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Los romeros se preparan para “un Rocío histórico”

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Los romeros se preparan para “un Rocío histórico”

El próximo fin de semana, la aldea almonteña del Rocío volverá a convertirse en el centro de la mayor devoción mariana del Sur de España. Tras dos años sin romerías por la pandemia de la Covid, los rocieros retoman estos días unos caminos de fe, tradición y –nunca como este año- esperanza. La diócesis de Sevilla volverá a ser el punto de partida de cientos de miles de peregrinos que verán hecho realidad un sueño postergado. Será, sin duda, un Rocío histórico.

La Virgen regresa este fin de semana a su aldea, tras más de dos años de exilio, tan obligado como imprevisto, entre los suyos, en la parroquia almonteña de la Asunción. La llegada de la Virgen a su altar, junto a las marismas, será la señal que cientos de miles de rocieros esperan para confirmar que lo peor ya ha pasado y que el Rocío vuelve a marcar el tiempo en el imaginario de sus devotos. Muchos de ellos iniciarán el camino desde localidades sevillanas.

Dos años sin camino

Es el caso de la Hermandad de Gines, un pueblo con una arraigada tradición que vive estos días unos prolegómenos llenos de expectación. Su hermano mayor, Antonio López, aprovecha las vísperas para valorar cómo se ha vivido esta parada forzada en el seno de la corporación: “Hemos estado dos romerías sin asistir a la aldea, para presentarnos a nuestra bendita madre, la Virgen del Rocío. En parte ya ha pasado la pandemia, y es por ello que volveremos a caminar este año para postrarnos a sus plantas”. Subraya que será un camino “de mucha esperanza, fe y responsabilidad, que todos queremos hacer con alegría”.

En la capital, la hermandad con sede en la iglesia colegial del Divino Salvador hace semanas que comenzó los preparativos de una nueva romería sin perder de vista lo vivido estos años. Su hermano mayor, Gabriel Rojas, define lo vivido durante la pandemia como “un auténtico shock”, una experiencia sin precedentes en la memoria rociera. Fueron muchas las experiencias que se quedaron postergadas, con la incertidumbre añadida de una pandemia que se llevó por delante las vidas de muchos miembros de la gran familia rociera. “Pero una cosa que también hemos echado de menos durante estos dos años ha sido la convivencia de hermandad”, destaca Rojas, que enumera las rutinas que acoge la casa hermandad durante los once meses que no hay romería.

En Gines, como en Pilas, Dos Hermanas, Villamanrique, Coria y tantas localidades con un claro marchamo rociero, la pandemia también ha dejado huella. Antonio López no duda al recordar que “como hermano mayor me ha tocado vivir una experiencia muy difícil por todo lo acontecido. Ha sido algo que nunca olvidaré”.

El reto de una nueva romería

El anuncio de que este año se retoma la romería ha traído consigo una gran alegría, “y también un gran reto”, subraya el hermano mayor de Sevilla, que tiene muy presente las novedades que depara este Rocío: “En nuestra hermandad hay muchos cambios respecto a la romería de 2019, salimos un día antes, cogemos caminos distintos, hacemos paradas y pernoctas distintas, en fincas nuevas… La verdad es que es un reto, y todo lo trabajamos para mejorar las condiciones tanto de los peregrinos como de los animales”.

“Ejemplo de solidaridad y esperanza”

Será una romería con dedicatoria. El hermano mayor del Rocío de Gines expresa en voz alta un deseo de toda la corporación: “Quiero que esta romería esté dedicada a los que ya no están con nosotros, y aunque están en nuestros corazones, no olvidemos lo mucho que aprendimos de todos ellos”. Lo tiene claro, aspira a que la hermandad “sea ejemplo de solidaridad y esperanza”, y ya vislumbra un nuevo camino, con las sensaciones y vivencias de siempre: “Volveremos este año a pisar las arenas rocieras, respiraremos aire fresco, conviviremos como una gran familia, y que exploten de júbilo nuestros corazones y estemos delante de Ella”.

Ilusión es quizás la palabra que mejor define lo que se está viviendo en estos días previos a las salidas en dirección a la aldea almonteña. Gabriel Rojas pronostica que lo que suceda a partir de esta semana “va a ser una eclosión del mundo rociero”. Y pone como ejemplo lo vivido durante la Semana Santa, para afirmar que “va a ser un Rocío histórico”. Ya se prevé, por el número de hermanos, por los peregrinos que se están inscribiendo… “Sinceramente –concluye- lo abordamos con muchas ganas, con mucha ilusión”.

En Gines, como relata su hermano mayor, ya han sabido “a qué sabe la copa amarga”. Gines sin Rocío… “Eso no se podía imaginar ni aún estando loco”, destaca. Y, sin embargo, esa fue la realidad. Pero este pueblo, como en tantos lugares de fe, “es capaz de cambiar los colores, y hasta los dolores hacerlos gloriosos”.

 

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La Hermandad del Rocío, de Guadix, sale hoy de camino para presentarse ante la Blanca Paloma

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La Hermandad del Rocío, de Guadix, sale hoy de camino para presentarse ante la Blanca Paloma

La Hermandad de Nuestra Señora del Rocío, de Guadix, inicia su camino este lunes a la aldea del Rocío, en Huelva, después de dos años de no haber podido hacerlo por la pandemia. La romería, desde Guadix, durará toda la semana, entre camino y los días de celebración en el Rocío, junto a la Blanca Paloma. Es esta una romería muy esperada, que se está viviendo con gran emoción, pues ya había ganas de pisar las arenas y estar junto a la Virgen en su ermita.

Los actos de preparación de esta romería comenzaron el miércoles pasado, con un triduo, en la ermita de San Sebastián, donde tiene su sede la Hermandad accitana del Rocío, y que fue predicado por el consiliario de la hermandad, José Fernando Titos. El sábado 28 de mayo fue la celebración de la misa de romeros. Y ese mismo día, el pueblo de Guadix se llenó de un emocionante ambiente rociero, cuando el Simpecado fue llevado ante la patrona de Guadix, la Virgen de las Angustias.

El camino que comienza este lunes llevará a la hermandad hasta la ermita del Rocío. Allí podrá celebrar todos los actos que venía haciendo junto a las hermandades filiales. Y, sobre todo, podrá presentarse ante la imagen de la Virgen del Rocío, que ya les espera en la aldea.

José Fernando Titos
Consiliario de la hermandad del Rocío, de Guadix

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Sagrado Corazón de Jesús, Purísima y San Isidro Labrador en Valcabra y Balax

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Sagrado Corazón de Jesús, Purísima y San Isidro Labrador en Valcabra y Balax

Valcabra y Balax, dos pedanías de Caniles, celebraron las fiestas del Sagrado Corazón de Jesús, la Purísima y San Isidro Labrador, con gran arraigo. Valcabra celebró el Corazón de Jesús y la Purísima. Tras la santa Misa, se procesionaron por el campo las imágenes titulares, acompañadas de muchos fieles. En Balax, fue san Isidro Labrador quien salió a la calle. Allí hubo una romería, tras la Misa, para bendecir los campos. Al finalizar, se bendijo un tractor.

Rafael Tenorio
Párroco de Caniles

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San Fernando III

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San Fernando III

San Fernando III

PFA89439Rey de Castilla y León, miembro de la Tercera Orden de San Francisco, nacido en 1198 cerca de Salamanca; murió en Sevilla, el 30 de mayo de 1252. Fue hijo de Alfonso IX, Rey de León y de Berenguela, hija de Alfonso III, Rey de Castilla, a su vez hija de Blanca, la madre de San Luis IX.

En 1217 Fernando fue coronado Rey de Castilla, la corona que su madre había renunciado a favor de él; y en 1230 heredó la corona de León, aunque sin poder evitar una guerra civil, ya que muchos se oponían a la unión de los dos reinos. Eligió como consejeros a los hombres más sabios del Estado, se ocupó de administrar estrictamente la justicia y tenía mucho cuidado en no sobrecargar a sus vasallos con impuestos, por temer más, según decía, la maldición de una vieja pobre que a un ejército entero de sarracenos.

Siguiendo el consejo de su madre, Fernando se casó con Beatriz, la hija de Felipe de Suabia, Rey de Alemania, una de las princesas más virtuosas de la época. Dios bendijo la unión con siete hijos: seis príncipes y una princesa.

Las metas más altas en la vida de Fernando fueron la propagación de la fe y la liberación de España del yugo sarraceno. De aquí sus guerras continuas contra los sarracenos. Él les quitó territorios vastos, solo los reinos de Granada y Alicante quedaron en el poder de ellos a su muerte.

En las ciudades más importantes fundó obispados, restableció el culto católico por todas partes, construyó iglesias, fundó monasterios y hizo donaciones a hospitales. Los mayores gozos de su vida fueron las conquistas de Córdoba (1236) y Sevilla (1248).

Convirtió en catedrales las grandes mezquitas de esos lugares, dedicándolas a la Santa Virgen. Vigilaba la conducta de sus soldados, confiando más en la virtud que en el valor de ellos, ayunando estrictamente él mismo; siempre llevaba un cilicio áspero, y a menudo se pasaba la noche rezando, sobre todo antes de las batallas. En medio del tumulto del campamento vivía como un religioso en el claustro. La gloria de la Iglesia y la felicidad de su gente eran los motivos que guiaban su vida.

Fundó la Universidad de Salamanca, la Atenas de España. Fernando fue enterrado en la gran catedral de Sevilla ante la imagen de la Santa Virgen, vestido, según su propia petición, con el hábito de la Tercera Orden de San Francisco.

Ocurrieron muchos milagros junto a su sepulcro, y Clemente X lo canonizó en 1671. Su cuerpo sigue incorrupto, pudiéndose contemplar en el 30 de mayo, la fiesta particular de San Fernando que se celebra en España y entre los minoritas.

FERDINAND HECKMANN Traducido por Ryan D. Giles (Fuente: Enciclopedia Católica)

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¿Quién es y qué hace el Espíritu Santo?

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Este domingo, 5 de junio, celebramos la Solemnidad de Pentecostés, el Día del Apostolado Seglar y de la Acción Católica. El día del Espíritu Santo… ¿el gran desconocido? El Catecismo de la Iglesia Católica nos lo presenta en los números 687 y 688 de la primera parte, en la que se habla de la profesión de la fe. Nos acercamos a Él y a sus buenos frutos. 

Una buena carta de presentación del Espíritu Santo es la que nos muestra san Pablo, en su carta a los Gálatas, número 5, en la que nos explica cuál es el fruto que hace brotar el Espíritu: «amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, modestia, dominio de sí (…) Si vivimos por el Espíritu, marchemos tras el Espíritu. No seamos vanidosos, provocándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros».

Durante mucho tiempo se le ha llamado “el gran desconocido” pero en el Catecismo de la Iglesia Católica, numero 688, se nos explica dónde podemos conocer al Espíritu Santo: «La Iglesia, comunión viviente en la fe de los Apóstoles que ella transmite, es el lugar de nuestro conocimiento del Espíritu Santo: en las Escrituras que Él ha inspirado; en la Tradición, de la cual los Padres de la Iglesia son testigos siempre actuales; en el Magisterio de la Iglesia, al que Él asiste; en la liturgia sacramental, a través de sus palabras y sus símbolos, en donde el Espíritu Santo nos pone en comunión con Cristo; en la oración en la cual Él intercede por nosotros; en los carismas y ministerios mediante los que se edifica la Iglesia; en los signos de vida apostólica y misionera; en el testimonio de los santos, donde Él manifiesta su santidad y continúa la obra de la salvación».

Acercando la definición del Espíritu Santo al pueblo, el obispo D. Ramón Buxarrais, escribía hace unos años: «Me atrevo, con temor, a describir al Espíritu a través de una torpe comparación: Imaginémonos un mar inmenso, profundo y extenso, que tene­mos que cruzar en un velero, dirigiéndonos a puerto seguro. Sólo el vien­to que mueve nuestra embarcación es capaz de hacernos llegar a térmi­no. El mar inmenso es la creación. El puerto a alcanzar, Dios Padre. El velero, como medio para cruzar el mar, Jesucristo-Iglesia. El viento, el Espíritu Santo. Sin el impulso del Espíritu, el velero no se movería. Con él, a su impulso, avanzamos cruzando el mar y nos acercamos al puerto seguro hasta alcanzarlo: Dios-Padre».

Celebrando al Espíritu

La Iglesia de Málaga celebra este fin de semana la fiesta de Pentecostés, arciprestazgos y parroquias ultiman los detalles. En Málaga capital, la Comisión Diocesana de Acción Católica convoca el Adoremus “Anunciando a Jesucristo con obras y palabras”, a las 21.00 horas, en la Catedral; y el domingo 5 de junio, a las 11.30 horas, el Sr. Obispo, D. Jesús Catalá, preside la Eucaristía, también en la Catedral. Por la tarde, a partir de las 20.30 horas, tiene lugar, en la explanada de la Basílica de la Victoria, el Festival “Al Son del Espíritu”, organizado por la Delegación de Apostolado Seglar, y en el que participarán varios artistas cristianos como Migueli, Jesús Cabello, Son de Málaga, Antonio Merino, Marta Fuster y Joaquín Núñez. 

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«Queridos cofrades: la sociedad os necesita, aunque nos critique y vitupere»

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El obispo de Málaga, Mons. Jesús Catalá, presidió el sábado 28 de mayo la Eucaristía de clausura del Centenario de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga. En su homilía, el prelado los animó con estas palabras: «la sociedad os necesita, aunque nos critique y vitupere. Permaneced fieles a vuestra fe cristiana, rechazando ideologías contrarias a la misma y dando testimonio de la presencia salvadora de Dios».

En su predicación, Mons. Catalá agradeció en numerosas ocasiones el trabajo de los miembros de las hermandades y cofradías: «En estos cien años habéis permanecido fieles a vuestra misión, queridos cofrades, contra viento y marea. Habéis profesado la fe, mantenido la esperanza cristiana y vivido el amor a Dios y al prójimo», y ha afirmado que «han sido muchas las iniciativas, las actividades y los programas realizados en estos cien años. La Agrupación y las cofradías han sabido estar a la altura de las circunstancias en cada momento histórico, como bien aparece en la exposición “Memoria”: ha habido momentos de alegría y momentos de sufrimiento; tiempos de aflicción y tiempos de júbilo; períodos de desconsuelo y períodos de gozo; etapas de decaimiento y etapas de entusiasmo». 

«Habéis promovido la piedad popular, proclamando públicamente la divinidad de Jesucristo, muerto y resucitado por nuestra salvación –ha afirmado–. Sois, por tanto, amados por Dios por vuestra fe y por vuestro amor a Él y a los hermanos. Y ello os permite pedir a Dios-Padre por mediación de Jesucristo: «Si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará». Con ello podréis alcanzar la alegría verdadera, siguiendo la enseñanza de Jesús: «Pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa». ¡No os quedéis con un simple gozo, buscad la alegría plena en Jesucristo! 

Os habéis hecho presente como buenos samaritanos ante los más necesitados. Felicito y alabo vuestras iniciativas socio-caritativas, que tanto bien han hecho y siguen haciendo a las personas más indigentes. 

Habéis cuidado el patrimonio cultural y artístico recibido de vuestros mayores y lo habéis enriquecido; a veces con cierta dosis de competitividad, que tal vez no es mala si no se exagera; y otras con mucha pasión y orgullo. Gracias por el esfuerzo realizado, cuyos frutos legáis ahora a vuestros sucesores, que ahora toman la antorcha del segundo centenario; y no se explicaría el segundo sin el primero. Por eso no debemos perder las raíces, porque sin ellas no hay historia ni sentido de la vida».  

Finalmente, los ha animado «a ser luz y levadura en nuestro mundo. Esta doble tarea de compromiso y esperanza continúa ahora, queridos cofrades».

Tras la Eucaristía, el Obispo de Málaga recibió de parte del presidente de la comisión del Centenario, Luis Merino, y del presidente de la Agrupación de Cofradías, Pablo Atencia, la medalla conmemorativa del Centenario.

Lee aquí la homilía íntegra

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Regresan los campamentos interparroquiales para niños y adolescentes

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Del 24 de junio al 24 de julio tendrán lugar los Campamentos Interparroquiales de Verano para niños y adolescentes, que se desarrollarán en cinco tandas, por edades. La inscripción se puede hacer en las parroquias de Santa María de la Amargura, Divina Pastora, Santa Inés, San Fernando, San Ramón Nonato, Nuestra Señora del Rosario, La Victoria, San José de Vélez, San Pablo, Nerja y Frigiliana.

«Este verano vuelven los campamentos interparroquiales, que forman parte de los procesos catequéticos y formativos de los equipos de infancia de las parroquias, y son el culmen del camino que, durante el curso pastoral, tratamos de hacer juntos. La idea fundamental no es nueva, desde luego: son experiencias que llevamos décadas viviendo, desde los arciprestazgos y las parroquias, pero que hace unos años tomaron una dimensión diferente: caminar unidos, asociados, desde la clave eclesial y laical que ofrece la Acción Católica General», explican desde la Comisión de Infancia de la Acción Católica General en Málaga, quien se encarga de coordinar los campamentos. 

Por edades

Los campamentos están diversificados teniendo en cuenta la edad de los niños y adolescentes que participan en ellos:

Belén (3º de Primaria): Belén 1, del 24 al 26 de junio, en la Casa Cristo Rey de Torrox; Belén 2, del 1 al 3 de julio, en el Colegio Diocesano Juan XXIII de Estepona

Nazaret (4º, 5º y 6º de Primaria): del 4 al 8 de julio, en el Colegio Diocesano Juan XXIII de Estepona

Galilea (1º y 2º de ESO): del 12 al 16 de julio, en el Colegio Diocesano Juan XXIII de Estepona

Jerusalén (a partir de 3º de ESO): del 18 al 24 de julio, se unirán al Encuentro de Laicos de Parroquias que se celebra en Barcelona

Cada una de estas tandas ofrece a cada rango de edad actividades, juegos, oraciones y celebraciones que respondan a su madurez humana y cristiana. «Es esencial aportar a la vida de los y las chaveas que viven los campamentos espacios y tiempos de relación con el Señor y con los demás, de celebración alegre y contemplación silenciosa, de juegos divertidos y catequesis tranquilas; porque no se trata de que “echen el rato”, sino de que se encuentren con Dios, con la Iglesia, con los hermanos y hermanas, con los pobres…», añaden desde la organización.

Desde la Comisión también recuerdan que todo esto «requiere de equipos de acompañantes, de dinamización y animación, y de voluntarios que se encarguen de las “tareas oscuras” (limpieza, cocina, montaje, desmontaje…). Sin la gente sencilla de cada parroquia sería imposible que estas experiencias salieran adelante, y todos unidos formamos un solo pueblo que queremos anunciar la Buena Noticia del Señor con obras y palabras. ¡Nos vemos este verano, para disfrutar de la vida en Cristo juntos, en familia!».

Tanto para inscribir a los niños y adolescentes, como para ofrecerse como voluntario para las tareas que sean necesarias, pueden hacerlo a través de las siguientes parroquias: Santa María de la Amargura, Divina Pastora, Santa Inés, San Fernando, San Ramón Nonato, Nuestra Señora del Rosario, Santa María de la Victoria y San Pablo (en Málaga); San José en Vélez y las parroquias de Nerja y Frigiliana. 

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El Barrio de San Luis rinde homenaje al sacerdote Antonio Felices, primer párroco y fundador de la parroquia

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Había muchas ganas. Desde que falleciera precipitadamente D. Antonio Felices, el Barrio y la Parroquia de San Luis tenían muchas ganas de rendir un sentido homenaje al que fuera el primer sacerdote de la parroquia, un hombre sencillo que “fue testimonio de alegría y cercanía para todos los vecinos de un Barrio que tenían que desplazarse hasta la parroquia de Regiones para vivir su fe”. Y llegó el día, el sábado 28 de Mayo, reunía a vecinos, feligreses, familiares y amigos para rendir un cariñoso homenaje al que fuera su primer párroco en el quinto aniversario de su marcha a la casa del Padre.

D. Antonio, según los testimonios escuchados fue un “sacerdote que supo crear comunidad partiendo casi de la nada, pues ni tenía un lugar donde celebrar. Debajo de un árbol comenzaron las primeras reuniones”. “Él, con su buen hacer pastoral y la ayuda de los vecinos, consiguió que el barrio tuviera una pequeña capilla, que con el paso de los años, su dedicación y esfuerzo se tradujo en el hermoso templo con el que cuenta este popular barrio de la ciudad hoy en día”, afirmaron algunos de los que lo conocieron bien en el homenaje.

El acto consistió en el testimonio personal de varias personas que estuvieron muy cerca de D. Antonio durante los 27 años que estuvo en la parroquia. Entre ellas el del sacerdote D. Raúl del Águila, párroco de Dalías, feligrés de esta parroquia que tuvo en él “un testimonio de Buen Pastor”. Para finalizar el acto de homenaje se produjo el descubrimiento y bendición de una placa en su memoria a cargo del Vicario para el clero D. Francisco Sáez.

Una vez concluidos los actos, se pasó al patio parroquial para compartir una paella gigante en la que participaron más de 100 feligreses de los distintos grupos parroquiales que componen esta viva parroquia.

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“Dios, enamorado de nuestra pobreza”

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Homilía en la Eucaristía de la Ascensión del Señor y Jornada mundial de las Comunicaciones Sociales, celebrada en la S.I Catedral el 29 de mayo de 2022.

Queridísima Iglesia del Señor, Esposa amada de Jesucristo, Pueblo santo de Dios;
queridos sacerdotes y diáconos;
queridos hermanos todos y amigos:

La fiesta de la Ascensión es una escena importante en el desenvolvimiento del drama de la salvación, de hecho, es la penúltima escena de ese drama. Dios es Amor y, desde el origen, Dios ha querido comunicarse y ha querido crear al hombre para que Él pudiese unirse al hombre de tal manera que el hombre, el ser humano, pudiese participar de Su vida divina. Por eso hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, a diferencia de todas las demás criaturas. Hay en nuestras vidas, incluso cuando no nos damos cuenta de ello, o cuando no sabemos poner nombre a un cierto desasosiego que hay en nuestro corazón, un anhelo, una especie de nostalgia, un anhelo del Cielo, un anhelo de infinito, de una verdad que sacie y sosiegue nuestra inteligencia, de un bien que dé paz y sosiego a nuestro corazón, de una belleza que no fatigue, que no harte, que no empalague, que, sencillamente, nos permita vivir de una manera floreciente y cada vez más bella.

La libertad del hombre puso en peligro ese drama, porque, como alguien decía, “la libertad es el escándalo de la Creación”. El hecho de que Dios crea al hombre libre ha hecho posible como un descalabro enorme en el designio de Dios. ¿Por qué ha corrido Dios ese riesgo de hacernos libres? Justo porque quiere que nosotros participemos de Su vida y la vida de Dios es Amor. El amor sólo puede ser libre. No se puede amar a la fuerza. Todos despreciaríamos un amor que fuese a la fuerza. Todos nos daríamos cuenta de que no es amor. Por lo tanto, la libertad es una condición necesaria para nuestra vocación al amor. No cabe duda de que la libertad es un riesgo tremendo -no para Dios. Justo porque conocemos a Jesucristo, justo porque esperamos la victoria final de Jesucristo, tenemos la confianza, la esperanza de que la victoria final es de Dios y no del mal. Sé que el mal está vencido ya por Jesucristo, pero también sé que el dragón puede enredar mucho nuestra vida. Ese dragón que en el que Apocalipsis lucha con la mujer y luego se va a hacer la guerra a los hijos de la mujer. Esa mujer es la Iglesia y nos hace la guerra a nosotros, a los hombres, de muchas maneras. Lo vemos muchas veces. Pero Dios no se ha dejado vencer por el mal introducido en la historia, por la libertad del hombre, e inicia toda una serie de aproximaciones al hombre, en su pobreza. Desde Abrahán, casi 2000 años antes de Cristo, y va aproximándose al hombre y le va educando. Dios ha ido educando a la humanidad a través del pueblo de Israel, educándonos en que Dios es Amor. Educándonos mediante alianzas: hizo alianza con Noé, hizo su alianza con Abraham, después hizo alianza con Moisés, después nos envió a los profetas. Los profetas hablaron muy claramente de que, a pesar de los pecados del pueblo de Israel, Dios no retiraba Su alianza, sino que haría una nueva alianza, una alianza nueva y eterna. Esa historia de alianzas sucesivas de Dios con su pueblo, y a través de su pueblo, con la humanidad entera, encuentra su cumplimiento en Jesucristo, que es el acto final de ese drama.

La Ascensión es la escena penúltima ese acto. Porque el acto último empieza con la Encarnación del Hijo de Dios, que es un descender. El Hijo de Dios reproduce eso que decía la Carta a los Hebreos: “Señor, Tú no quieres sacrificios ni ofrendas”. Pensar que a Dios le agrada el que matemos animales, el que lo sacrifiquemos y asperjemos con su sangre el altar, es una imagen tan primitiva de Dios. “Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero en cambio me diste un cuerpo. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”. Y el Hijo se ofrece al Padre y Dios mismo viene a compartir nuestra condición humana, nuestra existencia humana, con lo que tiene de bello y con lo que tiene de doloroso, hasta el punto de Su pasión y de Su muerte. “No hay mayor amor que el que da la vida por aquellos que uno ama”. Bueno, nosotros somos aquellos que Dios ama y el Hijo de Dios ha dado la vida por nosotros. Y explicó el significado de su vida: “Si el grano de trigo no cae en tierra y no muere, se queda seco”. Sigue siendo un grano de trigo. Puede durar mucho tiempo, pero sigue siendo nada más que un grano de trigo. Sólo cuando se entierra en la tierra, brota, florece y fructifica en muchos otros granos de trigo, en una espiga. Traduzco la imagen, aunque todos la tenéis traducida en vuestra mente. Dios se ha sembrado en nuestra tierra, para que nosotros vivamos, para que nosotros florezcamos. Dios ha asumido nuestra condición humana. El Hijo de Dios ha ofrecido Su cuerpo, un cuerpo como nosotros, y se ha unido a nosotros a través de la alianza nueva y eterna. Que Él ha sellado con Su sangre, cumpliendo todos los sacrificios de las antiguas alianzas y abriéndonos un camino. Lo digo como las palabras que lo decía Juan Pablo II: El Hijo de Dios, al encarnarse, se ha unido en cierto modo a todo hombre, se ha hecho uno de nosotros. Nos ha hecho uno de nosotros y nos ha unido a todos con Él. ¿Y cuál es la penúltima escena de este drama? En su muerte, Cristo ha vencido a la muerte, ha vencido al mal, ha vencido al pecado y retorna al Padre, pero retorna al Padre con su cuerpo. Sé que la imagen es muy burda, pero es como si en la vida de Dios, del Dios que el universo entero es nada más que una mota de polvo en la palma de su mano, ha entrado nuestra humanidad. En el Dios que es Espíritu. Ha entrado nuestro cuerpo en Cristo y ha entrado llevándonos a nosotros consigo, porque se había unido a nosotros.

En la Ascensión celebramos que la alianza de Dios con la humanidad se ha cumplido hasta el final. En el sentido de que primero el Señor se une a nosotros y, unido a nosotros, retorna al Padre, nos introduce a nosotros en la vida de Dios. Nos da la posibilidad de ser hijos de Dios. San Pablo llegaría a decirlo con alguna expresión muy fuerte: “Estamos sentados ya con Cristo en el Cielo, a la diestra de Dios”. Me diréis: pero aquí estamos enfermos, pero aquí hay pandemias, pero aquí hay guerras… Sí, es verdad, aquí el mal continúa, continúa pareciendo que domina, pero el amor de Dios, que es más fuerte que el mal, no se rinde. Y el Señor ha introducido a la humanidad en la vida de Dios, nos ha introducido, nos ha abierto el horizonte. Nuestro horizonte no es la muerte, el horizonte de nuestras vidas no es nunca la victoria del mal por mucho daño que nos pueda hacer. El amor de Jesucristo es infinitamente más grande que el mal, que el mal que padecemos, que el mal que hacemos, que el mal de la humanidad entera, infinitamente más grande y nos ha abierto el Cielo, ha rasgado el Cielo para que descubramos y para que vivamos de manera que sepamos que nuestro horizonte, la meta de nuestra vida, lo que aguardamos no es simplemente el envejecer y el morir. Lo que aguardamos es la vida eterna. Lo que aguardamos es la vida de Dios y es la vida de Dios para siempre, en la que nos ha introducido el Hijo de Dios al unirse a nosotros, al llevarnos y al tomarnos a nosotros consigo.

Por eso digo que es el penúltimo, el penúltimo acto de ese drama. ¿Sabéis cuál es el último? Pentecostés (la semana que viene), donde el Hijo y el Padre, ya unidos de nuevo, están en el Cielo, por así decir. Nos comunican el Espíritu, para que nosotros vivamos la vida de Dios aquí en la tierra. Así que hoy celebramos que el Señor nos ha introducido en el Cielo, porque todas las cosas que celebramos de Jesucristo son cosas que nos pasan a nosotros a través de Él, mediante Él, por medio de Él. Entonces, que Jesús retorne al Padre y vuelva al Cielo significa que nosotros entramos en el Cielo con Él. Y cuando nos da Su Espíritu y nos lo da en la Iglesia y en los Sacramentos de la Iglesia, sencillamente nos crea de nuevo para que podamos vivir, ya aquí en la tierra, como hijos de Dios, participando de la vida divina en un amor y en una comunión que no rompe nada, no rompe nuestras pequeñeces o nuestras mediocridades y que no rompe ni siquiera la muerte. La comunión que Cristo ha establecido con nosotros al hacernos Cuerpo suyo, al hacerse él alma nuestra, cabeza nuestra, sencillamente no la rompe la muerte, porque Cristo ya ha vencido a la muerte.

Eso significa algo muy, muy sencillo. Tienen que ver con todas estas cosas que tienen que ver con nuestra vida diaria, con las cosas que nos preocupan. Tiene que ver con nuestros difuntos, y todos tenemos difuntos. No está rota su relación con nosotros. Sencillamente, los miembros de Cristo no están destinados a desaparecer y en Cristo siguen unidos a nosotros, por eso rezamos por ellos en la Eucaristía. Tan pronto como recibimos al Señor en nuestro altar, oramos por la comunión entre nosotros y por los difuntos, para que el Señor los haya cogido en su seno. Eso significa, no que no pensamos que son seres que han muerto y que han desaparecido. Significa que esperamos volver a unirnos con ellos y que estamos unidos misteriosamente con ellos en la medida en que estamos unidos a Cristo. Todo eso se lo debemos a este drama que el Señor ha querido realizar para conducirnos a nosotros, a nuestra casa, a nuestro hogar, a nuestra vida.

Que el Señor nos conceda asomarnos un poquito a este Misterio, empezar a vivirlo o vivirlo con más verdad y con más intensidad.

Que el Señor nos conceda vivir con una esperanza que nada ni nadie puede arrancarnos. Es la esperanza de Dios, la esperanza de la vida eterna.

Que así sea para todos.

Palabras antes de la bendición final

Todas las veces que hablamos de Dios, nuestras palabras se quedan muy cortas o son muy pobres, son infinitamente pobres. Hay días que uno tienen la conciencia de que son más pobres que otras. Yo, en un día como hoy, tengo la conciencia de que mi expresión del Misterio de la historia de Dios con nosotros, que estamos celebrando, han sido singularmente pobres. Nada más terminarlas me venía la imagen una idea que también es parcial. Si es parcial nuestra mirada cuando miramos una escultura, es mucho más parcial cuando nos miramos a nosotros, que somos imagen de Dios. Siempre es infinitamente parcial cuando nos acercamos a Dios, pero se me venía a la cabeza una imagen que está en la Escritura. Dios ha querido unirse con Él, con la humanidad, con cada uno de nosotros como un esposo amante ama a su esposa y el Hijo de Dios ha venido a la tierra a buscar una esposa.

Eso se nos olvida porque nos da un cierto pudor hablar de ello. Pero muchas, muchas frases del Evangelio y de la Historia de la Salvación sólo se entienden bien con la imagen más próxima, la imagen menos inadecuada que es la de un Dios, paradójica y misteriosamente, enamorado de nuestra pobreza. Os voy a decir sólo una que tiene que ver justo con la Ascensión. Hay una frase en el Evangelio cuando Jesús dice “Me voy, pero me voy a prepararos un lugar”. Esa frase en el mundo judío es la que el esposo decía después de los esponsales. Cuando decía “me voy a preparar una casa para mi esposa”. Por lo tanto, ¿qué celebramos hoy? Pues, que el Señor ya nos ha preparado una casa para llevarnos consigo a su casa, que será nuestra casa, porque Dios se ha unido con nosotros, porque Dios ha hecho uno con nosotros de una manera inefable. La invención de los sexos, la invención del matrimonio. El Señor la hizo para que pudiéramos entender algo de lo que Él quería de su historia con nosotros. Por lo tanto, pensad en el Señor desde esa imagen que está en toda la historia sagrada, que está en toda la historia de la salvación, que es la más adecuada para describir la relación de Dios con la humanidad y con cada uno de nosotros, los que pertenecemos a la humanidad.

No es que sienta que mis palabras ahora son menos pobres que las de antes, pero es una imagen que tenemos que recuperar. Dios, enamorado de nuestra pobreza. Dios deseando unirse a nosotros en nuestra pobreza, deseando rescatarnos de nuestra pobreza, para introducirnos en la abundancia divina, en la abundancia que es Dios, porque es ahí donde pertenecemos.

Ese es nuestro hogar. Esa es nuestra casa que Dios ha preparado para nosotros en Su Hijo.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

S.I Catedral de Granada
29 de mayo de 2022

Escuchar homilía

La Hospitalidad Diocesana de Lourdes organiza una peregrinación del 1 al 6 de julio

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La Hospitalidad Diocesana de Lourdes en Sevilla es una asociación de voluntarios comprometidos en el acompañamiento, ayuda y servicio a los enfermos que cada año peregrinan al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes. El objetivo último de estas peregrinaciones es que los enfermos y quienes los acompañan tengan un encuentro personal, cálido y comprometido con la Santísima Virgen y, a través de ella, con su Hijo Jesucristo, un encuentro que transforme su vida y la llene de sentido, esperanza y alegría.

La finalidad de la Hospitalidad es contribuir a la difusión de la devoción a la Santísima Virgen en su advocación de Lourdes, organizar una peregrinación anual con los enfermos al santuario de Nuestra Señora y trabajar pastoralmente en la ayuda a los enfermos, discapacitados físicos o psíquicos y cualquier persona que sufre en el alma o en el cuerpo.

Peregrinación al santuario de Lourdes

Actualmente su consiliario es el sacerdote Carlos Coloma, quien informó sobre la próxima peregrinación que tendrá lugar del 1 al 6 de julio. Las inscripciones se realizarán en Triana Viajes, calle Zaragoza 29. Más información a través del teléfono 954 34 33 93 o del correo: zaragoza1@viajestriana.com

“La Virgen siempre espera”

“Cuando una persona se dispone a peregrinar a un santuario mariano, la gracia de Dios ya está actuando y encamina a esa persona. Es muy llamativo que hay gente que visita santuarios movidos por distintas motivaciones, pero lo bonito es que siempre la Virgen los espera”.

Coloma ha expresado que, en su vida sacerdotal, “la Virgen – como diría san Juan Bosco – lo ha hecho todo. La Virgen María siempre nos lleva de la mano a Jesús, nos lleva al encuentro de su Hijo. Es ella el mejor medio para llegar a Jesucristo, sentirse abrazo por ella es una experiencia preciosa en la vida de cualquier persona, y en la vida de un sacerdote, más, porque aporta ese toque materno, ese toque femenino”.

Refiere que, en Lourdes, la Virgen se presenta como la Inmaculada, “para reforzar el dogma mariano, recién proclamado, durante sus primeras apariciones”.

Actualmente — informa Carlos Coloma — son más de doscientos hospitalarios trabajando en distintas áreas relacionadas con Cáritas Parroquial o el Proyecto “Levántate y Anda” de la Parroquia de San Vicente Mártir de Sevilla. Subraya que en medio de la corta andadura de la Hospital Diocesana que suma trece años, son muchos los voluntarios y las personas que han peregrinado y mantienen una relación en el tiempo de cercanía y de amistad. “Estamos así unidos unos a otros, animándonos y transmitiéndonos la esperanza cristiana que en estos momentos es tan necesaria”.

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