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#CéntimoFriday, Manos Unidas le da al Black Friday un sentido solidario

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#CéntimoFriday, Manos Unidas le da al Black Friday un sentido solidario

Los céntimos podrán depositarse en las 72 Delegaciones que la organización tiene por todo el territorio español y en los establecimientos adheridos a la iniciativa.

El Black Friday 2022 está a la vuelta de la esquina, y muchos comercios ya muestran importantes descuentos, lo que provoca un atractivo muy tentador para los consumidores, quienes hacen un desembolso importante de cara a la época navideña. Según un estudio de Black-Friday Global, los españoles van a gastar, este año, una media de 210 euros por persona.

Manos Unidas quiere aprovechar esta fecha señalada, en la que todo el mundo va a incrementar sus pagos en comercios y establecimientos, para dar al dinero un sentido solidario.

Mediante su campaña “El céntimo solidario”, este Black Friday, la ONGD quiere que los céntimos que sobren en las compras se donen para que se conviertan en alimentación, salud o educación en los más de 50 países donde trabaja Manos Unidas.

“Esos céntimos que nos van a devolver en las compras en estas fechas pueden revalorizarse y, con ellos, con muy poco esfuerzo, podremos hacer que miles de personas tengan una vida digna”, explica Cecilia Pilar, presidenta de la ONGD.

Los céntimos podrán depositarse en las 72 Delegaciones que la organización tiene por todo el territorio español y en los establecimientos adheridos a la iniciativa.

Además, la acción #CéntimoFriday, que se engloba dentro de la campaña que comenzó el pasado mes de octubre, invita a los medios de comunicación a colocar un logo QR en las portadas de sus medios digitales e impresos para unirse a la iniciativa y facilitar la participación.

#CéntimoFriday

  • Este Black Friday,“¡Quítate un peso de encima por una buena causa! Dona tus céntimos”.
  • Participa depositando los céntimos que sobren de tus compras.
  • En las 72 Delegaciones de Manos Unidas y en establecimientos colaboradores.
  • Consulta las posibilidades en tu Delegación más cercana: https://www.manosunidas.org/delegaciones-manos-unidas

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El Vicario General ofrece la formación permanente del clero en la Diócesis de Cartagena

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El Vicario General, D. Juan Ignacio Damas López, ha sido el encargado de ofrecer, en la Diócesis de Cartagena, una jornada de formación al clero en la que ha profundizado en la teoría y práctica del primer anuncio, y en la que ha estado acompañado por Francisco José Ramírez, responsable del proyecto Cuatro40 de Acción Católica General.

El primer anuncio, fundamentos y claves prácticas ha sido el título de la jornada de formación permanente para el clero celebrada hoy en el Instituto Teológico San Fulgencio. La formación ha constado de dos partes: una teórica y otra práctica.

La parte inicial ha sido impartida por D. Juan Ignacio Damas López, vicario general y de Evangelización de la Diócesis de Jaén. El sacerdote ha resaltado que el primer anuncio es un «eslabón que necesitamos recuperar»: «Los cristianos no están hechos, los tenemos que hacer. Hay que invitar a la gente a que sea cristiana y después acompañarla en su vida de fe». D. Juan Ignacio Damas distingue, además, dos objetivos: que «cada cristiano se dé cuenta personalmente de que su responsabilidad como creyente es que otros conozcan a Jesús» y, en el ámbito eclesial, «crear espacios de primer anuncio en las comunidades parroquiales» donde esta evangelización se realiza también en el seno de la comunidad. «Esto tenemos que trabajarlo; hay mucho por hacer, pero es una tarea apasionante», concluye el vicario.

La segunda parte de la formación, sobre cómo llevar a la práctica el primer anuncio, ha sido ofrecida por Francisco José Ramírez Mora, responsable del proyecto Cuatro40 de Acción Católica General. El primer anuncio es, para él, una «llamada eminente a las parroquias para, con fundamento, contenido y equipos, salir a anunciar el reino de Cristo». A la hora de llevarlo a la práctica, Francisco José Ramírez señala que muchas veces buscamos «fórmulas mágicas» para evangelizar y llenar parroquias. Frente a esto, las claves ofrecidas son de «sentido común», y todo dependerá de la «ilusión y coraje evangelizador que debemos transmitir a los cristianos y cristianas de nuestras parroquias». Entre esas claves prácticas, destaca, en primer lugar, la conversión, «volver al amor primero, que genera esa conversión personal y parroquial»; y, a partir de ahí, la propuesta es hacer un plan parroquial donde se detecte a personas con ilusión y espíritu evangelizador y se trace una visión general, «no solo de actividades internas, sino del territorio donde se asienta la parroquia, para ser más eficaces y que las propuestas de primer anuncio y evangelización sean realmente de calado».

Diócesis de Cartagena

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Mons. Gil Tamayo: “Trabajemos por la vida eterna, pensemos en el Cielo”

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Homilía de D. José María Gil Tamayo en la Eucaristía en el 40 aniversario de la visita de san Juan Pablo II a Granada, y en concreto a la Basílica de la Virgen de las Angustias, el 5 de noviembre de 2022.

Querido D. Blas;
queridos hermanos sacerdotes concelebrantes;
queridos miembros de la Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias;
queridos hermanos y hermanas:

La Palabra de Dios viene iluminar nuestra vida en este domingo, en este mes de noviembre, casi ya enfilando el final del año litúrgico del año cristiano, que termina, como sabéis, con la fiesta de Cristo, Rey del Universo.

Nos trae la Palabra de Dios esas realidades últimas con las que hemos de ver el final de nuestra historia personal; el final de nuestra vida y el final del mundo. Una de las señales de la pérdida del sentido trascendente, religioso, de la vida, del secularismo, es, ciertamente, el olvido de Dios. Dios se deja, en todo caso, para cuanto nos van las cosas mal, como si fuese sólo para utilizarlo “en caso de urgencia”. Pero Dios desaparece de nuestro vocabulario. Le decimos a alguien “quede usted con Dios” y nos mira extrañado, o “vaya usted con Dios”, “quede con Dios”, “Dios os guarde”, y no te digo “Dios os lo pague”. Nos miran como si fuésemos de otro siglo.

Entonces, al ir quitando a Dios de nuestro lenguaje, de nuestras conversaciones, la oración sólo queda para casos de necesidad, cuando tenemos que pedir algo. Al perderse en las familias la referencia, incluso las señales religiosas, hay gente a la que le molesta -no ocurre en nuestra Granada- incluso las señales cristianas en las calles. Se va quitando a Dios de en medio. Pero, con Dios se quita también el sentido trascendente de la vida. Se vive de tejas para abajo: “Comamos y bebamos, que mañana moriremos”. Y ahora estamos en este mes que la Iglesia predica a los difuntos. Y tenía que ser un tiempo, no simplemente del recuerdo de quienes nos han dejado, de quienes hemos estado unidos por los lazos de la sangre, la amistad o la estima y que echamos de menos, sino que tiene que ser también un tiempo de pensar en la vida eterna. No, no. De la muerte no se oye ni hablar y, para colmo, importamos costumbres paganas (el Halloween), y espectacularizamos la vida como si la muerte fuese sólo una cosa de película o de los telediarios. Pero la muerte real, la muerte de seres queridos que contemplamos y, sobre todo, la que nos llega más al corazón, la muerte de las personas inocentes, la muerte de las personas cercanas; la muerte de las personas jóvenes o que, cuando ocurre una tragedia, nos hace pensar el sentido de la vida. Pero, qué pocas veces lo hacemos.

Hoy, la Palabra de Dios nos presenta, en este casi final del año cristiano, los textos del discurso escatológico de Cristo. Nos habla de la resurrección. No se puede entender el cristianismo sin la resurrección. Los cristianos no creemos en la reencarnación. Cuando no hay fe en el más allá, cuando no hay fe en la vida eterna… esa parte del Credo la hemos cortado: “Creo en la vida eterna”. Vamos a confesar que creemos en la resurrección de la carne y la vida eterna. Cuando eso ya no forma parte de nuestra vida, sino vivimos, primero como si Dios no existiese muchas veces, y lógicamente eso afecta nuestro comportamiento, a nuestro sentido de la vida, a nuestra manera de vivir, pero vivimos como si la muerte fuese el final y, entonces, ¿a qué recurrimos para mantener, no la esperanza, pero sí estar entretenidos y estar de fiesta permanentemente para no pensar? Esto es lo que ocurre en mucha gente. Cuando viene un golpazo, cuando viene la muerte, cuando esa realidad se nos pone como incomprensible siempre, como dolorosa también siempre, nos hace pensar. Y el Señor quiere que pensemos en el más allá, porque, como dice la liturgia, “la vida de los que en Ti creemos, Señor, no termina, se transforma, y al deshacerse nuestra morada terrenal, adquirimos una mansión eterna en el Cielo. Y Cristo Resucitado. Los cristianos no seguimos a un muerto ilustre con un bonito mensaje, pero que se nos pierde en la noche de los tiempos. Seguimos a alguien que está vivo y que es el primogénito de entre los muertos: el que ha resucitado y el que también nos invita y nos hará resucitar con Él. Cuando Marta, la hermana de Lázaro, riñe a Jesús, a su amigo Jesús porque no ha estado en el momento de la muerte de Lázaro, Jesús dice: “Tu hermano resucitará”, y Marta dice: “Ya sé que resucitará en el último día”. Tenía esa fe en la resurrección como buena creyente judía, pero Jesús le dice: “Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá. Y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?”; y ella contesta: “Yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo”. Pues, precisamente, nuestra fe en Cristo lleva consigo la fe en la resurrección: de que la vida no termina con la muerte. Y esto no es un engañabobos o un contentarnos ante el sufrimiento. Esta es la realidad de ser cristiano, que ya se anticipa. Por eso en la Eucaristía, ya estamos masticando la resurrección. “El que come mi carne y bebe mi sangre -dice Jesús- tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el último día”.

Queridos hermanos, el vivir la fe en la resurrección nos lleva a plantearnos la vida, a decir y a pensar en qué la estamos dedicando. Si estamos dedicándolo en esos valores por los que merece la pena ser vivida. El ser humano no sólo busca medios de vida con los que sobrevivir en la existencia, no sólo comer y reproducirse para sobrevivir. El ser humano busca también las razones por las que vivir. ¿Merece la pena la entrega, el sacrificio por los hijos, tantos esfuerzos? Claro que merece la pena. Pero cuando hay esa fe en la resurrección, cuando nos estamos desviviendo por esos valores, por amor… En definitiva, como nos dice nuestro san Juan de la Cruz, “seremos examinados al final de la vida. Seremos examinados de este amor”. “Venid, benditos de mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros”, dice Jesús. “Porque tuve hambre y me disteis de comer. Tuve sed y me disteis de beber. Fui peregrino y me acogisteis. Estuve enfermo y en la cárcel, y me visitasteis. Cuando lo hicisteis con uno de estos, mis humildes hermanos…” .

Luego, queridos hermanos, trabajemos por la vida eterna, pensemos en el Cielo. Eso nos da esperanza, como estos hermanos macabeos que nos han presentado hoy la Palabra de Dios. Ya en la Biblia aparece muy claramente la fe en la resurrección. No tienen miedo a la muerte, porque saben que no es el final, porque saben que Dios les resucitará. Cuando una persona tiene fe, cuando un enfermo, cuando un moribundo tiene esta fe -y lo hemos visto en tanta gente buena que conocemos, esas personas que en medio de una enfermedad incurable tienen la esperanza, aunque les duela la muerte, aunque les atraviese el alma el dolor de la separación de sus seres queridos-, cuando hay fe en la resurrección, la vida se vuelve de otra manera. Por eso Jesús deshace este entuerto que presenta esta prueba de los saduceos que no creían la resurrección. Jesús les habla muy claramente y les dice que están confundidos, que en la resurrección vamos a resucitar también con nuestros cuerpos, que la resurrección al final de los tiempos y la vida eterna al final de nuestra historia personal, por la que seremos juzgados, y el Señor en Su misericordia nos acogerá, nos abrazará y nos examinará de amor… Pero tenemos que preparar ese examen. Tenemos que preparar ese final de nuestra vida respondiendo. Porque Jesús dice: “No todo el que dice ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, ese entrará”. Nos viene a decir que no podemos ser cristianos sólo de nombre, no podemos ser cristianos de esa “cofradía” de creyentes, pero no practicantes. No. Tenemos que ser cristianos de cuerpo entero. Cristianos débiles, eso sí, con nuestros defectos, como los tenían los propios apóstoles; con nuestros defectos, pero sabiendo que el Señor nos perdona. Cuando acudimos al Sacramento de la Penitencia, pero vamos caminando, vamos luchando y esforzándonos por seguir a Jesús para un día recibir el abrazo de Dios, la resurrección al final de los tiempos, esto es lo que nos da esperanza. Esto, en medio de las dificultades, nos hace crecernos y nos hace vivir la vida con esa mirada de la fe, que es la mirada de Dios, y descubriendo otro sentido que el de simplemente tener cosas que se acaban y se quedan aquí. El Papa dice muy graciosamente que no ha visto nunca, en un cortejo fúnebre al cementerio, un camión de la mudanza.

Lo que tenemos que saber es la cuenta de Dios y pensar en la resurrección. Pensar en la vida eterna, no vivir sólo de tejas para abajo: “Comamos y bebamos, que mañana moriremos”. Apaga y vámonos. El hombre no es un ser para la muerte. El Señor nos ha dicho: “Mirad qué amor nos ha tenido el Padre -nos dice el apóstol San Juan- para llamarnos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es”. Dios es la felicidad plena. Cuando hay ese sentido de Dios en la vida de una persona, en la vida de una familia, de manera distinta se vive el trance y el dolor de la pérdida de un ser querido. Cuando hay ese sentido de la fe, de qué otra manera se vive en sociedad, se hace el trabajo, se vive la educación de los hijos, porque se vive con la virtud de la esperanza cristiana.

Luego, apostemos, metamos más la vida eterna, que no es para olvidarnos de las tareas que tenemos aquí abajo, no es pensar sólo en el Cielo; es labrar el Cielo dejando por la tierra el paso de un hijo y una hija de Dios, que se esfuerza por hacer un mundo mejor y porque Jesús nos va a examinar de amor, y el amor hemos de hacerlo con los otros.

A esto nos invita la Palabra de Dios, en este domingo en que celebramos también el Día de la Iglesia diocesana. No nos salvamos solos. Nos salvamos en comunidad. Y Cristo ha puesto su Iglesia, esa Iglesia sobre estos apóstoles que, como veis, están aquí representados en las columnas, porque son las columnas de la Iglesia y el templo representa la Iglesia. Nosotros somos el templo de Dios y es en esta Iglesia particular de Granada, esta Iglesia con su historia, con sus costumbres, con sus tradiciones, en esta Iglesia que tuvimos el gran don de la visita del Papa Juan Pablo II hace cuarenta años y que se puso a los pies de nuestra patrona, de nuestra Virgen querida de las Angustias, seguro que pediría por todos los granadinos hace cuarenta años. Muchos de vosotros quizá fuisteis testigos de esa presencia del sucesor de Pedro. Y esa Iglesia se hace presente, en la Diócesis de Granada, presidida por su arzobispo y por este pobre obispo que el Papa os manda para continuar la sucesión apostólica en esta Iglesia; por los sacerdotes, por tantos y tantos religiosos y religiosas, y por tantos laicos que colaboran. La Iglesia no es un club. La Iglesia no es un asunto humano. No se puede decir “yo creo en Cristo y no creo en la Iglesia”. Dentro de un momento vamos a confesar nuestra fe en la Iglesia. “Creo en la Iglesia que es una, santa, católica y apostólica”, a pesar de los pesares -diría yo- de los vuestros y los míos, de nuestra debilidad, pero a estos apóstoles los escogió el Señor y no hizo una selección de personal. No fueron ayer con el currículum a ver quién era mejor. Eligió a unos pobres pescadores que se pelean entre sí, que muestran sus defectos, pero son los apóstoles que Jesús escogió y a los que cambió y que cambiaron el mundo. Nosotros también podemos hacerlo.

Gracias por tanto a tantas personas que ayudan a la Iglesia. Y el cariño también pasa por el bolsillo. La tenemos que sostener. Hay un quinto mandamiento que lo olvidamos: ayudar a la Iglesia en sus necesidades.

Demos gracias a Dios hoy por el Papa san Juan Pablo II, que rezó por nosotros aquí a los pies de la Virgen Santísima, que también interceda por nosotros en este momento de la historia tan complicado. Por la Iglesia, por el mundo, por la paz. Que él interceda, para que seamos cristianos de verdad; cristianos abiertos a esa esperanza en la vida eterna y llevamos esa esperanza a nuestro mundo, que tan necesitado está de ella.

Que la Virgen, que el pueblo cristiano la invoca diciendo “vida, dulzura y esperanza nuestra”, que la Virgen Santísima de las Angustias, que ya refleja en su rostro el dolor del profeta, pero refleja también la esperanza de que ese Hijo, entre sus brazos, está transido de Resurrección; que Ella también, como decimos, nos haga “dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo”. Así sea.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo coadjutor de Granada

Basílica parroquial de Nuestra Señora de las Angustias
5 de noviembre de 2022

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Llega la exposición “Cambio de era. Córdoba y el Mediterráneo Cristiano”

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Esta muestra permite al interpretación en su contexto real de los hallazgos del Patio de los Naranjos

Córdoba será escenario del 16 de diciembre al 5 de marzo de 2023 de la exposición internacional ‘Cambio de Era. Córdoba y el Mediterráneo Cristiano’, un recorrido a través de más de 200 piezas arqueológicas de los siglos IV al VI por la arquitectura, piezas artísticas y objetos litúrgicos que permitirá conocer el papel de Córdoba en la expansión de la religión católica y su influencia en los cambios sociales y culturales.

La muestra podrá ser visitada en distintas sedes, una principal es la Mezquita-Catedral de Córdoba, que busca contextualizar e interpretar una serie de materiales expuestos en el actual museo de San Vicente y, por otro, aprovechar las importantes intervenciones arqueológicas que se están realizando en el Patio de los Naranjos, mostrar el proceso que, en la moderna práctica arqueológica, conduce desde la excavación a la interpretación y presentación de los resultados históricos.

Esta ubicación de la exposición permitirá integrar en el discurso alguno de los materiales arquitectónicos reutilizado en el edificio precedente, muy probablemente, el complejo episcopal tardoantiguo  y, más concretamente, de la posible iglesia episcopal. Junto a la Mezquita –Catedral, la exposición podrá visitarse en el centro de Creación Contemporánea (C3A) y Sala Vimcorsa. En concreto, las secciones del C3A se centran en presentar algunas de las piezas arqueológicas más antiguas que muestran la aparición de la nueva simbología vinculada al Antiguo y Nuevo Testamento. Mientras que en la sala Vimcorsa se presentan las principales características y evolución del cristianismo en la ciudad de Córdoba, utilizando la arqueología de las primeras áreas funerarias e inscripciones.

La  exposición dispone de una aportación municipal de 1,7 millones de euros y entrada gratuita en los distintos espacios y cuenta con la colaboración del Cabildo Catedral de Córdoba y la Junta de Andalucía. El portavoz del Cabildo Catedral, Juan José Giménez Güeto, explicó durante la presentación de esta exposición, que la ubicación de la exposición en el principal templo de la Diócesis no es casual y detalló que podrá visitarse precisamente “en la zona de Abderramán I para permitir la integración, -en el discurso narrativo de la muestra-, de algunos de los materiales arquitectónicos reutilizados provenientes del complejo episcopal tardoantiguo pre existente y de la posible iglesia episcopal”.

 
















 

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Sobre la situación de menores y jóvenes migrantes extutelados

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Las Cáritas y los Secretariados de Migraciones de nuestras Diócesis nos hacen saber que la presión en todas las islasCanarias con respecto a los menores no acompañados y jóvenes ex tutelados es cada vez mayor. En cuanto a losmenores inmigrantes no acompañados, que sonresponsabilidad de la comunidad autónoma, según la Dirección General del Menor, son 2.235 los menores tutelados.

Al cumplir los 18 años muchos de estos jóvenes, solamente en Gran Canaria unos 1000 y otros tantos en los próximos meses, terminan en situación de calle. En muchos casos, sin la madurez, capacitación, ni apoyos suficientes para una vida autónoma y un acceso al mercado laboral.

Sin más plazas de acogida ni posibilidad de abrir más centros o pisos tutelados a corto plazo, la situación en las islas es cada vez más desesperada. Desde las dos Diócesis canarias se favorecen varios recursos para la acogida, el acompañamiento y la inclusión social de jóvenes ex tutelados o no, que se encuentran en situación o grave riesgo de exclusión social. Trabajando con el objetivo de ofrecerles oportunidades que contribuyan a superar con éxito los obstáculos, tanto personales como del entorno, para su plena inclusión social y laboral. Pero tampoco son suficientes.

La Iglesia en las Islas Canarias constata con preocupación este gran desafío, agravado por el factor insular y de frontera europea del archipiélago, que puede ser utilizado como cárcel sin muros donde contener a jóvenes migrantes a los que no se les facilita el tránsito a la Península o a otros países de Europa para proseguir su proyecto de vida; sea por su falta de recursos o por las trabas burocráticas a distintos niveles de las administraciones públicas.

Como respuesta creyente a esta realidad, inspirados por la Doctrina Social de la Iglesia los obispos de las Islas Canarias, acordamos:

1.Instar a los gobiernos y administraciones públicas concernidas, a poner ya los medios para retomar las derivaciones de menores o jóvenes migrantes ex tutelados o en situación de emergencia, a programas de inserción en otras Comunidades Autónomas.

2.Inspirados por las buenas prácticas de acogida y coordinación con motivo de los desplazados ucranianos, apelar a la solidaridad del conjunto de la Iglesia española impulsando desde Canarias, con el apoyo de la CEE, el proyecto Corredores de Hospitalidad, que derive en la acogida integral de jóvenes ex tutelados.

3.Continuar ofreciendo según nuestras posibilidades una respuesta integral a los menores y jóvenes migrantes mayores de 18 años, para responder a los vacíos del sistema de protección e integración.

4.Promover transversalmente en la Iglesia la cultura de la hospitalidad.

  1. Expresar a las administraciones nuestra disposición al dialogo, junto con otros actores sociales, con el fin de contribuir a todo lo que favorezca procesos integrales de inclusión de los menores y jóvenes migrantes que se encuentran ya en territorio español.

Con el deseo yesperanza de que la situación de estos jóvenes migrantes tenga la solución adecuada a su dignidad humana; y para que así sea, les encomendamos a la Virgen María, que también vivió la experiencia-junto a San José y Jesús niño-, de ser familia migrante y refugiada en Egipto.

Canarias a 21 noviembre 2022
Fiesta de la Presentación de María

  1. Bernardo Álvarez Afonso
    Obispo Nivariense
  2. José Mazuelos Pérez
    Obispo de Canarias

Las claves del primer anuncio, en la formación permanente para el clero

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La formación de este mes se ha basado en la teoría y práctica del primer anuncio, impartida por Juan Ignacio Damas López, vicario general de la Diócesis de Jaén; y Francisco José Ramírez, responsable del proyecto Cuatro40 de Acción Católica General.

El primer anuncio, fundamentos y claves prácticas ha sido el título de la jornada de formación permanente para el clero celebrada hoy en el Instituto Teológico San Fulgencio. La formación ha constado de dos partes: una teórica y otra práctica.

La parte inicial ha sido impartida por Juan Ignacio Damas López, vicario general y de Evangelización de la Diócesis de Jaén. El sacerdote ha resaltado que el primer anuncio es un «eslabón que necesitamos recuperar»: «Los cristianos no están hechos, los tenemos que hacer. Hay que invitar a la gente a que sea cristiana y después acompañarla en su vida de fe». Juan Ignacio Damas distingue, además, dos objetivos: que «cada cristiano se dé cuenta personalmente de que su responsabilidad como creyente es que otros conozcan a Jesús» y, en el ámbito eclesial, «crear espacios de primer anuncio en las comunidades parroquiales» donde esta evangelización se realiza también en el seno de la comunidad. «Esto tenemos que trabajarlo; hay mucho por hacer, pero es una tarea apasionante», concluye el vicario.

La segunda parte de la formación, sobre cómo llevar a la práctica el primer anuncio, ha sido ofrecida por Francisco José Ramírez Mora, responsable del proyecto Cuatro40 de Acción Católica General. El primer anuncio es, para él, una «llamada eminente a las parroquias para, con fundamento, contenido y equipos, salir a anunciar el reino de Cristo». A la hora de llevarlo a la práctica, Francisco José Ramírez señala que muchas veces buscamos «fórmulas mágicas» para evangelizar y llenar parroquias. Frente a esto, las claves ofrecidas son de «sentido común», y todo dependerá de la «ilusión y coraje evangelizador que debemos transmitir a los cristianos y cristianas de nuestras parroquias». Entre esas claves prácticas, destaca, en primer lugar, la conversión, «volver al amor primero, que genera esa conversión personal y parroquial»; y, a partir de ahí, la propuesta es hacer un plan parroquial donde se detecte a personas con ilusión y espíritu evangelizador y se trace una visión general, «no solo de actividades internas, sino del territorio donde se asienta la parroquia, para ser más eficaces y que las propuestas de primer anuncio y evangelización sean realmente de calado».

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Ciclo Belleza, Verdad y Vida, todos los domingos de Adviento en la Catedral

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Un año más, el Cabildo de la Catedral organiza el ciclo Belleza, Verdad y Vida, una actividad para las tardes de todos los domingos de Adviento, a las 18:30 horas, a través de la cual se invita a profundizar en este tiempo de preparación para la Navidad.

Belleza que aportará la música del órgano Merklin-Schütze de la Catedral, junto a los coros que participen cada domingo; verdad de las meditaciones que este año hablarán de sinodalidad, conversión, vida interior y primer anuncio; y vida que se hace presente a través del rezo de la Liturgia de las Horas, en este caso de las Vísperas.

Se inicia el ciclo este domingo, 27 de noviembre, con la meditación La conversión pastoral, a cargo del vicario para la Evangelización, José León. El segundo domingo de Adviento, 4 de diciembre, el tema de la meditación será La sinodalidad, a cargo de Juan José González, coordinador del Equipo Sinodal Diocesano. La vida interior será el tema de la meditación del tercer domingo de Adviento, 11 de diciembre, a cargo de Matilde Gil, hermanita de la Anunciación. El cuarto y último domingo de Adviento, 18 de diciembre, se cerrará este ciclo con la meditación de un matrimonio de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Puente Tocinos, Mercedes Herrera y Fernando Javier García, miembros también del Equipo Sinodal Diocesano, hablarán de El primer anuncio.

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El Cabildo recupera el culto catedralicio diario con la Misa coral o capitular

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El Cabildo Catedral de Huelva, recientemente renovado en su composición y que preside como deán el P. Emilio Rodríguez Claudio, O.S.A., se dispone a restaurar el culto catedralicio diario con la celebración cotidiana de la denominada Misa Coral, en la que los canónigos ejercen su oficio de atender el culto de la catedral, cumpliendo así con el objetivo de esta institución de la Iglesia diocesana, que según sus estatutos tiene establecido lo que ha de hacer cada uno de sus componentes con «respecto al culto divino» (cf. c. 506 § 1). Entre esas competencias está la celebración de la liturgia de las horas y la Misa Capitular.

El próximo domingo día 27 de noviembre, I de Adviento del nuevo año litúrgico, comenzará a celebrarse la Misa Capitular que, en la medida de lo posible, intentará solemnizarse con el canto y que incluirá el rezo del oficio de Laudes. De esta manera, la comunidad presbiteral que es el Cabildo, hace presente a la Iglesia local que ora sin cesar, «desde que sale el sol hasta el ocaso», con el Santo Sacrificio de la Misa y con el rezo del Oficio divino. Parafraseando a Benedicto XVI: «Si la oración es fundamental para todos los cristianos», para el Cabildo, «es una tarea, por decirlo así, «profesional» (…) la oración es servicio al Señor, que merece ser alabado y adorado siempre, y al mismo tiempo es testimonio para los hombres. Y donde se alaba y adora a Dios con fidelidad, no falta la bendición» (Discurso de Benedicto XVI al Cabildo de la Basílica Vaticana, 8-X-2007).

De esta manera, la función del Cabildo es recordar con su presencia orante en la Catedral, que no se debe anteponer nada a Dios; que la Iglesia está totalmente orientada a Él, a su gloria. El Cabildo Catedral, aunque sea con la oración de Laudes y la Misa Capitular, se suma a todas aquellas comunidades monásticas y de vida consagrada que, en la Diócesis, hacen presente este bello mensaje para una sociedad secularizada como la nuestra: la primacía de Dios y la necesidad de la oración incesante: el alzar de las manos al Señor para que nuestra oración suba como incienso en su presencia (cf. Sal 141, 2).

Se hace pública la celebración diaria de la Misa Capitular para que los fieles tengan conocimiento de ello y, en la medida de sus posibilidades, cuantos quieran puedan participar en esta liturgia de alabanza, uniendo sus corazones y sus labios para bendecir a Dios. A partir de la fecha citada, los domingos a las 11,00 h. y todos los días a las 9,00 h, en la Santa Iglesia Catedral de Huelva, Misa Capitular.

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La Pastoral de la Salud ha iniciado la formación por arciprestazgos sobre el acompañamiento espiritual a los mayores

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Desde el Secretariado Diocesano de Pastoral de la Salud se están desarrollando encuentros formativos por arciprestazgos con el tema, “No me abandones en la vejez. Acompañar al que sufre”. El pasado sábado, 19 de noviembre, se realizó el correspondiente al Arciprestazgo de la Costa en los locales parroquiales de Lepe, mientras que el pasado 5 de noviembre se celebró el del Arciprestazgo de Huelva en la Casa de la Iglesia.

En estas formaciones, impartidas por la directora del Secretariado Diocesano de Pastoral de la Salud, María Ferrer, se está abordando el acompañamiento espiritual a los mayores. A estas reuniones están convocadas todas las personas que colaboren en la pastoral de la Salud de las parroquias de la Costa, visitando a los enfermos o a las personas que viven solas.

Próximos encuentros de Formación:

17 de diciembre: en Zalamea, Arciprestazgo Andévalo y Minas (salones parroquiales).

14 de enero: en Niebla, Condado Oriental y Occidental.

18 de febrero: en Aracena, Sierra Oriental y Occidental (salones parroquiales).

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Internos del módulo de Enfermería del Centro Penitenciario de Huelva peregrinan a El Rocío

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Internos del módulo de Enfermería y funcionarios del Centro Penitenciario de Huelva realizaron ayer miércoles, 23 de noviembre, su tradicional peregrinación a la aldea almonteña de El Rocío.

La jornada de convivencia, a la que se sumó un grupo de voluntarios de la Pastoral Penitenciaria, terminó con la celebración de la Eucaristía en el Santuario Nacional de Ntra. Sra. del Rocío, que fue presidida por el vicario general de la diócesis y capellán del Centro Penitenciario de Huelva, P. Emilio Rodríguez.

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