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Sor Encarna: «Los más necesitados fueron la predilección de la Madre Francisca y sigue siendo la nuestra»

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Las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada están de Jubileo y la capilla del colegio malagueño «La Purísima» ha sido una de las designadas por la Santa Sede para ganar la indulgencia plenaria. El motivo es la proclamación como venerable de Francisca Pascual Domenech, fundadora de la congregación. Al Año Santo finalizará el 13 de octubre de 2023.

El decreto del Vaticano recoge que todas las capillas de las casas y colegios de la congregación sean considerados templos jubilares. 

El proceso de canonización de la madre Franciscca Pascual se inició en el año 1990. El 29 de sepriembre de 2020 se autorizó la promulgación del decreto sobre las virtudes heroicas de la fundadora, pasando a tener el título de venerable.

La obra educativa de las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada, que está próxima a cumplir en Málaga un siglo de historia, cuenta en la actualidad con tres aulas de Educación Infantil, seis de Primaria y otras seis de Educación Especial: dos para alumnos con autismo, dos para alumnos con plurideficiencias y dos para alumnado sordo; así mismo cuenta con un aula de apoyo a la integración.

En este podcast, la superiora de las hermanas en Málaga, Sor Encarna, explica qué significa este Jubileo para ellas, cómo es la vida de esta congregación y qué destacaría de la fundadora. 

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«Implicamos a los niños de la parroquia eligiendo una Dama y un Custodio de la Victoria»

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Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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Leticia Montero: «María Isabel cambió una vida acomodada por una vida como una vecina más de Gibralgalia»

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NoticiaPodcasts diocesanos

Leticia Montero en los estudios de la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis // E. LLAMAS

Publicado: 09/01/2023: 21

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Padre Arnaiz

El domingo 8 de enero concluyó el año jubilar que concedió el papa Francisco con motivo del centenario de la obra misionera del padre Arnaiz. Con este motivo, la hermana Leticia, Misionera de las Doctrinas Rurales, se acerca a los micrófonos de COPE Málaga para DAR PUNTADA SIN HILO con Beatriz Lafuente y explicar cómo es la vida de esta congregación.

Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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El Pueblo de Dios que peregrina en Asidonia-Jerez se une para orar por el eterno descanso del Papa emérito Benedicto XVI

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Una Santa Iglesia Catedral repleta se une junto a su pastor por el eterno descanso del Papa emérito Benedicto XVI.

Eucaristía por el eterno descanso de Papa emérito Benedicto XVI

En la jornada de hoy, tras celebrarse el pasado 5 de enero su funeral en Roma, la Diócesis de Asidonia-Jerez se ha congregado en la Santa Iglesia Catedral junto a su pastor, Monseñor José Rico Pavés, para la celebración de la Eucaristía por el eterno descanso del Papa emérito Benedicto XVI.

El último obispo nombrado en España en el pontificado de Benedicto XVI, D. José Rico Pavés, ya mostró en su carta “Benedicto XVI y la fe de los sencillos” la acción de gracias que debemos dar a Dios por el Sumo Pontífice, y así lo ha mostrado en su homilía. “Manteneos firme en la fe, no os dejéis confundir”, con estas palabras del testamento espiritual del Papa emérito, ha recordado Mons. Rico Pavés el gran mensaje que nos deja a toda la Iglesia. Asimismo, fijándonos en las lecturas que la liturgia nos trae, vemos en su testimonio todo lo bueno que nos ha dejado el Santo Padre, sabiendo primeramente que en el Salvador esta nuestra meta.

Por otro lado, el prelado ha recordado que el Señor es nuestra luz, esa que es capaz de hacernos ver en medio de la oscuridad. Así nos lo mostró Benedicto XVI, siendo un ejemplo de la luz de la fe, ya que se dedico a profundizar en ella y ayudar a que otros llegarán a ella y así saborear en este mundo la vida eterna.

Por último, el Sr. Obispo de Asidonia-Jerez ha destacado el hecho de que rezar por el Papa emérito es ejemplo de comunión de la Iglesia, así también acordarnos del Papa Francisco, quien es el sucesor de Pedro.

Aquí puedes leer de nuevo la carta de Monseñor José Rico Pavés con motivo del fallecimiento del Papa emérito Benedicto XVI – Benedicto XVI y la fe de los sencillos – Diocesis de Asidonia – Jerez (España) (diocesisdejerez.org)

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Caravaca se pone a los pies de la Cruz

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Este municipio del noroeste de la Región de Murcia inicia hoy un tiempo de preparación para el Jubilar de la Vera Cruz de 2024.

Caravaca sabe que «en la Cruz está la vida y el consuelo, y ella sola es el camino para el cielo». Estas palabras de santa Teresa de Jesús suenan acompañadas de música en cada celebración que tiene lugar en la basílica de la Vera Cruz de Caravaca, lugar en el que esta mañana ha dado comienzo un año preparatorio para el Jubilar de 2024.

Un tiempo que invita a los lugareños a ponerse a los pies de la Cruz para prepararse para el jubileo y para la acogida de los peregrinos, un tiempo «para acondicionar los corazones de los caravaqueños para que sigan ejerciendo como grandes embajadores de Caravaca e introductores de la devoción a la Santísima y Vera Cruz». Así animaba el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, a los vecinos de Caravaca a participar en este tiempo preparatorio esta mañana, en la apertura de esta etapa: «Agarraos con fuerza a Nuestro Señor, que no defrauda a nadie y nos pide que abramos los ojos a la fe y salgamos, que la Iglesia se siente continuamente enviada más allá de sí misma para anunciar a todos la verdad y la cercanía de Dios».

El obispo ha tenido palabras de recuerdo para el Papa emérito, Benedicto XVI, fallecido el pasado 31 de diciembre, recordando la importancia del encuentro personal con Cristo y de vivir arraigados fuertemente a él.

Un año de encuentro con la Sagrada Reliquia

Durante este año preparatorio se pondrá en marcha la iniciativa A los pies de la Cruz con el objetivo de que los caravaqueños puedan profundizar en su encuentro con la Sagrada Reliquia. Una iniciativa que se ampliará en el Jubilar de 2024 para abrirla a todos los peregrinos que lleguen hasta Caravaca.

Este año, todos los viernes, a las 17:00 horas, se realizará el rezo del Vía Crucis desde la parroquia de El Salvador hasta la basílica de la Vera Cruz, donde habrá un tiempo de adoración del Ligum Crucis. Además, un sábado al mes se llevará a cabo, a las 18:00 horas, una procesión con antorchas alrededor del recinto amurallado.

Desde la Cofradía de la Vera Cruz animan a los caravaqueños a participar en esta iniciativa y también a colaborar como voluntarios, preparándose este año para la acogida de los peregrinos en 2024.

La entrada Caravaca se pone a los pies de la Cruz aparece primero en Diócesis de Cartagena.

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“Hay una llamada universal a la santidad”

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Homilía del arzobispo coadjutor, D. José María Gil Tamayo, en la Eucaristía en la fiesta del Bautismo del Señor, celebrada en la Catedral el 8 de enero de 2023.

Queridos sacerdotes concelebrantes y diácono;
queridos hermanos y hermanas:

Con esta celebración del Domingo del Bautismo del Señor concluyen las fiestas de la Navidad del Señor. ¿Y qué nos trae la Iglesia? Qué nos propone la liturgia en esta fiesta del Bautismo del Señor, que no es el nuestro, pero que nos hace rememorar nuestro propio bautismo y actualizar las consecuencias que para nuestra vida tiene.

Vemos una teofanía, una manifestación de Dios, precisamente en el bautismo en el que Jesús comienza su ministerio público. Jesús, que el profeta Isaías hoy nos ha dado las claves de cómo hemos de verlo y como Él se presenta. No se presenta como un rey poderoso. No se presenta como un Mesías glorioso. Se presenta como un pecador, Él que no tiene mancha alguna de pecado. Se pone en la cola de los pecadores, para recibir un bautismo de conversión. De tal manera, que el propio Juan el Bautista, precursor, queda confundido: “Soy yo quien tiene que ser bautizado por Ti, ¿como tú te pones?”. Y Jesús le dice que conviene que se haga así, para cumplir justicia. En definitiva, para que se cumplan las profecías. Esa profecía que nos ha mostrado el profeta Isaías en uno de los cantos del siervo en que vemos esa imagen, ese hilvanado, ese boceto de lo que después se cumplirá en Jesús: un Mesías paciente, un Mesías que es el Salvador de Israel y de todos los pueblos, luz de los pueblos. Pero es un Mesías que se presenta en la humildad de nuestra condición. Esa humildad de nuestra condición que nos hace a nosotros aspirar a la plenitud, a divinizarnos, a imitar interiormente, y como lo hemos pedido en la oración colecta, a Aquél cuya humanidad ha compartido con nosotros, se ha hecho uno de los nuestros, uno de nosotros. Ha facilitado, y facilita y abierto el camino -esa es la gran consecuencia del bautismo-, que nos ha divinizado, que nos ha salvado.

Se presenta Jesús como el siervo de Yahvé. Ese siervo de Yahvé que cargará con nuestros pecados. Ese siervo de Yahvé que es, precisamente -así lo señalará Juan el Bautista-, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Y es así como se nos presenta Jesús. Pero, al mismo tiempo, ese Jesús que se presenta en una humanidad desvalida, en una condición pobre y humilde, poniéndose en la cola de los pecadores; al mismo tiempo, es el Hijo de Dios. Por eso, se abren los cielos y se escucha la voz del Padre: “Este es mi Hijo amado, escuchadle”. Y viene sobre Él el Espíritu, porque Él es el Ungido con el Espíritu y Él tiene como misión -y ya el profeta Isaías nos lo anuncia- el devolver la vista a los ciegos, el devolver la vida a los muertos, el anunciar el Evangelio a los pobres, el hacer andar a los cojos. En definitiva, su misión es anunciar el Reino de Dios y que Dios está en medio de Su pueblo. Y así, el Mesías se presenta. Pero, el Mesías se presenta, y esta teofanía nos muestra también, como nos recuerda el apóstol Pedro, precisamente en el discurso que recogen los Hechos de los Apóstoles después de la conversión de Cornelio, el primer gentil; y nos lo recordaba también la fiesta de la Epifanía de hace dos días, Dios se ha mostrado a todos los pueblos en la figura de los Magos, en la figura de Cornelio. Dios viene para salvar a todos, para todo el género humano. Es la universalidad de la Salvación. Y esa universalidad de la Salvación la ofrece a través del ministerio de la Iglesia, con ese mandato misional de Jesús de id y bautizad a todos las gentes, en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Precisamente, quien se manifiesta en el bautismo de Jesús y esa Salvación obtenida por Cristo en la cruz. Aquél, como nos ha descrito de forma tan sintética y al mismo tiempo tan acertada el apóstol Pedro, pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el Maligno, porque Dios estaba con Él, porque Él es el Emmanuel. Y es Cristo el que nos salva. Y es Cristo el que se presenta.

Y el año cristiano, que seguimos avanzando en las celebraciones de este año que ha comenzado, nos irá introduciendo precisamente para que Le imitemos, a Cristo interiormente. Y eso es la santidad. Y ésa es la consecuencia del bautismo. El bautismo nos ha trasformado. El bautismo nos ha cambiado. San Pablo nos dirá que los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo -fijaros qué palabra- fuimos incorporados a su muerte, dice él en la Carta a los Romanos. Porque, así como Cristo fue despertado de entre los muertos por la Gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva. Luego, esta fiesta del Bautismo del Señor nos hace tomar conciencia de las exigencias de nuestro propio bautismo. Y esa exigencia tiene una palabra: santidad. Estamos llamados a ser santos, a imitar a Cristo, a ser imitadores de Cristo, a ser otros cristos, el mismo Cristo. San Pablo llama en sus Cartas a los primeros cristianos, los llama santos. Y esa santidad a la que nos invita también el Papa Francisco, esa santidad de la puerta de al lado, esa santidad que está en vivir como Dios nos manda, como Dios nos pide, haciendo Su voluntad en las circunstancias, y en la vocación en la que cada uno hemos sido llamados.

La santidad no es para unos pocos, nos ha recordado el Concilio Vaticano II. Hay una llamada universal a la santidad. Y eso es lo más importante, porque ese es el despliegue de nuestra condición de cristianos. Y la santidad, en nuestras circunstancias concretas, en nuestra edad concreta, en nuestra vida concreta. Es ahí donde Dios nos espera. En el trabajo de cada día, en nuestras relaciones personales, sociales, familiares. Es ahí donde hemos de descubrir y poner en acto las exigencias de nuestro bautismo. En definitiva, el cumplimiento de la Voluntad de Dios, que se expresa en Sus Mandamientos. Y si lo queréis resumido, en el amor a Dios y en el amor al prójimo. Es en la santidad, que no es otra cosa que la vivencia de las virtudes cristianas, la vivencia de la fe para ver el mundo con la mirada de Dios, para ver a Dios, vernos a nosotros mismos y ver la realidad con esa mirada de Dios, que trasciende la puramente humana y los valores puramente humanos. Es la mirada de Dios, que nos hace pensar y pensarnos con las claves del Evangelio, de las Bienaventuranzas. Es el seguimiento, que llamaban los clásicos, la “secuela Christi”, el seguimiento de Cristo, la imitación de Cristo.

Pues, queridos hermanos, estamos llamados a esto, a vivir una esperanza, que nos hace aspirar a la vida eterna. Nos lo dice San Pablo: “Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo”. Que nos hace pasar por este mundo haciendo el bien. Pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el Maligno. Esa es nuestra vida. Ese tiene que ser también el resumen de nuestra existencia: la esperanza. A no quedarnos “de tejas para abajo”, a vivir con ese sentido de esperanza que trasciende el puro optimismo o el que nos salgan las cosas bien, o vivir todo en clave de éxito. No. Vivir con una esperanza que nos lleva a transformar la sociedad según el querer de Dios, dejando un mundo más justo a nuestro paso, a nuestro alrededor, pero, al mismo tiempo, sabiendo que no tenemos ciudad permanente. Y, sobre todo, la vivencia de la caridad. Como nos dice San Pablo: “Os voy a mostrar un camino mejor -le dice a los de Corinto. Ya hablara yo las lenguas de los hombres y de los ángeles si no tengo amor, no soy mas que un metal que resuena o unos platillos que aturden”. Y nos describe después, nos va declinando el amor: “el amor es comprensivo, es servicial, no tiene envidia, no lleva cuentas del mal, no se alegra de la injusticia, disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites”, dice San Pablo. Y dice una cosa muy importante: “El amor no pasa nunca”.

Porque, en definitiva, nuestro peregrinar es hacia una meta que es Dios mismo, que no sólo es el camino, sino que es la meta, y esa meta es amor. “Nosotros -nos dice el evangelista Juan en su Primera Carta- hemos conocido el amor de Dios y hemos creído en Él”. Y, además, nos dice que mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, y lo somos y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a Él. Esa aspiración máxima del ser humano, del ser como Dios, pero se cumple a través de Cristo, de Aquél que, siendo Dios, se ha hecho uno de nosotros y se ha puesto en la cola de Juan el Bautista, para redimirnos, para salvarnos. Y nos ha llegado a través del bautismo. Y el bautismo nos ha transformado y tiene esas exigencias: la vivencia de las virtudes y, en definitiva, la fe, y el amor y la esperanza. El vivir como Dios nos pide, el vivir la santidad.

Acudamos a María. Ella es Reina de todos los santos. Ella es, decía san Juan Pablo II, lo que debe ser la Iglesia, lo que debemos ser cada uno de nosotros.

Imitemos a la Virgen. Imitemos a nuestra Madre y pidámosLe que nos ayude a nosotros también para alcanzar, como Le decimos en la Salve, “las Promesas de nuestro Señor Jesucristo”. Amén.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo coadjutor de Granada

S.I Catedral de Granada
8 de enero de 2023

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Abiertas las inscripciones para la JMJ Lisboa 2023 y clausura del Año Jubilar de las Salesas en Iglesia Noticia

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Abiertas las inscripciones para la JMJ Lisboa 2023 y clausura del Año Jubilar de las Salesas en Iglesia Noticia

Podcast del programa emitido en COPE Granada y COPE Motril el 8 de enero, a las 09:45 horas.

En este nuevo programa de “Iglesia Noticia” les hablamos de la próxima Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará en agosto de 2023 y para la que la Delegación de Juventud a abierto ya el plazo de inscripción para los Jóvenes que deseen participar de 16 a 35 años.

Asimismo les informamos de la reciente clausura del Año Jubilar por el 400 aniversario del fallecimiento de San Francisco de Sales en el Monasterio de la Visitación de Granada.

También tratamos el Día de los Catequistas Nativos y del Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME) que se celebra el 6 de enero, así como de las celebraciones en el Día de la Toma de Granada en la Catedral y la Capilla Real.

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Carta Pastoral ante el inicio de la Visita Pastoral

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Queridos diocesanos, después de algo más de un año desde mi llegada a nuestra Diócesis como Obispo de esta tierra del Santo Reino y habiendo tenido un primer contacto con la mayoría de las parroquias y de las realidades diocesanas, deseo iniciar la Visita Pastoral a toda nuestra Iglesia jienense, respondiendo así a las indicaciones del Magisterio eclesial, donde se le urge al Obispo como una de sus obligaciones más importantes como pastor.

Por eso, os comunico que, a partir del mes de febrero, al inicio de la Cuaresma, comenzando por el Arciprestazgo de Alcalá la Real, iniciaré la Visita Pastoral a todas las parroquias de nuestra Iglesia jienense. Soy consciente de que emprendo un camino largo, que me llevará unos cuantos años para recorrer toda la geografía diocesana; no obstante, mi deseo es realizarla de un modo sereno y tener la fortaleza suficiente para vivir intensamente este gran acontecimiento que me llena de inmensa alegría.  Desde ahora me dispongo a estar con vosotros y encomiendo al Señor y a la Virgen María los frutos espirituales de esta Visita en mis oraciones.

Se trata de una antigua tradición, confirmada y avalada por la gran experiencia recogida a lo largo de los siglos, donde el obispo se encuentra personalmente con todos los miembros del pueblo de Dios, siendo, por tanto, una acción apostólica que manifiesta la unidad de la Iglesia particular, y un auténtico tiempo de gracia, que refleja en cierta medida aquella especial visita con la que el “supremo pastor” (1 Pe 5,4) y “guardián de nuestras almas” (1 Pe 2,25), Jesucristo, ha visitado y redimido a su pueblo (cf. Lc 1,68).

Los fines fundamentales de la Visita son revitalizar las comunidades cristianas, impulsar la pastoral, fomentar la comunión eclesial, así como “reanimar las energías de los agentes evangelizadores, felicitarlos, animarlos y consolarlos; es también la ocasión para invitar a todos los fieles a la renovación de la propia vida cristiana y a una acción apostólica más intensa; permite, además, examinar la eficiencia de las estructuras y de los instrumentos destinados al servicio pastoral, dándose cuenta de las circunstancias y dificultades del trabajo evangelizador, para poder determinar mejor las prioridades y los medios de la pastoral orgánica”(Apostolorum successores, n. 220).

Por tanto, la visita del Obispo a las Parroquias, su encuentro con los sacerdotes, con los religiosos y seglares, en un trato sencillo y directo, es una de las ocupaciones más importantes del Obispo, en la que se presenta y actúa como lo que es, Sacerdote, Siervo y Pastor que llega en el nombre del Señor, predica el Evangelio, celebra la Eucaristía, administra los Sacramentos, visita a los enfermos, habla con los fieles y conoce directamente los problemas y proyectos de cada Parroquia, de cada grupo, de cada rincón de la Diócesis.

Es un momento de gracia para las parroquias y para las personas, en el que aparece más clara y se vive con más plenitud la amplitud eclesial de la vida cristiana. En la persona y la presencia del Obispo se vive lo que es la comunidad parroquial dentro de la Iglesia particular, y en comunión con la Iglesia universal, apostólica y católica. Esta apertura y autenticidad católica la expresa y la garantiza la comunión efectiva y visible con el Obispo.

En la vida ordinaria, la mayoría de los fieles no tienen muchas ocasiones de vivir la fe y celebrar la Eucaristía con el Obispo en su propia parroquia. Durante la Visita Pastoral viviremos, con gozo, esta realidad espiritual de nuestra comunión con la Iglesia católica, la Iglesia de los Apóstoles y de los Mártires, la Iglesia de Jesús, la Iglesia universal que continúa la obra de Jesús en el mundo entero. Cultivar y vivir estas dimensiones de la comunidad parroquial y de la propia vida personal de fe será un enriquecimiento para todos y una buena ayuda para renovar nuestra fe y nuestros compromisos con el Señor y con los hermanos.

Cuando el Obispo llega a una parroquia no llega ningún extraño ni entra tampoco él en un terreno ajeno. Las parroquias son la realización concreta de la única Iglesia diocesana, presidida toda ella por el Obispo, en el nombre de Cristo y en comunión con la Iglesia universal. Cuando el Obispo se hace presente, lleva consigo a toda la Diócesis.

El momento cumbre de la Visita es siempre la Misa estacional, es decir la celebración de la Eucaristía con el pueblo, presidida por el Obispo, junto con los sacerdotes, religiosos y fieles de la parroquia. En esta Eucaristía nos encontramos como hermanos, profesamos la fe católica, celebramos los misterios de nuestra salvación, recibimos los dones del Espíritu y renovamos nuestra vida comunitaria y social. Al acabar, rezaremos juntos una oración por los difuntos de la parroquia.

Como el pastor que cuida de sus ovejas, más que cumplir con un acto burocrático, mi intención es privilegiar la cercanía con las personas, haciéndoos presente a Cristo, Buen Pastor. Por lo que, a lo largo de la visita, con vuestra ayuda, intentaré descubrir y conocer lo mejor que pueda las condiciones y características de cada comunidad; convivir fraternalmente con los sacerdotes y religiosos; hablar con los fieles más cercanos a la parroquia, como los catequistas y los miembros de las diferentes asociaciones o grupos que haya; visitar a los enfermos; saludar a los jóvenes; a los padres de familia; a las distintas instituciones locales; etc.  Viviendo un momento de gracia, que supondrá una oportunidad para acrecentar mi conocimiento y cercanía con todos los que formáis parte de nuestra querida Diócesis, y ocasión propicia para agradeceros personalmente vuestro servicio y entrega a nuestra Iglesia.  Deseo que este momento sea un servicio para que crezcamos como Iglesia Diocesana, pueblo que camina unido en una misma fe, como discípulos misioneros de Jesucristo, el Señor.

El comienzo de esta Visita Pastoral se enmarca, de forma providencial, en los meses primeros del proceso de conversión pastoral que hemos iniciado en la Diócesis este curso y que nos ocupará los próximos años. Seguramente, la cercanía del Obispo para con las parroquias, y los diálogos y encuentros que tendrán lugar a lo largo de la Visita Pastoral, con sacerdotes, religiosos y laicos responsables de los diversos ámbitos pastorales, nos darán abundante luz para acometer los cambios necesarios para que nuestras comunidades y nuestra Diócesis respondan mejor a la tarea encomendada por el Señor a la Iglesia y para conectar más finamente con este mundo al que tenemos que amar y al que tenemos que anunciar el Evangelio de la salvación. Unos cambios que no pueden brotar sino de la conversión personal y del discernimiento comunitario que la misma Visita propiciará y alentará.

Desde ahora os pido que tengáis presente este proyecto en vuestras oraciones, para que el Señor, con la gracia de su Espíritu, nos ilumine y nos guíe a todos por el camino de su voluntad.

Os saludo a todos fraternalmente. Y os pido que encomendéis al Señor y a la Virgen María, Ntra. Sra. de la Cabeza, el fruto espiritual y apostólico de estos días de fraternidad y de gracia. Ojalá sean para vosotros y para mí unos días agradables y amistosos, llenos de buenos sentimientos y de buenos frutos en la animación de nuestras parroquias y en la vida espiritual de cada uno de nosotros. Con estos deseos de cariño, de cercanía y de un encuentro cercano y fecundo me despido de vosotros, deseándoos lo mejor para este nuevo año que acabamos de iniciar e implorando la bendición de Dios sobre todos vosotros, sobre toda nuestra Iglesia de Jaén.

8 de enero de 2023
Solemnidad del Bautismo del Señor

+ Sebastián Chico Martínez
Obispo de Jaén

 

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“Benedicto XVI nos estimula a mantenernos firmes en la fe”: Mons. Orozco en el funeral de la diócesis de Guadix por el papa emérito

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“Benedicto XVI nos estimula a mantenernos firmes en la fe”: Mons. Orozco en el funeral de la diócesis de Guadix por el papa emérito

La Catedral de Guadix acogió el funeral de la diócesis accitana por el papa emérito Benedicto XVI, fallecido el 31 de diciembre de 2022 y cuyas exequias se celebraron en Roma el 5 de enero de 2023. La celebración tuvo lugar por la mañana y estuvo presidida por el obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco. Concelebraron numerosos sacerdotes diocesanos y participaron miembros de la vida consagrada y muchos fieles, llegados algunos de parroquias lejanas, para rezar por el papa emérito.

Entre los asistentes había miembros de hermandades y responsables de otras instituciones diocesanas. También había representantes de instituciones civiles de Guadix, entre ellos el alcalde accitano, Jesús Lorente, y algunos concejales en representación del consistorio, a quienes el obispo saludó y agradeció su presencia al comienzo de la Eucaristía.
En la homilía, Mons. Orozco habló del papa Benedicto XVI y del cardenal Ratzinger, del teólogo y del hombre de fe, del intelectual y del servidor de Cristo. Precisamente, fue Cristo, destacó el obispo, el fundamento de la vida de Benedicto XVI, desde el comienzo hasta el final. Y subrayó cómo las últimas palabras pronunciadas por el papa emérito antes de morir fueron “Jesús, te amo”. En estas palabras, se fundamentan, dijo, “su vida, su servicio y su entrega a la Iglesia universal”
Destacó cómo en su testamento espiritual “nos estimula a mantenernos firmes en la fe y a no dejarnos seducir por las ideologías de este mundo…. ya que solo Jesús es el camino, la verdad y la vida».
Del papa emérito ponderó que “sobre todo ha sido un hombre de fe” y recordó sus venidas a España, en peregrinación a Santiago, para la JMJ de Madrid y para el Encuentro Mundial de las Familias, en Valencia. También habló de su magisterio, que se traduce en libros, encíclicas, exhortaciones, mensajes, discursos,…, y de su contribución al diálogo fe y razón.
De las muchas cualidades de Benedicto XVI destacó su humildad, fortaleza, constancia, mansedumbre,… y su valentía para afrontar los problemas de la Iglesia, una valentía que quedó patente “al presentar su renuncia cuando tomó conciencia de que ya no contaba con las fuerzas necesarias para llevar a cabo dignamente el ministerio de sucesor de Pedro”.
Terminó la homilía invitando a rezar por el papa emérito Benedicto XVI: “hoy la Iglesia de Guadix te encomienda al padre que te creó…. Te pedimos que, por esa comunión de los santos, de la que tanto hablaste en esta tierra, intercedas por nosotros y por la Iglesia”.
Sin duda, fue una celebración muy solemne y muy participada, que puso de manifiesto que la Iglesia de Guadix se siente muy unida al sucesor de Pedro, también en la oración y desde el recuerdo hacia quien la pastoreó.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

 

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Domingo de la Fiesta del Bautismo del Señor. Ciclo A. 8 de enero de 2023

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Domingo de la Fiesta del Bautismo del Señor. Ciclo A. 8 de enero de 2023

Terminamos el tiempo litúrgico de la Navidad con esta escena del bautismo de Jesús en el río Jordán, cerrando de este modo la etapa inicial de su infancia y los años posteriores de su vida oculta de la que no se encuentran datos en el Evangelio. A partir de ahora arranca la misión de Jesús en lo que se denominará su vida pública y que durará aproximadamente tres años, hasta concluir en su entrega de muerte en la cruz y dando paso a su posterior resurrección. Por adelantado y de manera simbólica este destino final del Nazareno se nos anticipa en su propio bautismo: sumergirse en el agua (morir) y salir del agua (resucitar).

Mateo quiere mostrarnos la verdadera identidad de Jesús y el verdadero sentido de la misión que, a partir de este momento crucial de su vida, Cristo, el Ungido de Dios, va a realizar. Jesús aparece como un hombre más que se acerca al lugar donde Juan, el profeta, anuncia la llegada del Mesías e invita a la conversión interior para quienes esperan en la salvación que traerá. Y es aquí donde Jesús, comportándose como uno igual que los demás, será presentado como único e incomparable.

Juan lo reconoce y no comprende la actitud de Jesús de querer recibir el bautismo. Pero se trata de la actitud de la humildad que va a estar muy presente y visible a lo largo de su vida, de su comportamiento y modo de actuar. Ha venido para los últimos y entiende que él también ha de ser uno más de ellos.

Una vez que Jesús ha recibido el bautismo, sucede que el misterio de Dios se nos revela desde Él mismo y a través de Jesús. Se abre el cielo para indicar que con Jesús entramos en la inauguración de una nueva etapa donde la cercanía de Dios va a ser palpable a través de su propio Hijo. 

El Espíritu Santo que ha estado presente en la vida de Jesús desde su concepción, aparece de nuevo posándose sobre él para seguir actuando y acompañándolo el resto de su vida. Es el Mesías, el Cristo, no ungido con aceite sino con el mismo Espíritu de Dios. 

Pero Mateo añade la identidad más profunda de Jesús y que será la clave para entender su vida y su ministerio. Se trata de la intervención directa del Padre que habla, no por medio de ángeles ni profetas, para afirmar: “Este es mi Hijo, a quien yo quiero, mi predilecto”. Es el propio Padre el que nos presenta al Hijo. Jesús ahora actuará como Hijo de Dios, cumpliendo hasta el final la misión no personal sino del Padre: la instauración del reino de Dios. 

 

Emilio José Fernández, sacerdote

http://elpozodedios.blogspot.com/

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