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Documento del mes (Diciembre 2022) – Patrimonio Documental y Bibliográfico

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Documento del mes (Diciembre 2022) – Patrimonio Documental y Bibliográfico

Nuria Prados, Técnico Superior de los Archivos Catedral y Arzobispal, presenta este mes de diciembre distintas representaciones iconográficas de la Virgen como el Niño aludiendo a su título como Madre de Dios, solemnidad que se celebra el próximo 1 de enero.

No en vano, los Archivos Arzobispal y Catedral de Sevilla conservan en sus fondos interesantes representaciones -grabados y dibujos- que reflejan la devoción a la Virgen, protectora e intercesora, representada en su acogimiento maternal.

Concretamente, en el siguiente vídeo expone seis piezas de gran interés histórico-artístico.

Más información en el blog ‘Patrimonio documental y bibliográfico’.

 

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Renovación del convenio de colaboración entre la Diócesis de Huelva y el Ayuntamiento de Beas

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Renovación del convenio de colaboración entre la Diócesis de Huelva y el Ayuntamiento de Beas

La Diócesis de Huelva y el Ayuntamiento de Beas han firmado un convenio que tendrá una vigencia de cuatro años para conservar y preservar el edificio de la Parroquia de San Bartolomé y sus bienes culturales. Así lo han ratificado el vicario episcopal para la Administración de los Bienes Diocesanos y Relaciones Institucionales, Jaime Jesús Cano, y el alcalde de Beas, Diego Lorenzo Becerril. Este convenio amplía el ya firmado en el año 2018 para la conservación, restauración y difusión del patrimonio de la parroquia.

Es deseo de ambas partes incrementar la cooperación mutua en materia de la conservación y difusión del patrimonio religioso del municipio de Beas vinculado a la Parroquia de San Bartolomé. Este edificio gótico-mudéjar, cuya torre campanario es el exlibris de Beas, es, sin lugar a dudas, el edificio en uso más antiguo y de mayor valor patrimonial del municipio de Beas, el cual conserva en su interior un rico patrimonio histórico artístico. Y por ello es voluntad de ambas instituciones sumar esfuerzos para su conservación y puesta en valor.

Con la firma del mismo, se emprenden nuevas acciones por parte del consistorio beasino para ampliar la oferta turística del municipio, facilitando, en este caso, la visita de edificios singulares de gran importancia artística y cultural, siendo uno de estos edificios la Iglesia Parroquial de San Bartolomé Apóstol de Beas, tal y como se contempla en el Plan de Comunicación Beas Destino Turístico, aprobado por el Pleno Municipal del Ayuntamiento de Beas el pasado 12 de septiembre de 2022.

En virtud de la firma del presente convenio de colaboración, el Ayuntamiento de Beas prestará su apoyo a los gastos de mantenimiento del inmueble que alberga la Parroquia de San Bartolomé Apóstol de Beas, mediante la concesión de una ayuda económica de 20.000 euros, que complementa a la establecida en el convenio de 2018.

En el acuerdo se marcan una serie obligaciones por parte de las entidades firmantes. Por un lado, la Parroquia se compromete a facilitar el acceso a templo y capillas para distintas visitas culturales y, del mismo modo, la parroquia de San Bartolomé cederá al Ayuntamiento de Beas los espacios interiores de la torre campanario para realizar visitas, sin que ello pueda interferir en el desarrollo del culto de la Iglesia parroquial. Además, autoriza la difusión y divulgación de los elementos patrimoniales incluidos en el convenio en los medios de publicidad y en las acciones promocionales de carácter turístico o cultural que se realicen por el Ayuntamiento.

Por su parte, el Ayuntamiento de Beas también deberá cumplir una serie de obligaciones tras la firma del acuerdo. Por un lado, desde el consistorio se aportará la cantidad de 20.000 euros para la financiación de los gastos de conservación y mantenimiento del templo, e instalará en la torre-campanario de la Parroquia de San Bartolomé un centro interpretativo de arte sacro relacionado con su uso litúrgico y social del templo. 

Con todo ello, la autorización para la realización de actividades culturales puntuales (conciertos, exposiciones, representaciones…) en el interior del templo parroquial seguirá dependiendo exclusivamente de la Parroquia de San Bartolomé de Beas y de la Delegaciones Diocesanas de Patrimonio y Liturgia. La Parroquia de San Bartolomé Apóstol de Beas mantiene el derecho del uso de las campanas para toques litúrgicos y señales acústicas del reloj del campanario parroquial.

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Svitlana Soich, refugiada ucraniana: “Lo importante en la vida es la familia unida”

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Svitlana Soich, refugiada ucraniana: “Lo importante en la vida es la familia unida”

Svitlana Soich nació en la ciudad de Kovel, Ucrania, en 1989. Esta economista, que se quedó viuda, llegó hace ocho meses llegó a Sevilla con sus tres hijos: Glib (11 años),  Zlata (9) y Vlad (6). Huyendo del conflicto bélico desatado en su país, subió a un autobús organizado por la Hermandad de Santa Marta en la frontera con Hungría y, cuatro días después inició una nueva vida lejos de los bombardeos.

“Cuando la vida se pone muy difícil y no sabes cómo afrontar la realidad, lo primero es hacer oración y así lo hago. Somos una gran familia y he comprendido que no estoy sola. Tenemos mucha ayuda y mucho apoyo”. Svitlana, o Lana, como es llamada en Sevilla, agradece el respaldo y la acogida que ha recibido por la Iglesia desde su llegada.

Cada fin de semana íbamos a la iglesia, a las fiestas y celebraciones religiosas ucranianas. “Los cristianos ortodoxos tenemos mucha relación con los católicos. Cuando entramos a la iglesia de Santa Marta nos sentimos en casa, yo estoy feliz porque hay gente que se preocupa por nosotros”.

La complejidad de la migración

“Cuando quieres todo es posible. El pasado es pasado, me ocupo en el futuro”, reconoce Lana. “Resulta que un día tienes todo: Casa, coche, trabajo y, de repente, otro día, no tienes nada, estás descolocado y desubicado”.

De la dureza de esa experiencia advierte “que lo importante en la vida es la familia unida”. Resulta dramático ser consciente “que no puedes vivir con tanques en la calle, mientras tu ciudad está siendo bombardeada. El primer día no comprendes nada, al inicio la migración es muy difícil, especialmente para los más pequeños, que viven aterrados ante cualquier ruido extraordinario”.

La primera palabra que aprendieron a pronunciar en su familia fue ‘gracias’. “Hay mucha gente preocupada por la salud de mi familia, por el bienestar de los que se encuentran en Ucrania y nosotros no tenemos otra palabra que no sea gratitud. Los sevillanos tienen un corazón muy grande. Sin las personas que nos han acogido no sabríamos cómo afrontar esta realidad”, añade.

Navidad

“Quisiéramos volver a Ucrania cuando termine la guerra. Nos llena de mucha nostalgia no compartir la Navidad con nuestra familia, porque la Navidad es celebrar en familia todos felices porque ha nacido el Salvador, la estrella que nos ilumina. En Ucrania será muy difícil porque no habrá luz, ni buenas conexiones telefónicas y seguramente un frío de -18 grados”.

Svitlana vivirá los días de Navidad con sus hijos, junto a otra familia ucraniana. “Dios siempre sabe más y sabe qué es lo más conveniente para nuestra vida. Un día comprendes que en la vida es importante otra cosa, que el valor de la vida está en otro lado y aprendes a vivir el ahora, el hoy. Cuando Dios está en tu vida comprendes que todo es posible”, expresa.

“La guerra es la guerra, no podemos ocultarla. Sin embargo, eso no impide tener siempre un buen y gran corazón para enseñar a los niños que lo primero es el amor”. Tras ocho meses viviendo fuera de su tierra ha asumido que se tiene que “acostumbrar a otra vida, guiada por la oración, la vida de piedad y el amor a los demás”.

 

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Santo Tomas Becket

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Santo Tomas BecketEste mártir que entregó su vida por defender los derechos de la religión católica, nació en Londres en 1118.

Era hijo de un empleado oficial, y en sus primeros años fue educado por los monjes del convento de Merton. Después tuvo que trabajar como empleado de un comerciante, al cual acompañaba los días de descanso a hacer largas correrías dedicados a la cacería. Desde entonces adquirió su gran afición por los viajes aunque fueran por caminos muy difíciles.

Un día persiguiendo una presa de cacería, corrió con tan gran imprudencia que cayó a un canal que llevaba el agua para mover un molino. La corriente lo arrastró y ya iba a morir triturado por las ruedas, cuando, sin saber cómo ni por qué, el molino se detuvo instantáneamente. El joven consideró aquello como un aviso para tomar la vida más en serio.

A los 24 años consiguió un puesto como ayudante del Arzobispo de Inglaterra (el de Canterbury) el cual se dio cuenta de que este joven tenía cualidades excepcionales para el trabajo, y le fue confiando poco a poco oficios más difíciles e importantes. Lo ordenó de diácono y lo encargó de la administración de los bienes del arzobispado. Lo envió varias veces a Roma a tratar asuntos de mucha importancia, y así Tomás llegó a ser el personaje más importante, después del arzobispo, en aquella iglesia de Londres. Monseñor afirmaba que no se arrepentía de haber depositado en él toda su confianza, porque en todas las responsabilidades que se le encomendaban se esmeraba por desempeñarlas lo mejor posible.

Dicen los que lo conocieron que Santo Tomás Becket era delgado de cuerpo, semblante pálido, cabello oscuro, nariz larga y facciones muy varoniles. Su carácter alegre lo hacía atractivo y agradable en su conversación. Sumamente franco, trataba de decir siempre la verdad y de no andar fingiendo lo que no sentía, pero siempre con el mayor respeto. Sabía expresar sus ideas de manera tan clara, que a la gente le gustaba oírle explicar los asuntos de religión porque se le entendía todo fácilmente y bien.

Tomás como buen diplomático había obtenido que el Papa Eugenio Tercero se hiciera muy amigo del rey de Inglaterra, Enrique II, y este en acción de gracias por tan gran favor, nombró a nuestro santo (cuando sólo tenía 36 años) como Canciller o Ministro de Relaciones Exteriores. Tomás puso todas sus cualidades al servicio de tan alto cargo, y llegó a ser el hombre de confianza del rey. Este no hacía nada importante sin consultarle. Su presencia en el gobierno contribuyó a que dictaran leyes muy favorables para el pueblo. Acompañaba a Enrique II en todas sus correrías por el país y por el exterior (pues Inglaterra tenía amplias posesiones en Francia) y procuraba que en todas partes quedara muy en alto el nombre de su gobierno. Y no tenía miedo en corregir también al monarca cuando veía que se estaba extralimitando en sus funciones. Pero siempre de la manera más amigable posible.

En el 1161 murió el Arzobispo Teobaldo, y entonces al rey le pareció que el mejor candidato para ser arzobispo de Inglaterra era Tomás Becket. Este le advirtió que no era digno de tan sublime cargo. Que su genio era violento y fuerte, y que tomaba demasiado en serio sus responsabilidades y que por eso podía tener muchos problemas con el gobierno civil si lo nombraban jefe del gobierno eclesiástico. Pero su confesor decía: “En su vida privada es intachable, y sabe mantener una gran dignidad aún en ocasiones peligrosas y en tentaciones de toda especie”. Y un Cardenal de mucha confianza del Sumo Pontífice lo convenció de que debía aceptar, y al fin aceptó.

Cuando el rey empezó a insistirle en que aceptara el oficio de Arzobispo, Santo Tomás le hizo una profecía o un anuncio que se cumplió a la letra. Le dijo así: “Si acepto ser Arzobispo me sucederá que el rey que hasta ahora es mi gran amigo, se convertirá en mi gran enemigo”. Enrique no creyó que fuera a suceder así, pero sí sucedió.

Ordenado de sacerdote y luego consagrado como Arzobispo, pidió a sus ayudantes que en adelante le corrigieran con toda valentía cualquier falta que notaran en él. Les decía: “Muchos ojos ven mejor que dos. Si ven en mi comportamiento algo que no está de acuerdo con mi dignidad de arzobispo, les agradeceré de todo corazón si me lo advierten”.

Desde que fue nombrado arzobispo (por el Papa Alejandro III) la vida de Tomás cambió por completo. Se levantaba muy al amanecer. Luego dedicaba una hora a la oración y a la lectura de la S. Biblia. Después del desayuno estudiaba otra hora con un doctor en teología, para estar al día en conocimientos religiosos. Cada día repartía el personalmente las limosnas a muchísimos pobres que llegaban al Palacio Arzobispal. Muy pronto ya los pobres que allí recibían ayuda, eran el doble de los que antes iban a pedir limosna.

Cada día tenía algunos invitados a su mesa, pero durante las comidas, en vez de música escuchaba la lectura de algún libro religioso. Casi todos los días visitaba algunos enfermos del hospital. Examinaba rigurosamente la conducta y la preparación de los que deseaban ser sacerdotes, y a los que no estaban bien preparados o no habían hecho los estudios correspondientes no los dejaba ordenarse de sacerdotes, aunque llegaran con recomendaciones del mismo rey.

Tomás había dicho al rey cuando este le propuso el arzobispado: “Ya verá que los envidiosos tratarán de poner enemistades entre nosotros dos. Además el poder civil tratará de imponer leyes que vayan contra la Iglesia Católica y no podré aceptar eso. Y hasta el mismo rey me pedirá que yo le apruebe ciertos comportamientos suyos, y me será imposible hacerlo”. Esto se fue cumpliendo todo exactamente.

El rey se propuso ponerles enormes impuestos a los bienes de la Iglesia Católica. El arzobispo se opuso totalmente a ello, y desde entonces el cariño de Enrique hacía su antiguo canciller Tomás, se apagó casi por completo. Luego pretendió el rey imponer un fuerte castigo a un sacerdote. El arzobispo se opuso, diciendo que al sacerdote lo juzga su superior eclesiástico y no el poder civil. La rabia del mandatario se encendió furiosamente. Enrique redactó una ley en la cual la Iglesia quedaba casi totalmente sujeta al gobierno civil. El arzobispo exclamó: “No permita Dios que yo vaya jamás a aprobar o a firmar semejante ley”. Y no la aceptó. ¡Nueva rabia del rey! Enseguida este se propuso que en adelante sería el gobierno civil quien nombrara para ciertos cargos eclesiásticos. Tomás se le opuso terminantemente. Resultado: tuvo que salir del país.

Tomás se fue a Francia a entrevistarse con el Papa Alejandro III y pedirle que lo reemplazara por otro en este cargo tan difícil. “Santo Padre le digo yo soy un pobre hombre orgulloso. Yo no fui nunca digno de este oficio. Por favor: nombre a otro, y yo terminaré mis días dedicado a la oración en un convento”. Y se fue a estarse 40 días rezando y meditando en una casa de religiosos.

Pero el Pontífice intervino y obtuvo que entre Enrique y Tomás hicieran las paces. Y así volvió a Inglaterra. Sin embargo, el problema peor estaba por llegar.

Después de seis años de destierro y cuando ya le habían sido confiscados por el rey todos sus bienes y los de sus familiares, el arzobispo Tomás regresó a Inglaterra el 1º de diciembre con el título de “Delegado del Sumo Pontífice”. El trayecto desde que desembarcó hasta que llegó a su catedral de Canterbury fue una marcha triunfal. Las gentes aglomeradas a lo lago de la vía lo aclamaban. Las campanas de todas las iglesias repicaban alegremente y parecía que la hora de su triunfo ya había llegado. Pero era otra clase de triunfo distinta la que le esperaba en ese mes de diciembre. La del martirio.

Como él mismo lo había anunciado, los envidiosos empezaron a llevar cuentos y cuentos al rey contra el arzobispo. Y dicen que un día en uno de sus terribles estallidos de cólera, Enrique II exclamó: “No podrá haber más paz en mi reino mientras viva Becket. ¿Será que no hay nadie que sea capaz de suprimir a este clérigo que me quiere hacer la vida imposible?”.

Al oír semejante exclamación de labios del mandatario, cuatro sicarios se fueron donde el santo arzobispo resueltos a darle muerte. Estaba él orando junto al altar cuando llegaron los asesinos. Era el 29 de diciembre de 1170. Lo atacaron a cuchilladas. No opuso resistencia. Murió diciendo: “Muero gustoso por el nombre de Jesús y en defensa de la Iglesia Católica”. Tenía apenas 52 años.

Se llama apoteosis la glorificación y gran cantidad de honores que se rinden a una persona. La noticia del asesinato de un arzobispo recorrió velozmente Europa causando horror y espanto en todas partes. El Papa Alejandro III lanzó excomunión contar el rey Enrique, el cual profundamente arrepentido duró dos años haciendo penitencia y en el año 1172 fue reconciliado otra vez con su religión y desde entonces se entendió muy bien con las autoridades eclesiásticas. El mártir Tomás consiguió después de su muerte, esto que no había logrado obtener durante su vida.

Tres años después el Sumo Pontífice lo declaró santo, a causa de su martirio y por los muchos milagros que se obraban en su sepulcro.

Dos personajes con nombres de Tomás, ocuparon el cargo de Canciller en Inglaterra, junto con dos reyes de nombre Enrique. Y ambos fueron martirizados por defender a la santa Iglesia Católica. Santo Tomás Becket, martirizado por deseos de Enrique II y Santo Tomás Moro, martirizado por orden del impío rey Enrique VIII.

Fuente: Spider Martirologio + Churchforum

http://www.santopedia.com/santos/santo-tomas-becket

 

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Comentario al Evangelio de la Solemnidad del Bautismo del Señor, por Juan Manuel Ortíz

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El sacerdote Juan Manuel Ortíz Palomo, profesor de los Centros Teológicos de la Diócesis de Málaga, ayuda a profundizar en el Evangelio de la Solemnidad del Bautismo del Señor, 8 de enero de 2023, (Mateo 3, 13-17).

Con la fiesta del Bautismo del Señor ponemos fin al tiempo de Navidad, pues tras este día, volvemos a la normalidad de nuestra vida. Y lo esto lo hacemos como lo hace el propio evangelio. De ver a Jesús-niño pasamos a verlo presentándose a Juan y pidiendo recibir el bautismo siendo ya un hombre. Atrás ha quedado Nazaret y esa «vida oculta» que llenó la mayor parte de su vida, pero de la que no conocemos prácticamente nada.La acción se sitúa en la ribera del Jordán, en el lugar donde bautizaba Juan. El encuentro entre ambos va a terminar en el bautismo del Señor, y en la posterior manifestación: “Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto”, dice la voz del cielo. Dios siempre se manifiesta desde la cercanía y la solidaridad. Aunque la «justicia» que viene a cumplir y a realizar Jesús, en nombre de Dios, no son meras sentencias al modo humano. Más bien es todo lo contrario; es un liberar la vida lo más posible, pues su hacer justicia coincide con ajustar toda realidad al proyecto de nueva humanidad que Dios de siempre ha querido y soñado para sus hijos muy amados.Nuestra vida necesita del despliegue de esta identidad filial, que es a la vez una identidad profundamente bautismal. Porque esa es la otra hermosa realidad de esta fiesta, que nos permite recordar el día más importante de nuestra vida de fe, del día de nuestro bautismo. Ojalá que sepamos vivir de acuerdo a esa vocación, la de ser Hijos de Dios y hermanos de todas las personas.

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El Papa invita a caminar juntos en la Jornada Mundial de la Paz

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Mensaje del papa Francisco por la Jornada Mundial por la Paz, que se celebra el 1 de enero de 2023, en el que invita «a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, les deseo un feliz año, en el que puedan construir, día a día, como artesanos, la paz».

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA CELEBRACIÓN DE LA 56 JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ

1 DE ENERO DE 2023

Nadie puede salvarse solo.
Recomenzar desde el COVID-19 para trazar juntos caminos de paz

«Hermanos, en cuanto al tiempo y al momento, no es necesario que les escriba. Ustedes saben perfectamente que el Día del Señor vendrá como un ladrón en plena noche» (Primera carta de san Pablo a los Tesalonicenses 5,1-2). 

1. Con estas palabras, el apóstol Pablo invitaba a la comunidad de Tesalónica, que esperaba el encuentro con el Señor, a permanecer firme, con los pies y el corazón bien plantados en la tierra, capaz de una mirada atenta a la realidad y a las vicisitudes de la historia. Por eso, aunque los acontecimientos de nuestra existencia parezcan tan trágicos y nos sintamos empujados al túnel oscuro y difícil de la injusticia y el sufrimiento, estamos llamados a mantener el corazón abierto a la esperanza, confiando en Dios que se hace presente, nos acompaña con ternura, nos sostiene en la fatiga y, sobre todo, guía nuestro camino. Con este ánimo san Pablo exhorta constantemente a la comunidad a estar vigilante, buscando el bien, la justicia y la verdad: «No nos durmamos, entonces, como hacen los otros: permanezcamos despiertos y seamos sobrios» (5,6). Es una invitación a mantenerse alerta, a no encerrarnos en el miedo, el dolor o la resignación, a no ceder a la distracción, a no desanimarnos, sino a ser como centinelas capaces de velar y distinguir las primeras luces del alba, especialmente en las horas más oscuras.  

2.  El COVID-19 nos sumió en medio de la noche, desestabilizando nuestra vida ordinaria, trastornando nuestros planes y costumbres, perturbando la aparente tranquilidad incluso de las sociedades más privilegiadas, generando desorientación y sufrimiento, y causando la muerte de tantos hermanos y hermanas nuestros.

Empujado dentro de una vorágine de desafíos inesperados y en una situación que no estaba del todo clara ni siquiera desde el punto de vista científico, el mundo sanitario se movilizó para aliviar el dolor de tantos y tratar de ponerle remedio; del mismo modo, las autoridades políticas tuvieron que tomar medidas drásticas en materia de organización y gestión de la emergencia.

Junto con las manifestaciones físicas, el COVID-19 provocó —también con efectos a largo plazo— un malestar generalizado que caló en los corazones de muchas personas y familias, con secuelas a tener en cuenta, alimentadas por largos períodos de aislamiento y diversas restricciones de la libertad.

Además, no podemos olvidar cómo la pandemia tocó la fibra sensible del tejido social y económico, sacando a relucir contradicciones y desigualdades. Amenazó la seguridad laboral de muchos y agravó la soledad cada vez más extendida en nuestras sociedades, sobre todo la de los más débiles y la de los pobres. Pensemos, por ejemplo, en los millones de trabajadores informales de muchas partes del mundo, a los que se dejó sin empleo y sin ningún apoyo durante todo el confinamiento.

Rara vez los individuos y la sociedad avanzan en situaciones que generan tal sentimiento de derrota y amargura; pues esto debilita los esfuerzos dedicados a la paz y provoca conflictos sociales, frustración y violencia de todo tipo. En este sentido, la pandemia parece haber sacudido incluso las zonas más pacíficas de nuestro mundo, haciendo aflorar innumerables carencias.

3. Transcurridos tres años, ha llegado el momento de tomarnos un tiempo para cuestionarnos, aprender, crecer y dejarnos transformar —de forma personal y comunitaria—; un tiempo privilegiado para prepararnos al “día del Señor”. Ya he dicho varias veces que de los momentos de crisis nunca se sale igual: de ellos salimos mejores o peores. Hoy estamos llamados a preguntarnos: ¿qué hemos aprendido de esta situación pandémica? ¿Qué nuevos caminos debemos emprender para liberarnos de las cadenas de nuestros viejos hábitos, para estar mejor preparados, para atrevernos con lo nuevo? ¿Qué señales de vida y esperanza podemos aprovechar para seguir adelante e intentar hacer de nuestro mundo un lugar mejor?   

Seguramente, después de haber palpado la fragilidad que caracteriza la realidad humana y nuestra existencia personal, podemos decir que la mayor lección que nos deja en herencia el COVID-19 es la conciencia de que todos nos necesitamos; de que nuestro mayor tesoro, aunque también el más frágil, es la fraternidad humana, fundada en nuestra filiación divina común, y de que nadie puede salvarse solo. Por tanto, es urgente que busquemos y promovamos juntos los valores universales que trazan el camino de esta fraternidad humana. También hemos aprendido que la fe depositada en el progreso, la tecnología y los efectos de la globalización no sólo ha sido excesiva, sino que se ha convertido en una intoxicación individualista e idolátrica, comprometiendo la deseada garantía de justicia, armonía y paz. En nuestro acelerado mundo, muy a menudo los problemas generalizados de desequilibrio, injusticia, pobreza y marginación alimentan el malestar y los conflictos, y generan violencia e incluso guerras.

Si, por un lado, la pandemia sacó a relucir todo esto, por otro, hemos logrado hacer descubrimientos positivos: un beneficioso retorno a la humildad; una reducción de ciertas pretensiones consumistas; un renovado sentido de la solidaridad que nos anima a salir de nuestro egoísmo para abrirnos al sufrimiento de los demás y a sus necesidades; así como un compromiso, en algunos casos verdaderamente heroico, de tantas personas que no escatimaron esfuerzos para que todos pudieran superar mejor el drama de la emergencia.

De esta experiencia ha surgido una conciencia más fuerte que invita a todos, pueblos y naciones, a volver a poner la palabra “juntos” en el centro. En efecto, es juntos, en la fraternidad y la  solidaridad, que podemos construir la paz, garantizar la justicia y superar los acontecimientos más dolorosos. De hecho, las respuestas más eficaces a la pandemia han sido aquellas en las que grupos sociales, instituciones públicas y privadas y organizaciones internacionales se unieron para hacer frente al desafío, dejando de lado intereses particulares. Sólo la paz que nace del amor fraterno y desinteresado puede ayudarnos a superar las crisis personales, sociales y mundiales.

4. Al mismo tiempo, en el momento en que nos atrevimos a esperar que lo peor de la noche de la pandemia del COVID-19 había pasado, un nuevo y terrible desastre se abatió sobre la humanidad. Fuimos testigos del inicio de otro azote: una nueva guerra, en parte comparable a la del COVID-19, pero impulsada por decisiones humanas reprobables. La guerra en Ucrania se cobra víctimas inocentes y propaga la inseguridad, no sólo entre los directamente afectados, sino de forma generalizada e indiscriminada en todo el mundo; también afecta a quienes, incluso a miles de kilómetros de distancia, sufren sus efectos colaterales —basta pensar en la escasez de trigo y los precios del combustible—.

Ciertamente, esta no es la era post-COVID que esperábamos o preveíamos. De hecho, esta guerra, junto con los demás conflictos en todo el planeta, representa una derrota para la humanidad en su conjunto y no sólo para las partes directamente implicadas. Aunque se ha encontrado una vacuna contra el COVID-19, aún no se han hallado soluciones eficaces para poner fin a la guerra. En efecto, el virus de la guerra es más difícil de vencer que los que afectan al organismo, porque no procede del exterior, sino del interior del corazón humano, corrompido por el pecado (cf. Evangelio según san Marcos 7,17-23).

5. ¿Qué se nos pide, entonces, que hagamos? En primer lugar, dejarnos cambiar el corazón por la emergencia que hemos vivido, es decir, permitir que Dios transforme nuestros criterios habituales de interpretación del mundo y de la realidad a través de este momento histórico. Ya no podemos pensar sólo en preservar el espacio de nuestros intereses personales o nacionales, sino que debemos concebirnos a la luz del bien común, con un sentido comunitario, es decir, como un “nosotros” abierto a la fraternidad universal. No podemos buscar sólo protegernos a nosotros mismos; es hora de que todos nos comprometamos con la sanación de nuestra sociedad y nuestro planeta, creando las bases para un mundo más justo y pacífico, que se involucre con seriedad en la búsqueda de un bien que sea verdaderamente común.

Para lograr esto y vivir mejor después de la emergencia del COVID-19, no podemos ignorar un hecho fundamental: las diversas crisis morales, sociales, políticas y económicas que padecemos están todas interconectadas, y lo que consideramos como problemas autónomos son en realidad uno la causa o consecuencia de los otros. Así pues, estamos llamados a afrontar los retos de nuestro mundo con responsabilidad y compasión. Debemos retomar la cuestión de garantizar la sanidad pública para todos; promover acciones de paz para poner fin a los conflictos y guerras que siguen generando víctimas y pobreza; cuidar de forma conjunta nuestra casa común y aplicar medidas claras y eficaces para hacer frente al cambio climático; luchar contra el virus de la desigualdad y garantizar la alimentación y un trabajo digno para todos, apoyando a quienes ni siquiera tienen un salario mínimo y atraviesan grandes dificultades. El escándalo de los pueblos hambrientos nos duele. Hemos de desarrollar, con políticas adecuadas, la acogida y la integración, especialmente de los migrantes y de los que viven como descartados en nuestras sociedades. Sólo invirtiendo en estas situaciones, con un deseo altruista inspirado por el amor infinito y misericordioso de Dios, podremos construir un mundo nuevo y ayudar a edificar el Reino de Dios, que es un Reino de amor, de justicia y de paz.

Al compartir estas reflexiones, espero que en el nuevo año podamos caminar juntos, aprovechando lo que la historia puede enseñarnos. Expreso mis mejores votos a los jefes de Estado y de gobierno, a los directores de las organizaciones internacionales y a los líderes de las diferentes religiones. A todos los hombres y mujeres de buena voluntad, les deseo un feliz año, en el que puedan construir, día a día, como artesanos, la paz. Que María Inmaculada, Madre de Jesús y Reina de la Paz, interceda por nosotros y por el mundo entero.  

Vaticano, 8 de diciembre de 2022 

 
Francisco

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La HOAC de Málaga se solidariza con los trabajadores de Tivoli

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La Hermandad Obrera de Acción Católica de Málaga ha hecho público un comunicado denunciando la situación de las personas que trabajan en Tivoli World y haciendo público su apoyo con ellos y sus familias que, desde 2020, sufren situaciones de gran dificultad.

En el comunicado, expresan: «La Hermandad Obrera de Acción Católica de Málaga –HOAC-, queremos manifestar públicamente, nuestro apoyo y solidaridad con los trabajadores y trabajadoras de Tivoli World y con sus familias, que desde 2020, tras el cierre por la pandemia, llevan soportando situaciones de injusticia, incertidumbre y abandono por parte de la empresa que actualmente ha comprado el parque con intereses especulativos. En una sociedad donde impera el individualismo, estos trabajadores y trabajadoras junto a sus familias cuyo apoyo es imprescindible, están demostrando que el único y mejor camino para luchar y buscar salidas ante un conflicto obrero es a través de la solidaridad, la unidad y el compañerismo. Desde la constancia, el sacrificio y la esperanza colectiva, están dispuestos a luchar hasta conseguir que acabe esta injusta situación. A pesar de llevar 14 meses sin cobrar, la plantilla va todos los días a trabajar de manera voluntaria para contribuir a que no se deterioren las instalaciones, estando totalmente preparados para abrir de nuevo y volver a ganarse la vida desarrollando la actividad que se les niega a consecuencia de una cadena mercantil y economicista que no tiene a las personas ni a su dignidad en cuenta. La HOAC, desde nuestro ser Iglesia en el Mundo Obrero, hacemos un llamamiento a toda la sociedad e Iglesia malagueña a denunciar y hacer visible esta problemática apoyando a este colectivo y siendo transmisores de solidaridad activa hacia estas personas y familias allí donde estemos». 

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Comentario al Evangelio de la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios, por Jesús Lozano

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Jesús Lozano Pino, profesor de los Centros Teológicos de la Diócesis de Málaga, ayuda a profundizar en el Evangelio de la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios, 1 de enero de 2023, (Lucas 2, 16-21).

Nuestro Dios es desconcertante, pero muy humano. No podía ser de otra manera: un Dios infinito que se introduce en lo finito no cuadra en las mentes endiosadas y cerradas de los prepotentes. Así, el primer anuncio de que Dios acampaba entre nosotros (que se había encarnado y se había hecho humano, pequeño y cercano para salvarnos) acontece entre los que, en principio, no contaban y andaban en la periferia de lo religioso: los pastores, gente sencilla y de paz que cuidaban del rebaño poniéndose delante de sus ovejas y acompañándolas hacia pastos más tranquilos.

Para estos, el anuncio de la Encarnación fue una verdadera alegría, una asombrosa noticia. Por ello hicieron público su agradecimiento proclamando ante el mundo la maravilla que acababan de presenciar: a Dios en un pesebre hecho niño y envuelto en pañales, sin lujo alguno, rodeado del cuidado y calor de sus padres: José y María, la madre de Dios y madre nuestra que, como su esposo, se confiaba al Altísimo en medio de tantas preguntas a las que no sabía responder. Dios, como levadura en la masa, acampa en medio del mundo.

A Él no le son ajenos nuestros problemas ni renuncia a nuestra humanidad. “Existe, pues, un camino que el hombre, si quiere, puede recorrer […] más allá de lo contingente para ir hacia lo infinito” (n.24 Fides et ratio).

En este contexto, en la humildad de un mundo herido, Jesús irá creciendo en sabiduría y estatura hasta llegar a ser el Buen Pastor que dará la vida por sus ovejas. Estamos de enhorabuena: Dios hace realidad lo posible.

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Concedida la subvención para la restauración de dos bienes muebles del patrimonio diocesano

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La Junta de Andalucía a través de la Dirección General de Patrimonio Histórico e Innovación y Promoción Cultural ha concedido nuevas subvenciones para la conservación, restauración y el inventario de bienes muebles del patrimonio histórico de carácter religioso. En concreto serán restaurados dos bienes muebles del Obispado y del Seminario de San Bartolomé, y que forman parte del Hospital de Mujeres y de la Iglesia de Santiago.

Las obras beneficiarias de esta subvención han sido en primer lugar, el conjunto escultórico de la Virgen del Carmen sedente, ubicada en una pequeña capilla del patio del Hospital de Mujeres, subvencionada con 11.491,60e de los 14.364,51e del presupuesto total . Y en segundo lugar, el retablo de la Santísima Trinidad que se encuentra en la nave principal de la Iglesia de Santiago, subvencionado con 18.273,90e de los 22.842,38e del presupuesto total.

La empresa Arsnova especializada en restauraciones de bienes culturales, ha sido la encargada de redactar la propuesta de restauración de las piezas.

También han sido beneficiadas otras entidades de nuestra diócesis que favorecerán la conservación del patrimonio histórico y artístico de la ciudad de Cádiz.

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Concedida la subvención para la restauración de dos bienes muebles del patrimonio diocesano

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La Junta de Andalucía a través de la Dirección General de Patrimonio Histórico e Innovación y Promoción Cultural ha concedido nuevas subvenciones para la conservación, restauración y el inventario de bienes muebles del patrimonio histórico de carácter religioso. En concreto serán restaurados dos bienes muebles del Obispado y del Seminario de San Bartolomé, y que forman parte del Hospital de Mujeres y de la Iglesia de Santiago.

Las obras beneficiarias de esta subvención han sido en primer lugar, el conjunto escultórico de la Virgen del Carmen sedente, ubicada en una pequeña capilla del patio del Hospital de Mujeres, subvencionada con 11.491,60e de los 14.364,51e del presupuesto total . Y en segundo lugar, el retablo de la Santísima Trinidad que se encuentra en la nave principal de la Iglesia de Santiago, subvencionado con 18.273,90e de los 22.842,38e del presupuesto total.

La empresa Arsnova especializada en restauraciones de bienes culturales, ha sido la encargada de redactar la propuesta de restauración de las piezas.

También han sido beneficiadas otras entidades de nuestra diócesis que favorecerán la conservación del patrimonio histórico y artístico de la ciudad de Cádiz.

Ver este artículo en la web de la diócesis

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