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Comentario al Evangelio de la Solemnidad del Bautismo del Señor, por Juan Manuel Ortíz

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El sacerdote Juan Manuel Ortíz Palomo, profesor de los Centros Teológicos de la Diócesis de Málaga, ayuda a profundizar en el Evangelio de la Solemnidad del Bautismo del Señor, 8 de enero de 2023, (Mateo 3, 13-17).

Con la fiesta del Bautismo del Señor ponemos fin al tiempo de Navidad, pues tras este día, volvemos a la normalidad de nuestra vida. Y lo esto lo hacemos como lo hace el propio evangelio. De ver a Jesús-niño pasamos a verlo presentándose a Juan y pidiendo recibir el bautismo siendo ya un hombre. Atrás ha quedado Nazaret y esa «vida oculta» que llenó la mayor parte de su vida, pero de la que no conocemos prácticamente nada.La acción se sitúa en la ribera del Jordán, en el lugar donde bautizaba Juan. El encuentro entre ambos va a terminar en el bautismo del Señor, y en la posterior manifestación: “Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto”, dice la voz del cielo. Dios siempre se manifiesta desde la cercanía y la solidaridad. Aunque la «justicia» que viene a cumplir y a realizar Jesús, en nombre de Dios, no son meras sentencias al modo humano. Más bien es todo lo contrario; es un liberar la vida lo más posible, pues su hacer justicia coincide con ajustar toda realidad al proyecto de nueva humanidad que Dios de siempre ha querido y soñado para sus hijos muy amados.Nuestra vida necesita del despliegue de esta identidad filial, que es a la vez una identidad profundamente bautismal. Porque esa es la otra hermosa realidad de esta fiesta, que nos permite recordar el día más importante de nuestra vida de fe, del día de nuestro bautismo. Ojalá que sepamos vivir de acuerdo a esa vocación, la de ser Hijos de Dios y hermanos de todas las personas.

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El Papa invita a caminar juntos en la Jornada Mundial de la Paz

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Mensaje del papa Francisco por la Jornada Mundial por la Paz, que se celebra el 1 de enero de 2023, en el que invita «a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, les deseo un feliz año, en el que puedan construir, día a día, como artesanos, la paz».

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA CELEBRACIÓN DE LA 56 JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ

1 DE ENERO DE 2023

Nadie puede salvarse solo.
Recomenzar desde el COVID-19 para trazar juntos caminos de paz

«Hermanos, en cuanto al tiempo y al momento, no es necesario que les escriba. Ustedes saben perfectamente que el Día del Señor vendrá como un ladrón en plena noche» (Primera carta de san Pablo a los Tesalonicenses 5,1-2). 

1. Con estas palabras, el apóstol Pablo invitaba a la comunidad de Tesalónica, que esperaba el encuentro con el Señor, a permanecer firme, con los pies y el corazón bien plantados en la tierra, capaz de una mirada atenta a la realidad y a las vicisitudes de la historia. Por eso, aunque los acontecimientos de nuestra existencia parezcan tan trágicos y nos sintamos empujados al túnel oscuro y difícil de la injusticia y el sufrimiento, estamos llamados a mantener el corazón abierto a la esperanza, confiando en Dios que se hace presente, nos acompaña con ternura, nos sostiene en la fatiga y, sobre todo, guía nuestro camino. Con este ánimo san Pablo exhorta constantemente a la comunidad a estar vigilante, buscando el bien, la justicia y la verdad: «No nos durmamos, entonces, como hacen los otros: permanezcamos despiertos y seamos sobrios» (5,6). Es una invitación a mantenerse alerta, a no encerrarnos en el miedo, el dolor o la resignación, a no ceder a la distracción, a no desanimarnos, sino a ser como centinelas capaces de velar y distinguir las primeras luces del alba, especialmente en las horas más oscuras.  

2.  El COVID-19 nos sumió en medio de la noche, desestabilizando nuestra vida ordinaria, trastornando nuestros planes y costumbres, perturbando la aparente tranquilidad incluso de las sociedades más privilegiadas, generando desorientación y sufrimiento, y causando la muerte de tantos hermanos y hermanas nuestros.

Empujado dentro de una vorágine de desafíos inesperados y en una situación que no estaba del todo clara ni siquiera desde el punto de vista científico, el mundo sanitario se movilizó para aliviar el dolor de tantos y tratar de ponerle remedio; del mismo modo, las autoridades políticas tuvieron que tomar medidas drásticas en materia de organización y gestión de la emergencia.

Junto con las manifestaciones físicas, el COVID-19 provocó —también con efectos a largo plazo— un malestar generalizado que caló en los corazones de muchas personas y familias, con secuelas a tener en cuenta, alimentadas por largos períodos de aislamiento y diversas restricciones de la libertad.

Además, no podemos olvidar cómo la pandemia tocó la fibra sensible del tejido social y económico, sacando a relucir contradicciones y desigualdades. Amenazó la seguridad laboral de muchos y agravó la soledad cada vez más extendida en nuestras sociedades, sobre todo la de los más débiles y la de los pobres. Pensemos, por ejemplo, en los millones de trabajadores informales de muchas partes del mundo, a los que se dejó sin empleo y sin ningún apoyo durante todo el confinamiento.

Rara vez los individuos y la sociedad avanzan en situaciones que generan tal sentimiento de derrota y amargura; pues esto debilita los esfuerzos dedicados a la paz y provoca conflictos sociales, frustración y violencia de todo tipo. En este sentido, la pandemia parece haber sacudido incluso las zonas más pacíficas de nuestro mundo, haciendo aflorar innumerables carencias.

3. Transcurridos tres años, ha llegado el momento de tomarnos un tiempo para cuestionarnos, aprender, crecer y dejarnos transformar —de forma personal y comunitaria—; un tiempo privilegiado para prepararnos al “día del Señor”. Ya he dicho varias veces que de los momentos de crisis nunca se sale igual: de ellos salimos mejores o peores. Hoy estamos llamados a preguntarnos: ¿qué hemos aprendido de esta situación pandémica? ¿Qué nuevos caminos debemos emprender para liberarnos de las cadenas de nuestros viejos hábitos, para estar mejor preparados, para atrevernos con lo nuevo? ¿Qué señales de vida y esperanza podemos aprovechar para seguir adelante e intentar hacer de nuestro mundo un lugar mejor?   

Seguramente, después de haber palpado la fragilidad que caracteriza la realidad humana y nuestra existencia personal, podemos decir que la mayor lección que nos deja en herencia el COVID-19 es la conciencia de que todos nos necesitamos; de que nuestro mayor tesoro, aunque también el más frágil, es la fraternidad humana, fundada en nuestra filiación divina común, y de que nadie puede salvarse solo. Por tanto, es urgente que busquemos y promovamos juntos los valores universales que trazan el camino de esta fraternidad humana. También hemos aprendido que la fe depositada en el progreso, la tecnología y los efectos de la globalización no sólo ha sido excesiva, sino que se ha convertido en una intoxicación individualista e idolátrica, comprometiendo la deseada garantía de justicia, armonía y paz. En nuestro acelerado mundo, muy a menudo los problemas generalizados de desequilibrio, injusticia, pobreza y marginación alimentan el malestar y los conflictos, y generan violencia e incluso guerras.

Si, por un lado, la pandemia sacó a relucir todo esto, por otro, hemos logrado hacer descubrimientos positivos: un beneficioso retorno a la humildad; una reducción de ciertas pretensiones consumistas; un renovado sentido de la solidaridad que nos anima a salir de nuestro egoísmo para abrirnos al sufrimiento de los demás y a sus necesidades; así como un compromiso, en algunos casos verdaderamente heroico, de tantas personas que no escatimaron esfuerzos para que todos pudieran superar mejor el drama de la emergencia.

De esta experiencia ha surgido una conciencia más fuerte que invita a todos, pueblos y naciones, a volver a poner la palabra “juntos” en el centro. En efecto, es juntos, en la fraternidad y la  solidaridad, que podemos construir la paz, garantizar la justicia y superar los acontecimientos más dolorosos. De hecho, las respuestas más eficaces a la pandemia han sido aquellas en las que grupos sociales, instituciones públicas y privadas y organizaciones internacionales se unieron para hacer frente al desafío, dejando de lado intereses particulares. Sólo la paz que nace del amor fraterno y desinteresado puede ayudarnos a superar las crisis personales, sociales y mundiales.

4. Al mismo tiempo, en el momento en que nos atrevimos a esperar que lo peor de la noche de la pandemia del COVID-19 había pasado, un nuevo y terrible desastre se abatió sobre la humanidad. Fuimos testigos del inicio de otro azote: una nueva guerra, en parte comparable a la del COVID-19, pero impulsada por decisiones humanas reprobables. La guerra en Ucrania se cobra víctimas inocentes y propaga la inseguridad, no sólo entre los directamente afectados, sino de forma generalizada e indiscriminada en todo el mundo; también afecta a quienes, incluso a miles de kilómetros de distancia, sufren sus efectos colaterales —basta pensar en la escasez de trigo y los precios del combustible—.

Ciertamente, esta no es la era post-COVID que esperábamos o preveíamos. De hecho, esta guerra, junto con los demás conflictos en todo el planeta, representa una derrota para la humanidad en su conjunto y no sólo para las partes directamente implicadas. Aunque se ha encontrado una vacuna contra el COVID-19, aún no se han hallado soluciones eficaces para poner fin a la guerra. En efecto, el virus de la guerra es más difícil de vencer que los que afectan al organismo, porque no procede del exterior, sino del interior del corazón humano, corrompido por el pecado (cf. Evangelio según san Marcos 7,17-23).

5. ¿Qué se nos pide, entonces, que hagamos? En primer lugar, dejarnos cambiar el corazón por la emergencia que hemos vivido, es decir, permitir que Dios transforme nuestros criterios habituales de interpretación del mundo y de la realidad a través de este momento histórico. Ya no podemos pensar sólo en preservar el espacio de nuestros intereses personales o nacionales, sino que debemos concebirnos a la luz del bien común, con un sentido comunitario, es decir, como un “nosotros” abierto a la fraternidad universal. No podemos buscar sólo protegernos a nosotros mismos; es hora de que todos nos comprometamos con la sanación de nuestra sociedad y nuestro planeta, creando las bases para un mundo más justo y pacífico, que se involucre con seriedad en la búsqueda de un bien que sea verdaderamente común.

Para lograr esto y vivir mejor después de la emergencia del COVID-19, no podemos ignorar un hecho fundamental: las diversas crisis morales, sociales, políticas y económicas que padecemos están todas interconectadas, y lo que consideramos como problemas autónomos son en realidad uno la causa o consecuencia de los otros. Así pues, estamos llamados a afrontar los retos de nuestro mundo con responsabilidad y compasión. Debemos retomar la cuestión de garantizar la sanidad pública para todos; promover acciones de paz para poner fin a los conflictos y guerras que siguen generando víctimas y pobreza; cuidar de forma conjunta nuestra casa común y aplicar medidas claras y eficaces para hacer frente al cambio climático; luchar contra el virus de la desigualdad y garantizar la alimentación y un trabajo digno para todos, apoyando a quienes ni siquiera tienen un salario mínimo y atraviesan grandes dificultades. El escándalo de los pueblos hambrientos nos duele. Hemos de desarrollar, con políticas adecuadas, la acogida y la integración, especialmente de los migrantes y de los que viven como descartados en nuestras sociedades. Sólo invirtiendo en estas situaciones, con un deseo altruista inspirado por el amor infinito y misericordioso de Dios, podremos construir un mundo nuevo y ayudar a edificar el Reino de Dios, que es un Reino de amor, de justicia y de paz.

Al compartir estas reflexiones, espero que en el nuevo año podamos caminar juntos, aprovechando lo que la historia puede enseñarnos. Expreso mis mejores votos a los jefes de Estado y de gobierno, a los directores de las organizaciones internacionales y a los líderes de las diferentes religiones. A todos los hombres y mujeres de buena voluntad, les deseo un feliz año, en el que puedan construir, día a día, como artesanos, la paz. Que María Inmaculada, Madre de Jesús y Reina de la Paz, interceda por nosotros y por el mundo entero.  

Vaticano, 8 de diciembre de 2022 

 
Francisco

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La HOAC de Málaga se solidariza con los trabajadores de Tivoli

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La Hermandad Obrera de Acción Católica de Málaga ha hecho público un comunicado denunciando la situación de las personas que trabajan en Tivoli World y haciendo público su apoyo con ellos y sus familias que, desde 2020, sufren situaciones de gran dificultad.

En el comunicado, expresan: «La Hermandad Obrera de Acción Católica de Málaga –HOAC-, queremos manifestar públicamente, nuestro apoyo y solidaridad con los trabajadores y trabajadoras de Tivoli World y con sus familias, que desde 2020, tras el cierre por la pandemia, llevan soportando situaciones de injusticia, incertidumbre y abandono por parte de la empresa que actualmente ha comprado el parque con intereses especulativos. En una sociedad donde impera el individualismo, estos trabajadores y trabajadoras junto a sus familias cuyo apoyo es imprescindible, están demostrando que el único y mejor camino para luchar y buscar salidas ante un conflicto obrero es a través de la solidaridad, la unidad y el compañerismo. Desde la constancia, el sacrificio y la esperanza colectiva, están dispuestos a luchar hasta conseguir que acabe esta injusta situación. A pesar de llevar 14 meses sin cobrar, la plantilla va todos los días a trabajar de manera voluntaria para contribuir a que no se deterioren las instalaciones, estando totalmente preparados para abrir de nuevo y volver a ganarse la vida desarrollando la actividad que se les niega a consecuencia de una cadena mercantil y economicista que no tiene a las personas ni a su dignidad en cuenta. La HOAC, desde nuestro ser Iglesia en el Mundo Obrero, hacemos un llamamiento a toda la sociedad e Iglesia malagueña a denunciar y hacer visible esta problemática apoyando a este colectivo y siendo transmisores de solidaridad activa hacia estas personas y familias allí donde estemos». 

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Comentario al Evangelio de la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios, por Jesús Lozano

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Jesús Lozano Pino, profesor de los Centros Teológicos de la Diócesis de Málaga, ayuda a profundizar en el Evangelio de la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios, 1 de enero de 2023, (Lucas 2, 16-21).

Nuestro Dios es desconcertante, pero muy humano. No podía ser de otra manera: un Dios infinito que se introduce en lo finito no cuadra en las mentes endiosadas y cerradas de los prepotentes. Así, el primer anuncio de que Dios acampaba entre nosotros (que se había encarnado y se había hecho humano, pequeño y cercano para salvarnos) acontece entre los que, en principio, no contaban y andaban en la periferia de lo religioso: los pastores, gente sencilla y de paz que cuidaban del rebaño poniéndose delante de sus ovejas y acompañándolas hacia pastos más tranquilos.

Para estos, el anuncio de la Encarnación fue una verdadera alegría, una asombrosa noticia. Por ello hicieron público su agradecimiento proclamando ante el mundo la maravilla que acababan de presenciar: a Dios en un pesebre hecho niño y envuelto en pañales, sin lujo alguno, rodeado del cuidado y calor de sus padres: José y María, la madre de Dios y madre nuestra que, como su esposo, se confiaba al Altísimo en medio de tantas preguntas a las que no sabía responder. Dios, como levadura en la masa, acampa en medio del mundo.

A Él no le son ajenos nuestros problemas ni renuncia a nuestra humanidad. “Existe, pues, un camino que el hombre, si quiere, puede recorrer […] más allá de lo contingente para ir hacia lo infinito” (n.24 Fides et ratio).

En este contexto, en la humildad de un mundo herido, Jesús irá creciendo en sabiduría y estatura hasta llegar a ser el Buen Pastor que dará la vida por sus ovejas. Estamos de enhorabuena: Dios hace realidad lo posible.

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Concedida la subvención para la restauración de dos bienes muebles del patrimonio diocesano

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La Junta de Andalucía a través de la Dirección General de Patrimonio Histórico e Innovación y Promoción Cultural ha concedido nuevas subvenciones para la conservación, restauración y el inventario de bienes muebles del patrimonio histórico de carácter religioso. En concreto serán restaurados dos bienes muebles del Obispado y del Seminario de San Bartolomé, y que forman parte del Hospital de Mujeres y de la Iglesia de Santiago.

Las obras beneficiarias de esta subvención han sido en primer lugar, el conjunto escultórico de la Virgen del Carmen sedente, ubicada en una pequeña capilla del patio del Hospital de Mujeres, subvencionada con 11.491,60e de los 14.364,51e del presupuesto total . Y en segundo lugar, el retablo de la Santísima Trinidad que se encuentra en la nave principal de la Iglesia de Santiago, subvencionado con 18.273,90e de los 22.842,38e del presupuesto total.

La empresa Arsnova especializada en restauraciones de bienes culturales, ha sido la encargada de redactar la propuesta de restauración de las piezas.

También han sido beneficiadas otras entidades de nuestra diócesis que favorecerán la conservación del patrimonio histórico y artístico de la ciudad de Cádiz.

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Concedida la subvención para la restauración de dos bienes muebles del patrimonio diocesano

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La Junta de Andalucía a través de la Dirección General de Patrimonio Histórico e Innovación y Promoción Cultural ha concedido nuevas subvenciones para la conservación, restauración y el inventario de bienes muebles del patrimonio histórico de carácter religioso. En concreto serán restaurados dos bienes muebles del Obispado y del Seminario de San Bartolomé, y que forman parte del Hospital de Mujeres y de la Iglesia de Santiago.

Las obras beneficiarias de esta subvención han sido en primer lugar, el conjunto escultórico de la Virgen del Carmen sedente, ubicada en una pequeña capilla del patio del Hospital de Mujeres, subvencionada con 11.491,60e de los 14.364,51e del presupuesto total . Y en segundo lugar, el retablo de la Santísima Trinidad que se encuentra en la nave principal de la Iglesia de Santiago, subvencionado con 18.273,90e de los 22.842,38e del presupuesto total.

La empresa Arsnova especializada en restauraciones de bienes culturales, ha sido la encargada de redactar la propuesta de restauración de las piezas.

También han sido beneficiadas otras entidades de nuestra diócesis que favorecerán la conservación del patrimonio histórico y artístico de la ciudad de Cádiz.

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Más de 200 jóvenes participaron en el Encuentro de Jóvenes Cofrades en el Campo de Gibraltar

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200 integrantes de cofradías de la comarca participaron en este encuentro, que estuvo presidido por el obispo diocesano, quien ofició la misa en la capilla María Auxiliadora.

El evento anual, organizado por el Consejo Local de Hermandades y Cofradías de La Línea, pretendía compartir una jornada de convivencia e información entre los integrantes más jóvenes de las cofradías de Algeciras, Los Barrios, Tarifa, San Roque y La Línea.

La reunión comenzó con una recepción en el Colegio Salesianos por parte del alcalde de la localidad, Juan Franco. Tras la eucaristía se llevaron a cabo distintas actividades como el taller «El arte de vestir en los tiempos litúrgicos» y un concurso de preguntas y respuestas. Además, se ofreció un almuerzo en la Casa Hermandad del Rocío y se visitaron distintas hermandades, la parroquia de San Pedro y el Santuario de la Inmaculada.

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Procesión y renovación de la rogativa al Cristo de la Salud, patrón de Albolote

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Procesión y renovación de la rogativa al Cristo de la Salud, patrón de Albolote

El 26 de diciembre el Cristo de la Salud salió en procesión por las calles del centro de Albolote en memoria y agradecimiento por la protección de la localidad en el terremoto de 1884 que causó numerosas víctimas en Granada, Almería y Málaga.

Un año más el Cristo de la Salud ha salido en procesión por las calles “de los terremotos” en la localidad de Albolote en la que sus vecinos agradecen todos los años la protección de su patrón en el terremoto que tuvo lugar en Andalucía oriental el 25 de diciembre de 1884 y que causó más de 1.200 victimas en varias provincias sin ningún fallecido en Albolote, además de numerosas pérdidas materiales.

En agradecimiento y para conmemorar esa fecha en la tarde de lunes, 26 de diciembre, tuvo lugar en la parroquia de Albolote una Eucaristía y posteriormente la salida en procesión del Cristo de la Salud que recorrió la Plaza de España, Nueva de Jardines, Plaza padre Manjón, Doctor Burgos Canals, y calle Granada de regreso al templo acompañado por los devotos y fieles, además de por la Banda municipal de la localidad.

138 AÑOS DE GRATITUD A DIOS

En esta emblemática procesión que se realiza desde hace más de 130 años también participa activamente el Ayuntamiento de Albolote que ofrece la decoración floral navideña de trono del Cristo de la Salud.

En la procesión participaron una treintena de costaleros que portaron el paso.
Según consta en las actas municipales de la época, tras dicho terremoto el Ayuntamiento de Albolote, siendo alcalde Pedro Quesada Martín, aprobó, por unanimidad, en el pleno municipal de 24 de febrero de 1885 los votos según los cuales todos los 26 de diciembre se procesionaría al Cristo de la Salud por salvar al municipio de la catástrofe que produjo el terremoto de 1884.

«En acción de gracias por haber preservado a esta Villa de la terrible catástrofe que lamentan otros pueblos con ocasión del terremoto; designando el día 26 de Diciembre de cada año para la celebración de la mencionada fiesta”, reza en el voto municipal.

María José Aguilar
Secretariado de Medios de Comunicación Social

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Nueva reunión del Decenio en el Seminario Mayor

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Félix del Valle Carrasquilla, sacerdote de la diócesis de Toledo, fue el encargado de impartir la ponencia

Los sacerdotes ordenados en los últimos diez años acudieron esta semana a una nueva reunión en el Seminario Mayor San Pelagio. Félix del Valle Carrasquilla, sacerdote de la diócesis de Toledo, fue el encargado de impartir la ponencia a los presbíteros, quienes estuvieron acompañados por el obispo de Córdoba.

La entrada Nueva reunión del Decenio en el Seminario Mayor apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

Ganadores del concurso de belenes “Pasión por la Navidad 2022”

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Belén ganador en la categoría juvenil de la Hermandad de Paciencia y Penas.

Comunicado de la Real Federación de Hermandades y Cofradías de la Semana Santa de Granada en relación al concurso anual de belenes.

La Real Federación de Hermandades y Cofradías de Semana Santa de la Ciudad de Granada comunica que, tras haberse reunido el jurado del XX Concurso de Belenes “Pasión por la Navidad”, el fallo del mismo ha sido:

MODALIDAD HISTÓRICA

Primer premio: Venerable, Muy Antigua e Ilustre Hermandad Sacramental de Nuestra Señora de la Paz y Cofradía de Penitencia del Santísimo Cristo de los Favores y María Santísima de la Misericordia Coronada.

Segundo premio: Real Hermandad del Santo Vía Crucis, Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Amargura, María Santísima de las Lágrimas y Nuestra Señora de los Reyes.

Tercer premio: Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Merced.

MODALIDAD JUVENIL

Primer premio: Imperial y Venerable Hermandad Sacramental del Apóstol San Matías e Ilustre y Fervorosa Cofradía de Penitencia de Nuestro Padre Jesús de la Paciencia y María Santísima de las Penas.

Segundo premio: Ilustre Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén y Ntra. Sra. de la Paz.

Tercer Premio: Fervorosa Cofradía de la Penitencia del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora del Amor y del Trabajo.

Real Federación de Hermandades y Cofradías

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