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YO ESTOY MUY CAPACITADO PARA NO HACER NADA

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“Yo estoy muy capacitado para no hacer nada. No soy de esas personas que dicen que necesitan estar ocupadas para realizarse”, afirmaba hace unos años el genial actor Fernando Fernán Gómez. Y me pareció, en cierta manera, revolucionario. Sacar el máximo rendimiento a cada día, no desaprovechar ningún minuto porque solo se vive una vez y hay que exprimir la vida hasta el final, es el discurso dominante de esta sociedad caracterizada por la “dictadura del hacer”.

¿Qué somos? ¿Lo que hacemos? ¿Lo que se ve? Es cierto que el trabajo, el cuidado, el servicio, la entrega a los demás realiza y aporta, pero también somos “valiosos” cuando estamos en la retaguardia, cuando rezamos, cuando callamos, cuando nos aburrimos. Una abuela que va a recoger todos los días al nieto al colegio es tan valiosa como aquella que los tiene a 1000 km de distancia y todos los días se acuerda de ellos y reza para que estén bien. Recuerdo que, durante mi larguísima formación previa a ordenarme sacerdote, me preguntaban insistentemente: “¿Cuándo vas a cantar misa?” Y ahora, con mirada retrospectiva, me doy cuenta de que era tan valioso cuando echaba horas en la biblioteca o estaba en silencio en la capilla, que cuando celebro la misa o escribo estos artículos.

Hemos convertido el “no hacer” en signo de fracaso, de pereza, de ser unos vagos. Y a partir de ahí se nos ha invitado a acumular. Acumular compromisos, viajes, planes. Acumular para tapar quizás una realidad que nos cuesta trabajo mirar de frente: no somos tan imprescindibles como creemos. No todo depende de mis obras, de mis acciones. Incluso me atrevería a afirmar que podemos caer en un cierto narcisismo. A lo mejor, tendremos que aprender no solo a HACER, sino a DEJARSE HACER.

En la historia del cristianismo se nos ha invitado permanentemente a convertirnos, a hacer obras buenas, a comprometernos. Esto ya lo hacía Juan el Bautista y lo recordamos en estos domingos de Adviento. Y está bien. Pero a mí me seduce más esa otra lógica: la lógica del DON, del dejarse hacer, del dejarse querer. El resultado de tanto amor recibido será devolver a Dios y a los demás ese amor en forma de obras y palabras bonitas. Pero el orden de los factores es importante en esta ecuación. “Para que Dios me quiera, tengo que convertirme” (modo Antiguo Testamento) versus “Me quiere, me regala tanto que no tengo más remedio que comprometerme con el Reino” (modo Jesús de Nazaret).

En una sociedad (y una iglesia) que nos atiborra de estímulos, de tareas, de planes, proyectos, cursos… lo revolucionario es el descanso, el aburrimiento. Hay que reconocer que no se puede con todo ni con todos. Que muchas veces somos valiosos en la retaguardia. Y que eso no nos hace más perezosos ni más inútiles. Solo nos hace más humanos, más necesitados de ayuda. Más conscientes de que no somos superhéroes, ni falta que nos hace.

Ramón Bogas Crespo

Director de la oficina de comunicación del obispado de Almería

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Los jóvenes de la Diócesis rezan a la Virgen Inmaculada

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En la víspera de la solemnidad de la Inmaculada Concepción, celebraron una Vigilia de oración en la Santa Iglesia Catedral

Los jóvenes de la diócesis de Córdoba, convocados por la Delegación diocesana de Juventud y la Pastoral Vocacional de la Diócesis, han protagonizado un año más la Vigilia de la Inmaculada en la Santa Iglesia Catedral.

Como antesala a esta celebración, partieron en procesión desde la parroquia del Salvador y Santo Domingo de Silos (La Compañía) con la imagen de la Inmaculada Concepción de las religiosas Carmelitas rumbo al templo principal de la Diócesis donde los esperaba el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, para celebrar la solemne Vigilia.








































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Nace la nueva humanidad, cuyo modelo y prototipo es la Virgen María

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El obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, presidió la Eucaristía en la Catedral de Málaga con motivo de la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. En su homilía, el prelado disertó sobre la madre de Jesús como prototipo de la nueva humanidad.

Profundizando en la primera lectura de la Misa, perteneciente al libro del Génesis, Mons. Catalá recordó que «Si por Eva entró el pecado en el mundo, por María Inmaculada nos llega la salvación. La Virgen María, sin mancha ni pecado, es prototipo de la nueva humanidad redimida». Y explicó que «el pecado original esclavizó a nuestros primeros padres y a toda su descendencia, también a nosotros; pero Dios anuncia su liberación mediante la descendencia de la mujer. El vástago que nacerá será Cristo Salvador y la Mujer será la Virgen Inmaculada».

Hombres nuevos

«La Virgen Inmaculada –afirmó Mons. Catalá– es la primicia de nuestra naturaleza salvada y de nuestra redención, que anuncia la plena reparación del género humano; somos regenerados por la gracia; somos hombres nuevos con María». Asimismo, reflexionó sobre el mensaje que nos trae esta fiesta: «La humanidad ha sido creada bella por Dios; pero el pecado ha emborronado la belleza del ser humano. Y Cristo, con su muerte y resurrección, vuelve a darnos la hermosura perdida. ¡Alegrémonos! La Virgen María, la “llena de gracia”, obtuvo por gracia la belleza sin par; y todos los demás estamos llamados a la regeneración, al re-embellecimiento».

En esta misma celebración litúrgica, recibieron los ministerios de lector y acólito un grupo de siete seminaristas a quienes recordó que: «Vuestro ministerio de proclamar la Palabra de Dios (lector) y ayudar en la liturgia, sobre todo eucarística (acólito), debéis ejercerlo desde el corazón, leyendo la Palabra de Dios, acogiéndola en vuestro corazón, meditándola con sabiduría y proclamándola con sinceridad y coherencia. De ese modo podréis contribuir a la renovación de la humanidad, a ejemplo de la Virgen Inmaculada».

Lee aquí la homilía completa.

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Homilía de monseñor José Ángel Saiz Meneses en la Vigilia de la Inmaculada (07-12-2022)

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En el Evangelio que hemos escuchado contemplamos la visitación de María a su prima Isabel y el canto del Magníficat. María se levanta, se pone en camino y va con decisión a la montaña, a la casa de Zacarías e Isabel. En este episodio de su vida descubrimos un ejemplo luminoso para nuestro camino de peregrinos y apóstoles. El viaje de María es un viaje misionero por el que sale de sí misma, de su casa, de sus seguridades, de su entorno y va más allá. Ahí está la clave también de nuestra vida de cristianos y de apóstoles: una existencia que debe trascender, proyectarse hacia fuera, más allá de nosotros, siempre en salida, en peregrinación y testimonio.

El ángel le había anunciado que Isabel esperaba un hijo y que ya estaba en el sexto mes de embarazo. María va a su casa y permanece con ella para ofrecerle toda la ayuda que pueda necesitar. Su vida consistirá en una entrega generosa a la voluntad de Dios y también de servicio al prójimo. Pero el mayor servicio de María consistirá en llevar y ofrecer a Jesús mismo; y ésta ha de ser la clave, el corazón de nuestra misión evangelizadora. Y cuando se comunica a Jesús y tiene lugar el encuentro con él, el corazón se llena de alegría. Por eso nota Isabel que el niño salta de gozo en su seno. Es la alegría de la salvación que se percibe desde las primeras páginas del Evangelio.

 María responde al saludo de Isabel entonando el Magníficat, el canto de los “pobres de Yahvé”, los humildes de corazón que rechazan la tentación del orgullo, de la riqueza y del poder. Los primeros versículos se refieren a experiencias vividas por ella misma: proclama que el Señor ha hecho obras grandes, celebra que Dios ha irrumpido en su existencia convirtiéndola en la Madre del Señor, expresa la alabanza, la acción de gracias y la alegría, fruto de la gratitud. Con esta alabanza representa a todos los creyentes que han experimentado la misericordia de Dios. Ella es consciente de que tiene una misión que desempeñar y de que su historia personal se inserta en la historia de la salvación, porque la misericordia del Señor llega a sus fieles de generación en generación.

 En un segundo momento se refiere a la acción de Dios en favor de Israel en el pasado y en el futuro, e indica siete acciones que el Señor realiza de modo permanente en la historia: Hace proezas, dispersa a los soberbios, derriba del trono a los poderosos, enaltece a los humildes, colma de bienes a los hambrientos, despide vacíos a los ricos y auxilia a Israel. El Señor viene en auxilio de los pobres y los pequeños, desconcertando a los ricos y los poderosos del mundo y colma de bienes a los humildes. Su fuerza se revela en favor de los pequeños y sencillos de corazón. María reconoce la grandeza de Dios. Éste es el primer sentimiento de la fe, que da seguridad a la criatura humana y la libera del miedo, incluso en medio de las encrucijadas más difíciles de la historia.

“Como María, hemos de proclamar nuestro propio Magníficat. Como ella hemos de contemplar la obra de Dios en la historia con los ojos de la fe. Dios cuidó de Israel su siervo y cuidó de María su sierva, y también cuida de la Iglesia y de cada uno de nosotros a pesar de las dificultades y problemas que podamos tener a lo largo de la vida. La Iglesia, en medio de los avatares de la historia repite con María las palabras del Magníficat y también se ve confortada con la gracia de Dios, con la fuerza del Espíritu, para llevar a cabo su misión, para iluminar a todos los hombres, anunciando el Evangelio a toda criatura con la claridad de Cristo, que resplandece sobre la faz de la Iglesia (cf. LG 1)”.

Hoy muchas personas viven de espaldas a Dios, viven como si Dios no existiera. ¿Qué podemos hacer nosotros? ¿Cruzarnos de brazos? ¿Vivir con resignación, entre la nostalgia y el temor a las dificultades? ¿O pedirle a Dios el auxilio de su gracia para anunciar con nuestras vidas que Jesús ha resucitado? Los jóvenes de la archidiócesis de Sevilla optamos por levantarnos, por ponernos en camino y evangelizar sin temor, con coraje y libertad de espíritu; y anunciamos con gozo y sin complejos que Jesús es el único que da sentido pleno a nuestra vida.

Conocemos a muchas personas que están sedientas de felicidad, de trascendencia, de Dios, y sabemos que Jesús sigue ofreciéndoles la fe y el amor que saciará su sed. Del encuentro personal con Él surge una nueva vida que lleva a recibirlo como Salvador. La evangelización no es un conjunto de técnicas, de acciones o de estrategias, es una propuesta, un anuncio explícito de Jesús a través de la palabra valiente y el testimonio de vida que provoca la conversión de la persona que después entrará en contacto con la comunidad cristiana y se integrará en ella.

Es la hora de dar gracias a Dios por todo el amor que ha derramado sobre nosotros y de seguir correspondiendo con generosidad de hijos. Cristo cuenta con nosotros, nos ha elegido, nos llama por nuestro nombre, nos envía a dar un fruto abundante y duradero. El Espíritu Santo nos ayuda a vivir en comunión, en el amor, a aspirar a la santidad. María Inmaculada nos guía en el camino como una familia unida.

Queridos jóvenes de Sevilla: Hoy escuchamos la voz del Señor, que nos dice: “Joven, te digo, levántate”. Más que nunca la Iglesia y el mundo os necesitan. Los hombres y mujeres de nuestro tiempo necesitan escuchar el anuncio del amor de Dios, la llamada a una vida nueva. La Iglesia cuenta con vosotros para renovar, para fermentar de Evangelio los ambientes con vuestro testimonio de palabra y de vida. Como dice el nuevo Plan Pastoral Diocesano: ¡Duc in altum! Mar adentro, sin miedo. En la tierra de María Santísima, de su mano de la Madre, en tiempo de gracia y salvación de Dios, en camino hacia la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa. Así sea.

+ José Ángel Saiz Meneses

Arzobispo de Sevilla

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Iglesia en Jaén 682: «Virgen de la Cabeza: Madre de los humildes, consuelo de los que sufren»

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CARTA DE NUESTRO OBISPO
Carta Pastoral de Adviento. «Dios visitará a su pueblo».

ACTUALIDAD DE LA IGLESIA DIOCESANA
En el repaso a la actualidad que se produce en la Diócesis podrán leer noticias como: Constituido el nuevo Consejo del Presbiterio; juran sus cargos, ante el Obispo, los miembros del Tribunal Eclesiástico; o la Diócesis celebra la XXXVII Jornada Mundial del Joven, con su tradicional PEJ.

TAMBIÉN FUE NOTICIA…
50 jiennenses en el III Congreso de profesores de Religión.

ESTE MES HABLAMOS DE…
Dos semanas de gracia, bajo el manto de la Virgen de la Cabeza.

FAO
En este número se recoge un artículo de Fernando Chica Arellano, Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, IFAD y PMA: «Una sana provocación».

CARIDAD ES AMOR
En estas páginas se puede leer, entre otras, una información sobre el dispositivo para la atención a los temporeros.

SEMINARIO DIOCESANO
En esta sección se recoge dos crónicas, una sobre la visita del Nuncio Apostólico al Seminario de Jaén y otra sobre el encuentro de Seminaristas del Sur.

CATEDRAL DE JAÉN
En esta sección se ofrece una noticia sobre la Misa de los sacerdotes difuntos en los últimos dos años y otra sobre la visita a la exposición de la Catedral: “Vandelvira después de Vandelvira”.

AMAR DE COLORES
Se trata de una sección nueva en la que los miembros de Cursillos de Cristiandad de Jaén ofrecen un artículo bajo el título «Llamados a vivir una vida nueva de colores».

OPINIÓN
Diego Javier Cañizares Cano, Licenciado en Teología y Secretario de la Hermandad de la Amargura, ofrece un artículo de opinión: «Cristo reina en su Sagrado Corazón».  

MIGRACIONES
En esta sección se recoge un artículo sobre la sensibilización en Alcalá la Real sobre el acompañamiento desde la Iglesia a las personas migradas.

ATRIO DE LOS GENTILES
Como cada número, D. Juan Jesús Cañete Olmedo, sacerdote y profesor de filosofía, ofrece un artículo que lleva por título «Filosofía y mística III. ¿Dónde queda la profecía».

Para suscripciones:
Obispado de Jaén: Departamento de Publicaciones. Plaza Santa María, 2. Apartado 039 – 23080 Jaén. Teléfono

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Cinco jóvenes serán ordenados diáconos este domingo en Murcia

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A partir del domingo la Iglesia de Cartagena contará con el servicio de cinco nuevos diáconos. Tras varios años de formación intelectual, humana, pastoral y espiritual para poder ejercer este ministerio, Carlos Fabián Cabezas Pincheira, Rebin Zaki Habeeb Khorany, del Seminario Redemptoris Mater; y Andrés Caballero Martínez, Felipe Carmelo Ferreres González y Antonio José Gil Gómez, del Seminario San Fulgencio, recibirán el primer grado del Orden Sagrado.

Estos seminaristas serán ordenados diáconos en la Parroquia San Andrés de Murcia, en la celebración que comenzará a las 17:00 horas y que estará presidida por el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes.

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Nombran tuno de honor a mons. Saiz Meneses en la víspera de la Inmaculada

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Nombran tuno de honor a mons. Saiz Meneses en la víspera de la Inmaculada

La tuna de Peritos Industriales de Sevilla, ha nombrado tuno de honor a monseñor José Ángel Saiz Meneses, arzobispo de Sevilla, la mañana de este miércoles, durante un acto celebrado en el salón Marcelo Spínola, del Palacio Arzobispal, donde se le impuso la beca roja en la que se lee: “Tuno honorífico inmaculada 2022”.

Durante el encuentro, mons. Saiz ha bendecido un fajín blanco, prenda que forma parte del uniforme de los tunos, vinculada con el dogma de la Inmaculada Concepción, “nuestro emblema en honor a la purísima, para llevarlo siempre como emblema”, ha referido Teófilo García, miembro de la tuna Peritos Industriales de Sevilla, integrada por 50 personas de diferentes edades.

 

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“El triunfo de María es el triunfo de nuestra pobreza que ha sido redimida por Cristo”

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Homilía de D. José María, arzobispo coadjutor, en la vigilia de la Solemnidad de María Inmaculada, celebrada en la S.I Catedral, con la Pastoral Juvenil, el 7 de diciembre de 2022.

Queridos sacerdotes que participáis en esta vigilia;
queridos salesianos;
queridos los miembros de la familia salesiana y sus instituciones presentes en nuestra ciudad de Granada;
Cofradía de la Salvación y Salud;
queridos jóvenes:

Me da mucha alegría participar por primera vez en la vigilia de la Inmaculada en Granada, en esta ciudad que es la ciudad de la Inmaculada. Pocas ciudades, yo diría que la más importante, que defendió este privilegio de la Virgen María. Pocas ciudades, como Granada. Pero, queridos amigos, no puede ser un recuerdo o un vestigio del pasado; un triunfo que se queda en un monumento y que no nos afecta. El triunfo de María es el triunfo nuestro; es el triunfo de nuestra pobreza que ha sido redimida por Cristo. Y en previsión de esa Redención, aquélla que había de albergar en sus purísimas entrañas al autor de la Vida, Jesús, fue preservada del pecado y llena de santidad. “Bienaventurada Tú, porque has creído lo que se te ha dicho de parte del Señor”. Y qué coincidencia más bonita que en esta vigilia tengamos a María Auxiliadora del Zaidín, y con ella toda la Familia Salesiana, y conmemoramos el 75 aniversario de la presencia salesiana en Granada, iniciada por D. José María y D. Marcelino, en 1946, en una España que acababa de salir, no hacía mucho, del futuro fratricida, con las dificultades, la pobreza, la miseria. También muchas gentes, estos hijos de Don Bosco, vinieron con la enseña de María para auxiliar a muchos jóvenes que, tras generación tras generación, han salido de sus centros educativos. Es su centro social juvenil, en la catequesis, en la pastoral, en la atención a los más necesitados, en la orientación profesional y en un trabajo que sea progreso para estos jóvenes.

Yo quiero daros las gracias en nombre de la Iglesia de Granada, queridos salesianos, porque continuáis y, sobre todo, metéis en el corazón de esta ciudad mariana, en esta ciudad de la Inmaculada, esta advocación tan querida por Don Bosco de María Auxiliadora, que es impronta de vuestro carisma y allí donde hay salesianos, hay amor a María Auxiliadora. María, que es auxilio de los cristianos, ya la proclamaba. María que desata, como dicen los Padres de la Iglesia, con su obediencia, el nudo que ató con su desobediencia Eva. María es la nueva Eva y nosotros no hacemos más que continuar lo que aquella mujer que sale al paso a Cristo y le dice: “Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron”. Le viene a decir “viva la Madre que te trajo al mundo”. Jesús dice: “Bienaventurados, más bien, los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”. Puede parecer un desaire para su madre, pero es poner en su justo punto la grandeza de María, como ha exaltado Isabel y acabamos de escuchar el Evangelio. Porque María ha creído. Porque María se fía de Dios. Porque María ha hecho lo que Dios le pedía. Porque María ha hecho la Voluntad de Dios y es lo que le pedimos, al fin y al cabo, al Señor en el Padrenuestro: “Hágase Tu voluntad en la tierra como en el Cielo”. Y cuando hacemos la Voluntad de Dios, estamos desatando los nudos: los nudos del pecado, del egoísmo, de la indiferencia, de toda esa ristra que ha puesto y que son sólo un exponente de nuestros problemas. El obispo también en sus nudos, la diócesis de Granada en sus nudos. Y yo, mientras voy recorriendo y vais recorriendo esta estela azul que simboliza María, la pureza de María, iba pidiendo que deshaciendo esos nudos (esos nudos de la pobreza, esos nudos de la exclusión, esos nudos de jóvenes enganchados a la droga, o todos aquellos que han visto en la droga un modo de vida fácil que les lleva al descamino y a la ruina para ellos y para los demás. Aunque aparezca a primera vista y de manera inmediata un bienestar, un enriquecimiento, pero que es una siembra de muerte y es destrucción para la sociedad en la que se produce, es un camino equivocado); le pido al Señor que desate el nudo de tanta indiferencia, de tantas divisiones. Le pido al Señor que suelte el nudo, y os lo confío sinceramente, en nuestra Iglesia de falta de vocaciones. Muchos jóvenes, sí, pero indiferentes a la voz de Dios. Querido joven, querida joven, a ti te lo digo también en el nombre del Señor, ¿cuál va a ser tu vida? ¿Qué proyectos tienes? Simplemente sacar unos estudios. Simplemente colocarte, buscar un trabajo. Pues, hay un proyecto que es el proyecto de Dios; que es el proyecto que afecta a María ante el anuncio del Ángel y cambia Su vida. Que, a lo mejor, la indiferencia es un escudo para no escuchar la voz de Dios.

Necesitamos jóvenes que se entreguen a Dios. Aquí están los seminaristas de Granada. Poco más de una docena. ¿Es que no va a haber entre los jóvenes gente que escucha a Dios? Que escoge ese camino de entrega, de felicidad a la vida sacerdotal, a la vida consagrada, a la vida misionera. ¿O es que Dios ya no llama o es un Dios que sólo para nuestras cosas y para nuestros problemas? Le he pedido a María Auxiliadora que nos auxilie y desate el grupo de la sordera espiritual. El egoísmo no sólo está en que no nos comprendamos o el aislamiento o el vacío. Hay vacío, porque falta Dios. Hay vacío, porque construimos sobre cosas que se desmoronan, como nos dice el Señor en el Evangelio: cuando no construimos sobre la Palabra de Dios, sobre Su Voluntad, sobre el designio que Dios tiene para cada uno de nosotros. Todo se vino abajo cuando venían las dificultades, lo dice Jesús en el Evangelio. En cambio, quien construye sobre las palabras de Dios, sobre lo que Dios le pide, construye sobre roca las tempestades, las dificultades, los problemas. Queridos jóvenes, que los va a haber. Los ha habido en la pandemia. Ha dejado un rastro de sufrimientos, de dolor, de enfermedad y de muerte. No las tenemos todos consigo. No está todo en el tener. Nuestro todo está en vivir como Dios manda. Vivir como Dios nos pide. Está, en definitiva, en el Amor con mayúscula, que es Dios mismo. Dios es Amor. Es la primera confesión cristiana de Dios y nosotros hemos creído en el Amor de Dios, ese amor que se ha manifestado en Su Hijo Jesucristo, que nos ha regalado a Su Madre junto a la Cruz.

Porque nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. ¿Estás dispuesto a dar tu vida, entregarla a ese proyecto, por Dios? O como el joven rico, aunque eres bueno, aunque haces el bien o que estás cerca de pastoral juvenil, aunque hace muchas cosas, pero, ¿y si Jesús te pide más? Y los mayores tenemos también que crear una cultura de la vocación. Un chico o una chica que plantea ser sacerdote, que plantea ser religiosa, no hay que llevarlo al psicólogo para que lo ponga en su sitio. Sed valientes, por favor, ser generosos. En esta sociedad nuestra, efectivamente hay muchos nudos de egoísmo, de cerrazón, de sin Dios. Necesitamos de nuevo poner el fundamento, poner esa roca, y María Auxiliadora desate ese nudo que es un nudo fuerte, que es un nudo que está ahí amenazando. Y necesitamos brazos para que ayuden a los demás. Necesitamos voces. Voces jóvenes que lleven la esperanza, que lleven el aliento, que lleven también la denuncia de situaciones de injusticia. Necesitamos manos unidas que oren por los demás. Necesitamos manos que perdonen. Necesitamos los labios sacerdotales que consagren el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Necesitamos el ministerio en la iglesia.

Queridos jóvenes, ese nudo, os pido especialmente, no voy a echar un papel, pero sí he pedido por todos los papeles que mandan y por sus intenciones y, sobre todo, por aquellos que hemos guardado en el corazón y que María ha escuchado. Hay una pieza, de las más viejas oraciones marianas, el “Sub tuum praesidium”: “Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios. No desoigas nuestras súplicas en nuestras necesidades. Antes bien, líbranos de todo peligro. Virgen gloriosa y bendita. Amén”.

Así sea.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo coadjutor

7 de diciembre de 2022
S.I Catedral de Granada

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El Seminario Diocesano vive un fin de semana especial junto a la Virgen del Rosario de Bornos

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Durante los días del 3 y 4 de diciembre el Seminario Diocesano ha puesto sus oraciones ante las plantas de su patrona.

Himno de la Virgen del Rosario de Bornos cantado en su visita al Seminario Diocesano

Tras la llegada a Jerez de la Frontera de la Virgen del Rosario de Bornos, su primera visita fue al Seminario Diocesano donde todos los seminaristas junto a hermanos de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Bornos pudieron orar y celebrar la Eucaristía ante sus plantas. Asimismo, este momento fue especial, ya que los seminaristas y sacerdotes pudieron poner sus oraciones ante su patrona.

Después de vivir una jornada junto a ella, se traslado en andas hasta la Santa Iglesia Catedral donde los seminaristas pudieron portar a la imagen. Una vez llegada a la Santa Iglesia Catedral se celebró la tradicional Oración Vocacional donde todos los allí presente le pedían por el Seminario y encomendaban ante sus plantas a todos los sacerdotes para que los ayude en sus tareas diarias.

“Nos ha dado la oportunidad de rezar junto a ella”, con estas palabras el seminarista de tercer curso, Pablo Lobato, nos expresa lo especial e intenso que ha sido la vivencia de tener en el Seminario Diocesano a la Virgen del Rosario de Bornos. Igualmente, nos destaca el haber podido rezar durante estos días a solas ante sus plantas, y además luego poder portarla hasta el primer templo de la Diócesis.

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La “dele” recoge el premio “Camino de Guadalupe”

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Este galardón reconoce 26 años de peregrinaciones diocesanas y, especialmente, a los jóvenes peregrinos

La ONG “Misión Humanitaria” ha distinguido a la “dele” y los jóvenes peregrinos con este reconocimiento. El delegado Diocesano de Juventud, Jesús Linares, recogió el premio en Agudo (Ciudad Real), junto a voluntarios de la Delegación

La Delegación diocesana de Juventud y los jóvenes peregrinos de Córdoba han sido distinguidos por la ONG Misión Humanitaria con el Premio “Camino de Guadalupe”, por sus más de 25 años de peregrinaciones con los jóvenes de la diócesis de Córdoba al Real Monasterio.

Este galardón, que se concede en su segunda edición, tiene como objetivo reconocer públicamente la vocación de servicio, altruismo o generosidad ejercido por personas, organismos e instituciones en favor de “Los caminos históricos de peregrinación al Real Monasterio de Ntra. Sra. de Guadalupe”, colaborando de una manera activa en los proyectos de recuperación y puesta en valor de estos caminos de peregrinación entre los más jóvenes.

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