangelizadores en el mundo contemporáneo” (Mensaje, n. 9).

Conversión. Este ejercicio contemplativo exige, y a la vez provoca, una verdadera conversión de la mirada y de la vida. Dice el Papa: “Esta conversión consiste, en primer lugar, en abrir nuestro corazón para reconocer las múltiples expresiones de la pobreza y en manifestar el Reino de Dios mediante un estilo de vida coherente con la fe que profesamos. A menudo los pobres son considerados como personas separadas, como una categoría que requiere un particular servicio caritativo. Seguir a Jesús implica, en este sentido, un cambio de mentalidad, es decir, acoger el reto de compartir y participar” (Mensaje, n. 4). Obviamente, esto tiene implicaciones para nuestra vida cotidiana: “Un estilo de vida individualista es cómplice en la generación de pobreza, y a menudo descarga sobre los pobres toda la responsabilidad de su condición. Sin embargo, la pobreza no es fruto del destino sino consecuencia del egoísmo” (Mensaje, n. 6). Por eso, “servir eficazmente a los pobres impulsa a la acción y permite encontrar los medios más adecuados para levantar y promover a esta parte de la humanidad, demasiadas veces anónima y sin voz, pero que tiene impresa en sí el rostro del Salvador que pide ayuda” (Mensaje, n. 7). De este modo, entramos ya en el cuarto punto de nuestra reflexión.

Compromiso. El Papa recuerda un texto de su exhortación apostólica Evangelii Gaudium: “Estamos llamados a descubrir a Cristo en ellos, a prestarles nuestra voz en sus causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos. Nuestro compromiso no consiste exclusivamente en acciones o en programas de promoción y asistencia; lo que el Espíritu moviliza no es un desborde activista, sino ante todo una atención puesta en el otro considerándolo como uno consigo” (Mensaje, n. 2). Reconoce que “la solidaridad social y la generosidad de la que muchas personas son capaces, gracias a Dios, unidas a proyectos de promoción humana a largo plazo, están aportando y aportarán una contribución muy importante en esta coyuntura” (Mensaje, n. 5). Aclara que “no se trata de aliviar nuestra conciencia dando alguna limosna, sino más bien de contrastar la cultura de la indiferencia y la injusticia con la que tratamos a los pobres” (Mensaje, n. 8). Y, a la vez, subraya que “la ayuda inmediata para satisfacer las necesidades de los pobres no debe impedirnos ser previsores a la hora de poner en práctica nuevos signos del amor y de la caridad cristiana como respuesta a las nuevas formas de pobreza que experimenta la humanidad de hoy” (Mensaje, n. 9).

En definitiva, esta Jornada Mundial es una invitación a plantar cara a la pobreza y a ayudar a los pobres, saliendo a su encuentro, enjugando sus lágrimas, tendiéndoles la mano, descubriendo en su rostro el de Cristo. “No podemos esperar a que llamen a nuestra puerta, es urgente que vayamos nosotros a encontrarlos en sus casas, en los hospitales y en las residencias asistenciales, en las calles y en los rincones oscuros donde a veces se esconden, en los centros de refugio y acogida… Es importante entender cómo se sienten, qué perciben y qué deseos tienen en el corazón. […] Los pobres están entre nosotros. Qué evangélico sería si pudiéramos decir con toda verdad: también nosotros somos pobres, porque solo así lograremos reconocerlos realmente y hacerlos parte de nuestra vida e instrumentos de salvación” (Mensaje, n. 9).

Fernando Chica Arellano
Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA

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Primer encuentro sinodal en la parroquia de la Asunción de Porcuna

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La comunidad parroquial de Porcuna se ha reunido para celebrar el primer encuentro de trabajo para el sínodo.

En comunión con todas las parroquias de la diócesis, nos uníamos en oración por los frutos de este gran acontecimiento de la Iglesia Universal. Después de la oración, el diácono José Bellido nos introdujo el tema que íbamos a reflexionar en los grupos, centrándose en la situación que tiene nuestra iglesia actual.

De este modo, dábamos comienzo al sínodo en nuestra parroquia, en lo que esperamos sea una gran oportunidad para compartir nuestras vivencias e inquietudes pastorales en los sucesivos encuentros.

Parroquia de la Asunción de Porcuna

Galería fotográfica: «Asamblea sinodal en Porcuna» 

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Cartagena se prepara para la fiesta de la Virgen del Rosell

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El obispo presidirá la Misa del sábado, en la que tendrá lugar la renovación del voto a los cuatro santos. La parroquia de Santa María de Gracia de Cartagena acoge, un año más, el triduo a la Virgen del Rosell y función del voto a los cuatro santos, que tendrá lugar entre los días 11, 12 y 13 de noviembre. Todos los días, a las 19:00 horas, habrá exposición del Santísimo y rezo del Santo Rosario, y a las 19:30 horas, celebración de la Misa. El jueves 11, tendrá lugar la plegaria a la Virgen del Rosell y se realizará la bendición e imposición de medallas a los nuevos hermanos de la Real e Ilustre Cofradía de la Virgen del Rosell y los Cuatro Santos. El viernes, 12 de noviembre, será la consagración a la Virgen del Rosell durante la Misa, a las 19:30 horas, y después, a las 20:30 horas, habrá una procesión con la imagen de la antigua patrona de Cartagena, por las calles aledañas al templo. Y para terminar, el último día, 13 de noviembre, fiesta de la Virgen del Rosell y san Leandro (uno de los cuatro santos cartageneros), habrá diversos actos a lo largo del día: celebración de la Eucaristía, a las 9:30 horas; ofrenda a la Virgen por parte de asociaciones y cofradías, de 10:00 a 13:00 horas; y Misa presidida por el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, a las 19:30 horas, con renovación del voto por parte de la ciudad a los cuatro santos, a cargo de la alcaldesa, Noelia Arroyo.

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Primera reunión sinodal en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Benatae

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El pasado viernes, 5 de noviembre, tuvo lugar la primera reunión sinodal en nuestra parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Benatae. Se inició con el rezo del Padre Nuestro por medio de la canción “Padre Nuestro de la Vida”. A continuación, se procedió a la explicación del significado de sínodo y de lo que vamos a vivir durante los próximos meses. En esta reunión estuvimos acompañadas por nuestro párroco Don Cándido García, con cuya bendición comenzamos las charlas grupales. Continuaremos trabajando con la ayuda del Espíritu Santo.

Parroquia Nuestra Señora de la Asunción de Benatae

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Por una Iglesia Sinodal: comunión, participación, misión y fraternidad

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En Úbeda, sus parroquias unidas en comunión y fraternidad han ofrecido al finalizar la Eucaristía dominical los productos artesanos fabricados para estas fechas, próximas a la Navidad, elaborados por las monjas contemplativas Clarisas y Carmelitas de la ciudad. Durante todo este largo fin de semana se ha podido ver la respuesta y acogida de la ciudadanía,  adquiriendo estos productos para así ayudar a la economía de nuestros conventos.

Por su parte, en   Canena y  Rus,  en la misma festividad, se ha realizado una campaña de recogida de alimentos no perecederos como; aceite, legumbres, pastas, leche etc. siendo todo un éxito por la gran cantidad, incluso más de lo esperado y en este caso para ayudar a los conventos de Clarisas de San Antonio, Santa Catalina y Agustinas Recoletas de la vecina ciudad de Baeza. Los niños han sido los encargados, junto a su párroco, D. Sebastián Moreno, de entregar los alimentos a los coordinadores de esta iniciativa, y que trasladarán a los respectivos monasterios de vida contemplativa.

Jesús Sánchez
Úbeda

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San Agustín y Santa Bárbara de Linares comienzan a preparar el Sínodo

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El pasado viernes 5 de noviembre tuvo lugar la primera reunión sinodal en nuestra parroquia de Santa Bárbara, Linares.

Comenzamos poniéndonos en presencia del Señor, escuchando la canción de Miradle, de Ain Karem, que nos ayudó a entrar en oración. Y de donde nos quedamos con varias frases:

  • Contemplarle y quedaréis radiante
  • ¿qué aportamos en esta sociedad y vida cristiana?
  • Padre abandonado

Continuamos escuchando la Palabra del Señor, y todos estuvimos de acuerdo en que tenemos que aprender a  mirar cómo  Jesús lo hacía. Estuvimos acompañados en todo momento por nuestro párroco, D. Jesús, y que tras su bendición nos pusimos a trabajar. Fue una reunión muy enriquecedora, donde se expusieron distintos puntos de vista, y empezamos a caminar en sinodalidad, escuchar y hablar, algo tan difícil en estos momentos, donde no hay una verdad única antes distintas realidades, pero lo importante es que tenemos ganas de seguir caminando , siempre acompañados por el Espíritu Santo, para que nos ilumine en este largo camino, que aunque es difícil de andar, cuando estamos todos unidos, todos los retos son posibles .

Por su parte, en la parroquia de San Agustín se reunieron 40 feligreses, este domingo. Participaron miembros del colegio, asociaciones y cofradías con sede en la parroquia, bajo la presidencia del párroco, D. Jesús Díez de Corral, para desarrollar la primera reunión parroquial del sínodo en la tarde del domingo 7 de noviembre.

Comunidades parroquiales de Santa Bárbara y San Agustín de Linares

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Primera reunión sinodal en la parroquia de la natividad de Nuestra Señora de Villanueva de la Reina

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El pasado sábado tuvo lugar la primera reunión del mes de octubre en nuestra parroquia, de Villanueva de la Reina. Comenzamos, juntos, rezando el Padre Nuestro.

Tras breve explicación del significado de la sinodalidad y lo que va a  acontecer durante el Sínodo 2021-2023, comenzamos reflexionando cómo debemos ser verdaderos misioneros en una sociedad donde nuestra credibilidad como cristianos, muchas veces se ve mermada por la pérdida de confianza, pero a la vez tenemos que caminar juntos para ser verdaderos evangelizadores.

En la reunión hubo una representación de los grupos parroquiales, cofradías, catequistas y feligreses de la comunidad parroquial.

La sesión, tras el miedo del primer momento por la incertidumbre de no saber comunicar el sentido de dicha reunión, transcurrió de forma amena y distendida, escuchándonos los unos a los otros y caminando unidos como comunidad.

Terminamos con la oración al Espíritu Santo, al que invocamos para que las próximas reuniones, nos bendiga e ilumine como en ésta.

Jesús Beltrán
Diácono permanente

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