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Tercer y cuarto encuentro sinodal en Orcera

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El pasado, 17 de diciembre, la comunidad de la Parroquia Ntra. Sra. De la Asunción de Orcera celebraba su tercer encuentro sinodal.

Empezamos con la oración, dirigida por nuestro párroco, D. David Martínez, escuchando la canción propuesta de Axel “Somos Uno”, dejamos unos momentos de silencio y luego hicimos los ecos.

Tras la lectura compartida, reflexionamos con el comentario al Evangelio. Terminamos la oración rezando juntos la oración al Espíritu Santo, para que nos ilumine en nuestro encuentro.

Pasamos al salón parroquial y donde mantuvimos un dialogo muy fructífero y concretamos el próximo encuentro para finales de enero.

El 30 de enero, de nuevo, la comunidad parroquial de Orcera  se volvió a reunir para celebrar su cuarto encuentro sinodal. Este encuentro ha sido diferente desde incluso antes de celebrarlo.

Lo teníamos previsto para el viernes 28 pero por diversas circunstancias lo pospusimos al domingo 30.

Todos los encuentros son en presencia del Señor, pero éste ha sido en la presencia del Señor Sacramentado.

Empezamos con la adoración del Santísimo, intercalamos el programa de oración del sínodo. Escuchamos la canción que ha estado acompañada en su sentimiento por la 2ª lectura de la misa dominical. Este encuentro Ha sido precioso con el Señor tan presente.

Luego, rezamos Vísperas y acabamos con la oración del Espíritu Santo, dejamos unos minutos para reflexionar en silencio y en la presencia del Señor, el tema a tratar hoy.

Después, ya en el salón parroquial, hemos estado más personas que en los anteriores, y se han compartido varias experiencias personales donde queda claro que, desde la fe, todo se vive mejor.

El cambio efectuado en la vida cuando tenemos a Dios en ella se ha hecho latente en este encuentro.

Estamos convencidos que, en esta sociedad tan alejada de Dios, los cristianos tenemos que dar testimonio en nuestras vidas y tenemos que ser valientes.

 

Comunidad parroquial de Orcera

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San Eufrasio de Andújar celebra su tercer encuentro sinodal

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El pasado domingo, 6 de febrero de 2022, día del Señor, tuvo lugar en la parroquia de San Eufrasio de Andújar, el tercer encuentro sinodal dentro de la fase Diocesana del Sínodo 2021-2023.

En dicho encuentro, después de invocar al Espíritu Santo, los representantes de los distintos grupos parroquiales pusieron de manifiesto la unidad de la Iglesia en este camino sinodal, de forma simbólica con la aportación individual de los elementos necesarios para disponer una mesa para el banquete, mantel, vajilla, cubertería, etc. Todo ello dentro de un ambiente distendido, acompañando de cánticos y con la alegría que supone la participación en este sínodo tan especial dentro de la Iglesia.

Posteriormente, los distintos grupos se dispusieron a debatir sobre el material de trabajo de este tercer encuentro, sacando las conclusiones en una tarde de trabajo productivo donde los debates profundizaron en diversos temas relacionados con dicho material, relacionado con la situación actual de la iglesia parroquial, su implicación en la vida diocesana y la proyección hacia la sociedad, lo que es de destacar la implicación personal de los participantes que demuestra el interés y la formación de los mismos.

Para finalizar, al igual que el comienzo en el templo parroquial, los participantes y el párroco, D. Antonio José Morillo, dieron gracias a Dios por el resultado y el ambiente de familia que se había vivido en esta jornada de trabajo para una mejor iglesia parroquial y diocesana.

Comunidad parroquial de San Eufrasio de Andújar

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Pérez Pallarés: «El sínodo ha servido para romper inercias»

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El sacerdote Rafael Pérez Pallarés, como representante sinodal diocesano, ha sido el encargado de pilotar la fase diocesana del sínodo en el que han participado todas las parroquias de la Diócesis. Con motivo de la celebración, este sábado 19, de la asamblea final, hace balance de lo vivido y reflexiona sobre el futuro del proceso sinodal

A principios de curso veíamos este día de la asamblea final muy lejano. Se ha trabajado mucho en las parroquias de toda la diócesis ¿Cómo valora esta primera etapa?

Se ha realizado un gran esfuerzo en todos los ámbitos de nuestra diócesis por tomarse en serio la consulta sinodal, máxime teniendo en cuenta que hemos pasado una época difícil a causa de la pandemia y eso alteró los ritmos del trabajo pastoral; por otra parte,  el calendario de la consulta ha sido ajustado. De todas formas, esto no exime para que sigamos profundizando en los próximos meses en la preciosa tarea de caminar juntos. El Sínodo sobre la sinodalidad no termina ahora.

¿Qué obstáculos ha tenido que superar esta primera etapa?

Hubo alguna reticencia por parte de personas que no terminaban de verlo, que no entendían el enfoque del Sínodo, ni su funcionalidad,  operatividad o sentido. Se podría resumir en la frase: “¿Y esto va a servir para algo?”. Frente a esta postura hubo una gran mayoría de personas que apostaron ilusionados y con ganas desde el primer momento por responder a esta primera fase diocesana como el papa Francisco nos pedía y en comunión con nuestro obispo. Eso ha dado su fruto porque, en términos generales, el Pueblo de Dios que peregrina en Málaga es sabio y ha sabido detectar que es una oportunidad única para profundizar en la fe.  Ha habido una gran participación.

¿En qué va a consistir la asamblea final?

Va a ser una asamblea litúrgica que se desarrollará en la Catedral y recogerá la aportación que el Pueblo de Dios que camina junto en nuestra diócesis ha realizado con respecto al Sínodo. A la luz de la Palabra de Dios, se ofrecerá una síntesis de lo reflexionado en los distintos arciprestazgos. Nos acompañarán una serie de símbolos como la luz de Cristo Resucitado, una mochila, una sandalia o el báculo de nuestro pastor, que nos preside en la caridad.

Y, después de la asamblea final, ¿qué?

El proceso sinodal continúa. Ahora, el equipo diocesano sinodal se encargará de recoger todas las aportaciones ajustándose  a un formulario que se nos facilitará desde la Conferencia Episcopal.  Una vez finalizada la fase diocesana, pasaremos a la continental y finalmente a la universal.  No obstante, el Sínodo permanecerá  vivo entre nosotros todo lo que las comunidades deseen. Esto ha sido solo  un punto de partida. El Sínodo, obviamente, no termina con la celebración de la Catedral. Es solo un punto y seguido.

¿Qué hemos aprendido en esta primera fase?

Cosas muy bellas: amar más al papa Francisco, escucharnos y romper inercias para caminar juntos.

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La Iglesia española escoge Málaga para sus encuentros

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Málaga se convierte, desde este fin de semana, en epicentro de la reflexión de la Iglesia a nivel nacional como anfitriona de dos grandes encuentros: las XVIII Jornadas Nacionales de Teología de la Caridad, del 18 al 20 de febrero; y, del 21 al 23 de febrero, la Asamblea de Delegados Diocesanos de Medios de Comunicación Social. Ambos se desarrollarán en Casa Diocesana Málaga.

La primera gran cita, organizada por Cáritas Española, a la que están invitados los vicarios y delegados de todas las Cáritas Diocesanas, servirá, además, como pistoletazo de salida para los actos por el 75 aniversario de la institución. Más información en este enlace.

Por su parte, los delegados de Medios de Comunicación y los profesionales de la comunicación de las distintas diócesis reflexionarán en Málaga sobre «La escucha en el camino sinodal». Participarán, entre otros, Eva Fernández, corresponsal de la Cadena COPE en Roma, y Thierry Bonaventura, responsable de comunicación de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos. Más información en este enlace.

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Vuelve a ver los vídeos de las Jornadas Diocesanas de Liturgia

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Vídeo de las conferencias de las XXIII Jornadas Diocesanas de Liturgia, centradas en el «Domingo: la celebración de la sinodalidad», que se desarrollaron del 11 al 12 de febrero, en Casa Diocesana Málaga y a las que asistieron 140 personas.

Significado cristiano del domingo y realidad actual, por D. Alfonso Berlanga Gaona

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Domingo: día del Señor Resucitado, por Mons. D. Luis García Gutiérrez

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Domingo: Día de la Iglesia y de la Eucaristía, por D. Alejandro Pérez-Verdugo

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¿Por qué voy a Misa el Domingo?, por Mons. Luis Rueda Gómez

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Los jóvenes de Málaga se unen a la Peregrinación Europea a Santiago de Compostela

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Los jóvenes que deseen participar en la Peregrinación Europea a Santiago de Compostela, con la Diócesis de Málaga, podrán inscribirse hasta el 30 de mayo. La Delegación de Infancia y Juventud ultima todos los detalles.

La Peregrinación Europea de Jóvenes en Santiago de Compostela tendrá lugar el próximo verano. «En el caso de la Diócesis de Málaga comenzaremos nuestro encuentro el 30 de julio, para hacer el Camino de Santiago Portugués en su variante espiritual. Pasaremos por pueblos como Poio, Ribadumia, Vilagarcía de Arousa… hasta llegar a Santiago el día 3 de agosto, día en el que comenzarán todos los actos de esta gran fiesta de la fe. El domingo 7 de agosto celebraremos la Misa de Envío y al término de la misma volveremos a casa. Catequesis, talleres, conciertos y propuestas de ocio y tiempo libre, disfruta de una experiencia única junto a más de 15000 jóvenes llegados de toda Europa», así explica lo que le vivirán los jóvenes el delegado de Juventud, el sacerdote Francisco Ruiz Guillot. 

Podrán participar peregrinos de entre 16 años (nacidos en 2006) y 35 años (nacidos en 1987). Los responsables, monitores y acompañantes de grupo sí podrán tener más de 35 años. Los menores de edad (16-17 años) irán a cargo de un responsable mayor, en grupos de 8 -10.

El precio de los 9 días es de 310€ por persona y en él se incluye el transporte en autobús hasta Galicia, el bus de apoyo durante los días del Camino, el alojamiento en pabellones, colegios…, el transporte de las maletas durante las etapas, la pensión completa de los 9 días, a excepción del desayuno y la comida del día 30 y la cena del día 7, la ruta de la Translatio en Barco desde Vilanova de Arousa hasta Pontecesures, el seguro de viajes y la inscripción y acreditación para la participación en la PEJ.

El pago se hará en varios plazos, que se detallan en la web de Juventud, en la que está el formulario de inscripción y la documentación necesaria. Y en este folleto informativo tienen todos los detalles. 

¿Qué es la PEJ?

La celebración de la Peregrinación Europea de Jóvenes (PEJ 2022), una de las citas fuertes del Año Santo Compostelano 2022, se extenderá en esta ocasión a todo el territorio gallego con el objetivo de que este evento, que prevé reunir a 15.000 personas, no se limite a Santiago, sino que toda Galicia se haga partícipe. La PEJ 2022 tendrá lugar durante los días 3 al 7 de agosto de 2022. 

Etapas preparatorias

Desde la Delegación de Infancia y Juventud están preparando la segunda y tercera etapa preparatoria al Camino de Santiago.

Comenzarán el 26 de marzo, en Junta Caminos y llegarán a Almogía donde harán noche. El 27 de marzo continuarán hasta Villanueva de la Concepción, siguiendo el Camino Mozárabe.

Tendrán tiempo para compartir formación, oración, juegos, laudes, cantos, veladas… y el regreso de Villanueva de la Concepción a Málaga se hará en autobús.

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24 DE FEBRERO: Cómo desarrollar un pensamiento crítico

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La Pastoral Universitaria de Málaga organiza una conferencia de Mª Ángeles López de Uralde Selva sobre el desarrollo del pensamiento crítico.

La conferencia tiene lugar el 24 de febrero, a las 18.30 horas, en el Aula 13 de la facultad de Derecho de la UMA. 

Mª Ángeles López de Uralde Selva es profesora de Psicología del Pensamiento en la UMA.

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23 a 30 DE MAYO: Peregrinación a Polonia

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Las parroquias de San Miguel en Nerja y San Antonio de Padua en Frigiliana peregrinan a Polonia del 23 al 30 de mayo. Van acompañadas de su párroco, el sacerdote José Miguel Porras. Las inscripciones están abiertas.

La pererginación, que cuenta con la organización técnica de Savitur, llevará a los participantes a Varsovia, Wroclaw, al campo de concentración de Auschwitz, a Lagiewniki (uno de los santuarios más famosos de Polonia, dedicado a la “Divina Misericordia” y donde se encuentra la tumba de Santa Faustina Kowalska y sus reliquias en el convento donde vivió), a Cracovia, a Wadowice, a Kalwaria Zebrzydowska (donde se encuentra la iglesia de los Padres Bernardinos con el convento y parque de peregrinaciones que fueron declarados por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad), a Wieliczka y a Czestochowa. El precio ronda los 1.732 euros por persona e incluye los trayectos en tren Málaga-Madrid y Madrid-Málaga, y en avión Madrid-Varsovia y regreso.

Para completar la inscripción es necesario contactar con la parroquia para confirmar la disponibilidad de plazas y facilitar sus datos de contacto. El contacto es el siguiente:

Parroquia San Miguel de Nerja. Teléfono: 952 521 995 Correo: nerja.sanmiguel@diocesismalaga.es Dirección: Calle Barranquilla de Colombia 1 29780 Nerja.

Parroquia San Antonio de Padua de Frigiliana. Teléfono:952 533 080 Correo: frigiliana@diocesismalaga.es Dirección: Calle Real 100 29788 Frigiliana

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El Seminario “San Pelagio” acoge un claustro académico

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En el mismo se anunció la erección del nuevo Instituto de Estudios Teológicos “San Pelagio”

El Seminario Mayor “San Pelagio” acogió el sábado, 12 de febrero, un nuevo claustro académico presidido por el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, en el que se anunció la erección del Centro de Estudios con el nuevo título de Instituto de Estudios Teológicos de San Pelagio, nombramiento que viene como consecuencia de la renovación de los Estatutos en comunión con la congregación de Escuelas Católicas. Esta reforma nace tras la publicación de la constitución apostólica “Veritatis Gaudium”. Asimismo, se renovó además por un periodo de cinco años la afiliación del Centro a la Universidad eclesiástica de San Dámaso en Madrid.

El Obispo, por su parte, tuvo unas palabras de agradecimiento a cada uno de los profesores por su dedicación y entrega en la formación intelectual, espiritual y pastoral de los futuros sacerdotes. Alentó al claustro a seguir formándose para que la formación sea cada vez más sólida y de mayor calidad.

Junto al pastor de la Diócesis, en la reunión estuvieron presentes las autoridades académicas y el claustro de profesores, quienes intervinieron para anunciar las calificaciones de este primer cuatrimestre.





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“Ser cristiano consiste en una experiencia de amor”

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Homilía en la Eucaristía del VI Domingo del T.O, en la S. I Catedral el 13 de febrero de 2022, día de la Campaña de Manos Unidas contra el hambre en el mundo.

Queridísima Iglesia del Señor, Esposa muy amada de Jesucristo;

queridos sacerdotes concelebrantes, Pueblo Santo de Dios;
hermanos y amigos:

En una escena que todos recordamos del Evangelio de la infancia, cuando la Virgen va a visitar a su prima Isabel, acerca de la cual le había dicho el ángel que estaba ya embarazada de seis meses; cuando llega la Virgen, Isabel le saluda y le dice: “Dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”. Hay casi ahí un resumen del Evangelio, que luego se desarrolla en este Evangelio de hoy, que contiene también el corazón del Evangelio: “Dichosa Tú que has creído”. Hay una dicha en creer. Pero, para nosotros, acostumbrados al uso del vocabulario cristiano de tanto tiempo, y de tanto usarlo, “creer” significa a veces tener unas creencias. No significa más que eso y en eso no hay ninguna dicha particular. Y cuando la fe para nosotros es eso, pues, efectivamente, no experimentamos esa dicha.

La fe es confiar la vida a Cristo y, en ese confiar la vida a Cristo, que ha vencido al mal y a la muerte en su Misterio Pascual, con su Resurrección, como primicia nuestra; como aquel que abre un camino, como aquel que abre una brecha en un muro para poder entrar en la ciudad; como aquel que, en este caso, nos ha abierto el Cielo, que nos ha abierto la vida de Dios para nosotros. Y es engancharse a Él, colgarse de Él. Poner nuestra vida en Sus manos. Saber que si Él está con nosotros –“que merezcamos tenerte siempre con nosotros”, como pedíamos en la oración-; si Él está con nosotros, no hay nada que temer, nada. “¿Quién nos va apartar del amor de Cristo? ¿La espada, la muerte, la enfermedad, la peste, la persecución?”. Nada. Nada puede apartarnos, no de nuestro amor por Cristo, sino del amor de Cristo por nosotros.

“Todo lo poseo en aquel que me ha amado”. Y ese confiar la vida en Cristo que es en lo que consiste el cristianismo, sí que tiene una dicha, una dicha incomparable con ninguna de las luchas de este mundo. En las Lecturas de hoy se comparaba al árbol plantado al borde de la acequia que da fruto en su sazón (aunque haya sequía, no se agosta, tiene siempre una veta de agua de la que se alimenta, florece y da fruto). Esa es la vida humana cuando se apoya en Cristo y uno no puede sino dar gracias por ello. Un día, otro día, todos los días de nuestra vida. Entonces, sí se experimenta esa dicha. Sí se experimenta también la verdad de “¡maldito del hombre que confía en otro hombre!”, como decía la Primera Lectura. Que ponemos nuestra esperanza en lo que los hombres podemos hacer. Luego, hablaba de confiar en la carne, pero la carne ahí se refiere a las obras humanas, a las posibilidades humanas, el que nosotros podemos construir nuestra felicidad, darnos a nosotros mismos la dicha. A poquito que usemos nuestra inteligencia nos damos cuenta de que nosotros no nos podemos dar a nosotros mismos más que una dicha falsa. Una dicha enferma de cáncer, de un cáncer incurable. Una dicha en la que tenemos que disimularnos cosas a nosotros mismos, o tenemos que disimulárselas a los demás, o tenemos que tratar de disimulárselas a Dios. No. La dicha verdadera, la dicha profunda que nace, nace de la Presencia del Señor, no nace de nuestras fuerzas. El hombre que confía en otro hombre, el hombre que confía en la carne, que confía en sus fuerzas, en sus posibilidades, no es maldito porque Dios le maldiga, es maldito porque está condenado a vivir en la desesperación, en el cinismo, en esa falta de alegría profunda, verdadera, que sólo nace de Dios.

Mis queridos hermanos, otra consecuencia de esa expresión de la fe se ve en las bienaventuranzas que comienzan diciendo “dichosos”, dichosos los hombres. Ese es el Evangelio. El Evangelio es una proclamación de una noticia nueva, de una alegría, de un motivo de alegría. ¿Por qué? Porque el Reino de Dios está en medio de nosotros, porque Cristo ha venido.

Eso tiene una consecuencia inmediata de la que muy pocas veces nos damos cuenta. El Evangelio no se comunica con discursos. Se comunica con el testimonio y el testimonio, no de una vida moral muy difícil, muy ascética, muy sacrificada, sino con un testimonio de alegría, de una alegría que no se puede falsificar. Si fuéramos conscientes de esto, pediríamos al Señor la experiencia de tenerle con nosotros de tal manera que nuestra alegría sea desbordante.

Que nuestra alegría hable de verdad de que conocer a Jesucristo es una buena noticia. Que seamos difusores de esa alegría que nace de la experiencia de ser amado y de cómo uno comprende, a la luz de ese amor, el bien que hay en amar a los demás, amigos y enemigos. Personas más fáciles, personas más difíciles. Personas con las que me es más fácil entenderme. Personas con las que me es menos fácil entenderme o que chocan más los temperamentos.

Que nuestro amor, cuando recibimos el amor de Cristo, como ese amor es infinito y sin límites, en el corazón brota un deseo de amar. Y de ese deseo de amar y de esa capacidad de amar brota en primer lugar la alegría. Yo recuerdo, y lo he citado muchas veces aquí mismo, en la Catedral, haber oído a un sacerdote que está iniciando su proceso de beatificación, decir que “el primer fruto de haber encontrado a Jesucristo es el gusto por la vida”. La vida se hace bella, uno puede gozarla, disfrutarla, porque vive en la acción de gracias, porque en Jesucristo lo tiene todo.

Si Jesucristo fuese solo una creencia; si Jesucristo fuese solo una raíz de unos valores morales o una ocasión para pedirLe que me ayude a sacar bien los exámenes a pesar de que no he estudiado demasiado, o cosas de ese tipo, pues no. Pero cuando uno encuentra el amor de Jesucristo, cuando uno encuentra a Jesucristo como un amor invencible, clave del sentido de mi vida, no porque yo sea bueno, no porque yo haya hecho cosas que merezcan ese amor, sino que me lo encuentro gratuitamente, entonces brota una alegría pura en el fondo del corazón. Decía el Papa Francisco en una ocasión que una persona que hubiera vivido siempre contenta no había que hacerle proceso de beatificación, se la podría beatificar inmediatamente. ¡Por lo mismo! Porque cuando confiamos en nosotros mismos, en nuestras fuerzas, en nuestros proyectos, en nuestros planes, pues somos como la caña en el desierto, somos paja, como la hierba del campo. Cuando confiamos en el Señor somos el árbol plantado al borde de la acequia. Ser cristiano consiste en una experiencia de amor, una experiencia de que somos amados con un amor inimaginable, inconcebible. Me faltan las palabras y me falta también la pasión por comunicároslo, pero quisiera comunicaros ese amor, porque es la única manera de evangelizar y es la única manera de que nuestro corazón cambie y se haga capaz de amar a los demás.

Hoy la Iglesia celebra el día de Manos Unidas, la campaña Contra el Hambre, y el Evangelio de hoy decía “dichosos los pobres. Dichosos los que lloran”. Eso no son elogios de Jesús. “Dichosos los que lloran” no significa “hala, seguid llorando”. Anuncia a un mundo que llora, a un mundo que es pobre, a un mundo que vive lleno de miserias, que hay la posibilidad de una dicha, que hay la posibilidad de una alegría. Esa posibilidad de la alegría y de la dicha está vinculada a Su persona y a la experiencia de acoger Su persona en nuestra vida. Esa acogida nos hace capaz de amar a los hombres, de desear que también ellos puedan sentirse acogidos. De nada sirve dar una limosna si nuestro corazón está frío, seco y árido. Lo que el Señor quiere es que nuestro corazón esté verdaderamente abierto a las necesidades de todo tipo que los hombres tienen, a los llantos de todo tipo que los hombres lloran. Vivimos en un hospital de campaña. ¡Cuánto dolor hay a nuestro lado! ¡Cuánta pobreza hay a nuestro lado! ¡Una pobreza tan grande! A veces se cree que consiste sólo en la falta de dinero. ¡Dios mío! El Evangelio cambia las categorías del mundo. Nos pone el mundo al revés. Nosotros pensamos que la felicidad consiste en tener dinero. Pensamos que la felicidad consiste en el estatus social. Pensamos que la felicidad consiste en disponer de toda clase de medios a nuestro hogar, a nuestra disposición en el mundo de hoy y, si es posible, el último modelo mejor que el penúltimo. El Evangelio le da la vuelta: “Dichosos vosotros los pobres, pero ay de vosotros, ricos. Ay de vosotros los que ahora reís, porque lloraréis!”, cuando reímos simplemente por la satisfacción o el placer que nos dan los bienes de este mundo. Nos reímos de verdad al acoger a Cristo.

Acoger el amor de Cristo hace que la vida tenga sentido, hace que la muerte tenga sentido, hace que la risa tenga sentido. Hace que el cantar y el bailar puedan tener sentido y ser algo bello que acogemos en nuestra vida, y que deseamos comunicar a los demás. La mayor parte de los bailes tradicionales europeos han nacido en las plazas que había delante de las parroquias y es normal: la experiencia del encuentro con Cristo produce un pueblo, un pueblo alegre, un pueblo.

La evangelización en este mundo es algo tan difícil, porque no caemos en la cuenta que lo único que tenemos que comunicar al mundo es la alegría de haber encontrado a Jesucristo, y sólo se puede hacer mediante el testimonio. Yo lo estoy haciendo ahora en forma de discurso, pero porque pienso que vosotros lo habéis encontrado y deseo que sean vuestras vidas como la mía, que lleve por el mundo esta alegría que se refleja en la mirada. Se refleja en una mirada clara, transparente, que no tiene miedo ni siquiera al mal del otro, ni siquiera a la torpeza, a la miseria, o a la incapacidad del otro. No tiene miedo a nada, porque lo tiene todo en Cristo.

Si el Señor nos concediera este don, veríais lo fácil que era evangelizar, lo fácil que era comunicar… ¡Si es que la alegría se difunde sola! No hace falta organizarla. No hace falta pensar unos ratitos para mostrar que estamos contentos. Se vive contento y se comunica hasta casi sin querer.

Sed generosos en la colecta de hoy. Pero no lo seáis por obligación, no lo seáis por mis palabras. Sed generosos como una forma de súplica. Señor, que podamos encontrar tu amor, de tal manera que nos demos cuenta de que todo en la vida, que todo lo que somos y todo lo que tenemos, también nuestras cualidades, también nuestros bienes, son todo regalo y gracia tuya.

Que así vayamos aprendiendo a hacer de nuestra vida un regalo que comunique nuestra felicidad; que pueda hacer felices a los que tenemos cerca o a los que tenemos lejos.

Concédenos Señor ese don. Tú, que Te vuelves a dar a nosotros, haz de nuestras vidas un don para nuestros hermanos. Que podamos decir “dichosos”, a la humanidad, y si nos persiguen por ello, pues “dichosos vosotros cuando os persigan, que también persiguieron a los profetas y a Él hasta la muerte”. Esa dicha no nos la puede arrebatar nadie

En pocas semanas vamos a beatificar aquí a unos mártires de la persecución religiosa en España en los primeros días, vinculada con el comienzo de la Guerra Civil, que dieron su vida por Jesucristo. Ellos son el testimonio más claro de que la gracia de Jesucristo, el conocimiento de Jesucristo, vale más que la vida. No sólo que las cosas de la vida, sino más que la vida. Nos recuerdan cuál es el bien del que ellos ya disfrutan y que nosotros Le pedimos al Señor poder compartir un día con ellos en el Reino de los Cielos. Pero empezad ya aquí, porque el amor de Jesús lo tenemos ya aquí.

Se lo pedimos al Señor juntos. Le damos gracias por ser hijos de un pueblo de santos, de un pueblo de mártires, de un pueblo que ha experimentado el amor de Dios y que no tiene miedo a vivir de ese amor, cueste lo que cueste, porque sin ese amor no habría alegría y, con ese amor, aunque uno pierda la vida, lo gana todo en esta vida y la otra.

Que así sea para cada uno de nosotros.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

13 de febrero de 2022
S.I Catedral de Granada

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