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La superiora general de las Hijas de Jesús invita a “escribir nuevas páginas de vida con el Señor”

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Las Jesuitinas clausuran en Salamanca su Año Jubilar, convocado por los 150 años de fundación de la Congregación

Las Jesuitinas están de celebración. Un 8 de diciembre de 1871, Santa Cándida, una mujer con poca cultura y escasos medios materiales se aventuró a fundar una congregación con el nombre de Hijas de Jesús. Con motivo de los 150 años de vida, la superiora general, Graciela Francovig, convocaba un Año Jubilar que hoy clausura en Salamanca, ciudad que las vio nacer. “Desearía aprovechar esta celebración para que nos sintiéramos todos enviados, recibiendo el envío del mismo Dios”, asegura la superiora general, que ha viajado junto al consejo general desde Roma para vivirlo de manera presencial.
La clausura del Año Jubilar ha comenzado con una Eucaristía solemne en la Iglesia de la Clerecía, presidida por Francisco José Ruiz Pérez, SJ, representando el vínculo histórico de las Hijas de Jesús con la Compañía de Jesús. “Nos llena de emoción encontrarnos en este lugar de sueños, de compromiso y de envío. De aquí salieron Santa Cándida y sus primeras compañeras, con gran confianza, a la aventura de ser Hijas de Jesús”, confiesa Graciela Francovig.
Durante la ceremonia, las Hijas de Jesús y un centenar de laicos vinculados a ellas han aprovechado para agradecer estos 150 años de camino compartido. Además, los asistentes han recibido como obsequio un lápiz de semillas, con el objetivo de seguir sembrando juntos, llevando el carisma de Santa Cándida “como hermanas y hermanos a todos los rincones del mundo” y, al mismo tiempo, “escribir nuevas páginas de vida con el Señor”.

Para continuar con la festividad, tendrá lugar un acto cultural con espectáculos de danza, música y poesía, en el Colegio Mayor Montellano. Un emocionante espacio en el que seguir disfrutando del carisma y del camino que las Hijas de Jesús comparten con aquellos que forman parte de la familia universal de Santa Cándida, su fundadora.

Vigilia de oración

Para conmemorar los 150 años de la Congregación, ayer se celebró una vigilia online organizada por la Comisión Internacional de Jóvenes. Fue un tiempo de oración y reflexión en el que se pudieron unir personas de todas las culturas y presencias de las Hijas de Jesús.

Retransmitido por YouTube

Por cuestiones de aforo, las invitaciones para acudir presencialmente a los eventos programados para la clausura del Año Jubilar son limitadas. Sin embargo, se podrán seguir en directo y, una vez finalizados, en diferido a través de su canal de YouTube (Hijas de Jesús en el mundo).

La Congregación de las Hijas de Jesús nació el 8 de diciembre de 1871. Su fundadora, Santa Cándida María de Jesús (Andoain, 1845), inició, con poca cultura y escasos medios materiales, esta obra en Salamanca, una de las ciudades universitarias más importantes del siglo XIX. Durante los duros comienzos de la Congregación estuvo acompañada por cinco compañeras y la única certeza de saber que hacía lo que Dios deseaba para ella.

La exclusión de la mujer y de las clases económicamente más débiles de los ámbitos de la educación movió a la madre Cándida a iniciar este camino. Muy pronto, lo que comenzó en Salamanca, se extendió por toda la geografía española. El 3 de octubre de 1911 salieron las primeras Hijas de Jesús para Brasil, haciendo realidad su sueño: “Al fin del mundo iría yo en busca de almas”.
La madre Cándida murió en Salamanca el 9 de agosto de 1912. La iglesia la beatificó el 12 de mayo de 1996 y Benedicto XVI la proclamó santa el 17 de octubre de 2010.
El carisma que recibió Santa Cándida se sigue proyectando hoy, 150 años después, en la educación formal e informal, acompañamiento a los más desfavorecidos, refugiados, migrantes, evangelización y catequesis, ejercicios espirituales… Las Hijas de Jesús se encuentran actualmente en 17 países.

 

Guadix celebró una Vigilia de la Inmaculada que terminó con ofrenda floral y serenata a la Virgen

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Guadix celebró una Vigilia de la Inmaculada que terminó con ofrenda floral y serenata a la Virgen

Los bomberos de Guadix permitieron con la grúa de un camión que se depositasen las flores ante la imagen de “la Sola”, la Inmaculada que hay junto a la portada norte de Santiago

 

La catedral e Guadix acogió la Vigilia de la Inmaculada, el martes 7 de diciembre. Fue una celebración en la que hubo tiempo para rezar, para meditar, para compartir la fe con canciones, para escuchar testimonios y, sobre todo, para adorar al Santísimo. La vigilia, preparada por la delegación de Juventud, estuvo presidida por el obispo accitano, D. Francisco Jesús Orozco, y contó con la asistencia de los seminaristas, la vida consagrada de la ciudad y un nutrido grupo de fieles, muchos de ellos jóvenes

La Vigilia de la Inmaculada, que tenía por lema “María alumbra nuestra esperanza”, consistió, en su mayor parte, en un tiempo prolongado de exposición y adoración del Santísimo. Con la custodia en el centro, se escuchó la Palabra de Dios y se meditó, al tiempo que las canciones animaban la celebración e invitaban a sentirse partícipe.

En la homilía, el obispo habló de cómo María es fuente esperanza, alumbra nuestra esperanza y nos ayuda a superar el mal que provoca en nosotros el pecado. También hizo referencia a San José, cuando se termina el Año Josefino que ha celebrado la Iglesia, y ofreció el testimonio de San Maximiliano Kolbe, el santo de la Inmaculada, que murió en el campo de concentración de Auschwitz ofreciéndose a ser fusilado en el puesto de otro que tenía muchos hijos, y que hablaba de María como la providencia de Dios, Madre, que nos cuida, nos consuela y nos ayuda a vivir en verdad.

Otro de los momentos significativos de la celebración fue el testimonio que dio uno de los jóvenes que han participado en el Cursillo de Cristiandad nº 158, que se ha celebrado en Guadix del 3 al 6 de diciembre. Vino a decir que ha sido una experiencia de las que cambia la vida, que ayuda a descubrir dónde está la felicidad auténtica, que da alegría a la fe y a la vida y que merece la pena vivirla. Terminó animando a todos a participar en el próximo cursillo que se organice.

Finalizó la Vigilia de la Inmaculada con un gesto que es nuevo y que se quiere que nazca con la pretensión de perdurar en el tiempo: la ofrenda de flores y el canto de una serenata a la Virgen Inmaculada que hay en la cara norte de la catedral, conocida como “la Sola” porque ella es “la sola limpia”. Para ello se contó con la ayuda de los bomberos de Guadix que, con su camión grúa, permitieron al obispo subir hasta la altura de la imagen de la Inmaculada para depositar las flores a sus pies.

Día de la Inmaculada, Misa Pontifical

Este miércoles 8 de diciembre, Día de la Inmaculada Concepción, a las 11 de la mañana, se celebrará la Misa Pontifical de la Inmaculada, en la catedral. Será una celebración muy solemne en la que, este año sí, se bailarán los seises, como viene siendo tradicional en la catedral accitana.

Además, será una celebración con un fuerte carácter vocacional, porque dos seminaristas, Guillermo y Ángel, recibirán ministerios laicales en su camino hacia el sacerdocio. Sin duda, una muy buena noticia para la diócesis de Guadix, que pronto contará con dos nuevos sacerdotes, si Dios así lo quiere.

Clausura Año Josefino

Y, como en toda la Iglesia, será una Misa en la que se celebrará la clausura del Año Josefino o Año Jubilar de San José, que abrió el papa el 8 de diciembre de 2020 y que cerrará en Roma este 8 de diciembre de 2021. Con la publicación de la Carta apostólica Patris corde (Con corazón de padre) el año pasado, el papa Francisco recuerda el 150 aniversario de la declaración de San José como Patrono de la Iglesia Universal y presenta a San José como un padre amado; un padre en la ternura, en la obediencia y en la acogida; un padre de valentía creativa; un trabajador, siempre en la sombra… Y señala que “todos pueden encontrar en san José -el hombre que pasa desapercibido, el hombre de la presencia diaria, discreta y oculta- un intercesor, un apoyo y una guía en tiempos de dificultad. San José nos recuerda que todos los que están aparentemente ocultos o en `segunda línea´ tienen un protagonismo sin igual en la historia de la salvación. A todos ellos va dirigida una palabra de reconocimiento y de gratitud”.

También en nuestra diócesis se ha vivido de manera especial este Año Josefino y se cerrará con la coronación canónica de la imagen de San José de la Hermandad del Glorioso Patriarca San José, de la parroquia de San Miguel, que tendrá lugar al final de la Misa en la catedral. Después, habrá una pequeña procesión por el entorno de la catedral con las imágenes de la Inmaculada y de San José. Será el punto y final de una celebración intensa en la catedral, en la que se habrá celebrado la Inmaculada, con Pontifical y seises, instituido ministerios laicales a dos seminaristas, clausurado el Año Josefino y coronado canónicamente a la imagen de San José de la hermandad accitana. Más no se puede pedir.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

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Madre María Jesús Morales, fundadora de las religiosas Hijas de la Sagrada Familia, visitó al obispo de Guadix

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Madre María Jesús Morales, fundadora de las religiosas Hijas de la Sagrada Familia, visitó al obispo de Guadix

El obispo de Guadix ha recibido, el martes 7 de diciembre, la visita de la fundadora de las religiosas Hijas de la Sagrada Familia, que reciénteme han abierto dos casas en la diócesis accitana. Madre María Jesús Morales, HSF, que así se llama la fundadora, está visitando las dos comunidades que hay en la diócesis de Guadix y que fueron abiertas una a finales del año pasado, la de Baza, de vida contemplativa y con casi una decena de religiosas; y otra en la primavera de este año, de vida activa, en Guadix.

Las Hijas de la Sagrada Familia se definen así: “somos una comunidad religiosa nacida en Barranquilla, Colombia. Tenemos dos ramas de vida consagrada, una dedicada a la vida contemplativa y la otra a la vida misionera activa. Ambas ramas se dedican a la adoración perpetua del Santísimo Sacramento del altar”.

Se puede conocer mucho más en la página web de su congregación: http://hijasdelasagradafamilia.org

La Madre María Jesús Morales, HSF es religiosa desde el año 2010. Desde el comienzo de su vida consagrada se avocó a una vida de contemplación y silencio, con la convicción de que debía vivir para acompañar a Jesús en la adoración perpetua del Santísimo Sacramento del altar y trabajar ardientemente para que la Virgen Santísima fuese más conocida y amada.

Fundó la Congregación Hijas de la Sagrada Familia en el año 2011. Primero comenzó con la rama contemplativa y, después, fundó la rama activa misionera y la tercera orden de laicos.

Ambas ramas tienen como carisma y fin específico la Adoración Perpetua al Santísimo Sacramento del altar y el promulgar la consagración a Jesús por María según el método de San Luis María Grignion de Montfort. En la actualidad cuentan con más de 100 miembros.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

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Jesucristo y la Virgen María nos acompañan en los caminos de la vida

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Homilía en la Eucaristía de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, el 8 de diciembre de 2021, en la S.I Catedral.

Queridísima Iglesia del Señor, Esposa muy amada de Jesucristo, Puedo santo de Dios;
muy queridos sacerdotes concelebrantes;
queridos hermanos y amigos todos:

En el Ofertorio de cada Misa, de cada Eucaristía, nosotros ofrecemos un poco de pan y un poco de vino. Es una pequeña ofrenda que presentamos ante el Señor, y que luego el Señor nos devuelve en ese maravilloso intercambio que es la Eucaristía, que es cada Misa, convertido en Su cuerpo y Su sangre. Nos devuelve la ofrenda que le hacemos para que sea vivificante para nosotros; para que sea en nosotros fuente y semilla de la vida divina. Recibimos esa semilla en la Comunión.

 

Pero yo hoy quisiera fijarme en otro detalle, porque la liturgia, cuando está celebrada según la Iglesia, no tiene ninguna palabra de más ni de menos. Y ningún gesto de más ni de menos. Todos los gestos tienen un significado y entran todos como en una bella sinfonía, que componen esos gestos con los que hacemos nosotros. También nos sentamos para escuchar la palabra de los apóstoles, o la del Antiguo Testamento. Pero nos ponemos de pie para escuchar la palabra de Jesús. Recibimos, desde el Concilio para acá, uniéndonos a las Iglesias orientales, que lo venían haciendo desde siempre, la bendición con la palabra de Jesús, con la palabra que es la Buena Noticia.

 

Pero, en ese gesto del Ofertorio, fijaros, dice: “Bendito seas Señor, Dios del universo, por este pan que recibimos de Tu generosidad y que nosotros ahora Te presentamos”. En ese “que recibimos de Tu generosidad”. Nosotros nunca Le damos nada a Dios. Nunca Le traemos nada a Dios. Nunca Le presentamos nada a Dios que no hayamos recibido primero de Él. Lo decían los Padres de la Iglesia una y otra vez: “A Dios nadie le trae nada que Él no nos lo haya dado primero”.

 

Hoy celebramos lo mismo. Celebramos que la Madre de Dios, que la Madre de Jesús, que Él nos dará en el momento culminante de Su entrega, de Su vida, también como madre nuestra, es un regalo que Dios nos hace. Nunca venimos a la Iglesia a darLe cosas a Dios. Venimos a la Iglesia a que Dios nos dé. Y veréis, Dios no nos da cosas. Dios Se nos da Él mismo, siempre, de mil formas, de mil maneras. Unos días de manera más plena, más solemne. Otros días de manera más pequeña. Pero todo lo que somos, todo lo que hacemos –Dios mío- es don Tuyo. “Todo es Gracia”, decía santa Teresa de Lisieux. Yo creo que Doctora de la Iglesia por comprender que todo es gracia y por el amor que ella tuvo a una persona que, en la mentalidad de su tiempo, todo el mundo y ella misma pensaba que se iba a condenar. Ella se ofreció con el amor que Le tenía al Señor, con el sentido de privilegio que ella sentía de haber sido elegida por el Señor, de ser amada extraordinariamente, y la necesidad que ella sentía de sentirse amada, y se ofreció para ir al infierno y que aquel hombre no se condenase. Aquel hombre no se iba a condenar. Dios mío, qué corazón. Pues, ella es Doctora de la Iglesia por ese corazón. También por saber que todo es Gracia. La frase es suya: “Todo es Gracia. Y lo que celebramos hoy es el comienzo de la Gracia más grande de todas. Del regalo más grande que Dios nos ha hecho que es Jesucristo; que permanece con nosotros todos los días hasta el fin del mundo; que permanece en Su palabra, que permanece en Sus sacramentos; que se nos da como alimento en la Eucaristía, como perdón de los pecados en la penitencia, pero que Se nos da siempre que lo necesitamos. Que nos acompaña siempre, que no nos deja nunca solos. Esa plaga de nuestro tiempo, alimentada desde ciertos centros de poder: aislar a los hombres, separar a los hombres, sembrar la desconfianza de forma que vivamos siempre en la desconfianza de unos para otros. Todo lo contrario del designio del Señor. El demonio divide. Dios une. Dios acerca. Dios nos aproxima unos a otros, nos permite vivir.

 

Ayer lo decíamos recibiendo la Divina Pastora como una familia. Cristo decía: “Yo he venido a reunir a los hijos de Dios dispersos”, dispersos como un rebaño que no tienen pastor, que andan cada uno por su lado. Y el Señor nos desea unidos con el amor de una familia: la familia de los hijos de Dios, que vive la misma vida. Vivimos de la vida que el Señor nos da. La vida divina, la vida de hijos de Dios. Vivimos en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Somos hijos de Dios. Tenemos esa vida en nosotros y no sólo cuando estamos en la Iglesia. La llevamos a todas partes, en el metro, por la calle, en el supermercado, en la conversación con unos vecinos.

 

Hemos recibido un don grandísimo. Ese don es Jesucristo y Tú, Señora, nuestra Madre, fuiste preservada del pecado original, porque le ibas a dar el cuerpo al Hijo de Dios, y el Hijo de Dios tenía que ser semejante en todo a nosotros menos en el pecado. Y por eso Tú tenías que ser purísima, para que el cuerpo que le dieras no tuviera las heridas del pecado. No del pecado de nuestros primeros padres, sino del pecado acumulado por los siglos de violencia, de odio, de enviada, de desconfianza, de soberbia.

 

Y Tú nos das a Tu Hijo. Luego, Tu Hijo, el Señor hace con nosotros como una madeja. Es un abrazo y es más que un abrazo. Nosotros Le damos lo que Él nos ha dado primero y es pequeñito lo que le damos. Luego, Él se nos da, devuelve nuestro regalo hecho Su cuerpo y Su sangre. Y viene a nosotros para hacerse uno con nosotros. Porque, cuando lo comemos, se hace uno con nuestra vida, nuestra sangre nuestra humanidad, con nuestro cuerpo. Se siembra en nosotros, literalmente, con su vida divina.

 

Y luego, Tú le das a Él tu cuerpo y Él te da a ti participar de la Resurrección, para que tengamos una referencia de que Tú ya estás gloriosa, con tu Hijo, subida a los cielos, donde Tú nos aguardas. Y nos acompañas en nuestra peregrinación. Qué bella es la imagen de la Pastora. Un pastor, una pastora acompañan al rebaño. Tú y Tu Hijo nos acompañáis en los caminos de la vida, en los vericuetos, los dramas, las desgracias, las alegrías de la vida. Pero nos lleva siempre a buenos pastos. Y esos buenos pastos son la vida de Dios, son el amor infinito de Dios, que no se cansa de nuestros pecados, torpezas, pequeñeces; que no se cansa de nosotros jamás. Y que nos acompaña una vez y otra vez, todas las veces que haga falta para llevarnos al Cielo.

 

Hoy, los sacerdotes vestimos de azul. Es un privilegio para España por ser la Inmaculada patrona de España. En los demás países del mundo, la vestidura litúrgica de hoy es blanca. Pero el cielo no es azul. El cielo está lleno de flores, como está la imagen de la Divina Pastora, lleno de flores, de colores. Es radiante como una mañana de abril o de mayo, con ese brillo que quienes vivimos en Andalucía conocemos. Y está lleno de rostros, pero no son rostros ajados, tristes, marcados por las cicatrices y los dolores de la vida. Son rostros resplandecientes de amor, de belleza porque el Señor culmina Su obra llevándonos al Reino de Su Hijo. Ella y Él nos acompañan a lo largo del camino.

 

Que podamos tomar conciencia de esa compañía, para que nunca nos sintamos solos. Tomar conciencia de esa compañía, para saber que el Señor está con nosotros. Que no merecemos… “Señor, no soy digno de que entres en mi casa” (qué voy a ser digno). Soy cristiano por la Gracia de Dios. No digamos sacerdote, obispos, por la Gracia de Dios.

 

Somos cristianos por la Gracia de Dios, pero nos sentimos gozosísimos y orgullosísimos de serlo, porque hemos encontrado la clave de nuestra existencia, la verdad más profunda de nuestra vida, el amor infinito que justifica y da sentido a todo en nuestra vida, a nuestro amor y fatigas, a nuestras alegrías y dolores. Nos da la esperanza, la certeza de que lo que nos aguarda es la vida eterna junto al Señor y junto a nuestros seres queridos, y junto a todos. Donde ya no habrá ni luto, ni llanto ni dolor, porque tú serás todo, en todas las cosas.

 

Que así sea para vosotros. Que así sea para los que queréis y tenéis un cariño especial a la Divina Pastora, en Gójar. Que así sea para todos nosotros que celebramos la Inmaculada. Y al final de la Eucaristía, yo os daré la bendición papal que los obispos tenemos el privilegio concedido por el Papa de darlo dos días al año. Uno siempre es el domingo de Pascua. Otro siempre es, en Granada, el día de la Inmaculada, que es con unas condiciones de confesarse, comulgar alrededor de este día, en un día no muy lejano, un perdón de los pecados donde todos los tesoros de santidad se aplican a quién recibe esa bendición. También la podéis aplicar por un difunto vuestro, con toda confianza y sencillez.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

8 de diciembre de 2021
S.I Catedral de Granada

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“El Espíritu Santo os configura con Cristo siervo”

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“El Espíritu Santo os configura con Cristo siervo”

El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, ha ordenado como diáconos en la Santa Iglesia Catedral a los seminaristas Pedro Jesús del Pino Díaz, Pablo Fernández de la Puebla Lechuga, Jesús Lérida Nieto, H.N., Abraham Luque García y Manuel Millán Serrano

Pedro Jesús del Pino Díaz, Pablo Fernández de la Puebla Lechuga, Jesús Lérida Nieto, H.N., Abraham Luque García y Manuel Millán Serrano son desde hoy los cinco nuevos diáconos que tiene la diócesis de Córdoba. Coincidiendo con la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María se ha celebrado la ordenación diaconal, administrada por el obispo de Córdoba monseñor Demetrio Fernández, en la Santa Iglesia Catedral.

El prelado ha comenzado su homilía recordando que en la fiesta de María Inmaculada celebramos que María no ha tenido “nunca pecado por eso mirarla a Ella hoy y todos los días del año es una esperanza para nuestro corazón como pecadores”, en Ella encontramos la “madre limpia”. En este día se clausura el año dedicado a San José y por eso ha estado presente la imagen de San José Artesano de Lucena, que participó en la vigilia de la Inmaculada. El Obispo ha querido dar gracias a Dios por este año josefino en el que todos hemos tenido ocasión de acercarnos y pedirle su protección.

En el marco de la solemnidad de la Inmaculada Concepción son ordenados los nuevos diáconos. Hoy es un día lleno de gracia para estos cinco jóvenes y María Santísima “os comunicará esta gracia como le hizo a Ella el Espíritu Santo” porque el sacramento del Orden y concretamente el del Diaconado consiste en recibir el Espíritu Santo que os configura con Cristo siervo, servidor. La palabra diácono significa “el que sirve” y en el ministerio del diaconado os comprometéis a servir especialmente a los pobres, a los enfermos y a todos los que sufren, ha continuado monseñor Demetrio Fernández.

Hoy celebramos el sacramento del diaconado y la fuerza del Altísimo os cubrirá con su sombra, de esta forma las obras que salgan de vuestro ministerio serán “sobrenaturales”, será Jesucristo prolongado en vuestra vida y en vuestro ministerio, ha apuntado el Pastor de la Diócesis. En este día prometéis al Señor vivir en el celibato por “el reino de los cielos porque Dios os ha hecho entender que os quiere para Él totalmente”. También prometéis obediencia al Obispo “como quien ha encontrado en la obediencia la libertad.” Cultivar el espíritu de oración es otra de las promesas que hacéis hoy, la oración es un aliciente porque vuestra principal tarea es orar por el pueblo que se nos ha encomendado, les ha recordado el prelado.

La Iglesia dispone que haya diáconos para que administren la caridad del pueblo santo de Dios en servicio de los pobres y de los que sufren. A María Santísima “os encomiendo en este día de la Inmaculada que os mantenga fieles como Ella y limpios de corazón”. Oremos por los nuevos diáconos y que sean un espejo en el que pueda mirarse el pueblo de Dios, ha pedido monseñor Demetrio Fernández al término de su alocución.

Los nuevos diáconos, del Seminario Conciliar “San Pelagio” y de la Familia Eclesial “Hogar de Nazaret”, han recibido el primer grado del orden sacerdotal acompañados de numerosos sacerdotes de la Diócesis, los rectores, formadores y alumnos de los Seminarios y familiares y amigos.









 

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Las figuras del Belén

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Un libro para pintar y escribir con los más pequeños

Las figuritas del Belén están en la caja, a punto de salir. Pero, ¿están todas? Pero ¿qué pasa? Han perdido el color… Ayúdalas y píntalas para que el belén quede de maravilla disfrutando a su vez, de un ratito de diversión con los más pequeños de la casa en estos días tan especiales.

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Inmaculada Concepción de María

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Inmaculada Concepción de María

Inmaculada_Concepción_del_espejo1.1Purísima, Inmaculada, Concepción La festividad es celebrada con gran énfasis entre los católicos en la actualidad pero es una solemnidad oficialmente muy reciente. Los primeros indicios de su celebración aparecen en Oriente entre los siglos VII y VIII. Tarda en llegar al occidente europeo, hasta que encontramos la festividad en el calendario litúrgico de Roma en 1476. La Concepción Inmaculada de María fue finalmente solemnemente declarada como verdad de fe definida por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854. Veinticinco años después, el Papa León XIII elevó la fiesta a la máxima categoría litúrgica. La fecha elegida está en relación con el 8 de septiembre, la fiesta de la Natividad de la Virgen. Entre la Inmaculada Concepción y la Natividad se da, por tanto la misma dependencia que entre la Anunciación del Señor y la Navidad.

http://www.santopedia.com/santos/inmaculada-concepcion-de-maria

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“Pidamos el don de la generosidad como José y María”

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Los jóvenes de la Diócesis han protagonizado la Vigilia de la Inmaculada en la que ha estado presente la imagen de San José Artesano de Lucena

La Delegación de Juventud, la Pastoral Vocacional y la Vocalía de Juventud de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba han sido las encargadas de organizar la Vigilia Diocesana de la Inmaculada que ha tenido lugar este martes, 7 de diciembre, en la Santa Iglesia Catedral.

La jornada ha comenzado con una procesión desde la parroquia de San Francisco y San Eulogio hasta la Santa Iglesia Catedral con la imagen de la Virgen de los Ángeles, una Inmaculada del Seminario Menor, y San José Artesano de Lucena, que por primera vez ha estado en esta celebración con ocasión del Año Jubilar Josefino.

Un gran número de jóvenes se ha adentrado en el templo principal de la Diócesis acompañando a ambas imágenes para celebrar la Vigilia junto al obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, quien los ha recibido en el templo.

En la víspera de la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, los jóvenes han tenido la oportunidad de compartir una jornada de oración ante el Santísimo, en la que han ido leyendo distintos textos del Evangelio ante la presencia de Jesús Sacramentado y donde han manifestado que en este día tan especial “los padres de Jesús nos invitan a adentrarnos en el misterio de sus vidas; María y José nos quieren abrir de par en par las puertas de su corazón, nos quieren llevar esta noche ante su querido hijo”.

Por su parte, el Obispo se ha dirigido a los jóvenes para alentarles a acudir a María y a José como modelo de vida.

“En este Año Jubilar Josefino proclamado por el Papa Francisco recordamos que la Inmaculada y San José fueron elegidos por Dios para acoger el misterio de Cristo”, ha afirmado el prelado al tiempo que ha recordado el sí de ambos a la voluntad de Dios. “Lo más hondo del corazón del hombre se dice en silencio, como recibió José la petición que el Ángel le indicó”, ha expresado.

Dirigiéndose a los jóvenes novios que se preparan para el matrimonio y a los que ya han contraído matrimonio, les ha instado a abrirse a vivir según los planes de Dios y siguiendo su voluntad. “Cada uno es llamado a una vocación y es importante seguir los planes de Dios, por ello, pidamos también a Jesucristo que siga llamando a jóvenes para ser sacerdotes al servicio del pueblo de Dios, que les conceda esa entrega y disponibilidad, pidamos el don de la generosidad, esa actitud de José y María”, ha alentado el pastor de la Diócesis.

Seguidamente, ha dado testimonio el joven Abraham Luque, que mañana recibirá junto a cuatro compañeros más el grado del diaconado de manos del Obispo, en el templo principal de la Diócesis.








































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Homilía de Mons. José Ángel Saiz Meneses en la procesión extraordinaria de la Virgen de los Reyes (7-12-21)

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Homilía de Mons. José Ángel Saiz Meneses en la procesión extraordinaria de la Virgen de los Reyes (7-12-21)

Homilía de Mons. José Ángel Saiz Meneses. Procesión Extraordinaria de la Virgen de los Reyes.

Catedral de Sevilla, 7 de diciembre de 2021

 

En este día extraordinario nuestro pensamiento se traslada al 15 de agosto del año 1946, cuando el Santo Padre Pío XII declaró a la Santísima Virgen bajo la advocación de Nuestra Señora de los Reyes, principal Patrona ante Dios de la ciudad y archidiócesis de Sevilla. Posteriormente, el cardenal Segura dio a conocer esta proclamación el 24 de noviembre del mismo año en la homilía de la solemne Misa de pontifical que se celebró. Esta tarde, con nuestra procesión extraordinaria hemos realizado un gesto de fe, de devoción y amor, para reafirmar nuestro compromiso de fidelidad con respecto a María, que en todas las circunstancias de la vida nos acompaña con su ayuda y su protección materna. También conmemoramos el 350 aniversario de la canonización de san Fernando, el rey que en 1248 entró en la ciudad con esta imagen.

Han transcurrido 75 años, y son numerosos los acontecimientos que han marcado la historia de nuestra ciudad y de nuestra archidiócesis. A lo largo de estos años María Santísima de los Reyes ha sostenido a los pastores en su vida y ministerio al servicio del Señor y de los hermanos, de la misma manera que al pueblo fiel en la fe recibida de sus padres. En este tiempo, pastores y fieles han sido protagonistas de grandes transformaciones que han tenido lugar en la Iglesia y en la sociedad, especialmente en la aplicación del Concilio Vaticano II y en el período de la transición política; también han aportado su colaboración en todos los ámbitos del desarrollo de nuestra ciudad y provincia.

Con la ayuda de Nuestra Señora de los Reyes se han superado multitud de dificultades y problemas. Ella siempre ha propiciado la concordia y la comunión eclesial, una visión positiva de la Iglesia y del mundo, de toda la familia humana, con el conjunto de realidades en las que ésta vive, con sus afanes, con sus logros y también con sus fracasos; una mirada también esperanzada de las personas, desde el misterio de Cristo, que con su encarnación se ha unido con cada hombre y cada mujer, de todo lugar y de todo tiempo. En las situaciones complejas siempre nos ayudó a dialogar, a salir al encuentro del otro, para construir la paz y facilitar la convivencia.

Hoy contemplamos de nuevo a María Santísima en su aceptación sin reservas de la voluntad divina, en su consagración a la persona y a la obra de su Hijo con todas sus energías, con todas las consecuencias; contemplamos su caminar firme y doloroso hasta el Calvario, siempre unida a su Hijo, que en la cruz le encomienda una nueva misión, y nos la entrega como Madre. Ella, en Pentecostés, junto con los Apóstoles, en oración, imploró el don del Espíritu Santo para la Iglesia naciente, y hoy nos ayuda a perseverar en el seguimiento de Cristo. En la hora presente, a ella dirigimos nuestra mirada con confianza, porque es fuente de esperanza segura y de consuelo, mientras dure nuestro peregrinar terreno.

Hoy renovamos el firme propósito y el deseo de que reine en nuestros corazones, en nuestros hogares, en nuestra ciudad, en nuestra archidiócesis. Le pedimos que nos enseñe a responder con generosidad a la llamada de Dios también nosotros, siguiendo su ejemplo; le pedimos valentía para no ceder ante los engaños del poder, del dinero y del placer, de la corrupción y la hipocresía, del egoísmo y la violencia; le pedimos que nos ayude a responder a Cristo con un sí decidido, firme, comprometido. Somos conscientes de nuestra pobreza y pequeñez, y de que nuestra vida necesita de conversión en no pocos aspectos; somos conscientes de que sólo con un corazón humilde y solidario podremos construir un futuro mejor para todos. Como peregrinos de la vida y de la historia, sentimos el peso de las dificultades del camino, pero seguimos adelante confiando en nuestra Madre. Acudimos una vez más a su Corazón inmaculado para reavivar nuestra fe, seguros de que encontraremos consuelo, alegría y esperanza.

Ayúdanos, Madre, a vivir como hijos tuyos, como hermanos, formando una familia. Familia que se reúne en torno a ti, que compartiste las fatigas diarias de toda mujer, de toda madre de familia. Ayuda a los habitantes de esta ciudad, de toda la archidiócesis, de esta tierra tuya, para que el espíritu evangélico sea la guía de nuestro comportamiento; para que las raíces cristianas de nuestro pueblo sigan dando abundantes frutos de fe, esperanza y amor, para que sigan construyendo su presente y su futuro; ayuda a nuestro mundo, para que respetando la dignidad humana y rechazando toda forma de violencia y de explotación, se edifique sobre cimientos sólidos y construya la civilización del amor.

Muestra tu amor de Madre especialmente a los más necesitados, a los indefensos, a los marginados, a los descartados de la vida, a los más afectados por la pandemia de COVID-19. Ayúdanos a vivir en actitud de servicio con los más pobres: los enfermos, los ancianos que están solos; los niños y jóvenes desfavorecidos, los que sufren en medio de situaciones familiares desestructuradas; los inmigrantes con problemas de integración; las personas que no encuentran trabajo o que lo han perdido para siempre. Enséñanos, Madre, a ser solidarios con quienes pasan por dificultades, a luchar contra las desigualdades sociales, a trabajar con decisión por el bien común, a construir una sociedad más justa y fraterna.

Queridos hermanos: Dirijamos nuestra mirada a la Madre, y guardemos en el corazón todas sus enseñanzas. Ella nos invita a seguir la palabra de Jesús, como a los sirvientes en la boda de Caná de Galilea, a “hacer lo que Él nos diga”. Ella nos da la fuerza para no caer en el desánimo cuando la oscuridad y el sufrimiento llaman a la puerta de nuestra casa, y para afrontar el futuro con confianza. Como un hijo fija los ojos en el rostro de su madre y olvida todo miedo y dolor, así nosotros, volviendo la mirada a María, reconocemos en ella el reflejo inmaculado de la luz de Dios, y encontramos nueva esperanza a pesar de los problemas y las tragedias del mundo. A la Madre confiamos las preocupaciones, seguros de encontrar en ella fortaleza para seguir adelante.

En este día de fiesta, en la Víspera de la Inmaculada Concepción, damos gracias al Señor por el don de nuestra Madre, y queremos seguir caminando cada día de su mano y bajo su protección; damos gracias a María Santísima, que nos enseña a creer, a esperar y a amar como ella, y nos muestra el camino que conduce a Jesús. Quiero dar gracias también a don Juan José, hermano en el episcopado, al Cabildo Catedral, a la Asociación de la Virgen de los Reyes y San Fernando, a la Real Maestranza de Caballería, a las Hermandades y Cofradías, a las autoridades civiles, militares, judiciales y académicas presentes, a los sacerdotes, diáconos, y miembros de la vida consagrada, a los fieles venidos de todos los rincones de la Archidiócesis. Que Nuestra Señora de los Reyes nos congregue como familia diocesana unida en la fe y el amor, y nos ayude a caminar siempre en esperanza. Así sea.

+ José Ángel Saiz Meneses

Arzobispo de Sevilla

 

 

 

 

 

 

 

 

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